
"...Están cansados, ya me voy a asomar a un balcón muy bonito
que tiene Arana y a lo mejor bajo allá a la explanada, ¿tienen
café por allá o mate?, mira, yo vine a Montevideo ya les dije
la primera vez por allá por 1994 y me gustó mucho esta ciudad,
es muy linda, y ese río, yo nací a la orilla de un río
pero solo que no tan grande como este, tan ancho pues, tan hermoso y luego pasaron
7 años y volví.
Y luego pasaron 3 años y medio, va bajando la frecuencia, vean, la curva
de la frecuencia desciende, yo les prometo que no van a pasar 3 años
más para volver, no, creo firmemente que mirando el mapa de América
del sur, de este continente que es América del Sur y mirando el siglo
o los siglos hacia atrás podemos decir lo siguiente, fíjense,
hace 200 años el fuego sagrado de la libertad, los vientos de libertad,
de lucha y de independencia recorrieron este Continente y lo recorrieron por
todas partes, pero digamos que el eje de mayor fuerza, de mayor fuerza, se movió
por los Andes, se movió por Caracas, Bogotá, Quito, Lima, La Paz,
por ahí, por sobre el lomo de los Andes.
200 años después, ahora creo que se mueve con más fuerza,
también se mueve por allá pero el epicentro o la línea
de mayor fuerza y vibración se movió, ahora no tiembla por la
Cordillera de los Andes sino que ahora viene por las aguas y por las selvas.
Ahora viene por Caracas, Brasilia, Asunción, Montevideo, Buenos Aires,
creo que es el eje de la libertad de este siglo.
Por eso yo me despido de ustedes, me pongo la llave por aquí en el bolsillo,
porque tengo la impresión de que en los próximos meses y en los
próximos años voy a venir bastante a Montevideo.
Un abrazo revolucionario, un abrazo bolivariano amigas y amigos".
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"Es un honor paramí estar aquí.
Es un gusto para mí volver a Montevideo y además recibir este
honor de ustedes, esa alegría, ese calor humano que derrota estos aires
fríos que pegan por las noches acá, esa bandera tricolor, esa
bandera uruguaya, esa bandera venezolana, agradezco muchísimo esta distinción
a nuestro amigo el Intendente Arana, a todo su equipo y sobre todo a ustedes
que han venido aquí esta tarde y han pasado allí no sé
cuántas horas lo cual es una demostración del coraje del pueblo
de Montevideo, del pueblo uruguayo.
Bueno hermanos es una visita muy fugaz, es una visita que hemos aprovechado
al máximo, todavía nos quedan algunas reuniones para salir luego
a Buenos Aires esta misma noche.
Andamos en el camino de Artigas, de José Gervasio Artigas que es el mismo
camino de Bolívar, es el camino de los pueblos, es el camino de la independencia
integral y verdadera de nuestros pueblos, ese camino, este camino que ya cantan
ustedes por allí, con canciones, con gritos, con consignas populares
"Simón Bolívar razón, Simón Bolívar
camino", pues en ese camino andamos, y en ese camino nos hemos conceguido
nosotros, ya lo decía hace unos minutos, tenemos delante de nosotros
compatriotas del Uruguay, una gigantesca oportunidad de continuar el camino
que se quedó perdido en el tiempo, el camino de la verdadera independencia
de nuestros pueblos donde no haya exclusión social, ni hambre, ni pobreza,
donde vivamos todos como hermanos, como diría Bolívar "con
la mayor suma de felicidad posible", eso es posible, ¿dónde?,
¿quién puede decir que está escrito que los pueblos de
América Latina y del Caribe están condenados a la pobreza y al
sub desarrollo?, no, nuestro destino no es este que nos han querido imponer
y nos han impuesto durante 500 años de explotación y de dominación,
nuestro destino es la grandeza, la libertad y la gloria, ese es nuestro destino,
solo que hemos tardado un poco en lograrlo.
Claro, no vamos a tardar en lograrlo si como dice Galeano, Eduardo Galeano lo
dice, nosotros en verdad no somos países sub desarrollados, somos países
arrollados.
Nos han arrollado durante siglos, desde que llegaron por aquí los españoles
con su imperio, con su furia, con su imposición y destrozaron los pueblos
aborígenes, necesario es que nosotros volvamos a nosotros mismos, compatriotas
de la América Latina y del Caribe, que reconozcamos nuestras raíces
aborígenes, nuestra mezcla aborigen, americana y africana, que nos reconozcamos
de nuevo, que busquemos los enigmas de nuestro pasado para enfrentar el reto
del futuro.
Seamos nosotros mismos, ya lo decía también José Gervasio
Artigas, no hay nada sino dentro de nosotros mismos.
¿Qué fue?, ¿qué pasó?, dime, ustedes estaban
cantando un lema allí de "El pueblo unido jamás será
vencido", eso es cierto ¿ha?, que se los digo yo que estuve a punto
de morir a manos de los golpistas y los fascistas de Venezuela y sus aliados
internacionales y me salvó, después de Dios, el pueblo unido y
consciente de Venezuela, valiente pueblo venezolano.
Yo les traigo un saludo ¿saben?, del pueblo venezolano, les manda un
saludo y cada día estaremos más cerca, señor Arana, amigo
Intendente, cada día estaremos más cerca porque muchas veces nosotros
los latinoamericanos hemos querido parecernos a los pueblos de otras latitudes
y copiar modelos extraños a nosotros mismos, tenemos que mirar hacia
ese nosotros mismos, Uruguay y Venezuela, estaremos cada día más
juntos, cada día más cercanos, cada día más unidos
construyendo el sueño, la utopía, el proyecto que quedó
pendiente hace 200 años.
Yo siempre le dije al pueblo venezolano y se lo sigo diciendo para ayudar un
poco a levantar la autoestima de ese pueblo que fue humillado, dejado, manipulado,
muchas veces engañado, otras tantas, yo le dije al pueblo venezolano
durante mucho tiempo, desde 1994 por allá, cuando salí de la cárcel
y me fui por los caminos y así lo dije cuando salí de prisión
el primer día, a mí me preguntó alguien, un periodista
me preguntó "Chávez, y ahora después de la Cárcel
¿a dónde va?", y yo le dije voy a las catacumbas del pueblo,
allá donde está la llaga profunda, el amor profundo, el amor verdadero
y cada día amo más a mi pueblo.
Un pueblo heroico y glorioso, grande, luminoso, pero siempre les he dicho a
los venezolanos y lo repito aquí porque somos el mismo pueblo, somos
la misma nación, siempre les he dicho que nosotros nacimos para hacer
realidad en este continente Sudamericano la utopía, para hacer realidad
la grandeza, que tenemos sangre de libertadores, este es un pueblo heroico,
así es el pueblo uruguayo, y lo mismo el pueblo paraguayo, pueblos sacrificados
que hoy levantan de nuevo sus banderas.
Los vientos de cambio soplan por todas partes en América Latina, el que
quiera que los vea, el que no quiera que no los vea, bien dice la Biblia, "el
que tenga ojos que vea, el que tenga oídos que oiga", se oyen como
soplan los vientos del cambio comenzando el siglo XXI, llegó la hora
de poner de nuevo las piedras, como decía Bolívar, fundacionales
de una América Latina libre y unida, unida y libre, unida y libre y ese
es el orden de los factores, unida y libre, porque solo unidos seremos libres.
Mientras sigamos separados y divididos y alejados unos de otros nos seguirán
dominando y nos seguirán explotando las oligarquías criollas y
sus aliados internacionales, los poderes trasnacionales.
Este es el siglo de nosotros, los latinoamericanos y los caribeños, este
es el siglo de la libertad.
En Venezuela hemos optado por un camino, cada pueblo tiene su camino, dentro
del gran camino hay variantes ¿verdad?, porque hay particularidades.
En Venezuela optamos por una revolución pacífica aunque no desarmada,
por si acaso, pacífica, pero no es lo mismo ser pacífico que andar
desarmado, son dos cosas muy distintas.
Una Revolución pacífica y democrática que sigue avanzando,
sigue avanzando buscando la meta que señaló Bolívar, esa
felicidad para todos.
Hemos enfrentado conspiraciones, golpes, atropellos, mentiras, mentiras que
circulan por todo el mundo, pero no importa, nada nos importa, estamos luchando
por lo que queremos y por lo que creemos y nada nos importa ni nada nos importará
sino la grandeza y la libertad de nuestro pueblo.
Ahora, ustedes ven lo que está pasando en América Latina pues,
cómo los pueblos están echando de aquí al neoliberalismo
salvaje, son los pueblos los que lo están echando, buscando nuevos liderazgos,
buscando alternativas al mensaje fundamentalista del neoliberalismo que desconoce
la vida, que desconoce los principios sublimes de la existencia humana, a la
América Latina le inyectaron una sobredosis de neoliberalismo con el
cuento ese de que hay una mano invisible del mercado que todo lo arregla, con
el cuento de las privatizaciones, no, necesitamos estados fuertes, fuertes,
unidos a un pueblo fuerte y unido y consciente, necesitamos estados que de verdad
impulsen el desarrollo integral, no van a ser los mercados, los mercados son
los que nos han arrollado y nos han hundido en el sub desarrollo.
Unas sociedades unidas y conscientes, ilustradas, necesitamos ir construyendo
proyectos alternativos en cada país y a nivel de Sudamérica, nosotros
desde Venezuela pues ya tenemos varios años avanzando en un proyecto
alternativo que se hizo, ustedes saben, Constitución, he aquí
la Constitución Bolivariana, aquí está el proyecto del
pueblo venezolano, un proyecto que además tiene implicaciones latinoamericanas,
caribeñas, implicaciones internacionales, abierto al mundo, pero esta
es una Constitución anti neoliberal, anti neoliberal, a los neoliberales
yo saco esta Constitución y se la pongo así como al diablo se
le pone la cruz de Cristo, aquí se reivindica el papel del estado, de
la sociedad protagónica, la democracia por ejemplo, hay que revisar el
concepto de la democracia y la práxis de la democracia en el continente.
En Venezuela por ejemplo se dijo durante muchos años que había
democracia porque había elecciones, el hecho de que haya elecciones en
un país, eso no es garantía de que haya una democracia verdadera.
Un gobierno democrático debe gobernar con el pueblo y para el pueblo,
una sociedad democrática más que un gobierno debe ser participativa,
el pueblo debe protagonizar, el pueblo debe ser la vanguardia de los procesos,
de la conducción de un país, no se le puede expropiar al pueblo
su poder originario, esta Constitución así lo prevé y así
estamos trabajando arduamente para llevarla ahora a la realidad.
No es el neoliberalismo el camino, bueno, en una ocasión dije que sí
era el camino el neoliberalismo a una pregunta de alguien, yo dije sí,
el neoliberalismo sí es el camino, pero al infierno, el que quiera irse
al infierno tome el camino del neoliberalismo y llegará directo y sin
parada, pero el camino nuestro no es el del infierno.
El camino nuestro no puede ser el del colonialismo o el anexionismo, hemos dicho
una y cien veces, hemos alertado al continente acerca de este mecanismo anexionista
que es el ALCA, la propuesta de un Area de Libre Comercio para las Américas,
es una propuesta verdaderamente anexionista y colonialista, y es necesario que
los pueblos conozcan el proyecto del ALCA para que vean que si se firma ese
proyecto tal como está planteado estaríamos firmando el acta de
defusión de nuestra independencia, de nuestras Repúblicas y de
nuestros pueblos.
Desde Venezuela hemos lanzado una propuesta alternativa al ALCA, la alternativa
bolivariana para las Américas o para América Latina replanteándonos
estos temas del estado, de la soberanía, nosotros no podemos renunciar
a nuestra soberanía, eso es sagrado para un pueblo, no se negocia la
soberanía de los pueblos, no se negocian los valores de un pueblo, no
se entregan los principios de un pueblo.
Los pueblos de la América Latina han sido demasiado traicionados por
enanos de largas trenzas como dijo una vez el gran poeta Chileno Mafud Masis,
enanos de largas trenzas traicionaron a estos pueblos durante mucho tiempo.
Un nuevo liderazgo se impone en la América Latina, que eche su suerte
con la suerte del pueblo y no con la suerte de la oligarquía.
Estos son los tiempos que corren señor Intendente y amigo, estos son
los tiempos o el anuncio de nuevos tiempos.
Yo creo que nosotros, los de esta generación, creo que somos dichosos
¿saben?, a pesar de todo lo que hemos vivido, que ha sido duro este camino,
pero por una parte tenemos un gran compromiso que nos llama a no fallar, nosotros
no podemos fallar, no tenemos derecho a fallar porque se trata ya no de nosotros
mismos, yo tengo 49 años y prácticamente puedo decir que he vivido,
ya no se trata de la vida de nosotros, se trata de nuestros hijos, se trata
de nuestros nietos, se trata de las futuras generaciones.
Nos tocó a nosotros batallar por ellos, demos la batalla y triunfemos,
triunfemos por la vida de ellos, por el futuro de ellos y de ellas, los que
hoy están naciendo en nuestro continente Sudamericano.
Ahora, al mismo tiempo creo que somos dichosos nosotros, ¿saben porqué?,
porque nos ha tocado una ocasión que no se le presenta a todas las generaciones
a lo largo de la historia, hay generaciones aburridas que a lo mejor pasaron
por aquí y no dejan huella, pasaron y como que no pasó nada, ¿no?,
nacieron, crecieron, se multiplicaron y murieron sin que nada ocurriera.
A nosotros sin embargo nos ha correspondido esta ocasión, tenemos ante
nosotros esta oportunidad de escribir en las aguas del Río de la Plata
y para siempre, de escribir en las montañas de los Andes y para siempre,
de escribir en las aguas del Caribe y del Orinoco para siempre historia verdadera,
escribir una nueva historia, lo que hoy estamos haciendo en América Latina
se recordará durante siglos por lo profundo de la huella que dejaremos
como generación, por lo grande de lo que haremos.
Pasarán 500 años, cuando llegue el año 2500 quienes vivan
en este lindo Montevideo, cuando llegue el año 2.500 quienes vivan allá
en la linda Caracas y en la Buenos Aires, cuando llegue el año 2.500
créanme, se estará hablando todavía y se hablará
mucho más de lo que en América Latina comenzó a pasar a
comienzos del siglo XXI, de lo que nosotros estamos haciendo como pueblo unido,
de lo que haremos.
Haremos patria hermanos, haremos patria verdadera, haremos la Patria Grande,
haremos la patria latinoamericano-caribeña, haremos justicia por fin
después de 500 años de atropello, de injusticia, de dominación
y de explotación.
Llegó la hora de la justicia de nuestro pueblo, llego la hora de la verdad,
llego la hora de la dignidad, llego la hora de nosotros mismos, la hora de Artigas,
la hora de Bolívar.
Espero volver pronto ¿saben?, brindo con café por el Uruguay,
brindo por ustedes, por el futuro de esta tierra, de este pueblo, brindo por
nuestra hermandad, brindo por nuestra libertad, brindo por nuestro futuro.
¡Que viva el pueblo uruguayo!, un abrazo bolivariano, artiguista, nacionalista
y revolucionario a todos ustedes, y al pueblo de Montevideo y al pueblo del
Uruguay, hasta la vista hermanos, me han hecho muy feliz esta noche.
Muchas gracias.