No a la guerra: Impresiones desde Nueva York

E.D.


Narrar y transmitir lo que se siente cuando uno participa en una manifestación puede ser conmovedor pero también previsible para aquellos que salen comúnmente a las calles a manifestarse. Sin embargo, el sábado 15 de febrero de 2003 fue diferente. Tal vez se leerá en la historia como una de las máximas expresiones públicas de la globalización de la resistencia. En Estados Unidos en particular ha sido la mayor de su historia. Solamente en Nueva York, entre 400 y 500 mil personas marcharon (había que llegar de algún modo a la concentración, pues la marcha la prohibieron) por las calles para llegar cerca o hasta el predio de las Naciones Unidas en esa ciudad. Entonces, lo distinto fue ver que esa resistencia, esa necesidad de paz y de probar que la democracia no es un presidente tomando resoluciones ad libitum sino respetar lo que piensa y expresa la gente (mayorías y minorías), ocurre también masivamente aquí en Estados Unidos.

Las formas en que se propuso paz y se critico la carrera bélica de la administración George W. Bush fueron de las más variadas y, sin dudas, muy creativas. Las fotos son muestra de la cantidad y diversidad de personas, pancartas, pintadas y disfraces. Algunas de las frases pueden traducirse así:

Dinero para educación, no para la guerra;
[Colin] Powell: das vergüenza, pues vos también sos del Bronx;
Paz es patriotismo;
Resistir;
No a la guerra con Irak; dejen a los inspectores [de las Naciones Unidas] trabajar;
Respuesta: actúe ahora, pare la guerra y el racismo;
Somos gente que se opone a la guerra;
¿A quien hubiera bombardeado Jesús?;
No a una cruzada por petróleo;
No [hagan la guerra] en nombre de nosotros.

Y así muchas más, en muchos idiomas, colores, tamaños y diseños.


Hubo represión, sí, pero no voy a hablar de eso, de lo más previsible (e inaceptable). Prefiero, sin embargo, quedarme con la imagen de una ciudad, un país movilizado como nunca antes, ni siquiera comparable con las manifestaciones ocurridas durante la guerra de Vietnam. Son personas que afirman que las políticas de estado no son necesariamente la opinión de la gente. Han sido casi medio millón de neoyorquinos (nativos, residentes, o de paso por la ciudad) que no quieren ser representados por un gobierno belicista ni corporativista, que toman la iniciativa y las calles, que muestran que haber nacido aquí no significa ser imperialista.

George W. Bush ahora tiene un gran mérito, quizás el único: haber provocado una demostración de que existen oposición y resistencia organizadas en su propio país y alrededor del globo

(Fotos de Claudine Leysinger y E.D.) MAS FOTOS