
Chury: Estamos recibiendo nuestro invitado de esta tarde, Daniel Vidart, la
actividad de este hombre, de este Daniel Vidart que realmente es una satisfacción
tenerlo aquí, la actividad de este señor lleva 4 carillas, no
las vamos a leer, ya conocen los uruguayos la obra de Vidart.
Bienvenido al programa...
Vidart: Muchas gracias.
Chury: Vamos a estar hablando contigo, una temática para empezar es difícil
pero hubo hace unos años quienes predijeron que entre otras cosas había
muerto la utopía...
Vidart: Yo oí hablar de la muerte de las ideologías, y todo sigue
vivo porque el hombre y la historia siguen vivos, no se puede poner una puerta
al devenir socio-cultural, salvo la destrucción total de la humanidad.
Este tema que me lo pones como un cachon como decían antes me atrae sobre
manera porque he pensado y escrito mucho sobre utopía, he publicado poco
pero tengo bastante escrito, en algún momento quizás me decida
a publicarlo, Utopía quiere decir un lugar inexistente, topos es lugar,
cronos es tiempo, se han escrito ucronías también.
¿Qué hubiera pasado en la historia si no hubiera triunfado la
Revolución Francesa?, entonces te hacen una historia imaginada, también
para adelante se puede hacer un ucronía, ¿qué puede pasar
en el mundo si hay un nuevo Irak por ejemplo?, si Inglaterra y Francia no quieren
mandar gente, se las hacen todos los días con la parrillada que preparan
los irakíes para los invasores.
Este tema tiene muchas resonancias, hay bajo el común denominador de
Utopía cosas que se confunden con la utopía, se dice "eso
es utópico, es algo fantástico, un deseo", en épocas
de sufrimiento colectivo donde los de arriba aprietan duramente a los de abajo
surgen las utopías.
Cuando escribe Moro la primera utopía del punto de vista del título,
porque ya Platón tenía hecha la suya, en ese momento los nobles
ingleses y los Landors que criaban ovejas desalojaban de los campos a los pobres,
a los labradores, los condenaban a la peor miseria y él hace una defensa
de esa gente que se ve obligada a robar, las obligan a robar y después
los matan cuando a los criminales los crearon ellos.
Hay una defensa formidable del pueblo trabajador, a continuación proyecta
en una Isla, siempre tiene que estar cerrado e incontaminado el mundo de la
utopía, un régimen socio económico, cultural, espiritual
ideal, algo donde todo funciona bien, una especie de reloj donde se distribuye
la justicia, la libertad, la comida, el pensamiento, pero tiene que estar incontaminado,
no puede intervenir la historia ni la geografía, está al margen
porque si interviene la historia interviene lo incompleto que está el
Ser Humano, somos seres absolutamente incompletos.
De ahí arrancó en el Príncipe Maquiavelo para decir que
como somos incompletos tiene que venir un príncipe con un látigo
en la mano para hacernos andar al son que él quiere.
La incompletitud humana puede llevar hacia otra parte, al camino de la perfección
que no llegará nunca y frente a las utopías aparecen los ideales,
hay que aclarar eso, la utopía es lo que no se va a realizar, el ideal
es un proyecto histórico, plausible, dentro de los defectos que puede
tener toda sociedad, no hay sociedades perfectas.
Esperemos que en el mundo contemporáneo dentro de 20, 50 o 100 años
haya una isla, o un grupo de países donde se instaure la verdadera y
perfecta justicia, porque como decían los Estoicos somos ciudadanos del
mundo.
Si el mundo que nos rodea como el caso de Cuba donde hay muchos que objetaron,
pero ese país rodeado por tiburones para sobrevivir ha tenido que hacer
un tour de force que no es el deseable, de manera que siempre tenemos que ver
lo que existe alrededor de esa ínsula barataría para conformar
equilibrios.
Si volvemos al tema de las utopías, en este momento hay un escozor porque
se ve con claridad extraordinaria que los romanos del siglo XX se están
transformando en los asirios del siglo XXI, donde una pre-potencia, media docena
de potencias, y después las impotencias mundiales.
Es muy importante el surgimiento colectivo, de globalización, de corrupción,
intervención de los desvalores movidos por los oligopolios y el reino
del dinero, las plutocracias, todo eso conforma un panorama donde el pensamiento
utópico es fértil.
Yo veo que hay 3 tipos de utopía, la folclórica, la popular, el
sueño de abundancia, las fiestas que el paraíso de los pobres
en todas las épocas han instaurado.
Aquel país de Cucaña de la Edad Media, aquella pintura de Brueguel,
una mesa repleta, roncando debajo de ella un estudiante, un campesino y un soldado,
pero ningún proyecto histórico, era solamente llenar la barriga,
estar de fiesta todo el día, la gente sufriendo y marcada por la prepotencia
del señor deseaban escaparse a ese país, la montaña de
azúcar, el país de los niños, le llamaban de muchas maneras
a ese lugar, Antilia, país de Cucaña, la cucaña viene del
cocer, del latín, que luego viene la coca que es la torta, había
que comer en Cucaña, había torta por doquier, lo pinta Brueguel,
esas tortas, esos chanchitos que van prontos para ser comidos, un sueño
de abundancia que allí se detiene, no hay nada político, no hay
nada social, llenas la barriga y dormís la siesta, descansar de un largo
trabajo y colmar un hambre antigua.
Eso es un tipo de utopías.
Otro tipo, las académicas, hombres que pueden ser filósofos, pensadores,
políticos, Platón, Campanela, Beacon, Moro, Orwell, contemporáneos
que con la ciencia ficción están imaginando otras culturas, otras
maneras de ser y pensar, están en una categoría donde la organización
política, económica y social resaltan sobre todo y donde todo
parece un aparato de relojería que no se puede turbar, no puede haber
cambio, ni progreso ni retroceso porque aquello que está en equilibrio
tan puro que también es inestable se viene abajo, por lo tanto esa rigidez
transforma a la utopía en un hormigueo.
Finalmente por extensión se ha dicho que todo ideal social, político
y cultural cuya realización es remota o imposible es algo utópico.
Pero si vamos al mundo de las utopías que leerlas es algo maravilloso,
comentábamos contigo lo de Tomás Moro que es quien habla por primera
vez de Utopías, pero cuando se refiere en el primer capítulo a
las condiciones sociales y económicas en que vivía a principios
del siglo XVI las islas Británicas, Inglaterra propiamente dicha hace
una pintura de los excesos de los poderosos que hoy día se puede leer
como si fuera actual: "Grande es el número de los nobles que ociosos
como zánganos no solo viven del trabajo de los demás sino que
los esquilman como a colonos de sus fincas y los deshueyan hasta la carne viva
para aumentar sus rentas".
¿Qué diferencia hay? "estos derrochadores viven rodearos
de una inmensa caterva de araganes que jamás aprendieron medio alguno
para ganarse el sustento y que así se les muere el amo o se enferman
vansen corridos pues los señores prefieren alimentar a los vagos y a
los enfermos".
La condición humana no cambia, por lo tanto, esto que se dice en el Siglo
XVI sobre los ejércitos "cuan pernicioso resulta alimentar bestias
de esta índole -se refiere a los soldados- como los proclaman ejemplo
los romanos, cartaginenses, sirios y otras muchas naciones cuyo poderío
así como sus campos y ciudades arruinaron en más de una ocasión
esos mismos ejércitos permanentes".
Hoy los ejércitos permanentes arruinan el mundo y así siguen,
"arrojan a los colonos de las piernas, los despojan por el engaño,
por la fuerza y los obligan a venderlas hartos ya de vejaciones".
Todo esto fue dicho en el XVI y se perfecciona entonces en la segunda parte
una isla, "una isola muy fermosa" como decían los españoles
donde también hubo utopías y se creyó que se había
llegado al paraíso terrenal.
Estamos pisando el campo de la clasificación que se puede hacer de las
topías, utopía es en ninguna parte, topía es aquí
y ahora, el topos, el lugar.
Hay además arqueotopías, antiguo, la edad de oro, el paraíso
que está en la Biblia, en los relatos míticos de Babilonia, la
edad de oro a la cual se refiere Esíodo y luego en la época de
Esíodo, en el siglo octavo después de Cristo, está la edad
de hierro.
Si vas a Esíodo quien escribió de ambas verás que por un
lado es el sueño de la humanidad primigenia donde no había tuyo
ni mío, así dice Esíodo: "Según narra el labrador
poeta en la primitiva edad de oro no existía ni el mío ni el tuyo
ni el trabajo de sol a sol, ni la cruel enfermedad y se movía como se
duerme, ahora, en la edad de hierro, en las últimas edades de la historia
"los hombres no cesarán de estar abrumados de trabajos y miserias
durante el día ni de ser corrompidos durante la noche, el uno saqueará
la ciudad del otro, no habrá ninguna piedad, ninguna justicia.
Solamente se respetará al violento e iníquo, no se conocerán
ni la equidad ni el pudor, el malo ultrajará al bueno con palabras engañoso,
los dolores se quedarán entre los hombres y ya no habrá remedio
para sus males", pesimismo agudo, los utópicos dicen no, esta arqueotopía
donde la edad de oro se transforma en la edad de hierro y quedamos sumidos en
el mal, no, otra, entonces vienen las ectopía, ecto es fuera del lugar,
la tierra sin mal de los guaraníes, no está aquí pero vamos
a caminar para encontrarla.
Salieron desde la Costa del Atlántico y llegaron a Cachapoyas en Perú
atravesaron el Amazonas, un grupo de 10.000 guaraníes, llegaron 300,
buscaron la tierra sin mal, un lugar donde no se moría, donde no se trabajaba,
donde había igualdad, justicia y bondad entre los hombres para consigo
y para con los demás.
Están también las eutopías, que son los buenos lugares,
las utopías buenas, aquellas a las que me referí hoy, la de los
campesinos que piensan en un lugar donde la abundancia sobra, donde hay montañas
de azúcar y comida abundante.
Pero hay también otro tipo, las distopías, en griego, tuve la
suerte de gustar mucho del griego y del latín, estos dos idiomas de los
cuales siempre me he preocupado y que son la base de nuestra cultura, la historia
de las palabras es la historia de la cultura.
La distopía significa lugares malos, hay utopías malas, "Un
mundo feliz" de Hashley, el de Orwel, en 1984, los imperios del despotismo
que pintan un futuro en donde en vez de haber felicidad para los mortales hay
dictadura, tiranía, lo que llamaban los griegos Ibris, desmesura del
poder al cual yo quiero muy poco.
Yo hago honor desde mi juventud que fue libertaria y después he sido
un intelectual crítico que ama la libertad, la justicia entre los hombres,
donde procura estar en toda causa donde se aumenten las mismas, pero que se
reserva la capacidad de discrepar porque el pensamiento que es una especie de
corrosivo de pronto pero que también aclara muchas perspectivas oscuras
ayuda a que criticando lo que uno cree que es lo mejor pero no lo excelente
porque no somos perfectos, podamos dar un paso más hacia el perfeccionamiento,
los intelectuales, los poetas, yo lo digo en mis poemas que ahora la Juventud
haciéndole un favor generoso a este anciano, son poemas que tienen 20
años, pero que los tengo siempre a flor de labios porque creo que olíesis
en griego significa creación, y yo trato de crear.
Esas distopías significan que puede haber una humanidad peor, se puede
imaginar algo terrible y finalmente quedan las quiliotopías, quilio,
el quiliasmo es el milenio cuando volverá Cristo a la tierra después
del anticristo, parece que el anticristo ya anda, los 4 jinetes del apocalipsis
andan suelto, son las que van a instaurar dentro de una visión cristiana
de las cosas el reino de dios en este mundo, que volverá Cristo, que
habrá un paraíso terrenal y viviremos aquel principio de los tiempos
de una manera paradisíaca, con igualdad y amor.
Esta clasificación es para ver qué rico es el tema y como hoy
podemos, evocando las utopías contemplar la topía, es decir de
qué manera por la técnica, la ciencia, las comunicaciones, se
han acentuado en el mundo entero no los viejos males que existieron siempre
sino la información sobre eso, ahora estamos más informados de
las crueldades del mundo.
También estamos informados de las posibilidades para salir de esas, el
arma de la comunicación puede cerrar puertas, pero también puede
abrir ventanas, por esas ventanas vemos el futuro, yo nací en el campo,
anduve a caballo, soy un paisano con lectura, me defino así, pienso y
te voy a decir una parábola que quizás a ti te guste porque los
paisanos somos parabólicos y hablamos no haciendo vuelta sino por elevación,
durante las barras del día se acumulan en el horizonte como estratos
de nubes grises y entre esas nubes grises se advierten resplandores rosados.
El color rosado no es malo en este momento.
Chury: Además la utopía tiene la virtud de ser un estado de libertad...
Vidart: Es un área para la esperanza, la esperanza puede uno conceptuarla
como la larga espera del hombre en un mundo mejor, pero felices los hombres
que dentro de nuestra incompletitud tenemos el poder y la posibilidad de perfeccionar
lo existente, de bregar por un mundo más justo, libre, hermoso, más
bello.
Chury: Estás a punto de editar un libro...
Vidart: Otra vez voy a parir, es un bello ejercicio, es el ejercicio del pensamiento,
de la reflexión y de dar a veces perdóname este paréntesis,
a veces pienso si he dado poco a la sociedad, si no he estado mezclado en la
cotedianeidad de la lucha porque el escribir me sustrae, cuando pienso que quien
escribe está dando lo que cuesta tanto, no solo es pensamiento, hay que
redactarlo, es cosa de hemisferio cerebral y de gluteos, de quedarse allí,
de quitarle a la familia como le he quitado, de compartir con su papá
y con su esposo en mi caso porque había que escribir, tenía la
necesidad de decir algo y lo decía, sacrifiqué a los míos
y lo reconozco, he dado, también me he sacrificado yo.
Es una piedrita más de este trabajo intelectual que desde los 26 años
efectúo para descifrar mi país, yo conozco los dos hemisferios
del país, los he juntado, aquellos dos famosos hemisferios de madreburu,
una vez que se hace el vacío no se separan.
Tendremos que hacer el vacío y sacar mucho puz para que el hemisferio
rural y el urbano se junten y la pública felicidad reine, cosa que desde
Artigas estamos bregando para que sea, todos mis esfuerzos han girado alrededor
del Uruguay, del hombre rural, del tango, de la identidad, de los paisajes,
del criollo y lo que significa, hijo de extranjero que se adueña del
sistema de señales del nuevo país y lo domina construyendo algo
distinto de lo que su padre quería construir, uno era el conquistador,
otro el colonizador y otro es el constructor del país.
Ahora, para culminar, pienso que estoy culminando, con mi edad, no es probeta,
me siento muy joven gracias a Dios, me siento bien, pero son años los
que tengo.
Mientras pueda pensar y decir con claridad porque quien piensa con claridad
dice con claridad, seguiré escribiendo libros.
Este último libro es un homenaje a Artigas, se lo dedico, se llama "El
rico patrimonio de los Orientales", en este momento en que sentimos que
de todas partes lo apedrean, lo lastiman, lo tironean y lo malversan al rico
patrimonio de los Orientales, volver al pensamiento y la lucha Artiguista es
algo que le conviene al Uruguay contemporáneo, no es volver al pasado,
volvemos a lo que abortó, claro, aquellos 9 años de lucha, aquel
sueño de una Confederación que son países libres que se
unen dentro de algo que algún día surgirá, que lo previó
Heguel allá por 1827 creo escribe recogiendo sus clases de filosofía,
la filosofía de la historia universal y dice "yo entreveo una lucha
muy lejana pero que va a venir con el tiempo, será la lucha entre los
Estados Unidos y América del Sur".
De manera que yo no quisiera escribir esta lucha, por cierto que no, desearía
que los estados de América conformáramos de norte a sur ya que
el pueblo es el mismo, el pueblo americano.
Volviendo al tema para no huir de lo que preguntabas, este libro que se llama
"El rico patrimonio de los Orientales" desemboca en aquel ensayo que
tuviste la bondad de leer aquí, que te llevó una hora y media.
Chury: Pero de todas maneras batí el récord de mi vida porque
nunca había leído algo tan extenso...
Vidart: Entonces culmino con ese capítulo, pero hay una serie de capítulos
intermedios que hablan de las indianidades, del mundo gauchesco, comparando
al gaucho con el Cow Boy que eran dos marginales, el Cow Boy era un pobre laburante
que lo explotaban de una manera tremenda, de manera que hay una serie de temas,
entre ellos se deslizan algunos que tienen que ver con el arte, una colección
de cuadros exhibidos por Arocha que se llamaba los Caudillos y un ensayo sobre
el Demiurgo de Melilla en el cual me refiero a una maravillosa colección
de obras de arte que están en un galpón, que están hechas
por Gabriel Vieira y queme emocionaron, me conmovieron y creo que es un artista
de primera línea, pero fundamentalmente trata del tema de la identidad.
Quiénes somos los uruguayos, cómo somos y quienes somos los uruguayos.
Aparece en el capítulo 9 un ensayo que se llama "Ni ilustrados ni
valientes", es decir, aquello que pedía Artigas y que en este momento
advertimos que ese coraje Oriental al cual me he referido muchas veces del cual
creo que es necesario echar mano sin que se atropelle al otro pero que se ponga
por delante la necesidad de una lucha frontal contra una serie de males que
hoy nos aquejan y que no tenemos que sucumbir ante ellos sino enfrentarlos y
hacer propuestas para humanidades, proyectos de humanidad, mundos mejores.
En este capítulo hecho con cierta tristeza advierto que ha faltado el
coraje que pedía Artigas, quien se refiere en más de una ocasión
al sacrificio de esos ejércitos irregulares de paisanos que haciendo
de tripas corazón, desnudos, lo dice en una de sus cartas, dice cómo
me puede seguir esta gente sufriendo tanto, porque hay un gran ideal detrás
de eso, era inorgánico, larvado pero ellos pedían libertad, independencia,
ser dueños de lo propio.
Hoy día ese Oriental, los bravos Orientales que yo pondero por encima
o al costado de los bravos Charrúas, porque de los bravos Orientales
descendemos nosotros y de los bravos Charrúas era otro mundo que respeto
muchísimo, sobre el cual he escrito mucho y que me admira la resistencia
de aquel pueblo, el ideal de Artigas no era el ideal del Charrúa que
quería estar en su tribu, cumplir con su acciología tribal, su
visión del mundo muy distinta del descendiente de hispanos y cristianos
como Artigas, y tenía ideales que los describe claramente cuando le escribe
a Andresito, de quien habla poca gente hoy día, le estoy mandando los
dos tomos sobre la historia de los Estados Unidos de donde yo he sacado mi sistema,
porque eran los tiempos de aquel Estados Unidos de Jeferson, ya había
otro mundo, otro huevo y otra gallina, eran pollos y no gavilanes.
Eso me ha llevado a hacer este artículo donde advierto con pena en primer
lugar la resistencia que hay al cambio en el país, que se le tiene miedo
al cambio en todas las tiendas, pienso que en este momento estamos cambiando
de piel en el mundo, que lo que viene podrá ser un dinosaurio o un ángel,
o algo que no sea ninguna de las dos cosas pero que tenemos que tener el coraje
para hacer lo que pedía Nietche, sepultar los viejos valores y fundar
un nuevo mundo.
Tenemos que fundarlo porque no puede seguir así, el 5 o 10 por ciento
de la humanidad explota al 90 por ciento de la humanidad, el foso se va acentuando,
el hambre, la ignorancia, la inopia, la desesperanza, van creciendo y la gente
está con los brazos caídos.
Aquello que pedía Fausto Avilar a lo cual me refiero muy a menudo y también
lo puse en el cuestionario Prust, aquello que pide a sus lanceros en una mañanita
invernal frente a un enemigo muy superior, les dijo "muchachos a sacarse
el poncho que en el otro mundo no hace frío".
Tenemos que tener presente el coraje para cambiar con la ciencia y la técnica
que son nuestras aliadas, no las podemos despreciar, pero no podemos olvidarnos
de que hay un mundo sufriente, un pueblo rural, un pueblo urbano, un proletariado
mundial, proletario viene del que tiene muchos hijos, esa es la palabra.
Así vemos como los crían, cómo mueren y como llenan al
mundo de postulas, de desgarros y de carencias.
En este ensayo pido que despertemos dos cosas importantes, volver a la ilustración,
que profundicemos en la educación naturalmente una vez que hayamos dado
de comer, dar de comer, organizar la sociedad e insistir en el saber, en el
conocimiento.
Los que hablan de la nueva sociedad del conocimiento olvidan que detrás
de ese nuevo conocimiento hay una elite, no, conocimiento y acceso para todos.
Hay diferencias de virtudes y de talentos como dice la Constitución,
pero a partir de un umbral de dignidad humana naide se fas que naide.
Entonces estoy pidiendo esta utopía, el huevo de la utopía denuevo,
que empecemos a encubar el huevo de la utopía de un lado y otro, que
todos participemos en la creación de un mundo que no puede ser este.
Ya no hay respiración, los que están arriba, a los que están
ocupando Irak les mataron 16 muchachos que estarían deseando estar en
su casa para festejar la navidad, no son monstruos, son reclutados con el cerebro
lavado "ustedes están haciendo lo bueno porque están luchando
contra el terrorismo".
Acá justamente critico mucho el pensamiento bélico en el mundo,
las malas guerras, hay guerras de liberación, pero las guerras de conquistas,
las perversas de quienes quieren sumar tierras y bienes para algunos pocos dentro
de su país son cosas que hay que desterrar.
Hay una especie de queja, una piedrita, un ladrillito de este edificio pequeño.
Nunca he querido engolar la voz ni soñar la fama, leyendo El Quijote
aprendí de su prologuista algo que me ha servido de mucho, este trabajo
no es el mejor del mundo, pretende ser el menos malo de la calle, yo pienso
lo mismo, tratar de ser el menos malo del barrio, dar lo mejor de sí
mismo sin pensar si habrá aplausos sino con el sentido de dignidad y
realización que tiene que tener todo hombre para una vez hecha su continua
autocrítica trate de rescatar lo bueno y desechar lo malo que hay en
cada uno de nosotros.
Yo siempre he rechazado cuando se dice que alguna acción es inhumana,
no, el torturados es demasiado humano, en la naturaleza humana caben el bien
y el mal.
El animal de pronto es mejor, la bestia que necesita alimentarse y mata al herbívoro
lo hace para alimentarse, pero quien tortura y le saca las uñas cuidadosamente
a sus semejantes para que confiese o que le mete electricidad en la vulva o
en los testículos, ese monstruo es un ser humano.
La inhumanidad no existe, es humanidad, perfeccionemos lo que hay de noble,
justo y levantado en la condición humana y aprendamos a desechar lo otro.
De manera personal y colectivo, mediante la educación moral, con los
valores de nuestro tiempo que no son lo de los griegos o los egipcios, ni serán
los del año 2090, pero cumplamos con un código en el cual se respeten
los derechos y los deberes humanos, porque detrás de cada derecho hay
un deber, todos tenemos deberes, es necesario asumirlos, de esa manera podremos
reclamar los derechos.