
“Buenas noches compañeros.
Estamos homenajeando al Comandante Ernesto Che Guevara y no podríamos
homenajear al Che enteramente si no hiciéramos algunas consideraciones
políticas sobre la realidad que tenemos hoy, sobre los desafíos
que tenemos planteados, sobre las exigencias que tenemos para los próximos
meses y para los próximos años por eso permítanme hacer
algunas consideraciones sobre la realidad que estamos viviendo hoy.
Hace pocos días terminamos el trabajo de prácticamente un año
de investigación de lo que pasó en el sistema financiero y en
el Uruguay podemos decir en este momento que lo que está pasando, por
lo que ustedes ven, por las noticias que tenemos todos los días, por
la realidad cotidiana de miles de uruguayos que tenemos una derecha, una derecha
mezquina, una derecha que en otros tiempos no dudó incluso sectores de
ella en apoyar al golpe fascista cuando vieron peligrar su poder, su hegemonía
allá en los años ’70 y esa derecha que se unió para
robarnos un triunfo en la última elección nacional y que a pesar
de eso, a pesar del cambio de las reglas de juego de todas maneras sabe ahora
si que le quedan los días contados en el gobierno, que ya este pueblo
ha decidido que se vayan.
Y entonces, ha ido preparando el terreno para hacer una retirada hacia la oposición
y ha dejado un país con el aparato productivo absolutamente devastado,
cementerios de fábricas que rodean Montevideo, chacreros fundidos, sociedades
anónimas que se apropian de la tierra, miles de hectáreas forestadas
de tierras productivas que se están secando a la demanda del eucaliptos
para aportar remos y nada mas que eso.
Así quedó el aparato productivo de un país que en otro
tiempo supo vivir de su trabajo, generar riquezas y que lamentablemente en estos
últimos años lo único que privilegió un sistema
financiero que estaba en manos de ladrones, de delincuentes que manejaban los
bancos, de bandas nacionales y extranjeras que se apoderaron del patrimonio
de miles de uruguayos para llevárselo a las Islas Caimán, a los
paraísos financieros para llevárselos para la casa. Esto permitido
por las autoridades del Banco Central, por el Ministro de Economía, por
el propio Presidente de la República, un desfalco que sin duda termina
pagando el conjunto de la sociedad.
Y así quedaron el Banco República, el Banco Hipotecario, en el
medio de ese desastre perdimos una herramienta como el Banco Hipotecario. Y
ese es el país que nos han querido dejar un aparato productivo entonces
devastado, millones y millones de dólares de deuda con los organismos
internacionales, porque lo único que hicieron fue salir a pedir plata
rompiendo la máquina de producir.
El único camino que les quedó fue pedirle plata al Fondo Monetario,
al Banco Mundial y hoy debemos mas de lo que producimos en un año, un
estado desarmado no solamente por la privatización, desarmado por la
falta de inversión, por la ausencia del Estado en sus responsabilidades,
desarmado porque le quitaron la plata a la salud pública, a la educación,
a la vivienda, desarmado porque el aparato del Estado perdió la capacidad
de regular los mercados y así ven los precios de la carne, los precios
de los productos de primera necesidad que se van a las nubes porque ya no hay
Subsistencia, ya no hay Frigorífico Nacional, ya no hay Instituto Nacional
de Carne, se devasta el aparato del Estado y la gente termina pagando porque
los que regulan ahora son los Devoto, los Geant, los Discos que son los que
establecen los precios.
Pero lo peor es la desarticulación social. La devastación social
que produce esta devastación productiva y esta crisis económica.
Esa devastación social que se expresa en las desocupaciones, en la marginación,
en los asentamientos, en los gurises que se nos están muriendo de hambre,
esa devastación que se expresa en la emigración, en la emigración
interna y en los miles de gurises jóvenes que hemos perdido en estos
últimos años, que se van del Uruguay a la búsqueda de otros
horizontes.
Es el país que nos está dejando esta derecha que se retira hacia
la oposición.
Y ¡qué oposición que vamos a tener!
Una oposición con plata, una oposición con recursos, con prensa,
con televisión, coordinando con la Embajada norteamericana. Esa va a
ser la oposición.
Entonces tenemos que preguntarnos cual es nuestro papel hoy, porque nosotros
que nos tenemos que preparar para gobernar. Lo que tenemos que hacer, es asegurar
que ese gobierno pueda ir bien lejos y bien profundo en la transformación
del país.
Y para que el gobierno del Frente Amplio vaya bien lejos bien profundo en la
transformación que el Uruguay precisa, tenemos que ponerle mucha gente
atrás no solamente votos.
Tenemos que poner conciencia, militancia, esfuerzo, trabajo, sacrificio de nuestra
gente para impulsar los cambios, para defender al gobierno popular y para hacer
que ese gobierno sea verdaderamente popular.
Para llenar de contenido el gobierno del Frente Amplio se necesita mucha gente
atrás.
Y esa gente hay que salir a ganarla ahora, no se gana en una campaña
electoral. En la campaña electoral se ganan los votos, pero nosotros
las conciencias que necesitamos las tenemos que salir a ganar ahora.
Tenemos que dar esa batalla y para eso tenemos cincuenta y dos legisladores,
tenemos una comisión política y esa es la responsabilidad principal
de nuestra fuerza política. Porque tengamos claro que ni Alcorta ni Cerdeña
nos van a traer el respaldo popular que nosotros tenemos que salir a ganar para
asegurar que los cambios sean profundos en el Uruguay.
Tenemos que dar esta batalla por ANCAP.
Se discute si es venta, si no es venta. Pero todos saben que acá lo que
están haciendo es regalando el patrimonio nacional a las transnacionales
como ya regalaron PLUNA, como regalaron el Puerto de Montevideo, como regalaron
la Compañía del Gas, como regalaron algunos de los servicios de
agua y saneamiento en el interior.
Han seguido -a pesar de que en el ’92 los uruguayos dijimos NO a las privatizaciones-,
han seguido adelante con su plan de privatización y han ido entregando,
en base al amiguismo, a la corrupción, han ido entregando partes importantes
de nuestro Estado.
Hace pocos días ustedes lo vieron, el vergonzoso remate del Aeropuerto
Internacional de Carrasco para entregárselo a un grupo de delincuentes
argentinos, algunos de ellos requeridos, algunos con libertad bajo fianza en
la Argentina, investigados por el fisco, con evasiones de cuatrocientos, quinientos
millones de dólares en la Argentina y a esos personajes le entregamos
nuestra principal terminal aérea.
Y no hablemos de lo que pasó en los bancos.
Por toda esta situación, por el país que nos están dejando,
por la privatización que quieren impulsar, por el regalo que le quieren
hacer a algunas de las transnacionales entregando ANCAP, porque ANCAP es nuestra
y el 7 de diciembre tenemos que votar SI y tiene que ser un SI aplastante; tiene
que ser un SI que les quite las ganas de seguir adelante con las privatizaciones.
Y por todos esos elementos, por toda esta situación, por todo lo que
este país vivió en el año 2002, porque aquella crisis del
año 2002, que la está pagando hoy aquél que nunca entró
a un banco, aquél que no tiene para comer, aquel que no tiene para poner
nada sobre la mesa.
Por todo eso es que estamos diciendo que el Frente Amplio tiene que impulsar el juicio político al Presidente de la República porque se tiene que hacer responsable de lo que pasó en el Uruguay.
Porque tenemos que dar una señal clara a la población. Tenemos que claramente ser oposición, claramente definir un camino y terminar con las señales confusas, con las libertades de acción que muchas veces piden nuestros compañeros, esos que a veces mientras estamos interpelando a un Ministro se van para no tener que votar con nosotros.
Tenemos que salir a dar esta batalla mano a mano hoy, porque es cierto que
han cometido delito electoral, es cierto que quieren que ANCAP les pague la
campaña que tendrían que pagar ellos. Pero no alcanza con denunciar
ante la Corte Electoral porque ya sabemos cual va a ser el resultado si la Corte
es de ellos.
Lo que tenemos que hacer, además de protestar, lo que tenemos que hacer
es salir a hacer campaña mano a mano, salir al interior, salir a convencer,
salir a definir junto con la gente ese SI aplastante que tenemos que dar el
7 de diciembre, porque tengamos claro que el 7 de diciembre se juega el primer
tiempo de este partido, que va a determinar el futuro de este país. O
gana la izquierda o este país no va a ser.
Compañeros queremos homenajear al Che.
Queremos homenajear al Che porque toda esa utopía que tenemos sobre el
Uruguay, todos estos sueños que tenemos sobre como debe ser nuestra patria,
como debe ser nuestro país, no van a ser posible si nosotros no somos
capaces de escapar para el conjunto de nuestra sociedad, para nuestra gente,
para nuestros jóvenes, todos esos valores que han representado y que
representa el Che Guevara.
El Che Guevara, un revolucionario argentino médico, fue capaz de dejar las comodidades de su pueblo, de su patria y salir por América Latina a hacerse cargo él también de los problemas que sus hermanos del continente tenían.
El Che Guevara que hace treinta y seis años cayó allá
en Bolivia, cayó para inmortalizarse para siempre.
Representa lo mejor de los valores del hombre. Fue capaz no solamente de ser
el mejor de los hombres de la acción, el mejor de los guerrilleros, el
más combativo, el más valiente, sino que fue además, el
mejor de los pensadores, el mejor de los Ministros, el mejor de los dirigentes,
el mejor de los constructores.
En su manera de abordar los problemas nos dejó a todos una enseñanza
con su cabeza abierta, su gorra permanente a los esquemas, su capacidad para
aprender todos los días, para ser todos los días un nombre nuevo
y también con su consecuencia con sus ideas, con su coherencia en su
pensamiento fue capaz de dejar un ejemplo que estos pueblos de estos continentes
necesariamente si o si van a tener que seguir en el conjunto de valores que
representa el Che Guevara sin duda está la simiente de la sociedad que
tenemos que construir.
El Che Guevara fue capaz de soñar y de pelear por ella.
E incluso de dejar lo más preciado que tiene el hombre que es la vida
y la dejó para trascender su propio tiempo como muchos de nuestros propios
compañeros lo hicieron; porque vaya si ha habido en este continente y
en este país, en nuestro país varios “Che Guevara”
también. Algunos mas anónimos que otros, que fueron capaces de
dejar sus comodidades, de dejar su casa e incluso de dejar su vida por esa utopía
que todavía estamos por construir.
En esos años ’60, y ’70 hubo una generación latinoamericana
de jóvenes luchadores a los que yo quiero hacer referencia porque hoy
muchas veces escuchamos a los jóvenes decir “yo me voy de este
país porque no me da posibilidades, porque no me da oportunidades”.
Y yo les pregunto y me lo pregunto a mí mismo, en aquellos años
’60 en los años ’70, aquellos jóvenes como el Che
Guevara, como Adolfo Wassen, como Raúl Sendic, aquellos jóvenes
¿se quedaron a esperar que los adultos le resolvieran los problemas?
No, aquellos jóvenes de aquellos años algunos que andan por acá
peinando canas, aquellos jóvenes de aquellos años se hicieron
responsables de su tiempo, pusieron sobre la mesa lo que había que poner,
tomaron el desafío de construir, aceptaron la vergüenza de una sociedad
latinoamericana explotada, humillada por el imperialismo una y mil veces.
Y tomando esa vergüenza la convirtieron en dignidad para luchar, para pelear,
para salir adelante, para mostrar un camino. Yo lo planteo porque estas nuevas
generaciones de uruguayos tenemos la obligación de asumir la responsabilidad
que tenemos con este tiempo.
¡Este es nuestro tiempo. Y esta es nuestra historia!
Y recordar al Che nos tiene que servir para, como hizo él con su tiempo
y con su historia, asumir el compromiso que tenemos con este tiempo y esta historia
que es nuestra. No tenemos derecho a dejarlo para que lo hagan los que vienen
atrás.
Esta historia la tenemos que hacer nosotros y tenemos que llevar este país
a la justicia social, a la dignidad que se merece y que necesita.
Y por eso les digo que tenemos que trabajar con todas nuestras fuerzas, con
toda nuestra militancia, con todo el sacrificio que hace falta, para que verdaderamente
podamos empezar a construir esa sociedad que precisamos.
Compañeros para terminar. No se puede separar la historia y el homenaje
al Che Guevara, de la historia y el homenaje a la liberación latinoamericana
y no se puede separar la historia de la liberación latinoamericana de
la Cuba Revolucionaria y de la Cuba Socialista.
Y lo decimos porque en el medio de todas vergüenzas que hemos tenido que
pasar con este Presidente de la República que tenemos y con este gobierno
que tenemos, hemos tenido que pasar la vergüenza de hacerle los mandados
a este imperialismo. Y sin duda Uruguay se convirtió en una especie de
punta de lanza en contra de la Revolución Cubana, se prestó el
gobierno uruguayo para eso y las relaciones hoy están rotas, pero no
con nuestro hermano pueblo de Cuba.
Porque Ustedes saben bien las relaciones están rotas entre nuestros gobiernos
porque con el pueblo de Cuba el pueblo uruguayo tiene una hermandad que viene
desde Artigas y Martí. ¡Y esa hermandad no se va romper jamás!
El año pasado tuvimos que asistir también a que a una buena parte
de los sectores de izquierda del mundo y del continente -y también de
la nuestra- le temblaron un poco las piernas con Cuba. Y nosotros reafirmamos
en el medio de aquella crisis, nuestra solidaridad, nuestra hermandad con el
pueblo cubano, con la dirección de la Revolución y con Fidel Castro.
¡Y hoy lo volvemos a reafirmar!
La historia de nuestro continente, nuestra propia historia es inseparable del proceso revolucionario que encabezara Fidel Castro y el Che Guevara y que se trasmitiera con su ejemplo al conjunto de América Latina para que en este continente surgieran -como surgieron- muchos “Che Guevara” y muchos “Fidel Castro”. Algunos mas anónimos que otros, pero todos igual de heroicos, igual de hermanos, igual de compañeros, igual de homenajeados, igual de recordados
Compañeros, el Che Guevara no fue ni argentino ni cubano. El Che Guevara
fue un revolucionario.
Nosotros hoy tenemos que reafirmar nuestro compromiso con este proceso de cambio
latinoamericano que se ha iniciado sin duda y que permite avizorar que este
continente se acerca poco a poco a la conquista de la libertad que necesita.
Necesitamos reafirmar esos valores.
Necesitamos reafirmar el ejemplo del Che para poder seguir adelante, para poder
-como él hizo algún día- pelear por la libertad de nuestro
pueblo y de cualquier pueblo del mundo cuando sea necesario y tenemos que reafirmarlo
entonces hoy.
Necesitamos el compromiso de todos Ustedes para seguir adelante y para que el
Uruguay en poco tiempo le diga ahora que SI a ANCAP, que SI al país productivo,
que SI al futuro...
Y le diga después que no a esta oligarquía, que no a esta derecha
corrupta, que no a esta derecha mezquina, para empezar a partir del año
que viene definitivamente la senda que nos lleve a la conquista de la dignidad,
del trabajo, de la libertad, de la soberanía, de la justicia social que
precisamos.
¡Hasta esa victoria compañeros!
Un abrazo.