
Con este primer fascículo iniciamos la publicación de la serie
de “Documentos” que irá recogiendo los eslabones que, en
el orden documental , desde sus orígenes ha forjado y seguirá
forjando el FRENTE AMPLIO.
Comenzamos por la reedición de la “Declaración Constitutiva” del 5 de febrero de 1971, el Compromiso Político, suscrito por el Plenario Nacional reunido en Montevideo el 9 de febrero de 1972, el “Reglamento de Organización” y las “Bases Programáticas”.
La “Declaración Constitutiva” y su histórico llamamiento
abierto a la incorporación de otras fuerzas políticas que alienten
su misma concepción nacional, progresista, antiimperialista y democrática
avanzada y el “Compromiso Político”, constituyen dos de los
textos más importantes en la vida de la coalición frenteamplista.
La profunda concepción democrática de la sociedad que en los mismos
subyace, el FRENTE AMPLIO los ha volcado a su propio funcionamiento interno
en el Reglamento de Organización.
Los trabajos citados aprobados en el contexto sociopolítico del país
durante los años 1971 y 1972 mantienen su plena vigencia en la actual
coyuntura, a través de la clara y definida visión del FRENTE AMPLIO,
que se traduce finalmente en sus “Bases Programáticas”, propuesta
dinamizadora para una sociedad que reclama el cambio imprescindible de sus estructuras
para un mañana mejor.
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El movimiento por el Gobierno del Pueblo, lista 99; el Partido Demócrata
Cristiano; el Movimiento Blanco Popular y Progresista; el Frente Izquierda de
Liberación; el Partido Comunista; el Partido Socialista; el Partido Socialista
(Movimiento Socialista); el Movimiento Herrerista lista 58; los Grupos de Acción
Unificadora; el Partido Obrero Revolucionario (Trotskista); Movimiento Revolucionario
Oriental y el Comité Ejecutivo Provisorio de los ciudadanos que formularon
el llamamiento del 7 de octubre próximo pasado, reunidos a invitación
del Frente del Pueblo, hemos convenido en formular la siguiente declaración
política que constituye el primer documento del Frente Amplio.
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DECLARACION CONSTITUTIVA
El gobierno de la Oligarquía
La profunda crisis estructural que el país padece desde hace décadas,
su dependencia del extranjero y el predominio de una oligarquía en directa
connivencia con el imperialismo, han ido creando, por un lado, hondas tensiones
sociales y por otro, un clima de preocupación colectiva sobre el destino
mismo de la nacionalidad oriental. Cuando el deterioro económico desembocó
en un proceso inflacionario paralizante de toda posibilidad de desarrollo, la
oligarquía encontró, en el gobierno actual, un coherente intérprete
político de su propia respuesta ante la crisis. Ambos pretendieron establecer
un orden basado en el despotismo; atropellaron las libertades públicas
y sindicales; agredieron física y materialmente a la Universidad y a
la enseñanza media; empobrecieron a los trabajadores al congelar realmente
a los salarios y nominalmente los precios; redujeron la capacidad adquisitiva
de los ingresos de funcionarios y empleados, jubilados y pensionistas y vastos
sectores de capas medias; asfixiaron a modestos y medianos industriales, comerciantes
y productores rurales; paralizaron las fuerzas productivas y desalentaron el
trabajo; desmantelaron resortes vitales de la economía nacional como
los bancos oficiales, el Frigorífico Nacional, los entes energéticos
y los servicios de transporte. Enajenaron progresivamente –por la sumisión
a las recetas del Fondo Monetario, por el endeudamiento externo, por la contratación
de empréstitos lesivos, por la complicidad en la evasión criminal
de divisas- la soberanía del país.
Todo ello para mantener intactos los privilegios de una minoría apátrida
y parasitaria en alianza con las fuerzas regresivas del poder imperial. La República
camina hacia la ignominiosa condición de una colonia de los Estados Unidos.
La resistencia popular
El pueblo lúcido, su clase trabajadora y su juventud estudiantil, los creadores y difusores de la cultura, los partidos políticos progresistas, enfrentaron esa conducta antinacional y antipopular defendiendo la existencia de la nación; por hacerlo sufrieron vejaciones, privaciones de libertad, destituciones, confiscaciones, proscripciones, torturas y crímenes, cercenamiento de derechos y clausura de órganos de expresión, toda una gama de atropellos que parecían relegados a la oscura peripecia de pasados tiempos. Sangre juvenil y obrera regó las calles, porque la voluntad libertaria del pueblo uruguayo, su dignidad y decoro y la creciente comprensión de las causas profundas de este desorbitado ejercicio del poder, exigía una respuesta que no se amilanó ante la saña represiva y fue forjando, en la dura experiencia de la lucha, las bases de la unidad popular.
Una polarización inevitable
La coyuntura histórica conducía a una polarización entre
el pueblo y la oligarquía que se hubiera cumplido de cualquier modo,
ya que los trabajadores, los estudiantes y todos los sectores progresistas resistieron
las imposiciones antinacionales. Pero la regresividad y violencia de la política
gubernamental, sin precedentes, en el correr del siglo, ofició como un
acelerador en el proceso de enfrentamiento, en la conciencia colectiva de cambios
urgentes y profundos, en la necesidad de instrumentar un aparato político
capaz de aglutinar las fuerzas populares auténticamente nacionales para
agotar las vías democráticas a fin de que el pueblo, mediante
su lucha y movilización, realizara las grandes transformaciones por las
que el país entero clama.
La unidad política de las corrientes progresistas que culmina con la
formación del Frente Amplio –cerrando un ciclo en la historia del
país y abriendo, simultáneeamente, otro de esperanza y fe en el
futuro-, se gestó en la lucha del pueblo contra la filosofía fascistizante
de la fuerza. Y esa unión, por su esencia y por su origen, por tener
al pueblo como protagonista, ha permitido agrupar fraternalmente a colorados
y blancos, a demócratas cristianos y marxistas, a hombres y mujeres de
ideologías, concepciones religiosas y filosofías diferentes, a
trabajadores, estudiantes, docentes, sacerdotes y pastores, pequeños
y medianos productores, industriales y comerciantes, civiles y militares, intelectuales
y artistas, en una palabra, a todos los representantes del trabajo y la cultura,
a los legítimos voceros de la entraña misma de la nacionalidad.
Porque es un movimiento profundo que enraiza con las puras tradiciones del país,
que recoge y venera las construcciones que vienen del fondo de la historia,
y tiene, simultáneamente claros objetivos para alcanzar un porvenir venturoso,
siente que su vertiente más honda lo enlaza con la esclarecida, insobornable
y combatiente gesta del artiguismo.
Las bases programáticas de la unidad
En esta dramática circunstancia, conscientes de nuestra responsabilidad
y convencidos de que ninguna fuerza política aislada sería capaz
de abrir una alternativa cierta de poder al pueblo organizado, hemos entendido
que constituye un imperativo de la hora, concertar nuestros esfuerzos, mediante
un acuerdo político, para establecer un programa destinado a superar
la crisis estructural, a restituir al país su destino de nación
independiente y a reintegrar al pueblo el pleno ejercicio de sus libertades
y de sus derechos individuales, políticos y sindicales. Un programa de
contenido democrático y antiimperialista que establezca el control y
la dirección planificada y nacionalizada de los puntos clave del sistema
económico para sacar al país de su estancamiento, redistribuir
de modo equitativo el ingreso, aniquilar el predominio de la oligarquía
de intermediarios, banqueros y latifundistas y realizar una política
de efectiva libertad y bienestar, basada en el esfuerzo productivo de todos
los habitantes de la República.
Expresamos nuestro hondo convencimiento de que la construcción de una
sociedad justa, con sentido nacional y progresista, liberada de la tutela imperial
es imposible en los esquemas de un régimen dominado por el gran capital.
La ruptura con este sistema es una condición ineludible de un proceso
de cambio de sus caducas estructuras y de conquista de la efectiva independencia
de la nación. Ello exigirá, a su tiempo, la modificación
del ordenamiento jurídico-institucional, a efectos de facilitar las imprescindibles
transformaciones que procura.
Concebimos este esfuerzo nacional como parte de la lucha por la liberación
y desarrollo de los pueblos del Tercer Mundo en general, de la cual somos solidarios,
y en particular de la que tiene por escenario a nuestra América Latina,
en donde, como hace más de un siglo y medio, la insurgencia de sus pueblos,
habrá de desembocar en la segunda y definitiva emancipación.
DECLARACION y LLAMAMIENTO
Por los fundamentos expuestos, hemos resuelto:
1º) Constituir un frente político unitario –Frente Amplio-,
mediante la conjunción de las fuerzas políticas y de la ciudadanía
independiente que firman este documento, para plantear la lucha de inmediato,
en todos los campos, tanto en la oposición a la actual tiranía
o a quienes pretendan continuarla, como en el gobierno. Este Frente Amplio está
abierto a la incorporación de otras fuerzas políticas que alienten
su misma concepción nacional progresista y democrática avanzada.
2º) Contraer en este mismo acto, el formal compromiso de establecer un
programa común, ceñirnos a él en la lucha fraternal y solidaria
colaboración, así como actuar coordinadamente en todos los campos
de la acción política, sobre la base de que atribuimos al pueblo,
organizado democráticamente, el papel protagónico en el proceso
histórico.
3º) Establecer que esta coalición de fuerzas –que no es una
fusión y donde cada uno de sus partícipes mantiene su identidad-,
ha de estar dotada de una organización con núcleos de base y autoridades
comunes, mandato imperativo y demás mecanismos de disciplina que aseguren
el cumplimiento efectivo de los compromisos postulados convenidos.
4º) Declarar que el objetivo fundamental del Frente Amplio es la acción
política permanente y no la contienda electoral; al mismo tiempo afrontará
unido las instancias comiciales, con soluciones honestas y claras que restituyan
a la ciudadanía la disposición de su destino, evitando la actual
falsificación de su voluntad.
En función de estos principios y objetivos convocamos al pueblo a incorporarse
al Frente Amplio y a participar activamente en la lucha y en los trabajos que
emprendemos.
Montevideo, febrero 5 de 1971.
Aprobado por unanimidad por el Plenario Nacional reunido en Montevideo en la
casa de la calle Julio Herrera y Obes Nº 1222 el día 9 de febrero
de 1972.
COMPROMISO POLITICO
I
Las organizaciones políticas que componen el Frente Amplio ratifican
su compromiso de cumplir y respetar los acuerdos establecidos en la Declaración
Constitutiva, las Bases Programáticas, el Reglamento de Organización,
las Primeras 30 Medidas de Gobierno y el presente Acuerdo Político y
de luchar por hacer realidad los postulados del programa nacional y los programas
departamentales aprobados.
Expresan su firme propósito, cualesquiera sean las alternativas políticas,
de mantener la unidad y continuidad del Frente y su carácter de fuerza
popular combativa. Ello supone tanto en el gobierno como en la oposición
combinar y coordinar una acción política permanente en todos los
campos, que comprenda movilizaciones de masas, actividad de gobierno y de las
bancadas parlamentarias y municipales, para el logro de objetivos comunes.
Los organismos dirigentes del Frente Amplio, trazarán los lineamientos
de su estrategia política y adoptarán las decisiones de orden
táctico y los planes de lucha por la liberación nacional y social,
apropiados a cada circunstancia, que guiarán la acción política
común y que todas las fuerzas integrantes del Frente se comprometen a
respetar.
II
La unidad del Frente Amplio exige el respeto estricto a las normas de conducta
y disciplina comunes. Ellas comprenden en particular:
a) La aceptación y cumplimiento de la Declaración
Constitutiva y las Bases Programáticas y la lucha por realizar en la
práctica sus postulados así como el acatamiento a este Acuerdo
Político y a las resoluciones de los organismos dirigentes.
b) La adopción bajo mandato imperativo por parte de
los integrantes del Frente Amplio electos y de los que ocupen otros cargos de
responsabilidad política, de aquellas resoluciones de los organismos
dirigentes que en forma expresa señalen ese mandato. En todos los casos
se les dará oportunidad de expresar opinión previamente. La resolución
que disponga el mandato imperativo deberá ser adoptada en un organismo
integrado por todas las organizaciones políticas componentes del Frente
Amplio, dentro de la circunscripción territorial que corresponda.
c) Una conducta política basada, además, en la solidaridad
recíproca entre las fuerzas integrantes del Frente en la intransigente
lucha contra la oligarquía y el imperialismo y por los objetivos comunes,
tal como los definen la Declaración Constitutiva y las Bases Programáticas.
d) Una limpia conducta moral, particularmente en lo que se
refiere a los dirigentes políticos y a quienes ocupen cargos electivos
o de responsabilidad política, los que no podrán acogerse a ningún
privilegio y deberán presentar, previamente a la toma de posesión,
una declaración jurada abierta de su patrimonio.
III
A las autoridades del Frente Amplio y al Tribunal de Conducta política
compete examinar y juzgar los casos de violación del Acuerdo Político
y de las normas de disciplina por parte de las fuerzas que lo componen o de
los integrantes del Frente que ocupen cargos de responsabilidad política.
Cuando se compruebe la existencia de dichas violaciones, impondrán las
sanciones que correspondan. En los casos personales, éstas podrán
llegar hasta su exclusión del Frente. Se excluye de los casos personales,
a los legisladores y ediles, que sólo podrán ser sancionados por
sus respectivos sectores políticos sin perjuicio de la responsabilidad
de éstos ante los organismos correspondientes del Frente.
En concordancia con lo dispuesto anteriormente, los candidatos del Frente Amplio
a cargos de responsabilidad política firmarán un compromiso de
renuncia en caso de que las autoridades correspondientes se lo exijan.
Sin embargo, las autoridades comunes no normarán, dirigirán ni
sancionarán la conducta de los afiliados, militantes y dirigentes de
las organizaciones políticas integrantes, pero éstas serán
responsables de los actos de sus miembros en cuanto tengan relevancia para la
disciplina común.
IV
Estos compromisos no implican mengua alguna a la independencia y autonomía de las fuerzas que componen el Frente, en materia de ideología, objetivos finales, estrategia, línea política, organización y disciplina, en todos los aspectos que no contradigan los documentos y resoluciones básicas del Frente o en lo que ellos no determinen una posición común. No se oponen tampoco a la consecución de acuerdos de cualquier naturaleza entre esas fuerzas componentes siempre que no lesionen la fisonomía política del Frente, sus normas de conducta y su unidad. En cambio, ninguna fuerza integrante del Frente Amplio podrá realizar acuerdos políticos con fuerzas extrañas al mismo.
V
La conducta política frentista entraña, en particular, un uso
de las tribunas públicas y otros medios de difusión, tanto los
comunes a todo el Frente como los pertenecientes a cada uno de sus componentes,
que se atenga a:
a) El respeto recíproco de las fuerzas que integran el Frente
y la abstención de actos y expresiones de agresión mutua o de
valoración peyorativa.
b) La estimación positiva del Frente, de sus objetivos
programáticos, de sus apreciaciones de la coyuntura política y
de las orientaciones principales de lucha plasmadas en sus documentos y resoluciones
fundamentales.
No se considerará, en cambio, violatorio de la disciplina, la exposición
de razones particulares que determinan la conducta de las distintas fuerzas
que integran el Frente, o de los aspectos de la propia ideología y orientación
política que no contradigan los principios comunes expuestos en los documentos
y resoluciones fundamentales de aquél, ni la polémica sana, desarrollada
en un clima de cordialidad, en torno a esos diversos puntos de vista.
VI
(Transitorio)
En cuanto a la estructura orgánica del Frente las organizaciones políticas
se comprometen a acordar antes del 15 de marzo de 1972:
a) Normas que aseguren la participación efectiva de los
Comités de Base en la dirección política del Frente Amplio
a nivel nacional, departamental y local.
b) Criterios de integración y representatividad de los
organismos de dirección del Frente Amplio.
Para alcanzar tales acuerdos las organizaciones que suscriben, atenderán
–entre otros criterios- a los propósitos expuestos en el 2º
párrafo del Cap. I, al papel que cumplen los grupos políticos
integrantes del Frente Amplio, considerados en su conjunto, y a la permanencia
de su alianza política.
Firman este compromiso político:
Frente Izquierda de Liberación, Mov. Pregón Julio César
Grauert, Mov. Blanco Popular y Progresista, Mov. Por el Gobierno del Pueblo,
Partido Comunista, Partido Demócrata Cristiano, Partido Socialista, Mov.
De Independientes 26 de Marzo, Movimiento Socialista, Acción Popular
Nacionalista, Org. Nacional de Independientes (FAI), Grupos de Acción
Unificadora, Mov. Acción Nacionalista, Mov. Revolucionario Oriental,
Partido Obrero Revolucionario, Doctrina Batllista, Unión Popular, Movimiento
Integración, Partido Revolucionario de los Trabajadores, Patria y Pueblo.
REGLAMENTO DE ORGANIZACION
Aprobado por el Plenario Nacional el 16 de marzo de 1971, con las modificaciones
resueltas el 24 de abril de 1984.
CAPITULO I
Normas generales
Artículo 1º- El Frente Amplio está formado por los sectores
políticos que suscribieron la Declaración Constitutiva del 5/2/71
y por los que posteriormente han adherido al mismo, incorporándose al
Movimiento de acuerdo a las reglas provisionales de admisión que se han
aplicado hasta el presente, y por lo tanto organismos de base, intermedios y
dirección de dicho sector así como los ciudadanos independientes
que comparten su Programa y han aceptado sus bases de Acuerdo Político
y Organización. El mismo está abierto a la incorporación
de otras fuerzas políticas y ciudadanos que alienten su misma concepción
nacional, progresista y democrática avanzada.
Artículo 2º- Tanto sus actuales integrantes, como los que ulteriormente
se incorporen, gozarán de los derechos y estarán sujetos a las
obligaciones previstas en el Programa, el Acuerdo Político y esta estructura
organizativa.
CAPITULO II
De los Organos
Artículo 3º- Los órganos del Frente Amplio serán los
siguientes:
1) Organismos de Base
2) Intermedios o de Coordinación
3) De Dirección y Ejecución
4) Tribunales de Conducta Política
Artículo 4º- La Competencia, forma de integración y reglas
de decisión de cada uno de estos Organos se prevé en los Capítulos
respectivos.
Artículo 5º- Cada uno de ellos podrá establecer libremente
organismos auxiliares y dependientes que actuarán bajo su respectiva
jurisdicción según lo señalen las necesidades y conveniencias
del Movimiento.
CAPITULO III
De los Organismos de Base
Artículo 6º- Los organismos de base del Frente Amplio (Comités
del Frente) son los que se constituyen por la reunión de los adherentes
al mismo de un determinado lugar.
Artículo 7º- Habrá dos clases de Comités del Frente:
de nucleación territorial y de nucleación por centro de actividad
(centro de trabajo, estudios, etc.).
Artículo 8º- Son tareas de los Comités del Frente:
a) La difusión del Programa del Frente Amplio
b) Buscar en su radio de acción la integración del mayor
número de fuerzas posibles.
c) Participar en las tareas centrales que le sean
encomendadas.
d) Organizar la participación del comité en la tarea y
objetivos inmediatos que se dé.
e) Formular recomendaciones a los organismos de
coordinación y dirección del Movimiento.
Artículo 9º- Los Comités del Frente se constituirán
en forma amplia, convocando a todos los adherentes del Frente Amplio del respectivo
lugar, sin distinción alguna por su participación organizada en
cualesquiera de los sectores políticos que integran el Frente o por su
condición de Independientes.
Artículo 10º- Cualquier ciudadano podrá adherir e incorporarse
a los Comités del Frente y participar en sus asambleas con voz y voto
a condición de pertenecer al barrio o centro de actividad donde se nuclea
el Comité y de aceptar el Programa, el Acuerdo Político y la disciplina
interna del Frente.
Artículo 11º- Se llevará un registro de integrantes del Comité,
debidamente ordenado y actualizado, a cargo de la Mesa Ejecutiva del Comité.
Artículo 12º- El órgano resolutivo del Comité será
la Asamblea donde podrán ejercer el voto todos los adherentes que tengan
10 días de inscriptos. Esta disposición rige a los 30 días
de constituído cada Comité.
Artículo 13º- La Mesa Ejecutiva se designará por la Asamblea
del Comité asegurando la máxima representatividad y eficacia.
Todos los grupos políticos, y también los ciudadanos independientes,
tendrán derecho a proponer su representación en la Mesa por el
integrante del Comité que entiendan conveniente.
La Asamblea del Comité podrá, asimismo, objetar por razones fundadas
la participación de un ciudadano en su Mesa Ejecutiva y se estará
a lo que la Asamblea resuelva. Si tal objeción se produjese, el cuestionado,
o su grupo político, podrán apelar ante los organismos de coordinación
y dirección superior.
Nadie podrá pertenecer a la vez a la Mesa Ejecutiva de dos o más
Comités de Base, debiendo optar por uno de ellos en caso de ser electo
en más de uno. La Mesa Ejecutiva deberá comunicar su constitución
a los organismos de coordinación que corresponda.
CAPITULO IV
De los Organismos Intermedios o de Coordinación
Artículo 14º- Los Organismos Intermedios o de Coordinación
serán los encargados de desarrollar sectorial o territorialmente la organización
del Frente Amplio efectuando la intermediación entre sus respectivos
organismos de base y la Dirección Nacional del Movimiento.
Artículo 15º- A los Organismos Intermedios sectoriales, o especializados
en directa coordinación con la Dirección Nacional, les compete
desarrollar nacionalmente la organización del Frente Amplio por lo menos
en los sectores: de Juventud y Femenino.
Artículo 16º- Los Organismos Intermedios territoriales son:
a) Los Plenarios y Mesas Ejecutivas Departamentales.
b) Las Coordinadoras zonales.
Artículo 17º- A los Plenarios y Mesas Ejecutivas Departamentales
les compete:
a) Planificar la acción política del Frente para el
departamento.
b) Coordinar las iniciativas de las Coordinadoras Zonales y
de los Comités del Frente.
c) Coordinar la acción de las Coordinadoras Zonales y de
los Comités del Frente en su departamento.
d) Actuar como órgano de apelación con respecto a los
conflictos que se originen en el seno de las Coordinadoras Zonales y de los
Comités del Frente.
En caso de ser necesaria una nueva apelación el órgano correspondiente
será la Dirección Nacional.
Artículo 18º- Los Plenarios y Mesas Ejecutivas Departamentales estarán
integrados, por acuerdo político, en la forma más amplia y representativa
de las realidades políticas de cada lugar.
Artículo 19º- Las Coordinadoras Zonales son órganos consultivos
y de coordinación a quienes compete:
a) La coordinación de las tareas de los Comités de la zona.
b) Recoger y canalizar las iniciativas de los Comités de la zona.
Artículo 20º- Las Coordinadoras Zonales se integran con delegados
representativos de la realidad política de la zona designados por los
organismos departamentales y una delegación de cada Comité del
Frente de la Zona.
Artículo 21º- En la medida que el desarrollo del Frente lo exija,
los organismos podrán constituir, a su vez, nuevos organismos de intermediación
a los efectos de:
1) La máxima eficacia en el desarrollo de sus tareas.
2) Recoger y canalizar las iniciativas de los organismos de
Base permitiendo una mayor progresiva incidencia de los mismos en el desarrollo
del Frente.
CAPITULO V
De los Organos de Dirección y Ejecución
A) DEL PLENARIO
Artículo 22º- El Plenario es el Organo de Dirección Política
del Frente Amplio, estará integrado por:
1) Todas las organizaciones políticas, sin
exclusiones, integrantes del Frente Amplio, de acuerdo a lo expresado en el
Art. 1º y en las condiciones del Art. 28 o del Inc. “e” del
Art. 23.
2) El Presidente y el Vicepresidente del Frente Amplio.
3) Tres ciudadanos no representantes de grupos políticos
electos, los titulares y sus suplentes por acuerdo unánime de éstos.
Artículo 23º- Es de competencia del Plenario:
a) Aprobar los planes generales de acción política del
Frente Amplio, tanto a corto como a largo plazo y tratar las directivas en el
común trabajo político, tanto en la oposición como en el
gobierno.
b) Decidir sobre las enmiendas, complementaciones,
desarrollo e interpretación del programa cuyas bases fueron aprobadas
en la reunión del 17 de febrero de 1971, así como aprobar el Plan
de Gobierno del Frente Amplio.
c) Decidir sobre las enmiendas, complementaciones,
desarrollo e interpretación del Acuerdo Político del Frente Amplio.
d) Aprobar, modificar, sustituir o ampliar la estructura
organizativa del Frente Amplio que se establece en este Reglamento. Es de su
incumbencia definir los órganos, su integración, competencias,
relaciones recíprocas y reglas para la formación de la voluntad
de cada uno de ellos.
e) Decidir sobre la admisión de nuevos grupos políticos y
establecer los requisitos y condiciones de la misma.
f) Decidir sobre la exclusión de los grupos políticos
adheridos y establecer los requisitos, procedimientos y garantías para
resolverla.
g) Determinar y proclamar los candidatos comunes del
Frente Amplio a la Presidencia y Vice Presidencia de la República y a
la Intendencia Municipal de Montevideo.
h) Aprobar el Plan de Movilización Electoral del Frente.
i) Ejercer el contralor de la gestión de la Mesa Ejecutiva y
expedir las directivas que estime convenientes para la dirección política
del Movimiento.
Artículo 24º- El Plenario estará presidido en forma rotativa
por los representantes de los grupos políticos adheridos.
Artículo 25º- El Plenario tendrá quórum para sesionar
cuando se encuentren presentes la mitad más uno de los grupos políticos
adheridos cuyos votos computados en la forma establecida en los artículos
siguientes, aseguren una mayoría no inferior a la mitad más uno
del total de los votos del Plenario.
Artículo 26º- Como norma general se agotarán las formas de
lograr acuerdo unánime en todos los temas que no sean de simple procedimiento.
Dicha unanimidad será obligatoria en lo que tiene que ver con la modificación
de las Bases Programáticas (Inc. “b” del Art. 23) y del Acuerdo
Político (Inc. “c” del Art. 23) una vez que este último
sea concluído. Es admisible la abstención y en ese caso la resolución
será válida y obligatoria, incluso para los que no la hayan votado.
Cuando por 6 (seis) votos se califique de fundamental una cuestión en
discusión en el Plenario, la misma quedará, automáticamente
postergada por 36 horas a los efectos de que, en dicho lapso, se busquen soluciones
de acuerdo.
Vencido el plazo el Plenario volverá a reunirse. De persistir las diferencias,
el asunto en cuestión se entenderá rechazado cuando existan por
lo menos 13 (trece) votos de organizaciones políticas por la negativa.
Se acuerda que los agrupamientos formados por la lista 99 y el Partido Demócrata
Cristiano, por el Partido Comunista y el Frente Izquierda de Liberación
y por el Partido Socialista, los GAU y el Movimiento Revolucionario Oriental,
tendrán al solo objetivo del veto, diez votos cada uno.
Esta norma es sin perjuicio de las que en este reglamento establecen mayorías
especiales.
Artículo 27º- Las decisiones del Plenario adoptadas dentro de sus
competencias y con sujeción a los requisitos formales establecidos en
este Reglamento son obligatorias para todos los grupos y ciudadanos adheridos
al Frente Amplio.
Artículo 28º- Las votaciones del Plenario se efectuarán por
delegaciones, excepto el caso de los ciudadanos Independientes.
A esos efectos los partidos y grupos adheridos contarán cada uno de ellos
el número de votantes y delegados que a continuación se detalla:
- PRESIDENTE Y VICEPRESIUDENTE DEL FRENTE
AMPLIO: 1 voto cada uno.
- AGRUPACION BATLLISTA PREGON “JULIO CESAR
GRAUERT”: 6 votos y hasta 6 delegados.
- FRENTE IZQUIERDA DE LIBERACION: 6 votos y hasta
6 delegados.
- GRUPOS DE ACCION UNIFICADORA: 2 votos y hasta
2 delegados.
- MOVIMIENTO DE ACCION NACIONALISTA: 2 votos y
hasta 2 delegados.
- MOVIMIENTO POPULAR FRENTEAMPLISTA: 6 votos y
hasta 6 delegados.
- MOVIMIENTO POR EL GOBIERNO DEL PUEBLO (lista 99):
6 votos y hasta 6 delegados.
- NUCLEOS DE BASE FRENTEAMPLISTAS: 1 voto y 1
delegado.
- PARTIDO COMUNISTA: 6 votos y hasta 6 delegados.
- PARTIDO DEMOCRATA CRISTIANO: 6 votos y hasta
6 delegados.
- PARTIDO SOCIALISTA: 3 votos y hasta 3 delegados.
- PARTIDO SOCIALISTA (MOVIMIENTO SOCIALISTA): 3
votos y hasta 3 delegados.
- UNION POPULAR: 3 votos y hasta 3 delegados.
- CIUDADANOS NO REPRESENTANTES DE GRUPOS
POLÍTICOS (Art. 22, Inc. 3): 3 votos y hasta 3 delegados.
Artículo 29º- Cada sector político podrá sustituir
libremente a sus representantes en el Plenario, previa comunicación a
la Mesa del mismo.
Artículo 30º- El Plenario se reunirá ordinariamente una vez
por semana y extraordinariamente en las siguientes circunstancias:
1) A citación de la Mesa Ejecutiva.
2) A pedido del Presidente o del Vicepresidente del Frente
Amplio.
3) A pedido de 3 de las organizaciones políticas del Frente
Amplio que, a su vez, sumen por lo menos cuatro de los votos del Plenario según
lo establecido en el Art. 28.
Los ciudadanos independientes en conjunto se considerarán como una organización
a los efectos de este literal. A estos efectos no se computarán más
que los votos de las organizaciones políticas.
En estos casos, el Plenario deberá ser citado por el Presidente de Turno
dentro de las 48 horas hábiles siguientes a la recepción de la
solicitud.
Artículo 31º- El orden del día del Plenario será confeccionado
por la Mesa Ejecutiva. Los integrantes del Plenario podrán solicitar
la inclusión de puntos en la misma hasta 48 horas antes de la fecha de
reunión, solicitud que no podrá ser denegada. El orden del día
se comunicará a sus integrantes con no menos de 24 horas de antelación.
El Plenario deliberará y resolverá sobre los puntos incluídos
en el orden del día.
Para tratar un asunto no incluído, deberá declararse que tiene
carácter de grave y urgente, por 2/3 de votos.
B) DE LA MESA EJECUTIVA
Artículo 32º- Existirá una Mesa Ejecutiva encargada de
llevar a la práctica las decisiones del Plenario y de adoptar todas aquellas
providencias que permitan ejecutar y realizar los planes de acción, movilización
y decisión del Movimiento.
Artículo 33º) Compete a la Mesa Ejecutiva, ajustándose a
las directivas emanadas del Plenario:
1) Tomar las decisiones necesarias o convenientes para
ejecutar los planes de acción política del Frente, realizar las
gestiones, efectuar las declaraciones, promover la movilizaciones y coordinar
el funcionamiento de los diversos órganos a fin de impulsar la presencia
militante y combativa del Frente en todos los aspectos de la vida política
nacional, incluso la electoral.
2) Administrar los recursos de que disponga el Frente,
autorizar gastos y realizar inversiones y establecer los métodos o procedimientos
de obtención de los mismos.
3) Orientar o diagramar la propaganda del Frente a nivel
nacional y suprasectorial.
De todo ello dando cuenta al Plenario y estando a lo que
éste disponga.
Artículo 34º- La Mesa Ejecutiva se integrará con los siguientes
miembros.:
a) El Presidente del Frente Amplio, actuando como alterno
El Vicepresidente del Frente Amplio.
b) Un delegado de cada uno de los siguientes grupos
políticos: Agrupación Batllista Pregón “Julio César
Grauert”, Frente Izquierda de Liberación, Movimiento Popular Frenteamplista,
Movimiento por el Gobierno del Pueblo (lista 99), Partido Comunista y Partido
Demócrata Cristiano.
c) Un delegado designado por el agrupamiento formado
por el Partido Socialista, los GAU y el Movimiento Revolucionario Oriental que
se designará por acuerdo entre los tres.
d) Un delegado designado por el agrupamiento “Patria
Grande”, formado por el Movimiento de Acción Nacionalista y la
Unión Popular, que se designará por acuerdo entre los mismos.
Artículo 35º- Los delegados por sectores políticos en la
Mesa Ejecutiva tendrán sus suplentes, que los sustituirán por
el régimen de suplencia automática.
Artículo 36º- La Mesa Ejecutiva será presidida por el Presidente
del Frente Amplio o por el ciudadano que, a propuesta de éste, designe
el Plenario.
Artículo 37º- La Mesa Ejecutiva tendrá quórum para
sesionar con la mitad más uno de sus integrantes.
Artículo 38º- La Mesa Ejecutiva sesionará regularmente, de
acuerdo al reglamento de funcionamiento que ella misma se dictará, en
lo que no esté previsto en estas normas.
CAPITULO VI
De los Tribunales de Conducta Política
Artículo 39º- Los organismos que juzgarán en su caso la
conducta política de un ciudadano o de una organización adherida
al Frente Amplio serán los órganos de Dirección Nacional.
Artículo 40º- Se creará, no obstante, un órgano encargado
de recoger, en un plazo no mayor de 15 días, toda la información
pertinente y elevarla a los órganos de Dirección Nacional. En
tal caso, el órgano en cuestión adjuntará a su informe
los descargos del ciudadano o la organización política cuya conducta
política se juzgue.
Es competencia de este órgano el asesoramiento a la Dirección
Nacional en todo lo referente al cumplimiento del Acuerdo Político por
parte de los ciudadanos y organizaciones políticas.
Artículo 41º- Este órgano estará integrado por cinco
ciudadanos adherentes al Frente Amplio, que no pertenezcan a ninguna de las
organizaciones políticas y conciten el acuerdo unánime de las
mismas.
CAPITULO VII
De la modificación de estas Bases
Artículo 42º- La estructura organizativa propuesta en estas bases podrá ser modificada por resolución expresa del Plenario.
DISPOSICION TRANSITORIA
Artículo 43º- Los ciudadanos a que hace referencia el Art. 22, Inc. 3, serán el doctor Carlos Quijano y el general Víctor M. Licandro.
Montevideo, 24 de abril de 1984.
RESOLUCIONES DEL PLENARIO NACIONAL DEL FRENTE AMPLIO REFERENTES AL REGLAMENTO
DE ORGANIZACIÓN.
Resol. 11/01 del 1º de junio de 1984
De acuerdo con lo previsto en el Inc. E del art. 23 del Reglamento de Organización
el PLENARIO NACIONAL DEL FRENTE AMPLIO ha dispuesto reglamentar el funcionamiento
de los grupos, movimientos o partidos admitidos en la coalición, del
modo siguiente:
Art. 1º- Durante los primeros seis meses a partir de la admisión,
ésta lo será en carácter provisional.
En dicho lapso, por mayoría absoluta de votos integrantes del Plenario
Nacional se podrá revocar la admisión. Transcurrido dicho plazo
sin pronunciamiento se entenderá que se ha operado la incorporación
plena al Frente Amplio y, por consiguiente, al ejercicio de todos sus derechos
y obligaciones.
Art. 2º- En el plazo indicado en el artículo anterior los grupos,
movimientos o partidos admitidos provisionalmente podrán incorporarse
al trabajo del Frente Amplio en todos los niveles de su actividad, con la salvedad
de que en los organismos de dirección -Plenario Nacional- lo harán
solamente con voz pero sin voto. Vencido el plazo, pasarán a tener en
él un voto, salvo que el Plenario determine un número mayor.
Art. 3º- Por la mayoría prevista en el Art. 1º se podrá
prorrogar el carácter provisional de la admisión por otro plazo
de seis meses como máximo. En este caso, durante dicha prórroga
no regirá la limitación prevista en el Art. 2º.
Art. 4º- A los efectos de esta reglamentación no será aplicable
en lo pertinente el procedimiento previsto en el Art. 26 del Reglamento de Organización.
Art. 5º. Esta reglamentación regirá a partir del 1º
de junio de 1984. La exclusión de los grupos políticos adheridos
a que refiere la letra F del Art. 23 se regirá por las normas reglamentarias
correspondientes.
Resol. 14/01 del 1º de junio de 1984
El Plenario Nacional del Frente Amplio resuelve dar ingreso al Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) a partir del 12 de junio de 1984 y de acuerdo a la Reglamentación del Inc. E del Art. 23 del Reglamento de Organización.
BASES PROGRAMATICAS DE LA UNIDAD
Líneas fundamentales de acción y medidas de emergencia
Montevideo, 9 de agosto de 1984
Las bases programáticas del Frente Amplio conforman hoy –como
siempre y más que nunca- los principios de un gran proyecto nacional.
Un gran proyecto nacional que recoge la preciosa herencia histórica artiguista
y que –como ella- convoca a la unión de todos los orientales honestos,
levantando las banderas que nos conduzcan a la gran tarea de transformar permanentemente
el país.
Un gran proyecto nacional que reserva un lugar de trabajo y de lucha para todos
los integrantes de nuestra sociedad, porque nace de la arraigada convicción
de que nadie que aspire a un futuro cierto y mejor para la nación puede
quedar al margen de esta empresa fundamental.
Un gran proyecto nacional que cuenta con la fuerza que da la certeza de que
esa empresa es posible e imprescindible, y con el enorme impulso que significan
la alegría y el privilegio de poder participar en ella.
A) LINEAS FUNDAMENTALES DE ACCION
I - LA DEMOCRACIA URUGUAYA Y SU ESTRUCTURA
POLITICA
1 - Construcción y consolidación de una democracia
auténtica, como sustento de toda la sociedad uruguaya. Se apoyará
en la iniciativa y la participación populares, que conformarán
la sustancia con que se llenarán y fortalecerán las formas y los
mecanismos institucionales.
2 - Promoción del control permanente que la ciudadanía debe ejercer
sobre las grandes definiciones nacionales, ampliando la utilización de
institutos como el plebiscito, el referéndum y la iniciativa popular.
Vigorización de otros mecanismos de ejercicio de la democracia directa.
3 - Concesión de una particular relevancia a la búsqueda y la
promoción de canales específicos de participación de la
juventud, sea en lo que refiere a su propio proceso de formación física
e intelectual, cuando en lo que respecta a sus actividades en otros ámbitos,
como el laboral, el cultural, el barrial.
4 - Defensa de un sistema político apoyado en la pluralidad de partidos
que aseguren el acceso de la voluntad popular a la estructura de poder, expresada
en el Estado. Consagración de una legislación electoral que garantice
el referido acceso, eliminando todos aquellos factores que tradicionalmente
le han obstaculizado o distorsionado.
5 - Plena vigencia de las libertades, derechos y garantías constitucionales
y legales. Respeto y desarrollo integrales de los derechos y libertades sindicales;
estricta observancia de las disposiciones constitucionales que regulan la enseñanza,
la vida religiosa y cultural, y la efectiva independencia orgánica, funcional
y presupuestaria del Poder Judicial, incluyendo la creación de la policía
judicial.
6 - Garantía de una adecuada disponibilidad de todos los medios de comunicación
de carácter oficial y privado, sin exclusiones ni presiones de ninguna
índole, especialmente del poder político o económico.
7 - Reestructura sustantiva del aparato estatal asignándole la capacidad
y los recursos para cumplir con su función esencial en la conducción
del proceso social. Asumen particular destaque los ámbitos que refieren
a sus tareas de consolidación de la convivencia democrática, a
las actividades económicas, a las condiciones esenciales de vida de la
población y a las relaciones internacionales del país. Se atribuye
especial importancia a:
a) la ampliación y la modernización de los servicios
estatales;
b) la reforma de la administración pública incluyendo normas
justas de ingreso, promoción, jerarquización y capacitación
de los funcionarios públicos;
c) la creación de los mecanismos legales que impidan toda
implicancia entre el desempeño de cargos públicos y cualquier
clase de intereses o aprovechamientos personales;
d) el destino exclusivo del instituto policial a funciones de
carácter civil y predominantemente preventivas;
e) la concentración de las Fuerzas Armadas en sus
cometidos específicos de defensa de la soberanía, integridad territorial,
independencia y honor de la República. Se propenderá al más
alto grado de perfeccionamiento profesional y ético de la institución,
basado en una concepción nacional del cumplimiento de los cometidos precedentes.
8 - Ampliación y desarrollo de la autonomía administrativa,
política y financiera de los municipios y organismos locales, sobre las
siguientes bases generales:
a) la delimitación precisa de la materia municipal, para
robustecer y extender sus cometidos económicos, sociales y culturales;
b) la institucionalización y la expansión de las comisiones
vecinales y de fomento, urbanas y rurales, como órganos de
gestión comunal;
c) la promoción y el fortalecimiento, a escala municipal, de
los institutos de la democracia directa, asegurando en particular, la representación
y la participación de las fuerzas sociales en el funcionamiento y la
prestación de los distintos servicios;
d) la designación por sufragio popular de los miembros de
las Juntas Locales;
e) la realización de elecciones para los órganos
departamentales y locales en fechas distintas a las de los comicios nacionales.
II - LA ESTRUCTURA ECONOMICA
1 - El marco global
a) Transformaciones de fondo en la estructura económica,
para que se convierta en fundamento del contexto social de democracia y participación,
garantizando la hegemonía del interés nacional y popular. Ello
supone:
i - favorecer el acceso de los trabajadores en los recursos económicos
y a la organización del proceso productivo;
ii - la recuperación del control nacional de la economía y la
búsqueda de una nueva integración internacional, a partir de una
clara postura antiimperialista.
b) Utilización de diversos y complementarios caminos para
las transformaciones aludidas, incluyendo en particular la presencia estatal
a través de empresas u otras formas de intervención en el proceso
económico, así como la existencia de organizaciones que contemplen
la participación de los trabajadores y los productores privados, de acuerdo
a las peculiaridades nacionales y las mayores ventajas de la eficiencia y el
dinamismo económico. Se fomentará especialmente el movimiento
cooperativo en la economía y la sociedad en general; para ello se diseñarán
programas que incluyan el establecimiento de un régimen jurídico,
fiscal y crediticio, así como mecanismos de integración y de control
que aseguren la defensa del carácter popular y progresista del movimiento
y eviten las posibilidades de su desvirtuación.
c) Defensa, consolidación y desarrollo del patrimonio
comercial e industrial del Estado. Participación de los trabajadores
en la dirección y el control de los entes autónomos, servicios
descentralizados y organizaciones de economía mixta.
d) Reorientación del manejo de los instrumentos de la
política económica; en particular, los que refieren a los recursos
y las técnicas de producción, así como a los estímulos
económicos, entre los que se cuentan los precios, el crédito,
la tributación, los subsidios, los canales de comercialización
interna y externa. Se promoverá una utilización amplia y complementaria
de estos instrumentos por parte del Estado, que no renunciará a ejercer
su función conductora en ninguna de las posibles áreas de intervención.
Por su particular importancia, se asignará prioridad a:
I - el establecimiento de una nueva y justa política de salarios públicos
y privados, sobre la base del principio de a igual trabajo igual remuneración,
y tomando como punto fundamental de referencia la evolución del costo
de la vida. Esta política, así como la de precios, intereses y
utilidades, se planeará con participación fundamental de los sectores
involucrados y debe conducir a una justa redistribución del ingreso,
de acuerdo con las necesidades populares y los requerimientos de la inversión;
II - la puesta en práctica de una reforma radical del sistema tributario,
de modo que grave fundamentalmente la acumulación de riqueza y de ingresos,
los recursos improductivos o de bajo rendimiento, las actividades antieconómicas,
los vicios sociales. Simultáneamente, se dispondrá una progresiva
reducción de los impuestos al gasto y al consumo. En términos
generales, se buscará la simplificación, la unidad y la coherencia
de todo el régimen impositivo, sea a escala nacional o municipal. Entre
los fines a perseguir con esta herramienta, ocupará siempre un lugar
central la justicia en la distribución del ingreso.
e) Adopción de la planificación como un mecanismo de
gobierno, que atendiendo a la estructura propuesta, garantice la máxima
eficacia de la política económica. Creación de un organismo
especializado en el que tengan participación orgánica los trabajadores,
los productores, los técnicos y los representantes del poder político.
Se pondrán en práctica mecanismos que aseguren la colaboración
permanente de la Universidad de la República en estas tareas.
2 - El sector agropecuario
a) Reforma agraria que transforme integralmente la
estructura del sector agropecuario del país, apoyada actualmente en un
reducido número de grandes empresas capitalistas que dominan una proporción
relevante de los recursos básicos, y una gran cantidad de pequeñas
explotaciones de tipo familiar que disponen de una dotación de recursos
insuficiente.
b) Puesta en práctica de un nuevo sistema de propiedad,
tenencia y explotación de la tierra y los demás recursos básicos
del agro, que al tiempo de remover los actuales obstáculos para el crecimiento
de la producción y la productividad, garantice la justicia social, de
modo que la tierra constituya, para quienes la trabajan, la base de su estabilidad
económica, su bienestar, su dignidad y su libertad. Este nuevo sistema,
que en todo caso asegurará protección a la pequeña y mediana
propiedad, promoverá la sustitución de las grandes empresas capitalistas
por organizaciones colectivas, particularmente de carácter cooperativo
y autogestionario. Por otro lado, se impulsará la organización
cooperativa de las pequeñas unidades de producción familiar individual,
dotándolas de tierras suficientes.
c) Se asignará prioridad a:
I - un vigoroso impulso a las labores de investigación y asistencia técnica
a los productores para mejorar o adecuar los métodos de producción;
II - la puesta en práctica de un programa de estímulos a la formación
de cooperativas, incluyendo facilidades para la instalación y el funcionamiento
de agroindustrias;
III - la asistencia y la concepción de soluciones de radicación
para los medianos y pequeños productores, arrendatarios y medianeros,
proporcionándoles adecuados estímulos económicos, enseñanza
y ayuda técnica;
IV - la remoción de los factores de insumos y productos;
V - la prohibición de la existencia de sociedades anónimas para
la propiedad y la explotación de la tierra;
VI - la rápida materialización de niveles de salario y de condiciones
de vida que supongan un efectivo progreso desde el punto de vista social en
el medio rural.
3 – El sector industrial
a) Puesta en práctica de una vigorosa política de
industrialización, de manera de ampliar las fuentes de trabajo existentes.
Para garantizarlo, se recurrirá, en todos los casos en que resulte necesario
o conveniente –dado su carácter estratégico, o el elevado
volumen de capital que suponen- a la presencia exclusiva del Estado en algunas
ramas básicas, sin descartar su participación compartida con el
sector privado en otros ámbitos industriales fundamentales.
b) Impulso a la industrialización de la producción
agropecuaria, particularmente a través de agroindustrias que elaboren
-al máximo grado posible y necesario- las distintas materias primas de
origen agrícola y ganadero, contribuyendo así a una nueva integración
internacional del país en lo que
refiere a los ámbitos de la alimentación y la indumentaria. Se
establecerá un claro control público de este proceso, eliminando
la concentración monopólica y la penetración extranjera.
Asimismo, se reorganizará la industria frigorífica, exclusivamente
sobre la base de empresas estatales y cooperativas.
c) Promoción de la investigación y la explotación intensiva
de los recursos energéticos, así como de las riquezas minerales
y marítimas, como bases del desarrollo de ramas industriales ya existentes
o a crearse.
d) Puesta en práctica de programas de apoyo a aquellas
ramas industriales que realizan una utilización intensiva de recursos
humanos calificados -particularmente las que están más vinculadas
al proceso de transformación tecnológica- capaces de un aporte
relevante a una nueva integración internacional del Uruguay.
e) Concepción y promoción de una armónica distribución
territorial de las actividades industriales, impulsando su localización
y expansión en el interior del país.
4 – El transporte y las comunicaciones
a) Promoción del desarrollo y de la coordinación del
transporte de pasajeros y de carga, de acuerdo con las necesidades nacionales
y locales, considerándolo un servicio de utilidad pública. En
particular, se asignará prioridad a la recuperación de AFE y a
la creación de una marina mercante nacional. También se promoverá
el desarrollo racional de PLUNA.
b) Mejora y racionalización de la red y los mecanismos
básicos de comunicaciones a escala nacional, de manera de facilitar la
integralidad del esfuerzo por el desarrollo nacional.
5 - El sistema financiero
a) Estatización del sistema bancario, para ponerlo al
servicio de los intereses populares y nacionales, y sustraerlo a la usura y
la especulación. El ahorro y el crédito se destinarán principalmente
a los requerimientos de la producción.
b) Concentración y especialización del sistema,
racionalizando su organización y su administración. Se asignará
una especial importancia a las labores bancarias de fomento selectivo a la producción,
de acuerdo a las prioridades que determine la política económica
planificada.
c) Erradicación de toda intermediación financiera y
crediticia por canales de tipo parabancario o colateral a la función
del sistema bancario propiamente dicho, exceptuando el cooperativismo de ahorro
y crédito.
III – CONDICIONES ESENCIALES DE VIDA Y
NECESIDADES BASICAS DE LA POBLACION.
1 - La salud
a) Mejoramiento del nivel y calidad de vida de la
población, como forma básica de favorecer un progreso relevante
en la salud, particularmente en lo que respecta a las capas de la población
tradicionalmente alejadas de las posibilidades de acceso a estos servicios.
b) Organización de un servicio nacional de salud, con el
propósito de asegurar asistencia médica accesible a toda la población,
de calidad adecuada, de enfoque integral, de orientación preventiva e
interdisciplinaria, con un contenido profundamente humano y con la participación
activa de la comunidad.
c) Creación de casas-cuna y guarderías infantiles en los
barrios y en las empresas privadas y públicas, cuando las condiciones
lo tornen aconsejable.
2 - La vivienda
a) Transformación de las condiciones habitacionales,
otorgando prioridad a la vivienda popular, en el marco de la promoción
y la racionalización de la actividad de la construcción.
b) Impulso al movimiento cooperativo de ayuda mutua,
incluyendo la iniciativa y la participación populares, propias de estas
organizaciones.
3 - La educación y la cultura
a) Concepción y reformas democráticas de la enseñanza,
encarándola como un primer paso tendiente a proporcionar a la juventud
alternativas concretas de participación social. Dicha reforma procurará
elevar el contenido humanista, científico y técnico de la formación
del educando, y será coherente con las necesidades derivadas de las transformaciones
económicas, sociales y políticas postuladas en este programa.
Se asignará especial importancia al más amplio acceso popular
a la enseñanza, y a la erradicación de toda forma de penetración
imperialista en la misma.
b) Garantía y extensión de la autonomía de los entes de
enseñanza, y coordinación del proceso educativo a escala nacional.
c) Representación directa y mayoritaria de los docentes
en los Consejos Directivos de Enseñanza Primaria, Enseñanza secundaria,
Universidad del Trabajo y Educación Física.
d) Impulso efectivo a la Universidad de la República,
sobre la base de su autonomía y su cogobierno interno con la participación
de los órdenes docente, estudiantil y profesional, para que asuma cabalmente
su papel central en la investigación científica, la docencia,
la difusión del conocimiento y la asistencia a toda la población.
La Universidad se preocupará de captar la verdadera naturaleza de la
problemática nacional, así como las aspiraciones y las potencialidades
de la comunidad. Se asignará importancia a la creación de un marco
institucional apropiado para que la Universidad coordine con el gobierno la
conducción de las actividades en materia de ciencia y tecnología.
e) Fomento y desarrollo de la educación física y la
práctica colectiva de todos los deportes.
f) Adecuada atención a las necesidades presupuestarias
de todas las instituciones educativas del sector público.
g) Defensa , consolidación y desarrollo del patrimonio
cultural nacional, incluyendo un programa de estímulos materiales y morales
para las ciencias y las artes. Dicho programa asegurará una amplia participación
popular en el ámbito de la cultura.
4 – La población
a) Concepción de una política racional de población para
proporcionar al país del contingente humano indispensable a su desarrollo
integral. Dicha política prestará atención a la natalidad
y las migraciones internas e internacionales, sobre la base de la elevación
de las condiciones de vida y de trabajo.
b) Se asignará prioridad al logro de un equilibrio
adecuado en la distribución territorial de la población, tanto
en lo que refiere a los polos representados por Montevideo y el Interior, como
en lo que apunta al balance entre los medios urbano y rural. Estas acciones
habrán de coordinarse con toda la política económica planificada,
particularmente en lo que respecta a las prioridades sectoriales y regionales
que esta última defina.
5 - La seguridad social
a) Creación de un sistema racional de normas orientadas
a asegurar al individuo el bienestar y la tranquilidad indispensables para el
pleno desarrollo de su personalidad. Dicho sistema habrá de cubrir todo
el ciclo vital, desde la gestación hasta la muerte, y supondrá
la asistencia a toda la población, incorporando en particular aquellas
capas tradicionalmente alejadas de estos beneficios, como los asalariados del
interior y los habitantes del medio rural.
b) Integración de la dirección de los organismos de
seguridad social con representantes de los beneficiarios y de los contribuyentes.
c) Adecuación de las pasividades a los ingresos del
trabajador en la actividad.
d) Adopción de medidas específicas para evitar la
evasión de aportes, hacer más equitativas las cargas y atender
los servicios sin privilegios indebidos ni postergaciones.
IV - LAS RELACIONES INTERNACIONALES
1 - La política internacional del país
a) Defensa de la soberanía nacional y vigencia irrestricta
de los principios de autodeterminación y no intervención.
b) Solidaridad activa con todos los pueblos que luchan
por liberarse de la opresión colonialista, neocolonialista e imperialista,
especialmente los latinoamericanos.
c) Definición e instrumentación de una política exterior
independiente.
d) De acuerdo con este principio, se diseñarán las
acciones del gobierno y las representaciones nacionales en todo el ámbito
de las relaciones internacionales. Denuncia del papel pasado y presente de la
OEA como instrumento del imperialismo.
e) Puesta en práctica del principio de mantenimiento de
relaciones con todos los países, establecidas por libre acuerdo de partes.
f) Apoyo al principio de participación de todos los países
en la Organización de las Naciones Unidas.
g) Reafirmación de los derechos de asilo y de refugio
político, de conformidad con los criterios doctrinarios y las prácticas
sostenidos tradicionalmente por el país.
h) Revisión y eventual denuncia de todos los tratados,
convenios y resoluciones internacionales, en cuanto contradigan los principios
fundamentales definidos precedentemente.
i) Reestructuración del servicio exterior del país, a
efectos de que sirva eficazmente a los auténticos intereses nacionales.
2 – La nueva integración económica internacional
a) Conducción de la política económica internacional,
conforme a los intereses nacionales y populares. Concepción y puesta
en práctica de una nueva inserción del país en el contexto
económico internacional, a partir de las transformaciones internas en
el marco de la política económica planificada.
b) Defensa del principio general de mantenimiento de
relaciones económicas con todos los países del mundo.
c) Definición y promoción de un nuevo concepto de
integración económica latinoamericana. Denuncia de la anterior
ALALC y actual ALADI, cuya política ha venido agravando la dependencia
regional. Este nuevo concepto de integración, apoyado primordialmente
en las transformaciones internas de las naciones participantes, constituirá
la base de la lucha colectiva por la liberación y la ruptura de la dependencia
política, económica, social y cultural. Involucrará simultáneamente
los ámbitos productivo, tecnológico, comercial y financiero. Se
promoverá:
I - la puesta en práctica de acuerdos de producción en las
ramas fundamentales de la economía;
II - la celebración de convenios multinacionales de investigación
y prospección de recursos básicos, así como de acuerdos
de suministro de tecnología y de medios fundamentales de producción;
III - el establecimiento de un intercambio comercial coherente con los acuerdos
antes mencionados;
IV - la promoción de soluciones financieras propias del nuevo contexto
de integración, a partir de un programa global en el que aquellas se
definan al servicio de los avances en los ámbitos productivo, tecnológico
y comercial.
d) Asignación al ahorro nacional de un papel protagónico
en el desarrollo económico y social del país. Aplicación
de medidas que impidan la fuga de capitales y concepción de un nuevo
estatuto para la inversión extranjera, de manera de asegurar el control
social interno de la misma. Dicho estatuto establecerá restricciones
a las remesas al exterior de utilidades, intereses y royalties, y planteará
exigencias en cuanto a la reinversión de ganancias del capital extranjero
en el territorio nacional.
e) Radicación en el estado de la responsabilidad de
concebir y ejecutar la política económica internacional del país.
Creación de un organismo especializado que cubrirá todos los ámbitos
de las relaciones económicas internacionales. Ese organismo realizará
el comercio exterior en sus rubros básicos.
1) Rechazo de la política del Fondo Monetario Internacional, así
como las de otros organismos internacionales que actúen con similar orientación.
B - MEDIDAS DE EMERGENCIA
I - SOBRE LA REALIDAD POLITICA Y SOCIAL
1 - Recuperación inmediata de todas las libertades
individuales y políticas, particularmente las que refieren al ámbito
sindical. Derogación de los actos institucionales, leyes y decretos represivos,
en particular la ley de seguridad del Estado y la jurisdicción militar
para los civiles. Desproscripción total de fuerzas políticas y
de personas. Plena vigencia de la Constitución.
2 - Desarticulación del aparato represivo y creación de
condiciones para impedir el retorno del autoritarismo al poder.
3 - Amnistía general e irrestricta para los presos políticos.
Dicha amnistía se usará como un instrumento que, conjuntamente
con la supresión de los orígenes y las formas de la violencia
propios del régimen vigente, permita reintegrar a la convivencia social
y política a todos los sectores de la sociedad, a efectos de facilitar
el desarrollo normal de la vida nacional. Devolución actualizada de los
haberes pagados por los presos políticos por concepto de expensas carcelarias,
y levantamiento de todas las restricciones impuestas al respecto.
4 - Eliminación de los obstáculos vigentes para el retorno
de los exiliados, y creación de condiciones económicas y sociales
que permitan su reintegro definitivo al país.
5 - Supresión de toda restricción a los medios de
comunicación. Ejercicio pleno de la libertad de información y
de expresión del pensamiento.
6 - Esclarecimiento de la situación de los detenidos
desaparecidos.
7 - Reintegro a sus labores de los destituídos por motivos
ideológicos, políticos y gremiales. Reparación de arbitrariedades
cometidas.
8 - Inmediato restablecimiento de la independencia del
Poder Judicial.
9 - Apoyo a las instituciones defensoras de los derechos
humanos.
II - SOBRE LA REALIDAD ECONOMICA
1 - Aumento real de salarios y pasividades, imprescindible
para la recuperación del poder adquisitivo de la población y la
reactivación de la producción y el comercio internos.
2 - Reducción de la tasa de interés y supervisión de las
operaciones bancarias por parte del Estado, como paso inicial de la recuperación.
3 - Establecimiento de un régimen de control de cambios,
asignando al Banco Central el monopolio de las operaciones con moneda extranjera,
y la fijación de su precio.
4 - Control de los precios esenciales de la economía,
incluyendo los de los componentes de la canasta familiar, así como los
de aquellos rubros fundamentales para la reactivación de las principales
ramas de la producción.
5 - Reestructuración de los gastos e ingresos públicos,
comprimiendo los egresos destinados a la seguridad, expandiendo los gastos que
permitan generar empleo productivo y tomando en cuenta la capacidad contributiva
de la población en la fijación de impuestos. Reducción
progresiva de los que gravan al consumo y al gasto populares.
6 - Restricción de las importaciones prescindibles.
7 - Refinanciación de la deuda interna, distinguiendo los
casos existentes, previo estudio de los mismos. Realizar, con las debidas garantías,
algunos cambios en la propiedad, utilizando la cartera de deudas en poder del
Estado.
8 - Refinanciación de la deuda externa, rechazando las
exigencias del Fondo Monetario Internacional y de los acreedores. Dicha refinanciación
será coherente con las restantes medidas que integran este programa.
III - SOBRE LAS CONDICIONES DE VIDA Y LAS
NECESIDADES BASICAS
1 - Cese de la intervención del Sindicato Médico del
Uruguay.
2 - Derogación de la Ley Nº 15.501 que incorporó las
cooperativas al régimen de propiedad horizontal. Aplicación de
un programa de apoyo urgente al movimiento cooperativo y a la construcción
estatal en el área de la vivienda popular.
3 - Cese de la intervención en todos los entes de
enseñanza, y establecimiento de programas urgentes de redemocratización.
Derogación de la Ley de Educación de 1972, vigencia para la Universidad
de la República, de la Ley Orgánica de 1958.
4 - Pago de las obligaciones que el sistema de seguridad
social mantiene con sus atributarios, así como las deudas del Estado
y las empresas con aquél. Restitución de derechos sustraídos
a los beneficiarios por disposiciones del régimen de facto.
IV - SOBRE LAS RELACIONES INTERNACIONALES
1 - Restablecimiento de la credibilidad nacional,
recuperación de vínculos hoy deteriorados y materialización
de nuevos acuerdos y alianzas que permitan apuntalar el proceso interno de redemocratización.
Apoyo del Uruguay a
los países que recorren un camino similar. Restablecimiento inmediato
de las relaciones diplomáticas con Cuba y con Venezuela, previo reconocimiento
de las razones que llevaron a este último país a la ruptura.
2 - Acción concertada con todos aquellos países que
compartan los objetivos nacionales más urgentes, tanto en los organismos
e instancias multilaterales, como en convenios bilaterales específicos
en los diferentes ámbitos de las relaciones internacionales.
3 - Prioridad al desarrollo de estas acciones en lo que
refiere a la deuda externa, impulsando las posturas colectivas de los deudores.
Sin renunciar a sus facultades de adoptar medidas unilaterales cuando lo estime
conveniente, el país promoverá por esa vía el logro de
acuerdos para renegociar los compromisos existentes, incluyendo la postergación
de los pagos y la remoción de la condiciones leoninas que aquellos contienen.
Este documento, es una reimpresión de 500 ejemplares Compuesto, diagramado e impreso en el Taller de Propaganda del Frente Amplio, junio de 1990
LOS TUPAMAROS EN EL URUGUAY
Qué son hoy los Tupamaros?
Qué buscan?
Qué piensan de la lucha armada
Y su pasado?
Cómo ven el país,
Sus problemas,
Sus soluciones?
Qué es el poder popular
Para los tupas
Son frenteamplistas?
Son éstas algunas de las preguntas que nuestro pueblo se plantea, o por
lo menos aquellas personas con las que no hemos tenido oportunidad de hablar
directamente.
Aquí pretendemos dar una breve idea sobre ellas.
Los tupamaros somos un grupo de orientales que, nacidos del seno del pueblo,
y creciendo día a día en él, nos organizamos para luchar
por estos grandes objetivos:
LOS TUPAMAROS, CONTINUADORES HISTORICOS DEL IDEARIO ARTIGUISTA, LUCHAMOS POR LA LIBERACION NACIONAL Y EL SOCIALISMO, HACIA UNA SOCIEDAD SIN EXPLOTADOS NI EXPLOTADORES.
1) Para que los trabajadores podamos cumplir realmente el papel que por derecho nos corresponde en la conducción de nuestro destino y del país.
2) Para planificar racionalmente las actividades
económicas poniendo en manos de los trabajadores la tenencia, explotación
y disfrute de las industrias, las tierras, la banca, las comunicaciones y el
comercio exterior e interior.
3) Para que todos tengan derecho a la vivienda, a la
salud, al trabajo y a la educación.
4) Para asegurar el derecho a la igualdad social de la
mujer.
5) Para que desaparezcan las diferencias entre los
trabajadores manuales y trabajadores intelectuales.
6) Para distribuir equitativamente los bienes y la
riqueza, pero también el trabajo y los riesgos.
7) Para que los niños, los ancianos y los más débiles
sean los únicos privilegiados.
8) Para desarrollar en nuestro pueblo el sentimiento de
solidaridad con todos los pueblos del mundo que luchan por su liberación,
e impulsan una política externa de acuerdo con estos principios.
9) Para que llegue el día en que cada ser humano reciba
de la comunidad solidaria de acuerdo a sus necesidades y se vea así libre
de la esclavitud de la necesidad.
10) Para que llegue el día en que los seres humanos
podamos vivir sin armas, sin ejército y sin violencia.
11) Para que llegue el día en que los hombres puedan
gestionar los asuntos de su conveniencia directamente sin necesidad del Estado.
12) Los Tupamaros luchamos para construir la Patria
Grande, por la que luchan los pueblos latinoamericanos bajo la guía de
Artigas, Bolívar y Martí.
Ahora bien, para que esto sea algo más que buenas intenciones debe
concretarse en tareas a corto, mediano y largo plazo, tareas que deben estudiarse
y discutirse con todo el Pueblo, aprendiendo de sus experiencias, recibiendo
sus inquietudes, dialogando abiertamente con él y también –por
supuesto- aprendiendo de otros pueblos que han luchado y luchan por la felicidad
colectiva.
Por eso, el MLN ha recogido, en sus instancias de decisión, las opiniones
expresadas en los sindicatos, en los barrios, en el interior, en la enseñanza,
en las cooperativas, en las organizaciones de derechos humanos, en otras organizaciones
políticas, en el canto popular; en fin, en todas esas formas que el pueblo
ha sabido darse para defender sus derechos.
Y hemos utilizado el diálogo directo y abierto, que, por ejemplo, llevamos
adelante en las “mateadas” con que hemos recorrido –y lo seguiremos
haciendo- el territorio nacional.
¿QUÉ QUIERE DECIR “ESTRATEGIA” Y CUAL ES LA ESTRATEGIA DEL MLN?
La ESTRATEGIA es el conjunto de ideas y de resoluciones que guía nuestra práctica, nuestro quehacer, en todos los terrenos.
Para tener ese conjunto de ideas que guían nuestra acción, es
necesario partir del análisis de la realidad en que nos movemos y, tener
claro los objetivos que nos proponemos como organización y que ya expresamos
en los puntos anteriores.
Una estrategia nos debe indicar los aspectos fundamentales del camino hacia
esos logros. El punto de partida de este análisis es –según
lo que piensa nuestra organización- el país mismo en que vivimos.
Es a través del estudio de los problemas históricos, de los problemas
económicos, de la situación actual del Pueblo, de la fuerza y
capacidad de éste para luchar por sus intereses, de los intereses y de
la fuerza de sus enemigos, que entendemos el camino a seguir. Esto no significa
olvidarse de que el Uruguay está inserto en un sistema mundial, el cual
condiciona e influye en todo lo que pasa dentro del país. Nosotros, en
la elaboración de esa guía que llamamos estrategia partimos de
los intereses de nuestro pueblo y –como dijimos- de los intereses de los
que se oponen a él, y luego estudiamos la influencia que ejercen esos
aspectos externos sobre todas las tareas que se encaran. Por ejemplo: de la
preocupación central de mejorar el nivel de vida de nuestro Pueblo, de
salir de la situación de estancamiento actual, llegamos a la necesidad
de romper uno de los lazos de dependencia que tenemos con el exterior: la deuda
externa; y sabemos que la ruptura de ese lazo de dependencia va a estar determinada
por la convicción con que nuestro Pueblo y los restantes de América
Latina luchen por ella.
Para aclarar ese camino general que debemos transitar, y que llamamos “estrategia”,
debemos tener en cuenta que Uruguay es un país en que predominan las
relaciones capitalistas de producción; es decir que por un lado un reducido
grupo de propietarios compra la fuerza de trabajo del gran conjunto de los trabajadores,
cuya única fuente de ingreso es precisamente la venta de su fuerza de
trabajo.
Esto significa que más allá de las intenciones, está enfrentado
un modo de propiedad privada de unos pocos y la producción social que
la cumplen la inmensa mayoría, los trabajadores.
Esto hace necesario que debamos entender el funcionamiento general del sistema
que llamamos “capitalista”; lo que ha pasado con el mismo a lo largo
de la historia, y, especialmente, en el último siglo, donde ha aparecido
el fenómeno del imperialismo, pautando y condicionando a nuestros países
latinoamericanos y nuestros problemas.
A nivel mundial Uruguay está inserto como país dependiente, a
través de mecanismos económicos, de relaciones comerciales, de
la deuda externa, de la tecnología, etc.
Haremos una breve introducción histórica a este Uruguay de hoy,
que será profundizada a través de otros materiales.
En primer lugar los recursos naturales aptos para la ganadería y la agricultura
de nuestro país, y la inexistencia de minerales de importancia económica
pautan, en alguna medida, todo el desarrollo posterior. El rol estratégico
de Montevideo como puerto determinó una temprana expansión de
la actividad comercial. Esto dio lugar a una economía de base agraria
pero con un fuerte predominio de lo ciudadano, de lo urbano. A ello se sumó
el importante número de europeos llegados a principios del siglo y la
extinción de la población nativa.
Una temprana industrialización y un relativo desarrollo del sector público
caracterizaron al país y lo diferenciaron de la mayoría de los
países de América Latina. Desde la independencia hasta mediados
del siglo pasado, el papel de nuestra economía era, lisa y llanamente,
exportar a bajo precio materias primas y alimentos. A partir de 1870 se puede
hablar de un cambio en nuestro país, pues comienza a nivel mundial la
etapa en que aparece lo que se llama capital financiero, que es la alianza de
intereses del capital bancario y el industrial; es decir comienza la etapa del
imperialismo.
En nuestro país se da un proceso de industrialización emprendido
a comienzos del siglo, con inversiones de importancia –como el ferrocarril-
y con el desarrollo de lo que caracteriza al sistema, es decir, el aumento de
la compra y venta de la fuerza de trabajo. El batllismo, en ese sentido, modernizó
al país por cuanto lo ubicó en esa nueva expansión de todo
el sistema capitalista. Produce innovaciones y renovaciones. Se pacifica la
campaña, se le da más importancia a la agricultura como fijadora
del hombre al suelo, se va creando un solo Estado, tratando de terminar la vieja
división campo-ciudad, y, lo que es más importante, un solo sector
que dirige todo el país, una clase dirigente. La industrialización
no alteró en el país las raíces básicas de la dependencia.
En primer lugar dejó sin tocar las bases del poder de los terratenientes,
de la oligarquía terrateniente, esto es, las 300 familias que son dueñas
de casi todo el territorio de la nación.
Además la industrialización se hizo desarticulada, sin un plan
claro, y con tecnologías no apropiadas a nuestros recursos naturales
y humanos. El poder político se centraliza en la forma de dos partidos
que juegan –ambos- un importante papel. Se desarrolla la idea del Estado
conciliador de los enfrentamientos sociales, de las luchas entre las clases
sociales, o sea entre la mayoría del país que sólo dispone
de sus brazos para trabajar y unos pocos que son dueños de la banca,
las industrias, la tierra. Dicho de otro modo: entre la clase trabajadora y
la clase dominante.
Se elaboran un conjunto de leyes protectoras y asistenciales que trataban de
amparar a los trabajadores (necesario es recalcar que esto se dio en el marco
de la decidida lucha de los trabajadores por sus intereses).
Se fortalece lo que se ha llamado el sistema uruguayo tradicional, que se caracterizó
en lo político por incentivar en la sociedad la necesidad de participación
en la vida socio-política y, especialmente en las elecciones, aspecto
central de la ideología batllista, que se trasladó en forma importante
a toda la sociedad. Los partidos políticos a través de la forma
del bipartidismo, coparticipando, centralizaron toda esta actividad estatal.
Se influyó sobre todas las clases sociales, pero, a diferencia de otros
regímenes, la dirección y organización concreta del Movimiento
Trabajador pudo desarrollarse –mediante esforzada actividad de militantes
del Pueblo- independientemente del poder estatal y político y con un
programa que defendía los intereses populares y progresistas.
A mediados de la década del 50 la economía uruguaya entró
en un período de estancamiento ganadero (ya lo estaba desde 1930) e industrial.
En el sector ganadero para crecer, eran necesarios cambios tecnológicos
que exigían una gran inversión y no ofrecían ganancias
a corto plazo.
En lo industrial el estancamiento estuvo ligado a la fuerte dependencia tecnológica,
a la pequeñez del mercado interno y a la dificultad de llegar al mercado
externo. La crisis ya se mostraba a fines del 60 con altas tasas de inflación,
devaluaciones del peso, grandes déficits presupuestales (mayores gastos
que ingresos); pérdida del poder adquisitivo del salario.
Los grandes beneficiados son por un lado los explotadores, que vieron crecer
sus ganancias en dólares a través de las sucesivas devaluaciones
del peso y, por otro, los industriales y grandes comerciantes que, a través
de la inflación aumentaban día a día sus ingresos. El otro
lado de la moneda eran –por supuesto- los perjudicados de siempre, los
asalariados y jubilados, que día tras día perdían poder
adquisitivo, corriendo tras los aumentos de precios debidos a la inflación
y las devaluaciones. Claro, si unos poco ganaban mucho, otros muchos debían
perder.
Se dan los enfrentamientos sociales que surgen de este deterioro económico
y en el ´68 los propios banqueros, terratenientes y grandes industriales
ocupan directamente los cargos políticos. Ya no son los profesionales
que respondían a los intereses de los dueños del país los
que actúan en política, sino directamente ellos.
Se decreta la congelación de salarios y las medidas prontas de seguridad.
Se había instalado entonces la dictadura legal.
Se buscó acomodar el papel del Estado y sus funciones a las nuevas necesidades
de los sectores dominantes, con características, en lo político,
autoritarias y represivas.
Las protestas y resistencias que –fundamentalmente desde el Movimiento
Sindical- se fueron dando a este proyecto que se comenzó a visualizar
con la política pachequista, encontraron como única respuesta
la represión (militarización de obreros, sindicalistas presos,
medidas de seguridad, etc.).
Es en ese marco que aparece y se desarrolla la lucha del MLN, en un clima de
opresión, de represión, en el que, por el solo hecho de luchar
por una reivindicación, por una mejora salarial, por la fuente de trabajo,
se militarizaba, perseguía, encuartelaba, torturaba a los militantes
populares. De la sangre de los trabajadores y los estudiantes asesinados por
el solo hecho de luchar pacíficamente por sus intereses, se nutre aquella
organización que tomando las armas recogió la tradición
artiguista de que a la prepotencia y a la injusticia es obligación enfrentarla.
El país llega al comienzo de los años 70 con dos caminos claramente
marcados: o se emprende un proceso de profundos cambios en lo económico
y político, o sea un programa popular o, se reactiva la economía
del país en base a la caída permanente del salario real y el apoyo
decidido al pequeño grupo dominante económicamente: la oligarquía.
Esto implicaba la necesidad de la dictadura en lo político, y se facilitaron
las condiciones para el ascenso político de las FF.AA. que crecieron
en su influencia por la necesidad de represión para preservar el dominio
social y político de esa oligarquía. La represión le era
necesaria a los dueños del país para frenar el descontento popular.
Las FF.AA. dirigieron al país intentando cambiarle su ideología,
su manera de pensar y toda su estructura.
El autoritarismo, el temor, la negación de la participación fueron
las características de su acción. La represión, los presos,
los desaparecidos, la tortura, la muerte, inundaron la sociedad uruguaya.
Los excesos de poder y la incapacidad de gobierno fueron desprestigiando y haciendo
perder peso político a las fuerzas militares, incluso entre los sectores
económicamente beneficiados.
La propuesta llamada en lo económico “liberal” dejó
al país librado a las fuerzas del mercado internacional, o sea al campo
de una brutal guerra entre grandes empresas y países poderosos.
Nuestro país quedó desvalido y vulnerable dentro de la economía
capitalista mundial. Así podemos afirmar que la dictadura agravó
bastante nuestra crisis pero nada tiene que ver con su origen. El mismo está
ligado a la incapacidad de la clase dominante de ofrecer al país una
salida global.
Los problemas básicos ya marcados siguen en pie, por ello para las clases
populares y para el país como nación soberana, no existe otra
salida que la ruptura con todo este sistema de injusticia y explotación
y su sustitución por la sociedad que planteamos en nuestro programa,
o sea una sociedad justa, sin explotados ni explotadores, sin cantegriles, sin
hambre, sin hospitales desmantelados, sin escuelas con superpoblación
de niños; sin niños, mujeres y ancianos durmiendo en las calles
de la ciudad.
NUESTRO OBJETIVO FINAL ES ELIMINAR LA EXPLOTACION Y LA DOMINACION DEL HOMBRE
POR EL HOMBRE
Del muy resumido análisis anterior se extrae que las grandes tareas
de la defensa del pueblo y de la independencia de la nación siguen planteadas
con igual fuerza. La Liberación Nacional y la sociedad justa, sin explotados
ni explotadores, es nuestra tarea estratégica. Al logro de esos objetivos
es que los tupamaros llamamos REVOLUCIÓN, porque implica un cambio profundo
en lo económico, en lo social y en cómo se maneja el poder de
la sociedad.
Pero, ¿QUÉ REVOLUCION QUEREMOS LOS TUPAMAROS?
Queremos una REVOLUCION DEMOCRATICA, que dé la posibilidad a las mayorías
populares para intervenir en la real conducción política de la
nueva sociedad. Por eso es imprescindible fomentar la participación popular,
muy en especial en el interior de la República, a fin de romper con el
exagerado centralismo capitalino actual.
QUEREMOS UNA REVOLUCION POPULAR, que exprese los intereses y necesidades del
conjunto de nuestro pueblo, de los trabajadores en general, de los pequeños
productores rurales, de los pequeños comerciantes. En fin, de todos los
que hasta hora han sido los grandes perjudicados.
QUEREMOS UNA REVOLUCION ANTIOLIGARQUICA Y ANTIIMPERIALISTA, por ser la oligarquía
casada con los intereses del imperialismo la que sustenta el sistema de explotación
y dominación, y por lo tanto el ENEMIGO PRINCIPAL del Pueblo en esta
etapa.
QUEREMOS UN REVOLUCION DE TRANSITO HACIA EL SOCIALISMO, que lleva la idea de
que la clase obrera y los trabajadores cumplirán un papel protagónico
desde el principio en este proceso de cambio. Los postergados de este sistema
serán los protagonistas del cambio socialista.
¿POR QUÉ SI LOS PROBLEMAS SON LOS MISMOS LOS TUPAS NO SE ORGANIZAN
COMO ANTES, EN LA CLANDESTINIDAD Y CON LAS ARMAS?
La respuesta a esta pregunta, que ya hemos dado con claridad, repite, lisa y
llanamente, una vieja concepción del MLN.
El MLN es parte del pueblo, quiere ser su expresión y organización;
y en esa medida, como el Pueblo ha salido en su conjunto de la dictadura consiguiendo
libertades políticas de expresión y organización, el propio
Pueblo y el MLN adoptan esta forma de lucha por sus ideas, legal y abierta.
Ya explicamos en qué marco ejercimos el derecho del pueblo a organizarse
y luchar contra toda clase de tiranía, pero lo que es más importante,
el Pueblo mismo en la dictadura ejerció ese derecho bajo mil formas de
organización clandestina que supo darse para crear esa enorme resistencia
que obtuvo como resultado esta democracia, que con limitaciones, hoy estamos
viviendo. Todo uruguayo hoy sabe que bajo formas de opresión insoportables,
tiene derecho, lo ejerció y lo sabrá ejercer, a organizarse para
resistir.
Pero como fruto de esas mismas luchas populares, hoy tenemos la posibilidad
–no sólo los tupamaros, sino el Pueblo- de expresarnos a los niveles
más amplios, abiertamente, legalmente, en la lucha por las mismas ideas.
Pero alertamos al pueblo en el sentido de que hay fuerzas reaccionarias que
esperan su oportunidad.
Si la agresión de dichas fuerzas violentas y armadas, vuelve a descargarse
sobre las espaldas del pueblo, será necesario que éste se encuentre
unido por encima de las actuales diferencias políticas, tal como lo estuvimos
en las movilizaciones destinadas a desplazar a la dictadura, o tal como lo estuvimos
el día que pusimos en las urnas aquel glorioso NO de 1980. Unidos, en
un gran frente antidictatorial, todos, el Pueblo, blancos, colorados y frenteamplistas,
amantes de los derechos humanos, de las libertades y la democracia para pelear
hasta las últimas consecuencias por la defensa de nuestros hijos y la
tranquilidad de nuestros hogares amenazados.
Que los golpistas tengan clara conciencia de que nos encontrarán a todos
dispuestos a ir hasta el final en la lucha por detenerlos. Es a ese frente,
esencialmente antidictatorial, al que nosotros en nuestras declaraciones públicas,
hemos denominado FRENTE GRANDE.
Con el estudio que hacemos de la realidad nacional y de observar la similitud
de problemas que sufre toda nuestra América Latina, bajo el mismo sistema
de explotación y dependencia, el MLN reafirma el CARÁCTER CONTINENTAL
DE LA LUCHA POR LA LIBERACIÓN NACIONAL Y POR LA CONSTRUCCIÓN DE
UNA SOCIEDAD JUSTA, DE UNA SOCIEDAD SOCIALISTA.
Los tupamaros, junto a nuestro pueblo, luchamos desde nuestro país por
una gran tarea que es la construcción de la Patria Grande Latinoamericana,
liberada de la dependencia y con justicia social.
Como esas grandes tareas que son liberar nuestra nación y construir el
socialismo, no pueden descansar en los sectores dominantes de nuestro país,
que hoy ofician de gerentes y administradores de los grandes intereses internacionales,
es de extraordinaria importancia que el conjunto de los trabajadores y especialmente
la clase obrera juegue un papel principal en esta lucha.
Interpretar, sintetizar, reflejar las grandes experiencias de las luchas sociales
y las aspiraciones populares, proyectándolas con una visión en
que sea el pueblo el que ejerza el Poder, es una de las grandes tareas del futuro.
Fomentar la intersocial y el desarrollo de las más variadas organizaciones
sociales, como las ollas populares, las organizaciones barriales, las cooperativas,
etc., será una tarea central que impulsaremos a través del Congreso
del Pueblo y en el esfuerzo diario.
Los estudiantes y la juventud, engañados y reprimidos durante el largo
proceso dictatorial, merecerán una atención especial en el trabajo
de nuestra organización.
La propia unidad de la izquierda, la unidad de los sectores más avanzados
políticamente del Pueblo, su mantenimiento y su profundización,
su extensión, es una de las tareas más importantes del MLN.
En ese sentido el MLN reafirma el valor del FA en ese proceso de unidad y trabajando
dentro del FA, propenderá a fortalecerlo y ampliarlo en un proceso que
–como lo están demostrando otros pueblos que se han liberado- pasa
necesariamente por un trabajo de Frentes políticos que unifiquen todas
las fuerzas progresistas y antiimperialistas de una nación.
EN ESTA DEMOCRACIA, ¿HAY MAS PAN EN LA MESA DEL TRABAJADOR, MAS SALUD Y EDUCACION PARA SUS HIJOS?
Analicemos juntos qué ha pasado en la economía del país
a partir de los años 70, qué se nos ha dicho desde el gobierno
hasta 1985 y de ahí en adelante.
En 1974 los SALARIOS representaban el 35,5 % del ingreso nacional (o sea del
total de dinero que hay en la sociedad, por concepto de salarios, rentas, beneficios,
etc.).
En 1978 los SALARIOS sólo ocupan el 26,8 % del ingreso nacional. Además,
y aquí está el dato que termina esta idea, dicho ingreso nacional
creció al 4 % anual en esos cuatro años.
Hoy se nos vuelve a repetir que cuando crezca la torta se repartirá mejor.
El problema es que la torta ya creció y cada vez está peor repartida;
no fue el trabajador como hemos visto, quien se benefició con ese crecimiento
de la economía nacional.
¿SEGUIREMOS ENTONCES LOS TRABAJADORES CREANDO RIQUEZAS PARA QUE OTROS SE BENEFICIEN?
En los años pasados los bancos, los grandes industriales, los explotadores, los terratenientes, se enriquecieron con el aumento de la producción del país a costa de la baja del poder adquisitivo de los salarios.
¿POR QUÉ ESTE GOBIERNO DEMOCRATICO NUNCA LES PIDIO SACRIFICIOS A ELLOS Y EN CAMBIO SI SE LOS PIDE A LAS MAYORIAS ASALARIADAS?
Hoy el equipo económico de Sanguinetti afirma que el trabajador debe
“conformarse” con el 14 % que, según ellos aumentó
el salario real en 1985.
¿Cuánto aumentó la ganancia real de los dueños del
país en estos años?
¿Cuánto se pagó al exterior por los intereses de la deuda
externa contraída por la dictadura?
¿Cuánto aumentó la ganancia real del sistema bancario en
estos años?
Por otra parte, importante es remarcar que el aumento del salario real que se
logró en el año pasado, no formaba parte de los planes del gobierno,
sino que fue arrancado por los trabajadores en una lucha constante en los consejos
de salarios. Fue obtenido por todas las movilizaciones y medidas de lucha adoptadas
por los distintos sindicatos del PIT-CNT y no por concesión graciosa
del gobierno o los empresarios.
Hoy la CANASTA FAMILIAR media se calcula en N$ 50.000, o sea el equivalente
a 5 SALARIOS MINIMOS.
Los intereses que se pagan por la deuda externa son el 20 % de los gastos totales
del país.
Los gastos de defensa ocupan el 41% de dichos gastos.
¿En defensa de qué se va tanto dinero del país? O ¿tal
vez deberíamos decir en “represión interna”?
¿A quién interesa tanto un presupuesto tan alto destinado a este
fin? ¿Quiénes son los beneficiados?
Una cosa es clara a este respecto: no son los trabajadores, ni los jubilados,
ni la salud pública, ni la enseñanza.
La deuda externa hoy equivale al 90 % de la producción anual de la nación;
este récord sólo es superado en América Latina por Chile
de Pinochet cuya deuda externa asciende al 98 % de la producción anual
del país. Entonces, basándonos en lo anterior:
¿Trabajamos hoy, como ayer, para pagar la deuda
externa que nos legaron los militares, que gastaron
tantos miles de dólares en montar una maquinaria monstruosa para destruir
a los militantes del pueblo, para secuestrar niños, para desaparecer
hombres y mujeres, para construir cárceles de máxima seguridad,
para asesinar, para torturar...?
Sólo los trabajadores, nucleados en el PIT-CNT, junto a las demás
organizaciones sociales y políticas que respondan a los intereses del
Pueblo, podrán hacer frente y derribar esta política económica
de hambre para los postergados de siempre y riqueza para los poderosos del país
y del exterior.
¿EN QUE DEMOCRACIA VIVIMOS?
Ya hemos dicho en reiteradas ocasiones la importancia que tiene esta apertura
democrática lograda por el pueblo, pero también es necesario que
marquemos con claridad sus limitaciones porque esto nos ayudará a encontrar
el camino que debemos transitar.
Nos debemos preguntar: en esta democracia ¿ha cambiado acaso la crisis
que estamos viviendo?
¿Ha cambiado acaso la super-explotación, el hambre y la miseria?
¿Tiene el pueblo trabajador derecho a participar directamente en la resolución
de los problemas que lo aquejan?
¿Cómo se ha respondido por parte del gobierno y de las patronales
a los conflictos planteados en defensa del derecho mínimo de sobrevivir
con dignidad?
Es aquí que nosotros queremos marcar la importancia de diferenciar en
esta etapa la democracia que estamos viviendo y la que nosotros buscamos, o
sea, la DEMOCRACIA POPULAR.
Nuestro Pueblo ha acumulado una importante experiencia en términos de
democracia popular, o mejor dicho, de ejercicio de su propio poder, del Poder
Popular: cuando faltaron las organizaciones políticas y gremiales, cuando
el Estado a través de la dictadura se transformó en enemigo declarado
de todo lo que fuera expresión del pueblo, cuando por obra de la dictadura
no quedó a quien dirigirse para la toma de decisiones, aparecieron nuevos
caminos y formas nuevas de acción y participación. A través
de cooperativas, de las ollas, del PIT, de ASCEEP, a través de múltiples
experiencias, el Pueblo ejerció, limitado por el clima de terrorismo
y represión, sus derechos y ejercitó su capacidad de organizarse.
La extensión de estas formas de trabajo es lo que nosotros entendemos
por democracia popular, cuando realmente sea el propio pueblo a través
de sus organizaciones el que decida los destinos de la Nación. No de
la nación de la banca o de los terratenientes, sino de la nación
como nosotros la entendemos: el propio Pueblo.
El gobierno actual afirmó las libertades políticas y ha cambiado
en forma positiva su política exterior, y seguramente los pueblos latinoamericanos
así lo ven y así lo valoran. Sin embargo es hora de preguntarnos
qué intereses defiende este gobierno y qué intereses defendían
los militares.
Y llegaremos a la conclusión de que, con otros procedimientos, defienden
y fomentan los mismos intereses. Se mantiene el aparato represivo intacto, tal
como salió de la tiranía; tenemos que denunciarlo y alertar al
Pueblo, pues al estar esos cuerpos represivos intactos está la amenaza
pendiente de represión al Pueblo cuando éste reivindique sus derechos
en forma tal que haga temblar los intereses de los grupos dominantes.
Este gobierno que en forma permanente busca aparecer frente a la opinión
pública buscando la concertación, el diálogo, los grandes
acuerdos nacionales, ha demostrado en su práctica, primero, el desconocimiento
de lo concertado previamente a las elecciones y, segundo, que llama a esos diálogos
nacionales luego de que en su política, especialmente en lo económico,
tiene definidos los puntos más importantes. Es así como luego
de fijar la política salarial, luego de negociar la deuda externa a su
manera, busca encubrir esas medidas de corte anti-popular con el llamado al
diálogo y al acuerdo, donde no están planteadas las soluciones
básicas que el Pueblo precisa. No es cuestión ni de oponerse al
diálogo o al acuerdo por principio, ni tampoco es cuestión de
entrar en ellos sin definiciones claras, precisas y conocidas por el Pueblo.
Ningún diálogo, concertación o acuerdo puede tener validez
en este país sin la participación activa de los sectores sociales.
Es hora de preguntarse por qué no está el PIT-CNT, FUCVAM o las
restantes organizaciones sociales cuando el gobierno plantea el gran acuerdo
nacional.
Debemos defender un programa mínimo de soluciones donde el Pueblo no
puede transar y también debemos defender que no hay diálogo ni
salida posible sin la participación de los que hacen el tejido social
de nuestro país.
HABRA PATRIA PARA TODOS
POR LA TIERRA CONTRA LA POBREZA
En toda esta etapa, como ya lo hemos dicho el MLN se plantea el desarrollo
del poder popular.
Esto significa seguir fomentando las experiencias de desarrollo y relación
a nivel de las propias organizaciones del Pueblo, sindicales, sociales, etc.
Fortaleciéndose y trabajando con el objetivo de ejercer, llegado el momento,
la verdadera democracia popular. Este juntar fuerzas del propio Pueblo, de los
grandes sectores, se hará por múltiples caminos.
Primero y fundamentalmente, tendremos que seguir desarrollando al movimiento
sindical, que ha demostrado ser en este período la Fuerza que con más
claridad y firmeza se ha enfrentado a lo que es una política económica
continuista y antipopular.
Seguiremos apoyando y promoviendo la solidaridad con medidas concretas los conflictos
sindicales en cada lugar donde éstos se den. Ayudaremos a revitalizar
las intersociales, seguiremos trabajando en lo que han sido las grandes experiencias
de participación colectiva como lo han sido las cooperativas de vivienda
por ayuda mutua –apoyamos en ese sentido las actividades de FUCVAM-, estaremos
junto al Pueblo en la fundación y apoyo de policlínicas, guarderías,
ollas, comedores, etc.
Seguiremos trabajando en los Comités de Base del FA entendiéndolos
como la piedra angular de dicho Frente.
El terreno sindical, social y el FA, el interior, la juventud, los estudiantes,
el problema de los derechos humanos, serán objeto de nuestra permanente
preocupación. Todos estos frentes se relacionan, se ayudan mutuamente
y, por supuesto, deberán respaldar activamente a los sectores que, como
el interior o el sindical, uno por el atraso relativo, otro por el importante
papel que juega, serán vitales en la próxima etapa.
Por supuesto que cada uno de estos lugares de trabajo tiene sus reivindicaciones
propias, pero, tras cada reivindicación y tras cada problema se puede
reconocer a los grandes problemas que agobian a nuestra nación, a nuestro
Pueblo. Es de ahí que el MLN tratará de que todas esas luchas
se unifiquen en torno a puntos cruciales del quehacer futuro.
LUCHA POR LA TIERRA, POR EL TRABAJO Y POR EL SALARIO, POR EL NO PAGO DE LA DEUDA
EXTERNA Y SUS INTERESES, POR LA NACIONALIZACION DE LA BANCA.
Estas propuestas serán el cauce central para la tarea que nuestro movimiento
realizará en el seno del Pueblo y a través de ellas pretenderá
darle un sentido general a la lucha de los diferentes Frentes.
No queremos un mero enunciado programático sino que estas propuestas
hagan carne día a día y hombre a hombre de nuestro país.
Creemos que nuestra vieja y querida consigna HABRA PATRIA PARA TODOS es la propuesta
general que aglutina todas estas banderas y que en esta etapa POR LA TIERRA
Y CONTRA LA POBREZA, encierra las tareas principales que tenemos que encarar.
Sobre la justeza de estas banderas, todas ellas extraídas de la propia
lucha del Pueblo, queremos extendernos algo más en el significado que
le damos a la lucha por la tierra. No basta con enunciar en programas la intención
de reformas agrarias. El Pueblo debe comenzar YA la lucha por la tierra con
medidas urgentes, concretas, encarándolas como una verdadera colonización
del desierto, que así ha quedado nuestro campo en manos de los grandes
terratenientes, latifundistas extranjeros y nacionales.
Montevideo no debe quedar al margen de esta lucha, la propia clase obrera, por
múltiples motivos, tampoco. Esta clase debe encabezar la obra que se
ha postergado desde Artigas hasta ahora, pues no hay otro sector que pueda hacerlo
con una perspectiva de cambio profundo.
Banderas sentidas y queridas por sectores populares, algunas de ellas de carácter
inmediato, se ligan al problema de la Tierra: el mantenimiento y creación
de nuevas fuentes de trabajo, no sólo en el agro propiamente dicho sino
en lo que es anexo: industria frigorífica, textil, de la vestimenta,
del cuero, del alimento, de los fertilizantes, de la bebida, de la maquinaria
agrícola, del transporte, de la vivienda, química, etc. Sin olvidar
el propio desarrollo agro-industrial posible y necesario. Tenemos que detener
la venida del habitante del campo a transformarse en un marginado de una ciudad
del interior o de Montevideo.
La lucha por la Tierra está íntimamente ligada a la lucha por
la nacionalización de la banca, el no pago de la deuda externa y sus
intereses, el desarrollo industrial nacional y la lucha contra la gran internacionalización,
en especial del comercio exterior. Está también vinculado a la
lucha por desmantelar el aparato represivo, pues ¿quién no está
de acuerdo que en vez de cuarteles sería más beneficioso instalar
colonias y fuentes de trabajo?
¿Quién no está de acuerdo que es preferible y necesario
apoyar al productor rural y no gastar en defensa, que no es tal, sino represión
al Pueblo?
La lucha por la tierra debe ser una palanca poderosa para apoyar y promover
múltiples formas de participación popular, de Poder Popular.
Tiene que ser una tarea de nuestro frente social, del sindical, del juvenil,
del estudiantil, y también del exterior. Se deberán organizar
marginados en torno a esa idea y se aglutinarán los amigos del Pueblo
en torno a ella, y también, por qué no, los propios partidos,
el gobierno y el parlamento, tendrán que expedirse en torno a ello.
Esta tarea de completar el programa artiguista adecuado a los actuales momentos
no tiene que ser sólo una tarea de nuestro movimiento, ni de una organización
política, debe aglutinar a gente de todos los partidos, a los sin partido,
a los cristianos, debe servir para canalizar el apoyo del exterior, debe ser
tomado como tarea por las organizaciones populares, sociales, y por los marginados,
debe generar el apoyo particular de los pequeños y medianos productores,
para ello, el cooperativismo orientado como germen de propiedad colectiva, cumplirá
un papel importante.
Otro punto que queremos marcar, como tarea importante para la etapa es la lucha
por el respeto de los derechos del Hombre, y el castigo a quienes violaron impunemente
los mismos.
Apoyamos las reivindicaciones y movilizaciones que FAMILIARES DE DESAPARECIDOS
URUGUAYOS están planteando. No hay democracia real si no sabemos dónde
están, dónde han llevado a los militantes del Pueblo que todavía
llamamos desaparecidos. ¿QUÉ HA SIDO DE ELLOS?.
Los que se los llevaron deben responder, deben aclarar frente al Pueblo dónde
están esos hombres, mujeres y niños. No tendrá descanso
nuestra lucha hasta aclararlo.
Tampoco es democracia real si los asesinos y torturadores de ayer –y seguramente
de mañana- caminan hoy tranquilamente por nuestra tierra. Sin un poder
judicial autónomo, que dé curso a las denuncias y encarcele a
los culpables, que ya hay pruebas suficientes avaladas por la propia justicia
(Gavazzo, Cordero, Campos Hermida, etc.) no hay garantías para el pueblo.
JUSTICIA CIVIL PARA TORTURADORES
APARICION CON VIDA DE LOS DESAPARECIDOS, es lo que el MLN exige hoy junto al
Pueblo.
EL MLN Y EL FA
El MLN es una organización frenteamplista. Trabajó por su formación,
por su desarrollo, trabajó en la legalidad y en la clandestinidad por
mantenerlo y fortalecerlo.
Desde sus inicios el MLN apoyó y ayudó en la creación del
FA entendiéndolo como el frente político donde se concentraban
todas las experiencias de lucha de un pueblo que ganaba en conciencia de la
necesidad de los cambios.
El FA surge como producto de las luchas del Pueblo, la sangre de los luchadores
sociales muertos antes de la década del 70 ayudó a que esta idea
unitaria germinara. El propio MLN, al no poder trabajar públicamente
en el FA, pues en ese período se hallaba en la clandestinidad, trabajó
a través de una organización de masas: el 26 de Marzo, en el seno
del FA.
De ahí en adelante nuestro destino estuvo íntimamente vinculado
al del propio FA. Nunca lo concebimos como una simple alianza entre grupos políticos
que hacían un acuerdo electoral; es, por supuesto, una alianza de grupos
políticos, pero, fundamentalmente, es la expresión organizada
a nivel de la base, en los comités de base, de un sector importante de
nuestro Pueblo.
Es por eso que, sin despreciar el papel que la lucha electoral juega en la historia
uruguaya, el MLN a través del 26 de Marzo nunca presentó candidatos
propios, ni listas propias, sino que apoyó todas las listas comunes del
FA, y dejó librado a cada uno de sus militantes el apoyo particular a
un grupo. Con esto quisimos reafirmar permanentemente algo que hoy tiene más
vigencia que nunca, el valor de la Unidad del Pueblo, y como parte de él,
el valor de la unidad dentro del FA.
También queremos reafirmar que el agravio a otros compañeros o
grupos, no es nuestro, no es nuestra la polémica estéril que paraliza;
es nuestra la unidad concebida como tarea de todos los días, de trabajo,
de esfuerzo, de compromiso.
Hoy, dado que el MLN es una organización legal, es necesario que siga
actuando a través de otro nombre dentro del FA y es así como esa
hermosa tradición de trabajo unitario y en la base del “26 de Marzo”
hoy se integra al conjunto del MLN que asume el compromiso de militancia a todos
los niveles en el FA.
HABRA PATRIA PARA TODOS
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¿QUÉ PROPONE EL MLN (T)?
Hace un año entendíamos, y hoy más que lo entendemos,
que el acuerdo es una necesidad histórica derivada de la situación
de emergencia que vive el país. Un acuerdo sobre la base de un plan de
Emergencia.
Los Tupamaros venimos haciendo una propuesta sobre el Plan de Emergencia desde
hace ya un año.
Las medidas concretas básicas de ese plan son:
1) En primer lugar y como condición indispensable para
cualquier acuerdo, abrir una instancia de amplia discusión y participación
popular –sindicatos, cooperativas de vivienda, organizaciones vecinales,
gremiales de productores, etc.-, en cuyo marco el MLN-T propone la realización
de asambleas populares por barrio. (El pueblo de Mercedes lo ha hecho recientemente),
que sean verdaderos órganos colectivos de participación y discusión
y no meras tribunas para la disertación. El acuerdo debe ser la síntesis,
la conclusión, de un gran debate popular.
2) Devolver el poder adquisitivo para necesidades
básicas a los que no lo tienen, o sea a un 30 % de la población
(desocupados, salarios más bajos, pensiones y jubilaciones bajas, etc.).
El aumento del salario real significa mayor capacidad de compra, o sea crecimiento
efectivo del mercado interno y, en consecuencia, estímulo importante
para la reactivación productiva con miras a ese mercado interno acrecido.
3) DEUDA EXTERNA. Para cumplir con el pueblo habrá
que incumplir con la banca internacional. La deuda externa no se puede ni se
debe pagar. No hay refinanciación posible porque toda refinanciación
por “beneficiosa” que sea significa aumento de la deuda y de los
intereses. No importa que los plazos se estiren porque en definitiva la deuda
en sí nadie piensa en pagarla porque es imposible, lo que importa son
los intereses que sí estamos pagando y alcanzan los 400 millones de dólares
anuales (casi la mitad de todas las exportaciones del país en 1985).
Con los dólares que Uruguay tendrá que pagar en 1986, sólo
por intereses, se podría mantener a por lo menos, la tercera parte de
todas las familias del país. Trabajamos hoy para la banca extranjera,
y la deuda sigue aumentando. Entre 1976 y 1984, América Latina exportó
capital a EE.UU. y Europa por 17.000 millones de dólares, sólo
por intereses: gigantesca sangría para un continente que tiene 113 millones
de habitantes en extrema pobreza. Habría que calcular lo que nos cuesta
anualmente en vidas humanas esa sangría.
4) BANCA. Intervención y posterior estatización de toda
la banca privada. Hay 20 Casas Bancarias, todas extranjeras, y 22 Bancos, de
los cuales 20 son extranjeros. Esta medida se basa en que al tener la Banca
prácticamente embargados a todos los otros sectores, en este país
no se domina la economía sin tener en las manos la Banca. Esta, a pesar
de no tener un capital mayor de 180 millones de dólares (que es lo que
costaría la expropiación en caso de que hubiera que pagarla) maneja
depósitos por 1.700 millones de dólares y ha dado créditos
a las empresas por 2.300 millones de dólares. De los depósitos,
el 75 % son en dólares y de éstos el 40 % son de no residentes
en el país. La situación actual se puede resumir así: las
empresas tienen que pagar a los Bancos porcentajes que a veces superan el 50
% de lo que cobran por la venta de sus productos. Por lo tanto no les restan
fondos para aumentar el salario real (por eso las luchas salariales, que de
todas formas hay que hacer para perseguir la inflación de los precios,
están condenadas a convertirse en un forcejeo interminable si no se va
a estas medidas de fondo). Tampoco quedan fondos a las empresas, después
de “cumplir” con los Bancos, para realizar nuevas inversiones que
generen nuevos empleos. Y si piden nuevos créditos para invertir tienen
que pagar tan brutal tasa de interés que obliga a remarcar los precios
de sus artículos, dándole otro empuje a la inflación. Todos
estos problemas, alzas de salario, nueva inversión que solucione el desempleo,
abatimiento de la tasa de interés y de la inflación, son imposibles
de solucionar sin el control previo de la Banca.
5) LA TIERRA. El latifundio ganadero ha procedido a una
roedora descolonización. Las cifras de tenencia de la tierra, medio de
producción natural y básico de nuestro país, casi por sí
sola, son una demostración gráfica indiscutible de por qué
el Uruguay no es una patria para todos. 252 estancias de más de 5.000
Hás. Cada una, ocupan dos millones de hás. Mil estancieros ocupan
la tercera parte del territorio nacional. Mientras tanto, más de 40.000
productores rurales son exprimidos hasta decir basta en predios menores de 200
hás. Desde que en 1815 José Artigas ordenó poblar y arreglar
los campos van 170 años de desacato y traición a ese mandato.
Proponemos: 1º) El inmediato pago con tierras de la deuda de los latifundistas
a los bancos. Muchas de esas tierras ya se van a empezar a rematar y en ese
caso pasarían a manos de especuladores (muchos de ellos extranjeros)
que las comprarán por una bagatela. O sea, hay una especie de “ahora
o nunca” para hacer una gran colonización; si se deja pasar este
momento tendremos una estructura agraria cada vez peor, en su régimen
de propiedad y de explotación que la que teníamos. Una parte de
esas tierras ya están embargadas por el Bco. Central, por el negociado
de las “carteras incobrables” que éste adquirió a
la banca privada. Pero el Bco. Central sólo tiene una pequeña
parte de los créditos contra el campo y de lo que se trata es de que
el Estado tenga también acceso a las grandes extensiones “expropiadas”
por la Banca privada, o sea que expropie a los expropiadores. 2º) Todas
las tierras que excedan las 2.500 hás. en propiedad privada no cooperativa
deberán pasar en pleno derecho a la propiedad del Estado para que los
administre por sí o las distribuya entre colonos en forma de cooperativa.
Hay 200.000 desocupados y un número mucho mayor con un empleo que le
da ingresos insuficientes, y esto en un país desierto en que la tierra
es el principal medio de producción. Al problema de la tierra se liga
el mantenimiento y creación de nuevas fuentes de trabajo, no solo en
el agro propiamente dicho, sino en todo lo que le es anexo: industria frigorífica,
textil, cuero, del alimento, de la bebida, de los fertilizantes, de la maquinaria
agrícola, del transporte, de la vivienda, química, etc., es decir
todo lo ligado al desarrollo agroindustrial posible y necesario. La detención
de la migración interna y externa. El abaratamiento del costo de los
productos de primera necesidad.
6) Creación de empresas mixtas donde el Estado entre
como socio de las empresas sobreendeudadas con un capital equivalente al monto
de esa deuda.
Esto involucraría a gran cantidad de empresas industriales (frigoríficos,
textiles, etc.). En estas empresas la representación del Estado en su
directorio puede hacerse por sus propios obreros y empleados (incluso, pensar
en asociarse con cooperativas de obreros y empleados).
7) Control de divisas y del comercio exterior. Estas
medidas no son externas a nuestra economía porque aquí existieron
desde 1941 a 1947, o sea en el período en que hubo más prosperidad
para el pueblo (y no sólo para los ricos, como en el crecimiento habido
entre 1975 y 1980 en que bajó el salario real). Entre otras cosas, un
control eficaz de divisas que impida realmente la fuga de capitales (en nuestro
país hay colocaciones en el exterior por 3.500 millones de dólares
en los últimos años, o sea riqueza nacional que se va).
8) Defensa de la moneda nacional. No admitir más la
claudicación de Soberanía que significa el uso para transacciones
internas de moneda extranjera, el dólar. La frontera de la Patria también
pasa por el Bco. Central y se puede agredir a un país invadiéndole
el sistema monetario. Restablecimiento del curso forzoso del peso uruguayo como
existió aquí hasta 1973.
9) Eliminar todos los impuestos a la mano de obra y
reformar el sistema fiscal para que las cargas impositivas nacionales y municipales
recaigan sobre los sectores parasitarios y privilegiados. Aumentar el peso de
los impuestos directos a las grandes ganancias y patrimonios, disminuyendo el
de los impuestos indirectos, en particular eliminar todos los relativos a los
productos de necesario consumo popular (IVA, por ejemplo).
10) Ley de Consejos de Salarios que garantice el funcionamiento de los Consejos
de Salarios por ramas de actividad, exigiéndolos también para
los trabajadores rurales.
11) Bolsa Nacional de Trabajo controlada por los trabajadores. Seguro nacional
de paro. Reestructuración del sistema de jubilaciones y pensiones, otorgando
participación y decisión a los trabajadores activos y pasivos.
12) Vivienda popular. Aprobar e instrumentar la aplicación del Plan Nacional
de Vivienda elaborado por la Coordinadora de Vivienda Popular (COVIP). Se encuentra
en Diputados desde agosto de 1985.
13) Salud. Toda medida a corto o mediano plazo debe tender a la instalación
del Servicio Nacional de Salud.
Como medidas inmediatas: a) Carnet de asistencia gratuita de fácil obtención
para la población económicamente más desprotegida; b) que
se integre por DISSE en la asistencia mutual, a toda la familia del trabajador
hasta la segunda generación con iguales derechos; c) que los seguros
parciales (IMAE- Instituciones de Medicina Altamente Especializada) pasen a
ser integrados, fundamentalmente en aquellas áreas de mayor necesidad
de los trabajadores; d) democratización de la gestión del MSP
y Asistencia Mutual con participación de los funcionarios, usuarios,
y representación gremial en la administración, dirección
y planificación de la salud.
14) Educación. Recursos inmediatos para atender la superpoblación
(60 a 70 niños por clase en primaria), la desocupación docente
(1.400 maestros en Montevideo), la deserción alarmante (3 % de niños
menores de 15 años no terminó primaria). Rechazar la actual reforma
del ciclo básico. Reglamentar el funcionamiento ya, de las asambleas
del artículo 19 (ley de Emergencia) para discutir y proponer programas
y planes. Cogobierno en los institutos de Formación.
15) Pleno respeto de los derechos democráticos y en particular a los
derechos sindicales, eliminando toda posibilidad de impulsar una reglamentación
sindical o del derecho de huelga.
16) Una política de Derechos Humanos diferente a la
llevada hasta el momento. En particular la necesidad de juzgar a los culpables
de las atrocidades cometidas en la época de la dictadura.
Medidas concretas para el desmantelamiento del aparato represivo.
El MLN reafirma su espíritu de aportar constructivamente la solución de los graves problemas que hoy tiene planteado el país, sobre la base de una propuesta que jerarquice en los hechos y no en declaraciones a los trabajadores y al conjunto del pueblo uruguayo.
POR LA TIERRA Y CONTRA LA POBREZA
HABRA PATRIA PARA TODOS
Movimiento de Liberación Nacional
TUPAMAROS
FUNDAMENTOS POLÍTICOS DEL
MOVIMIENTO INDEPENDIENTES
26 DE MARZO
El principio básico que orienta la filosofía política del
Movimiento “26 de Marzo” es el de la soberanía popular. El
pueblo es el soberano en tanto que protagonista de su propio destino. En tal
sentido sus temporales representantes, sus eventuales dirigentes, sus delegados
circunstanciales a todos los niveles, deben reconocer la actualidad, vigencia
y trascendencia de aquella definitoria frase de Artigas: “mi autoridad
emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”.
En tanto que soberano, el pueblo oriental tiene que lograr el gobierno, constituido
por la totalidad de los mecanismos político-administrativos del Estado,
para conquistar inmediata o mediatamente el poder gracias al absoluto control
y dominio de los procesos económicos de la producción, distribución
y consumo de bienes y servicios, mediante la transformación radical de
las relaciones sociales lograda por el triunfo de la clase trabajadora y mediante
la creación de superestructuras culturales (educación, derecho,
moral, arte, concepción del mundo, estilo de vida) que impulsen revolucionariamente,
en constante relación dialéctica, los procedimientos políticos
utilizados para lograr la efectiva instauración de la libertad y la justicia
populares.
El Movimiento “26 de Marzo”, de reciente formación, agrupa
en su seno a jóvenes militantes estudiantiles, a obreros, a intelectuales,
a campesinos, a ciudadanos de las clases medias desgajados de los partidos tradicionales,
a combatientes sociales que pelean por una patria habitable y compartida, a
todas las fuerzas progresistas de nuestro pueblo que en el enfrentamiento a
la dictadura han forjado sus instrumentos ideológicos y sus tácticas
de lucha individual y colectiva.
El Movimiento “26 de Marzo”, que ha pedido y obtenido su ingreso
al Frente Amplio, reconoce y hace suyas las Bases Programáticas de aquél.
Entra en el Frente para darlo todo, con desinterés y patriotismo, para
ejercitar al máximo su buena voluntad fraterna de unificar al pueblo
oriental en una gran columna libertadora. Se alinea decididamente, por lo tanto,
en la doble contienda contra una oligarquía corrompida y rapaz que ha
sumido al país en la crisis más honda de su historia, y contra
el imperialismo agresor, en particular el despiadado imperialismo yanqui, cuyos
personeros son los representantes nativos de aquella oligarquía, encaramada
hoy en el poder y adueñada del aparato coactivo de un gobierno dictatorial
que cubre con un deshilachado taparrabos jurídico sus envilecimientos,
latrocinios y prepotencias. Comparte, en consecuencia, el enfrentamiento permanente
y cada vez más intenso contra el latifundio de los señores de
la tierra, contra la rosca financiera de los señores de la banca privada
y contra los intereses gringos –y sus representantes cipayos- que monopolizan
el comercio exterior. Pero no agota su esfuerzo en el mero ejercicio del voto
y en el inventario cuantitativo de las urnas. Por eso acoge y suscribe con entusiasmo
el punto 4º de la Declaración Constitutiva del Frente Amplio del
5 de febrero de 1971 cuando expresa que el objetivo fundamental de aquél
“es la acción política permanente y no la contienda electoral”.
La elección es el único camino que nos “abre” la oligarquía
una vez cada cinco años. En este período preelectoral, ni siquiera
ha guardado las formas indispensables para unos comicios libres. En cambio,
ha llevado la represión, la violencia de los de arriba, hasta extremos
nunca antes alcanzados.
El Movimiento “26 de Marzo” no es un partido. Ingresa al Frente
Amplio como un proceso abierto y no como una estructura cerrada. Recientemente
fundado, ágilmente instrumentado y en rápidas vías de organización
y coordinación, prefiere definirse como algo que va siendo, en vez de
dibujar límites estrictos alrededor de su ser y su quehacer. Constituye,
por lo tanto, un conglomerado dinámico, en fusión y ebullición,
y no un bloque estático, definitivamente solidificado. Ya la vida y el
devenir señalarán los procedimientos para lograr una fuerza operativa,
de inspiración socialista e inflexión nacionalista, que asuma,
en la praxis revolucionaria que inevitablemente se acerca y que en más
de un sentido ha comenzado, su misión transformadora y unificadora.
El Movimiento “26 de Marzo” tiene, no obstante su coincidencia fraterna
y unitaria con la ideología y la metodología coyuntural del Frente
Amplio, algunas características que lo distinguen y confieren personalidad
peculiar, a saber: 1º) Presta su decidido apoyo a los candidatos ya proclamados
del Frente Amplio (General Seregni, doctores Crottogini y Villar) y estimula
el surgimiento de candidaturas comunes a nivel nacional y departamental; 2º)
no postula candidatos propios, pues considera que es más importante organizar
y capacitar al pueblo en las bases para las próximas luchas decisivas
en vez de distraer esfuerzos en seleccionar figuras para proponerlas a consideración
en la contienda electoral; 3º) aconseja un voto positivo, completo, pero
no respalda a ningún sector determinado; deja en consecuencia a sus militantes
en plena libertad para que escojan entre las diferentes listas que presentarán
los otros integrantes del Frente Amplio; 4º) reclama a sus afiliados y
simpatizantes una activa militancia, vigilante, creadora, respetuosa y solidaria
en los comités de base territoriales y laborales para propiciar así
el surgimiento de un poder popular auténtico, de una democracia brotada
desde abajo que nutra constantemente –y a la par controle- las decisiones
de la cúspide, de un instrumento que haga posible desde ahora, mediante
el ejercicio funcional de órganos aptos, la conquista del gobierno y
del poder en una batalla que se iniciará verdaderamente luego del 28
de noviembre; 5º) cree imprescindible dinamizar el trabajo de las bases
mediante la participación efectiva en la solución de problemas
sociales concretos. Dicha práctica se ejemplifica, entre otras cosas,
por el enfrentamiento a las Medidas de Seguridad, a los decretos que atentan
contra la libertad de expresión, propaganda y pensamiento, al proyectado
Registro de Vecindad, de franca inspiración nazi, a los nazis redivivos
de la JUP, a todos y a cada uno de los actos de política represiva del
Gobierno. La contrapartida positiva de las anteriores actitudes de resistencia
se expresa en el apoyo a las demandas obreras de los gremios en conflicto, a
la defensa de una enseñanza popular, a las reivindicaciones campesinas
de la UTAA, a las aspiraciones de los pescadores y desocupados del Cerro que
piden una terminal pesquera, a la campaña de amnistía de los presos
políticos y de ayuda a los comités de familiares, a la reposición
de destituidos y sancionados por la dictadura pachequista, etc. Estos actos
probarán las fuerzas de las bases, lograrán una tenaz cohesión
y esclarecerán, como una mancha de aceite que se propaga, a los indiferentes,
a los enajenados, a los equivocados. No hay mejor teoría que una correcta
práctica; toda práctica debe ser iluminada por una teoría
brotada de anteriores experiencias concretas. De la armoniosa conjunción
de ambas, surgen las verdaderas conductas revolucionarias; 6º) proclama
que sus fines últimos entroncan con la tradición y la reconstrucción
de la Patria Grande soñada por Bolívar, lograda regionalmente
por Artigas y revitalizada en la actualidad por la vida ejemplar y la muerte
heroica del comandante Che Guevara; 7º) declara que sus raíces históricas
son de origen artiguista y hace suyos los actos afirmativos de los orientales
que defendieron la libertad y dignidad nacionales: tanto los de Oribe como los
de Batlle y Ordóñez, tanto los de Leandro Gómez como los
de Julio César Grauert, tanto los de Aparicio Saravia como los de Baltasar
Brum, tanto los de los héroes de la Agraciada como los de los héroes
de la actual lucha en pro de un Uruguay liberado. En este sentido reconoce que
todos los caminos hacia la libertad son buenos y que todos deben ser transitados;
que no existe exclusión sino complementación en los procedimientos
que hagan viables la justicia y el poder del pueblo; que las elecciones y el
enfrentamiento cotidiano al régimen configuran tácticas válidas
y coadyuvantes en esta lucha de liberación en que están embarcados
los buenos orientales. Las patriadas, iniciadas por el pueblo artiguista reunido
y armado, culminarán a breve plazo, gracias a la acción unitaria,
combativa y consciente de una militancia que deberá ser cada vez más
valiente para no dejarse trampear su derecho a la paz y a la felicidad. Todas
las legítimas aspiraciones populares pasan por el meridiano creador,
transformador y revolucionario del Frente Amplio. Por eso el Movimiento “26
de Marzo” dice con fe y energía, juntando en un solo haz las viejas
consignas de libertad, fraternidad e igualdad, con las nuevas consignas de combate
justiciero: un pueblo unido jamás será vencido y solamente así
habrá patria para todos.
CON LAS BASES EN LUCHA
Los días que estamos viviendo serán recordados por la Historia
como los que marcaron el establecimiento y la consolidación de la tan
buscada certeza: la gran batalla que hace largo tiempo vienen librando en nuestro
Uruguay la libertad contra el despotismo, tiene como triunfador absoluto al
indoblegable pueblo oriental. Irreversible y definitivamente. Y uno de los lugares
donde esta certeza encuentra expresión visible, en toda su diáfana
realidad, es en los Comités de Base del Frente.
A pocos meses de la irrupción del Frente como fuerza avasallante en
la vida política del país, suman cientos y cientos, del Cuareim
al Plata y del Uruguay al Olimar, estos ”gérmenes de poder”
donde cobran vida las virtudes más hermosas de nuestro pueblo, así
como las más necesarias para el reencuentro con su verdadero destino.
¿Qué es lo que ha determinado su arrolladora irrupción?
Si hay algo que nada ha tenido que ver con ello es la casualidad. Por el contrario,
existen causas muy concretas para su interpretación; son los vecinos
del barrio allanado los que se sientan en torno a una misma mesa para conversar
acerca de cómo dar, aún más juntos, los pasos hacia las
instancias definitivas de la conquista del poder para el pueblo. Son los compañeros
de estudios
del inolvidable compañero y amigo que un día entregó su
vida o su libertad por lograr una patria libre y justa para todos los que hoy
se unen y organizan para sumarse al gran destacamento popular que gestará
los nuevos tiempos de dureza y sacrificio, sí, pero de altivez y dignidad.
Son los obreros de la fábrica que unieron sus puños en aquel duro
conflicto contra la patronal hambreadora los que, viendo en ella la expresión
de un régimen esencialmente injusto, se unen políticamente para
encarar la tarea histórica de liquidarlo.
Estos son los Comités de Base del F.A. y algunas de las razones donde
radica buena parte de su importancia.
La riqueza de los hechos que acaecen diariamente en el seno de esos centros
de militancia popular merece ser registrada para servir de testimonio documental
del avance político sorprendentemente acelerado de vastísimos
sectores de la población. Las muchas experiencias protagonizadas por
los militantes de los Comités de Base trascienden lo anecdótico
para situarse en el grado de fieles medidores de la distancia recorrida por
el pueblo hasta arribar a su actual situación de conciencia, definición,
compromiso, unidad y organización. Tal es el caso de la masiva integración
a la militancia en los Comités de la zona Colón de los padres
de aquellos alumnos liceales agredidos salvajemente por el “valiente”
comisario que actuara secundado por treinta “funcionarios” de confianza
junto a matones de la JUP, gusanos salidos del fétido cadáver
del fascismo. O el de los ex-trabajadores de los frigoríficos del Cerro,
hoy desocupados, tallados por el duro cincel de la miseria cotidiana, que se
reúnen en el Comité de Base de la zona para apuntar con precisión
–hoy por hoy con el índice de su mano- a los responsables de su
situación. Prontos para, en cualquier momento, volver a levantar aquellos
“monumentos a la dignidad”: las barricadas del 69 en cuyo fuego
se quemaron todas las diferencias, dando lugar a la más sólida
de las unidades. Y es el caso de los compañeros de las facultades, que
se agrupan en los Comités de Base estudiantiles, sin detenerse en procedencias
políticas superficialmente dispares. ¿Acaso tenían reparo
en ese tipo de diferencias las escopetas “antipersonales” del 68?
Las actividades desarrolladas en los Comités de Base tienen las condicionantes
que caracterizan el proceso de formación de verdaderos militantes por
la liberación: de la pegatina a la charla política que profundiza
el compromiso asumido, de la volanteada a la investigación de las necesidades
del sector o la zona a que pertenece: de la teoría a la práctica
y viceversa.
Son, a su vez los Comités, el mejor lugar donde el dirigente político
debe auscultar las necesidades y voluntad populares para interpretarlas, asimilarlas
y, encuadrándola en el marco de una concepción política,
tenerla como guía y condición en la elaboración de los
lineamientos que luego establezca. Este papel es tal vez, y sin tal vez, uno
de los cometidos más importantes que deben desarrollar los Comités
de Base: marcar rumbos, determinar caminos, establecer direcciones. Las organizaciones
del pueblo deben estar regidas por una verdadera democracia popular. Y una real
política frentista de democracia popular no es otra, no puede serlo,
que la arriba establecida.
Una de las cosas más importantes, cuando se trata de establecer prioridades
en materia de funcionamiento inmediato y mediato de los Comités, es precisar
el contexto de la situación política general en que el mismo se
inserta. El temor que en ciertos ámbitos está cundiendo ante el
avance de las fuerzas populares, amenaza convertirse, en cualquier momento,
en pánico. Y el pánico es siempre mal consejero para los poderosos
sin pueblo pero con armas. Es necesario que las organizaciones populares, y
dentro de ellas los Comités de Base del Frente cuya importancia es indudable,
adopten previsiones organizativas, que posibiliten su actividad ante cualquier
brusco viraje de la situación, sobre todo en lo que se refiere a posibles
recrudecimientos en materia represiva.
Todo lo que se haga en este sentido redunda directamente en el crecimiento,
fortalecimiento y consolidación de las condiciones favorables al cambio
de las manos que sostienen “el mango del sartén•.
La tarea es grande, el camino largo y el tiempo apremia.
EL MILITANTE DEL 26 de MARZO...
Cuando un militante decide integrarse al Movimiento “26 de Marzo”
conociendo con exactitud lo que este Movimiento se propone, es evidente que
está dando un paso cualitativo importante en el proceso que todos debemos
seguir para formarnos como cuadros revolucionarios.
Esta afirmación no surge de un caprichoso deseo de aparentar sin ser,
o de un afán propagandístico demagógico y sin sentido;
sino que se desprende de los postulados básicos del Movimiento y de la
forma de trabajo que éste propone.
Cuando se quiere poner en práctica lo que se dice, es necesario ir moldeando
en nosotros mismos un hombre nuevo, desarrollando o consolidando ciertas características
imprescindibles para un trabajador de la revolución. Y entonces el militante
va comprendiendo que la honestidad, la humildad, la entrega a la causa, la firmeza,
la tenacidad, la disciplina, la discreción y el acrecentamiento de su
nivel político son cualidades insustituibles.
LOS CUADROS DE LA REVOLUCION
En el trabajo silencioso, anónimo, sin pausas, iremos dejando de lado
nuestras propias “mañas” para dar paso al interés
colectivo. En la realización de pequeñas tareas que posibilitan
la concreción de otras mayores, forjaremos el espíritu humilde
del que sabe que no es necesario aparecer, figurar como realizador de una tarea,
sino que lo que se debe ver es el fruto de la acción.
Esa misma honestidad es la que nos hará capaces de aceptar la crítica
de los compañeros, y es una permanente actitud de revisión para
ir corrigiendo errores y haciendo el camino al andar.
Esa honestidad hace que el pensamiento no esté divorciado de la acción,
que todo lo que decimos lo ratifiquemos con nuestra conducta. De nada valdrá
decir que estamos dispuestos a dar nuestra vida por la revolución, si
después cundo es necesario nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, estamos
midiendo qué es lo que podemos dar, hasta dónde podemos comprometernos,
y en definitiva nuestra entrega es a medias, confundida con la falsa caridad
de los que dan como limosna lo que les sobra.
La entrega total a la causa, acompañada de una férrea disciplina
que canalice y ordene esta entrega, dará como resultado una firmeza en
nuestras convicciones para que las dificultades naturales que surgen en el trabajo
revolucionario, llámense posibles fracasos, represión o dictadura,
no se conviertan en factor de desaliento.
Pero también nos exigirá una tarea permanente de clarificación
política que en definitiva se traduce en una relación dialéctica
entre teoría y práctica, entre idea y acción.
SIEMPRE EN LAS FILAS DEL PUEBLO
El militante del “26 de Marzo” con estas características,
comprenderá con facilidad que la tarea de organizar al pueblo en comités
de base para que sea protagonista de su destino, significa dejar de lado la
impaciencia del pequeño burgués que anhela ver los resultados
de un día para el otro. La tarea es larga, paciente, exige un trabajo
de hormiga, que deja de lado la improvisación y el espontaneísmo,
para ir midiendo políticamente los pasos a dar. El trabajo no se detiene
en el nucleamiento de militantes lúcidos y aguerridos, sino que ahí
es donde recién empieza. Y el nivel político de esos compañeros
estará dado en la medida en que sepan que su trabajo es comprender al
pueblo, interpretar el sentir y las preocupaciones populares, formular postulados
concretos de lucha, capaces de movilizar a este pueblo, hasta ahora ausente
de la política nacional.
Debemos abandonar las poses revolucionarias; tragaremos la verborragia radicalizada
y en el humilde y anónimo quehacer de todo el día y de todos los
días iremos comprendiendo dónde están los amigos y los
posibles aliados y dónde están los verdaderos enemigos. Ya no
perderemos el tiempo en la lucha entre los sectores de izquierda, sino que volcaremos
nuestro esfuerzo en la lucha en todos los terrenos contra el fascismo, organizado
defensor de la oligarquía y el imperialismo.
Seguiremos adelante con compañeros que vendrán de todos los sectores
a engrosar la columna libertadora y con un pueblo unido, consciente y aguerrido,
movilizado por objetivos concretos y apoyado en los sectores más combativos,
construiremos una patria para todos.
1ª DECLARACIÓN DEL
MOVIMIENTO 26 DE MARZO
Al pueblo oriental:
Estamos en un Uruguay dividido. Hay dos bandos. El de la oligarquía
y los banqueros por un lado. Y por otro, el pueblo unido y combatiente. La dictadura
pachequista ha unido a banqueros y latifundistas. Han robado el Uruguay y lo
custodian con las fuerzas represivas. Ese Uruguay, el nuestro, debe ser rescatado.
El pueblo oriental con sus manos, debe rescatarlo. Para que sea de quienes lo
han construido combatiendo a los mismos malos criollos que combatió Artigas.
El pueblo al rescate de la nación por la ruta que marcó el Jefe
de los Orientales, para que sea de los más infelices y no de los más
privilegiados. Arrancar de nuestra tierra a la oligarquía y al latifundio.
Esa es hoy por hoy la consigna. Por ella el pueblo oriental se ha unido en el
Frente Amplio. Esa es nuestra trinchera. Desde allí debemos combatir.
Quiénes somos: Llegamos al Frente Amplio desde todos los sectores. Hay
entre nosotros obreros, estudiantes, profesionales, intelectuales. Llegamos
al Frente a ocupar un puesto de lucha. El que sea. Entramos al Frente Amplio
a combatir codo con codo, junto a cristianos y comunistas, a los que tienen
raigambre batllista o herrerista, a los hombres del ejército dispuestos
a marchar junto al pueblo, a los hombres del pueblo que nos han dado su sangre
y su libertad enfrentando como nadie a la oligarquía. Entramos al Frente
entonces, a ocupar un lugar en la trinchera, junto a todos, sin integrar ninguna
de las corrientes políticas organizadas. Somos Independientes. Y como
tales nos organizamos. No aspiramos a cargos electorales. Apoyamos sencillamente
los candidatos comunes del Frente. Sólo reivindicamos nuestro derecho
a participar donde nos toque, y como sea, en esa gran patriada que pegó
su primer grito en el acto del 26 de marzo.
Qué queremos: El programa del Frente Amplio, es nuestro programa. Será punto fundamental de nuestra acción la formación de numerosos comités de base del F.A. como instrumento permanente de lucha. Nuestros militantes y los que vengan, los independientes que quieran combatir y no aspiren a ser candidatos, militaremos junto a todos, por la libertad de los presos políticos y sindicales que atestan cárceles y cuarteles; por la reposición de los destituidos y sancionados en el marco de las medidas de seguridad; por la libertad de prensa y la reapertura de “Ya”; junto a los cañeros de Artigas y sus consignas de tierra; contra el policíaco Registro de Vecindad, apoyando la campaña del Movimiento Nacional de Resistencia; por el cese de las intervenciones en la Enseñanza; por la solidaridad militante con los que luchan.
A los que vengan: El pueblo independiente que está en el Frente Amplio,
tiene un lugar en nuestra organización, y un puesto de lucha, junto a
los Independientes de Montevideo, del Movimiento “26 de Marzo”,
en los Comités de Base del Frente Amplio. Los invitamos a venir, a informarse,
a adherirse, a integrarse.
Por la Mesa Ejecutiva Provisoria: Mario Benedetti, Daniel Vidart, Emilio Vetarte,
Ruben Sassano, Kimal Amir.
EL “26 DE MARZO” Y LAS ELECCIONES
El Movimiento de Independientes “26 de Marzo” ha ingresado recientemente
a la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio por unanimidad de votos de dicha mesa
y del Plenario del Frente. No es culminación de una carrera en busca
de posiciones representativas y capacidades decisorias, sino el reconocimiento
del desarrollo veloz e ininterrumpido de nuestro movimiento, dinamizado primeramente
por una entusiasta juventud combativa y luego engrosado por obreros, empleados,
artistas, profesionales, intelectuales, marginados y sectores altamente politizados
de edad madura, en la capital y el interior, señalando así que
las actitudes tomadas inicialmente eran correctas y que el pasar del tiempo
y el sucederse de los hechos las ha ido confirmando.
Uno de los postulados esenciales de nuestro movimiento, desde sus comienzos,
ha sido la no presentación de candidaturas propias en los comicios. El
movimiento apoyará todas las candidaturas comunes y dejará a sus
militantes en plenísima libertad de escoger en el abanico de posibilidades
ofrecidas por las distintas listas frentistas, sintiéndose dignamente
representado por los candidatos de los distintos sectores del Frente Amplio,
ya que todos estarán obligados a impulsar el programa del Frente, rindiendo
cuentas ante las bases.
Superadas las interrogantes y aún incertidumbres que planteaba el surgimiento
de un grupo con postulados de tal naturaleza, se ha comprobado que el Movimiento
de Independientes “26 de Marzo” cumple, con fraternal y unitario
espíritu frentista, un papel desinteresado, modesto y fundamental a la
vez. Los frutos políticos anticipadamente previstos han madurado gracias
el cinchador tesón de una sacrificada y permanente militancia que ha
optado por un trabajo afirmativo y profundo en las bases. Hoy resulta más
claro que nunca que el hecho de no presentar candidaturas propias, actitud que
se mantiene clara y firmemente, significa la afirmación de un poderoso
espíritu frentista.
Definidas así las decisiones de actuar a nivel de todo y para todo el
Frente Amplio, el “26 de Marzo” aparece combativamente dibujado
en la realidad de una crisis que separa dos campos enemigos e irreconciliables
que enfrentan al pueblo unido y organizado en el Frente Amplio, con la oligarquía
armada a guerra y temblando detrás de las armas que por ahora empuñan
sus mercenarios.
Creemos pues que el “26 de Marzo actúa conscientemente, con sentido
dialéctico, con capacidad revolucionaria y realismo político.
Sus integrantes militan convencidos de que, con la lucha de todos los días,
con la lucha del pueblo oriental más que nunca reunido y guiado por las
consignas de Artigas, con la lucha que pasa por el cotidiano fogueo de la huelga
apurada hasta sus últimos extremos y de la labor de hormiga en los comités
de base, de la valiente protesta estudiantil en las calles y de la labor persuasiva
en las tribunas y coloquios frentistas, se llega al gobierno y después
se toma el poder.
El “26 de Marzo” reconoce objetivamente esa pluralidad de caminos,
pero ha escogido y lo señala muy particularmente, el de la actividad
política en los comités de base del Frente Amplio, que si bien
no se agota en lo electoral, pasa necesariamente por el meridiano del 28 de
noviembre. La presencia del Movimiento de Independientes “26 de Marzo”
en la coyuntura electoral afirma que el ejercicio de todas las instancias políticas
que provoquen la movilización, la concientización y la organización
del pueblo, adquiere un valor dinamizante, un gran significado agitativo. Colabora
así entusiastamente, desde las bases movilizadas, en las campañas
de difusión de las bases programáticas y las 30 primeras medidas
del F.A. y en la permanente tarea de ganar a los indecisos.
El “26 de Marzo” entiende que el camino electoral, debe ser íntegramente
recorrido, hasta agotar sus posibilidades, triunfe o no el Frente Amplio. De
este modo concurre a las elecciones con las bases en lucha y exige que tales
elecciones se realicen sin medidas de seguridad, sin presos políticos,
sin retaceos a la libertad de reunión y expresión, sin bandas
fascistas de la JUP y escuadrones de la muerte, sin intervenciones directas
o indirectas a la enseñanza, ni violaciones armadas a la autonomía
universitaria, sin rosqueros con patente para consumar sus negociados, sin policías
ni ejército enfrentando al pueblo y reducidos al triste papel de gendarmes
del pachecato.
Estos objetivos, duramente peleados en las fábricas, en los gremios,
en los centros de enseñanza, en los campos azucareros, en las movilizaciones,
en la propaganda, en el esclarecimiento de conciencia, en el duelo diario con
la represión, bancada por el imperio, encuentra en la circunstancia electoral
uno de sus polos plausibles, uno de sus naturales campos de batalla.
Por estas razones, el “26 de Marzo” combativamente, sin confiar
en el valor de los números ni en el significado que en el pasado tenían
las elecciones de timba y taba en los campamentos de los caciques, va a votar
el 28 de noviembre. Va a votar y sus militantes colaboran y colaborarán
con sus máximos esfuerzos en todas las tareas electorales en el entendido
que organizarlas es organizar al pueblo y practicarlas es dar garantías
al pueblo de nuevos y sucesivos pasos en el largo pero inevitable sendero de
la liberación nacional.
El voto es un forma efectiva de lucha si dicho acto se cumple movilizada y no
pasivamente, si se carga de significado, si representa una forma de conciencia,
una proclama de rebeldía y no de sumisión, un medio y no un fin.
Votar no es entregar posiciones revolucionarias sino apurar todos los procedimientos
que acalambren la capacidad de maniobra de la oligarquía; no es empantanarse
en la cancha que ella elige para esperar luego cinco largos años si el
resultado de las urnas nos es adverso, sino achicar el poco aire que le resta
a una mal herida ave de presa. Votar es dar un paso y aprontarse a dar otro
más y los que sean necesarios para obtener, mediante formas superiores
de lucha, la definitiva liberación de los orientales.
Por eso votaremos con la mente clara y la mano segura. Y la otra mano quedará
libre para enderezar el timón si nos quieren llevar el barco de la patria
a los arrecifes. Votaremos positivamente a cualquiera de las listas que el Frente
Amplio ofrezca a la consideración de la ciudadanía sin presentar
candidatos en ninguna, totalmente convencidos de que votaremos bien y que lejos
de retrasar el proceso, estamos aceitando las bisagras del gran cambio que se
avecina. Será un voto combatiente, un voto revolucionario, en fin, con
todo lo que entraña el término revolucionario en la agitada y
dramática pelea de los pueblos del Tercer Mundo en pos de la liberación
y la justicia. Un voto positivo pues, un voto beligerante. Y la seguridad de
que la gran tarea, sea favorable o no el resultado del escrutinio, no se detendrá
el 28 de noviembre.
Somos nuevos en la arena política del país, pero somos tan viejos
como la lucha inconclusa de Artigas. Nosotros, humildemente, venimos a proseguirla
y si es posible, a perfeccionarla. Pero, sobre todo, venimos a darla y a terminarla.
Movimiento de Independientes “26 de Marzo”.
Viernes 5 de noviembre de 1971
Partido Socialista del Uruguay
“El Partido de la revolución”, (37º Congreso, diciembre
1972), en: La propuesta Socialista: Por una salida de unidad nacional, golpear
todos en los mismos puntos, Lima, mimeo., junio 1979, p. 3-9.
EL PARTIDO DE LA REVOLUCION
Partido Socialista del Uruguay
Como se ha visto, la contradicción fundamental que dinamiza todo el proceso
de desarrollo del capitalismo es la que opone como clase antagónica a
la burguesía y al proletariado y que como demuestra científicamente
el marxismo-leninismo, culminará con la derrota de la burguesía
por las clases populares vanguardizadas por el proletariado.
El fundamento objetivo del papel dirigente del proletariado es su papel y sería
un gran error considerarlo así, que solamente por su papel objetivo en
la producción de clase obrera adquiera la conciencia necesaria para levar
adelante un proceso revolucionario.
El proletariado por sí solo, está en condiciones de llevar adelante
la lucha contra los patrones por reivindicaciones económicas, pero no
es capaz de tomar conciencia espontáneamente, de que sus padecimientos
y su explotación no se superan definitivamente sino a través de
la lucha contra la clase que lo explota, como tal.
Al decir de Lenin:
La historia de todos los países demuestra que la clase obrera, por
sus propias fuerzas, está en condiciones de suscitar pura y
exclusivamente una conciencia tradeunionista, esto es, la
convicción de la necesidad de agruparse en asociaciones, librar una
lucha al patrón, etc.
Si las revueltas no eran más que un levantamiento de hombres
oprimidos, las huelgas sistemáticas, en cambio, ya pusieron de
manifiesto el germen de la lucha de clases, pero nada más que el
germen. En sí estas huelgas no eran aún una lucha socialdemócrata,
sino tradeunionista; ellas caracterizaban el despertar del
antagonismo entre obreros y patronos, pero a los obreros les faltaba
y debía aún faltarles el reconocimiento de la irreconciliable
contradicción de sus intereses con todo el régimen político
y social
existente, esto es, les faltaba la conciencia socialdemócrata... seguían
siendo un movimiento puramente espontáneo.
Es claro, entonces, que el proletariado librado a sus propias fuerzas no puede
tener conciencia de lo que implica la lucha por derribar al régimen que
los oprime ni del papel que en esta tarea le cabe como clase. Esto se debe fundamentalmente
a que la burguesía supo esconder la naturaleza de su explotación;
justificándola y haciéndola parecer como normal primero, y ocultando
su carácter de clase después, canalizando las protestas obreras
a un conflicto entre obreros y patrones, donde el Estado, su Estado, aparecía
como árbitro de estos conflictos, por encima de los intereses de las
clases. La burguesía a través de su poder ideológico y
por las condiciones de trabajo materiales a que se sometió al obrero
durante largo tiempo, y aún hoy, le quitó a éste la posibilidad
de acceder a los medios de educación y culturales, tratando de impedir
la posibilidad de comprensión científica por parte del proletariado
de la realidad de la sociedad en que vivía.
Estos factores son los que determinan que la conciencia de cuáles son
sus verdaderos intereses y de cuál es su misión en la sociedad
debe llegarle al proletariado desde afuera:
La conciencia política de clase solo es posible infundírsela al
obrero
desde afuera, es decir, fuera de la lucha económica, fuera de la esfera
de las relaciones entre obreros y patronos. El dominio en el cual
solamente es posible asimilar estos conocimientos, es el dominio de
las relaciones de todas las clases y capas con respecto al Estado y al
gobierno, el dominio de las correlaciones, entre el conjunto de las
clases,
Si la conciencia de la clase debe ser introducida desde afuera en la clase obrera,
no hay otro capaz de hacerlo que un Partido del proletariado.
Solo un Partido con una concepción científica del mundo y por
lo tanto de la sociedad, de su desarrollo y de las leyes que rigen este desarrollo,
puede ser el conductor de la clase obrera en la forma de una sociedad sin explotados
ni explotadores. Esa concepción científica del desarrollo de una
sociedad, de su naturaleza y de cómo se producen los cambios en su infra
y superestructura, que pone al Partido por sobre todas las cosas al servicio
de los intereses de la clase obrera, es el marxismo-leninismo, la ideología
del proletariado.
Es así como el Partido dirige la lucha de la clase obrera contra la burguesía,
no como sectores de clase combatiendo aisladamente contra un enemigo que lo
enfrenta globalmente, sino dando cada combate en función de la lucha
de clases concebida en su totalidad, sin perder de vista que cada paso que da
está al servicio de los intereses finales de la clase obrera, de la construcción
del socialismo. Es su concepción científica de la sociedad y de
la lucha de clases “como motor de la historia”, la que permite que
el Partido sea el único organizador de la clase obrera, que dirija su
lucha no sólo por mejoras en su nivel de vida sino por la liquidación
del poder político, económico e ideológico de la burguesía.
Y para esto, trabaja incansablemente en todos los frentes de lucha, con todas
las formas y sin despreciar “a priori” ninguno de los métodos
en que se expresa la lucha de clases. Sin la conducción del elemento
consciente de la clase, de su vanguardia política, el Partido, ésta
no puede salir de la estrechez de la lucha economicista, no puede constituirse
en clase para sí y participar en la lucha como tal, es decir, ser dueña
de su propio destino. El partido del proletariado representa los intereses de
la clase obrera no solo en sus relaciones con un grupo aislado de patrones,
son en las relaciones de ésta con todas las clases de la sociedad y con
el Estado, a partir de la cabal comprensión de la naturaleza de éste,
como instrumento de la clase dominante.
Luchar por la revolución, quiere decir, en primer lugar, y entre otras
cosas, darlo todo al servicio del predominio de los intereses de la clase obrera
en todos los terrenos de la lucha de clases, y particularmente en la lucha política.
Esto se manifiesta en el esfuerzo consecuente por la consolidación y
desarrollo de la organización independiente de los trabajadores.
El Partido es el destacamento de vanguardia de la clase obrera. Para ello tiene
como arma fundamental una teoría revolucionaria, que puesta al servicio
de la clase obrera, permite prever el desarrollo del proceso revolucionario,
y por lo tanto, obrar en consecuencia. Sin esta teoría revolucionaria,
el Partido no puede cumplir su papel: dirigir a la clase obrera en todo el transcurso
de la lucha de clases hasta la sociedad sin clases. Sin esta teoría -el
marxismo-leninismo- el Partido se limita a ir detrás de la clase, registrando
lo que ésta piensa o siente, pero no cumple con su papel de vanguardia.
El partido debe saber en cada momento, cuál es el medio para incorporar
a la lucha nuevos sectores de la clase obrera, en primer lugar, y a las más
amplias masas no proletarias, también. La historia ha comprobado a cada
paso que “con la vanguardia sola es imposible triunfar”. Para lograr
su objetivo el Partido debe conducir a las amplias masas del pueblo, y en primer
lugar a su frente, a la clase obrera. Pero el Partido no puede estar al frente
de la clase trabajadora, conduciéndola, si no está estrechamente
ligado a ella, si no forma parte de ella misma, por eso el Partido no es sólo
un destacamento de vanguardia, sino que es también un destacamento de
la clase.
El vínculo material que une al Partido con la clase obrera es la constante
integración de los mejores elementos del proletariado a sus filas. El
Partido se nutre con aquellos que tienen más conciencia de clase proletaria
que han comprendido profundamente la necesidad del Partido para hacer realidad
la transformación de la sociedad. Es por eso que la integración
al Partido significa un salto en calidad de la condición de clase obrera
que lucha por las reivindicaciones inmediatas, a la situación de miembro
del Partido de vanguardia de la clase obrera, o lo que es lo mismo, a la condición
de revolucionario que lucha por el socialismo.
En las condiciones de existencia que crea el capitalismo, toda la clase obrera,
como ya se ha visto, no puede llegar a tener el nivel de conciencia de su vanguardia.
Es por esto que los límites entre el Partido y la clase se mantienen
durante todo el proceso revolucionario; lo que no quiere decir, que el Partido
se aísle de la masa, de la clase obrera, sino todo lo contrario, ya que
la condición de triunfo de la revolución, reside en la labor de
constante esclarecimiento y educación que haga el Partido en el seno
mismo de la clase obrera.
El Partido debe conducir la lucha de la clase obrera en todo momento. Para ello
es necesario, que a través de un estudio científico de la realidad
determine los pasos a dar por el movimiento popular, hallando la forma de integrar
a la lucha liberadora a todos aquellos que pueden ser unidos alrededor de la
clase obrera, para aislar y derrotar al enemigo de clase.
El Partido debe prever la dirección que tomará el desarrollo de
las contradicciones sociales y por lo tanto determinar cuál deberá
ser la actitud que le corresponda asumir en cada momento a la clase obrera en
las condiciones así creadas.
El Partido es el destacamento de vanguardia de la clase obrera porque es la
organización que ella se da para procesar la lucha por el poder. Por
eso es la forma superior de organización de la clase obrera. Todas las
otras formas de organización tienen por objetivo el desarrollar luchas
por necesidades inmediatas de la clase obrera. Pero, los sindicatos, cooperativas,
etc.; todas las formas de organización son necesarias para luchar con
éxito contra la burguesía. A través de ellas, se consolida
el poder de la clase obrera en los distintos frentes de lucha y en ellas hace
la clase obrera una experiencia que resulta indispensable para la profundización
de su conciencia de clase y de la lucha de clases en su totalidad. La mayoría
de estas organizaciones no dependen del Partido; cada una tiene su esfera de
acción propia. Pero precisamente esa multiplicidad de acción que
desarrollan estas organizaciones deben estar dirigidas hacia un mismo objetivo
final, de lo contrario la lucha del proletariado se perdería en la disgregación
de sus objetivos. Todas ellas deben trabajar juntas y en una misma dirección,
pues todas son organizaciones al servicio de una misma clase en una misma lucha:
la de la clase obrera contra el capital. Se hace necesario entonces unificar
todas las luchas en virtud del objetivo final de la clase obrera. Y esto por
su propia naturaleza lo puede hacer sólo el Partido. Para que el partido
tenga realmente una concepción global de la lucha de clases, debe estar
presente a través de sus miembros en cada una de las formas que adopta
la lucha de clases, dirigiendo al proletariado en todas las instancias de la
lucha interpretando el sentir de las masas proletarias y no proletarias, y expresando
siempre los intereses de todos los sectores populares que estén en contradicción
con la burguesía.
Su posición de abanderado de los intereses populares hace que necesariamente
deba contemplar además de los intereses de la clase obrera, que son su
objetivo principal, los de otras clases sociales, como la pequeña-burguesa,
que están objetivamente colocadas, en muchas circunstancias históricas,
en contradicción con los intereses de la burguesía. Para lograr
esto sin desvirtuar su condición de Partido de la clase obrera, es decir,
para mantener la imprescindible independencia de clase, el Partido debe unir
dialécticamente la mayor intransigencia en sus principios fundamentales,
o sea, no perder nunca de vista el objetivo final de su acción, con la
mayor flexibilidad táctica para llevar adelante todo lo que permita avanzar
a la clase obrera en el fortalecimiento de sus posiciones frente a la burguesía.
Toda la experiencia mundial de los distintos procesos revolucionarios triunfantes
y aún de aquellos que han sido derrotados, nos demuestran claramente
que la lucha de clases se torna tanto más aguda, luego de la toma del
poder.
Al decir de Lenin:
La dictadura del proletariado es una lucha tenaz, cruenta e incruenta,
violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y
administrativa
contra las fuerzas y contradicciones de la vieja sociedad. La fuerza de
la costumbre de millones y decenas de millones de hombres es la
fuerza más terrible. Sin un Partido férreo y templado en la lucha,
sin
un Partido que sepa pulsar el estado de ánimo de las masas e influir
sobre él, es imposible llevar a cabo con éxito esta lucha.
Mientras no se derrote completamente a la burguesía y se asegure la existencia
y el normal desarrollo de la sociedad bajo la égida de la clase obrera,
el Partido será el elemento indispensable para la conducción de
las transformaciones sociales.
En definitiva hasta que no desaparezcan las clases sociales y con ellas la lucha
de clases, la vigencia del Partido de la clase obrera, como conductor de la
construcción de la nueva sociedad es indiscutible.
La visión global de las tareas que tiene planteadas ante sí el
Partido de la clase obrera, nos indica que no cualquier tipo de Partido puede
realizarlas.
Su organización no es producto de concepciones antojadizas, como no puede
serlo de otros principios que no estén de acuerdo con su carácter
de instrumento de la clase obrera. El Partido en el curso de la lucha de clases
debe enfrentar condiciones objetivas y cambiantes para desarrollar su acción.
Debe dirigir la lucha del proletariado en las situaciones más difíciles
y nunca, por ningún concepto, puede perder su ligazón con la masa,
dejar a ésta sin su dirección.
El Partido debe llevar a la clase obrera a la ofensiva cuando la situación
sea propicia, y retirarse ordenadamente y sin perder las fuerzas de la clase
en todas aquellas circunstancias que el enemigo sea más poderoso.
Pero no puede cumplir eficazmente estas tareas, si no tiene una organización
adecuada para ello y una disciplina capaz de permitirle afrontar las mayores
dificultades. Por eso el Partido es el destacamento organizado de la clase obrera.
El Partido de la clase obrera no puede tener otra organización que aquella
que se basa en los principios leninistas. La historia ha dejado claramente dilucidado
que para un Partido que tiene la misión de comandar la lucha por la liberación,
contra la burguesía, no existe otra organización que haga posible
esa empresa, que aquella basada en los principios que, a la luz de la experiencia,
quedaran definitivamente ratificados por la práctica de la primera revolución
proletaria victoriosa como los principios de organización de un Partido
de la clase obrera, en la época de transición del capitalismo
al socialismo.
Los principios y normas de vida del Partido, son los preceptos básicos
que regulan la vida interna del mismo y de todas sus organizaciones; las ideas
acerca de los métodos de acción necesarios para afianzar el papel
dirigente del Partido en la lucha por el poder y posteriormente en la construcción
del socialismo.
El Comité Central de nuestro Partido en su resolución del 15/1/72,
indicó: “La unidad del Partido es su fortaleza” y esto se
basa en que el Partido no representa los intereses de individuos sino los intereses
de una clase. El Partido es el representante de los intereses revolucionarios
de los obreros conscientes. La clase obrera es la expresión del futuro
de la sociedad humana, su existencia misma se halla ligada a lo más progresivo
de toda la humanidad. El proletariado es pues, una clase esencialmente unitaria;
une en su torno a todos aquellos capaces de luchar contra el capitalismo y los
encabeza; une sus filas apretadamente para luchar políticamente, así
como el desarrollo de la producción une más y más a sus
integrantes. La experiencia nos enseña que sin unidad no hay lucha. Sin
un destacamento estrechamente unido no hay combate posible por la liberación
social, sino pataleo pequeño burgués. El enemigo de clase, ya
sea el patrón o el Estado burgués, constituye un todo organizado.
La dispersión de fuerzas frente a él conduce inevitablemente a
la derrota. La debilidad del proletariado proviene de la disgregación
que el sistema capitalista introduce por la competencia de los obreros entre
sí, y en general, entre todos los explotados (entre obrero y artesano,
entre los artesanos, entre artesano y pequeño productor o pequeño
comerciantes, etc.). La burguesía tiene interés en atomizar a
los individuos en la sociedad, de manera que la igualdad abstracta encubra y
preserve los privilegios concretos de los burgueses. Es por eso que la concepción
burguesa de la democracia es individualista, confunde individualismo con libertad.
La democracia proletaria, por el contrario, excluye la anarquía del pensamiento
y la irresponsabilidad en la acción, estableciendo la libertad concreta.
Los principios organizativos que Lenin desarrollara son correctos por su acuerdo
con la realidad; se basan en las necesidades objetivas, propias del carácter
de la lucha de clases en la sociedad capitalista, las leyes que rigen todo el
proceso de tránsito del capitalismo al socialismo. En este marco, el
Partido, forma superior de organización del proletariado, debe ser un
destacamento férreamente unido.
La unidad del Partido tiene con la disciplina partidaria una relación
dialéctica, que las vuelve inseparables la una de la otra. La unidad
se mantiene con la más férrea disciplina, pero no existe disciplina
proletaria sino a partir de la comprensión por cada uno de los miembros
del Partido, de la necesidad de la unidad para avanzar hacia los objetivos comunes.
La disciplina del Partido es una disciplina consciente, es decir, se trata de
un compromiso individual, en el sentido de la consecuencia con la causa a la
que se ha adherido libre y voluntariamente. Por lo tanto, no existe disciplina
si no hay comprensión política de lo necesario que es para el
Partido actuar como una sola voluntad en todo momento. Esto no excluye la discusión
ni los diferentes puntos de vista dentro del Partido, sino que por el contrario
éstos son los presupuestos de la vida real de cualquier Partido marxista-leninista.
Pero siempre que ellas se den de acuerdo con las normas establecidas para le
funcionamiento y la vida del Partido. De aquí se desprende que en un
Partido de la clase obrera, donde la unidad y la disciplina consciente son los
presupuestos de su acción, a través de la creación de voluntades
parciales que se oponen a la voluntad única del Partido, que resquebraja
y que impiden avanzar juntos para golpear al enemigo de clase.
Seguramente, hoy casi todo el mundo ve ya que los bolcheviques no
se hubieran mantenido en el poder, no digo dos años y medio, sino ni
siquiera dos meses y medio, sin la disciplina rigurosísima,
verdaderamente férrea, de nuestro Partido...
Del análisis de la experiencia rusa, Lenin sacaba los principios en
los cuales reside el mantenimiento de la disciplina proletaria.
La primera pregunta que surge es la siguiente: ¿cómo se mantiene
la
disciplina del Partido revolucionario del proletariado?
¿Cómo se comprueba?, ¿cómo se refuerza?. Primero,
por su
heroísmo. Segundo, por su capacidad de ligarse, de acercarse y
hasta cierto punto, si queréis, de fundirse con las más amplias
masas
trabajadoras; en primer término con las masas proletarias, pero
también con las masas trabajadoras no proletarias. Tercero, por lo
acertado de la dirección política que ejerce la vanguardia, por
lo
acertado de su estrategia y de su táctica política a condición
de que las
masas más extensas se convenzan de ello por su experiencia propia.
Sin estas condiciones, no es posible la disciplina en un Partido
Revolucionario, verdaderamente apto para ser el Partido de la clase
avanzada, llamada a derrocar a la burguesía y a transformar toda la
sociedad. Sin estas condiciones, los intentos de implantar una
disciplina se convierten inevitablemente, en una ficción, en una frase,
en gestos grotescos. Pero, por otra parte, estas condiciones no pueden
brotar de golpe. Van transformándose solamente a través de una
labor
prolongada, a través de una dura experiencia; su formación se
facilita a
través de una acertada teoría revolucionaria que, a su vez, no
es ningún
dogma sino que sólo se forma definitivamente en estrecha relación
con
la práctica de un movimiento que sea verdaderamente de masas y
verdaderamente revolucionario.
El centralismo democrático constituye el elemento fundamental del desarrollo
de la vida orgánica del Partido, porque en él se expresan en la
práctica diaria la unidad y la disciplina de la organización.
Centralismo significa que el Partido tiene una Declaración de Principios,
Estatutos y Dirección únicos, cuyo acatamiento es obligatorio
para todos sus miembros y organizaciones, los organismos inferiores se hallan
supeditados a los superiores, la minoría a la mayoría. Democracia
significa que todo miembro del Partido tiene el derecho y aún el deber
de discutir y participar en todas las decisiones políticas importantes.
Sin centralismo no existe verdadera democracia, porque no hay accionar colectivo,
discusión ordenada, comunidad de fines, criterios y esfuerzos.
Sin democracia no hay centralismo porque el Partido es un destacamento unido
voluntaria y conscientemente, esto es, por medio de una disciplina consciente.
Democracia sin centralismo, es la libertad de hacer solamente verbalismo revolucionario
(el anarquismo señorial del que hablaba Lenin). Centralismo sin democracia
es ser una víctima ciega de las condiciones sin poder superarlas.
El centralismo democrático, cuya aplicación es una de las condiciones
de la unidad del Partido, no es pues un equilibrio inestable entre dos exigencias
opuestas, el centralismo y la democracia, que hay que establecer como un compromiso,
entre las dos, ya sea sumando porcentajes (70 por ciento de centralismo, 30
por ciento de democracia, o viceversa), o bien practicando a un momento el centralismo
y al siguiente la democracia alternativamente. Se trata de una síntesis
inseparable. Para un socialista la síntesis es una unidad original nacida
de la superación de dos términos que se oponen y al mismo tiempo,
que se implican. Por lo tanto, se aplica el centralismo democrático o
no se aplica, no hay terceras posibilidades.
El cabal e intransigente cumplimiento de las normas del centralismo democrático,
establecida en los Estatutos del Partido conducirá sin fisuras de ninguna
clase, a las grandes masas populares en la batalla por la toma del poder, luego,
en la ardua tarea de construir el socialismo.
El centralismo democrático al igual que el resto de los principios de
organización que rigen la vida interna del Partido, la crítica
y la autocrítica, la dirección colectiva y la responsabilidad
individual, son elementos que permiten al Partido desarrollar su labor revolucionaria
sin desfallecimiento y con la seguridad de que su acción no se verá
entorpecida por el resquebrajamiento de su unidad.
Cualesquiera sean las condiciones en que la lucha se desarrolle y por más
dura y sacrificada que ella sea, el Partido de la clase obrera se encuentra
siempre a la cabeza en la lucha por la liberación, profundamente consustanciado
con el destino de la clase, que es su propio destino.
Diciembre de 1972