*Declaración Constitutiva

*Compromiso Político

*Reglamento de Organización

*Bases Programáticas


Con este primer fascículo iniciamos la publicación de la serie de “Documentos” que irá recogiendo los eslabones que, en el orden documental , desde sus orígenes ha forjado y seguirá forjando el FRENTE AMPLIO.

Comenzamos por la reedición de la “Declaración Constitutiva” del 5 de febrero de 1971, el Compromiso Político, suscrito por el Plenario Nacional reunido en Montevideo el 9 de febrero de 1972, el “Reglamento de Organización” y las “Bases Programáticas”.

La “Declaración Constitutiva” y su histórico llamamiento abierto a la incorporación de otras fuerzas políticas que alienten su misma concepción nacional, progresista, antiimperialista y democrática avanzada y el “Compromiso Político”, constituyen dos de los textos más importantes en la vida de la coalición frenteamplista. La profunda concepción democrática de la sociedad que en los mismos subyace, el FRENTE AMPLIO los ha volcado a su propio funcionamiento interno en el Reglamento de Organización.
Los trabajos citados aprobados en el contexto sociopolítico del país durante los años 1971 y 1972 mantienen su plena vigencia en la actual coyuntura, a través de la clara y definida visión del FRENTE AMPLIO, que se traduce finalmente en sus “Bases Programáticas”, propuesta dinamizadora para una sociedad que reclama el cambio imprescindible de sus estructuras para un mañana mejor.

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El movimiento por el Gobierno del Pueblo, lista 99; el Partido Demócrata Cristiano; el Movimiento Blanco Popular y Progresista; el Frente Izquierda de Liberación; el Partido Comunista; el Partido Socialista; el Partido Socialista (Movimiento Socialista); el Movimiento Herrerista lista 58; los Grupos de Acción Unificadora; el Partido Obrero Revolucionario (Trotskista); Movimiento Revolucionario Oriental y el Comité Ejecutivo Provisorio de los ciudadanos que formularon el llamamiento del 7 de octubre próximo pasado, reunidos a invitación del Frente del Pueblo, hemos convenido en formular la siguiente declaración política que constituye el primer documento del Frente Amplio.
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DECLARACION CONSTITUTIVA

El gobierno de la Oligarquía

La profunda crisis estructural que el país padece desde hace décadas, su dependencia del extranjero y el predominio de una oligarquía en directa connivencia con el imperialismo, han ido creando, por un lado, hondas tensiones sociales y por otro, un clima de preocupación colectiva sobre el destino mismo de la nacionalidad oriental. Cuando el deterioro económico desembocó en un proceso inflacionario paralizante de toda posibilidad de desarrollo, la oligarquía encontró, en el gobierno actual, un coherente intérprete político de su propia respuesta ante la crisis. Ambos pretendieron establecer un orden basado en el despotismo; atropellaron las libertades públicas y sindicales; agredieron física y materialmente a la Universidad y a la enseñanza media; empobrecieron a los trabajadores al congelar realmente a los salarios y nominalmente los precios; redujeron la capacidad adquisitiva de los ingresos de funcionarios y empleados, jubilados y pensionistas y vastos sectores de capas medias; asfixiaron a modestos y medianos industriales, comerciantes y productores rurales; paralizaron las fuerzas productivas y desalentaron el trabajo; desmantelaron resortes vitales de la economía nacional como los bancos oficiales, el Frigorífico Nacional, los entes energéticos y los servicios de transporte. Enajenaron progresivamente –por la sumisión a las recetas del Fondo Monetario, por el endeudamiento externo, por la contratación de empréstitos lesivos, por la complicidad en la evasión criminal de divisas- la soberanía del país.
Todo ello para mantener intactos los privilegios de una minoría apátrida y parasitaria en alianza con las fuerzas regresivas del poder imperial. La República camina hacia la ignominiosa condición de una colonia de los Estados Unidos.

La resistencia popular

El pueblo lúcido, su clase trabajadora y su juventud estudiantil, los creadores y difusores de la cultura, los partidos políticos progresistas, enfrentaron esa conducta antinacional y antipopular defendiendo la existencia de la nación; por hacerlo sufrieron vejaciones, privaciones de libertad, destituciones, confiscaciones, proscripciones, torturas y crímenes, cercenamiento de derechos y clausura de órganos de expresión, toda una gama de atropellos que parecían relegados a la oscura peripecia de pasados tiempos. Sangre juvenil y obrera regó las calles, porque la voluntad libertaria del pueblo uruguayo, su dignidad y decoro y la creciente comprensión de las causas profundas de este desorbitado ejercicio del poder, exigía una respuesta que no se amilanó ante la saña represiva y fue forjando, en la dura experiencia de la lucha, las bases de la unidad popular.

Una polarización inevitable

La coyuntura histórica conducía a una polarización entre el pueblo y la oligarquía que se hubiera cumplido de cualquier modo, ya que los trabajadores, los estudiantes y todos los sectores progresistas resistieron las imposiciones antinacionales. Pero la regresividad y violencia de la política gubernamental, sin precedentes, en el correr del siglo, ofició como un acelerador en el proceso de enfrentamiento, en la conciencia colectiva de cambios urgentes y profundos, en la necesidad de instrumentar un aparato político capaz de aglutinar las fuerzas populares auténticamente nacionales para agotar las vías democráticas a fin de que el pueblo, mediante su lucha y movilización, realizara las grandes transformaciones por las que el país entero clama.
La unidad política de las corrientes progresistas que culmina con la formación del Frente Amplio –cerrando un ciclo en la historia del país y abriendo, simultáneeamente, otro de esperanza y fe en el futuro-, se gestó en la lucha del pueblo contra la filosofía fascistizante de la fuerza. Y esa unión, por su esencia y por su origen, por tener al pueblo como protagonista, ha permitido agrupar fraternalmente a colorados y blancos, a demócratas cristianos y marxistas, a hombres y mujeres de ideologías, concepciones religiosas y filosofías diferentes, a trabajadores, estudiantes, docentes, sacerdotes y pastores, pequeños y medianos productores, industriales y comerciantes, civiles y militares, intelectuales y artistas, en una palabra, a todos los representantes del trabajo y la cultura, a los legítimos voceros de la entraña misma de la nacionalidad.
Porque es un movimiento profundo que enraiza con las puras tradiciones del país, que recoge y venera las construcciones que vienen del fondo de la historia, y tiene, simultáneamente claros objetivos para alcanzar un porvenir venturoso, siente que su vertiente más honda lo enlaza con la esclarecida, insobornable y combatiente gesta del artiguismo.

Las bases programáticas de la unidad

En esta dramática circunstancia, conscientes de nuestra responsabilidad y convencidos de que ninguna fuerza política aislada sería capaz de abrir una alternativa cierta de poder al pueblo organizado, hemos entendido que constituye un imperativo de la hora, concertar nuestros esfuerzos, mediante un acuerdo político, para establecer un programa destinado a superar la crisis estructural, a restituir al país su destino de nación independiente y a reintegrar al pueblo el pleno ejercicio de sus libertades y de sus derechos individuales, políticos y sindicales. Un programa de contenido democrático y antiimperialista que establezca el control y la dirección planificada y nacionalizada de los puntos clave del sistema económico para sacar al país de su estancamiento, redistribuir de modo equitativo el ingreso, aniquilar el predominio de la oligarquía de intermediarios, banqueros y latifundistas y realizar una política de efectiva libertad y bienestar, basada en el esfuerzo productivo de todos los habitantes de la República.
Expresamos nuestro hondo convencimiento de que la construcción de una sociedad justa, con sentido nacional y progresista, liberada de la tutela imperial es imposible en los esquemas de un régimen dominado por el gran capital. La ruptura con este sistema es una condición ineludible de un proceso de cambio de sus caducas estructuras y de conquista de la efectiva independencia de la nación. Ello exigirá, a su tiempo, la modificación del ordenamiento jurídico-institucional, a efectos de facilitar las imprescindibles transformaciones que procura.
Concebimos este esfuerzo nacional como parte de la lucha por la liberación y desarrollo de los pueblos del Tercer Mundo en general, de la cual somos solidarios, y en particular de la que tiene por escenario a nuestra América Latina, en donde, como hace más de un siglo y medio, la insurgencia de sus pueblos, habrá de desembocar en la segunda y definitiva emancipación.


DECLARACION y LLAMAMIENTO

Por los fundamentos expuestos, hemos resuelto:
1º) Constituir un frente político unitario –Frente Amplio-, mediante la conjunción de las fuerzas políticas y de la ciudadanía independiente que firman este documento, para plantear la lucha de inmediato, en todos los campos, tanto en la oposición a la actual tiranía o a quienes pretendan continuarla, como en el gobierno. Este Frente Amplio está abierto a la incorporación de otras fuerzas políticas que alienten su misma concepción nacional progresista y democrática avanzada.
2º) Contraer en este mismo acto, el formal compromiso de establecer un programa común, ceñirnos a él en la lucha fraternal y solidaria colaboración, así como actuar coordinadamente en todos los campos de la acción política, sobre la base de que atribuimos al pueblo, organizado democráticamente, el papel protagónico en el proceso histórico.
3º) Establecer que esta coalición de fuerzas –que no es una fusión y donde cada uno de sus partícipes mantiene su identidad-, ha de estar dotada de una organización con núcleos de base y autoridades comunes, mandato imperativo y demás mecanismos de disciplina que aseguren el cumplimiento efectivo de los compromisos postulados convenidos.
4º) Declarar que el objetivo fundamental del Frente Amplio es la acción política permanente y no la contienda electoral; al mismo tiempo afrontará unido las instancias comiciales, con soluciones honestas y claras que restituyan a la ciudadanía la disposición de su destino, evitando la actual falsificación de su voluntad.
En función de estos principios y objetivos convocamos al pueblo a incorporarse al Frente Amplio y a participar activamente en la lucha y en los trabajos que emprendemos.
Montevideo, febrero 5 de 1971.

Aprobado por unanimidad por el Plenario Nacional reunido en Montevideo en la casa de la calle Julio Herrera y Obes Nº 1222 el día 9 de febrero de 1972.

COMPROMISO POLITICO

I

Las organizaciones políticas que componen el Frente Amplio ratifican su compromiso de cumplir y respetar los acuerdos establecidos en la Declaración Constitutiva, las Bases Programáticas, el Reglamento de Organización, las Primeras 30 Medidas de Gobierno y el presente Acuerdo Político y de luchar por hacer realidad los postulados del programa nacional y los programas departamentales aprobados.
Expresan su firme propósito, cualesquiera sean las alternativas políticas, de mantener la unidad y continuidad del Frente y su carácter de fuerza popular combativa. Ello supone tanto en el gobierno como en la oposición combinar y coordinar una acción política permanente en todos los campos, que comprenda movilizaciones de masas, actividad de gobierno y de las bancadas parlamentarias y municipales, para el logro de objetivos comunes.
Los organismos dirigentes del Frente Amplio, trazarán los lineamientos de su estrategia política y adoptarán las decisiones de orden táctico y los planes de lucha por la liberación nacional y social, apropiados a cada circunstancia, que guiarán la acción política común y que todas las fuerzas integrantes del Frente se comprometen a respetar.

II

La unidad del Frente Amplio exige el respeto estricto a las normas de conducta y disciplina comunes. Ellas comprenden en particular:
a) La aceptación y cumplimiento de la Declaración
Constitutiva y las Bases Programáticas y la lucha por realizar en la práctica sus postulados así como el acatamiento a este Acuerdo Político y a las resoluciones de los organismos dirigentes.
b) La adopción bajo mandato imperativo por parte de
los integrantes del Frente Amplio electos y de los que ocupen otros cargos de responsabilidad política, de aquellas resoluciones de los organismos dirigentes que en forma expresa señalen ese mandato. En todos los casos se les dará oportunidad de expresar opinión previamente. La resolución que disponga el mandato imperativo deberá ser adoptada en un organismo integrado por todas las organizaciones políticas componentes del Frente Amplio, dentro de la circunscripción territorial que corresponda.
c) Una conducta política basada, además, en la solidaridad
recíproca entre las fuerzas integrantes del Frente en la intransigente lucha contra la oligarquía y el imperialismo y por los objetivos comunes, tal como los definen la Declaración Constitutiva y las Bases Programáticas.
d) Una limpia conducta moral, particularmente en lo que se
refiere a los dirigentes políticos y a quienes ocupen cargos electivos o de responsabilidad política, los que no podrán acogerse a ningún privilegio y deberán presentar, previamente a la toma de posesión, una declaración jurada abierta de su patrimonio.

III

A las autoridades del Frente Amplio y al Tribunal de Conducta política compete examinar y juzgar los casos de violación del Acuerdo Político y de las normas de disciplina por parte de las fuerzas que lo componen o de los integrantes del Frente que ocupen cargos de responsabilidad política. Cuando se compruebe la existencia de dichas violaciones, impondrán las sanciones que correspondan. En los casos personales, éstas podrán llegar hasta su exclusión del Frente. Se excluye de los casos personales, a los legisladores y ediles, que sólo podrán ser sancionados por sus respectivos sectores políticos sin perjuicio de la responsabilidad de éstos ante los organismos correspondientes del Frente.
En concordancia con lo dispuesto anteriormente, los candidatos del Frente Amplio a cargos de responsabilidad política firmarán un compromiso de renuncia en caso de que las autoridades correspondientes se lo exijan.
Sin embargo, las autoridades comunes no normarán, dirigirán ni sancionarán la conducta de los afiliados, militantes y dirigentes de las organizaciones políticas integrantes, pero éstas serán responsables de los actos de sus miembros en cuanto tengan relevancia para la disciplina común.

IV

Estos compromisos no implican mengua alguna a la independencia y autonomía de las fuerzas que componen el Frente, en materia de ideología, objetivos finales, estrategia, línea política, organización y disciplina, en todos los aspectos que no contradigan los documentos y resoluciones básicas del Frente o en lo que ellos no determinen una posición común. No se oponen tampoco a la consecución de acuerdos de cualquier naturaleza entre esas fuerzas componentes siempre que no lesionen la fisonomía política del Frente, sus normas de conducta y su unidad. En cambio, ninguna fuerza integrante del Frente Amplio podrá realizar acuerdos políticos con fuerzas extrañas al mismo.

V

La conducta política frentista entraña, en particular, un uso de las tribunas públicas y otros medios de difusión, tanto los comunes a todo el Frente como los pertenecientes a cada uno de sus componentes, que se atenga a:
a) El respeto recíproco de las fuerzas que integran el Frente
y la abstención de actos y expresiones de agresión mutua o de valoración peyorativa.
b) La estimación positiva del Frente, de sus objetivos
programáticos, de sus apreciaciones de la coyuntura política y de las orientaciones principales de lucha plasmadas en sus documentos y resoluciones fundamentales.
No se considerará, en cambio, violatorio de la disciplina, la exposición de razones particulares que determinan la conducta de las distintas fuerzas que integran el Frente, o de los aspectos de la propia ideología y orientación política que no contradigan los principios comunes expuestos en los documentos y resoluciones fundamentales de aquél, ni la polémica sana, desarrollada en un clima de cordialidad, en torno a esos diversos puntos de vista.

VI
(Transitorio)

En cuanto a la estructura orgánica del Frente las organizaciones políticas se comprometen a acordar antes del 15 de marzo de 1972:
a) Normas que aseguren la participación efectiva de los
Comités de Base en la dirección política del Frente Amplio a nivel nacional, departamental y local.
b) Criterios de integración y representatividad de los
organismos de dirección del Frente Amplio.
Para alcanzar tales acuerdos las organizaciones que suscriben, atenderán –entre otros criterios- a los propósitos expuestos en el 2º párrafo del Cap. I, al papel que cumplen los grupos políticos integrantes del Frente Amplio, considerados en su conjunto, y a la permanencia de su alianza política.
Firman este compromiso político:
Frente Izquierda de Liberación, Mov. Pregón Julio César Grauert, Mov. Blanco Popular y Progresista, Mov. Por el Gobierno del Pueblo, Partido Comunista, Partido Demócrata Cristiano, Partido Socialista, Mov. De Independientes 26 de Marzo, Movimiento Socialista, Acción Popular Nacionalista, Org. Nacional de Independientes (FAI), Grupos de Acción Unificadora, Mov. Acción Nacionalista, Mov. Revolucionario Oriental, Partido Obrero Revolucionario, Doctrina Batllista, Unión Popular, Movimiento Integración, Partido Revolucionario de los Trabajadores, Patria y Pueblo.


REGLAMENTO DE ORGANIZACION
Aprobado por el Plenario Nacional el 16 de marzo de 1971, con las modificaciones resueltas el 24 de abril de 1984.

CAPITULO I
Normas generales

Artículo 1º- El Frente Amplio está formado por los sectores políticos que suscribieron la Declaración Constitutiva del 5/2/71 y por los que posteriormente han adherido al mismo, incorporándose al Movimiento de acuerdo a las reglas provisionales de admisión que se han aplicado hasta el presente, y por lo tanto organismos de base, intermedios y dirección de dicho sector así como los ciudadanos independientes que comparten su Programa y han aceptado sus bases de Acuerdo Político y Organización. El mismo está abierto a la incorporación de otras fuerzas políticas y ciudadanos que alienten su misma concepción nacional, progresista y democrática avanzada.
Artículo 2º- Tanto sus actuales integrantes, como los que ulteriormente se incorporen, gozarán de los derechos y estarán sujetos a las obligaciones previstas en el Programa, el Acuerdo Político y esta estructura organizativa.

CAPITULO II
De los Organos

Artículo 3º- Los órganos del Frente Amplio serán los siguientes:
1) Organismos de Base
2) Intermedios o de Coordinación
3) De Dirección y Ejecución
4) Tribunales de Conducta Política

Artículo 4º- La Competencia, forma de integración y reglas
de decisión de cada uno de estos Organos se prevé en los Capítulos respectivos.
Artículo 5º- Cada uno de ellos podrá establecer libremente organismos auxiliares y dependientes que actuarán bajo su respectiva jurisdicción según lo señalen las necesidades y conveniencias del Movimiento.


CAPITULO III
De los Organismos de Base

Artículo 6º- Los organismos de base del Frente Amplio (Comités del Frente) son los que se constituyen por la reunión de los adherentes al mismo de un determinado lugar.
Artículo 7º- Habrá dos clases de Comités del Frente: de nucleación territorial y de nucleación por centro de actividad (centro de trabajo, estudios, etc.).
Artículo 8º- Son tareas de los Comités del Frente:
a) La difusión del Programa del Frente Amplio
b) Buscar en su radio de acción la integración del mayor
número de fuerzas posibles.
c) Participar en las tareas centrales que le sean
encomendadas.
d) Organizar la participación del comité en la tarea y
objetivos inmediatos que se dé.
e) Formular recomendaciones a los organismos de
coordinación y dirección del Movimiento.
Artículo 9º- Los Comités del Frente se constituirán en forma amplia, convocando a todos los adherentes del Frente Amplio del respectivo lugar, sin distinción alguna por su participación organizada en cualesquiera de los sectores políticos que integran el Frente o por su condición de Independientes.
Artículo 10º- Cualquier ciudadano podrá adherir e incorporarse a los Comités del Frente y participar en sus asambleas con voz y voto a condición de pertenecer al barrio o centro de actividad donde se nuclea el Comité y de aceptar el Programa, el Acuerdo Político y la disciplina interna del Frente.
Artículo 11º- Se llevará un registro de integrantes del Comité, debidamente ordenado y actualizado, a cargo de la Mesa Ejecutiva del Comité.
Artículo 12º- El órgano resolutivo del Comité será la Asamblea donde podrán ejercer el voto todos los adherentes que tengan 10 días de inscriptos. Esta disposición rige a los 30 días de constituído cada Comité.
Artículo 13º- La Mesa Ejecutiva se designará por la Asamblea del Comité asegurando la máxima representatividad y eficacia.
Todos los grupos políticos, y también los ciudadanos independientes, tendrán derecho a proponer su representación en la Mesa por el integrante del Comité que entiendan conveniente.
La Asamblea del Comité podrá, asimismo, objetar por razones fundadas la participación de un ciudadano en su Mesa Ejecutiva y se estará a lo que la Asamblea resuelva. Si tal objeción se produjese, el cuestionado, o su grupo político, podrán apelar ante los organismos de coordinación y dirección superior.
Nadie podrá pertenecer a la vez a la Mesa Ejecutiva de dos o más Comités de Base, debiendo optar por uno de ellos en caso de ser electo en más de uno. La Mesa Ejecutiva deberá comunicar su constitución a los organismos de coordinación que corresponda.

CAPITULO IV
De los Organismos Intermedios o de Coordinación


Artículo 14º- Los Organismos Intermedios o de Coordinación serán los encargados de desarrollar sectorial o territorialmente la organización del Frente Amplio efectuando la intermediación entre sus respectivos organismos de base y la Dirección Nacional del Movimiento.
Artículo 15º- A los Organismos Intermedios sectoriales, o especializados en directa coordinación con la Dirección Nacional, les compete desarrollar nacionalmente la organización del Frente Amplio por lo menos en los sectores: de Juventud y Femenino.
Artículo 16º- Los Organismos Intermedios territoriales son:
a) Los Plenarios y Mesas Ejecutivas Departamentales.
b) Las Coordinadoras zonales.

Artículo 17º- A los Plenarios y Mesas Ejecutivas Departamentales les compete:
a) Planificar la acción política del Frente para el
departamento.
b) Coordinar las iniciativas de las Coordinadoras Zonales y
de los Comités del Frente.
c) Coordinar la acción de las Coordinadoras Zonales y de
los Comités del Frente en su departamento.
d) Actuar como órgano de apelación con respecto a los
conflictos que se originen en el seno de las Coordinadoras Zonales y de los Comités del Frente.
En caso de ser necesaria una nueva apelación el órgano correspondiente será la Dirección Nacional.
Artículo 18º- Los Plenarios y Mesas Ejecutivas Departamentales estarán integrados, por acuerdo político, en la forma más amplia y representativa de las realidades políticas de cada lugar.
Artículo 19º- Las Coordinadoras Zonales son órganos consultivos y de coordinación a quienes compete:
a) La coordinación de las tareas de los Comités de la zona.
b) Recoger y canalizar las iniciativas de los Comités de la zona.
Artículo 20º- Las Coordinadoras Zonales se integran con delegados representativos de la realidad política de la zona designados por los organismos departamentales y una delegación de cada Comité del Frente de la Zona.
Artículo 21º- En la medida que el desarrollo del Frente lo exija, los organismos podrán constituir, a su vez, nuevos organismos de intermediación a los efectos de:
1) La máxima eficacia en el desarrollo de sus tareas.
2) Recoger y canalizar las iniciativas de los organismos de
Base permitiendo una mayor progresiva incidencia de los mismos en el desarrollo del Frente.

CAPITULO V
De los Organos de Dirección y Ejecución

A) DEL PLENARIO
Artículo 22º- El Plenario es el Organo de Dirección Política
del Frente Amplio, estará integrado por:
1) Todas las organizaciones políticas, sin
exclusiones, integrantes del Frente Amplio, de acuerdo a lo expresado en el Art. 1º y en las condiciones del Art. 28 o del Inc. “e” del Art. 23.
2) El Presidente y el Vicepresidente del Frente Amplio.
3) Tres ciudadanos no representantes de grupos políticos
electos, los titulares y sus suplentes por acuerdo unánime de éstos.
Artículo 23º- Es de competencia del Plenario:
a) Aprobar los planes generales de acción política del
Frente Amplio, tanto a corto como a largo plazo y tratar las directivas en el común trabajo político, tanto en la oposición como en el gobierno.
b) Decidir sobre las enmiendas, complementaciones,
desarrollo e interpretación del programa cuyas bases fueron aprobadas en la reunión del 17 de febrero de 1971, así como aprobar el Plan de Gobierno del Frente Amplio.
c) Decidir sobre las enmiendas, complementaciones,
desarrollo e interpretación del Acuerdo Político del Frente Amplio.
d) Aprobar, modificar, sustituir o ampliar la estructura
organizativa del Frente Amplio que se establece en este Reglamento. Es de su incumbencia definir los órganos, su integración, competencias, relaciones recíprocas y reglas para la formación de la voluntad de cada uno de ellos.
e) Decidir sobre la admisión de nuevos grupos políticos y
establecer los requisitos y condiciones de la misma.
f) Decidir sobre la exclusión de los grupos políticos
adheridos y establecer los requisitos, procedimientos y garantías para resolverla.
g) Determinar y proclamar los candidatos comunes del
Frente Amplio a la Presidencia y Vice Presidencia de la República y a la Intendencia Municipal de Montevideo.
h) Aprobar el Plan de Movilización Electoral del Frente.
i) Ejercer el contralor de la gestión de la Mesa Ejecutiva y
expedir las directivas que estime convenientes para la dirección política del Movimiento.
Artículo 24º- El Plenario estará presidido en forma rotativa por los representantes de los grupos políticos adheridos.
Artículo 25º- El Plenario tendrá quórum para sesionar cuando se encuentren presentes la mitad más uno de los grupos políticos adheridos cuyos votos computados en la forma establecida en los artículos siguientes, aseguren una mayoría no inferior a la mitad más uno del total de los votos del Plenario.
Artículo 26º- Como norma general se agotarán las formas de lograr acuerdo unánime en todos los temas que no sean de simple procedimiento. Dicha unanimidad será obligatoria en lo que tiene que ver con la modificación de las Bases Programáticas (Inc. “b” del Art. 23) y del Acuerdo Político (Inc. “c” del Art. 23) una vez que este último sea concluído. Es admisible la abstención y en ese caso la resolución será válida y obligatoria, incluso para los que no la hayan votado.
Cuando por 6 (seis) votos se califique de fundamental una cuestión en discusión en el Plenario, la misma quedará, automáticamente postergada por 36 horas a los efectos de que, en dicho lapso, se busquen soluciones de acuerdo.
Vencido el plazo el Plenario volverá a reunirse. De persistir las diferencias, el asunto en cuestión se entenderá rechazado cuando existan por lo menos 13 (trece) votos de organizaciones políticas por la negativa. Se acuerda que los agrupamientos formados por la lista 99 y el Partido Demócrata Cristiano, por el Partido Comunista y el Frente Izquierda de Liberación y por el Partido Socialista, los GAU y el Movimiento Revolucionario Oriental, tendrán al solo objetivo del veto, diez votos cada uno.
Esta norma es sin perjuicio de las que en este reglamento establecen mayorías especiales.
Artículo 27º- Las decisiones del Plenario adoptadas dentro de sus competencias y con sujeción a los requisitos formales establecidos en este Reglamento son obligatorias para todos los grupos y ciudadanos adheridos al Frente Amplio.
Artículo 28º- Las votaciones del Plenario se efectuarán por delegaciones, excepto el caso de los ciudadanos Independientes.
A esos efectos los partidos y grupos adheridos contarán cada uno de ellos el número de votantes y delegados que a continuación se detalla:
- PRESIDENTE Y VICEPRESIUDENTE DEL FRENTE
AMPLIO: 1 voto cada uno.
- AGRUPACION BATLLISTA PREGON “JULIO CESAR
GRAUERT”: 6 votos y hasta 6 delegados.
- FRENTE IZQUIERDA DE LIBERACION: 6 votos y hasta
6 delegados.
- GRUPOS DE ACCION UNIFICADORA: 2 votos y hasta
2 delegados.
- MOVIMIENTO DE ACCION NACIONALISTA: 2 votos y
hasta 2 delegados.
- MOVIMIENTO POPULAR FRENTEAMPLISTA: 6 votos y
hasta 6 delegados.
- MOVIMIENTO POR EL GOBIERNO DEL PUEBLO (lista 99):
6 votos y hasta 6 delegados.
- NUCLEOS DE BASE FRENTEAMPLISTAS: 1 voto y 1
delegado.
- PARTIDO COMUNISTA: 6 votos y hasta 6 delegados.
- PARTIDO DEMOCRATA CRISTIANO: 6 votos y hasta
6 delegados.
- PARTIDO SOCIALISTA: 3 votos y hasta 3 delegados.
- PARTIDO SOCIALISTA (MOVIMIENTO SOCIALISTA): 3
votos y hasta 3 delegados.
- UNION POPULAR: 3 votos y hasta 3 delegados.
- CIUDADANOS NO REPRESENTANTES DE GRUPOS
POLÍTICOS (Art. 22, Inc. 3): 3 votos y hasta 3 delegados.
Artículo 29º- Cada sector político podrá sustituir libremente a sus representantes en el Plenario, previa comunicación a la Mesa del mismo.
Artículo 30º- El Plenario se reunirá ordinariamente una vez por semana y extraordinariamente en las siguientes circunstancias:
1) A citación de la Mesa Ejecutiva.
2) A pedido del Presidente o del Vicepresidente del Frente
Amplio.
3) A pedido de 3 de las organizaciones políticas del Frente
Amplio que, a su vez, sumen por lo menos cuatro de los votos del Plenario según lo establecido en el Art. 28.
Los ciudadanos independientes en conjunto se considerarán como una organización a los efectos de este literal. A estos efectos no se computarán más que los votos de las organizaciones políticas.
En estos casos, el Plenario deberá ser citado por el Presidente de Turno dentro de las 48 horas hábiles siguientes a la recepción de la solicitud.
Artículo 31º- El orden del día del Plenario será confeccionado por la Mesa Ejecutiva. Los integrantes del Plenario podrán solicitar la inclusión de puntos en la misma hasta 48 horas antes de la fecha de reunión, solicitud que no podrá ser denegada. El orden del día se comunicará a sus integrantes con no menos de 24 horas de antelación. El Plenario deliberará y resolverá sobre los puntos incluídos en el orden del día.
Para tratar un asunto no incluído, deberá declararse que tiene carácter de grave y urgente, por 2/3 de votos.

B) DE LA MESA EJECUTIVA

Artículo 32º- Existirá una Mesa Ejecutiva encargada de
llevar a la práctica las decisiones del Plenario y de adoptar todas aquellas providencias que permitan ejecutar y realizar los planes de acción, movilización y decisión del Movimiento.
Artículo 33º) Compete a la Mesa Ejecutiva, ajustándose a las directivas emanadas del Plenario:
1) Tomar las decisiones necesarias o convenientes para
ejecutar los planes de acción política del Frente, realizar las gestiones, efectuar las declaraciones, promover la movilizaciones y coordinar el funcionamiento de los diversos órganos a fin de impulsar la presencia militante y combativa del Frente en todos los aspectos de la vida política nacional, incluso la electoral.
2) Administrar los recursos de que disponga el Frente,
autorizar gastos y realizar inversiones y establecer los métodos o procedimientos de obtención de los mismos.
3) Orientar o diagramar la propaganda del Frente a nivel
nacional y suprasectorial.
De todo ello dando cuenta al Plenario y estando a lo que
éste disponga.
Artículo 34º- La Mesa Ejecutiva se integrará con los siguientes miembros.:
a) El Presidente del Frente Amplio, actuando como alterno
El Vicepresidente del Frente Amplio.
b) Un delegado de cada uno de los siguientes grupos
políticos: Agrupación Batllista Pregón “Julio César Grauert”, Frente Izquierda de Liberación, Movimiento Popular Frenteamplista, Movimiento por el Gobierno del Pueblo (lista 99), Partido Comunista y Partido Demócrata Cristiano.
c) Un delegado designado por el agrupamiento formado
por el Partido Socialista, los GAU y el Movimiento Revolucionario Oriental que se designará por acuerdo entre los tres.
d) Un delegado designado por el agrupamiento “Patria
Grande”, formado por el Movimiento de Acción Nacionalista y la Unión Popular, que se designará por acuerdo entre los mismos.
Artículo 35º- Los delegados por sectores políticos en la
Mesa Ejecutiva tendrán sus suplentes, que los sustituirán por el régimen de suplencia automática.
Artículo 36º- La Mesa Ejecutiva será presidida por el Presidente del Frente Amplio o por el ciudadano que, a propuesta de éste, designe el Plenario.
Artículo 37º- La Mesa Ejecutiva tendrá quórum para sesionar con la mitad más uno de sus integrantes.
Artículo 38º- La Mesa Ejecutiva sesionará regularmente, de acuerdo al reglamento de funcionamiento que ella misma se dictará, en lo que no esté previsto en estas normas.

CAPITULO VI
De los Tribunales de Conducta Política

Artículo 39º- Los organismos que juzgarán en su caso la conducta política de un ciudadano o de una organización adherida al Frente Amplio serán los órganos de Dirección Nacional.
Artículo 40º- Se creará, no obstante, un órgano encargado de recoger, en un plazo no mayor de 15 días, toda la información pertinente y elevarla a los órganos de Dirección Nacional. En tal caso, el órgano en cuestión adjuntará a su informe los descargos del ciudadano o la organización política cuya conducta política se juzgue.
Es competencia de este órgano el asesoramiento a la Dirección Nacional en todo lo referente al cumplimiento del Acuerdo Político por parte de los ciudadanos y organizaciones políticas.
Artículo 41º- Este órgano estará integrado por cinco ciudadanos adherentes al Frente Amplio, que no pertenezcan a ninguna de las organizaciones políticas y conciten el acuerdo unánime de las mismas.

CAPITULO VII
De la modificación de estas Bases

Artículo 42º- La estructura organizativa propuesta en estas bases podrá ser modificada por resolución expresa del Plenario.

DISPOSICION TRANSITORIA

Artículo 43º- Los ciudadanos a que hace referencia el Art. 22, Inc. 3, serán el doctor Carlos Quijano y el general Víctor M. Licandro.

Montevideo, 24 de abril de 1984.


RESOLUCIONES DEL PLENARIO NACIONAL DEL FRENTE AMPLIO REFERENTES AL REGLAMENTO DE ORGANIZACIÓN.

Resol. 11/01 del 1º de junio de 1984

De acuerdo con lo previsto en el Inc. E del art. 23 del Reglamento de Organización el PLENARIO NACIONAL DEL FRENTE AMPLIO ha dispuesto reglamentar el funcionamiento de los grupos, movimientos o partidos admitidos en la coalición, del modo siguiente:
Art. 1º- Durante los primeros seis meses a partir de la admisión, ésta lo será en carácter provisional.
En dicho lapso, por mayoría absoluta de votos integrantes del Plenario Nacional se podrá revocar la admisión. Transcurrido dicho plazo sin pronunciamiento se entenderá que se ha operado la incorporación plena al Frente Amplio y, por consiguiente, al ejercicio de todos sus derechos y obligaciones.
Art. 2º- En el plazo indicado en el artículo anterior los grupos, movimientos o partidos admitidos provisionalmente podrán incorporarse al trabajo del Frente Amplio en todos los niveles de su actividad, con la salvedad de que en los organismos de dirección -Plenario Nacional- lo harán solamente con voz pero sin voto. Vencido el plazo, pasarán a tener en él un voto, salvo que el Plenario determine un número mayor.
Art. 3º- Por la mayoría prevista en el Art. 1º se podrá prorrogar el carácter provisional de la admisión por otro plazo de seis meses como máximo. En este caso, durante dicha prórroga no regirá la limitación prevista en el Art. 2º.
Art. 4º- A los efectos de esta reglamentación no será aplicable en lo pertinente el procedimiento previsto en el Art. 26 del Reglamento de Organización.
Art. 5º. Esta reglamentación regirá a partir del 1º de junio de 1984. La exclusión de los grupos políticos adheridos a que refiere la letra F del Art. 23 se regirá por las normas reglamentarias correspondientes.


Resol. 14/01 del 1º de junio de 1984

El Plenario Nacional del Frente Amplio resuelve dar ingreso al Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) a partir del 12 de junio de 1984 y de acuerdo a la Reglamentación del Inc. E del Art. 23 del Reglamento de Organización.


BASES PROGRAMATICAS DE LA UNIDAD

Líneas fundamentales de acción y medidas de emergencia
Montevideo, 9 de agosto de 1984

Las bases programáticas del Frente Amplio conforman hoy –como siempre y más que nunca- los principios de un gran proyecto nacional.
Un gran proyecto nacional que recoge la preciosa herencia histórica artiguista y que –como ella- convoca a la unión de todos los orientales honestos, levantando las banderas que nos conduzcan a la gran tarea de transformar permanentemente el país.
Un gran proyecto nacional que reserva un lugar de trabajo y de lucha para todos los integrantes de nuestra sociedad, porque nace de la arraigada convicción de que nadie que aspire a un futuro cierto y mejor para la nación puede quedar al margen de esta empresa fundamental.
Un gran proyecto nacional que cuenta con la fuerza que da la certeza de que esa empresa es posible e imprescindible, y con el enorme impulso que significan la alegría y el privilegio de poder participar en ella.

A) LINEAS FUNDAMENTALES DE ACCION

I - LA DEMOCRACIA URUGUAYA Y SU ESTRUCTURA
POLITICA

1 - Construcción y consolidación de una democracia
auténtica, como sustento de toda la sociedad uruguaya. Se apoyará en la iniciativa y la participación populares, que conformarán la sustancia con que se llenarán y fortalecerán las formas y los mecanismos institucionales.
2 - Promoción del control permanente que la ciudadanía debe ejercer sobre las grandes definiciones nacionales, ampliando la utilización de institutos como el plebiscito, el referéndum y la iniciativa popular. Vigorización de otros mecanismos de ejercicio de la democracia directa.
3 - Concesión de una particular relevancia a la búsqueda y la promoción de canales específicos de participación de la juventud, sea en lo que refiere a su propio proceso de formación física e intelectual, cuando en lo que respecta a sus actividades en otros ámbitos, como el laboral, el cultural, el barrial.
4 - Defensa de un sistema político apoyado en la pluralidad de partidos que aseguren el acceso de la voluntad popular a la estructura de poder, expresada en el Estado. Consagración de una legislación electoral que garantice el referido acceso, eliminando todos aquellos factores que tradicionalmente le han obstaculizado o distorsionado.
5 - Plena vigencia de las libertades, derechos y garantías constitucionales y legales. Respeto y desarrollo integrales de los derechos y libertades sindicales; estricta observancia de las disposiciones constitucionales que regulan la enseñanza, la vida religiosa y cultural, y la efectiva independencia orgánica, funcional y presupuestaria del Poder Judicial, incluyendo la creación de la policía judicial.
6 - Garantía de una adecuada disponibilidad de todos los medios de comunicación de carácter oficial y privado, sin exclusiones ni presiones de ninguna índole, especialmente del poder político o económico.
7 - Reestructura sustantiva del aparato estatal asignándole la capacidad y los recursos para cumplir con su función esencial en la conducción del proceso social. Asumen particular destaque los ámbitos que refieren a sus tareas de consolidación de la convivencia democrática, a las actividades económicas, a las condiciones esenciales de vida de la población y a las relaciones internacionales del país. Se atribuye especial importancia a:
a) la ampliación y la modernización de los servicios
estatales;
b) la reforma de la administración pública incluyendo normas
justas de ingreso, promoción, jerarquización y capacitación de los funcionarios públicos;
c) la creación de los mecanismos legales que impidan toda
implicancia entre el desempeño de cargos públicos y cualquier clase de intereses o aprovechamientos personales;
d) el destino exclusivo del instituto policial a funciones de
carácter civil y predominantemente preventivas;
e) la concentración de las Fuerzas Armadas en sus
cometidos específicos de defensa de la soberanía, integridad territorial, independencia y honor de la República. Se propenderá al más alto grado de perfeccionamiento profesional y ético de la institución, basado en una concepción nacional del cumplimiento de los cometidos precedentes.
8 - Ampliación y desarrollo de la autonomía administrativa,
política y financiera de los municipios y organismos locales, sobre las siguientes bases generales:
a) la delimitación precisa de la materia municipal, para
robustecer y extender sus cometidos económicos, sociales y culturales;
b) la institucionalización y la expansión de las comisiones
vecinales y de fomento, urbanas y rurales, como órganos de
gestión comunal;
c) la promoción y el fortalecimiento, a escala municipal, de
los institutos de la democracia directa, asegurando en particular, la representación y la participación de las fuerzas sociales en el funcionamiento y la prestación de los distintos servicios;
d) la designación por sufragio popular de los miembros de
las Juntas Locales;
e) la realización de elecciones para los órganos
departamentales y locales en fechas distintas a las de los comicios nacionales.

II - LA ESTRUCTURA ECONOMICA

1 - El marco global
a) Transformaciones de fondo en la estructura económica,
para que se convierta en fundamento del contexto social de democracia y participación, garantizando la hegemonía del interés nacional y popular. Ello supone:
i - favorecer el acceso de los trabajadores en los recursos económicos y a la organización del proceso productivo;
ii - la recuperación del control nacional de la economía y la búsqueda de una nueva integración internacional, a partir de una clara postura antiimperialista.
b) Utilización de diversos y complementarios caminos para
las transformaciones aludidas, incluyendo en particular la presencia estatal a través de empresas u otras formas de intervención en el proceso económico, así como la existencia de organizaciones que contemplen la participación de los trabajadores y los productores privados, de acuerdo a las peculiaridades nacionales y las mayores ventajas de la eficiencia y el dinamismo económico. Se fomentará especialmente el movimiento cooperativo en la economía y la sociedad en general; para ello se diseñarán programas que incluyan el establecimiento de un régimen jurídico, fiscal y crediticio, así como mecanismos de integración y de control que aseguren la defensa del carácter popular y progresista del movimiento y eviten las posibilidades de su desvirtuación.
c) Defensa, consolidación y desarrollo del patrimonio
comercial e industrial del Estado. Participación de los trabajadores en la dirección y el control de los entes autónomos, servicios descentralizados y organizaciones de economía mixta.
d) Reorientación del manejo de los instrumentos de la
política económica; en particular, los que refieren a los recursos y las técnicas de producción, así como a los estímulos económicos, entre los que se cuentan los precios, el crédito, la tributación, los subsidios, los canales de comercialización interna y externa. Se promoverá una utilización amplia y complementaria de estos instrumentos por parte del Estado, que no renunciará a ejercer su función conductora en ninguna de las posibles áreas de intervención. Por su particular importancia, se asignará prioridad a:
I - el establecimiento de una nueva y justa política de salarios públicos y privados, sobre la base del principio de a igual trabajo igual remuneración, y tomando como punto fundamental de referencia la evolución del costo de la vida. Esta política, así como la de precios, intereses y utilidades, se planeará con participación fundamental de los sectores involucrados y debe conducir a una justa redistribución del ingreso, de acuerdo con las necesidades populares y los requerimientos de la inversión;
II - la puesta en práctica de una reforma radical del sistema tributario, de modo que grave fundamentalmente la acumulación de riqueza y de ingresos, los recursos improductivos o de bajo rendimiento, las actividades antieconómicas, los vicios sociales. Simultáneamente, se dispondrá una progresiva reducción de los impuestos al gasto y al consumo. En términos generales, se buscará la simplificación, la unidad y la coherencia de todo el régimen impositivo, sea a escala nacional o municipal. Entre los fines a perseguir con esta herramienta, ocupará siempre un lugar central la justicia en la distribución del ingreso.
e) Adopción de la planificación como un mecanismo de
gobierno, que atendiendo a la estructura propuesta, garantice la máxima eficacia de la política económica. Creación de un organismo especializado en el que tengan participación orgánica los trabajadores, los productores, los técnicos y los representantes del poder político. Se pondrán en práctica mecanismos que aseguren la colaboración permanente de la Universidad de la República en estas tareas.

2 - El sector agropecuario
a) Reforma agraria que transforme integralmente la
estructura del sector agropecuario del país, apoyada actualmente en un reducido número de grandes empresas capitalistas que dominan una proporción relevante de los recursos básicos, y una gran cantidad de pequeñas explotaciones de tipo familiar que disponen de una dotación de recursos insuficiente.
b) Puesta en práctica de un nuevo sistema de propiedad,
tenencia y explotación de la tierra y los demás recursos básicos del agro, que al tiempo de remover los actuales obstáculos para el crecimiento de la producción y la productividad, garantice la justicia social, de modo que la tierra constituya, para quienes la trabajan, la base de su estabilidad económica, su bienestar, su dignidad y su libertad. Este nuevo sistema, que en todo caso asegurará protección a la pequeña y mediana propiedad, promoverá la sustitución de las grandes empresas capitalistas por organizaciones colectivas, particularmente de carácter cooperativo y autogestionario. Por otro lado, se impulsará la organización cooperativa de las pequeñas unidades de producción familiar individual, dotándolas de tierras suficientes.
c) Se asignará prioridad a:
I - un vigoroso impulso a las labores de investigación y asistencia técnica a los productores para mejorar o adecuar los métodos de producción;
II - la puesta en práctica de un programa de estímulos a la formación de cooperativas, incluyendo facilidades para la instalación y el funcionamiento de agroindustrias;
III - la asistencia y la concepción de soluciones de radicación para los medianos y pequeños productores, arrendatarios y medianeros, proporcionándoles adecuados estímulos económicos, enseñanza y ayuda técnica;
IV - la remoción de los factores de insumos y productos;
V - la prohibición de la existencia de sociedades anónimas para la propiedad y la explotación de la tierra;
VI - la rápida materialización de niveles de salario y de condiciones de vida que supongan un efectivo progreso desde el punto de vista social en el medio rural.

3 – El sector industrial
a) Puesta en práctica de una vigorosa política de
industrialización, de manera de ampliar las fuentes de trabajo existentes. Para garantizarlo, se recurrirá, en todos los casos en que resulte necesario o conveniente –dado su carácter estratégico, o el elevado volumen de capital que suponen- a la presencia exclusiva del Estado en algunas ramas básicas, sin descartar su participación compartida con el sector privado en otros ámbitos industriales fundamentales.
b) Impulso a la industrialización de la producción
agropecuaria, particularmente a través de agroindustrias que elaboren -al máximo grado posible y necesario- las distintas materias primas de origen agrícola y ganadero, contribuyendo así a una nueva integración internacional del país en lo que
refiere a los ámbitos de la alimentación y la indumentaria. Se establecerá un claro control público de este proceso, eliminando la concentración monopólica y la penetración extranjera. Asimismo, se reorganizará la industria frigorífica, exclusivamente sobre la base de empresas estatales y cooperativas.
c) Promoción de la investigación y la explotación intensiva
de los recursos energéticos, así como de las riquezas minerales y marítimas, como bases del desarrollo de ramas industriales ya existentes o a crearse.
d) Puesta en práctica de programas de apoyo a aquellas
ramas industriales que realizan una utilización intensiva de recursos humanos calificados -particularmente las que están más vinculadas al proceso de transformación tecnológica- capaces de un aporte relevante a una nueva integración internacional del Uruguay.
e) Concepción y promoción de una armónica distribución
territorial de las actividades industriales, impulsando su localización y expansión en el interior del país.

4 – El transporte y las comunicaciones
a) Promoción del desarrollo y de la coordinación del
transporte de pasajeros y de carga, de acuerdo con las necesidades nacionales y locales, considerándolo un servicio de utilidad pública. En particular, se asignará prioridad a la recuperación de AFE y a la creación de una marina mercante nacional. También se promoverá el desarrollo racional de PLUNA.
b) Mejora y racionalización de la red y los mecanismos
básicos de comunicaciones a escala nacional, de manera de facilitar la integralidad del esfuerzo por el desarrollo nacional.

5 - El sistema financiero
a) Estatización del sistema bancario, para ponerlo al
servicio de los intereses populares y nacionales, y sustraerlo a la usura y la especulación. El ahorro y el crédito se destinarán principalmente a los requerimientos de la producción.
b) Concentración y especialización del sistema,
racionalizando su organización y su administración. Se asignará una especial importancia a las labores bancarias de fomento selectivo a la producción, de acuerdo a las prioridades que determine la política económica planificada.
c) Erradicación de toda intermediación financiera y
crediticia por canales de tipo parabancario o colateral a la función del sistema bancario propiamente dicho, exceptuando el cooperativismo de ahorro y crédito.

III – CONDICIONES ESENCIALES DE VIDA Y
NECESIDADES BASICAS DE LA POBLACION.

1 - La salud
a) Mejoramiento del nivel y calidad de vida de la
población, como forma básica de favorecer un progreso relevante en la salud, particularmente en lo que respecta a las capas de la población tradicionalmente alejadas de las posibilidades de acceso a estos servicios.
b) Organización de un servicio nacional de salud, con el
propósito de asegurar asistencia médica accesible a toda la población, de calidad adecuada, de enfoque integral, de orientación preventiva e interdisciplinaria, con un contenido profundamente humano y con la participación activa de la comunidad.
c) Creación de casas-cuna y guarderías infantiles en los
barrios y en las empresas privadas y públicas, cuando las condiciones lo tornen aconsejable.

2 - La vivienda
a) Transformación de las condiciones habitacionales,
otorgando prioridad a la vivienda popular, en el marco de la promoción y la racionalización de la actividad de la construcción.
b) Impulso al movimiento cooperativo de ayuda mutua,
incluyendo la iniciativa y la participación populares, propias de estas organizaciones.

3 - La educación y la cultura
a) Concepción y reformas democráticas de la enseñanza,
encarándola como un primer paso tendiente a proporcionar a la juventud alternativas concretas de participación social. Dicha reforma procurará elevar el contenido humanista, científico y técnico de la formación del educando, y será coherente con las necesidades derivadas de las transformaciones económicas, sociales y políticas postuladas en este programa. Se asignará especial importancia al más amplio acceso popular a la enseñanza, y a la erradicación de toda forma de penetración imperialista en la misma.
b) Garantía y extensión de la autonomía de los entes de
enseñanza, y coordinación del proceso educativo a escala nacional.
c) Representación directa y mayoritaria de los docentes
en los Consejos Directivos de Enseñanza Primaria, Enseñanza secundaria, Universidad del Trabajo y Educación Física.
d) Impulso efectivo a la Universidad de la República,
sobre la base de su autonomía y su cogobierno interno con la participación de los órdenes docente, estudiantil y profesional, para que asuma cabalmente su papel central en la investigación científica, la docencia, la difusión del conocimiento y la asistencia a toda la población. La Universidad se preocupará de captar la verdadera naturaleza de la problemática nacional, así como las aspiraciones y las potencialidades de la comunidad. Se asignará importancia a la creación de un marco institucional apropiado para que la Universidad coordine con el gobierno la conducción de las actividades en materia de ciencia y tecnología.
e) Fomento y desarrollo de la educación física y la
práctica colectiva de todos los deportes.
f) Adecuada atención a las necesidades presupuestarias
de todas las instituciones educativas del sector público.
g) Defensa , consolidación y desarrollo del patrimonio
cultural nacional, incluyendo un programa de estímulos materiales y morales para las ciencias y las artes. Dicho programa asegurará una amplia participación popular en el ámbito de la cultura.

4 – La población
a) Concepción de una política racional de población para
proporcionar al país del contingente humano indispensable a su desarrollo integral. Dicha política prestará atención a la natalidad y las migraciones internas e internacionales, sobre la base de la elevación de las condiciones de vida y de trabajo.
b) Se asignará prioridad al logro de un equilibrio
adecuado en la distribución territorial de la población, tanto en lo que refiere a los polos representados por Montevideo y el Interior, como en lo que apunta al balance entre los medios urbano y rural. Estas acciones habrán de coordinarse con toda la política económica planificada, particularmente en lo que respecta a las prioridades sectoriales y regionales que esta última defina.

5 - La seguridad social
a) Creación de un sistema racional de normas orientadas
a asegurar al individuo el bienestar y la tranquilidad indispensables para el pleno desarrollo de su personalidad. Dicho sistema habrá de cubrir todo el ciclo vital, desde la gestación hasta la muerte, y supondrá la asistencia a toda la población, incorporando en particular aquellas capas tradicionalmente alejadas de estos beneficios, como los asalariados del interior y los habitantes del medio rural.
b) Integración de la dirección de los organismos de
seguridad social con representantes de los beneficiarios y de los contribuyentes.
c) Adecuación de las pasividades a los ingresos del
trabajador en la actividad.
d) Adopción de medidas específicas para evitar la
evasión de aportes, hacer más equitativas las cargas y atender los servicios sin privilegios indebidos ni postergaciones.

IV - LAS RELACIONES INTERNACIONALES
1 - La política internacional del país
a) Defensa de la soberanía nacional y vigencia irrestricta
de los principios de autodeterminación y no intervención.
b) Solidaridad activa con todos los pueblos que luchan
por liberarse de la opresión colonialista, neocolonialista e imperialista, especialmente los latinoamericanos.
c) Definición e instrumentación de una política exterior
independiente.
d) De acuerdo con este principio, se diseñarán las
acciones del gobierno y las representaciones nacionales en todo el ámbito de las relaciones internacionales. Denuncia del papel pasado y presente de la OEA como instrumento del imperialismo.
e) Puesta en práctica del principio de mantenimiento de
relaciones con todos los países, establecidas por libre acuerdo de partes.
f) Apoyo al principio de participación de todos los países
en la Organización de las Naciones Unidas.
g) Reafirmación de los derechos de asilo y de refugio
político, de conformidad con los criterios doctrinarios y las prácticas sostenidos tradicionalmente por el país.
h) Revisión y eventual denuncia de todos los tratados,
convenios y resoluciones internacionales, en cuanto contradigan los principios fundamentales definidos precedentemente.
i) Reestructuración del servicio exterior del país, a
efectos de que sirva eficazmente a los auténticos intereses nacionales.

2 – La nueva integración económica internacional
a) Conducción de la política económica internacional,
conforme a los intereses nacionales y populares. Concepción y puesta en práctica de una nueva inserción del país en el contexto económico internacional, a partir de las transformaciones internas en el marco de la política económica planificada.
b) Defensa del principio general de mantenimiento de
relaciones económicas con todos los países del mundo.
c) Definición y promoción de un nuevo concepto de
integración económica latinoamericana. Denuncia de la anterior ALALC y actual ALADI, cuya política ha venido agravando la dependencia regional. Este nuevo concepto de integración, apoyado primordialmente en las transformaciones internas de las naciones participantes, constituirá la base de la lucha colectiva por la liberación y la ruptura de la dependencia política, económica, social y cultural. Involucrará simultáneamente los ámbitos productivo, tecnológico, comercial y financiero. Se promoverá:
I - la puesta en práctica de acuerdos de producción en las
ramas fundamentales de la economía;
II - la celebración de convenios multinacionales de investigación y prospección de recursos básicos, así como de acuerdos de suministro de tecnología y de medios fundamentales de producción;
III - el establecimiento de un intercambio comercial coherente con los acuerdos antes mencionados;
IV - la promoción de soluciones financieras propias del nuevo contexto de integración, a partir de un programa global en el que aquellas se definan al servicio de los avances en los ámbitos productivo, tecnológico y comercial.
d) Asignación al ahorro nacional de un papel protagónico
en el desarrollo económico y social del país. Aplicación de medidas que impidan la fuga de capitales y concepción de un nuevo estatuto para la inversión extranjera, de manera de asegurar el control social interno de la misma. Dicho estatuto establecerá restricciones a las remesas al exterior de utilidades, intereses y royalties, y planteará exigencias en cuanto a la reinversión de ganancias del capital extranjero en el territorio nacional.
e) Radicación en el estado de la responsabilidad de
concebir y ejecutar la política económica internacional del país. Creación de un organismo especializado que cubrirá todos los ámbitos de las relaciones económicas internacionales. Ese organismo realizará el comercio exterior en sus rubros básicos.
1) Rechazo de la política del Fondo Monetario Internacional, así como las de otros organismos internacionales que actúen con similar orientación.

B - MEDIDAS DE EMERGENCIA
I - SOBRE LA REALIDAD POLITICA Y SOCIAL

1 - Recuperación inmediata de todas las libertades
individuales y políticas, particularmente las que refieren al ámbito sindical. Derogación de los actos institucionales, leyes y decretos represivos, en particular la ley de seguridad del Estado y la jurisdicción militar para los civiles. Desproscripción total de fuerzas políticas y de personas. Plena vigencia de la Constitución.
2 - Desarticulación del aparato represivo y creación de
condiciones para impedir el retorno del autoritarismo al poder.
3 - Amnistía general e irrestricta para los presos políticos.
Dicha amnistía se usará como un instrumento que, conjuntamente con la supresión de los orígenes y las formas de la violencia propios del régimen vigente, permita reintegrar a la convivencia social y política a todos los sectores de la sociedad, a efectos de facilitar el desarrollo normal de la vida nacional. Devolución actualizada de los haberes pagados por los presos políticos por concepto de expensas carcelarias, y levantamiento de todas las restricciones impuestas al respecto.
4 - Eliminación de los obstáculos vigentes para el retorno
de los exiliados, y creación de condiciones económicas y sociales que permitan su reintegro definitivo al país.
5 - Supresión de toda restricción a los medios de
comunicación. Ejercicio pleno de la libertad de información y de expresión del pensamiento.
6 - Esclarecimiento de la situación de los detenidos
desaparecidos.
7 - Reintegro a sus labores de los destituídos por motivos
ideológicos, políticos y gremiales. Reparación de arbitrariedades cometidas.
8 - Inmediato restablecimiento de la independencia del
Poder Judicial.
9 - Apoyo a las instituciones defensoras de los derechos
humanos.

II - SOBRE LA REALIDAD ECONOMICA
1 - Aumento real de salarios y pasividades, imprescindible
para la recuperación del poder adquisitivo de la población y la reactivación de la producción y el comercio internos.
2 - Reducción de la tasa de interés y supervisión de las
operaciones bancarias por parte del Estado, como paso inicial de la recuperación.
3 - Establecimiento de un régimen de control de cambios,
asignando al Banco Central el monopolio de las operaciones con moneda extranjera, y la fijación de su precio.
4 - Control de los precios esenciales de la economía,
incluyendo los de los componentes de la canasta familiar, así como los de aquellos rubros fundamentales para la reactivación de las principales ramas de la producción.
5 - Reestructuración de los gastos e ingresos públicos,
comprimiendo los egresos destinados a la seguridad, expandiendo los gastos que permitan generar empleo productivo y tomando en cuenta la capacidad contributiva de la población en la fijación de impuestos. Reducción progresiva de los que gravan al consumo y al gasto populares.
6 - Restricción de las importaciones prescindibles.
7 - Refinanciación de la deuda interna, distinguiendo los
casos existentes, previo estudio de los mismos. Realizar, con las debidas garantías, algunos cambios en la propiedad, utilizando la cartera de deudas en poder del Estado.
8 - Refinanciación de la deuda externa, rechazando las
exigencias del Fondo Monetario Internacional y de los acreedores. Dicha refinanciación será coherente con las restantes medidas que integran este programa.

III - SOBRE LAS CONDICIONES DE VIDA Y LAS
NECESIDADES BASICAS
1 - Cese de la intervención del Sindicato Médico del
Uruguay.
2 - Derogación de la Ley Nº 15.501 que incorporó las
cooperativas al régimen de propiedad horizontal. Aplicación de un programa de apoyo urgente al movimiento cooperativo y a la construcción estatal en el área de la vivienda popular.
3 - Cese de la intervención en todos los entes de
enseñanza, y establecimiento de programas urgentes de redemocratización. Derogación de la Ley de Educación de 1972, vigencia para la Universidad de la República, de la Ley Orgánica de 1958.
4 - Pago de las obligaciones que el sistema de seguridad
social mantiene con sus atributarios, así como las deudas del Estado y las empresas con aquél. Restitución de derechos sustraídos a los beneficiarios por disposiciones del régimen de facto.

IV - SOBRE LAS RELACIONES INTERNACIONALES
1 - Restablecimiento de la credibilidad nacional,
recuperación de vínculos hoy deteriorados y materialización de nuevos acuerdos y alianzas que permitan apuntalar el proceso interno de redemocratización. Apoyo del Uruguay a
los países que recorren un camino similar. Restablecimiento inmediato de las relaciones diplomáticas con Cuba y con Venezuela, previo reconocimiento de las razones que llevaron a este último país a la ruptura.
2 - Acción concertada con todos aquellos países que
compartan los objetivos nacionales más urgentes, tanto en los organismos e instancias multilaterales, como en convenios bilaterales específicos en los diferentes ámbitos de las relaciones internacionales.
3 - Prioridad al desarrollo de estas acciones en lo que
refiere a la deuda externa, impulsando las posturas colectivas de los deudores. Sin renunciar a sus facultades de adoptar medidas unilaterales cuando lo estime conveniente, el país promoverá por esa vía el logro de acuerdos para renegociar los compromisos existentes, incluyendo la postergación de los pagos y la remoción de la condiciones leoninas que aquellos contienen.

Este documento, es una reimpresión de 500 ejemplares Compuesto, diagramado e impreso en el Taller de Propaganda del Frente Amplio, junio de 1990


LOS TUPAMAROS EN EL URUGUAY


Qué son hoy los Tupamaros?

Qué buscan?

Qué piensan de la lucha armada
Y su pasado?

Cómo ven el país,
Sus problemas,
Sus soluciones?

Qué es el poder popular
Para los tupas

Son frenteamplistas?


Son éstas algunas de las preguntas que nuestro pueblo se plantea, o por lo menos aquellas personas con las que no hemos tenido oportunidad de hablar directamente.
Aquí pretendemos dar una breve idea sobre ellas.
Los tupamaros somos un grupo de orientales que, nacidos del seno del pueblo, y creciendo día a día en él, nos organizamos para luchar por estos grandes objetivos:

LOS TUPAMAROS, CONTINUADORES HISTORICOS DEL IDEARIO ARTIGUISTA, LUCHAMOS POR LA LIBERACION NACIONAL Y EL SOCIALISMO, HACIA UNA SOCIEDAD SIN EXPLOTADOS NI EXPLOTADORES.

1) Para que los trabajadores podamos cumplir realmente el papel que por derecho nos corresponde en la conducción de nuestro destino y del país.

2) Para planificar racionalmente las actividades
económicas poniendo en manos de los trabajadores la tenencia, explotación y disfrute de las industrias, las tierras, la banca, las comunicaciones y el comercio exterior e interior.
3) Para que todos tengan derecho a la vivienda, a la
salud, al trabajo y a la educación.
4) Para asegurar el derecho a la igualdad social de la
mujer.
5) Para que desaparezcan las diferencias entre los
trabajadores manuales y trabajadores intelectuales.
6) Para distribuir equitativamente los bienes y la
riqueza, pero también el trabajo y los riesgos.
7) Para que los niños, los ancianos y los más débiles
sean los únicos privilegiados.
8) Para desarrollar en nuestro pueblo el sentimiento de
solidaridad con todos los pueblos del mundo que luchan por su liberación, e impulsan una política externa de acuerdo con estos principios.
9) Para que llegue el día en que cada ser humano reciba
de la comunidad solidaria de acuerdo a sus necesidades y se vea así libre de la esclavitud de la necesidad.
10) Para que llegue el día en que los seres humanos
podamos vivir sin armas, sin ejército y sin violencia.
11) Para que llegue el día en que los hombres puedan
gestionar los asuntos de su conveniencia directamente sin necesidad del Estado.
12) Los Tupamaros luchamos para construir la Patria
Grande, por la que luchan los pueblos latinoamericanos bajo la guía de Artigas, Bolívar y Martí.

Ahora bien, para que esto sea algo más que buenas intenciones debe concretarse en tareas a corto, mediano y largo plazo, tareas que deben estudiarse y discutirse con todo el Pueblo, aprendiendo de sus experiencias, recibiendo sus inquietudes, dialogando abiertamente con él y también –por supuesto- aprendiendo de otros pueblos que han luchado y luchan por la felicidad colectiva.
Por eso, el MLN ha recogido, en sus instancias de decisión, las opiniones expresadas en los sindicatos, en los barrios, en el interior, en la enseñanza, en las cooperativas, en las organizaciones de derechos humanos, en otras organizaciones políticas, en el canto popular; en fin, en todas esas formas que el pueblo ha sabido darse para defender sus derechos.
Y hemos utilizado el diálogo directo y abierto, que, por ejemplo, llevamos adelante en las “mateadas” con que hemos recorrido –y lo seguiremos haciendo- el territorio nacional.

¿QUÉ QUIERE DECIR “ESTRATEGIA” Y CUAL ES LA ESTRATEGIA DEL MLN?

La ESTRATEGIA es el conjunto de ideas y de resoluciones que guía nuestra práctica, nuestro quehacer, en todos los terrenos.

Para tener ese conjunto de ideas que guían nuestra acción, es necesario partir del análisis de la realidad en que nos movemos y, tener claro los objetivos que nos proponemos como organización y que ya expresamos en los puntos anteriores.
Una estrategia nos debe indicar los aspectos fundamentales del camino hacia esos logros. El punto de partida de este análisis es –según lo que piensa nuestra organización- el país mismo en que vivimos. Es a través del estudio de los problemas históricos, de los problemas económicos, de la situación actual del Pueblo, de la fuerza y capacidad de éste para luchar por sus intereses, de los intereses y de la fuerza de sus enemigos, que entendemos el camino a seguir. Esto no significa olvidarse de que el Uruguay está inserto en un sistema mundial, el cual condiciona e influye en todo lo que pasa dentro del país. Nosotros, en la elaboración de esa guía que llamamos estrategia partimos de los intereses de nuestro pueblo y –como dijimos- de los intereses de los que se oponen a él, y luego estudiamos la influencia que ejercen esos aspectos externos sobre todas las tareas que se encaran. Por ejemplo: de la preocupación central de mejorar el nivel de vida de nuestro Pueblo, de salir de la situación de estancamiento actual, llegamos a la necesidad de romper uno de los lazos de dependencia que tenemos con el exterior: la deuda externa; y sabemos que la ruptura de ese lazo de dependencia va a estar determinada por la convicción con que nuestro Pueblo y los restantes de América Latina luchen por ella.
Para aclarar ese camino general que debemos transitar, y que llamamos “estrategia”, debemos tener en cuenta que Uruguay es un país en que predominan las relaciones capitalistas de producción; es decir que por un lado un reducido grupo de propietarios compra la fuerza de trabajo del gran conjunto de los trabajadores, cuya única fuente de ingreso es precisamente la venta de su fuerza de trabajo.
Esto significa que más allá de las intenciones, está enfrentado un modo de propiedad privada de unos pocos y la producción social que la cumplen la inmensa mayoría, los trabajadores.
Esto hace necesario que debamos entender el funcionamiento general del sistema que llamamos “capitalista”; lo que ha pasado con el mismo a lo largo de la historia, y, especialmente, en el último siglo, donde ha aparecido el fenómeno del imperialismo, pautando y condicionando a nuestros países latinoamericanos y nuestros problemas.
A nivel mundial Uruguay está inserto como país dependiente, a través de mecanismos económicos, de relaciones comerciales, de la deuda externa, de la tecnología, etc.
Haremos una breve introducción histórica a este Uruguay de hoy, que será profundizada a través de otros materiales.
En primer lugar los recursos naturales aptos para la ganadería y la agricultura de nuestro país, y la inexistencia de minerales de importancia económica pautan, en alguna medida, todo el desarrollo posterior. El rol estratégico de Montevideo como puerto determinó una temprana expansión de la actividad comercial. Esto dio lugar a una economía de base agraria pero con un fuerte predominio de lo ciudadano, de lo urbano. A ello se sumó el importante número de europeos llegados a principios del siglo y la extinción de la población nativa.
Una temprana industrialización y un relativo desarrollo del sector público caracterizaron al país y lo diferenciaron de la mayoría de los países de América Latina. Desde la independencia hasta mediados del siglo pasado, el papel de nuestra economía era, lisa y llanamente, exportar a bajo precio materias primas y alimentos. A partir de 1870 se puede hablar de un cambio en nuestro país, pues comienza a nivel mundial la etapa en que aparece lo que se llama capital financiero, que es la alianza de intereses del capital bancario y el industrial; es decir comienza la etapa del imperialismo.
En nuestro país se da un proceso de industrialización emprendido a comienzos del siglo, con inversiones de importancia –como el ferrocarril- y con el desarrollo de lo que caracteriza al sistema, es decir, el aumento de la compra y venta de la fuerza de trabajo. El batllismo, en ese sentido, modernizó al país por cuanto lo ubicó en esa nueva expansión de todo el sistema capitalista. Produce innovaciones y renovaciones. Se pacifica la campaña, se le da más importancia a la agricultura como fijadora del hombre al suelo, se va creando un solo Estado, tratando de terminar la vieja división campo-ciudad, y, lo que es más importante, un solo sector que dirige todo el país, una clase dirigente. La industrialización no alteró en el país las raíces básicas de la dependencia. En primer lugar dejó sin tocar las bases del poder de los terratenientes, de la oligarquía terrateniente, esto es, las 300 familias que son dueñas de casi todo el territorio de la nación.
Además la industrialización se hizo desarticulada, sin un plan claro, y con tecnologías no apropiadas a nuestros recursos naturales y humanos. El poder político se centraliza en la forma de dos partidos que juegan –ambos- un importante papel. Se desarrolla la idea del Estado conciliador de los enfrentamientos sociales, de las luchas entre las clases sociales, o sea entre la mayoría del país que sólo dispone de sus brazos para trabajar y unos pocos que son dueños de la banca, las industrias, la tierra. Dicho de otro modo: entre la clase trabajadora y la clase dominante.
Se elaboran un conjunto de leyes protectoras y asistenciales que trataban de amparar a los trabajadores (necesario es recalcar que esto se dio en el marco de la decidida lucha de los trabajadores por sus intereses).
Se fortalece lo que se ha llamado el sistema uruguayo tradicional, que se caracterizó en lo político por incentivar en la sociedad la necesidad de participación en la vida socio-política y, especialmente en las elecciones, aspecto central de la ideología batllista, que se trasladó en forma importante a toda la sociedad. Los partidos políticos a través de la forma del bipartidismo, coparticipando, centralizaron toda esta actividad estatal. Se influyó sobre todas las clases sociales, pero, a diferencia de otros regímenes, la dirección y organización concreta del Movimiento Trabajador pudo desarrollarse –mediante esforzada actividad de militantes del Pueblo- independientemente del poder estatal y político y con un programa que defendía los intereses populares y progresistas.
A mediados de la década del 50 la economía uruguaya entró en un período de estancamiento ganadero (ya lo estaba desde 1930) e industrial.
En el sector ganadero para crecer, eran necesarios cambios tecnológicos que exigían una gran inversión y no ofrecían ganancias a corto plazo.
En lo industrial el estancamiento estuvo ligado a la fuerte dependencia tecnológica, a la pequeñez del mercado interno y a la dificultad de llegar al mercado externo. La crisis ya se mostraba a fines del 60 con altas tasas de inflación, devaluaciones del peso, grandes déficits presupuestales (mayores gastos que ingresos); pérdida del poder adquisitivo del salario.
Los grandes beneficiados son por un lado los explotadores, que vieron crecer sus ganancias en dólares a través de las sucesivas devaluaciones del peso y, por otro, los industriales y grandes comerciantes que, a través de la inflación aumentaban día a día sus ingresos. El otro lado de la moneda eran –por supuesto- los perjudicados de siempre, los asalariados y jubilados, que día tras día perdían poder adquisitivo, corriendo tras los aumentos de precios debidos a la inflación y las devaluaciones. Claro, si unos poco ganaban mucho, otros muchos debían perder.
Se dan los enfrentamientos sociales que surgen de este deterioro económico y en el ´68 los propios banqueros, terratenientes y grandes industriales ocupan directamente los cargos políticos. Ya no son los profesionales que respondían a los intereses de los dueños del país los que actúan en política, sino directamente ellos.
Se decreta la congelación de salarios y las medidas prontas de seguridad.
Se había instalado entonces la dictadura legal.
Se buscó acomodar el papel del Estado y sus funciones a las nuevas necesidades de los sectores dominantes, con características, en lo político, autoritarias y represivas.
Las protestas y resistencias que –fundamentalmente desde el Movimiento Sindical- se fueron dando a este proyecto que se comenzó a visualizar con la política pachequista, encontraron como única respuesta la represión (militarización de obreros, sindicalistas presos, medidas de seguridad, etc.).
Es en ese marco que aparece y se desarrolla la lucha del MLN, en un clima de opresión, de represión, en el que, por el solo hecho de luchar por una reivindicación, por una mejora salarial, por la fuente de trabajo, se militarizaba, perseguía, encuartelaba, torturaba a los militantes populares. De la sangre de los trabajadores y los estudiantes asesinados por el solo hecho de luchar pacíficamente por sus intereses, se nutre aquella organización que tomando las armas recogió la tradición artiguista de que a la prepotencia y a la injusticia es obligación enfrentarla.
El país llega al comienzo de los años 70 con dos caminos claramente marcados: o se emprende un proceso de profundos cambios en lo económico y político, o sea un programa popular o, se reactiva la economía del país en base a la caída permanente del salario real y el apoyo decidido al pequeño grupo dominante económicamente: la oligarquía.
Esto implicaba la necesidad de la dictadura en lo político, y se facilitaron las condiciones para el ascenso político de las FF.AA. que crecieron en su influencia por la necesidad de represión para preservar el dominio social y político de esa oligarquía. La represión le era necesaria a los dueños del país para frenar el descontento popular.
Las FF.AA. dirigieron al país intentando cambiarle su ideología, su manera de pensar y toda su estructura.
El autoritarismo, el temor, la negación de la participación fueron las características de su acción. La represión, los presos, los desaparecidos, la tortura, la muerte, inundaron la sociedad uruguaya.
Los excesos de poder y la incapacidad de gobierno fueron desprestigiando y haciendo perder peso político a las fuerzas militares, incluso entre los sectores económicamente beneficiados.
La propuesta llamada en lo económico “liberal” dejó al país librado a las fuerzas del mercado internacional, o sea al campo de una brutal guerra entre grandes empresas y países poderosos.
Nuestro país quedó desvalido y vulnerable dentro de la economía capitalista mundial. Así podemos afirmar que la dictadura agravó bastante nuestra crisis pero nada tiene que ver con su origen. El mismo está ligado a la incapacidad de la clase dominante de ofrecer al país una salida global.
Los problemas básicos ya marcados siguen en pie, por ello para las clases populares y para el país como nación soberana, no existe otra salida que la ruptura con todo este sistema de injusticia y explotación y su sustitución por la sociedad que planteamos en nuestro programa, o sea una sociedad justa, sin explotados ni explotadores, sin cantegriles, sin hambre, sin hospitales desmantelados, sin escuelas con superpoblación de niños; sin niños, mujeres y ancianos durmiendo en las calles de la ciudad.


NUESTRO OBJETIVO FINAL ES ELIMINAR LA EXPLOTACION Y LA DOMINACION DEL HOMBRE POR EL HOMBRE

Del muy resumido análisis anterior se extrae que las grandes tareas de la defensa del pueblo y de la independencia de la nación siguen planteadas con igual fuerza. La Liberación Nacional y la sociedad justa, sin explotados ni explotadores, es nuestra tarea estratégica. Al logro de esos objetivos es que los tupamaros llamamos REVOLUCIÓN, porque implica un cambio profundo en lo económico, en lo social y en cómo se maneja el poder de la sociedad.
Pero, ¿QUÉ REVOLUCION QUEREMOS LOS TUPAMAROS?
Queremos una REVOLUCION DEMOCRATICA, que dé la posibilidad a las mayorías populares para intervenir en la real conducción política de la nueva sociedad. Por eso es imprescindible fomentar la participación popular, muy en especial en el interior de la República, a fin de romper con el exagerado centralismo capitalino actual.
QUEREMOS UNA REVOLUCION POPULAR, que exprese los intereses y necesidades del conjunto de nuestro pueblo, de los trabajadores en general, de los pequeños productores rurales, de los pequeños comerciantes. En fin, de todos los que hasta hora han sido los grandes perjudicados.
QUEREMOS UNA REVOLUCION ANTIOLIGARQUICA Y ANTIIMPERIALISTA, por ser la oligarquía casada con los intereses del imperialismo la que sustenta el sistema de explotación y dominación, y por lo tanto el ENEMIGO PRINCIPAL del Pueblo en esta etapa.
QUEREMOS UN REVOLUCION DE TRANSITO HACIA EL SOCIALISMO, que lleva la idea de que la clase obrera y los trabajadores cumplirán un papel protagónico desde el principio en este proceso de cambio. Los postergados de este sistema serán los protagonistas del cambio socialista.
¿POR QUÉ SI LOS PROBLEMAS SON LOS MISMOS LOS TUPAS NO SE ORGANIZAN COMO ANTES, EN LA CLANDESTINIDAD Y CON LAS ARMAS?
La respuesta a esta pregunta, que ya hemos dado con claridad, repite, lisa y llanamente, una vieja concepción del MLN.
El MLN es parte del pueblo, quiere ser su expresión y organización; y en esa medida, como el Pueblo ha salido en su conjunto de la dictadura consiguiendo libertades políticas de expresión y organización, el propio Pueblo y el MLN adoptan esta forma de lucha por sus ideas, legal y abierta.
Ya explicamos en qué marco ejercimos el derecho del pueblo a organizarse y luchar contra toda clase de tiranía, pero lo que es más importante, el Pueblo mismo en la dictadura ejerció ese derecho bajo mil formas de organización clandestina que supo darse para crear esa enorme resistencia que obtuvo como resultado esta democracia, que con limitaciones, hoy estamos viviendo. Todo uruguayo hoy sabe que bajo formas de opresión insoportables, tiene derecho, lo ejerció y lo sabrá ejercer, a organizarse para resistir.
Pero como fruto de esas mismas luchas populares, hoy tenemos la posibilidad –no sólo los tupamaros, sino el Pueblo- de expresarnos a los niveles más amplios, abiertamente, legalmente, en la lucha por las mismas ideas.
Pero alertamos al pueblo en el sentido de que hay fuerzas reaccionarias que esperan su oportunidad.
Si la agresión de dichas fuerzas violentas y armadas, vuelve a descargarse sobre las espaldas del pueblo, será necesario que éste se encuentre unido por encima de las actuales diferencias políticas, tal como lo estuvimos en las movilizaciones destinadas a desplazar a la dictadura, o tal como lo estuvimos el día que pusimos en las urnas aquel glorioso NO de 1980. Unidos, en un gran frente antidictatorial, todos, el Pueblo, blancos, colorados y frenteamplistas, amantes de los derechos humanos, de las libertades y la democracia para pelear hasta las últimas consecuencias por la defensa de nuestros hijos y la tranquilidad de nuestros hogares amenazados.
Que los golpistas tengan clara conciencia de que nos encontrarán a todos dispuestos a ir hasta el final en la lucha por detenerlos. Es a ese frente, esencialmente antidictatorial, al que nosotros en nuestras declaraciones públicas, hemos denominado FRENTE GRANDE.
Con el estudio que hacemos de la realidad nacional y de observar la similitud de problemas que sufre toda nuestra América Latina, bajo el mismo sistema de explotación y dependencia, el MLN reafirma el CARÁCTER CONTINENTAL DE LA LUCHA POR LA LIBERACIÓN NACIONAL Y POR LA CONSTRUCCIÓN DE UNA SOCIEDAD JUSTA, DE UNA SOCIEDAD SOCIALISTA.
Los tupamaros, junto a nuestro pueblo, luchamos desde nuestro país por una gran tarea que es la construcción de la Patria Grande Latinoamericana, liberada de la dependencia y con justicia social.
Como esas grandes tareas que son liberar nuestra nación y construir el socialismo, no pueden descansar en los sectores dominantes de nuestro país, que hoy ofician de gerentes y administradores de los grandes intereses internacionales, es de extraordinaria importancia que el conjunto de los trabajadores y especialmente la clase obrera juegue un papel principal en esta lucha.
Interpretar, sintetizar, reflejar las grandes experiencias de las luchas sociales y las aspiraciones populares, proyectándolas con una visión en que sea el pueblo el que ejerza el Poder, es una de las grandes tareas del futuro.
Fomentar la intersocial y el desarrollo de las más variadas organizaciones sociales, como las ollas populares, las organizaciones barriales, las cooperativas, etc., será una tarea central que impulsaremos a través del Congreso del Pueblo y en el esfuerzo diario.
Los estudiantes y la juventud, engañados y reprimidos durante el largo proceso dictatorial, merecerán una atención especial en el trabajo de nuestra organización.
La propia unidad de la izquierda, la unidad de los sectores más avanzados políticamente del Pueblo, su mantenimiento y su profundización, su extensión, es una de las tareas más importantes del MLN.
En ese sentido el MLN reafirma el valor del FA en ese proceso de unidad y trabajando dentro del FA, propenderá a fortalecerlo y ampliarlo en un proceso que –como lo están demostrando otros pueblos que se han liberado- pasa necesariamente por un trabajo de Frentes políticos que unifiquen todas las fuerzas progresistas y antiimperialistas de una nación.

EN ESTA DEMOCRACIA, ¿HAY MAS PAN EN LA MESA DEL TRABAJADOR, MAS SALUD Y EDUCACION PARA SUS HIJOS?

Analicemos juntos qué ha pasado en la economía del país a partir de los años 70, qué se nos ha dicho desde el gobierno hasta 1985 y de ahí en adelante.
En 1974 los SALARIOS representaban el 35,5 % del ingreso nacional (o sea del total de dinero que hay en la sociedad, por concepto de salarios, rentas, beneficios, etc.).
En 1978 los SALARIOS sólo ocupan el 26,8 % del ingreso nacional. Además, y aquí está el dato que termina esta idea, dicho ingreso nacional creció al 4 % anual en esos cuatro años.
Hoy se nos vuelve a repetir que cuando crezca la torta se repartirá mejor. El problema es que la torta ya creció y cada vez está peor repartida; no fue el trabajador como hemos visto, quien se benefició con ese crecimiento de la economía nacional.

¿SEGUIREMOS ENTONCES LOS TRABAJADORES CREANDO RIQUEZAS PARA QUE OTROS SE BENEFICIEN?

En los años pasados los bancos, los grandes industriales, los explotadores, los terratenientes, se enriquecieron con el aumento de la producción del país a costa de la baja del poder adquisitivo de los salarios.

¿POR QUÉ ESTE GOBIERNO DEMOCRATICO NUNCA LES PIDIO SACRIFICIOS A ELLOS Y EN CAMBIO SI SE LOS PIDE A LAS MAYORIAS ASALARIADAS?

Hoy el equipo económico de Sanguinetti afirma que el trabajador debe “conformarse” con el 14 % que, según ellos aumentó el salario real en 1985.
¿Cuánto aumentó la ganancia real de los dueños del país en estos años?
¿Cuánto se pagó al exterior por los intereses de la deuda externa contraída por la dictadura?
¿Cuánto aumentó la ganancia real del sistema bancario en estos años?
Por otra parte, importante es remarcar que el aumento del salario real que se logró en el año pasado, no formaba parte de los planes del gobierno, sino que fue arrancado por los trabajadores en una lucha constante en los consejos de salarios. Fue obtenido por todas las movilizaciones y medidas de lucha adoptadas por los distintos sindicatos del PIT-CNT y no por concesión graciosa del gobierno o los empresarios.
Hoy la CANASTA FAMILIAR media se calcula en N$ 50.000, o sea el equivalente a 5 SALARIOS MINIMOS.
Los intereses que se pagan por la deuda externa son el 20 % de los gastos totales del país.
Los gastos de defensa ocupan el 41% de dichos gastos.
¿En defensa de qué se va tanto dinero del país? O ¿tal vez deberíamos decir en “represión interna”?
¿A quién interesa tanto un presupuesto tan alto destinado a este fin? ¿Quiénes son los beneficiados?
Una cosa es clara a este respecto: no son los trabajadores, ni los jubilados, ni la salud pública, ni la enseñanza.
La deuda externa hoy equivale al 90 % de la producción anual de la nación; este récord sólo es superado en América Latina por Chile de Pinochet cuya deuda externa asciende al 98 % de la producción anual del país. Entonces, basándonos en lo anterior:
¿Trabajamos hoy, como ayer, para pagar la deuda
externa que nos legaron los militares, que gastaron
tantos miles de dólares en montar una maquinaria monstruosa para destruir a los militantes del pueblo, para secuestrar niños, para desaparecer hombres y mujeres, para construir cárceles de máxima seguridad, para asesinar, para torturar...?
Sólo los trabajadores, nucleados en el PIT-CNT, junto a las demás organizaciones sociales y políticas que respondan a los intereses del Pueblo, podrán hacer frente y derribar esta política económica de hambre para los postergados de siempre y riqueza para los poderosos del país y del exterior.


¿EN QUE DEMOCRACIA VIVIMOS?

Ya hemos dicho en reiteradas ocasiones la importancia que tiene esta apertura democrática lograda por el pueblo, pero también es necesario que marquemos con claridad sus limitaciones porque esto nos ayudará a encontrar el camino que debemos transitar.
Nos debemos preguntar: en esta democracia ¿ha cambiado acaso la crisis que estamos viviendo?
¿Ha cambiado acaso la super-explotación, el hambre y la miseria?
¿Tiene el pueblo trabajador derecho a participar directamente en la resolución de los problemas que lo aquejan?
¿Cómo se ha respondido por parte del gobierno y de las patronales a los conflictos planteados en defensa del derecho mínimo de sobrevivir con dignidad?
Es aquí que nosotros queremos marcar la importancia de diferenciar en esta etapa la democracia que estamos viviendo y la que nosotros buscamos, o sea, la DEMOCRACIA POPULAR.
Nuestro Pueblo ha acumulado una importante experiencia en términos de democracia popular, o mejor dicho, de ejercicio de su propio poder, del Poder Popular: cuando faltaron las organizaciones políticas y gremiales, cuando el Estado a través de la dictadura se transformó en enemigo declarado de todo lo que fuera expresión del pueblo, cuando por obra de la dictadura no quedó a quien dirigirse para la toma de decisiones, aparecieron nuevos caminos y formas nuevas de acción y participación. A través de cooperativas, de las ollas, del PIT, de ASCEEP, a través de múltiples experiencias, el Pueblo ejerció, limitado por el clima de terrorismo y represión, sus derechos y ejercitó su capacidad de organizarse. La extensión de estas formas de trabajo es lo que nosotros entendemos por democracia popular, cuando realmente sea el propio pueblo a través de sus organizaciones el que decida los destinos de la Nación. No de la nación de la banca o de los terratenientes, sino de la nación como nosotros la entendemos: el propio Pueblo.
El gobierno actual afirmó las libertades políticas y ha cambiado en forma positiva su política exterior, y seguramente los pueblos latinoamericanos así lo ven y así lo valoran. Sin embargo es hora de preguntarnos qué intereses defiende este gobierno y qué intereses defendían los militares.
Y llegaremos a la conclusión de que, con otros procedimientos, defienden y fomentan los mismos intereses. Se mantiene el aparato represivo intacto, tal como salió de la tiranía; tenemos que denunciarlo y alertar al Pueblo, pues al estar esos cuerpos represivos intactos está la amenaza pendiente de represión al Pueblo cuando éste reivindique sus derechos en forma tal que haga temblar los intereses de los grupos dominantes.
Este gobierno que en forma permanente busca aparecer frente a la opinión pública buscando la concertación, el diálogo, los grandes acuerdos nacionales, ha demostrado en su práctica, primero, el desconocimiento de lo concertado previamente a las elecciones y, segundo, que llama a esos diálogos nacionales luego de que en su política, especialmente en lo económico, tiene definidos los puntos más importantes. Es así como luego de fijar la política salarial, luego de negociar la deuda externa a su manera, busca encubrir esas medidas de corte anti-popular con el llamado al diálogo y al acuerdo, donde no están planteadas las soluciones básicas que el Pueblo precisa. No es cuestión ni de oponerse al diálogo o al acuerdo por principio, ni tampoco es cuestión de entrar en ellos sin definiciones claras, precisas y conocidas por el Pueblo.
Ningún diálogo, concertación o acuerdo puede tener validez en este país sin la participación activa de los sectores sociales. Es hora de preguntarse por qué no está el PIT-CNT, FUCVAM o las restantes organizaciones sociales cuando el gobierno plantea el gran acuerdo nacional.
Debemos defender un programa mínimo de soluciones donde el Pueblo no puede transar y también debemos defender que no hay diálogo ni salida posible sin la participación de los que hacen el tejido social de nuestro país.

HABRA PATRIA PARA TODOS
POR LA TIERRA CONTRA LA POBREZA

En toda esta etapa, como ya lo hemos dicho el MLN se plantea el desarrollo del poder popular.
Esto significa seguir fomentando las experiencias de desarrollo y relación a nivel de las propias organizaciones del Pueblo, sindicales, sociales, etc.
Fortaleciéndose y trabajando con el objetivo de ejercer, llegado el momento, la verdadera democracia popular. Este juntar fuerzas del propio Pueblo, de los grandes sectores, se hará por múltiples caminos.
Primero y fundamentalmente, tendremos que seguir desarrollando al movimiento sindical, que ha demostrado ser en este período la Fuerza que con más claridad y firmeza se ha enfrentado a lo que es una política económica continuista y antipopular.
Seguiremos apoyando y promoviendo la solidaridad con medidas concretas los conflictos sindicales en cada lugar donde éstos se den. Ayudaremos a revitalizar las intersociales, seguiremos trabajando en lo que han sido las grandes experiencias de participación colectiva como lo han sido las cooperativas de vivienda por ayuda mutua –apoyamos en ese sentido las actividades de FUCVAM-, estaremos junto al Pueblo en la fundación y apoyo de policlínicas, guarderías, ollas, comedores, etc.
Seguiremos trabajando en los Comités de Base del FA entendiéndolos como la piedra angular de dicho Frente.
El terreno sindical, social y el FA, el interior, la juventud, los estudiantes, el problema de los derechos humanos, serán objeto de nuestra permanente preocupación. Todos estos frentes se relacionan, se ayudan mutuamente y, por supuesto, deberán respaldar activamente a los sectores que, como el interior o el sindical, uno por el atraso relativo, otro por el importante papel que juega, serán vitales en la próxima etapa.
Por supuesto que cada uno de estos lugares de trabajo tiene sus reivindicaciones propias, pero, tras cada reivindicación y tras cada problema se puede reconocer a los grandes problemas que agobian a nuestra nación, a nuestro Pueblo. Es de ahí que el MLN tratará de que todas esas luchas se unifiquen en torno a puntos cruciales del quehacer futuro.


LUCHA POR LA TIERRA, POR EL TRABAJO Y POR EL SALARIO, POR EL NO PAGO DE LA DEUDA EXTERNA Y SUS INTERESES, POR LA NACIONALIZACION DE LA BANCA.

Estas propuestas serán el cauce central para la tarea que nuestro movimiento realizará en el seno del Pueblo y a través de ellas pretenderá darle un sentido general a la lucha de los diferentes Frentes.
No queremos un mero enunciado programático sino que estas propuestas hagan carne día a día y hombre a hombre de nuestro país. Creemos que nuestra vieja y querida consigna HABRA PATRIA PARA TODOS es la propuesta general que aglutina todas estas banderas y que en esta etapa POR LA TIERRA Y CONTRA LA POBREZA, encierra las tareas principales que tenemos que encarar. Sobre la justeza de estas banderas, todas ellas extraídas de la propia lucha del Pueblo, queremos extendernos algo más en el significado que le damos a la lucha por la tierra. No basta con enunciar en programas la intención de reformas agrarias. El Pueblo debe comenzar YA la lucha por la tierra con medidas urgentes, concretas, encarándolas como una verdadera colonización del desierto, que así ha quedado nuestro campo en manos de los grandes terratenientes, latifundistas extranjeros y nacionales.
Montevideo no debe quedar al margen de esta lucha, la propia clase obrera, por múltiples motivos, tampoco. Esta clase debe encabezar la obra que se ha postergado desde Artigas hasta ahora, pues no hay otro sector que pueda hacerlo con una perspectiva de cambio profundo.
Banderas sentidas y queridas por sectores populares, algunas de ellas de carácter inmediato, se ligan al problema de la Tierra: el mantenimiento y creación de nuevas fuentes de trabajo, no sólo en el agro propiamente dicho sino en lo que es anexo: industria frigorífica, textil, de la vestimenta, del cuero, del alimento, de los fertilizantes, de la bebida, de la maquinaria agrícola, del transporte, de la vivienda, química, etc. Sin olvidar el propio desarrollo agro-industrial posible y necesario. Tenemos que detener la venida del habitante del campo a transformarse en un marginado de una ciudad del interior o de Montevideo.
La lucha por la Tierra está íntimamente ligada a la lucha por la nacionalización de la banca, el no pago de la deuda externa y sus intereses, el desarrollo industrial nacional y la lucha contra la gran internacionalización, en especial del comercio exterior. Está también vinculado a la lucha por desmantelar el aparato represivo, pues ¿quién no está de acuerdo que en vez de cuarteles sería más beneficioso instalar colonias y fuentes de trabajo?
¿Quién no está de acuerdo que es preferible y necesario apoyar al productor rural y no gastar en defensa, que no es tal, sino represión al Pueblo?
La lucha por la tierra debe ser una palanca poderosa para apoyar y promover múltiples formas de participación popular, de Poder Popular.
Tiene que ser una tarea de nuestro frente social, del sindical, del juvenil, del estudiantil, y también del exterior. Se deberán organizar marginados en torno a esa idea y se aglutinarán los amigos del Pueblo en torno a ella, y también, por qué no, los propios partidos, el gobierno y el parlamento, tendrán que expedirse en torno a ello.
Esta tarea de completar el programa artiguista adecuado a los actuales momentos no tiene que ser sólo una tarea de nuestro movimiento, ni de una organización política, debe aglutinar a gente de todos los partidos, a los sin partido, a los cristianos, debe servir para canalizar el apoyo del exterior, debe ser tomado como tarea por las organizaciones populares, sociales, y por los marginados, debe generar el apoyo particular de los pequeños y medianos productores, para ello, el cooperativismo orientado como germen de propiedad colectiva, cumplirá un papel importante.
Otro punto que queremos marcar, como tarea importante para la etapa es la lucha por el respeto de los derechos del Hombre, y el castigo a quienes violaron impunemente los mismos.
Apoyamos las reivindicaciones y movilizaciones que FAMILIARES DE DESAPARECIDOS URUGUAYOS están planteando. No hay democracia real si no sabemos dónde están, dónde han llevado a los militantes del Pueblo que todavía llamamos desaparecidos. ¿QUÉ HA SIDO DE ELLOS?.
Los que se los llevaron deben responder, deben aclarar frente al Pueblo dónde están esos hombres, mujeres y niños. No tendrá descanso nuestra lucha hasta aclararlo.
Tampoco es democracia real si los asesinos y torturadores de ayer –y seguramente de mañana- caminan hoy tranquilamente por nuestra tierra. Sin un poder judicial autónomo, que dé curso a las denuncias y encarcele a los culpables, que ya hay pruebas suficientes avaladas por la propia justicia (Gavazzo, Cordero, Campos Hermida, etc.) no hay garantías para el pueblo.

JUSTICIA CIVIL PARA TORTURADORES
APARICION CON VIDA DE LOS DESAPARECIDOS, es lo que el MLN exige hoy junto al Pueblo.


EL MLN Y EL FA

El MLN es una organización frenteamplista. Trabajó por su formación, por su desarrollo, trabajó en la legalidad y en la clandestinidad por mantenerlo y fortalecerlo.
Desde sus inicios el MLN apoyó y ayudó en la creación del FA entendiéndolo como el frente político donde se concentraban todas las experiencias de lucha de un pueblo que ganaba en conciencia de la necesidad de los cambios.
El FA surge como producto de las luchas del Pueblo, la sangre de los luchadores sociales muertos antes de la década del 70 ayudó a que esta idea unitaria germinara. El propio MLN, al no poder trabajar públicamente en el FA, pues en ese período se hallaba en la clandestinidad, trabajó a través de una organización de masas: el 26 de Marzo, en el seno del FA.
De ahí en adelante nuestro destino estuvo íntimamente vinculado al del propio FA. Nunca lo concebimos como una simple alianza entre grupos políticos que hacían un acuerdo electoral; es, por supuesto, una alianza de grupos políticos, pero, fundamentalmente, es la expresión organizada a nivel de la base, en los comités de base, de un sector importante de nuestro Pueblo.
Es por eso que, sin despreciar el papel que la lucha electoral juega en la historia uruguaya, el MLN a través del 26 de Marzo nunca presentó candidatos propios, ni listas propias, sino que apoyó todas las listas comunes del FA, y dejó librado a cada uno de sus militantes el apoyo particular a un grupo. Con esto quisimos reafirmar permanentemente algo que hoy tiene más vigencia que nunca, el valor de la Unidad del Pueblo, y como parte de él, el valor de la unidad dentro del FA.
También queremos reafirmar que el agravio a otros compañeros o grupos, no es nuestro, no es nuestra la polémica estéril que paraliza; es nuestra la unidad concebida como tarea de todos los días, de trabajo, de esfuerzo, de compromiso.
Hoy, dado que el MLN es una organización legal, es necesario que siga actuando a través de otro nombre dentro del FA y es así como esa hermosa tradición de trabajo unitario y en la base del “26 de Marzo” hoy se integra al conjunto del MLN que asume el compromiso de militancia a todos los niveles en el FA.

HABRA PATRIA PARA TODOS


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¿QUÉ PROPONE EL MLN (T)?

Hace un año entendíamos, y hoy más que lo entendemos, que el acuerdo es una necesidad histórica derivada de la situación de emergencia que vive el país. Un acuerdo sobre la base de un plan de Emergencia.
Los Tupamaros venimos haciendo una propuesta sobre el Plan de Emergencia desde hace ya un año.
Las medidas concretas básicas de ese plan son:

1) En primer lugar y como condición indispensable para
cualquier acuerdo, abrir una instancia de amplia discusión y participación popular –sindicatos, cooperativas de vivienda, organizaciones vecinales, gremiales de productores, etc.-, en cuyo marco el MLN-T propone la realización de asambleas populares por barrio. (El pueblo de Mercedes lo ha hecho recientemente), que sean verdaderos órganos colectivos de participación y discusión y no meras tribunas para la disertación. El acuerdo debe ser la síntesis, la conclusión, de un gran debate popular.
2) Devolver el poder adquisitivo para necesidades
básicas a los que no lo tienen, o sea a un 30 % de la población (desocupados, salarios más bajos, pensiones y jubilaciones bajas, etc.). El aumento del salario real significa mayor capacidad de compra, o sea crecimiento efectivo del mercado interno y, en consecuencia, estímulo importante para la reactivación productiva con miras a ese mercado interno acrecido.
3) DEUDA EXTERNA. Para cumplir con el pueblo habrá
que incumplir con la banca internacional. La deuda externa no se puede ni se debe pagar. No hay refinanciación posible porque toda refinanciación por “beneficiosa” que sea significa aumento de la deuda y de los intereses. No importa que los plazos se estiren porque en definitiva la deuda en sí nadie piensa en pagarla porque es imposible, lo que importa son los intereses que sí estamos pagando y alcanzan los 400 millones de dólares anuales (casi la mitad de todas las exportaciones del país en 1985). Con los dólares que Uruguay tendrá que pagar en 1986, sólo por intereses, se podría mantener a por lo menos, la tercera parte de todas las familias del país. Trabajamos hoy para la banca extranjera, y la deuda sigue aumentando. Entre 1976 y 1984, América Latina exportó capital a EE.UU. y Europa por 17.000 millones de dólares, sólo por intereses: gigantesca sangría para un continente que tiene 113 millones de habitantes en extrema pobreza. Habría que calcular lo que nos cuesta anualmente en vidas humanas esa sangría.
4) BANCA. Intervención y posterior estatización de toda
la banca privada. Hay 20 Casas Bancarias, todas extranjeras, y 22 Bancos, de los cuales 20 son extranjeros. Esta medida se basa en que al tener la Banca prácticamente embargados a todos los otros sectores, en este país no se domina la economía sin tener en las manos la Banca. Esta, a pesar de no tener un capital mayor de 180 millones de dólares (que es lo que costaría la expropiación en caso de que hubiera que pagarla) maneja depósitos por 1.700 millones de dólares y ha dado créditos a las empresas por 2.300 millones de dólares. De los depósitos, el 75 % son en dólares y de éstos el 40 % son de no residentes en el país. La situación actual se puede resumir así: las empresas tienen que pagar a los Bancos porcentajes que a veces superan el 50 % de lo que cobran por la venta de sus productos. Por lo tanto no les restan fondos para aumentar el salario real (por eso las luchas salariales, que de todas formas hay que hacer para perseguir la inflación de los precios, están condenadas a convertirse en un forcejeo interminable si no se va a estas medidas de fondo). Tampoco quedan fondos a las empresas, después de “cumplir” con los Bancos, para realizar nuevas inversiones que generen nuevos empleos. Y si piden nuevos créditos para invertir tienen que pagar tan brutal tasa de interés que obliga a remarcar los precios de sus artículos, dándole otro empuje a la inflación. Todos estos problemas, alzas de salario, nueva inversión que solucione el desempleo, abatimiento de la tasa de interés y de la inflación, son imposibles de solucionar sin el control previo de la Banca.
5) LA TIERRA. El latifundio ganadero ha procedido a una
roedora descolonización. Las cifras de tenencia de la tierra, medio de producción natural y básico de nuestro país, casi por sí sola, son una demostración gráfica indiscutible de por qué el Uruguay no es una patria para todos. 252 estancias de más de 5.000 Hás. Cada una, ocupan dos millones de hás. Mil estancieros ocupan la tercera parte del territorio nacional. Mientras tanto, más de 40.000 productores rurales son exprimidos hasta decir basta en predios menores de 200 hás. Desde que en 1815 José Artigas ordenó poblar y arreglar los campos van 170 años de desacato y traición a ese mandato.
Proponemos: 1º) El inmediato pago con tierras de la deuda de los latifundistas a los bancos. Muchas de esas tierras ya se van a empezar a rematar y en ese caso pasarían a manos de especuladores (muchos de ellos extranjeros) que las comprarán por una bagatela. O sea, hay una especie de “ahora o nunca” para hacer una gran colonización; si se deja pasar este momento tendremos una estructura agraria cada vez peor, en su régimen de propiedad y de explotación que la que teníamos. Una parte de esas tierras ya están embargadas por el Bco. Central, por el negociado de las “carteras incobrables” que éste adquirió a la banca privada. Pero el Bco. Central sólo tiene una pequeña parte de los créditos contra el campo y de lo que se trata es de que el Estado tenga también acceso a las grandes extensiones “expropiadas” por la Banca privada, o sea que expropie a los expropiadores. 2º) Todas las tierras que excedan las 2.500 hás. en propiedad privada no cooperativa deberán pasar en pleno derecho a la propiedad del Estado para que los administre por sí o las distribuya entre colonos en forma de cooperativa. Hay 200.000 desocupados y un número mucho mayor con un empleo que le da ingresos insuficientes, y esto en un país desierto en que la tierra es el principal medio de producción. Al problema de la tierra se liga el mantenimiento y creación de nuevas fuentes de trabajo, no solo en el agro propiamente dicho, sino en todo lo que le es anexo: industria frigorífica, textil, cuero, del alimento, de la bebida, de los fertilizantes, de la maquinaria agrícola, del transporte, de la vivienda, química, etc., es decir todo lo ligado al desarrollo agroindustrial posible y necesario. La detención de la migración interna y externa. El abaratamiento del costo de los productos de primera necesidad.
6) Creación de empresas mixtas donde el Estado entre
como socio de las empresas sobreendeudadas con un capital equivalente al monto de esa deuda.
Esto involucraría a gran cantidad de empresas industriales (frigoríficos, textiles, etc.). En estas empresas la representación del Estado en su directorio puede hacerse por sus propios obreros y empleados (incluso, pensar en asociarse con cooperativas de obreros y empleados).
7) Control de divisas y del comercio exterior. Estas
medidas no son externas a nuestra economía porque aquí existieron desde 1941 a 1947, o sea en el período en que hubo más prosperidad para el pueblo (y no sólo para los ricos, como en el crecimiento habido entre 1975 y 1980 en que bajó el salario real). Entre otras cosas, un control eficaz de divisas que impida realmente la fuga de capitales (en nuestro país hay colocaciones en el exterior por 3.500 millones de dólares en los últimos años, o sea riqueza nacional que se va).
8) Defensa de la moneda nacional. No admitir más la
claudicación de Soberanía que significa el uso para transacciones internas de moneda extranjera, el dólar. La frontera de la Patria también pasa por el Bco. Central y se puede agredir a un país invadiéndole el sistema monetario. Restablecimiento del curso forzoso del peso uruguayo como existió aquí hasta 1973.
9) Eliminar todos los impuestos a la mano de obra y
reformar el sistema fiscal para que las cargas impositivas nacionales y municipales recaigan sobre los sectores parasitarios y privilegiados. Aumentar el peso de los impuestos directos a las grandes ganancias y patrimonios, disminuyendo el de los impuestos indirectos, en particular eliminar todos los relativos a los productos de necesario consumo popular (IVA, por ejemplo).
10) Ley de Consejos de Salarios que garantice el funcionamiento de los Consejos de Salarios por ramas de actividad, exigiéndolos también para los trabajadores rurales.
11) Bolsa Nacional de Trabajo controlada por los trabajadores. Seguro nacional de paro. Reestructuración del sistema de jubilaciones y pensiones, otorgando participación y decisión a los trabajadores activos y pasivos.
12) Vivienda popular. Aprobar e instrumentar la aplicación del Plan Nacional de Vivienda elaborado por la Coordinadora de Vivienda Popular (COVIP). Se encuentra en Diputados desde agosto de 1985.
13) Salud. Toda medida a corto o mediano plazo debe tender a la instalación del Servicio Nacional de Salud.
Como medidas inmediatas: a) Carnet de asistencia gratuita de fácil obtención para la población económicamente más desprotegida; b) que se integre por DISSE en la asistencia mutual, a toda la familia del trabajador hasta la segunda generación con iguales derechos; c) que los seguros parciales (IMAE- Instituciones de Medicina Altamente Especializada) pasen a ser integrados, fundamentalmente en aquellas áreas de mayor necesidad de los trabajadores; d) democratización de la gestión del MSP y Asistencia Mutual con participación de los funcionarios, usuarios, y representación gremial en la administración, dirección y planificación de la salud.
14) Educación. Recursos inmediatos para atender la superpoblación (60 a 70 niños por clase en primaria), la desocupación docente (1.400 maestros en Montevideo), la deserción alarmante (3 % de niños menores de 15 años no terminó primaria). Rechazar la actual reforma del ciclo básico. Reglamentar el funcionamiento ya, de las asambleas del artículo 19 (ley de Emergencia) para discutir y proponer programas y planes. Cogobierno en los institutos de Formación.
15) Pleno respeto de los derechos democráticos y en particular a los derechos sindicales, eliminando toda posibilidad de impulsar una reglamentación sindical o del derecho de huelga.
16) Una política de Derechos Humanos diferente a la
llevada hasta el momento. En particular la necesidad de juzgar a los culpables de las atrocidades cometidas en la época de la dictadura.
Medidas concretas para el desmantelamiento del aparato represivo.

El MLN reafirma su espíritu de aportar constructivamente la solución de los graves problemas que hoy tiene planteado el país, sobre la base de una propuesta que jerarquice en los hechos y no en declaraciones a los trabajadores y al conjunto del pueblo uruguayo.

POR LA TIERRA Y CONTRA LA POBREZA

HABRA PATRIA PARA TODOS

Movimiento de Liberación Nacional
TUPAMAROS




FUNDAMENTOS POLÍTICOS DEL

MOVIMIENTO INDEPENDIENTES

26 DE MARZO


El principio básico que orienta la filosofía política del Movimiento “26 de Marzo” es el de la soberanía popular. El pueblo es el soberano en tanto que protagonista de su propio destino. En tal sentido sus temporales representantes, sus eventuales dirigentes, sus delegados circunstanciales a todos los niveles, deben reconocer la actualidad, vigencia y trascendencia de aquella definitoria frase de Artigas: “mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”.
En tanto que soberano, el pueblo oriental tiene que lograr el gobierno, constituido por la totalidad de los mecanismos político-administrativos del Estado, para conquistar inmediata o mediatamente el poder gracias al absoluto control y dominio de los procesos económicos de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, mediante la transformación radical de las relaciones sociales lograda por el triunfo de la clase trabajadora y mediante la creación de superestructuras culturales (educación, derecho, moral, arte, concepción del mundo, estilo de vida) que impulsen revolucionariamente, en constante relación dialéctica, los procedimientos políticos utilizados para lograr la efectiva instauración de la libertad y la justicia populares.
El Movimiento “26 de Marzo”, de reciente formación, agrupa en su seno a jóvenes militantes estudiantiles, a obreros, a intelectuales, a campesinos, a ciudadanos de las clases medias desgajados de los partidos tradicionales, a combatientes sociales que pelean por una patria habitable y compartida, a todas las fuerzas progresistas de nuestro pueblo que en el enfrentamiento a la dictadura han forjado sus instrumentos ideológicos y sus tácticas de lucha individual y colectiva.
El Movimiento “26 de Marzo”, que ha pedido y obtenido su ingreso al Frente Amplio, reconoce y hace suyas las Bases Programáticas de aquél. Entra en el Frente para darlo todo, con desinterés y patriotismo, para ejercitar al máximo su buena voluntad fraterna de unificar al pueblo oriental en una gran columna libertadora. Se alinea decididamente, por lo tanto, en la doble contienda contra una oligarquía corrompida y rapaz que ha sumido al país en la crisis más honda de su historia, y contra el imperialismo agresor, en particular el despiadado imperialismo yanqui, cuyos personeros son los representantes nativos de aquella oligarquía, encaramada hoy en el poder y adueñada del aparato coactivo de un gobierno dictatorial que cubre con un deshilachado taparrabos jurídico sus envilecimientos, latrocinios y prepotencias. Comparte, en consecuencia, el enfrentamiento permanente y cada vez más intenso contra el latifundio de los señores de la tierra, contra la rosca financiera de los señores de la banca privada y contra los intereses gringos –y sus representantes cipayos- que monopolizan el comercio exterior. Pero no agota su esfuerzo en el mero ejercicio del voto y en el inventario cuantitativo de las urnas. Por eso acoge y suscribe con entusiasmo el punto 4º de la Declaración Constitutiva del Frente Amplio del 5 de febrero de 1971 cuando expresa que el objetivo fundamental de aquél “es la acción política permanente y no la contienda electoral”.
La elección es el único camino que nos “abre” la oligarquía una vez cada cinco años. En este período preelectoral, ni siquiera ha guardado las formas indispensables para unos comicios libres. En cambio, ha llevado la represión, la violencia de los de arriba, hasta extremos nunca antes alcanzados.
El Movimiento “26 de Marzo” no es un partido. Ingresa al Frente Amplio como un proceso abierto y no como una estructura cerrada. Recientemente fundado, ágilmente instrumentado y en rápidas vías de organización y coordinación, prefiere definirse como algo que va siendo, en vez de dibujar límites estrictos alrededor de su ser y su quehacer. Constituye, por lo tanto, un conglomerado dinámico, en fusión y ebullición, y no un bloque estático, definitivamente solidificado. Ya la vida y el devenir señalarán los procedimientos para lograr una fuerza operativa, de inspiración socialista e inflexión nacionalista, que asuma, en la praxis revolucionaria que inevitablemente se acerca y que en más de un sentido ha comenzado, su misión transformadora y unificadora.
El Movimiento “26 de Marzo” tiene, no obstante su coincidencia fraterna y unitaria con la ideología y la metodología coyuntural del Frente Amplio, algunas características que lo distinguen y confieren personalidad peculiar, a saber: 1º) Presta su decidido apoyo a los candidatos ya proclamados del Frente Amplio (General Seregni, doctores Crottogini y Villar) y estimula el surgimiento de candidaturas comunes a nivel nacional y departamental; 2º) no postula candidatos propios, pues considera que es más importante organizar y capacitar al pueblo en las bases para las próximas luchas decisivas en vez de distraer esfuerzos en seleccionar figuras para proponerlas a consideración en la contienda electoral; 3º) aconseja un voto positivo, completo, pero no respalda a ningún sector determinado; deja en consecuencia a sus militantes en plena libertad para que escojan entre las diferentes listas que presentarán los otros integrantes del Frente Amplio; 4º) reclama a sus afiliados y simpatizantes una activa militancia, vigilante, creadora, respetuosa y solidaria en los comités de base territoriales y laborales para propiciar así el surgimiento de un poder popular auténtico, de una democracia brotada desde abajo que nutra constantemente –y a la par controle- las decisiones de la cúspide, de un instrumento que haga posible desde ahora, mediante el ejercicio funcional de órganos aptos, la conquista del gobierno y del poder en una batalla que se iniciará verdaderamente luego del 28 de noviembre; 5º) cree imprescindible dinamizar el trabajo de las bases mediante la participación efectiva en la solución de problemas sociales concretos. Dicha práctica se ejemplifica, entre otras cosas, por el enfrentamiento a las Medidas de Seguridad, a los decretos que atentan contra la libertad de expresión, propaganda y pensamiento, al proyectado Registro de Vecindad, de franca inspiración nazi, a los nazis redivivos de la JUP, a todos y a cada uno de los actos de política represiva del Gobierno. La contrapartida positiva de las anteriores actitudes de resistencia se expresa en el apoyo a las demandas obreras de los gremios en conflicto, a la defensa de una enseñanza popular, a las reivindicaciones campesinas de la UTAA, a las aspiraciones de los pescadores y desocupados del Cerro que piden una terminal pesquera, a la campaña de amnistía de los presos políticos y de ayuda a los comités de familiares, a la reposición de destituidos y sancionados por la dictadura pachequista, etc. Estos actos probarán las fuerzas de las bases, lograrán una tenaz cohesión y esclarecerán, como una mancha de aceite que se propaga, a los indiferentes, a los enajenados, a los equivocados. No hay mejor teoría que una correcta práctica; toda práctica debe ser iluminada por una teoría brotada de anteriores experiencias concretas. De la armoniosa conjunción de ambas, surgen las verdaderas conductas revolucionarias; 6º) proclama que sus fines últimos entroncan con la tradición y la reconstrucción de la Patria Grande soñada por Bolívar, lograda regionalmente por Artigas y revitalizada en la actualidad por la vida ejemplar y la muerte heroica del comandante Che Guevara; 7º) declara que sus raíces históricas son de origen artiguista y hace suyos los actos afirmativos de los orientales que defendieron la libertad y dignidad nacionales: tanto los de Oribe como los de Batlle y Ordóñez, tanto los de Leandro Gómez como los de Julio César Grauert, tanto los de Aparicio Saravia como los de Baltasar Brum, tanto los de los héroes de la Agraciada como los de los héroes de la actual lucha en pro de un Uruguay liberado. En este sentido reconoce que todos los caminos hacia la libertad son buenos y que todos deben ser transitados; que no existe exclusión sino complementación en los procedimientos que hagan viables la justicia y el poder del pueblo; que las elecciones y el enfrentamiento cotidiano al régimen configuran tácticas válidas y coadyuvantes en esta lucha de liberación en que están embarcados los buenos orientales. Las patriadas, iniciadas por el pueblo artiguista reunido y armado, culminarán a breve plazo, gracias a la acción unitaria, combativa y consciente de una militancia que deberá ser cada vez más valiente para no dejarse trampear su derecho a la paz y a la felicidad. Todas las legítimas aspiraciones populares pasan por el meridiano creador, transformador y revolucionario del Frente Amplio. Por eso el Movimiento “26 de Marzo” dice con fe y energía, juntando en un solo haz las viejas consignas de libertad, fraternidad e igualdad, con las nuevas consignas de combate justiciero: un pueblo unido jamás será vencido y solamente así habrá patria para todos.


CON LAS BASES EN LUCHA

Los días que estamos viviendo serán recordados por la Historia como los que marcaron el establecimiento y la consolidación de la tan buscada certeza: la gran batalla que hace largo tiempo vienen librando en nuestro Uruguay la libertad contra el despotismo, tiene como triunfador absoluto al indoblegable pueblo oriental. Irreversible y definitivamente. Y uno de los lugares donde esta certeza encuentra expresión visible, en toda su diáfana realidad, es en los Comités de Base del Frente.

A pocos meses de la irrupción del Frente como fuerza avasallante en la vida política del país, suman cientos y cientos, del Cuareim al Plata y del Uruguay al Olimar, estos ”gérmenes de poder” donde cobran vida las virtudes más hermosas de nuestro pueblo, así como las más necesarias para el reencuentro con su verdadero destino.
¿Qué es lo que ha determinado su arrolladora irrupción? Si hay algo que nada ha tenido que ver con ello es la casualidad. Por el contrario, existen causas muy concretas para su interpretación; son los vecinos del barrio allanado los que se sientan en torno a una misma mesa para conversar acerca de cómo dar, aún más juntos, los pasos hacia las instancias definitivas de la conquista del poder para el pueblo. Son los compañeros de estudios
del inolvidable compañero y amigo que un día entregó su vida o su libertad por lograr una patria libre y justa para todos los que hoy se unen y organizan para sumarse al gran destacamento popular que gestará los nuevos tiempos de dureza y sacrificio, sí, pero de altivez y dignidad. Son los obreros de la fábrica que unieron sus puños en aquel duro conflicto contra la patronal hambreadora los que, viendo en ella la expresión de un régimen esencialmente injusto, se unen políticamente para encarar la tarea histórica de liquidarlo.
Estos son los Comités de Base del F.A. y algunas de las razones donde radica buena parte de su importancia.
La riqueza de los hechos que acaecen diariamente en el seno de esos centros de militancia popular merece ser registrada para servir de testimonio documental del avance político sorprendentemente acelerado de vastísimos sectores de la población. Las muchas experiencias protagonizadas por los militantes de los Comités de Base trascienden lo anecdótico para situarse en el grado de fieles medidores de la distancia recorrida por el pueblo hasta arribar a su actual situación de conciencia, definición, compromiso, unidad y organización. Tal es el caso de la masiva integración a la militancia en los Comités de la zona Colón de los padres de aquellos alumnos liceales agredidos salvajemente por el “valiente” comisario que actuara secundado por treinta “funcionarios” de confianza junto a matones de la JUP, gusanos salidos del fétido cadáver del fascismo. O el de los ex-trabajadores de los frigoríficos del Cerro, hoy desocupados, tallados por el duro cincel de la miseria cotidiana, que se reúnen en el Comité de Base de la zona para apuntar con precisión –hoy por hoy con el índice de su mano- a los responsables de su situación. Prontos para, en cualquier momento, volver a levantar aquellos “monumentos a la dignidad”: las barricadas del 69 en cuyo fuego se quemaron todas las diferencias, dando lugar a la más sólida de las unidades. Y es el caso de los compañeros de las facultades, que se agrupan en los Comités de Base estudiantiles, sin detenerse en procedencias políticas superficialmente dispares. ¿Acaso tenían reparo en ese tipo de diferencias las escopetas “antipersonales” del 68?
Las actividades desarrolladas en los Comités de Base tienen las condicionantes que caracterizan el proceso de formación de verdaderos militantes por la liberación: de la pegatina a la charla política que profundiza el compromiso asumido, de la volanteada a la investigación de las necesidades del sector o la zona a que pertenece: de la teoría a la práctica y viceversa.
Son, a su vez los Comités, el mejor lugar donde el dirigente político debe auscultar las necesidades y voluntad populares para interpretarlas, asimilarlas y, encuadrándola en el marco de una concepción política, tenerla como guía y condición en la elaboración de los lineamientos que luego establezca. Este papel es tal vez, y sin tal vez, uno de los cometidos más importantes que deben desarrollar los Comités de Base: marcar rumbos, determinar caminos, establecer direcciones. Las organizaciones del pueblo deben estar regidas por una verdadera democracia popular. Y una real política frentista de democracia popular no es otra, no puede serlo, que la arriba establecida.
Una de las cosas más importantes, cuando se trata de establecer prioridades en materia de funcionamiento inmediato y mediato de los Comités, es precisar el contexto de la situación política general en que el mismo se inserta. El temor que en ciertos ámbitos está cundiendo ante el avance de las fuerzas populares, amenaza convertirse, en cualquier momento, en pánico. Y el pánico es siempre mal consejero para los poderosos sin pueblo pero con armas. Es necesario que las organizaciones populares, y dentro de ellas los Comités de Base del Frente cuya importancia es indudable, adopten previsiones organizativas, que posibiliten su actividad ante cualquier brusco viraje de la situación, sobre todo en lo que se refiere a posibles recrudecimientos en materia represiva.
Todo lo que se haga en este sentido redunda directamente en el crecimiento, fortalecimiento y consolidación de las condiciones favorables al cambio de las manos que sostienen “el mango del sartén•.
La tarea es grande, el camino largo y el tiempo apremia.



EL MILITANTE DEL 26 de MARZO...

Cuando un militante decide integrarse al Movimiento “26 de Marzo” conociendo con exactitud lo que este Movimiento se propone, es evidente que está dando un paso cualitativo importante en el proceso que todos debemos seguir para formarnos como cuadros revolucionarios.
Esta afirmación no surge de un caprichoso deseo de aparentar sin ser, o de un afán propagandístico demagógico y sin sentido; sino que se desprende de los postulados básicos del Movimiento y de la forma de trabajo que éste propone.
Cuando se quiere poner en práctica lo que se dice, es necesario ir moldeando en nosotros mismos un hombre nuevo, desarrollando o consolidando ciertas características imprescindibles para un trabajador de la revolución. Y entonces el militante va comprendiendo que la honestidad, la humildad, la entrega a la causa, la firmeza, la tenacidad, la disciplina, la discreción y el acrecentamiento de su nivel político son cualidades insustituibles.


LOS CUADROS DE LA REVOLUCION

En el trabajo silencioso, anónimo, sin pausas, iremos dejando de lado nuestras propias “mañas” para dar paso al interés colectivo. En la realización de pequeñas tareas que posibilitan la concreción de otras mayores, forjaremos el espíritu humilde del que sabe que no es necesario aparecer, figurar como realizador de una tarea, sino que lo que se debe ver es el fruto de la acción.
Esa misma honestidad es la que nos hará capaces de aceptar la crítica de los compañeros, y es una permanente actitud de revisión para ir corrigiendo errores y haciendo el camino al andar.
Esa honestidad hace que el pensamiento no esté divorciado de la acción, que todo lo que decimos lo ratifiquemos con nuestra conducta. De nada valdrá decir que estamos dispuestos a dar nuestra vida por la revolución, si después cundo es necesario nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, estamos midiendo qué es lo que podemos dar, hasta dónde podemos comprometernos, y en definitiva nuestra entrega es a medias, confundida con la falsa caridad de los que dan como limosna lo que les sobra.
La entrega total a la causa, acompañada de una férrea disciplina que canalice y ordene esta entrega, dará como resultado una firmeza en nuestras convicciones para que las dificultades naturales que surgen en el trabajo revolucionario, llámense posibles fracasos, represión o dictadura, no se conviertan en factor de desaliento.
Pero también nos exigirá una tarea permanente de clarificación política que en definitiva se traduce en una relación dialéctica entre teoría y práctica, entre idea y acción.

SIEMPRE EN LAS FILAS DEL PUEBLO

El militante del “26 de Marzo” con estas características, comprenderá con facilidad que la tarea de organizar al pueblo en comités de base para que sea protagonista de su destino, significa dejar de lado la impaciencia del pequeño burgués que anhela ver los resultados de un día para el otro. La tarea es larga, paciente, exige un trabajo de hormiga, que deja de lado la improvisación y el espontaneísmo, para ir midiendo políticamente los pasos a dar. El trabajo no se detiene en el nucleamiento de militantes lúcidos y aguerridos, sino que ahí es donde recién empieza. Y el nivel político de esos compañeros estará dado en la medida en que sepan que su trabajo es comprender al pueblo, interpretar el sentir y las preocupaciones populares, formular postulados concretos de lucha, capaces de movilizar a este pueblo, hasta ahora ausente de la política nacional.
Debemos abandonar las poses revolucionarias; tragaremos la verborragia radicalizada y en el humilde y anónimo quehacer de todo el día y de todos los días iremos comprendiendo dónde están los amigos y los posibles aliados y dónde están los verdaderos enemigos. Ya no perderemos el tiempo en la lucha entre los sectores de izquierda, sino que volcaremos nuestro esfuerzo en la lucha en todos los terrenos contra el fascismo, organizado defensor de la oligarquía y el imperialismo.
Seguiremos adelante con compañeros que vendrán de todos los sectores a engrosar la columna libertadora y con un pueblo unido, consciente y aguerrido, movilizado por objetivos concretos y apoyado en los sectores más combativos, construiremos una patria para todos.

1ª DECLARACIÓN DEL
MOVIMIENTO 26 DE MARZO

Al pueblo oriental:

Estamos en un Uruguay dividido. Hay dos bandos. El de la oligarquía y los banqueros por un lado. Y por otro, el pueblo unido y combatiente. La dictadura pachequista ha unido a banqueros y latifundistas. Han robado el Uruguay y lo custodian con las fuerzas represivas. Ese Uruguay, el nuestro, debe ser rescatado. El pueblo oriental con sus manos, debe rescatarlo. Para que sea de quienes lo han construido combatiendo a los mismos malos criollos que combatió Artigas. El pueblo al rescate de la nación por la ruta que marcó el Jefe de los Orientales, para que sea de los más infelices y no de los más privilegiados. Arrancar de nuestra tierra a la oligarquía y al latifundio. Esa es hoy por hoy la consigna. Por ella el pueblo oriental se ha unido en el Frente Amplio. Esa es nuestra trinchera. Desde allí debemos combatir.
Quiénes somos: Llegamos al Frente Amplio desde todos los sectores. Hay entre nosotros obreros, estudiantes, profesionales, intelectuales. Llegamos al Frente a ocupar un puesto de lucha. El que sea. Entramos al Frente Amplio a combatir codo con codo, junto a cristianos y comunistas, a los que tienen raigambre batllista o herrerista, a los hombres del ejército dispuestos a marchar junto al pueblo, a los hombres del pueblo que nos han dado su sangre y su libertad enfrentando como nadie a la oligarquía. Entramos al Frente entonces, a ocupar un lugar en la trinchera, junto a todos, sin integrar ninguna de las corrientes políticas organizadas. Somos Independientes. Y como tales nos organizamos. No aspiramos a cargos electorales. Apoyamos sencillamente los candidatos comunes del Frente. Sólo reivindicamos nuestro derecho a participar donde nos toque, y como sea, en esa gran patriada que pegó su primer grito en el acto del 26 de marzo.

Qué queremos: El programa del Frente Amplio, es nuestro programa. Será punto fundamental de nuestra acción la formación de numerosos comités de base del F.A. como instrumento permanente de lucha. Nuestros militantes y los que vengan, los independientes que quieran combatir y no aspiren a ser candidatos, militaremos junto a todos, por la libertad de los presos políticos y sindicales que atestan cárceles y cuarteles; por la reposición de los destituidos y sancionados en el marco de las medidas de seguridad; por la libertad de prensa y la reapertura de “Ya”; junto a los cañeros de Artigas y sus consignas de tierra; contra el policíaco Registro de Vecindad, apoyando la campaña del Movimiento Nacional de Resistencia; por el cese de las intervenciones en la Enseñanza; por la solidaridad militante con los que luchan.

A los que vengan: El pueblo independiente que está en el Frente Amplio, tiene un lugar en nuestra organización, y un puesto de lucha, junto a los Independientes de Montevideo, del Movimiento “26 de Marzo”, en los Comités de Base del Frente Amplio. Los invitamos a venir, a informarse, a adherirse, a integrarse.
Por la Mesa Ejecutiva Provisoria: Mario Benedetti, Daniel Vidart, Emilio Vetarte, Ruben Sassano, Kimal Amir.

EL “26 DE MARZO” Y LAS ELECCIONES

El Movimiento de Independientes “26 de Marzo” ha ingresado recientemente a la Mesa Ejecutiva del Frente Amplio por unanimidad de votos de dicha mesa y del Plenario del Frente. No es culminación de una carrera en busca de posiciones representativas y capacidades decisorias, sino el reconocimiento del desarrollo veloz e ininterrumpido de nuestro movimiento, dinamizado primeramente por una entusiasta juventud combativa y luego engrosado por obreros, empleados, artistas, profesionales, intelectuales, marginados y sectores altamente politizados de edad madura, en la capital y el interior, señalando así que las actitudes tomadas inicialmente eran correctas y que el pasar del tiempo y el sucederse de los hechos las ha ido confirmando.
Uno de los postulados esenciales de nuestro movimiento, desde sus comienzos, ha sido la no presentación de candidaturas propias en los comicios. El movimiento apoyará todas las candidaturas comunes y dejará a sus militantes en plenísima libertad de escoger en el abanico de posibilidades ofrecidas por las distintas listas frentistas, sintiéndose dignamente representado por los candidatos de los distintos sectores del Frente Amplio, ya que todos estarán obligados a impulsar el programa del Frente, rindiendo cuentas ante las bases.
Superadas las interrogantes y aún incertidumbres que planteaba el surgimiento de un grupo con postulados de tal naturaleza, se ha comprobado que el Movimiento de Independientes “26 de Marzo” cumple, con fraternal y unitario espíritu frentista, un papel desinteresado, modesto y fundamental a la vez. Los frutos políticos anticipadamente previstos han madurado gracias el cinchador tesón de una sacrificada y permanente militancia que ha optado por un trabajo afirmativo y profundo en las bases. Hoy resulta más claro que nunca que el hecho de no presentar candidaturas propias, actitud que se mantiene clara y firmemente, significa la afirmación de un poderoso espíritu frentista.
Definidas así las decisiones de actuar a nivel de todo y para todo el Frente Amplio, el “26 de Marzo” aparece combativamente dibujado en la realidad de una crisis que separa dos campos enemigos e irreconciliables que enfrentan al pueblo unido y organizado en el Frente Amplio, con la oligarquía armada a guerra y temblando detrás de las armas que por ahora empuñan sus mercenarios.
Creemos pues que el “26 de Marzo actúa conscientemente, con sentido dialéctico, con capacidad revolucionaria y realismo político. Sus integrantes militan convencidos de que, con la lucha de todos los días, con la lucha del pueblo oriental más que nunca reunido y guiado por las consignas de Artigas, con la lucha que pasa por el cotidiano fogueo de la huelga apurada hasta sus últimos extremos y de la labor de hormiga en los comités de base, de la valiente protesta estudiantil en las calles y de la labor persuasiva en las tribunas y coloquios frentistas, se llega al gobierno y después se toma el poder.
El “26 de Marzo” reconoce objetivamente esa pluralidad de caminos, pero ha escogido y lo señala muy particularmente, el de la actividad política en los comités de base del Frente Amplio, que si bien no se agota en lo electoral, pasa necesariamente por el meridiano del 28 de noviembre. La presencia del Movimiento de Independientes “26 de Marzo” en la coyuntura electoral afirma que el ejercicio de todas las instancias políticas que provoquen la movilización, la concientización y la organización del pueblo, adquiere un valor dinamizante, un gran significado agitativo. Colabora así entusiastamente, desde las bases movilizadas, en las campañas de difusión de las bases programáticas y las 30 primeras medidas del F.A. y en la permanente tarea de ganar a los indecisos.
El “26 de Marzo” entiende que el camino electoral, debe ser íntegramente recorrido, hasta agotar sus posibilidades, triunfe o no el Frente Amplio. De este modo concurre a las elecciones con las bases en lucha y exige que tales elecciones se realicen sin medidas de seguridad, sin presos políticos, sin retaceos a la libertad de reunión y expresión, sin bandas fascistas de la JUP y escuadrones de la muerte, sin intervenciones directas o indirectas a la enseñanza, ni violaciones armadas a la autonomía universitaria, sin rosqueros con patente para consumar sus negociados, sin policías ni ejército enfrentando al pueblo y reducidos al triste papel de gendarmes del pachecato.
Estos objetivos, duramente peleados en las fábricas, en los gremios, en los centros de enseñanza, en los campos azucareros, en las movilizaciones, en la propaganda, en el esclarecimiento de conciencia, en el duelo diario con la represión, bancada por el imperio, encuentra en la circunstancia electoral uno de sus polos plausibles, uno de sus naturales campos de batalla.
Por estas razones, el “26 de Marzo” combativamente, sin confiar en el valor de los números ni en el significado que en el pasado tenían las elecciones de timba y taba en los campamentos de los caciques, va a votar el 28 de noviembre. Va a votar y sus militantes colaboran y colaborarán con sus máximos esfuerzos en todas las tareas electorales en el entendido que organizarlas es organizar al pueblo y practicarlas es dar garantías al pueblo de nuevos y sucesivos pasos en el largo pero inevitable sendero de la liberación nacional.
El voto es un forma efectiva de lucha si dicho acto se cumple movilizada y no pasivamente, si se carga de significado, si representa una forma de conciencia, una proclama de rebeldía y no de sumisión, un medio y no un fin.
Votar no es entregar posiciones revolucionarias sino apurar todos los procedimientos que acalambren la capacidad de maniobra de la oligarquía; no es empantanarse en la cancha que ella elige para esperar luego cinco largos años si el resultado de las urnas nos es adverso, sino achicar el poco aire que le resta a una mal herida ave de presa. Votar es dar un paso y aprontarse a dar otro más y los que sean necesarios para obtener, mediante formas superiores de lucha, la definitiva liberación de los orientales.
Por eso votaremos con la mente clara y la mano segura. Y la otra mano quedará libre para enderezar el timón si nos quieren llevar el barco de la patria a los arrecifes. Votaremos positivamente a cualquiera de las listas que el Frente Amplio ofrezca a la consideración de la ciudadanía sin presentar candidatos en ninguna, totalmente convencidos de que votaremos bien y que lejos de retrasar el proceso, estamos aceitando las bisagras del gran cambio que se avecina. Será un voto combatiente, un voto revolucionario, en fin, con todo lo que entraña el término revolucionario en la agitada y dramática pelea de los pueblos del Tercer Mundo en pos de la liberación y la justicia. Un voto positivo pues, un voto beligerante. Y la seguridad de que la gran tarea, sea favorable o no el resultado del escrutinio, no se detendrá el 28 de noviembre.
Somos nuevos en la arena política del país, pero somos tan viejos como la lucha inconclusa de Artigas. Nosotros, humildemente, venimos a proseguirla y si es posible, a perfeccionarla. Pero, sobre todo, venimos a darla y a terminarla.
Movimiento de Independientes “26 de Marzo”.
Viernes 5 de noviembre de 1971


Partido Socialista del Uruguay
“El Partido de la revolución”, (37º Congreso, diciembre 1972), en: La propuesta Socialista: Por una salida de unidad nacional, golpear todos en los mismos puntos, Lima, mimeo., junio 1979, p. 3-9.


EL PARTIDO DE LA REVOLUCION
Partido Socialista del Uruguay


Como se ha visto, la contradicción fundamental que dinamiza todo el proceso de desarrollo del capitalismo es la que opone como clase antagónica a la burguesía y al proletariado y que como demuestra científicamente el marxismo-leninismo, culminará con la derrota de la burguesía por las clases populares vanguardizadas por el proletariado.
El fundamento objetivo del papel dirigente del proletariado es su papel y sería un gran error considerarlo así, que solamente por su papel objetivo en la producción de clase obrera adquiera la conciencia necesaria para levar adelante un proceso revolucionario.
El proletariado por sí solo, está en condiciones de llevar adelante la lucha contra los patrones por reivindicaciones económicas, pero no es capaz de tomar conciencia espontáneamente, de que sus padecimientos y su explotación no se superan definitivamente sino a través de la lucha contra la clase que lo explota, como tal.
Al decir de Lenin:
La historia de todos los países demuestra que la clase obrera, por
sus propias fuerzas, está en condiciones de suscitar pura y
exclusivamente una conciencia tradeunionista, esto es, la
convicción de la necesidad de agruparse en asociaciones, librar una
lucha al patrón, etc.
Si las revueltas no eran más que un levantamiento de hombres
oprimidos, las huelgas sistemáticas, en cambio, ya pusieron de
manifiesto el germen de la lucha de clases, pero nada más que el
germen. En sí estas huelgas no eran aún una lucha socialdemócrata,
sino tradeunionista; ellas caracterizaban el despertar del
antagonismo entre obreros y patronos, pero a los obreros les faltaba
y debía aún faltarles el reconocimiento de la irreconciliable
contradicción de sus intereses con todo el régimen político y social
existente, esto es, les faltaba la conciencia socialdemócrata... seguían
siendo un movimiento puramente espontáneo.

Es claro, entonces, que el proletariado librado a sus propias fuerzas no puede tener conciencia de lo que implica la lucha por derribar al régimen que los oprime ni del papel que en esta tarea le cabe como clase. Esto se debe fundamentalmente a que la burguesía supo esconder la naturaleza de su explotación; justificándola y haciéndola parecer como normal primero, y ocultando su carácter de clase después, canalizando las protestas obreras a un conflicto entre obreros y patrones, donde el Estado, su Estado, aparecía como árbitro de estos conflictos, por encima de los intereses de las clases. La burguesía a través de su poder ideológico y por las condiciones de trabajo materiales a que se sometió al obrero durante largo tiempo, y aún hoy, le quitó a éste la posibilidad de acceder a los medios de educación y culturales, tratando de impedir la posibilidad de comprensión científica por parte del proletariado de la realidad de la sociedad en que vivía.
Estos factores son los que determinan que la conciencia de cuáles son sus verdaderos intereses y de cuál es su misión en la sociedad debe llegarle al proletariado desde afuera:
La conciencia política de clase solo es posible infundírsela al obrero
desde afuera, es decir, fuera de la lucha económica, fuera de la esfera
de las relaciones entre obreros y patronos. El dominio en el cual
solamente es posible asimilar estos conocimientos, es el dominio de
las relaciones de todas las clases y capas con respecto al Estado y al
gobierno, el dominio de las correlaciones, entre el conjunto de las
clases,
Si la conciencia de la clase debe ser introducida desde afuera en la clase obrera, no hay otro capaz de hacerlo que un Partido del proletariado.
Solo un Partido con una concepción científica del mundo y por lo tanto de la sociedad, de su desarrollo y de las leyes que rigen este desarrollo, puede ser el conductor de la clase obrera en la forma de una sociedad sin explotados ni explotadores. Esa concepción científica del desarrollo de una sociedad, de su naturaleza y de cómo se producen los cambios en su infra y superestructura, que pone al Partido por sobre todas las cosas al servicio de los intereses de la clase obrera, es el marxismo-leninismo, la ideología del proletariado.
Es así como el Partido dirige la lucha de la clase obrera contra la burguesía, no como sectores de clase combatiendo aisladamente contra un enemigo que lo enfrenta globalmente, sino dando cada combate en función de la lucha de clases concebida en su totalidad, sin perder de vista que cada paso que da está al servicio de los intereses finales de la clase obrera, de la construcción del socialismo. Es su concepción científica de la sociedad y de la lucha de clases “como motor de la historia”, la que permite que el Partido sea el único organizador de la clase obrera, que dirija su lucha no sólo por mejoras en su nivel de vida sino por la liquidación del poder político, económico e ideológico de la burguesía. Y para esto, trabaja incansablemente en todos los frentes de lucha, con todas las formas y sin despreciar “a priori” ninguno de los métodos en que se expresa la lucha de clases. Sin la conducción del elemento consciente de la clase, de su vanguardia política, el Partido, ésta no puede salir de la estrechez de la lucha economicista, no puede constituirse en clase para sí y participar en la lucha como tal, es decir, ser dueña de su propio destino. El partido del proletariado representa los intereses de la clase obrera no solo en sus relaciones con un grupo aislado de patrones, son en las relaciones de ésta con todas las clases de la sociedad y con el Estado, a partir de la cabal comprensión de la naturaleza de éste, como instrumento de la clase dominante.
Luchar por la revolución, quiere decir, en primer lugar, y entre otras cosas, darlo todo al servicio del predominio de los intereses de la clase obrera en todos los terrenos de la lucha de clases, y particularmente en la lucha política. Esto se manifiesta en el esfuerzo consecuente por la consolidación y desarrollo de la organización independiente de los trabajadores.
El Partido es el destacamento de vanguardia de la clase obrera. Para ello tiene como arma fundamental una teoría revolucionaria, que puesta al servicio de la clase obrera, permite prever el desarrollo del proceso revolucionario, y por lo tanto, obrar en consecuencia. Sin esta teoría revolucionaria, el Partido no puede cumplir su papel: dirigir a la clase obrera en todo el transcurso de la lucha de clases hasta la sociedad sin clases. Sin esta teoría -el marxismo-leninismo- el Partido se limita a ir detrás de la clase, registrando lo que ésta piensa o siente, pero no cumple con su papel de vanguardia. El partido debe saber en cada momento, cuál es el medio para incorporar a la lucha nuevos sectores de la clase obrera, en primer lugar, y a las más amplias masas no proletarias, también. La historia ha comprobado a cada paso que “con la vanguardia sola es imposible triunfar”. Para lograr su objetivo el Partido debe conducir a las amplias masas del pueblo, y en primer lugar a su frente, a la clase obrera. Pero el Partido no puede estar al frente de la clase trabajadora, conduciéndola, si no está estrechamente ligado a ella, si no forma parte de ella misma, por eso el Partido no es sólo un destacamento de vanguardia, sino que es también un destacamento de la clase.
El vínculo material que une al Partido con la clase obrera es la constante integración de los mejores elementos del proletariado a sus filas. El Partido se nutre con aquellos que tienen más conciencia de clase proletaria que han comprendido profundamente la necesidad del Partido para hacer realidad la transformación de la sociedad. Es por eso que la integración al Partido significa un salto en calidad de la condición de clase obrera que lucha por las reivindicaciones inmediatas, a la situación de miembro del Partido de vanguardia de la clase obrera, o lo que es lo mismo, a la condición de revolucionario que lucha por el socialismo.
En las condiciones de existencia que crea el capitalismo, toda la clase obrera, como ya se ha visto, no puede llegar a tener el nivel de conciencia de su vanguardia. Es por esto que los límites entre el Partido y la clase se mantienen durante todo el proceso revolucionario; lo que no quiere decir, que el Partido se aísle de la masa, de la clase obrera, sino todo lo contrario, ya que la condición de triunfo de la revolución, reside en la labor de constante esclarecimiento y educación que haga el Partido en el seno mismo de la clase obrera.
El Partido debe conducir la lucha de la clase obrera en todo momento. Para ello es necesario, que a través de un estudio científico de la realidad determine los pasos a dar por el movimiento popular, hallando la forma de integrar a la lucha liberadora a todos aquellos que pueden ser unidos alrededor de la clase obrera, para aislar y derrotar al enemigo de clase.
El Partido debe prever la dirección que tomará el desarrollo de las contradicciones sociales y por lo tanto determinar cuál deberá ser la actitud que le corresponda asumir en cada momento a la clase obrera en las condiciones así creadas.
El Partido es el destacamento de vanguardia de la clase obrera porque es la organización que ella se da para procesar la lucha por el poder. Por eso es la forma superior de organización de la clase obrera. Todas las otras formas de organización tienen por objetivo el desarrollar luchas por necesidades inmediatas de la clase obrera. Pero, los sindicatos, cooperativas, etc.; todas las formas de organización son necesarias para luchar con éxito contra la burguesía. A través de ellas, se consolida el poder de la clase obrera en los distintos frentes de lucha y en ellas hace la clase obrera una experiencia que resulta indispensable para la profundización de su conciencia de clase y de la lucha de clases en su totalidad. La mayoría de estas organizaciones no dependen del Partido; cada una tiene su esfera de acción propia. Pero precisamente esa multiplicidad de acción que desarrollan estas organizaciones deben estar dirigidas hacia un mismo objetivo final, de lo contrario la lucha del proletariado se perdería en la disgregación de sus objetivos. Todas ellas deben trabajar juntas y en una misma dirección, pues todas son organizaciones al servicio de una misma clase en una misma lucha: la de la clase obrera contra el capital. Se hace necesario entonces unificar todas las luchas en virtud del objetivo final de la clase obrera. Y esto por su propia naturaleza lo puede hacer sólo el Partido. Para que el partido tenga realmente una concepción global de la lucha de clases, debe estar presente a través de sus miembros en cada una de las formas que adopta la lucha de clases, dirigiendo al proletariado en todas las instancias de la lucha interpretando el sentir de las masas proletarias y no proletarias, y expresando siempre los intereses de todos los sectores populares que estén en contradicción con la burguesía.
Su posición de abanderado de los intereses populares hace que necesariamente deba contemplar además de los intereses de la clase obrera, que son su objetivo principal, los de otras clases sociales, como la pequeña-burguesa, que están objetivamente colocadas, en muchas circunstancias históricas, en contradicción con los intereses de la burguesía. Para lograr esto sin desvirtuar su condición de Partido de la clase obrera, es decir, para mantener la imprescindible independencia de clase, el Partido debe unir dialécticamente la mayor intransigencia en sus principios fundamentales, o sea, no perder nunca de vista el objetivo final de su acción, con la mayor flexibilidad táctica para llevar adelante todo lo que permita avanzar a la clase obrera en el fortalecimiento de sus posiciones frente a la burguesía.
Toda la experiencia mundial de los distintos procesos revolucionarios triunfantes y aún de aquellos que han sido derrotados, nos demuestran claramente que la lucha de clases se torna tanto más aguda, luego de la toma del poder.
Al decir de Lenin:

La dictadura del proletariado es una lucha tenaz, cruenta e incruenta,
violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa
contra las fuerzas y contradicciones de la vieja sociedad. La fuerza de
la costumbre de millones y decenas de millones de hombres es la
fuerza más terrible. Sin un Partido férreo y templado en la lucha, sin
un Partido que sepa pulsar el estado de ánimo de las masas e influir
sobre él, es imposible llevar a cabo con éxito esta lucha.

Mientras no se derrote completamente a la burguesía y se asegure la existencia y el normal desarrollo de la sociedad bajo la égida de la clase obrera, el Partido será el elemento indispensable para la conducción de las transformaciones sociales.
En definitiva hasta que no desaparezcan las clases sociales y con ellas la lucha de clases, la vigencia del Partido de la clase obrera, como conductor de la construcción de la nueva sociedad es indiscutible.
La visión global de las tareas que tiene planteadas ante sí el Partido de la clase obrera, nos indica que no cualquier tipo de Partido puede realizarlas.
Su organización no es producto de concepciones antojadizas, como no puede serlo de otros principios que no estén de acuerdo con su carácter de instrumento de la clase obrera. El Partido en el curso de la lucha de clases debe enfrentar condiciones objetivas y cambiantes para desarrollar su acción. Debe dirigir la lucha del proletariado en las situaciones más difíciles y nunca, por ningún concepto, puede perder su ligazón con la masa, dejar a ésta sin su dirección.
El Partido debe llevar a la clase obrera a la ofensiva cuando la situación sea propicia, y retirarse ordenadamente y sin perder las fuerzas de la clase en todas aquellas circunstancias que el enemigo sea más poderoso.
Pero no puede cumplir eficazmente estas tareas, si no tiene una organización adecuada para ello y una disciplina capaz de permitirle afrontar las mayores dificultades. Por eso el Partido es el destacamento organizado de la clase obrera.
El Partido de la clase obrera no puede tener otra organización que aquella que se basa en los principios leninistas. La historia ha dejado claramente dilucidado que para un Partido que tiene la misión de comandar la lucha por la liberación, contra la burguesía, no existe otra organización que haga posible esa empresa, que aquella basada en los principios que, a la luz de la experiencia,
quedaran definitivamente ratificados por la práctica de la primera revolución proletaria victoriosa como los principios de organización de un Partido de la clase obrera, en la época de transición del capitalismo al socialismo.
Los principios y normas de vida del Partido, son los preceptos básicos que regulan la vida interna del mismo y de todas sus organizaciones; las ideas acerca de los métodos de acción necesarios para afianzar el papel dirigente del Partido en la lucha por el poder y posteriormente en la construcción del socialismo.
El Comité Central de nuestro Partido en su resolución del 15/1/72, indicó: “La unidad del Partido es su fortaleza” y esto se basa en que el Partido no representa los intereses de individuos sino los intereses de una clase. El Partido es el representante de los intereses revolucionarios de los obreros conscientes. La clase obrera es la expresión del futuro de la sociedad humana, su existencia misma se halla ligada a lo más progresivo de toda la humanidad. El proletariado es pues, una clase esencialmente unitaria; une en su torno a todos aquellos capaces de luchar contra el capitalismo y los encabeza; une sus filas apretadamente para luchar políticamente, así como el desarrollo de la producción une más y más a sus integrantes. La experiencia nos enseña que sin unidad no hay lucha. Sin un destacamento estrechamente unido no hay combate posible por la liberación social, sino pataleo pequeño burgués. El enemigo de clase, ya sea el patrón o el Estado burgués, constituye un todo organizado. La dispersión de fuerzas frente a él conduce inevitablemente a la derrota. La debilidad del proletariado proviene de la disgregación que el sistema capitalista introduce por la competencia de los obreros entre sí, y en general, entre todos los explotados (entre obrero y artesano, entre los artesanos, entre artesano y pequeño productor o pequeño comerciantes, etc.). La burguesía tiene interés en atomizar a los individuos en la sociedad, de manera que la igualdad abstracta encubra y preserve los privilegios concretos de los burgueses. Es por eso que la concepción burguesa de la democracia es individualista, confunde individualismo con libertad. La democracia proletaria, por el contrario, excluye la anarquía del pensamiento y la irresponsabilidad en la acción, estableciendo la libertad concreta.
Los principios organizativos que Lenin desarrollara son correctos por su acuerdo con la realidad; se basan en las necesidades objetivas, propias del carácter de la lucha de clases en la sociedad capitalista, las leyes que rigen todo el proceso de tránsito del capitalismo al socialismo. En este marco, el Partido, forma superior de organización del proletariado, debe ser un destacamento férreamente unido.
La unidad del Partido tiene con la disciplina partidaria una relación dialéctica, que las vuelve inseparables la una de la otra. La unidad se mantiene con la más férrea disciplina, pero no existe disciplina proletaria sino a partir de la comprensión por cada uno de los miembros del Partido, de la necesidad de la unidad para avanzar hacia los objetivos comunes.
La disciplina del Partido es una disciplina consciente, es decir, se trata de un compromiso individual, en el sentido de la consecuencia con la causa a la que se ha adherido libre y voluntariamente. Por lo tanto, no existe disciplina si no hay comprensión política de lo necesario que es para el Partido actuar como una sola voluntad en todo momento. Esto no excluye la discusión ni los diferentes puntos de vista dentro del Partido, sino que por el contrario éstos son los presupuestos de la vida real de cualquier Partido marxista-leninista.
Pero siempre que ellas se den de acuerdo con las normas establecidas para le funcionamiento y la vida del Partido. De aquí se desprende que en un Partido de la clase obrera, donde la unidad y la disciplina consciente son los presupuestos de su acción, a través de la creación de voluntades parciales que se oponen a la voluntad única del Partido, que resquebraja y que impiden avanzar juntos para golpear al enemigo de clase.
Seguramente, hoy casi todo el mundo ve ya que los bolcheviques no
se hubieran mantenido en el poder, no digo dos años y medio, sino ni
siquiera dos meses y medio, sin la disciplina rigurosísima,
verdaderamente férrea, de nuestro Partido...

Del análisis de la experiencia rusa, Lenin sacaba los principios en los cuales reside el mantenimiento de la disciplina proletaria.

La primera pregunta que surge es la siguiente: ¿cómo se mantiene la
disciplina del Partido revolucionario del proletariado?
¿Cómo se comprueba?, ¿cómo se refuerza?. Primero, por su
heroísmo. Segundo, por su capacidad de ligarse, de acercarse y
hasta cierto punto, si queréis, de fundirse con las más amplias masas
trabajadoras; en primer término con las masas proletarias, pero
también con las masas trabajadoras no proletarias. Tercero, por lo
acertado de la dirección política que ejerce la vanguardia, por lo
acertado de su estrategia y de su táctica política a condición de que las
masas más extensas se convenzan de ello por su experiencia propia.
Sin estas condiciones, no es posible la disciplina en un Partido
Revolucionario, verdaderamente apto para ser el Partido de la clase
avanzada, llamada a derrocar a la burguesía y a transformar toda la
sociedad. Sin estas condiciones, los intentos de implantar una
disciplina se convierten inevitablemente, en una ficción, en una frase,
en gestos grotescos. Pero, por otra parte, estas condiciones no pueden
brotar de golpe. Van transformándose solamente a través de una labor
prolongada, a través de una dura experiencia; su formación se facilita a
través de una acertada teoría revolucionaria que, a su vez, no es ningún
dogma sino que sólo se forma definitivamente en estrecha relación con
la práctica de un movimiento que sea verdaderamente de masas y
verdaderamente revolucionario.

El centralismo democrático constituye el elemento fundamental del desarrollo de la vida orgánica del Partido, porque en él se expresan en la práctica diaria la unidad y la disciplina de la organización.
Centralismo significa que el Partido tiene una Declaración de Principios, Estatutos y Dirección únicos, cuyo acatamiento es obligatorio para todos sus miembros y organizaciones, los organismos inferiores se hallan supeditados a los superiores, la minoría a la mayoría. Democracia significa que todo miembro del Partido tiene el derecho y aún el deber de discutir y participar en todas las decisiones políticas importantes.
Sin centralismo no existe verdadera democracia, porque no hay accionar colectivo, discusión ordenada, comunidad de fines, criterios y esfuerzos.
Sin democracia no hay centralismo porque el Partido es un destacamento unido voluntaria y conscientemente, esto es, por medio de una disciplina consciente. Democracia sin centralismo, es la libertad de hacer solamente verbalismo revolucionario (el anarquismo señorial del que hablaba Lenin). Centralismo sin democracia es ser una víctima ciega de las condiciones sin poder superarlas.
El centralismo democrático, cuya aplicación es una de las condiciones de la unidad del Partido, no es pues un equilibrio inestable entre dos exigencias opuestas, el centralismo y la democracia, que hay que establecer como un compromiso, entre las dos, ya sea sumando porcentajes (70 por ciento de centralismo, 30 por ciento de democracia, o viceversa), o bien practicando a un momento el centralismo y al siguiente la democracia alternativamente. Se trata de una síntesis inseparable. Para un socialista la síntesis es una unidad original nacida de la superación de dos términos que se oponen y al mismo tiempo, que se implican. Por lo tanto, se aplica el centralismo democrático o no se aplica, no hay terceras posibilidades.
El cabal e intransigente cumplimiento de las normas del centralismo democrático, establecida en los Estatutos del Partido conducirá sin fisuras de ninguna clase, a las grandes masas populares en la batalla por la toma del poder, luego, en la ardua tarea de construir el socialismo.
El centralismo democrático al igual que el resto de los principios de organización que rigen la vida interna del Partido, la crítica y la autocrítica, la dirección colectiva y la responsabilidad individual, son elementos que permiten al Partido desarrollar su labor revolucionaria sin desfallecimiento y con la seguridad de que su acción no se verá entorpecida por el resquebrajamiento de su unidad.
Cualesquiera sean las condiciones en que la lucha se desarrolle y por más dura y sacrificada que ella sea, el Partido de la clase obrera se encuentra siempre a la cabeza en la lucha por la liberación, profundamente consustanciado con el destino de la clase, que es su propio destino.
Diciembre de 1972