
Los occidentales solo consideran a un pedazo de carne que vuela legítimamente un "cadáver" cuando es de raza blanca, cristiano y abatido por una explosión de bajo presupuesto. Si el pedazo de carne tiene otra religión o piel mas oscura, sí su peso entero o en partes cae en un suelo lejano y exótico, o si es victima de un arma sofisticada y valiosa.. pues entonces no es un cadáver. Es daño colateral.
Una variante perversa de la noción de las clases dominantes que consideran
que si un niño pobre agarra a unos pájaros a pedradas en plena
avenida es "vandalismo" pero si un viejo rico extingue venados en
un coto de caza con su Rémington de colección es "deporte".
Cuando en la Segunda Guerra Mundial se dio comienzo a la practica obscena de
bombardear población civil sistemáticamente como parte de la estrategia,
como medio lícito de minar la voluntad de un gobierno enemigo, cada vez
que un país entra en guerra, sabe de antemano que esta ofreciendo a su
población civil como blanco militar del enemigo que ataca. Es cruel,
es inhumano, es terrible... de hecho tan cruel, inhumano o terrible como la
guerra misma. No se puede hablar de una guerra "humanista", ni siquiera
de "guerra estética". La guerra es un proceso brutal: es la
imposición de la voluntad de un grupo sobre otro por la vía de
la fuerza, y en ese contexto los humanos pierden su condición de tales
para transformarse en un recurso ajeno o propio, en un pedazo de carne que ataca
o es atacado y que según la circunstancia tiene menor o mayor valor que
un pedazo de concreto, de acero o de roca.
Cuando el ejercito español invadió el territorio soberano de un
país extranjero, y ataco tanto al ejercito regular como a la población
civil de dicho país, estaba declarando una "guerra" por la
vía de los hechos, a un bando determinado en el marco de una alianza.
Estaba entrando en un conflicto bélico de una forma tan contundente y
evidente a cuando Hitler cruzó la frontera con Polonia.
Estaba asumiendo que ese enemigo al que atacaba, en el marco de otras alianzas similares pudiera ser, como todo enemigo lógicamente, recíproco, y atacar en respuesta a su ejercito y a su población civil en la medida de sus posibilidades.
Es tremendamente injusto: la política internacional de un gobierno,
el capricho de un simple partido en el poder, pueden condenar a toda un población
a estar en la mira de un misil, una bomba, una bala o un embargo económico,
sea que esa población este a favor de tal gobierno, o no. Las bombas,
por muy "inteligentes" que algunos las llamen, siempre son estúpidas,
bultos de hierro, armatostes que no saben discriminar. Las bombas no preguntan
las ideas o religión de una persona antes de matarla. Las bombas se tiran
sobre un territorio previamente marcado, y la humanidad que ocupe ese territorio
es solo una estadística, un material adicional entre edificios, calles
y vehículos.
O acaso le preguntaron los soldados Españoles, Ingleses y Norteamericanos
a cada uno de los miles de iraquíes que mataron, de que religión
eran o si estaban de acuerdo con Hussein antes de erradicarlos del mapa como
simples obstáculos?
No. Los iraquíes no eran individuos. Eran una masa de personas que ocupaban un territorio que militarmente tenia que ser atacado en el marco de una guerra. No eran humanos eran "material enemigo" y al material no se le pregunta, se lo transforma en escombro o en vísceras dependiendo de su composición.
Ahora bien, como se le puede pedir a un enemigo atacado que aplique un criterio
que quien le ataca ignora totalmente? Era Hitler la persona moralmente adecuada
para exigirle a Churchil que se abstuviera de bombardear a los berlineses, mientras
los Stuka alemanes y las V2 a sus ordenes caían sobre los londinenses?
Ningún líder militar en la historia ha padecido la ingenuidad
de esperar compostura, formalidad o misericordia de parte del enemigo al que
esta golpeando. La perplejidad occidental hacia los métodos del mundo
árabe parece estar mas relacionada, no con cuestiones morales. Sino con
resultados obtenidos. No les duelen a los gobiernos occidentales las consecuencias
de los métodos "terroristas" de sus adversarios. Lo que les
duele es que estos métodos parecen ser, mas que primitivos simplemente
tecnológicamente diferentes. Les duele que un atacante suicida tenga
la misma capacidad destructiva que una elaborada bomba "inteligente".
Les duele que una simple mochila cargada de dinamita tenga la capacidad de provocar
el mismo efecto en una estación de trenes Madrileña que un bombardeo
"selectivo" de la coalición en un mercado de comestibles en
Bagdad. Los líderes del mundo cristiano y “civilizado” parecen
llorar, no tanto por sus víctimas civiles, sino por el doloroso descubrimiento
de que sus “salvajes” enemigos por medios alternativos e inesperados
han alcanzado una capacidad equiparable de provocar daño con un presupuesto
ostensiblemente menor.
La resistencia Iraqui obviamente ha forjado alianzas con el integrismo árabe,
era previsible por cuestiones étnicas, religiosas e ideológicas,
de la misma manera en que Estados Unidos ha forjado alianzas con el mundo occidental
cristiano por idénticas cuestiones. Son dos bandos claramente definidos
y en conflicto, con una declaración de guerra mas que evidente. Que nos
hace creer que unos son asesinos y los otros no? Si son asesinos, son asesinos
todos. Y si son soldados, pues son soldados todos. No se puede pretender que
cuando la bomba la arroja un cristiano blanco desde un avión sobre una
mezquita se trata de un simple "operativo" pero cuando la carga un
moro en su mochila en un tren europeo es una "barbarie". O todo es
barbarie o nos callamos la boca. O apostamos a llegar a ser finalmente una civilización
comportándonos de acuerdo a una conducta civilizada o cedemos lo poco
que nos queda de humanidad al equilibrio de las maquinas y renunciamos a todo
sentimiento haciendo el corazón un hielo y llamamos a cada explosión
propia y ajena, en cada lugar del mundo involucrado en este conflicto simplemente
un "operativo", una “jugada”, un movimiento ofensivo razonable.
La reacción del pueblo español ante el ataque del 11M, la indignación,
la furia y la rabia que exhibió, es justificada, lógica y con
fundamentos: ese pueblo NO DESEABA verse involucrado en ESA GUERRA. Es un pueblo
que se ve inmerso en una tragedia que definitivamente no eligió, parte
del decorado de una obra de teatro que no interpreta, impotente ante la decisión
tomada por quienes afirman representarlo.
La reacción del gobierno español sin embargo, es hipócrita. El gobierno español decidió declarar la guerra por motivos nada idealistas a un sector del mundo, con la esperanza de que la lucrativa aventura le saliera gratis, y ahora simplemente lamenta el hecho evidente de que en definitiva si tendrá alguna clase de perdidas sobre el resultado final. Es un lamento mezquino. Es el lamento del que no se arrepiente de haber robado, sino de tener que ir a la cárcel. El gobierno español se pretende perplejo ahora de descubrir algo que era evidente: que en una guerra obviamente, los pobladores de los territorios involucrados mueren. Que una guerra no es un videogame donde un solo "bueno" mata a miles de "malos" y tiene varias “vidas” en caso de perder la primera.
La sorpresa en este caso no es hija de otro sentimiento que la arrogancia ... todo esto ya lo sabían los que se adjudicaron el derecho de decidir en nombre de todo un pueblo embarcarse en una experiencia tan trágica como la guerra en contra de la voluntad del mismo. Simplemente subestimaron el poder enemigo, se tragaron la estética hollywoodense donde los únicos que mueren son los villanos y donde todos los edificios que vuela Swcharzenegger con sus granadas están poblados de seres extraños y diferentes alejados de toda similitud a la raza humana europea e idealista, sea que se trate de barbados narcotraficantes o de hostiles alienígenas.
Se pasaron por alto un tecnicismo... creyeron que la guerra se desarrollaría
en una tierra lejana y llena de mística, ajena al territorio nacional,
como una aventura romántica que contar a los nietos con orgullo, sin
otro impacto que el ocasional comentario indiferente en una opinion publica
adormecida por los medios masivos locales.
Después de todo, sabían de sobra que Irak, no tenia armas de destrucción
masiva, así que... por qué temer?. Sabían de sobra que
Irak no representaba una amenaza militar para España. Sabían de
sobra que ningún misil de Hussein tenia el poder de ser lanzado sobre
Barcelona, Lugo o Alicante. Y por eso le hicieron el favor al tío Sam,
en la seguridad de que el juego, era lucrativo y poco peligroso. El gobierno
español vio la guerra como una "inversión" sobre seguro.
Fue arrogante en su decisión.. Arrogante sobre la inerme población
civil iraquí y arrogante sobre su propia población que de un día
al otro se vio metida en un conflicto que ni entendía ni compartía.
Que pretendía el aparato militar Español? Que el otro bando mostrara
docilidad... o al menos buen gusto? Será que la cultura de la tauromaquia
tan típicamente española afecto tanto la cabeza de Aznar? Será
que creyó que la arena mundial era una plaza de toros, donde se le entregaría
a un fornido ejemplar como Irak para hacer una prolija faena, pero convenientemente
drogado y cansado de antemano, para que le clavara un par de banderillas sin
recibir una sola cornada y llevarse de premio un par de orejas?
El gobierno español no lamenta el precio que su población civil
esta pagando. Lo único que lamenta era que ese precio no estaba "previsto"
en el gasto. La ejemplificación absoluta de una administración
inmediatista e irresponsable que como el propietario de un vehículo llora
después de un choque porque el vehículo no estaba asegurado...
"Pero... se suponía que no iba a chocar!". Y se suponía
que los “malos” son destruidos totalmente, y se suponía que
el “mal” nunca triunfa, y se suponía que el mundo árabe
no es tan inmoral como para hacer explotar bombas en países extranjeros,
y si lo era se suponía que no tenía recursos para hacerlo. Se
suponía que se tenían que quedar inmóviles y dignos mientras
Occidente experimentaba todo su arsenal tecnológico sobre los cuerpos
de sus hijos. Se suponía que no hicieran trampa, que jugaran limpio.
Porque si un Vocho destartalado juega una carrera “limpia” contra
un Ferrari, se supone que por lógica debe ganar el Ferrari. Y si el modesto
Vocho en algún tramo adelanta siquiera levemente al Ferrari es porque
su propietario es un inmoral que hizo trampa.
Pero, los vehículos a veces, chocan. Y en las guerras, a veces (demasiado
frecuentemente), las poblaciones civiles mueren. Ni el vehículo tiene
la culpa ni el poder de decisión. Al vehículo lo arman, le cargan
combustible y lo manejan, responsable o irresponsablemente. Y en una era donde
el ser humano es visto cada vez mas como un engranaje, como un recurso, las
poblaciones civiles se han transformado en simples vehículos de chóferes
cada vez mas irresponsables.
Gerardo Bloomerfield
www.mondomorbo.net