
El Frente Amplio integró, esta semana, la fórmula a la presidencia,
con el general Líber Seregni y el doctor Juan José Crottogini,
designado, además, al doctor Hugo Villar (prestigioso técnico,
actual director del Hospital de Clínicas) candidato a la Intendencia
de Montevideo. El doctor Crottogini, catedrático titular de ginecología,
ex decano de la Facultad de Medicina, es rector de la Universidad, constituye,
por su prestigio moral y profesional y por su limpia y clara actitud ante los
problemas nacionales, un invalorable aporte a la nueva corriente popular. Durante
un breve paréntesis en su trabajo –y con la promesa de que “en
otro momento quisiera disponer de más tiempo para analizar algunos problemas
concretos”, Crottogini destacó algunos aspectos del Frente. Al
recordar sus estudios y las primeras luchas de su juventud tuvo un recuerdo
emocionado para Mario Cassinoni, “a quien conocí en el ferrocarril,
en mi primer viaje desde Fray Bentos, mi terruño, para cursar preparatorio
en Montevideo”. “Vea las casualidades de la vida, agrega, con Mario
hicimos la carrera en forma paralela, ambos fuimos luego, profesores de la facultad,
decanos y rectores de la Universidad”.
He aquí algunos aspectos del diálogo con el doctor Crottogini.
* ¿Qué factor han determinado, a su juicio, la organización del Frente Amplio?
- El deterioro –palpable, visible para todo el mundo- en todos los aspectos
del país ha sido agravado por la acción de un gobierno oligárquico
y dependiente. Se ha desconocido al Poder Legislativo, lo que ya define al régimen;
y esto no significa olvidar que el parlamento tiene culpas serias como resultado
de la omisión, a veces, o del incumplimiento de sus deberes como poder,
más allá de las posiciones concretas de algunos de sus integrantes.
Tampoco ha sido respetado el Poder Judicial (y también sobre ello pueden
aportarse pruebas, aunque se trata de hechos conocidos). Si no existieron más
que estos testimonios que indicamos, ellos solos configurarían un verdadero
estado de dictadura. ¿Acaso puede llamarse democracia, o estado de derecho,
a una situación en la cual se desconocen los poderes, o se vive permanentemente
en régimen de medidas prontas de seguridad?
Sobre este aspecto corresponde una triple consideración:
- primero: en muchos casos la aplicación de las medidas no se ajustó
al texto constitucional, no existiendo fundamento para aplicarlas;
- segundo: la constitución las establece para casos de agresión
exterior o grave conmoción interior imprevista, es decir, para situaciones
típicamente accidentales o esporádicas. Pero el gobierno ha hecho
de ellas algo permanente y las mantiene sin más razones que su poder;
- tercero: han sido utilizadas –como se ha probado en reiteradas oportunidades-
para fines que nada tienen que ver con los establecidos en la constitución.
Ante estos hechos ha surgido el Frente, que es la respuesta nacional o un desafío.
Aunque se trata de una coalición de partidos, sectores desprendidos de
los lemas tradicionales y gente nueva en la política activa, el frente
es, al mismo tiempo, el instrumento surgido de una proceso en el transcurso
del cual las fuerzas que lo constituyen han planteado respuestas comunes a los
problemas nacionales. En otros términos: aún antes del nacimiento
del Frente había un común denominador en las aspiraciones de sus
futuros integrantes y en la actitud de protesta, de rebeldía frente al
régimen y fundamentalmente contra el actual gobierno, por su manera de
conducir los destinos de la nación.
El frente es, así, el fruto natural de un proceso, tiene sus raíces
en luchas comunes, en el sufrimiento nacional, y constituirá una herramienta
para el futuro. No es ni puede ser considerado como algo circunstancial, con
vista a las elecciones. Se trata de algo más hondo. Sea cual sea el éxito,
o el llamado éxito electoral, el frente quedará como un organismo
con vastos alcances para el futuro. No es un simple acuerdo de fuerzas, sino
una respuesta al dolor nacional y al actual gobierno, que confunde el arte y
la ciencia de gobernar con el arte y la ciencia de gobernar con el arte y la
ciencia de mandar.
El deterioro, al que me refería al comienzo, se ha manifestado particularmente
en dos aspectos que definen a un régimen:
1º) en los ataques a la clase trabajadora, la prohibición de informar
sobre huelgas, la presión y confinamiento de miles de personas, las destituciones,
la movilización o el castigo de quienes luchan por sus derechos, la clausura
de sindicatos, la prohibición de asambleas, etc., y
2º) en la política seguida respecto a los organismos educacionales.
En esto cabe recordar cierto paralelismo con otra etapa sombría: la de
1933. Aunque en la época de la dictadura de Terra era “vox populi”
que el gobierno sostenía: “No hay que meterse con la universidad,
recordamos con tristeza la oportunidad en que Emilio Frugoni, decano de la Facultad
de Derecho, fue prácticamente arrastrado, empujado, golpeado, por un
comisario cuyo nombre hemos olvidado.
La intervención de Enseñanza Secundaria, así como la discriminación,
persecución y el intento de asfixiar económicamente a la universidad
–a la que el Ministerio de Economía adeuda varios miles de millones
de pesos- son ejemplos elocuentes de que el gobierno no cumple las leyes (entre
otras la ley presupuestal), y de su agresividad sin disimulo hacia los organismos
de enseñanza. Inclusive corresponde señalar que agrega cierto
exhibicionismo a sus actitudes de prepotencia y soberbia.
Todos estos hechos se insertan en un cuadro general –el estado económico
del país- caracterizado por la primacía cada vez más notoria
del capital extranjero, la corruptela bancaria y parabancaria, una lucha contra
la inflación que castiga al humilde, al obrero, afirmaciones sobre el
valor de nuestra moneda que ya no engañan a nadie, otras manifestaciones
rosadas o discursos de tono optimista que nada tienen que ver con la realidad
socio-económica que padece el país.
* Este proceso, ¿cómo incide, por ejemplo, sobre el problema de la salud? ¿También en ese aspecto puede observarse con claridad?
- Y muy claramente. Se comprueba en el aumento de la desnutrición infantil, en problemas de las madres en la etapa del embarazo, en el deterioro general de la seguridad social que se manifiesta, entre otras cosas, en la elevación de las cuotas de las mutualistas y la imposibilidad para muchos de pagarlas, en la escasez de medicamentos, en el descanso del nivel de asistencia hospitalaria, ya que a veces se demora la atención de un enfermo porque se carece, por ejemplo, de placas radiográficas, etc.
* Aun antes de la constitución del Frente Amplio, usted ya se había apartado de los partidos tradicionales, ¿por qué? ¿A qué se debe, a su juicio, que no se crea ya en la posibilidad de que esos partidos tengan respuesta a los problemas nacionales?
- Ante todo, es evidente que las circunstancias nacionales obligan hoy a la
búsqueda de una auténtica salida, a través de la cual puedan
solucionarse las angustias colectivas. Y en la búsqueda de ese camino
están, hoy, comprometidas, hasta las personas que no sienten particular
afinidad con la actividad política, o que han sentido fundamentalmente
otra vocación. Los problemas han llevado a desechar el tradicional “no
te metas”, o la tendencia a quedarse quieto.
Paralelamente, los partidos tradicionales han demostrado que en la actualidad
no tienen respuesta adecuada, ni pueden aportar soluciones de fondo para los
problemas del país. (Y esto no significa negar que en otras épocas
cumplieron un papel importante en la vida del país.)
Algunos sectores, entre aquellos que e mantienen en los viejos lemas, podrán
estar de acuerdo o compartir, en lo esencial, las críticas y objeciones
que plantea el Frente contra el régimen actual. Pero esa actitud no servirá
de nada mientras actúen dentro de los partidos tradicionales, porque
de lo que se trata no es simplemente de cambiar un gobierno por otro, sino de
sustituirlo por un gobierno que suponga un cambio radial en las estructuras
del país. Lo esencial es ese cambio. Y, en ese sentido, las hondas transformaciones
por las que lucha el frente pueden considerarse en la línea trazada.
* Ligado a estos problemas que usted analiza está lo que se ha denominado “rebelión juvenil”. ¿Qué factores particulares han incidido sobre ese proceso en Uruguay?
- La rebelión juvenil no ha sido comprendida por algunos, pero es un proceso que no debe ser ignorado. Es una realidad, con todas las características de generosidad espiritual, decisión y audacia comunes a los jóvenes. Y ha surgido –para aludir sintéticamente a ella- porque los jóvenes no perciben un futuro acorde con su enfoque de justicia social, con un reconocimiento adecuado de los grandes valores; en suma, porque no encuentran ubicación en la estructura social-económica actual y no ven perspectivas de futuro. En nuestro país, la radicalización del proceso social impulsada por la crisis agregó nuevas sobras al panorama.
* En varios países del continente se ha planteado, especialmente entre los sectores jóvenes, la vía armada. Se sostiene –con la experiencia histórica- que ninguna clase se despoja a si misma de los privilegios y, frente a la violencia del régimen, surge la guerrilla. Frente a este problema, en le país hay quienes confían en la represión. ¿Considera que por esa vía se obtendrá algún éxito? En otros términos, ¿qué haría el frente para pacificar el país?
- La represión nunca solucionará ese problema. En primer lugar,
porque traerá una respuesta más violenta. Un ejemplo entre tantos
de los que pueden ilustrarse con hechos registrados en los últimos años
en el país: ¿quién puede creer que a un huelguista bancario
lo van a dominar llevándolo a una prisión, rapándolo, sometiéndolo
a manoseos? ¿No resulta evidente que ese trabajador, aunque viva cien
años, no olvidará jamás el vejamen a que lo han sometido?
Yendo concretamente al problema de la guerrilla: no habrá pacificación
si no se actúa sobre las causas de los problemas que padecen los países
de Latinoamérica. En esto el Frente tiene una diferencia esencial con
otras fuerzas que, si insisten en la ceguera para analizar el problema y sólo
creen en la represión, terminarán desencadenando más violencia
sobre el país.
* En el Frente hay gran cantidad de personas que integran los comités populares o forman parte de la gran corriente que llega a sus filas, pero que no integran particularmente ninguna de las fuerzas políticas que lo constituyen. ¿Esa gente podrá tener asegurada la participación en la tarea común?
- El frente tendrá que modificar también lo que podría llamarse la técnica política, buscando la participación activa de todos los compañeros en la elaboración de sus decisiones, en las grandes tareas y en la difusión de sus verdades entre la gran masa de la población.
* El Frente será un instrumento esencial para la incorporación del pueblo uruguayo a las luchas del Tercer Mundo. ¿Cree que, en ese conjunto de países, Vietnam es un ejemplo, como lo es, asimismo, Cuba? ¿Su lucha no prueba que cuando un pueblo se decide a defender su libertad y su tierra nada puede contra él el imperialismo?
- El pueblo de Vietnam ha demostrado, efectivamente, lo que puede el hombre
impulsado por una idea. Ha detenido y derrotado al imperio más poderoso
de la tierra, en la más admirable respuesta humana al inmenso poderío
técnico del ejército norteamericano. Cuba y la vigilia fervorosa
de su pueblo contra la agresión constituye otro ejemplo. Y en el tiempo
que corre han sufrido presiones, además, Perú, Bolivia, Chile.
Todo intento de obtener la independencia económica –sin la cual
la independencia política no existe- no es tolerado por el imperialismo.
El Frente no será bien visto, a su vez, por los monopolios a sus aliados
en el interior del Uruguay.
La lucha a desarrollar no será fácil. Exigirá aún
más trabajo. Aunque existirán buenas razones para que la tarea
se realice con alegría y esperanza. Por otra parte, los pueblos de América
Latina tienen problemas similares, necesidades parecidas, destino común
e idénticos verdugos. La respuesta será, en consecuencia, común.
Y ello facilitará el proceso.
Reportaje de Guillermo Chifflet