
Revista "Cuestión", 2 de marzo 1972
Año II, Nº 15
El siguiente es el texto de la información oficial acerca del asesinato
del joven Ibero Gutiérrez:
"Oficina de Prensa de las Fuerzas Conjuntas. Comunicado Nº 43. Hora:
22. Comprendido en el Decreto Nº 189/71. –Montevideo, 28 de febrero
de 1972.- En el día de la fecha, siendo aproximadamente las 12.00 horas,
como consecuencia de un aviso anónimo, integrantes de las Fuerzas Conjuntas
hallaron debajo de un árbol ubicado a unos quince metros de la intersección
de Camino de las Tropas y Camino Melilla, el cuerpo sin vida de una persona
del sexo masculino presentando varias heridas de bala.
La víctima se hallaba en posición de cúbito ventral y vestía
camisa beige, pantalón tipo vaquero azul y zapatos mocasines marrones,
sobre el cuerpo se halló un papel con una repudiable anotación
que pretende justificar la violencia en un estado de derecho, como respuesta
a las actividades de la delincuencia organizada.
Efectuadas las pericias técnicas correspondientes se identificó
al occiso como IBERO GUTIERREZ GONZÁLEZ, oriental, de 21 años
de edad, estudiante de Derecho y de la Facultad de Humanidades y Ciencias, siendo
su último domicilio conocido en la calle Hernani Nº 1541 de la Capital.
El muerto era integrante de la "Agrupación de Avanzada Universitaria"
(ADAU) y de un grupo organizado para delinquir, habiendo estado vinculado a
los delincuentes que intentaron colocar un artefacto explosivo en la residencia
presidencial el día 21 de junio de 1969.
Habiendo sido detenido, fue procesado el día 3 de enero de 1970 por el
delito de "Asociación para delinquir" y posteriormente internado
por Medidas Prontas de Seguridad, desde el 13 de agosto al 13 de setiembre del
mismo año, y del 13 al 27 de marzo de 1971".
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Ibero Gutiérrez González apareció acribillado en Camino
de las Tropas, tirado en un monte al costado del camino. Sobre su cuerpo, un
papel "repudiable" hablaba de venganza, de asesinato premeditado.
¿Quiénes fueron los sicarios que lo asesinaron? ¿Son los
mismos que noche a noche pintan la ciudad con amenazas a los tupas y elogios
a la policía y el ejército? ¿Son los mismos que ponen bombas
en casas de familiares de presos políticos y militantes frentistas, y
nunca son descubiertos in fraganti por los cientos de vehículos de la
represión que circulan por la ciudad?
Quienes emplean a estos mercenarios, tarde o temprano los
liquidan, o más sencillamente, no pueden asegurarles la impunidad más
allá de ciertos límites cada día más estrechos.
Fleury, organizador del "Escuadrón de la Muerte" en Brasil, vino contratado dos meses a nuestro país. Aquí estuvo en octubre y noviembre de 1971. ¿Quién lo contrató?
Y mientras no descubran a los autores de este crimen, su peso va a resultar seguramente muy incómodo a los integrantes del gobierno, a los jerarcas policiales y militares, obligados a soportar el dudoso privilegio de ser "apoyados" por una organización que tortura, secuestra y mata, según todas las recetas de la "guerra sucia".
Ibero Gutiérrez, estudiante de 21 años, querido militante estudiantil de la FEUU, militante de base del Frente Amplio, había sido procesado hace varios años por un supuesto intento de volar la casa presidencial con una garrafa de supergás.
El domingo 27 a las 19,30 horas se dirigió a su casa, tras haber estado estudiando con unos compañeros de clase –era estudiante de Humanidades-. A las 23,30 había quedado en pasar a buscar a su compañera por otra casa donde también ella estaba estudiando. El muchacho no apareció ni esa noche ni nunca más...vivo.
Sus familiares manifestaron que al creerlo detenido, concurrieron a reclamar su libertad en Jefatura. Incluso en la mañana del lunes 28 interpusieron ante las autoridades judiciales un pedido de habeas corpus. Fue entonces que el Inspector Víctor Castiglioni les comunicó la aparición de un cuerpo acribillado en Camino de las Tropas.
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Publicado en revista Cuestión del 16 de marzo de 1972
Año II, Nº 16
IBERO GUTIERREZ: INFORME SOBRE EL ASESINATO.
Durante siete días, cronistas de CUESTION interrogaron a familiares de
Ibero Gutiérrez González, rastrearon datos e informaciones sobre
las actividades del Escuadrón de la Muerte, consultaron a abogados e
investigadores policiales.
Esa indagación permitió detectar algunos elementos aún
no difundidos sobre el asesinato de Ibero y sobre las actividades de ciertos
grupos para-policiales. En ese capítulo se incluyen revelaciones claves,
algunas de las cuales puede resultar de capital importancia para el total esclarecimiento
de los asesinatos cometidos por el Escuadrón. Este es el texto del informe
elaborado por los cronistas de CUESTION.
Cuando Ibero Gutiérrez González regresó de Europa, luego
de dos meses de permanencia en Francia y España, envió a un sacerdote
amigo de su padre, en cuyo domicilio madrileño se había hospedado,
una carta en la cual le solicitaba le enviara unos libros que había dejado
allá. La carta llegó abierta a manos del religioso y su domicilio
y su parroquia fueron allanados. A duras penas el propio sacerdote evitó
una temporada en la cárcel. También en París, la casa amiga
donde Ibero permaneció unos días, fue prolijamente allanada por
la policía. Eso sucedió en 1968. Ibero tenía entonces 18
años. No había, en aquel momento, justificaciones aparentes para
esos episodios. Un premio en el concurso de Radio Habana y una breve estadía
en Cuba eran los únicos extremos que podían explicar; después,
un diario norteamericano publica una gran fotografía de Ibero, como ilustración
de aquellos hechos. Poco tiempo de una nota en la que se le sindica como "jefe
tupamaro".
¿Quién proporcionó esa fotografía al diario yanqui?
¿De dónde surgieron los datos personales que se incluyen en la
nota? ¿Cómo explicar la absurda acusación que se hace allí
contra Ibero, y presentándole, nada menos que como "jefe tupamaro"?
Sus familiares, su compañera, sus amigos se plantean hoy insistentemente
esas preguntas. Y muchas otras. Por ejemplo: ¿por qué la insistente
persecución desatada contra Ibero durante estos últimos cuatro
años? ¿Por qué las mentiras, las mistificaciones, las ambigüedades
tendientes a construirle una imagen de sedicioso, que se complementa a la perfección
con la intención que refleja el cartel que apareció sobre su cadáver,
el lunes 28: "Vos también pediste perdón. Bala por bala.
Muerte por muerte. C.C.T.." (Comando Caza Tupamaros)?
Quizás Ibero fue una víctima prefabricada. El 7 de setiembre de
1971 su nombre apareció en una lista publicada por "El País",
donde se le sindicó, también, como sedicioso. Pero Ibero sólo
había estado 90 días detenido, sin pruebas y había sido
excarcelado por la Fiscal del Crimen, doctora Gonella, que no encontró
méritos para acusarlo. Y se sabe que ni un sedicioso está solo
90 días en la cárcel si es culpable de "asociación
para delinquir" ni la doctora Gonella es una fiscal blanda, despojada de
prejuicios políticos e ideológicos. Por supuesto, Ibero y sus
abogados probaron fehacientemente que no tenía vinculación alguna
con el delito de que se le acusaba (atentado contra la quinta presidencial)
y que el día del hecho Ibero estaba en su casa. Tenían testigos
calificados para probarlo. Y lo probaron. Y de inmediato Ibero fue excarcelado
por la Fiscal, cuyo dictamen refleja en el caso la opinión del propio
Poder Ejecutivo. Y en las circunstancias en que se registró la excarcelación
correspondió a un sobreseimiento.
Pero hubo más. Mucho más. Cada vez que se produjo un hecho espectacular
(asalto al BFI, secuestros) Ibero fue buscado, indagado por la policía.
En cada oportunidad Ibero se presentó y probó que nada tenía
que ver con esos hechos, con testigos y testimonios calificados. Nunca la policía
encontró en esas oportunidades indicios de ninguna clase para que fuera
procesado. No obstante, como tantos otros ciudadanos inocentes durmió
algunas noches en Jefatura "mientras se averiguaba", fue recluído
en un cuartel. "Ibero no consideraba deshonroso ser «tupamaro»",
recuerdan hoy sus familiares "pero nunca nadie probó que lo fuese".
Incluso, cuando fue excarcelado, no fue como los "sediciosos", enviado
a una dependencia militar. Pero Ibero, militante estudiantil y del Frente Amplio,
ubicado políticamente en el Movimiento de Independientes 26 de Marzo,
era perseguido. ¿Por qué, por quiénes? La casa de sus padres
fue allanada, incluso estando la familia en el interior, veraneando: la persecución
se extendía a la familia. Y hasta la semana pasada, ese extremo adquirió
niveles de ensañamiento. Se dijo que estaba vinculado a grupos sediciosos,
y hasta la doctora Gonella ya había dicho que no. Se habló de
que su domicilio era "desconocido", y cuando se casó con Olga,
Ibero dio, como correspondía, su dirección a las autoridades competentes
y allí vivía. Se afirmó que había estado varias
veces recluido y ya sabemos cómo es esa historia. No se dijo, por supuesto,
que había sido excarcelado por falta de méritos para acusarlo,
que no había indicio alguno que lo vinculara a los comandos revolucionarios.
El propio Ibero contó a sus amigos: "Cuando me interrogaba el juez
un funcionario entró al despacho y le dijo que alguien quería
hablarle. ¿Quién es?, preguntó el juez. «El comisario
Otero», respondió el funcionario. Y el juez salió y habló
con Otero". Y después volvió y, aún careciendo de
pruebas como la propia fiscal luego lo admitió, mandó a Ibero
a Punta Carretas. Otra vez, la inquietante pregunta de siempre: ¿Quién,
desde dónde, desde cuándo, por qué, dirigía la persecución
contra Ibero? ¿Quién tiene el brazo tan largo como para llegar
a Madrid, a París, a los Estados Unidos? ¿Qué habló
el comisario Otero aquel día con el juez?.
El martes 29 los matutinos alcanzaron la primer respuesta: había aparecido
el cadáver de Ibero Gutiérrez González, en un lugar apartado,
con 13 balazos en el cuerpo, asesinado por el Comando Caza Tupamaros, una de
las tantas caras del Escuadrón de la Muerte.
SUS ULTIMOS PASOS
Cuenta el padre de Ibero: "El domingo 27 almorzó en mi casa, con
la familia. Luego Olga, su esposa, fue a casa de una compañera a estudiar.
En mi auto yo llevé a Ibero hasta su departamento. Eran las 3 de la tarde,
aproximadamente. Lo dejé en la esquina, a poca distancia de su casa,
con el brazo levantado, saludándome. Esa es la última imagen que
tengo de él".
Dice Olga, su compañera: "Quedamos en encontrarnos a las diez y
media u once de la noche. El iba a pasar a buscarme por la casa de una compañera,
donde yo estaba estudiando. No vino y eso nos sorprendió, porque Ibero
era puntual. Así que cerca de medianoche estábamos muy nerviosas,
porque no aparecía. Con unos familiares fui hasta nuestro apartamento
y allí todo estaba en orden. Ibero no estaba. El lunes en la mañana,
temprano, fui con el padre de Ibero a la Jefatura. Allí dijeron que no
sabían nada de él. Seguimos investigando hasta cerca de las 7
de la tarde, sin resultado. Fue cuando nos informaron que había aparecido
su cadáver"............
Según el parte policial el cuerpo fue encontrado cerca de las 12 del
lunes. De acuerdo al informe forense, Ibero murió entre la medianoche
del domingo y las 3 de la madrugada del lunes. Eso es todo. No hay más
datos. El Escuadrón de la Muerte sabe cubrir sus pasos.
EL INFORME DEL FORENSE
El cadáver de Ibero Gutiérrez presentaba las siguientes heridas:
esquimosis y hematosis en cara anterior y posterior del tórax. Algunas
alargadas, provocadas por objetos contundentes; otras redondeadas, como si hubieran
sido provocadas por patadas. Algunos de esos golpes provocaron fracturas de
costillas.
* 2 orificios de bala transfixiantes de brazo derecho. Uno de ellos
fracturó el húmero.
* 1 herida de bala transfixiante de dedo de mano izquierda, con
fractura de falange.
* 1 herida de bala transfixiante de brazo izquierdo.
* 1 herida de bala transfixiante en región occipito-parietal derecha,
transfixiante de cerebro. Este proyectil se extrajo debajo de la piel
de la región frontal, lado derecho.
* 2 heridas de bala, preauriculares, derechas.
* 1 herida de bala en región carotidea izquierda. El proyectil fracturó
el maxilar inferior.
* 1 herida de bala supraclavicular izquierda.
* 2 heridas de bala en la cara posterior del tórax, una derecha y otra
izquierda.
* 2 heridas en cara anterior de tórax.
No hay más detalles de heridas en el parte forense. En total 13 balazos,
todos de calibre 38, disparados por varios revólveres, según se
estableció en los peritajes. Por lo menos tres revólveres.
Además, en el pecho de Ibero Gutiérrez aparecieron dos marcas
paralelas, largas, finas, aparentemente provocadas por sogas. ¿Permaneció
atado (a una silla, probablemente por la ausencia de marcas en la espalda) hasta
instantes previos a su asesinato y se hizo las marcas al intentar liberarse
de las ataduras? ¿Fué acribillado atado y de ahí los balazos
en los brazos, que levantó en un gesto instintivo? Como se verá
más adelante algunos extremos de esas hipótesis pueden servir
para rastrear alguna pista que conduzca a los autores materiales del asesinato.
LAS PISTAS
El Escuadrón de la Muerte (o cualquiera de sus sellos colaterales)
no deja pistas, habitualmente. Si las deja, tienen una característica
singular: cuando se inicia la indagación policial, se desvanecen, se
diluyen, terminan por evaporarse.
No obstante, en este caso hay posibilidades de encontrar alguna, según
aseguran veteranos investigadores policiales. Veamos.
1) El cuerpo apareció debajo de un árbol, a unos quince metros
de la intersección de Camino de Las Tropas y Camino Melilla. Es una zona
relativamente despoblada. El lugar exacto donde apareció el cuerpo está
alejado de casas. No hay vecinos en las proximidades. No obstante, los hay en
un radio de unos 350 metros y precisamente por tratarse de una zona apartada,
cuyos moradores están habituados al silencio nocturno de la zona, cualquier
ruido (detonaciones, motores, gritos) es audible a muchos metros de distancia
y fácilmente detectable por los moradores más cercanos. Según
el parte técnico la muerte de Ibero se produjo entre las 24 y las 3 de
la madrugada. Según todos los indicios no fue asesinado en el lugar que
apareció el cadáver, sino que fue llevado allí ya muerto.
Sea como sea, los asesinos estuvieron en Camino de Las Tropas y Camino Melilla
entre las 24 del domingo y las 3 de la madrugada del lunes, si mataron allí
a Ibero, o entre las 24 del domingo y las 12 del lunes, cuando, según
el parte policial, fue descubierto el cadáver gracias a un "aviso
anónimo". Esas, por supuesto, son las horas topes y los plazos pueden,
aún, ser mayores. De todas formas queda claro que la presencia de extraños,
de automóviles y quizás los ruidos de detonaciones muy posiblemente
no hayan pasado inadvertidos a los vecinos del lugar, ya que, eventualmente,
los asesinos estuvieron en el lugar, recorriendo caminos y carreteras, entre
la medianoche del domingo y el mediodía del lunes. Un lapso demasiado
extenso como para que hayan pasado inadvertidos por todos en todo momento. ¿Nadie
escuchó voces, nadie vió automóviles, nadie observó
-a la luz de la luna o del sol- el rostro de ningún extraño en
las proximidades, nadie oyó gritos o detonaciones?
Quizás la policía no pueda contestar esas preguntas: no ha investigado
por ese lado.
2) Ciertos detalles de las heridas permiten profundizar algunas pistas. Todas
fueron ocasionadas por armas de calibre 38, que utiliza, como se sabe, la policía.
Por lo que se sabe, fueron varias (por lo menos tres) las armas que se vaciaron
en el cuerpo de Ibero. Un examen balístico realizado en base al hecho
de que las estrías dejan marcas diferentes, podría ayudar a limitar
el número de posibilidades para conocer más detalles sobre las
armas usadas. No hay indicios de que ese examen se haya realizado.
3) El ángulo desde el que fueron disparados los balazos sobre un Ibero
aparentemente atado a una silla, puede -otras veces, muchas, ha servido para
ello- proporcionar datos sobre la altura y otras características físicas
de los o alguno de los asesinos. Del mismo modo, un estudio dactiloscópico
a fondo del cartel que colgaba del cuello de Ibero, podría ayudar también
en la investigación, como siempre ha ayudado en casos similares. Pero
ninguno de los dos extremos han sido tenidos en cuenta por la policía.
4) Huellas digitales, altura aproximada de los asesinos, descripción
de algunos o alguno de ellos proporcionadas por vecinos del lugar donde apareció
el cadáver, datos sobre automóviles y presencia de extraños
en el lugar, detalle sobre frases intercambiadas entre los asesinos cuando mataron
o dejaron a Ibero en Camino de Las Tropas y Camino Melilla, son posibilidades
de pistas, que para concretarse o no dependen de la diligencia con que a ese
nivel se investigue. Otros hechos policiales (cientos, miles de ellos según
opinan los expertos encuestados por CUESTION) se han aclarado en base a posibilidades
de pistas exactamente iguales a las de este caso, indagadas a fondo. Pero en
el caso de Ibero nada se investiga a fondo.
LOS TESTIMONIOS
Antes que nada, Ibero era un militante. Un hombre comprometido con su tiempo
y con su padre. También, un artista. Un creador. Un creador cuyo talento
se reflejaba en sus pinturas (consideradas excelentes por los expertos), en
sus poemas, en sus fotografías. Además, un compañero, un
amigo entrañable de su padre, su madre, su hermana, su compañera,
y de los jóvenes y adultos cercanos a su militancia política y
estudiantil. A ese nivel CUESTION auscultó opiniones. Las respuestas
trazan una semblanza objetiva de Ibero.
-De su padre: "Ibero y yo dialogábamos mucho. De nuestras afinidades,
de nuestras discrepancias. El era un hombre inteligente, un creador, sobre todo
un creador. Quizá en algunos aspectos pensaba que yo conservaba aún
las limitaciones propias de mi generación, que vivió ciega a muchas
cosas. Y probablemente tenía razón, pienso ahora. De todos modos
nuestras charlas, en las que afloraban nuestras coincidencias y nuestras diferencias,
nos sirvió de mucho a los dos. Sí. A ambos, estoy seguro de ello.
Hay una fotografía (señala una ampliación de la publicada
en los diarios) que define a Ibero tal cual era. Maduro, tremendamente maduro,
siendo un niño. Vea su mirada, fíjese en la seriedad y la pureza
infantil que refleja su mirada. Sí. Así era Ibero. Así
hasta el último día. Hasta el mismo domingo, cuando me dejó
su última imagen; su brazo en alto, saludándome".
-De su compañera: "Nos queríamos, sabíamos que nuestra pareja era importante, pero que no tenía sentido, que perdía todo sentido si no se extendía a los demás, si no existía en relación a la causa de liberación de nuestro pueblo. Así vivíamos queriéndonos, entre la militancia y las luchas estudiantiles y las tareas políticas. Ibero era un hombre, un militante, un luchador. No quería aislarse, meterse solo dentro de sus cosas, separarse de los demás, lo que comprendía que era bueno para los otros. Y esa fue, siempre, su lucha".
-De sus compañeros de facultad y de militancia: "Ibero era inteligente,
prudente, sensible a toda injusticia, fuera ejercida contra quien fuera"
(Alvaro).
"Yo lo conocí mucho, Un día nos dijo: «Tenemos poco
tiempo. Hay que vivir de apuro. Hay tareas que no pueden esperar» Y esas
tareas eran, para él y para todos nosotros, las de la militancia por
la causa de la liberación" (Jorge).
"Sí, yo fui compañero de facultad de Ibero y le puedo asegurar
que a muchos de nosotros nos anima un estímulo: el de ayudar a encontrar
a los responsables, a los asesinos". (Miguel).
LA INVESTIGACION.
Cuarenta y ocho horas después del asesinato de Ibero, el Frente Amplio
solicitó en el parlamento una investigación sobre el Escuadrón
de la Muerte. Existen ya, particularmente a nivel judicial, elementos de sobra
para encausar esa indagación, además de los datos que reúna
por sí el parlamento, si prospera el planteo del Frente Amplio. Aunque
quizá ese no sea el único camino existente para desbaratar a las
bandas parapoliciales, la intervención parlamentaria puede contribuir
decisivamente con ese propósito. Ya hay demasiados muertos como para
seguir esperando.
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EXTRAIDO DE LOS DIARIOS Y AGENCIAS DE NOTICIAS DE LA EPOCA:
"IBERO FUE TORTURADO Y BALEADO LENTAMENTE"
Sobre el asesinato del joven Ibero Gutiérrez González, se sabe por deducción de datos parciales que el "Escuadrón de la Muerte" lo torturó y luego lo fue baleando hasta comenzar a rozarle la ropa, hiriéndole primero partes no vitales hasta que finalmente lo remataron con proyectiles dirigidos a la cabeza. Aguardase el dictamen médico forense para un conocimiento más preciso de este horrendo crimen.
El cuerpo tenía trece heridas de bala, de varios revólveres
y diferentes ángulos, en la espalda, cabeza, tórax, brazos, manos,
cuello, orejas, etc.
Asimismo se comprobaron fracturas y hematomas varias en la región abdominal,
producidas por un objeto contundente (cadenas o algo similar). También
está comprobado que le habían arrancado gran cantidad de cabello.
Su camisa presentó siete orificios de entradas de bala disparadas por
la espalda y sólo tres orificios de salida, en el tórax.
Sabido es que Ibero Gutiérrez fue secuestrado el domingo 26 de febrero
y que su cadáver fue abandonado a 20 metros del Camino de Las Tropas,
frente a la intersección de éste con Camino Melilla. Estaba de
cúbito ventral, debajo de un árbol, entre altos pastos. En el
rostro tenía grandes manchas de sangre.
Fue localizado en la mañana del lunes 27. El asesinato pudo concretarse
en la madrugada de ese día, probablemente en un lugar del cual lo trasladaron
al sitio donde apareció el cadáver.
Por la tarde de ese día le practicó la autopsia en la morgue de
la Facultad de Medicina, el Dr. Héctor Puppo, Médico Forense cuyo
informe aún no habría llegado al Juzgado Letrado de Instrucción
de 1er. Truno, donde debe sustanciarse la investigación de este horroroso
crimen de la organización ultraderechista que en la ocasión dejó
una nota firmada con la sigla "C.C.T.", al igual que en el secuestro,
mutilamiento y acribillamiento a quemarropa de Ramos Filippini el 31 de julio.
El cuerpo de Ibero presentaba heridas de bala en las regiones derecha e izquierda
del cuello; oreja derecha; tórax región posterior, zona izquierda
y zona derecha; en la parte exterior del brazo izquierdo (que también
presenta fractura de húmero) en la primer falange del dedo medio de la
mano izquierda; en la zona externa del brazo derecho; en la región superior
de la cabeza. Un proyectil quedó alojado y abultando en la zona frontal
derecha, parte superior.
La autopsia permitió la extracción de tres proyectiles calibre
38 largo usados en revólveres. Uno quedó deformado por el impacto,
pero según la pericia balística, los dos restantes posiblemente
fueron disparados con revólveres, marca Taurus, con 6 estrías
dextrógeras y Smith & Wesson con 5 estrías dextrógeras.
Asimismo en el lugar, según dijo la policía, se encontró
un proyectil con 6 estrías dextrógeras, que también podría
pertenecer a un revólver marca Taurus.
En total, las ropas evidenciaron perforaciones de nueve de los balazos, dos
de los cuales con trayectorias tangenciales (en el cuello de la camisa y en
el bolsillo izquierdo).
Se aguarda el dictamen forense para deducir más detalles.
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UNA MULTITUD ACOMPAÑO LOS RESTOS DE IBERO GUTIERREZ
Ayer se realizó el sepelio de los restos del estudiante de la Facultad
de Humanidades, Ibero Gutiérrez González, el que dió lugar
a una demostración de dolor y contenida indignación. El velatorio
se llevó a cabo en la casa de la calle Hernani 1541, en el corazón
de Punta Gorda. Amigos, hombres y mujeres conmovidos por este crimen se hicieron
presentes para acompañar hasta su última morada el cuerpo de Ibero
Gutiérrez de 22 años que deja una esposa con la cual había
contraído enlace hace apenas pocos meses. Los padres de Ibero Gutiérrez,
un matrimonio frenteamplista, estuvieron rodeados permanentemente por la solidaridad
de amigos del hijo y personas que habían llegado a expresar su repudio
a tan bárbaro
hecho. Estuvieron presentes dirigentes del Frente Amplio como el Primer Secretario
del Partido Comunista, diputado Rodney Arismendi y de la UJC Jorge Mazzarovich,
así como el senador Enrique Erro, los diputados Sosa Díaz y Martínez
Gallinal, Ruben Sassano y Mario Benedetti. También dirigentes de la FEUU.
A las 16 y 30 horas, una multitud de varios miles de personas inició
el recorrido hasta el cementerio llevando a pulso el féretro de Ibero
Gutiérrez.
Voces emocionadas entonaron durante la marcha las estrofas del Himno Nacional.
El cortejo a lo largo de la avenida Rivera, se hacía más numeroso
por los nuevos contingentes que lo engrosaban.
Durante el trayecto familiares y amigos recordaban pasajes de los últimos
días de Ibero Gutiérrez González, estudiante de la Facultad
de Humanidades. Sus padres lo vieron por última vez el domingo pasado
a la hora 15. A esa hora después de almorzar se retiró acompañado
de su esposa. Como todos los domingos la familia se había reunido con
todos sus miembros, fue un comentario recogido.
Amigos señalaron que en las primeras horas de la noche de ese día
domingo vieron a Ibero Gutiérrez. Dijeron que el joven varias veces había
mencionado que era seguido por personas extrañas. Durante la marcha hacia
el Cementerio, hubo quienes recordaron que el domingo había quedado en
pasar a buscar a su esposa por la casa de una amiga, donde aquella se encontraba
estudiando. La cita era a la hora 22,30 pero no llegó. Al otro día,
es decir el lunes pasado, comenzó la búsqueda de Ibero. En casa
de amigos, de familiares y finalmente en la Jefatura, donde no se tenía
información. Así transcurrió la mañana en medio
de la desesperación de los familiares. Hasta que finalmente a las 19
horas, la esposa de Ibero Gutiérrez y sus padres fueron enterados de
la terrible muerte del joven.
Nos enteramos que las fuentes de ingresos del matrimonio eran la venta de libros
del joven Ibero.
Casi una hora y media duró la marcha del cortejo hasta la necrópolis.
Durante todo el trayecto el féretro fue llevado a pulso. Con las estrofas
del Himno conmovidamente coreadas por la multitud, se ingresó al cementerio.
En el acto del sepelio usó brevemente de la palabra, el dirigente del
FA Ruben Sassano, quien señaló que "el mejor homenaje es
decirte que lucharemos más que nunca ...
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ESTUDIANTES DE HUMANIDADES CONDENAN EL BARBARO CRIMEN.
El Centro de Estudiantes de Humanidades, ante el brutal asesinato de Ibero Gutiérrez González, militante de este centro de estudiantes y de FEUU, emitió una declaración en la que expresa "su más enérgico repudio ante este crimen, que se suma a la larga cadena de asesinatos y atentados cometidos impunemente por bandas fascistas". Señala que "actos como éste, lejos de ser hechos aislados forman parte de un plan organizado por la oligarquía con el fin de aterrorizar e inmovilizar a las fuerzas populares que se integran crecientemente a la lucha política", "que esta política oligárquica se expresa también en los ataques reiterados a la Enseñanza", y expresa finalmente que "la muerte del compañero Ibero Gutiérrez González nos reafirma en la decisión de luchar con todas nuestras fuerzas para erradicar definitivamente estos brotes fascistas, a la vez que impedir todo intento de avasallamiento a nuestra Universidad".
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CABLE 245 DE ANSA (Actualiza ANSA 241)
"URUGUAY/ SEDICIOSO MUERTO
"Montevideo, 28 (ANSA)- Un joven sedicioso que hace dos años intentó
-junto a otras personas- colocar un artefacto explosivo en la residencia presidencial
de la Avenida Suárez, apareció hoy muerto a balazos en una desolada
zona de las afueras de la ciudad, informó esta noche un comunicado oficial
difundido por la oficina de prensa de las fuerzas conjuntas policial-militares.
La víctima, IBERO GUTIERREZ GONZALEZ, de 22 años, fue encontrada
hoy, como consecuencia de un anuncio anónimo, presentando varias heridas
de bala. Sobre el cuerpo -señala el parte- se halló un papel con
una repudiable anotación que pretende justificar la violencia en un estado
de derecho, como respuesta a las actividades de la delincuencia organizada.
Aunque el parte no lo especifica, extraoficialmente trascendió que el
referido volante estaría firmado a nombre de un Comanzo Caza Tupamaros.
Gutiérrez González había sido procesado por la justicia
en el año 1970 por su vinculación con el MLN (T).
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AFP-242
CONTRAGUERRILLA
Montevideo, feb 28 (AFP)- La organización contra guerrillera "Comando
Caza Tupamaros" ejecutó hoy a un joven no identificado en venganza
por la muerte de tres policías en el último mes, se supo de fuente
policial segura.
A fines de julio último, el citado comando, integrado según la
izquierda por efectivos de la misma policía al estilo del famoso "Escuadrón
de la Muerte" brasileño; en su primera incursión pública
acribilló a un ex tupamaro en represalia por la muerte de un civil.
El cadáver encontrado hoy en una zona semidesértica del cinturón
de la ciudad presentaba un tiro en la cabeza y cinco en el cuerpo. Junto a él
había octavillas con la leyenda "Bala por bala, Muerte por muerte".
Se presume en medios periodísticos que el muerto, cuya edad oscila entre
20 y 25 años, fuera un antiguo sedicioso o bien un estudiante de ideas
izquierdistas simpatizante de los guerrilleros.
La censura a los medios de difusión locales es terminante y el hermetismo
de las autoridades impidió conocer mayores detalles.
Desde el 27 de enero los tupamaros ejecutaron al jefe de seguridad interna de
la cárcel de Punta Carretas, por "torturador"; mataron a dos
policías durante el asalto a una Comisaría e hirieron a uno de
los responsables de la lucha anti-subersiva, Comisario José Pedro Macchi".
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Nº 129
Montevideo, 28 (AP)- Un tupamaro fue ajusticiado hoy por un comando anti-subversivo,
revelaron fuentes policiales.
El cadáver del hombre que aparenta entre 20 y 25 años presentaba
por lo menos siete impactos de bala. Apareció en un campo a unos 16 kilómetros
del centro de esta capital.
Según las fuentes el cadáver apareció con un papel que
decía: CCT. Bala por bala, muerte por muerte, vos también pediste
perdón...
La sigla sería Comando Caza Tupamaros que hace unos meses dio muerte
a otro guerrillero HECTOR RAMOS FILLIPINI, que también fue acribillado
a balazos.
La prensa izquierdista acusa a estos comandos de contar con colaboración
policial al estilo del escuadrón de la muerte brasileño.
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L 166
tupamaros- principal nocturno
por Hugo Inantino
Montevideo, 28 (Latin)- El cadáver acribillado a balazos de un ex encausado
por su vinculación con los tupamaros fue encontrado hoy por la policía
en un suburbio de esta capital, pocas horas después que las autoridades
confirmaron el arresto de prominentes figuras de la organización.
Fuentes allegadas a la policía dijeron que el muerto, un joven de unos
25 años y un metro setenta de estatura, fue identificado como Ibero Gutiérrez.
El cuerpo de Gutiérrez, quien tiempo atrás estuvo encarcelado
por disposición judicial, fue hallado hoy por la policía en las
cercanías de La Tablada, a 15 kilómetros del centro de esta ciudad,
luego que voces anónimas alertaron sobre su existencia.
Junto al cadáver los investigadores encontraron un rudimentario volante
manuscrito con la leyenda "bala por bala, muerte por muerte" y la
firma CCT que presumiblemente identifica a los Comandos Caza Tupamaros.
La muerte de un hombre vinculado al movimiento tupamaro, a manos de desconocidos
que se escudan tras las siglas del referido comando, es la segunda que se registra
aquí en menos de un año.
El pasado invierno una desprevenida pareja descubrió sobre las rocas
de la playa Buceo el cadáver de Manuel Ramos Fillipini, ultimado de varios
disparos, junto a quien se encontró también una leyenda similar.
Comunicados del movimiento clandestino y órganos periodísticos
de izquierda denunciaron, en más de una oportunidad, la existencia de
un escuadrón antitupamaro".
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"Informa la policía uruguaya que un miembro tupamaro fue asesinado
por un comando antisubversivo.
Montevideo, febrero 28 (APA) Un tupamaro fue "ajusticiado" por un
comando anti-subversivo, revelaron fuentes policiales.
Presentaba por lo menos siete impactos de bala. Apareció en un campo
a unos 15 kilómetros del centro de esta capital.
Según las fuentes en el cadáver apareció un papel que decía:
"CCT. Bala por bala, muerte por muerte, vos también pediste perdón...".
La sigla sería "Comando Caza Tupamaros" que hace unos meses
dió muerte a otro guerrillero, HECTOR RAMOS FILLIPINI, que también
fue acribillado a balazos.
La prensa izquierdista acusa a estos "Comandos" de contar con colaboración
policial al estilo del "Escuadrón de la Muerte" brasileño."
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Y escribió Hugo Alfaro en el libro IBERO GUTIERREZ, ANTOLOGIA I
PROJIMO – LEJIMO y otros poemas. 1966 – 1970
Editorial ARCA:
RETRATO DE UN ARTISTA ADOLESCENTE
“He ido componiendo su imagen (no lo conocía) a través
del testimonio de sus padres, de su compañera y de su hermana, en un
itinerario de afuera adentro, que parte de los titulares de los diarios (“Estudiante
asesinado”, etcétera) y el asombro inicial, y va penetrando en
un mundo sorprendentemente rico aunque soterrado. Porque Ibero, bienhumorado
y sano, y hasta suave practicante de una ironía del absurdo (quería
y conocía la obra de Ionesco), era pudoroso e introvertido, por una calidad
del sentimiento que le hacía huir de todo exhibicionismo. Tampoco sentía
orgullo de su soledad. Llegó alguna vez a autocalificarse de egoísta,
me cuenta Olga, por una cierta incapacidad suya para la comunicación
fácil, incluso con muchachos de edad e inquietudes similares. Pero no
era eso. Trataba de llegar al fondo de la gente; era de escuchar, no de contar;
tenía un gran sentido del silencio. Decía que había que
ser como los hindúes: reencontrarse y encontrar la paz espiritual, estar
callado, pensar las cosas, no escapar de sí, estar consigo mismo; no
juzgar, comprender; conocerse, y por conocerse conocer al prójimo.
Sólo quería estudiar, pintar y escribir. Estudiaba filosofía
y psicología en Humanidades, e Historia informalmente, por simple inclinación
vocacional, y siguió siendo un estudiante serio, después de haber
sido en primaria (Escuela Nº 81, del barrio) y en secundaria, incluídos
preparatorios de derecho (Instituto Dámaso Larrañaga), un estudiante
brillante. A los veintidós años no le alcanzan las paredes de
su casa y de la casa de sus padres, y los cajones, las libretas de apuntes y
hasta los vidrios esmerilados del cuarto de baño, para colgar o guardar
su pintura (óleos, dibujos, colajes, algunos notables).
Tenía dieciséis años cuando dibujó el autorretrato
que tengo delante. Y el poema que sirve de acápite, es uno en una masa
de poesía inédita a la que parece haber tenido acceso sólo
Olga, en los últimos dos años de que data la relación entre
ambos. Así exteriorizaba Ibero su registro sensible del mundo. Y cualquiera
que sea el juicio que merezcan su poesía y su pintura a quienes realmente
entienden, yo
-que de pintura y poesía sólo sé qué me gusta, pero
no por qué- no pude sustraerme al impacto de esa entrega apasionada,
esas señales de sangre y fuego creadas entre las ocho paredes de dos
casas. El revés de la trama de un solitario, de un introvertido.
JOVEN DE DOS MUNDOS
Otras señales de Ibero debieron ser seguramente perceptibles desde
el mundo exterior. Porque el día del entierro una multitud veinteañera
quiso llevar su cuerpo a pulso, las treinta cuadras largas que separan el hogar
de sus padres y el cementerio del Buceo. ¿Cómo no percibir su
autenticidad y su nobleza? Era reservado, sobrio y austero; huía de las
comodidades y de la vida fácil que su hogar de burguesía media
le proporcionaba. Un revolucionario, solía decir, debe preferir el pan
duro. Y más de un vez dio calladamente su ropa a los cañeros;
tan calladamente que ahora que alguien lo dice, estará ruborizándose
en algún lado, así sea en el recuerdo de los suyos.
Asimiló, según sus padres, la esencia misma del Evangelio, y efectivamente
Cristo habita de un modo u otro en todo lo que escribió y pintó.
Católicos “prácticos” (a don Ibero la palabreja no
le gusta nada), los padres del muchacho orientaron a sus hijos –“sin
forzarlos”, subraya, y Sarita asiente- en su propia fe. La compartió
Ibero desde chico. Pero bastó que Pablo VI, dirigiéndose en Medellín
a los campesinos explotados, les pidiera “un poco de resignación”,
para que aquél se sintiera desde entonces ajeno a la iglesia vaticana,
aunque no a la Iglesia pobre y combativa del Tercer Mundo.
A los dieciocho años triunfa –con otros siete, entre doscientos
cincuenta participantes- en el concurso de Radio Habana. Tema del trabajo a
desarrollar en no más de quinientas palabras: “Análisis
del discurso de Fidel Castro en la OLAS”. Premio, el tradicional: un viaje
a Cuba. Viaja a la isla a fines del 68 y sus padres, “con préstamos
y no pocos sacrificios”, le financian una corta estada en Europa (“para
contrabalancear un poco, al contacto con una civilización milenaria,
su previsible entusiasmo por la revolución”, me explican ahora,
burlándose suavemente de su propia ingenuidad). Y en efecto: Europa le
sirvió a Ibero para afirmarse más en Cuba, de la que había
salido “con el entusiasmo previsible”. Pasa de largo por el Louvre,
y vive y convive entre los estudiantes del Barrio Latino, recién salidos
de la experiencia fermental de la “revolución de mayo”. Dos
regalos inesperados le brinda la civilización milenaria: un allanamiento
policial en París y otro en Madrid. En aquel momento esos hechos parecieron
la consecuencia exagerada de un viaje a Cuba, y se les olvidó. Pero la
familia se pregunta ahora, tanteando ciegamente conjeturas que le digan algo,
si no fue entonces como empezó a formarse (¿pero inspirada por
quién?) la nube ominosa donde se gestó su crimen.
Retorna al país y a la Facultad de Derecho, donde ingresara el año
anterior, 1968. Milita en la “Agrupación de Avanzada Universitaria”,
y es de ese año que data su bautismo de represión, golpes y confinamiento
(en el cuartel de Burgues), al cabo de una manifestación prohibida, de
solidaridad con los estudiantes que ocupaban la Facultad de Medicina. Callejero
y desafiante, no parece el mismo muchacho retraído que hemos venido conociendo.
Pero es el mismo. Este Ibero militante ya era y sigue siendo, a los 18 y 20
años, un estudioso de la filosofía y la historia, y un pintor
y un poeta en agraz, y un solitario que gusta asomarse, por la parte posterior
de su bohardilla en el piso alto de la calle Hernani, a los árboles y
a un pedazo de mar de Punta Gorda. Tampoco se parece este muchacho al cuerpo
acribillado a balazos por el Escuadrón de la Muerte. Pero es el mismo.
SER O NO SER
De regreso de Cuba cuenta su experiencia e impresiones un grupo de compañeros, en reuniones sucesivas. Ese grupo, o parte de él, es sindicado, por esos mismos días, como autor del “atentado a la casa presidencial”, e Ibero –que pasó esa noche en su casa, ajeno al episodio- fue implicado en él por la policía. Siendo aquéllas, más aún que las actuales, épocas de torturas y confinamientos, el abogado de Ibero aconsejó (basado en que no había requerimiento judicial), que éste no se presentara espontáneamente en Jefatura. Y pasó a vivir en una semiclandestinidad (muy relativa, al punto de moverse libremente en todo el extendido ámbito de su familia) y de la que, transcurridos seis meses, se declaró harto. A fines de diciembre se reunió un cónclave (familiares, unos pocos amigos, Ibero y su abogado) para decidir qué pasos se darían y cuándo. Iba a presentarse, por fin, en Jefatura, pero siendo inminente la feria judicial, quedó todo postergado para febrero. Sobrevino un hecho, sin embargo, que precipita las cosas. A la misma hora en que se realiza esta reunión (lo que facilitó a la defensa el suministro de testimonios fehacientes), un comando tupamaro realiza un operativo en el Banco Francés e Italiano, y los partes policiales identifican insólitamente entre los autores a Gutiérrez, “requerido además por coautoría del atentado a la casa presidencial”. Entonces sí, Ibero decide presentarse en seguida para aclarar la situación. Pasa a juez en los primeros días de 1970, y lo más notable (todavía hoy se comenta el caso con asombro entre penalistas y jueces) es que resulta procesado “por asociación para delinquir”. (Detalle hoy revelador: su compañero de celda en el penal es Ramos Filippini). Tan frágiles parecieron los fundamentos del auto de procesamiento, que a los tres meses el fiscal de crimen decreta la excarcelación del procesado, por falta de pruebas, y el sobreseimiento del caso. Ibero sonríe con un dejo de tristeza: se ha pasado el año alegando no ser tupamaro. Está muy lejos de considerar desdoroso el serlo. Simplemente no lo es.
Desde marzo del 70, en que sale de Punta Carretas, hasta el domingo pasado,
es incesante la actividad gremial y política. Sobre todo en la Facultad
de Humanidades y, desde sus primeras reuniones constitutivas, en el Frente Amplio.
Cuando surge el Movimiento de Independientes “26 de Marzo” se incorpora
de lleno a sus filas, siendo delegado al plenario en representación de
la agrupación estudiantil. Junto a la actividad, la represión.
En agosto del 70 Ibero estuvo internado en el CGIOR durante 35 días;
en enero del 71 lo retienen 48 horas en Jefatura; en marzo del mismo año
vuelve al CGIOR, ahora por dos semanas. Salen las libretas repletas de poemas
y apuntes de dibujo. Nace Makinato, personaje de cuartel, que desplaza toneladas
de humanidad y gordura. Ibero ve a sus carceleros con un ojo crítico,
a veces feroz, y sin embargo cordial. El viejo humanista que hay en él
–viejo de 22 años-, no ceja.
Tampoco cejan los enemigos. El 28 de enero último, un extraño
procedimiento presumiblemente militar (uniformes verdes a bordo de un “guanaco”,
según el testimonio de vecinos) tiene lugar en la casa de la calle Hernani.
Ibero hijo no vivía allí, y el resto de la familia se encontraba
pasando en La Coronilla unas cortas vacaciones. Timbeándose alegremente
la inviolabilidad del domicilio, las fuerzas del orden penetran a la casa por
la ventana (forzando pero sin romper la cortina, tras la cual las hojas de aquélla
están abiertas). Fuera de ese detalle actúan correctamente, dejando
todo en orden. El procedimiento culmina con un interrogatorio insólito:
una humilde vecina sexagenaria es invitada a asistir como testigo del operativo.
Ella declina cortésmente la invitación, pero “ante tanta
insistencia” se ve obligada a aceptar. Al término de la visita
se le formula una pregunta significativa: “¿Vio por aquí
estos días al hombre ése...éste... del penal?” “No
sé de quién está hablando”. “¿No vio
la foto en los diarios?” “Yo no compro diarios”. El hombre
era Leoncino, el guardián de Punta Carretas muerto dos días antes
por los tupamaros.
LA EDUCACION SENTIMENTAL
Entre la militancia y la represión, la creación y los estudios. Son los tiempos difíciles y hermosos de la relación con Olga. “Nosotros nos dimos cuenta que teníamos que vivir de apuro, porque tal vez el tiempo era corto. Había que vivir cada momento y vivirlo plenamente. Pero no para nosotros solos, sino con relación al mundo. Sentíamos que nuestra pareja era importante, nos queríamos. Pero no tenía sentido si no era en relación con los demás, con la causa, la causa de la liberación del pueblo. Habíamos perdido la individualidad, ya no éramos yo y él; éramos la pareja y nos sentíamos integrados. Y sin embargo, no podíamos realizarnos más allá. Era el sistema que estaba cercenándonos. Nos habíamos casado hace cinco meses, y no íbamos a tener hijos por ahora, a pesar de que Ibero quería muchísimo tener un hijo. Pero hubiera sido muy cómodo decir: bueno, el mundo marcha por allá y nosotros por aquí, en nuestro hogar, realizándonos. Con todo lo que deseaba vivir en sus cosas, Ibero no quería aislarse de los otros, y así es como trató de hacere lo que entendía que era bueno para todos. Solíamos decir que la relación carnal de la pareja era nada sin la relación ideológica y la relación afectiva, y vivíamos queriéndonos en medio de las luchas estudiantiles y las tareas políticas. El domingo fue así y había sido siempre así, durante los últimos dos años”
EL REVES DE OTRAS TRAMAS
Pero la pregunta golpea con insistencia. Se retira en el vaivén de
la conversación, y vuelve golpear otra vez: ¿por qué Ibero,
por qué él? No se trata de encontrar justificación para
un crimen horrendo, si la víctima fuera otra. Dados la víctima
y el crimen, se trata de averiguar o imaginar las causas de la elección.
Y las causas deben ser políticamente “viables”, lo que significa
descartar los actos individuales de insanía o de venganza, persona a
persona. Nuestro deber es, ahora, pensar fríamente con la cabeza del
enemigo, el Escuadrón.
Su propio “currículum-morte” nos ayuda a pensar. Por dos
veces atacó y ultimó con saña bestial a militantes frentistas
de niveles intermedios. Porque al margen de talentos y calidades personales
–de excepción en ambos casos-, ni Ramos Filippini ni Gutiérrez
González tenían posiciones relevantes en la dirección del
Frente Amplio, pero sí en las bases estudiantiles donde actuaban. Allí,
donde la vulnerabilidad es mayor porque casi no existen defensas, es donde ha
elegido golpear el Escuadrón de la Muerte. Es el terror para sembrar
miedo, el miedo que lleva al inmovilismo. El Frente Amplio no es aún
el pueblo organizado, pero es el pueblo que empieza a despertar y a organizarse.
Se tortura y mata para suprimir a un militante notorio, y para amedrentar a
sus familiares, a sus amigos y al resto de la militancia. Así, el crimen
resulta ser lo que se propuso: un ataque indiscriminado al Frente, y un acto
vandálico de la cruzada contra los tupamaros que se ejecuta, con ensañamiento
y letreros abusivos... en la persona de quien no pertenecía al MLN.
Curiosamente, el comunicado de las Fuerzas Conjuntas da pábulo a la misma
confusión. Sugiere que Ibero es “el sedicioso muerto”, sabiendo
que iban a coincidir en el tiempo –y así ocurrió- su propia
versión adjetivada de los hechos y las expresiones de solidaridad del
Frente Amplio y del “26 de Marzo”, que, como no podía ser
de otra manera, hicieron suyo el martirio de Ibero Gutiérrez González
y el dolor de su familia. Pero una cosa es el celo q ue se puso en la redacción
del comunicado, y otro el que se pone en la investigación de los hechos.
Las Fuerzas Conjuntas pueden no tener éxito en las pesquisas, pero la
opinión pública y “nuestro estilo de vida”, tan manoseado,
exigen que se diga claramente si la hay y en qué estado se encuentran.
Gana la calle la convicción de que grupos parapoliciales (“Escuadrón
de la Muerte, JUP, DAM o CCT, el disfraz no hace al caso) operan impunemente
y podrían ser los autores de este y otros crímenes (¿dónde
están Ayala y Castagnetto?). Las torturas y la muerte salvaje impuestas
a Ramos Filippini claman justicia. Los trece balazos (en la frente, la cabeza,
un oído, el cuello, el tórax, una mano, un brazo, y los puntapiés
en las costillas y el abdomen) con que se ultimó a Gutiérrez González,
también claman justicia. No se crea que el paso tardo de los días
borrará el recuerdo de tanto horror.
LOS LIMPIOS DE ALMA
Mientras tanto, Ibero padre observa la foto de su hijo en la primera página de los diarios y exclama: “Fíjese en la seriedad y la pureza infantil de esa mirada. Eso fue él, madurez siendo casi un niño, e ingenuidad siendo casi un hombre. Esa mirada que al mismo tiempo acusa y perdona va a seguir a los culpables, y ése será el castigo”. Olga –que igual dará su examen dentro de quince días y ya volvió a estudiar- se empina sobre sí misma y dice: “A nosotros nos duele horrible la muerte de Ibero, todavía hoy no podemos creer. ¡Pero lo tengo todo tan claro, como cuando él vivía! La muerte de Ibero es para seguir adelante y para mostrarlo. Ante estas cosas el pueblo, en vez de retroceder, ve más claro y avanza”.
La corona del “26 de Marzo lucía esta leyenda: “El mejor
homenaje es continuar la lucha”. La lucha continúa.”
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Por su parte y en el mismo libro bajo el título de
AMINISTIA PARA IBERO GUTIERREZ
Escribía Mario Benedetti:
“Hoy: 27 de febrero, se cumplen 13 años de la muerte de Ibero
Gutiérrez, poeta, dramaturgo pintor montevideano. Sobre todo, poeta,
en realidad uno de los mejor dotados de una promoción que se formó
literal y literariamente entre dos fuegos: la rebeldía y la represión.
Hace hoy 13 años que su cadáver apareció con también
13 proyectiles y signos evidentes de haber sufrido tremendas torturas. Fue una
de las primeras víctimas del Escuadrón de la Muerte que perpetró
varios crímenes políticos con posterioridad a las elecciones de
noviembre de 1971. Sé que Ibero nació en 1949, pero ignoro la
fecha exacta (nunca la he visto mencionada), y eso es también un signo
de la oscura franja en que el Uruguay vio detenido su normal desarrollo: la
matrícula de muerte era un dato más notorio que la ocasión
de vida.
Durante este lapso, poemas aislados de Ibero fueron publicados en el exterior.
Yo mismo incluí 15 de esos textos en la antología Poesía
trunca (publicada originalmente en La Habana, 1977, y luego en Madrid, 1979),
que comprende a 28 poetas latinoamericanos que dieron sus vidas por razones
políticas; entre ellos, el guatemalteco Otto René Castillo, el
salvadoreño Roque Dalton, el peruano Javier Heraud, los nicaragüenses
Ricardo Morales y Leonel Rugama, los haitianos Rony Lescouflair y Jacques Viau,
el argentino Francisco Urondo. Tengo la impresión de que esos 15 poemas
de Ibero constituyen el conjunto más nutrido publicado hasta ahora. Asimismo,
en los meses anteriores al golpe del 73, un grupo de actores creó en
Montevideo un espectáculo y grabó un disco (hoy ha de ser toda
una reliquia), basados en sus textos; también varios cantantes convirtieron
en canciones algunos de sus poemas.
Todo ello constituye sin embargo sólo una porción ínfima
de esa producción, ya que Ibero dejó inéditos, y prolijamente
ordenados, nada menos que siete libros. Poco tiempo después de su muerte
tuve acceso a esos materiales, que me fueron facilitados por su compañera,
Olga Martínez, con vistas a publicar una selección, algo que sólo
pude llevar a cabo cinco años más tarde, aunque con explicables
limitaciones de espacio, precisamente en Poesía trunca. Esos libros inéditos
se titulan: Los mundos contiguos, París-flash. Eros termonuclear. Prójimo/léjimo,
A raíz de las entrañas, Poesía del cuaderno negro y Buceando
lo silvestre (este último título era, además, el que había
elegido Ibero para una antología que dejó preparada).
Aunque este aniversario no es múltiplo de 5 (un detalle poco menos que
imprescindible para los conmemoratólogos profesionales) tiene sin embargo
una particular importancia: es el primero en que, dentro del Uruguay, podrá
hablarse de, y escribirse sobre Ibero sin cortapisas. Este décimotercer
aniversario es por lo tanto singularmente apropiado para restituir el nombre
y la obra de Ibero al medio en que nació, luchó políticamente
y se formó como artista, y por supuesto a la literatura que siempre ha
integrado, aún desde su virtual ineditez.
Ibero ya no estaba; de un golpe brutal había sido borrado; igualmente
proscripta, su poesía fue lanzada al exilio. De ese exilio debe volver.
Urgentemente. Desde Madrid ignoro cuál puede ser el inmediato futuro
editorial en Uruguay, pero de cualquier manera parece ineludible que ese futuro
incluya una cuidada y amplia selección de esta obra singular.
Sólo tres meses después del asesinato de Ibero, en un acto de
masas realizado en el estadio Platense, de Montevideo, todavía fresca
la impresión que me dejara la primera lectura de sus poemas, dije lo
siguiente: “Siempre he creído que cuando un militante paga por
sus convicciones el precio de su vida, es poco lo que puede agregar a ese máximo
holocausto. Y si pintaba, o escribía, o hacía canciones o esculpía,
pero esos ejercicios eran meros borradores o entretenimientos sin mayor pretensión
artística, sería poco el favor que le haríamos dando a
la imprenta tales esbozos. Sería una manera más o menos sutil
de demagogia. Debo confesar sin embargo que en el caso de Ibero me he encontrado
con una formidable sorpresa. Me he encontrado con un joven escritor que en varios
aspectos recuerda el caso del peruano Javier Heraud, caído a los veintiún
años en parecidas circunstancias, y que también dejó una
obra literaria altamente estimable (...) Pero el peruano al menos publicó
un libro. Ibero, en cambio, aunque escribió versos, no publicó
ninguno. Ahora puede decirse que sus poemas son (con altibajos, claro, porque
no creo que nadie sea capaz de escribir en todo instante en un nivel óptimo)
la trayectoria nítida de un artista auténtico, no sólo
rico en intuiciones sino poseedor de un excelente y depurado oficio, un poeta
que evidentemente tiene (sin hacer de ello la mínima ostentación)
un importante trasfondo cultural, y que usa todos los elementos a su alcance
(la emoción, la evocación, la ironía) para establecer su
comunicación con el prójimo. Sólo una parte (y no la mayor)
de sus poemas, son políticos. El resto son poemas de amor, algunos de
ellos estupendos, u observaciones líricas ante ciertas perplejidades
propias o ajenas, o metafóricos diálogos con el complicado alrededor.
O sea, la obra de un poeta hecho y derecho. Un poeta que incluso podría
haber ocupado un nivel de destaque en su promoción”.
También entonces señalé que esa bondad, esa preocupación
por el prójimo, esa esperanza incólume, eran una conmovedora muestra
de una riqueza interior. No sólo en su vida; también en su obra
mantuvo Ibero una firme conducta, ya que en sus textos no hizo concesiones que
de algún modo menoscabaran el nivel literario. Visto desde 1985, tras
un largo decenio en que sólo los más rigurosos entre los poetas
y cantantes latinoamericanos (y la cuota uruguaya, de adentro y de afuera, aportó
sin duda algunos nombres fundamentales) han sabido resistir la tentación
del mero panfleto y rescatar el nivel artístico como ineludible garantía
de que el mensaje tenga un vehículo digno, resulta esclarecedor y estimulante
que un poeta como Ibero, que sólo tenía 22 años cuando
fue eliminado, se haya sentido espontáneamente impulsado a experimentar,
a inventar procedimientos y palabras, a crear vecindades inéditas entre
vocablos y entre conceptos, a hallar un lenguaje tan peculiar y comunicativo
para sus galvanizados poema s de amor.
Precisamente en el poema en que se reconoce “un ser político”,
la afirmación viene engarzada en toda una dialéctica de las imágenes:
Ennegrezco como una piedra
cada hora que pasa.
Soy una nube de tela
una mesa
un barril
una cosa.
No.
Algo peor. Existo ajeno-comprometido.
Soy un ser político, piedra de fuego caja de Pandora .
Claros en los bosques
Nubes de fuego en que se queman sus telas de cebolla.
Soy una cebolla.
No: algo peor.
Este “paridor de monstruos infernales/ y de causas justas/por las dudas” (así se define en su Autorretrato) sabe distinguir entre el “poeta redentor de petulancias/ sin fracasos abogando/ la piel de la poesía/ pura forma/ continente respetuoso/ sin gritos/ callando el mundo/ contemplando”, y el “`poeta luchador empedernido”; y sin embargo es éste quien escribe un poema tan sutil, tan sensible y depurado como el que aquí transcribo:
Si esta luz no es necesaria preparemos otra oscuridad
Dentro de la cual no quepan más que dos velas
Dos velas dentro de las cuales no quepan más que dos seres
Y dos seres que dentro de una vela no tengan
Más lugar de movimiento que la única vela.
Quiero todavía citar otra muestra, algo así como una reivindicación poética de lo comunitario o un arropamiento lírico de la pancarta. Si decimos “la paz vendrá con la liberación”, suena a linda aspiración pero también a consigna, no precisamente poética. Pero veamos cómo Ibero la inserta limpiamente en su contexto de poesía:
Oigo a Bob Dylan y ella
A una distancia de respiro
Duerme un minúsculo sueño
Suspira la siesta
Al entrar en otro tiempo
Escribo:
La paz vendrá
Con la liberación
Entonces ella
No duerme y se despierta
Para soñar mejor
Si se busca, dentro de la poesía uruguaya, un válido antecedente
de la de Ibero, creo que ése podría ser Humberto Megget (1926-1951),
otro poeta especialmente dotado que murió en plena juventud (tenía
24 años), aunque no de ensañamiento sino de tuberculosis. Su malabarismo
lírico encuentra una radiante continuidad en este otro poeta que nace,
como para proceder al relevo, en 1949, o sea dos años antes de la muerte
de Megget. Ignoro si Ibero conocía siquiera Nuevo sol partido, que reúne
buena parte de la producción de Megget, seleccionada y editada en 1972
por Idea Vilariño. De todos modos, jamás se detecta en Ibero el
pecado venial de la imitación; lo que sí se advierte es una clara
afinidad en el juego verbal, en la alegría de los ritmos, en cierta ingenua
autosatisfacción ante las novedades formales que uno y otro descubren.
Cuando Megget escribe: “Quiero sentarme en el ángulo de un rayo
/ en la O formada por las sábanas colgadas”, e Ibero dispone: “No
quisiera morir sin bañarme en un lecho de rostros y arcoiris. / No quisiera
volar en un cohete sin antes haberte prometido mil colores”; o si Megget
confiesa: “Yo tenía una voz tan pequeña/ que hacía
con ella collarcitos”, e Ibero recuerda: “atrás hay todo:
cuento monedas invisibles / flotando en mis bolsillos huecos”, es indudable
que forman parte de una misma familia.
Lo sorprendente es que en tanto que Megget no era exactamente “un ser
político” (¿cuántos lo eran en la frágil Arcadia
de los años cuarenta?), Ibero sí lo es y sin embargo no media
entre ambos ningún abismo. Es un rescatado apunte de Megget, Esquema
para una conferencia, el autor de Nuevo sol partido hablaba de su “nuevo
reencuentro con las formas poéticas donde la metáfora no es rebuscada
sino espontánea, donde la canción es la fotografía de un
acto generoso, donde no hay nada enfermizo”. ¿Acaso no podría
haberlo dicho Ibero de sí mismo? Nada de enfermizo en su poesía.
Sin el menor rebuscamiento, con el mero deleite de inventar variantes de la
vida y conjuros contra la muerte, Ibero se vuelve un experto en la faena de
(para decirlo con su léxico) bucear lo silvestre en cada uno. Desde lejos
(estuvo primero en Cuba y luego en Europa) exclama con intacto candor:
Vamos, Uruguay, tú tienes más de un pampero. Dámelo ahora.
Yo tengo un ojo abierto en cada hora parada. Mis manos no se cierran
A no ser para tomar alguna de esas cosas que te abundan.
Tú ya lo sabes. No quiero repetirlo.
Sólo quisiera ver tu mar violeta.
Demósle pues el pampero, aunque sea otro que el de sus tiempos alegres y convulsos. Y ya que nos anuncia que sus manos no se cierran, dejemos pues en ellas algunas de esas cosas que nos abundan. Por ejemplo: la leltad, el amparo y sobre todo el no olvido. ¿Acaso la amnistía irrestricta (por dios, ¿quién absuelve a quién?) y el desexilio no han de incluir también a nuestros muertos más queridos?
1985
IBERO GUTIERREZ
poeta de transformaciones
Así lo definía SERGIO INFANTE en el Nº 3 de la Segunda época
de la Revista Cuestión- Setiembre de 1981.
«Tan sólo veintidós años llegó a vivir el
poeta Ibero Gutiérrez, asesinado en 1972.
Pero de su corta vida, impresionan el ejemplo de sus esfuerzos y los frutos
que de ella dejó.
ESTAS CAIDO.
(A Salerno)
Estás caído
Bajo unos eucaliptus
Con las palmas de las manos
abiertas
mirando para arriba.
Estás tendido en la hierba
Y un poco de sombra
Se acompaña
Con un poco de sol
A medias, entibiándote la cara;
La tarde calurosa de octubre
Se pone de pie y te descubre.
Un poco más allá
-tal vez no alcances a ver-
un tronco retorcido, grueso
sugiere un cielo
con el subir frondoso
y el canto de las aves.
Estás pues, allí dormido
Con las veinticuatro primaveras
Y la boca semiabierta
Y el traje oscuro
El cabello confundido con el pasto;
Estás, sí
allí
y el eucaliptus, como el mundo
por la muda expectativa
y la mirada incierta
compartiendo el sol y la sombra
de un vasto escenario
poblado de escuelas y silencios
(los silencios de las tardes calurosas
de octubre entre las chacras
y el incesante decir de las cigarras
más el aire infectado de luz
y caminos de tierra, sin final
siempre recorridos, sin apuro).
Este poema fechado en Pando, el 8 de octubre de 1969, lo escribió Ibero
Gutiérrez en homenaje a Jorge Salerno, muerto en combate aquel día
en ese lugar. Para Ibero debió ser ésta una fecha de gran significación:
se cumplía el segundo aniversario de la heroica muerte del Comandante
Ernesto Guevara y quedaba marcada nuevamente por la de Salerno, también
poeta; autor de esos sonoros versos: “La senda está trazada/nos
la mostró el Che”. En medio de esa senda, camino hacia el hombre
nuevo, ha de caer también Ibero, un par de años más tarde.
Llegó a vivir tan sólo veintidós años, pero con
qué intensidad. Si se repasa su corta existencia, impresionan el ejemplo
de sus esfuerzos y los frutos que ella dejó: de la vida estudiantil a
la de militante; viaja a Cuba y a Francia, regresa más tarde a su Montevideo
y porque “quisiera ver rojo el cielo, quisiera sentir rojo el cielo”,
se reincorpora inmediatamente a la lucha, sufre la prisión y finalmente
la tortura y la muerte. Se autorretrataba “Paridor de monstruos infernales/y
de causas justas/por las dudas” Y en medio de toda la actividad que esto
significa, ama, cultiva con talento la pintura y deja siete libros inéditos
de poesía: Los mundos contiguos, París-flash , Eros termonuclear,
Prójimo/léjimo, A raíz de las entrañas, Poesía
del cuaderno negro y Buceando lo silvestre.
En esos libros, Ibero Gutiérrez nos muestra esa manera intensa y crítica
a la vez con que se adentra en el mundo. Intensa, porque lo palpa por todos
sus contornos: “buceando lo silvestre/te encuentro olga/como un alga transparente/al
descubrir un mundo...”; crítica, porque sabe descubrir en medio
del encantamiento, las aristas que ese mundo tiene, y al hacerlo las evoca con
fina ironía: “ama a tu prójimo/él es como el sutién/de
tu mujer/cómpralo a plazos/véndelo a crédito/total/tu prójimo
a esta hora está léjimo”.
Así en medio del amor, “para hacerte parir los hijos de la luna
y de venus y de marte/para hacerte subir por mi barriga y por mis piernas doradas”,
su humanidad lo lleva a rechazar lo artificial de esta sociedad de consumo:
“para desodorizar los testículos/y quitarle importancia subversiva/a
nuestros sexos/se edifican vaginas envasadas/con perfume francés en la
salida”. Sin embargo, su poesía no es por lo general marcadamente
de denuncia, tiende más bien a mostrarnos con una gran calidad juvenil,
todos los aspectos de una realidad que es compleja y que le impresiona. Entonces,
lo político surge en ella como algo natural que tiene una enorme importancia,
pero que por lo menos en el plano poético aparece para Ibero como algo
enmarañado en una cosmología aún mayor. Es esto un gran
mérito para un poeta joven; más grande todavía si como
en el caso del nuestro, le toca vivir una época en la que a veces resulta
difícil escaparse de los esquemas sin extraviarse.
CAMBIAR EL MUNDO
Ibero rompe los esquemas sin perderse, porque conjuga romper-transformar y
comienza a probar con el mundo: “pegada a la mañana empañada
eres pequeña como el aire/desde que un aire violento parió tu
ternura de flor/arranco tus pétalos para existir con el 6 hecho 9/para
no ser adjetivo de índices doctos...”; es decir, ser sujetos capaces
de construir algo nuevo: “Sólo quisiera que tú, Montevideo,
fueras a nuestra imagen y semejanza”, para que así exista el derecho
a acercarse a los sueños: “Y casi en vilo/por la vuelta de los
días/mirando a Carlos Marx cantando un tango/ y a Goyeneche tomarse lentamente
un vino proletario/para encurdarse con ácratas estrellas/las autopistas
donde beso tus brazos cuneiformes”. Sueños que tal vez simbolicen
un cambio de mentalidad y una gran hermandad entre los pueblos.
Ibero sabe que los elementos básicos necesarios para la transformación
que busca no están lejos, está plantado en medio de ellos mismos
y por eso los reclama: “Vamos Uruguay, tu tienes más de un pampero.
Dámelo ahora”. Los vientos de la revolución han llegado
y con ello la hora de las definiciones; todo sufre su alteración, también
el mundo de los poetas se transforma con los deberes ciudadanos: “Soy
político, piedra de fuego/caja de Pandora”. Fusión de la
poesía con otros deberes a los que obligan las circunstancias. Hubo que
elegir entre el “poeta redentor de petulancias/sin fracasos ahogando/la
piel de la poesía/pura forma/continente respetuoso/sin gritos/callando
el mundo/contemplando...” o el “poeta luchador empedernido/si tu
pluma se seca/a mano está/este fusil grandilocuente/recién aceitado”.
Poeta de las transformaciones, Ibero Gutiérrez se empeña por conseguirlas
en todos los terrenos, los márgenes del poema ya no son suficientes y
hay que ir más allá.
Ha entrado en la lucha con plenitud. La paz que añoran los poetas se
ha alejado; pero “la paz vendrá/con la liberación”.
Buscando esa liberación, la de los pueblos, el poeta Ibero Gutiérrez
repitió como Salerno: “La senda está trazada/nos la mostró
el Che”. Y al hacerlo, entregó su vida y se quedó tan vivo
en el recuerdo y en la maravilla de sus versos.
LA INFANCIA DE IBERO
A nueve años de su asesinato, Ibero Gutiérrez vive en la lucha
de un pueblo, y su ejemplo es recordado como testimonio conmovedor del compromiso
y de la riqueza humana y política que encierra un revolucionario.
Hijo de un hogar de clase media; su padre empleado de un banco y a la vez profesor
de literatura, su madre una mujer como tantas otras uruguayas, dedicada a las
tareas de la casa.
La infancia de Ibero transcurre en Montevideo, en un barrio de la costa del
Río de la Plata, con el mar abierto a sus ojos infantiles y un inmenso
arenal al final de la calle del barrio, lugar predilecto de sus juegos. Cuentan
quienes lo conocieron de niño, que Ibero conservará durante su
corta vida, un rasgo característico heredado desde la infancia: una cierta
introversión, expresión de su timidez y de una intensa y rica
vida interior.
De niño data también su aficción por la pintura y el dibujo,
a la vez que dedicaba largas horas a la lectura.
Terminada su formación secundaria, inicia sus estudios pre-universitarios
cursando Preparatorios de Derecho en el Liceo Larrañaga.
CUBA, EN EL CORAZON
Allá por 1965, Ibero Gutiérrez reproduce y difunde casa por
casa; por iniciativa propia, una información clandestina que por aquellos
años se publicaba. Ibero hacía participar también a un
amigo del barrio, haciéndole creer que formaban parte de una extensa
red clandestina. Tal vez en ese hecho, con visos de aventura y esperanzas juveniles,
haya nacido su primera actividad política.
En 1966 integra el cuerpo de redacción de la publicación del Centro
de estudiantes de Derecho del Liceo Larrañaga.
La Revolución Cubana, despierta en Ibero un profundo interés e
influye de manera determinante en sus ideas políticas y sociales.
Se interesa vivamente por conocer esa experiencia ejemplar, y fruto de ese conocimiento
que ha ido adquiriendo en relación a Cuba y su historia reciente, participa
y gana un concurso organizado por Radio Habana que le permite viajar a la isla,
para los Festejos del X Aniversario de la Revolución.
Viaja entonces Ibero a Cuba en diciembre de 1968, y está presente en
el acto aniversario. Sus padres, le habían permitido hacer el añorado
viaje, con la sola condición de que conociera Europa –en aquel
tiempo pasaje obligado en el itinerario a Cuba- en la idea de que Ibero podría
enriquecer su cultura.
De ese pasaje de Ibero por Europa al regreso de Cuba, quedan un conjunto de
poemas donde su fina sensibilidad de artista puede percibir lo que atesora el
viejo continente, pero su sensibilidad de revolucionario que comenzaba a madurar,
le permite percibir la decadencia de esas sociedades del llamado “capitalismo
desarrollado”.
Ya en Uruguay nuevamente, comienza Ibero sus estudios universitarios y se vuelca
de lleno en las luchas estudiantiles y obreras de aquellos años sesenta.
EL MILITANTE
En diciembre de 1969, el nombre de Ibero Gutiérrez aparece vinculado
a una importante acción de la guerrilla, de la que estaba absolutamente
desligado. Sin embargo, luego de muchas dudas decide presentarse a la policía
y a pesar de su inocencia resulta procesado y es remitido a la cárcel.
Por espacio de tres meses guarda prisión y comparte la celda con quien
luego sería otra de las víctimas del macabro escuadrón:
Ramos Filippini.
Liberado en marzo de 1970, será nuevamente encarcelado en dos oportunidades,
en razón de las Medidas Prontas de Seguridad dictadas por el gobierno
reaccionario de Pacheco Areco.
Coincidentemente Ibero es liberado por última vez el 26 de Marzo de 1971,
día en que se realizó el primer acto público del Frente
Amplio, con una multitudinaria asistencia que preanunciaba el apoyo que el pueblo
uruguayo le daba al mismo, y a su programa de liberación nacional.
Le cabe a Ibero justamente ser portador de un saludo de los presos políticos
enviado desde las cárceles, que fue leído esa noche inolvidable.
Nuevamente en libertad, Ibero se vuelca a la vorágine militante de aquellos
años. Estudia ahora en la Facultad de Humanidades, milita en la Federación
de Estudiantes Universitarios (FEUU), en el Frente Amplio e integra la dirección
de los universitarios que militan en filas del Movimiento 26 de Marzo. Pero
al mismo tiempo sigue escribiendo poesía, pinta y se dedica al periodismo
político.
Es en ese instante de florecimiento como hombre y revolucionaario, en ese momento
de máxima expresión de energía y compromiso militante,
cuando Ibero Gutiérrez encuentra la muerte.
Tenía sólo 22 años, y el General Líber Seregni,
líder del Frente Amplio, en el acto de homenaje póstumo que convoca
la FEUU, simboliza en el ejemplo de Ibero, a lo mejor de la juventud uruguaya
en la lucha hermosa por la liberación de la patria.
Pero quien tal vez mejor nos ha dado el retrato de la personalidad de Ibero
como militante, poeta y hombre, ha sido Mario Benedetti cuando decía
de él: “Esa bondad, esa preocupación por el prójimo,
esa esperanza incólume, que están patentes en sus poemas, son
una conmovedora muestra de la riqueza interior de un revolucionario. Nosotros
mismos a veces perdemos de vista ese nivel humano, que no por humano deja de
ser político sino que es más político que nunca”.
Publicado en Revista "Cuestión" del 2 de marzo de 1972,
Año II, Nº 15
AMERICA INFORME ESPECIAL SOBRE
OPERACIONES PARA-POLICIALES
LATINA Y PARA-MILITARES
ESCUADRON DE LA MUERTE:
De Guatemala al Uruguay
* por Eduardo Galeano
Cada vez con mayor frecuencia, la policía y el ejército de los países latinoamericanos usan guantes para matar. El terror emerge de las sombras, actúa y vuelve a la oscuridad. El crimen es una obra anónima. El hombre desaparece, se lo traga la tierra; el cadáver se localiza al tiempo, con las señales de la tortura en el cuerpo, o no se localiza jamás. O el hombre reaparece vivo –y entonces la excepción cobra fuerza de prueba- oficialmente detenido por las fuerzas de represión. Esta es una técnica para interrogar o ejecutar, que integra los métodos de la "guerra sucia" previamente ensayados, por las tropas norteamericanas de ocupación en Vietnam. Hay otros. Por ejemplo, la "contra-propaganda". Policías o soldados se disfrazan de guerrilleros y como tales cometen actos repugnantes, para que las radios, los televisores y los diarios armen un buen escándalo y se deteriore la imagen de los revolucionarios a los ojos de la opinión pública.
UN LABORATORIO GIGANTE EN GUATEMALA
En los años 1966 y 1967, Guatemala sirvió de campo de experimentación para la puesta en práctica de la guerra sucia contra la revolución en ascenso. El proceso no terminó por entonces, y continúa todavía el sistemático baño de sangre. Actualmente, los grupos para-policiales y para-militares integran el gobierno de manera directa, y por lo tanto han perdido algunas de sus características más "exóticas".
En 1967, operaban varios. El ejército quería a toda costa establecer
la paz de los cementerios, la Paz Americana y para ello dispuso de la caudalosa
ayuda de los Estados Unidos, en armas y en asesores especializados. Mientras
tenía lugar la campaña militar de "cerco y aniquilamiento"
contra las guerrillas, un nuevo código exoneraba de responsabilidad penal
por homicidio a los miembros de los cuerpos de seguridad; los partes policiales
pasaron a ser considerados plena prueba en los juicios y se otorgó el
derecho a portar armas (y a usarlas) a los dueños de las fincas. En la
zona de Gualán, los pescadores dejaron de pescar, porque en las redes
atrapaban los cadáveres que bajaban por el río. Por toda Guatemala
operaban, con impunidad y eficacia, las bandas armadas de la derecha. Eran hijas
del ejército y la policía y actuaban bajo su sombra protectora.
La NOA (Nueva Organización Anticomunista) escribió en un comunicado
a la prensa, a principios de 1967, que operaba "junto al glorioso ejército
de Guatemala". Había prometido arrancar la lengua y cortar la mano
izquierda a todos los revolucionarios. La MANO (Movimiento Anticomunista Nacionalista
Organizado), funcionaba, en cambio, en la órbita de la policía.
Tanto la NOA como la MANO difundían con frecuencia datos confidenciales
que sólo estaban en poder del ejército o de la policía
política.
En las pequeñas aldeas, los grupos terroristas eran comandados por los
comisionados militares, autoridades que mandaban mucho más que los alcaldes
y que eran directamente designadas por el ejército. Hubo aldeas que quedaron
sin hombres, como Cajón del Río. Los campesinos de Piedra Parada
fueron desollados vivos, los de Agua Blanca de Ipala fueron baleados en las
piernas y luego quemados. En el centro de la plaza de San Jorge, clavaron en
una pica la cabeza de un campesino rebelde.
Todo un piso del edificio Cruz Azul, en la capital, estaba ocupado por los asesores
norteamericanos de la policía guatemalteca. Ellos participaban directamente
en los interrogatorios de los presos. Operaban, y continúan operando,
tras la mampara de la AID (Agencia para el Desarrollo Internacional) y con fondos
de la Alianza para el Progreso. Por otra parte, el entrenamiento que los "boinas
verdes" impartían para la lucha anti-guerrillera a los miembros
del ejército, incluía no sólo la enseñanza de técnicas
de tortura, sino también la creación de "assassination teams"
(equipos de asesinato) para intimidar y matar. Esos equipos –la NOA, la
MANO y otros- realizan también tareas de "contra-propaganda".
Incendiaban, por ejemplo, ranchos de campesinos y asesinaban niños, regando
su paso con volantes de las Fuerzas Armadas Rebeldes, o del Movimiento "13
de Noviembre", que eran, hacia 1967, las dos guerrillas organizadas.
En la ciudad, marcaban con cruces negras las puertas de los condenados o les
enviaban amenazas por escrito. A los que no se iban, los mataban. O a veces
la muerte acometía, sin aviso, por la nuca. Alguna ocasión hubo
en la que el propio gobierno derramaba lágrimas. Los soldados se quitaban
el uniforme y otro tanto hacían los policías. Cumplían
con su trabajo en "horas extras". Las pruebas sobraban. Tres días
después de haber sido detenido por la policía, a fines de junio
de 1967, Luis del Valle apareció torturado y muerto. La MANO se atribuyó
la ejecución.
Gracias a la influencia de unos amigos, los familiares de Rodolfo Gutiérrez
consiguieron que el Ministro de Defensa les diera una carta para el coronel
Carlos Arana, que por entonces era comandante en la zona de Zapaca y hoy es
presidente de Guatemala. Rodolfo Gutiérrez, secretario del partido de
gobierno en el Jícaro, había desaparecido. El comandante Arana,
conocido como "el chacal de Zapaca", hizo conducir a los familiares
de Gutiérrez hasta la aldea La Palma, en Río Hondo. Al cabo de
una hora, Gutiérrez fue recuperado de un campo de concentración
donde los prisioneros, antes de ser asesinados, eran sometidos a interrogatorios
y torturas. Gutiérrez contó su pesadilla. El campo estaba a cargo
de un centenar de civiles muy bien armados, entre los que había cubanos,
portorriqueños y hondureños. Algo parecido ocurrió con
un amigo del ingeniero Montano Novella. Su amigo pudo arrancarlo del campamento
donde estaba detenido, en otro lugar de Zapaca, gracias a que se presentó
con un salvoconducto militar. Montano regresó así del infierno
y contó cómo había visto castrar a dos hombres y decapitar
a una mujer. Un periodista, Julio Edgar García, fue amenazado de muerte
porque había publicado, con nombres, una información prohibida:
en el diario "El Gráfico" había proporcionado los datos
sobre una manifestación que el ejército había organizado
en Gualán junto a los miembros de las organizaciones terroristas. Podrían
mencionarse centenares de casos. El hermano del jefe guerrillero César
Montes, fue destrozado por las torturas de la NOA y apareció muerto tres
días después de haber sido detenido por el ejército.
LAS HUELLAS DIGITALES DEL TERROR
Los gobiernos se lavan las manos. Los ojos enrojecidos por el llanto en la
cara de una mujer, una silla vacía, una puerta hecha astillas, alguien
que no regresará: ¿en cuántos países de América
Latina se repite el espectáculo? El sistema, acosado por sus propias
contradicciones, recurre a la guerra sucia. Tortura, secuestra, mata. De prisión
en prisión, de cuartel en cuartel, deambulan en vano los familiares y
los amigos de las víctimas: "¿De qué me está
hablando? ¿Quién? Nunca oí. No hay noticias".
En la República Dominicana hubo, durante 1970, 186 crímenes políticos
y treinta desapariciones. El profesor norteamericano Jerome Slater escribió
en un libro, ese año: "No pasa día en que no haya un asesinato
político, un "suicidio" de un prisionero político, la
desaparición de un militante, o, por lo menos, un caso de brutalidad
policial hacia la oposición". Según Slater y según
todo el mundo, "los principales criminales parecen ser miembros de la policía
y, en menor grado, de las fuerzas armadas". La policía organizó,
en la Dominicana, un grupo terrorista llamado "La Banda". Seis de
los miembros de "La Banda" buscaron asilo, en abril del 71, en la
embajada mexicana en Santo Domingo. Antes de refugiarse en la embajada, entregaron
a la prensa una declaración muy clara: hemos sido reclutados por la policía.
El líder de las bandas terroristas era el jefe de la guardia personal
del número uno de la policía dominicana, el general Pérez
y Pérez . Dos meses después, otro miembro de "La Banda"
siguió el mismo camino y habló de cadáveres arrojados,
por la policía, a las profundidades del Caribe.
En la Dominicana, es el pan de cada día. Pero hay historias calcadas
en países que disfrutan de un prestigio internacional distinto.
Es el caso, por ejemplo, de México, cuyo partido de gobierno ha cultivado
con éxito una imagen de estabilidad y progreso para consumo externo.
La matanza del 10 de junio de 1971, jueves de Corpus Christi, fue ofrecida al
mundo como el resultado de una batalla entre grupos de estudiantes rivales.
El escándalo adquirió proporciones tales que la coartada tuvo
vida breve. Se denunció que el grupo de choque "Los Halcones"
había sido organizado bajo el gobierno anterior de Díaz Ordaz
y que sus miembros eran matones a sueldo del estado. Ni uno solo de los "halcones"
era estudiante; los "halcones" ametrallaron a sus propios heridos
en los hospitales para que no hablaran. Varias decenas de muertos, no se sabe
cuántos, fueron el saldo del 10 de junio. Los estudiantes que venían
en una manifestación pacífica, se defendieron con piedras; los
"halcones" atacaban con cachiporras y armas de fuego. El presidente
Echeverría dispuso un par de cambios en la administración y los
"halcones" pasaron a gozar de un merecido descanso. Pero poco tiempo
después, las agencias noticiosas comunicaron al mundo que había
desaparecido la nuera del Premio Nobel Miguel Angel Asturias. El mundo no se
entera de las otras desapariciones, que también ocurren. A Rosario Sotomayor
de Asturias la salvó su parentesco con un hombre famoso. La policía
había negado oficialmente que ella hubiera sido detenida, y el gobierno
había asegurado que no estaba en ningún servicio ni cuerpo de
seguridad dependiente de la Secretaría de Gobernación. La desaparición
de la nuera de Asturias armó tal estrépito en el mundo, que por
fin se produjo el milagro: la Secretaría de Gobernación anunció
que estaba allí. Luego Rosario contó que había estado encapuchada
durante tres días, en una casa desconocida, sufriendo interrogatorios
de quince horas diarias sobre las actividades de ella y de su esposo, Rodrigo
Asturias, en apoyo de la revolución guatemalteca. "La soltamos a
usted" , le dijeron al final, "porque si no se nos va a convertir
en una figura internacional". La Secretaría de Gobernación
no explicó los motivos de su negativa inicial.
Pero los "halcones" no eran una excepción. Uno de sus miembros,
Eduardo Guzmán Maldonado, jefe de los grupos terroristas de derecha que
operan en la Universidad, hizo sensacionales revelaciones a la prensa a fines
de 1971. Guzmán declaró que los "halcones" son reclutados
por el Departamento del Distrito Federal, y dijo que este organismo de gobierno
pagaba su sueldo, y el sueldo de los miembros de su grupo "para destruir
a los izquierdistas y a los comunistas".
LA CALAVERA Y LAS TIBIAS CRUZADAS
En el Brasil, la policía había organizado equipos de asesinos
a sueldo, reclutados en sus propias filas, para limpiar el país de delincuentes.
A fines de 1968, se decidió utilizar también al "Escuadrón
de la Muerte" con fines políticos. El jefe del "Escuadrón",
Sergio Fleury, que es también uno de los principales jefes de policía
de San Pablo, disparó uno de los cuatro tiros que mataron al jefe revolucionario
Marighella. Numerosos torturados relataron, en sus testimonios, que habían
recibido la picana eléctrica y la cachiporra en sótanos policiales
que tenían las paredes decoradas por los símbolos del "Escuadrón":
la calavera y las tibias cruzadas. A mediados de 1970, el principal juez de
crimen de San Pablo, Nelson Fonseca, declaró a los periodistas: "Los
miembros del Escuadrón de la Muerte son policías, y todo el mundo
lo sabe".
Por fin, el senador norteamericano William Proxmire denunció que se estaba
utilizando la ayuda de los Estados Unidos para financiar las operaciones del
"Escuadrón de la Muerte" y el régimen decidió
lavarse las manos. Empezaron las operaciones destinadas a "borrar las huellas".
Hubo policías que no quisieron creer cuando sus propios compañeros
los metieron presos como miembros del "Escuadrón". Algunos
se "fugaron" misteriosamente y nunca más se supo. El jefe,
Sergio Fleury, se curó en salud. Cuando lo amenazaron con ciento cincuenta
años de cárcel o pena de muerte, se limitó a decir: "Todo
lo que yo hice, fue por orden del general Airosa, jefe de estado mayor del Segundo
Ejército". No se animaron a meterlo preso.
TODO EMPEZO CON VALLESE
En agosto de 1962, desapareció en Buenos Aires un dirigente sindical
peronista, el obrero del metal Felipe Vallese. Esa misma noche, fueron arrancados
de sus casas varios familiares, compañeros y amigos de Vallese. Ellos
circularon por diversas comisarías y finalmente reaparecieron, con huellas
de torturas. Pero Vallese no. La policía no sabía nada, el ejército
no sabía nada, el gobierno no sabía nada. Casi nueve años
después, en mayo de este año, cuarenta policías fueron
condenados por la justicia. Se había probado, por fin, su culpabilidad
en el secuestro y desaparición de Vallese.
En estos últimos tiempos, la Argentina ha sufrido una nueva oleada de
secuestros y desapariciones. En marzo del año pasado, tres personas intentaron
llevarse al diplomático soviético Youri Pivovarov. El diplomático
se arrojó desde el auto en marcha, luego de despojar de una metralleta
a uno de los secuestradores. El arma tenía el sello de la policía.
Uno de los secuestradores había sido el oficial subinspector Carlos Benigno
Balbuena, de la policía federal. Operaba para una organización
también llamada, como la de Guatemala, MANO (Movimiento Argentino Nacionalista
Organizado). Los organismos para-policiales continuaron actuando. Nueve meses
después, fueron secuestrados el abogado Néstor Martins y su cliente
Néstor Centeno. No se hizo ninguna investigación. El doctor Martins
defendía a los guerrilleros peronistas presos y había denunciado
varios casos de torturas. Desde el 16 de diciembre de 1970, se ignora su paradero.
Tampoco se sabe dónde está el militante obrero Néstor Centeno.
Se supone que están muertos. A principios de julio de 1971, llegó
el turno a Marcelo Verd y su esposa en la provincia de San Juan. Casi enseguida,
desaparecieron en Buenos Aires Juan Pablo Maestre y su mujer, Mirta Misetich.
Ambos eran militantes de organizaciones peronistas revolucionarias y de grupos
universitarios de la misma ideología. Un día después, apareció
el cadáver de Maestre, con dos agujeros de bala, en un paraje llamado
Las Palmeras. El cadáver tenía la frente hundida y rastros de
quemaduras en los pies. En la mañana del día en que el secuestro
se había producido, una comisión policial se había presentado
a buscar a Maestre en la empresa donde trabajaba y allí los policías
recogieron sus datos personales. Hay testimonios de radioaficionados que captaron,
en la frecuencia de la radio policial, informes sobre un procedimiento realizado
en la calle Amenábar, donde Maestre fue raptado. En la comisaría
del barrio se habían recibido, días antes, instrucciones de la
Superintendencia de Seguridad que informara si el matrimonio Maestre frecuentaba
la casa de la calle Amenábar, donde vivían los padres de Mirta
Misetich y a cuyas puertas fue secuestrada la pareja.
En setiembre, desapareció el estudiante de Derecho Luis Enrique Pujala.
Sus abogados responsabilizaron de inmediato al Poder Ejecutivo. También
desapareció, por unos días, el profesor universitario Antonio
Caparroz, en manos de unos civiles que lo atraparon a la entrada de su casa
y lo obligaron a subir a un automóvil. Pasaron dos días antes
de que la policía declarara que Caparroz estaba detenido en una de sus
dependencias. Previamente, el domicilio de Caparroz había sido allanado
por la Dirección de Investigaciones Policiales Antidemocráticas.
Los grupos para-policiales argentinos actúan centralizados en el Servicio
Unificado de Seguridad (SUS), nacido a fines de 1969 bajo la inspiración
de altos funcionarios del gobierno del general Onganía.
A LA HORA DE LA HISTERIA
¿Y en nuestro país? Aquí, el capitalismo vive la hora
de la impotencia y la histeria. Brotan grupos fascistas en la enseñanza
media, armados y protegidos por la policía, y el Ministerio del Interior
y el Presidente electo los elogian por televisión.
Las fuerzas para-policiales ametrallan locales del Frente Amplio y también
las casas de varios militantes de la izquierda; deslizan amenazas, ponen bombas,
queman librerías, secuestran y ejecutan. El 12 de febrero, "El Día"
publicó una crónica sobre el atentado contra "Discoplan",
con este párrafo que no tiene desperdicio: "Según testigos
presenciales, un patrullero que se hallaba en las inmediaciones en momentos
de registrarse el repudiable atentado, se alejó del lugar, probablemente
en persecución de los delincuentes".
No en vano la policía del Uruguay lució, en 1971, el primer lugar
en la lista de la ayuda norteamericana a las policías de toda América
Latina. Los grupos tienen diversos nombres: hay uno que se llama DAM en homenaje
a Dan Anthony Mitrione, el finado asesor norteamericano que había enseñado
técnicas de tortura y represión a la policía uruguaya,
después de actuar al servicio de la CIA en Santo Domingo y Brasil.
A fines de julio del año pasado, Manuel Ramos Filipini apareció
muerto entre las rocas de la costa. Este joven había sido procesado tiempo
atrás por vinculaciones con los Tupamaros, pero estaba en libertad y
hacía vida normal. Su cuerpo tenía doce impactos de bala y los
brazos rotos. Cuatro individuos que dijeron ser policías lo habían
arrancado de su casa a la madrugada. Quienes lo conocían, aseguran que
Ramos Filipini no hubiera salido a esa hora si no se le hubiera mostrado una
tarjeta de identidad policial convincente.
Dos semanas antes, había desaparecido Abel Ayala. La noche en que se
esfumó, tres hombres llegaron a la casa de una compañera de estudios,
a la que él debía entregar un libro; preguntaron por Ayala y se
fueron. Un mes después, desapareció otro joven, Héctor
Castagneto. ¿Delito? Dos hermanos mayores vinculados con los Tupamaros.
La policía le contestó a la madre lo mismo que a los familiares
de Ayala: "Se ha de haber pasado a la clandestinidad". Cada visita
a la policía daba ocasión a una nueva humillación: burlas,
risas, esperas infinitas, "el inspector no los puede recibir".
Simultáneamente, se produjo el secuestro del abogado de una empresa textil,
Carlos Maeso, víctima de una tentativa de extorsión. Fue liberado
y por fin tres miembros de la policía política confesaron haber
sido autores del secuestro, junto con dos civiles. Uno de los civiles, Enrique
Fernández Albano, era amigo personal de Dan Mitrione y dueño de
una boite que pudo traer su equipo estereofónico directamente de los
Estados Unidos por medio de la valija diplomática de la embajada. La
policía no distribuyó, contra la costumbre, fotografías
de sus funcionarios procesados. En la operación se utilizó un
Maverick, el automóvil característico de nuestra policía
política. La compañera de estudios del desaparecido Abel Ayala
dijo que podría reconocer, en un careo, a los tres hombres que preguntaron
por él en su casa, pero la policía no le permitió ver a
los culpables del secuestro de Carlos Maeso.
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Publicado en revista CUESTION del 16 de marzo de 1972
AÑO II, Nº 16
LOS OTROS CRIMENES DEL ESCUADRON
Con el brutal asesinato de Ibero Gutiérrez González son ya cuatro las víctimas del siniestro y tenebroso "escuadrón de la muerte". Pero su mano está también tras los cientos y cientos de atentados que, noche a noche, son perpetrados con total impunidad contra los hogares, locales políticos, comercios de personas frentistas o vinculadas, familiarmente, con integrantes del MLN. Para estas acciones -según sea su naturaleza- ha adoptado distintos nombres: Defensa armada nacionalista (DAN), Comando Armando Leses, Brigadas Nacionales, JUP, LYS (debe recordarse un pasquín hecho llegar a mediados del año pasado hasta la casa de determinadas personas, que decía: ..."Estamos alertas, preparados y vigilantes. Si estas amenazas se materializan en algunos de esos integrantes o en cualquier ciudadano uruguayo que no sea antipatriota y traidor como Ud., actuaremos en consecuencia. Los responsables pagarán con su vida. Ud. puede estar entre ellos"), o el Comando Caza Tupamaros, responsable de la última muerte.
NO CREO EN BRUJAS, PERO...
Una noche de 1962, el entonces jefe de policía de Montevideo, Cnel.
Mario O. Aguerrondo, entró en el diario "El País". Era
el momento en que a Soledad Barret y, después, a otras personas se las
sometió a distintos castigos tras lo cual se les tatuaba una cruz svástica
con hojas de afeitar o cualquier otro objeto cortante. El jerarca se reunió
con el cronista policial y responsables del diario, al día siguiente
"El País" mostraba una fotografía obtenida en una manifestación
meses atrás y en la que se había identificado -entre otras personas-
a la joven militante. De esa manera la policía -en aquel momento muy
activa en la organización de golpes como el asalto a la Universidad que
durante años tuvo separado de su cargo al comisario Orestes Braida Arbulo-
trataba de desviar la atención sobre las bandas fascistas que ella misma
armaba.
Fue, asimismo, por esa fecha, que un asesino protegido por la oscuridad de la
noche arrojó una bomba incendiaria contra un club comunista. El fuego
causó la muerte de una criatura de meses, hija de los cuidadores del
local. Esta vez el escándalo había sido muy grande y la policía
no tuvo más remedio que "aclarar" el caso y detener al homicida
que, casualmente, resultó ser un habitual informante y delator ubicado
en el medio estudiantil.
En materia de bandas fascistas hay, como se ve, una larga y, muchas veces, dolorosa
experiencia. En la medida que el liberalismo no les molestaba se mantenían
en forma larvaria hasta que un acontecimiento como la Revolución Cubana
las llevó a la acción en "defensa de la democracia"
y del "mundo occidental y cristiano". Desde la embajada norteamericana,
a través de sus agentes se financió a grupos como la Confederación
Sindical del Uruguay (intentando quebrar al movimiento obrero) o el Movimiento
Estudiantil de Defensa de la Libertad (MEDL) que ya en 1962 y, por medio de
una conferencia de prensa, trataba de desvincularse de otros grupos igualmente
totalitarios (como el FEDAN, MOENSU, Alerta, Gailo, etc.) acusando a la Lista
15 de ser "tontos útiles" (sic) y publicitando la expulsión
de un tal Eduardo Fernández que en una reunión gritó entusiastamente
"Heil Hitler".
No es por cierto exagerado encontrar en todos estos elementos los antecedentes
de la propia JUP.
Pero esta vez la oligarquía ha ido mucho más lejos: prohijó
la creación del "escuadrón" nutriéndolo de policías
e integrantes de grupos "demócratas", como quedó bien
claro con el procesamiento de los secuestradores del Dr. Carlos Maeso (abogado
de HYTESA por el que se pidió un rescate de 25 millones de pesos).
La identificación de Eduardo Denis Falcon Filgueiras, Washington Angel
Grignoli, Llamil (o Yamil) Wallace Pereuchena (los tres del D-6 de la Dirección
de Información e Inteligencia que comandaba el comisario Macchi), Enrique
"Quico" Fernández Albano, y Héctor Blas Quinteiro fue
un rudo golpe que la Justicia asestó al "escuadrón".
Y sirvió, para mostrar los elementos humanos que lo integran: por un
lado, policías -y no agentes cualesquiera, sino integrantes de una repartición
que tiene como misión específica la represión de la guerrilla-,
por otro, civiles como el tal Fernández Albano, vinculado a grupos estudiantiles
de derecha, servil instrumento de la embajada yanqui de la que era agente informante.
También el año pasado, en setiembre, se denunció al médico
paraguayo Angel Pedro Crosa Cuevas -de siniestros antecedentes- como un integrante
del "escuadrón" sin que ello fuera jamás desmentido.
Finalmente, y aún cuando parezca reiterativo del Informe Especial hecho
por Eduardo Galeano (en el número anterior de CUESTION) debe recordarse
que a Antonio Manuel Ramos Filippini lo fueron a buscar cuatro sujetos que mostraron
-no sólo a su madre, también a él mismo- documentos que
los identificaban como policías. Que en esta u otra hazaña se
han visto coches de los habitualmente usados por la policía.
Los eufemismos, las fórmulas vagas usadas por los redactores de los comunicados
policiales, incluso las frases como "respuesta a las actividades de la
delincuencia organizada" demuestra -en forma elocuente y frente a cualquier
habitante del país- complacencia por la acción del "escuadrón".
Ello sería suficientemente grave y condenable, pero si ese mismo uruguayo
capaz de advertir la simpatía de la policía por el "escuadrón"
busca la información correcta, entonces podrá advertir -asombrado
horror- que más que simpatía hay un verdadero encubrimiento. Más
que ello, aún, una participación directa.
DETRÁS del ESCUADRON
Publicado en Revista Cuestión
AÑO I, Nº 8 del 28 de agosto de 1971
El último día del pasado mes de julio, una pareja vió el
cuerpo de un hombre que yacía entre las rocas cercanas al parador Kibón,
en Pocitos. El hombre muerto se llamaba Manuel Ramos Filippini; tenía
los brazos quebrados y más de una docena de balazos en el cuerpo y la
cabeza. Llevados y traídos por el viento unos volantes dejados allí
por los asesinos proclamaban la autoría de la “hazaña”.
Decían, simplemente: “Comando Caza – Tupamaros Oscar Burgueño”.
La madrugada anterior cuatro personas habían ido a buscar a la víctima
en su domicilio; dijeron que eran policías y se lo llevaron. Ramos Filippini,
procesado un año atrás por “asistencia a la asociación
para delinquir”, no olvidó quizás que las garantías
constitucionales proclaman que el hogar es un sagrado inviolable, que no puede
ser allanado de noche, ni siquiera con orden judicial. Debe de haber pensado,
lo mismo que la mayoría de los uruguayos, que hace buen rato que en este
país las páginas de la Constitución son poco más
que papeles olvidados.
Un descubrimiento: Uruguay está en América Latina
Hasta no hace mucho tiempo las noticias sobre la MANO de Guatemala, el Escuadrón
de la Muerte de Brasil, los secuestros de militantes en Argentina o los abiertos
malones policiales en otros países de América, eran para nosotros
solamente lejanas noticias de un continente oscuro, ensangrentado por dictaduras
feroces.
No porque aquí la vida fuera idílica. Ya había comenzado
la lucha radical contra la oligarquía y sus raíces de injusticia,
y la represión desatada contra todos los sectores populares no se manejaba
con guante blanco. El pueblo ya tenía sus perseguidos, sus torturados
y sus muertos. Pero en ese enfrentamiento subyacían ciertas normas implícitas:
todavía las caras de cada quien eran visibles.
La contienda se desarrollaba en más de un plano. Había en primer
lugar un enfrentamiento entre los trabajadores a quienes se les había
congelado sus ingresos y patrones satisfechos porque, en cambio, lo que se les
había congelado eran sus egresos. Esta oligarquía mandaba reprimir
todo reclamo desde sus sillones en los directorios o desde sus butacas en los
ministerios. Trabajadores estatales en conflicto (bancarios, de Ancap, de UTE)
fueron militarizados, ultrajados, suspendidos o destituídos. Había
también una movilización estudiantil, en combate tanto contra
una Interventora que para ordenar instaló el caos, como en acciones solidarias
con gremios en huelga. A su frente estaban las brigadas de choque y las chanchitas,
las balas y los gases. La muerte de cuatro estudiantes son jalones luctuosos
de esas batallas, a las que últimamente se han incorporado los asociados
lícitos para delinquir: los miembros de la JUP, que atropellan a mano
armada a jóvenes liceales, su retaguardia cubierta por distraídos
patrulleros y verosimilmente instruídos e impulsados por los centros
del poder. Un inventario de sus desmanes ocuparía demasiado espacio y
seguramente sería incompleto.
En este año de elecciones el enfrentamiento se procesa asimismo en el
plano político –partidario. Los locales del Frente Amplio y de
los partidos que lo integran son baleados e incendiados, los pegatineros son
detenidos, los brigadistas son severamente interrogados; algunos de ellos han
sido confinados en cuarteles. En este campo también se siente la amenaza
de un pueblo que se organiza para competir en el campo y con las reglas de juego
del propio sistema.
Por último, se desarrolla una lucha de características distintas
de las anteriores: la oposición entre la insurgencia armada y el régimen
en su conjunto. Aquí la contienda llega a su clímax de violencia,
porque en ella el sistema ve comprometida su existencia misma y lanza sus guardianes
a defenderlo con severas consignas de represión. Policías y tupamaros
han caído para siempre en el campo asfaltado de batalla. La defensa del
sistema ha pretextado la implantación de rigurosas medidas de seguridad
e incluso ha derivado, indirectamente, en un conflicto de poderes, al punto
de que en estos momentos el Parlamento lleva adelante un juicio político
al presidente de la República por haber desconocido el levantamiento
de las medidas que decretó la Asamblea General. “Enfrentamos a
un poderoso ejército clandestino”, adujo como explicación
el ministro del Interior brigadier Sena, un hombre duro, fanático de
la autoridad, convencido de que su rígida concepción del orden
es la mejor manera de encauzar las relaciones sociales.
Con todos los excesos que el desarrollo de todas esas contiendas trajo consigo,
había en ellas sin embargo una cuota de claridad en su planteo: los enemigos
se conocían por su nombre. Ahora la tortura y la muerte alevosa de Ramos
Filippini nos ha instalado de golpe en aquel continente bárbaro a cuyas
espaldas crecimos: el Escuadrón de la Muerte ha adoptado la ciudadanía
uruguaya. Pero esta vez el fascismo ha llegado demasiado tarde.
Las marionetas y sus hilos
Salvo espaciados períodos en que los intereses populares estuvieron
sino representados, por lo menos contemplados por los gobernantes, el Uruguay
vivió siempre institucional y políticamente enajenado. Los hombres
de gobierno fueron, alternativamente, capitanes de industria, terratenientes
y banqueros, o fieles representantes de la clase dirigente. Los políticos
ejercieron con eficacia su papel de delegados del poder económico y sus
servicios fueron largamente recompensados. En los últimos años,
coincidiendo con un período en que a la desaparición de caudillos
populares sucedió la emergencia de una promoción de oscuros oficiantes,
la oligarquía desplazó a sus mandatarios y se sentó en
los puestos de comando.
Con una crisis estructural que hace crujir su andamiaje, con una dependencia
externa que deja márgenes de maniobra cada vez más reducidos,
el Uruguay no puede ya ser más lo que era. Mientras el deterioro económico
se agudiza, irrumpe un hecho nuevo: los sectores populares, los más castigados
por la crisis, adquieren una conciencia política firme y comprometida.
A la oligarquía gobernante se le plantea un dramático problema:
¿cómo subsistir, cómo sobrevivir en la misma condición
de siempre? La respuesta es fría y objetiva; la misma que se dieron a
sí mismos los capitalistas arruinados de la Alemania de los años
treinta. El equipo que ejerce el dominio económico y político
debe nazificar el país para que la rosca pueda seguir exprimiendo. La
furiosa arremetida contra los movimientos populares no refleja sólo el
odio visceral del opresor hacia el oprimido ni la mera concupiscencia del poder;
representa la elección del único medio posible para que la clase
dominante continúe instalada en las claves del mando.
No a otra cosa responde la “violencia de arriba”. Las élites
comerciales e industriales, los grandes banqueros como Peirano o Ferrés,
los latifundistas como Martinicorena, Gallinal o Touron, no pueden tolerar siquiera
un horizonte cargado de amenazas. Mucho menos un contorno presente de seguras
agresiones a su predominio hasta ahora incuestionable e incuestionado. La consigna,
sostienen, es “mantener el orden”.
En realidad no existe un orden a mantener; existe un “Nuevo Orden”
a instaurar. A su establecimiento concurren la convulsión permanente
en las calles y en los centros de enseñanza, los allanamientos indiscriminados,
los atentados a clubes políticos, la censura de prensa, la represión
sindical y, ahora, los escuadrones de la muerte.
Pero el proceso de los mecanismos de la reacción fue más lento
que el despertar de los desposeídos. Ya es tarde para ellos y los caminos
históricos que transitamos son irreversibles. No obstante, sus instrumentos
siguen actuando.
Los instrumentos del poder
Las fuerzas policiales –nos referimos, claro está, a los cuadros
menores de ese cuerpo- aún no han tomado clara conciencia de su carácter
de instrumento del nuevo orden. Actúan con cierta impunidad, por lo menos
en el plano de las responsabilidades penales. La prensa ha destacado, sin embargo,
algunos hechos significativos. En ciertos procedimientos exitosos de la policía
contra la organización armada, se ha descubierto que ésta posee
un registro minucioso de los efectivos de aquélla. Todo hace suponer
–y cruentas acciones de represalia lo confirman- que, a través
de su fichaje, la impunidad a que hacíamos referencia, válida
en el orden judicial, no opera con igual eficacia en el terreno de los hechos.
Esa relativa invulnerabilidad se asienta además en otro poderoso instrumento
del sistema, tan dependiente de los grupos de poder como el jerárquicamente
subordinado que es el instituto policial. Los medios de difusión masiva
económicamente poderosos –voceros de hombres con pocos votos y
muchos millones- aceptan gustosamente la censura y las limitaciones impuestas
por el gobierno a su deber de informar, pero sobre todo acuden a la mentira
desembozada, ocultando o deformando los hechos al gusto de sus mandantes. Los
casos más clamorosos de esa retorcida manera de encarar la información
son bastante recientes. Elegimos dos, elocuentes por su particular dramatismo.
Cuando el militante anarquista Héber Nieto cayó abatido por la
bala de un francotirador apostado en la terraza de la Caja de Jubilaciones,
la prensa “seria” divulgó con especial destaque el informe
que de inmediato elaboró la D.I.I., que atribuía claramente la
autoría del crimen a los propios compañeros del pequeño
obrero-estudiante. El informe del médico forense, que demostró
lo absurdo de aquella presunción, no mereció ciertamente ni