
según MARIO BENITEZ
Esta declaración del ex-agente policial, - con funciones en el Ministerio
del Interior señor Nelson Mario BENITEZ SALDIVIA, fue leída por
el Senador del P.D.C.(Partido Demócrata Cristiano) Juan Pablo TERRA,
durante la sesión de la Cámara de Senadores el 7 y 8 de junio
de 1972.-
La versión que publicamos fue extraída del Diario Oficial Nro.
18.837, de junio de 1972 .-
"Acta de verificación de hechos. En la ciudad de Montevideo, capital
de la República Oriental del Uruguay, a los dos días del mes de
mayo de mil novecientos setenta y dos, ante mí ..." - y está
el nombre del escribano- "...comparece el señor Mario Benítez
Saldivia, uruguayo , mayor de edad, casado en únicas nupcias con NiIda
Texeira Gómez, domiciliado en esta ciudad, cédula de identidad
número : 1.174.319 de Montevideo, cuya identidad me la aseguran por conocimiento
propio, los testigos hábiles de esta vecindad y de mi conocímiento,
señores Juan Pablo Térra y Juan José Sotuyo, que suscriben
la presente. Lo hacen en presencia de los testigos hábiles señores
Juan Pablo Térra (ya mencionado), Daniel Sosa Díaz, Hugo Batalla,
Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz , Guillermo García
Costa y Juan José Sotuyo, (también mencionado) y del suscrito
Escribano, todos los cuales y el compareciente estuvieron simultáneamente
presentes durante toda la declaración que subsigue; y para que lo consigne
en esta acta dice que: procederá a efectuar declaraciones, que se consignan
a continuación, y que son, a su decir, la veraz expresión de hechos
y conocimientos allí expuestos, admitiendo desde ya que los testigos
presentes le efectúen interrupciones y preguntas aclaratorias o ampliatorias
de sus dichos; que estas declaraciones se relacionan con los documentos cuya
protocolización ha solicitado del suscrito Escribano con esta misma fecha;
que tales declaraciones tienden a autenticar la manifestación de sus
conocimientos y/o dichos sobre los
temas que en ellos se refieren; y que pasa a emitirlas a continuación.
"Señor BENITEZ.- Yo fui reclutado de la Escuela de Policía
mediante un examen previo; nos hicieron tests-preguntas. De esa Escuela salimos
dos. Pasamos a Jefatura y fue ahí donde hicimos por primera vez contacto
con Bardesio. Por problemas surgidos con el otro muchacho quedé solamente
yo. Bardesio, por consiguiente, empezó a darme las noticias de vigilancia
y seguimiento; y según él, a lo que nosotros íbamos a hacer
aquí en Montevideo, iba a seguir un curso de perfeccionamiento que realizaríamos
en Buenos Aires, en el que íbamos a tomar conocimiento de muchas otras
cosas; pero que en definitiva, para nosotros, no había riesgo de vida,
ni siquiera nos iban a dar armas ni documentación, a pesar de que ya
gente del grupo lo tenía. No sé si cuento yo los hechos o empiezo
a hacer las aclaraciones de lo que recién se leyó".
"Señor BATALLA.- Creo que es mejor que haga un relato global".
"Señor BENÍTEZ . - Aquí hay mucho que no concuerda
con lo que voy a decir.
Fui entrenado por Bardes 10 durante vanos días, y él me leía
manuales mexicanos de vigilancia y seguimientos. Después que yo aprendí
eso, él me dijo que esperara en casa, que yo allí iba a recibir
órdenes. Un día me llamó Sosa, el otro integrante del grupo,
el único que quedaba. Cabe aclarar que anteriormente a nosotros había
habido un grupo que había sido completamente desintegrado. Ese grupo
no le convenía a Bardesio por motivos de índole económica,
ya que ese grupo estaba en conocimiento de muchas cosas que a Bardesio no le
convenían y lo desintegró quedando un solo hombre: Alberto Sosa.
Un día me citó Sosa para que me encontrara con él en Soca
y Rivera. Hicimos la vigilancia al domicilio del doctor Ramón Queiruga;
la hicimos conjuntamente dos noches. A la tercera noche él recibe la
orden que me tenía que trasmitir a mí, que tenía que hacerla
solo. Por consiguiente tenía que esperar que llegara el doctor Ramón
Queiruga, y que él se retirara. Noté una contravigilancia, o sea,
vigilancia de parte mía custodiando a éste y, a su vez, que se
me estaba vigilando. Hice el informe y pasé nuevamente a mi casa, siempre
en mi domicilio. Teníamos prácticamente prohibido entrar a Jefatura.
Además no podíamos tener ninguna relación con policías
ni nadie, porque, en definitíva, nuestro grupo iba a ser de Inteligencia.
Un buen día fui citado y llegué a conocer a dos integrantes mas
del grupo: Estanislao Lamensa y Hermann Silvera. Después el mismo Bardesio
me dijo que tenía que seleccionar otro hombre de la Escuela. Dicha selección
recayó en Oscar Rodao. A toda esta gente se le enseñó nuevamente
el Manual de Vigilancia y Seguimiento. Por consiguiente, lo volví a aprender
yo. Después de ahí pasamos a trabajar. Realizamos la vigilancia
del doctor Ramón Queiruga nuevamente, de la doctora Dell'Acqua y del
doctor Artucio. Aquí aclaro que en el documento recién leído
hay una equivocación en cuanto a que se dice allí que no recibíamos
sueldo. Recibíamos sueldo como cualquier funcionario de segundo grado.
Bardesio nos daba los lunes quinientos pesos para medios de locomoción,
para trasladarnos, después de esos trabajos de vigilancia y seguimiento.
Bardesio nos citó un día en el Club Naval y ahí nos puso
en conocimiento de que estaba próxima nuestra partida a Buenos Aires.
Nos leyó en partes algunas de las clases que íbamos a tener allí,
no todas, nos dio una noción. Y a su vez nos citó para un día
determinado en que debíamos presentarnos a Jefatura para hablar con una
persona determinada - no recuerdo el nombre- para sacar los documentos falsos
con los cuales íbamos a viajar a Buenos Aires. En el grupo ya se estaba
comentando, incluso por palabras dichas por los anteriores integrantes del grupo,
que se había votado en su momento, a fines de 1970, tres millones de
pesos. Eso fue para pagar todos nuestros gastos en Buenos Aires, a pesar de
que esos gastos corrieron por cuenta del Gobierno argentino, gastos de traslados
de aquí para allá, y además para comprarnos trajes, ropa,
camisas, en fin, vestirnos. Lo que quedaba era para una cobertura para nosotros.
Creo que no hay problema con respecto al significado de la palabra "cobertura".
"-Apoyado."
"Esa cobertura nunca se completó. Recuerdo ahora otra cosa que omití
decir anteriormente a que yo fuera reclutado para el grupo , - cosa que se produjo
el 11 de diciembre de 1970- Bardes 10 pudo arreglar el estudio fotográfico
"Fotosichen", en Bulevar España no recuerdo el numero. Fuimos
a Jefatura. A cada uno nos dieron un nombre falso. A mí, como lo dijera
antes, el nombre de Nelson Marcos Bareño Salazar, es decir, con las mismas
iniciales de mi nombre. (Muestra el documento). Nosotros, después de
ahí, tuvimos que ir a realizar otros trámites al estudio fotográfico
de él. Nos sacó fotos para mandar a Buenos Aires. No se si me
queda algo por aclarar sobre los hechos de ese momento".
"Señor Terra.- Usted me advirtió que había una fecha
equivocada; la fecha de la partida. En mis apuntes yo había anotado 1970
usted me hizo notar que era 1971. Yo no quise corregirla después de escrita."
"Señor Benítez.- Después que fuimos a Jefatura nuevamente
fuimos citados -porque prácticamente nuestras reuniones eran en el Club
Naval- y nos puso en conocimiento del día de la partida. La partida era
para el 8 de marzo de 1971. El grupo se iba a dividir en tres: Alberto Sosa
y yo viajamos por Pluna, y los otros tres compañeros por Austral. Todos,
por supuesto, con documentación falsa. Aquí ya en parte, había
desinteligencias de parte del grupo hacia Bardesio en el sentido de que cuando
me tocó ser Jefe del grupo esa plata que él me daba, que no era
nada, quinientos pesos, pero que para los traslados nuestros alcanzaba, él
empezó - cuándo a mí me tocó ser jefe del grupo-
a controlar los gastos del grupo. Además, a no darnos esa plata. Como
yo era responsable del grupo, teníamos que justificar los ómnibus
que tomábamos, los gastos extras que teníamos. Había ya
desde el principio una tirantez entre él y yo, en el sentido de que ya
se empezaba a hablar en el grupo de hacer operativos para acabar con el Movimiento
de Liberación Nacional, con los cabecillas del mismo * Yo me mostré
opuesto a eso, en cuanto él me había asegurado que yo no corría
riesgo de vida al ingresar a este grupo. Antes de la partida para Buenos Aires,
se realizó un operativo: tiraron una bomba que no sé exactamente
si fue a la casa del doctor Artucio -el primer atentado que sufrió- o
a la de la doctora Dell' Acqua. Yo me vine a enterar en Buenos Aires de esto,
porque los dos integrantes que habían realizado ese operativo, Sosa y
Rodao, lo comentaban; hablaban de ello, del éxito que habían tenido,
de cómo lo habían hecho."
"Previo a la partida se nos dió instrucciones sobre cómo
hacer contacto en Buenos Aires. Teníamos que ir al Hotel Astor o Astoria
– no recuerdo el nombre -, en la Avenida de Mayo, próximo al centro
de la Side, Secretaría de Información del Estado. Ahí hicimos
contacto con un señor que dijo llamarse Mauri, un señor canoso,
de unos sesenta anos de edad, bajo, tiene defectos al hablar. Y nos citó
al otro día para empezar las clases, en el mismo local de la SIDE. Nos
presentamos allí todo el grupo. El hizo contacto con el grupo por separado,
ya que estábamos en distintos hoteles. La primera clase que tuvimos fue
sobre Información e Inteligencia, etc.. neumotecnia, maquillaje, mimetización.
Aquí tengo un detalle de las clases que hicimos".
"Antes de la partida para allá, Bardesio se puso en contacto con
nosotros y nos dijo que teníamos que dejar en alto los prestigios nacionales,
que nuestra conducta tenía que ser buena, ya que dicho curso se realizaba
a pedido expreso de Pacheco, que se lo solicitara a Levingston. Allá
fue confirmado por Mauri y el Director del curso, un señor que no conocí
su nombre porque no lo daba. Después de a]gunas clases, ese señor
Mauri nos puso en conocimiento de que faltaban profesores y de que se había
recibido una comunicación directa del doctor Pirán suspendiendo
las clases de Sabotaje y explosivos. Eso no lo íbamos a realizar nosotros;
se nos iba a dar nociones muy limitadas; en su lugar nos dieron clases sobre
problemas políticos de la Argentina que prácticamente insumían
el tiempo y que no nos interesaban; era para llenar esos vacíos. Después
de terminado el curso vinimos nuevamente a Montevideo y estuvimos una semana
prácticamente parados, sin hacer nada. Ya el grupo se empezó a
inquietar un poco y un integrante, Alberto Sosa, y yo, hicimos una especie de
comunicado dirigido a los superiores de Bardesio, ante quien corresponda. Para
nosotros Bardesio en ese momento no era el jefe del grupo; él era un
enlace entre nosotros y el Ministerio. En el formulario pusimos que queríamos
las mejoras económicas, ya que no teníamos horario para trabajar
y que si teníamos que trabajar 24 horas así lo teníamos
que hacer: que no teníamos ni armas, ni medios de locomoción.
Todo eso lo pusimos en una hoja. Después se hizo firmar a los otros integrantes
y se entregó la hoja personalmente a Bardesio.
Bardesio me citó en primer término y me dijo que eso no podía
ser, que las cosas tenían que seguir iguales, que no estaban en condiciones
de aumentar ni tampoco de dar medios, vehículos, armas, etcétera.
Antes de que saliéramos de Buenos Aires el Director del curso nos había
insinuado que nos quedáramos a trabajar como grupo de vigilancia y seguimiento;
nosotros ya íbamos sabiendo al detalle vigilancia y seguimiento; los
mejicanos son muy eficientes en eso. Y aún más ampliamos nuestros
conocimientos en Buenos Aires. Nos dijo que perdía gente, que se le iba,
y que necesitaba gente. Nos dijo el Director que estaba necesitando de nuestros
servicios allí. Nos negamos, porque primero estaba nuestra patria antes
que servir a otros países. Bardesio habló conmigo por separado
y dijo: "Ahora, como tenés la sartén por el mango creés
que vas a salir ganando". Yo le dije: "Esos medios yo los voy a necesitar
para trabajar; sin locomoción no podemos hacer ninguna vigilancia ni
seguimiento". Entonces me dijo que no nos lo podía mandar. Entonces
dije: "Si eso no se concreta te pido la baja". Y él me dijo:
"Las puertas están abiertas para cuando te quieras ir". Bardesio,
que es un hombre muy inteligente y sagaz, habló con los otros tres integrantes
del grupo por separado. Los convenció; y después hablé
con Sosa, que ya estaba convencido, y yo tuve que aceptar las condiciones, o
sea, seguir como se estaba. Durante ese lapso pasamos un tiempo parados, principalmente
yo, sin hacer nada. En un mes a veces trabajaba 2 ó 3 días; eran
contados los días que trabajaba. Después pasamos a hacer la vigilancia
de la Dra. Dell' Acqua y del Dr.Artucio, del Dr.Manuel Liberoff, de una chica
del Ministerio del Interior, y algo más que no me viene a la mente. Yo
estaba enterado - porque el grupo lo comentaba después conmigo; además
para ellos era un honor lo que hacían- que habían realizado el
atentado a la casa del Dr. Artucio. Incluso, uno de los integrantes del grupo,
como la casa del Dr. Artucio era de dos plantas , pensaba disparar con un arma
larga a las habitaciones superiores para que cuando la gente bajara la explosión
los matara. Bardesio no aceptó porque, incluso, dentro de ese operativo
estaba Campos también, un Subcomisario. No aceptó que hubiera
gente que saliera herida. Se hizo ese operativo - y tengo conciencia de ello
porque además me lo contaron palabra por palabra -; se hizo un atentado
a Manuel Liberoff, en Camino Carrasco, y después se hizo un atentado
al Dr.Dubra. Con referencia al atentado al Dr.Dubra digo que la casa queda a
los fondos o frente a una Embajada. A ese atentado fueron Motto, Bardesio y
un integrante del grupo que no puedo precisar quien era. Cuando las cosas las
hacía Bardesio solo o con otra gente no trascendía al grupo. Bardesio
mantenía una total compartimentación; pero cuando lo hacía
alguien del grupo llegaba a oídos de todos nosotros. Por eso estoy enterado
del atentado al Dr.Dubra. Con el atentado al Dr. Dubra pasó un caso particular.
No sé si fue con gelinita que lo hicieron. Según un arquitecto
que pasó por ahí,
dijo que los cimientos de la casa del Dr. Dubra eran muy fuertes y que no iban
a alcanzar dos barras solamente de gelinita; por lo menos era necesario emplear
cinco. No se autorizó nada más que dos, y el operativo se hizo
con dos. Aquí me viene algo a la mente que es anterior a nuestra ida
a Buenos Aires. Cuando nos dieron la plata a mí y a Sosa - que fuimos
los dos que recibimos la plata- eran dos cheques para comprar la ropa en Mickey.
Con los otros tres integrantes se demoraron más de quince días;
hasta que al final nos reunimos todos y exigimos que se dieran los cheques antes
de la partida. Entonces Bardesio dijo: "Bueno, mirá; los superiores
dijeron que fueran 2 cheques para tres". Entonces no aceptamos de ninguna
manera eso. Lo que sé es que Bardesio no sé de donde consiguió
plata, porque a un integrante del grupo, Estanislao Lamensa, le dio la plata
en efectivo y no en cheque. Después de Buenos Aires en los trabajos tuvimos
que parar varias veces. Incluso no hacíamos trabajos porque Bardesio
ya no nos daba la misma cantidad de plata. A veces, no nos daba nada y teníamos
que poner de nuestro bolsillo. Un día se dijo no va más eso y
reclamamos lo que nos debían y lo que nos tenían que dar. Bardesio
se puso al día en cuanto a nosotros con la plata. El siempre mostró
mucho amor a la plata. Voy a aclarar algo más en lo referente a cuando
estábamos en Buenos Aires. Cayó Levingston, y empezamos a comentar
qué sería de nosotros y del curso, sobre si se iba a terminar
o no. No nos contestaron ese día, pero horas después -al día
siguiente- nos dijeron: "No se preocupen que hoy Lanusse confirmó
el curso con el Presidente Pacheco en comunicación directa".
" Señor Gutiérrez Ruíz Usted no presenció ningún
atentado?".
"Señor Benítez No; yo siempre fui de la línea de oposición
de Bardesio. El decidía cuando había que hacer operativos y él
nombraba la gente. Antes de ir a Buenos Aires cuando hicieron un operativo -
que no me acuerdo exactamente cual fue- yo me opuse a eso primero porque cuando
ingresamos se nos había dicho que iba a haber absoluta seguridad física,
que no había manejo de revólveres. Me opuse a eso y después
de sucesivas discusiones que tuve con él, me dejó definitivamente
de lado".
Al Comisario Benitez lo conoce?"
"Señor Benítez.- No. No tengo ningún pariente funcionario
en la Policía. Nosotros hicimos los trabajos sobre vigilancia y algunos
fueron seguidos después por operativos: la casa del Dr.Artucio, la del
Dr. Manuel Liberoff. Con Bardesio yo siempre tuve problemas en el sentido de
que cuando alguien del grupo tenía que hablar, ese era siempre yo. Fui
citado por Bardesio y me dijo que tenía que prestar custodia al Embajador
paraguayo. Hacía pocos días que éste había llegado
al país. Un diplomático extranjero puede tener fácilmente
custodia por gente uniformada, e incluso hasta del ejército, pero gente
de particular no se le da de un día para otro.
El Embajador tiene que haber movido cabos muy altos porque nos presentamos prácticamente
a trabajar al día siguiente, o a los dos días de estar él
aquí en Montevideo.
"Señor Sosa Días. - En qué dirección?"
.
"Señor Benítez. - El vive en el 8º Piso del Edificio
Panamericano. Yo tengo una sensación, quizás, de porqué
se le dio custodia tan ligero. Durante la custodia me gané un poco su
confianza en el sentido de que él creía que yo era un funcionario
eficiente,al punto que cuando tuvo que elegir se quedó conmigo y con
otro integrante más. Cuando salió publicado en un diario - que
no me acuerdo cual fue- lo de Alejandro Crossa Cuevas - creo que era Alejandro-
él se mostró muy asustado, aumentó mucho más su
seguridad y vino otro grupo a trabajar con nosotros.
A Crossa Cuevas yo lo vi dos veces, una en la casa del Embajador, en el Edificio
Panamericano - estuvieron en una reunión; se cerró la puerta,
y después en el nuevo local de la Embajada, en Colonia casi Julio Herrera
y Obes. Estaba ahí, y después llegaron otras personas. Me vine
a enterar más tarde de quienes eran. Yo establezco una relación
de porqué la custodia se le dio tan ligero . El Embajador paraguayo Fernández
es, prácticamente, allá en el Paraguay, el brazo derecho de Stroessner.
Así se le considera. Crossa Cuevas salIó del país en dos
horas directamente al Paraguay y es el hombre actualmente más protegido
allí. Y hay una gran amistad entre Crossa Cuevas y el Embajador. Yo establezco
esto: que debido a la relación de Crossa Cuevas con el Escuadrón
de la Muerte que vino a trabajar aquí, fue que al Embajador se le hizo
la excepción y se le entregó la custodia enseguida . En la Embajada
llegué a conocer a Carlos - no tengo mas datos de él-, que era
uno de los tres dirigentes del Escuadrón de la Muerte que había
aquí en Montevideo. Llegué a conocer a un arquitecto, Luis Glani.
arquitecto paraguayo que se recibió en Montevideo, que también
tiene relación con ellos.-Crossa Cuevas tenía montado aquí
en Montevideo ..."
"Señor Batalla.- Es ese que está citado como viviendo en
Plaza de los Olímpicos?"
"Señor Benítez - Exacto. Es un hombre de unos 34 anos, fornido.
La relación que había entre ese arquitecto y Crossa es ésta
- yo me enteré después-: ese arquitecto pasa por las casas antes
de realizarse los operatívos y dice el material que se debe utilizar,
la cantidad y dónde se debe poner. Pero ésta era la relación
del arquitecto. Crossa tenia montado un equipo en cuanto a gente infiltrada
dentro del M.L.N. El era muy capaz. Y tenía como se dijo incluso por
el mismo Embajador- anotados en un libro todos aquellos que son integrantes
tupamaros, simpatizantes tupamaros o que tienen alguna relación con ellos.
Los dos lugartenientes de él eran, Carlos, que ya nombré, y otro
hombre que no conozco, que sé que tenía un Fíat 600 y que
se entrevistaba vanas veces con Bardesio en la Fotografía de él,
porque el auto se lo vi parado..."
"Señor Gutiérrez Ruiz.- Era joven Carlos? Qué edad
tendría?"
"Señor BenÍtez.- 26 ó 27 años; alto, 1,75,
delgado, morocho".
"Señor Gutiérrez Ruiz.- Uruguayo?".
"Señor Benítez.- No podría decirlo. -Cuando se publicó
lo de Crossa, en dos horas salió del país. Del otro no se supo
más, es decir, del que manejaba el Fíat 600. Referente a Carlos,
se que quedó como asesor de la calle Maldonado".
"Señor Sosa Díaz. - Donde está el Departamento de
Inteligencia?".
"Señor BenÍtez.~ SÍ".'
"Señor Gutierrez Ruíz. - 4 o 52" .
"Señor BenÍtez. - No sé, en definitiva, la función
que ejerce allí. Es el local que está frente a L'Avenir".
"Señor Térra.- Y sobre la parte final, su retiro de la Policía
y las amenazas posteriores?" .
"Señor Benítez.- Estando trabajando para el Embajador paraguayo,
un día llegó Bardesio, habló con el Embajador y después
conmigo y me dijo que me citaba para el día siguiente para el Departamento
Idatic, y que me iba a trasladar para otro lado. Al día siguiente me
presenté allí. Me tenía que presentar en una seccional
policial del Camino Maldonado, creo que es la 27; donde hubo un atentado y murió
un policía. Yo no acepté eso. Primero, porque por el trabajo que
yo había hecho era quemarme inútilmente. Y solicité la
baja. Ahí mismo en la Comisaría llené la baja y me fui
para mi casa. Un sábado, como a las 11 de la mañana, me llamaron
por teléfono preguntándome si era un señor Nelson Benítez.
Y dijeron: "No vas a llegar ni a fin de año. Sabés?".
Y cortaron. Tomé en cuenta esa amenaza porque me supuse de quienes eran,
no con seguridad, pero sí lo suponía. Hablé con Bardesio
y le dije : "Bardesio, me amenazaron de muerte. Necesito un revólver;
yo te lo devolveré en cuanto pase esto". Me dijo:"Actualmente
no tengo ninguno". Entonces dije: "Bueno, o vos tenés algo
que ver, o mandaste a alguno de tus empleados a amenazarme por teléfono"
El dijo: "No tengo nada que ver". Yo le dije: "Pero si no me
prestás el revólver es porque tenés que ver". Entonces
sacó del cajón un 38 Smith/Wetson y me lo prestó, con la
condición de que se lo devolviera en los primeros días de enero.
El 5 o el 7 de enero se lo devolví. No hubo tal atentado contra mí.
Después del secuestro de Bardesio, mi vida fue tranquila; no me vi mezclado
en nada. Mantenía si relación con esta gente en el sentido de
que Sosa hablaba con ellos, me visitó Sosa en mi casa y me dice que ellos
tuvieron una reunión con Fleitas, con uno que llaman comandante, dentro
del Ministerio - no se el nombre; ellos tampoco lo saben- y que se habló
esencialmente de mi diciendo que yo había mandado secuestrar a Bardesio
o que yo lo había entregado y que conmigo había que tomar dos
medidas: una, matarme; la otra, la que pensaron llevar a cabo ellos, secuestrarme
de la misma manera que secuestraron a Bardesio, o sea, entrar a la casa, golpear
a la madre y la empleada que tenían en fin... Si alguien me tiene que
matar tiene que ser alguien del grupo. Por eso creo que no había valor
dentro del grupo para hacer tal cosa. Lo que pasó fue que en un domingo
de madrugada, en seguida del secuestro de Bardesio - fue secuestrado el 24 de
febrero; yo, como estaba en contacto con Sosa le había dado una dirección
en la que no estaba, en Domingo Ordañana 3710- a las dos de la mañana,
va gente, golpea, al principio amistosamente diciendo "Mario Benítez,
salí que queremos hablar contigo".Entonces, la gente que estaba
durmiendo a esa hora no contestó nada. Dijeron algunas palabras sin concretar.
Entonces tocaron el timbre más fuerte y golpean la puerta, y dijeron:
"Salí por las buenas que si no entramos y te sacamos". La casa
tiene un pasillo. La gente salió del pasillo y se quedó afuera.
Esa gente que vive ahí son tíos míos. Salió el hombre
al pasillo y dijo: "Aquí no vive más Mario BenÍtez;
aquí no está él". Entonces la gente dijo: "Vamos,
que te queremos ver la cara". Entonces mi tío, ya asustado , se
metió para adentro enseguida. Detrás de él vino esa gente,
cobardes, por supuesto - asustar a unos viejos-, apagaron la bombita con la
culata del revólver y pasaron. Después quisieron tirar la puerta
abajo varías veces. Un vecino de al lado prendió la luz, empezó
a dar gritos y la gente se fue. Eso llegó a conocimiento de mis padres.
Como en la casa de mis padres hay mayor seguridad en el sentido de que como
se está haciendo la casa, hay construcción, yo me coloqué
esa noche siguiente para ver si alguien llegaba o hacía algo, para reconocerlo
y verle la cara. Estaba armado. Mi padre había hecho la denuncia en la
25, pero no porque hubiera pasado lo mismo ahí, sino para un poco poner
en conocimiento de esa seccional lo que había pasado en la seccional
12. Quedé esa noche esperando que vinieran. No pasó nada. Y a
raíz de eso fui, hablé con Sotuyo, días después
porque vino Sosa a mi casa diciendo que quienes me habían querido llevar
eran hombres de Campos Hermida. Fui, hablé con Sotuyo y le dije: "Voy
a ir al Departamento 5, a la calle Maldonado, a hablar con este hombre; si no
salgo a las dos de la tarde, quiere decir que quedé adentro" . Fui
allí; estuve esperando y me atendió muy amigable el hombre; me
dijo que el no tenía nada que ver; que eran todas mentiras de Sosa, que
él no había ido, que incluso él no había tenido
nada que ver con el atentado en lo de Artucio, que fue uno de los integrantes
quien lo realizo, que él estaba independiente, ajeno a esto; además,
que no tenía ninguna relación con Bardesio y que lo conocía
muy poco. Salí lo mas bien de ahí; no tuve inconveniente. Me dejaron
salir. Días después volví a tener llamadas telefónicas
de que iban a amenazar . También voy a contar de cuando fui llevado preso.
Días después de esto, se presentó Sosa en mi casa y me
dijo: "Mirá, hay un hombre ahí, un hombre del Capitán
Motto, que quiere hablar contigo." No me explico bien si era el Capitán
Motto o un hombre de él. Así que yo, al recibirlo, lo traté
como si fuera el Capitán Motto. Me dijo que él estaba encaminado
a buscar la liberación de Bardes 10, a ver si sabía algún
nombre que lo llevara a localizar donde se encontraba. Me hizo cantidad de preguntas;
si yo necesitaba algo; porqué hice la denuncia en la 25, esas cosas...
Se fue el hombre. Días después se presentó a la casa de
mi suegra, donde estaba en ese momento, a buscarme ese mismo muchacho, un oficial
de policía de unos 24 años. Salió mi suegra y le dijo que
no estaba. Fue a la casa de mis padres con el Capitán Motto y los convencieron
de que lo único que querían hacer conmigo era hablar, aclarar
esa situación, que no me iba a pasar nada en la Jefatura, que yo fuera
voluntariamente. Fueron a la casa de mi suegro con mis padres, y ahí
hablaron y me aseguraron que no iba a pasar nada. Incluso a mi suegra le dijeron
lo mismo. Llegué a Jefatura. Dentro del auto en que me fueron a buscar
estaba el verdadero Capitán Motto".
" Señor Gutierrez Ruíz. - Lo conocía usted?
"Señor Benítez. - Yo lo había conocido en una clase
de inteligencia que nos había dado él mismo en el Club Naval.
Pero se me había pasado de la mente. En el auto me puso en conocimiento
de esto: que había un integrante del grupo que estaba diciendo que la
casa que estoy haciendo - la estoy haciendo con mucho sacrificio- era con plata
de los tupas, que la financiaban, que yo había mandado secuestrar a Bardes
10, que yo había entregado a Bardes 10; que entonces había que
ir a la Jefatura para un chequeo. Como no tenía ningún inconveniente
ante eso fui. Fui allí y estuve un momento parado en el primer piso.
Nos hicieron sentar. Y después este oficial, el Capitán Motto,
me llevaron al 4to.Piso, y de ahí salí preso en calidad de detenido.
Me revisaron, me sacaron fotos y después fui interrogado como de las
dos a las cuatro y media de la mañana".
"Señor Michelini,. – Interrogado, por quien?" "Por
ellos mismos?".
"Señor Benítez.- No, por gente que no conocía".
"Señor Batalla. - En que fecha fue, mas o menos?" .
"Señor Térra. - Fue anterior a la conversación con
nosotros?".
"Señor Benítez. - Mucho después".
"Señor Sotuyo. - Debe haber sido a principios de abril."
"Señor Batalla.- Por Turismo?".
"Señor Benítez.- No puedo asegurarlo.-Me hicieron un interrogatorio;
después un chequeo con Sosa. Como yo no tenía ningún inconveniente,
y como todo lo que dije lo podía probar, estaba probado, cuando ellos
me decían que yo había recibido $ 200.000 de parte de los tupas,
les probé que no, que eran $ 117.000 que había obtenido porque
en la Caja Nacional me dieron un préstamo, y que por eso tenía
plata para continuar la obra. Creo que la Caja Nacional no tiene nada que ver
con el M .L.N. Fui detenido a las 9 de la noche y a las 6 de la tarde del otro
día me soltaron. Después yo me sentí vigilado. Incluso
en estos últimos tiempos vigilado en casa de mis padres y de mis suegros/
hasta que apareció este comunicado de los tupas. Después que apareció
el comunicado noté más la vigilancia. Eso es, en parte, todo".
( muestra un informe que hicieran de una vigilancia, de una práctica
de seguimiento que hiciera con Bardesio). "Es más alto; yo puse
que medía 1,60 y dice que mide 1,68; quedó muy ofendido. Esto
es venta de moneda argentina". (Muestra recibo). "Aquí es cuando
regresamos de Buenos Aires. El que está conmigo es Alberto Sosa".
(Muestra fotografía). (Muestra certificado de vacuna internacional).
"Todo con nombre falso. Aquí, en el pasaje de Pluna,se ve mi cara.
El viajó con el nombre de Alberto Sasías". (Muestra fotocopia
de pasaje). "Estas eran todas las clases que tuvimos en Buenos Aires".
(Muestra programa de clases.)
" Señor Sosa Diaz.- En qué forma le fue expedida la cédula
de identidad? Se la entregaron ya hecha o tuvo que hacer algún trámite?".
"Señor Benítez.- Todos los trámites comunes, pero
en otro local de la Jefatura. En el mismo piso, pero en otro local".
"Señor Sosa Díaz.- La firma que luce en la misma es la suya?".
"Señor Benitez.- Es la mía. Es falsa, pero con mi mano".
"Señor Sosa Diaz.- Los cheques de pago eran de algún Banco
u órdenes de alguna cooperativa? " .
"Señor Benitez.- Eran de Mickey mismo . Entregaban la plata en Mickey
y ellos daban un cheque por ese importe. Sobre esto mismo digamos que a Bardesio
se le vio... Eran cinco cheques para cada uno de los integrantes. Faltó
uno. Pero a Bardesio se le vio salir con un paquete de Mickey. Suponemos nosotros
y toda la gente del grupo en este momento que estaba relacionado con el cheque
que faltaba. Porque Bardesio tuvo que darle en efectivo a Lamensa esos $15.000.
Además, tuvo problemas para conseguirlo porque demoró. Lo prometió
para un día y no cumplía."
"Señor Sosa Diaz- Había cinco cheques para los cinco?".
"Señor Benítez.- SÍ.
"Señor Sosa Díaz.- Qué nombre tenía el compañero
que custodiaba la Embajada paraguaya?".
.
"Señor Benítez - Actualmente sigue Oscar Rodao
"Señor Sosa Díaz.- Quienes eran las otras personas que llegaron
a la Embajada paraguaya en la calle Colonia cuando usted estaba?".
"Señor Benítez.- Aparte de los dos que mencioné, fue
uno el doctor Ugarte Centurión, que es delegado de Paraguay ante la Alalc.;
otro integrante de la delegación de Paraguay, el doctor Martínez,
y después una persona que conozco con el nombre de Segundo, de la que
no sé el apellido. Sé donde vive. Llegaba un Capitán a
hablar con él, uruguayo".
"Señor Sotuyo.- Del Ejército o de la Marina?".
"Señor Benítez. - No puedo decirlo. Sé que era Capitán.
Lo anunciaban, esperaba un poco y pasaba".
"Señor Sosa Díaz.- En qué lugar y en qué fecha
fue eso?".
"Señor Beni tez.- Fue entre setiembre y octubre de 1971".
"Señor Sosa Díaz. Y el lugar?" .
"Señor Benítez. - En la Embajada. Colonia y Julio Herrera
y Obes".
"Señor Sosa Díaz. - Usted dijo que le devolvió el
revólver a Bardesio el 7 de enero.
" Señor Benitez. - Aproximadamente; en los primeros días
de enero. No personalmente a él. Como no quería tener ninguna
relación con Bardesio, lo llevé a la Embajada, a un custodio que
había quedado en lugar mío. Lamensa. El lo entregó a Bardesio
después".
"Señor Sosa Diaz.- Después de esa fecha estuvo armado?".
"Señor Benítez - Estuve armado cuando intentaron secuestrarme,
cuando unos vecinos me prestaron una escopeta y una pistola 22".-
"Señor Sotuyo.- Tengo preguntas complementarias que hacer. Tengo
entendido que ustedes llevaron dinero uruguayo a Buenos Aires, pero que después
se les entregó dinero argentino" .
"Señor Benítez. - Ellos nos pagaban $ 3.000 argentinos diarios,
aparte del hotel que también corría por cuenta de ellos. Con esos
$ 3.000 argentinos comíamos, en fin...".
"Señor Sotuyo. - Además, tengo entendido que ustedes tuvieron
vehículos al final. 0 sea...
Señor Benítez - El Ministerio había comprado - no se si
los habría comprado-, pero poseía dos vehículos taxímetros.
No puedo asegurarlo, pero en principio se dijo que eran Chevy. A consecuencia
de eso, Bardesio recibió plata y la orden de inscribirnos a nosotros,
en un curso para choferes, para aprender a manejar, porque esos taxímetros
iban a ser la cobertura nuestra en cualquier vigilancia o seguimiento. La plata
la recibió Bardesio, no se concretó nada, ni tampoco aprendimos".
"Señor Sotuyo. - Usted dijo, en una parte, que lo habían
reclutado en la Escuela de Policía. Cuando entró?".-
"Señor Benítez. - El 1º de octubre de 1970
"Señor Sotuyo. - En otra parte, usted hizo una afirmación:
"Yo entregué a Bardesio". Supongo que sería una afirmación
que habría hecho Motto en el auto. Pero como quedo así quiero
recalcarlo para la versión taquigráfica" .
"Señor Benítez.- Parece ser que el Capitán Motto creía
lo que yo decía. Por otro lado, la policía creía lo que
Sosa decía. Sería un teatro o no, no lo puedo asegurar. Motto
me preguntó que pensaba yo de Bardesio. Yo dije: "De Bardesio pienso
todo lo malo que puedo pensar de un hombre". Motto dijo entonces: "así
que entonces no está tan ajeno; puede ser realidad aquello que Sosa dijo
de que usted lo entregó". Le respondí: " Yo no estoy
de acuerdo con el secuestro ni con matar a un hombre ni nada de eso. Yo odio
a Bardesio porque siempre hubo problemas entre los dos, y mi traslado se debe
a él. No tengo porque ocultar eso porque es lo que siento y lo que digo.
Las relaciones entre Bardesio y las nuestras no eran todo lo sanas que se pudiera
desear".
"Señor Sotuyo. - Cuando fue detenido tuvo un careo con Sosa. Sosa
también estaba detenido? ".
"Señor Benítez.- Sí.
-"Señor Sotuyo.- Sabe por qué?".
"Señor Benítez. - Sosa estaba detenido, creo que para mi
chequeo conmigo. Porque uno de los dos estaba mintiendo. Lo que pasa es que
todo lo que digo es realidad. Todo lo que él había dicho de la
plata y de la casa y de que yo había entregado a Bardesio, lo desvirtué;
aquello de que la plata no había llegado por un medio, que la plata que
llevé a Buenos Aires no era tal".
"Señor Sotuyo. - Cuánta gente estaba contigo cuando te interrogaban?".
"Señor Benítez. - Cuatro personas.
-"Señor Sotuyo.- Reconoces a alguno?".
"Señor Benítez - Ninguno"
" Señor Batalla - Es o fue en el cuarto piso de la Jefatura?".
" Señor BenÍtez.. - Sí; ahí donde están
las cárceles individuales, al fondo, al costado de los baños".
"Señor Térra.- El nombre Alejandro Crossa Cuevas no coincide
más que parcialmente con otros documentos que mencionan a un médico
de origen paraguayo, que hablan de Angel Crossa".
" Señor Benítez - El era Crossa Cuevas. No estoy seguro del
nombre".
"Señor Térra.- Podría dar una descripción física
de él?".
"Señor Benitez. - Sí, 1,75 de altura ; fornido, morocho,
pelo lacio, oscuro, negro. Y las veces que lo vi vestía con championes
blancos, pullovers y pantalón".
"Señor Térra. - En ningún momento se mencionó
que había venido del Paraguay. Sin embargo, tengo referencias de un señor
Angel Pedro Crossa, paraguayo, viviendo en Dolores, como médico pedíatra
antes de 1966. Estaba en mala situación económica e integraba
la Asociación de Profesores. Tuvo problemas en la Asociación de
Profesores. Era compañero de un comisario llamado Hugo González,
que se dice que era de la JUP. Desapareció de Dolores y se comentaba
que ganaba un sueldo muy alto".
"Señor Benítez.- Tengo la certeza. Este hombre llamado Segundo
es de influencia dentro de la colectividad paraguaya. Se donde vive" .
"Señor Batalla. - Es el nombre o un apodo?
"Señor Benítez.- Es el nombre. Tengo la certeza de que Crossa
Cuevas el trabajo que hacía en el "Escuadrón de la Muerte"
ya lo había realizado en otros países de América".
"Señor Gutiérrez Ruíz - .Estuvo alguna vez en el estudio
fotográfico de Bardesio?".
"Señor Benitez. - Muchas veces.-
"Señor Batalla. - A Sichel lo conoció?" .
"Señor Benítez. - Lo he visto. Es un señor de edad,
canoso."
"Señor Gutiérrez Ruíz. - Al señor Alfredo Vogel?".
"Señor Benítez.- No " .
"Señor Gutiérrez Ruíz . - Tengo la impresión
de que Sichel sabía lo que estaba haciendo Bardesio".
"Señor Benítez. - Cuando fue secuestrado Bardesio hubo una
tirantez muy grande de parte de Sichel. Quedó muy enojado. Esto llega
a mí por un comentario de Estanislao Lamensa, que lo fui a ver. Tengo
el don de la curiosidad y me meto en problemas que no son míos. Me dijo
que parece que él había sido amenazado de muerte, que él
tenía una custodia, a Estanislao Lamensa. Y le había dicho que
a las 4 se fuera. Y eso que él tenía que quedarse todo el día.
A las 6 se produjo el rapto de él. Pasado eso, otro integrante del grupo
fue ahí. Sichel hacía poco tiempo que había llegado de
Alemania. Los tupas se llevaron unos documentos de Sichel. No sé con
certeza si son pasaportes. Y Sichel enojado había manifestado porque
Bardesio no le había dicho nada de esto, que era agente de la CIA".
" Señor Gutiérrez Ruíz.- Usted no vio en lo de Sichel
armas o cajones conteniendo gelinita o cosas por el estilo?".
"Señor Benítez.- Vi un 38, pero era propiedad de Bardesio".
"Señor Gutiérrez Ruíz.- Porque Bardesio afirma que
había cajones que tuvieron que ser depositados en lo de Sichel en oportunidad
que tuvo que desalojar una casa en la calle Araucana. Usted cree que Sichel
no conocía?".
"Señor Benítez.- Sichel estuvo mucho tiempo en Alemania•
El local de arriba es muy alto. A veces se iba a la parte superior a charlar,
y no se tenía acceso ni al dormitorio ni al baño. En esos lugares
no sé..."
"Señor Gutiérrez Ruz.- Al Brigadier Sena lo conoce?".
"Señor Benítez.- De vista, porque él vive en el mismo
edificio Panamericano, donde esta el Embajador paraguayo".
"Señor Gutiérrez Ruíz.- Nunca lo vio en la casa del
Embajador paraguayo?".-
"Señor Benítez.- No. Vive en el segundo piso." .
"Señor Gutiérrez Ruíz.- A Sofía lo conoce?"
.
"Señor Benítez.- No.
"' Señor Gutiérrez Ruíz.- Un señor de lentes,
de bigotes, pelado o semi pelado, alrededor de 60 anos, muy dicharachero, nunca
lo vió?".
"Señor Benítez. - No. Cuando Bardesio iba a tener alguna
reunión o esperaba a alguien decía a todos que se fueran".
"Señor Gutiérrez Ruíz. - En la Embajada paraguaya
a esta persona tampoco la vio? A una de lentes, conversador, simpático,
morocho, con una vista un poco desviada quizás..
"Señor Benítez. - No recuerdo.
"Señor Térra.- Usted me dijo en algún momento que
el General Forteza había elevado un documento contra Bardesio por manejo
de dinero y que había sido descartado lo que había (ilegible)
Bardesio? Cómo es el asunto?"
"Señor Benítez.- El General Forteza es hermano de un tío
mío; es primo del Ministro Forteza, el de ahora. Como yo tenía
una relación con él, mis padres lo conocen, en fin, fui un día
a plantearle que teníamos» problemas en el grupo. Él me
dijo: "No tenés problemas, vení cuando quieras". Fui
a hablar con Sosa a plantearle muchas cosas. Primero, los vehículos..."
"Señor Térra.- A quién le planteó?".
"Señor Benítez- " Al General Forteza. Lo hicimos por
un motivo que pensaba que era éste. El tenia una relación casi
más directa con Pacheco. Porque el grado de General se lo dio directamente
Pacheco Areco. Pero a su vez el tenía una amistad no sé si grande,
con Danilo Sena. Y le planteamos que Bardesio a mí me tenía separado,
que no me dejaba trabajar, que no nos daba medios tampoco, que él conseguía
todo lo que se proponía. Claro... todo lo que necesitaba. Y le explicamos
lo de los vehículos, lo de los taxímetros. Se ve que Forteza habló
con Sena porque a Bardesio se le llamó a una reunión en la que
estuvo presente el Ministro Sena y el Secretario de él, Machado."
"Señor Gutiérrez Ruíz. - El Coronel Machado?"
"Señor Gutiérrez Ruiz.- Y a Manini?"
.-"Señor Benítez . - Tampoco. La única duda es esa:
que el nombre de Carlos puede ser de cualquiera".
"Señor Benítez.- Estuvo a punto de verse involucrado en un
grave problema en cuanto al manejo de dinero".
"Señor Batalla. - El planteo que le hicieron usted y Sosa al General
Forteza se refería un poco a lo que el cuerpo implicaba? Es decir, si
usted le dijo a él que ustedes integraban un cuerpo que tenía
determinadas funciones dentro del Departamento de Información. . .
"Señor Benítez.- Incluso él ya tenía idea del
grupo nuestro.
"Señor Batalla. - Mas cercano de lo que Bardesio esperaba o de lo
que usted deseaba que fuera el grupo?".
"Señor Benítez. - El tenia una idea muy vaga, el General
Forteza. Se le llamó a esa reunión y Bardesio se vio muy comprometido,
a tal punto - está Sosa de testigo- que supe más adelante que
al General Forteza se le pidió discreción con lo que se hacía;
y el mencionó mi nombre. Llegó a oídos de Machado. Entre
Machado y Bardesio hay parentesco. Son cuñados o concuñados. A
Bardesio en seguida llegó que el nombre era mío. No el de Sosa,
porque él me puso a mi solamente. A los dos nos manifestó en esos
días: "Me vi involucrado en un grave problema referente a que yo
me quedé con plata; pero te puedo asegurar que quien haya sido lo mato".
Después de eso fue cuando estuve más tiempo parado. Casi dos meses
y medio sin hacer nada".
"Señor Sosa Díaz. - Cobrando el sueldo?
"Señor Benítez.- Sí, de policía. Eso siempre."
"Señor Sosa Díaz. - Donde cobraba el sueldo?"
"Señor Benitez.- Uno del grupo iba a Jefatura y cobraba y lo repartía
a nosotros".
Señor Sosa Díaz. - Tenía poder?".
"' Señor Benítez. - Hablaba con la contadora de la Jefatura
que estaba al tanto por que dependíamos del Ministerio. Entonces, llegaba
la orden de pago del Ministerio."
"Señor Sosa Díaz. Quién era?" .
"Señor Benítez . - Oscar Rodao , el que cobraba por todos;
incluso al de Bardesio".
"Señor BataIla. Rodao y Sosa pertenecen a la policía?".
No sé los cuatro integrantes restantes en qué condiciones están.
Sé que, con excepción de Sosa, Rodao, Lamensa, y Silveira, a los
pocos días pidieron la baja y no se las aceptaron".
"Señor Gutiérrez Ruíz.- A Pirán lo conocía?".
"Señor Benítez.- No " .
"Señor Sosa Díaz. - Fue alguna vez al Ministerio del Interior?".
"Señor Benítez. - No, adentro no. Vigilamos a una chica del
Ministerio del Interior.
"Señor Sosa Díaz. - No recuerda el nombre?".
"Señor Benítez.- No .
"Señor Terra,- Conoce a Grignoli?"
"Señor Benítez. - No .
"Señor Térra. - A Quinteros?"
"Señor Benítez.- No. Tampoco. Conmigo había una total
compartimentación. Lo que yo tenía lo tenía por información
del grupo , que nos reuníamos y empezábamos a comentar los atentados
y las cosas como iban".
"Señor Sosa Díaz. - Al Capitán Nader lo conoce?".
"Señor Benitez.- No.-
La transcripción precedente me fue leída por el suscrito escribano y así lo ratifica y firma por ser fiel expresión de sus declaraciones que accedió a ser interrumpido y a contestar preguntas formuladas por los testigos, siendo las palabras de cada uno las que están precedidas por cada apellido a principio de línea. Que todo lo expuesto es expresión veraz de sus conocimientos sobre los temas a que se refiere y así lo manifiesta con plena lucidez y libertad. Lo que precede es leído por mí y el compareciente señor Benítez así lo otorga y lo firma con los testigos hábiles, Juan Pablo TERRA, Hugo BATALLA, Zelmar MICHELINI, Daniel SOSA DIAZ, Héctor GUTIERREZ RUIZ, Guillermo GARCIA COSTA, Juan José SOTUYO...".-
documentos falsos, fotos, informes, vigilancias
Acta de protocolización ante escribano público, leída por el Senador Juan Pablo TERRA, en su denuncia de las actividades del Escuadrón de la Muerte, en la sesión del 7 y 8 de junio de 1972 de la CAMARA DE SENADORES.- Diario Oficial Nº 18.837
"En la ciudad de Montevideo, hoy, a 2 de mayo de 1972, cumpliendo con lo solicitado por el señor Nelson Mario Benítez en el acta que precede se incorpora a mi registro de protocolización de fojas 1 a 70 los siguientes documentos: una cédula de identidad expedida por la Jefatura de Policía de Montevideo bajo el número 1:174.319 a nombre de nelson Marcos Bareño Salazar; tres hojas de papel simple conteniendo el programa, manuscrito, de un cursillo realizado por el exponente en la ciudad de Buenos Aires; un plano de la ciudad de Buenos Aires conteniendo determinadas marcas manuscritas; una fotografía tomada en el Aeropuerto de Carrasco de regreso del mismo cursillo donde figura el exponente con quien dice ser su compañero Alberto Sosa; una fotografía de documentos pertenecientes o en posesión de ambos; un informe que hiciera de una práctica de vigilancia dentro de su especialidad, todos ellos relacionados con la declaración siguiente: una declaración del referido señor ante testigos y el suscrito en esa misma fecha contenida en un acta de verificación expedida a máquina en 35 hojas de papel simple y firmadas por el señor Benítez y los siete testigos".
El escuadrón
según NELSON BARDESIO,
Yo, Nelson Bardesio, oriental, casado, de 31 años, funcionario del
Ministerio del Interior, declaro ante el Tribunal del Pueblo mi participación
y los hechos que conozco en relación con el secuestro y posterior asesinato
de Héctor Castagnetto da Rosa:
"Encontrándome en la oficina de Estadística, Contralor y
Difusión del Ministerio del Interior, el oficial inspector xx requirió
mi participación para un operativo. La oficina de Estadística,
Contralor y Difusión, cuyo director honorario era el inspector (R) xx,
servía de cubierta a la planificación y ejecución de atentados
sobre los cuales he prestado ya declaración ante el Tribunal del Pueblo.
El oficial inspector xx era secretario del coronel xx (encargado del Registro
de Vecindad) y oficiaba como enlace entre el Ministerio del Interior y el denominado
Comando Caza Tupamaros (CCT). Según me dijo el subcomisario xx, del departamento
5 de la Dirección de Información e Inteligencia, le había
solicitado su colaboración para dicho operativo, manifestándole
que también me necesitaba a mí y a mi automóvil (y dice
las características del vehículo, matrícula ficticia xx),
que pertenecía a la Jefatura de Policía de Montevideo y que había
quedado en mi poder después de haber sido utilizado en uno de los atentados
referidos.
"En horas próximas al mediodía me dirigí con el inspector
xx hacia el hotel Carrasco, frente al cual debía aperamos el subcomisario
xx. AI llegar allí encontramos a xx, a los funcionarios del departamento
4 (que habían sido enviados a Brasil para recibir entrenamiento estilo
Escuadrón de la Muerte.) y a un joven que luego me enteré era
Héctor Castagnetto. Esas cuatro personas estaban en un automóvil
marca xx. que pertenecía al comisario xx del departamento 4.
"Pude saber que Castagnetto había sido detenido esa mañana
en Avenida Italia y Propios, por los dos funcionarios del departamento 4 aludidos.
Yo no poseía antecedente alguno sobre la persona del detenido. El subcomisario
xx nos dijo que había que "pasear" a éste durante toda
la tarde, para lo cual había requerido la utilización de mi automóvil.
"Castagnetto fue trasladado al automóvil sentado junto con xx; xx
se ubicó adelante. El detenido vestía pantalón y saco y
llevaba una bolsa que contenía discos de música popular. Se le
notaba algo nervioso, pero no parecía asustado.
"Informé al subcomisario xx que el auto no estaba en condiciones
mecánicas como para andar toda la tarde, contestándome él
que me dirigiera hacia afuera, que ya se le ocurriría algo. Un rato después
me indicó que iríamos hasta El Pinar y pasaríamos la tarde
en un rancho abandonado que él conocía. Explicó que en
ese rancho habían vivido algunos militantes del MLN, contra los cuales
se realizó un procedimiento en que él había participado,
y que ahora la construcción estaba abandonada.
."Fuimos hasta la construcción señalada por xx. El ranchito
de construcción algo vetusta, está ubicado en la calle que va
del Autódromo a Avenida Italia. Una vez instalados en él, yo fui
con el coche hasta un almacén que queda en Avenida Italia, a más
o menos dos kilómetros de distancia, y compré algún fiambre
y dos o tres botellas de agua mineral.
"Pasamos toda la tarde en El Pinar. La mayor parte del tiempo Castagnetto
estuvo sentado en el suelo, en un rincón, esposado. Prácticamente
no se habló con él. Sólo xx le hizo algunas preguntas:
si aún pertenecía al MLN, a lo que Castagnetto respondió
que no; si sabía dónde estaba la Cárcel del Pueblo, a lo
que también respondió negativamente; y qué hacía
con la bolsa de discos, a lo que dijo que estaba trabajando como corredor independiente
de discos.
"Nos fuimos turnando y mientras uno vigilaba a Castagnetto, los otros dábamos
algún paseo por los alrededores. Le pregunté a xx qué pasaría
con el detenido y él me dijo que no tenía idea, que ése
era asunto de xx. Le hice la misma pregunta a éste, quien me dijo que
sólo estábamos haciendo tiempo, mientras los dos funcionarios
del departamento 4, que habían identificado y detenido a Castagnetto
reunían sus antecedentes y preparaban el interrogatorio. Me indicó
que no debíamos hacerle ninguna pregunta a Castagnetto y dijo que los
referidos funcionarios 'estaban formando un equipo nuevo'.
"Casi al oscurecer partimos hacia Montevideo, indicándome xx que
tomara por la rambla. Llegamos hasta una casa que queda en la calle Araucana.
Allí nos recibió xx, diciéndonos que en la casa se encontraban
personas compartimentadas y que deberíamos dar algunas vueltas con el
auto, durante el tiempo en que dichas personas salían.
"Xx me había sido presentado anteriormente por el coronel xx. asesor
militar del . . .", etc. "Es de nacionalidad paraguaya y le dicen
"doctor". Había trabajado con Acosta y Lara en la intervención
de Secundaria y tenido participación en la organización de la
JUP. Al ser nombrado subsecretario del Interior, Acosta y Lara lo había
traído al ministerio. Al presentarlo, el coronel xx había dicho
que por orden del subsecretario, xx iba a realizar algunos operativos 'especiales'
y había que prestarle la colaboración que él solicitara.
En una reunión realizada en la oficina de Estadística, Contralor
y Difusión, en la que participamos xx, xx, el inspector xx, xx y yo,
xx planteó que había que llevar adelante una 'acción psicológica
violenta' para hacer frente al MLN. Yo manifesté que estaba en desacuerdo
con ese planteo y que lo que debía hacerse era organizar un grupo eficiente
de información, a lo que xx respondió que ésos eran sueños
irrealizables.
"Cuando regresamos a la casa de la calle Araucana, después de dar
algunas vueltas, entramos a Castagnetto, ubicándolo en un sofá
del corredor central. La casa era amplia y estaba amueblada con elegancia.
El alquiler, que era de trescientos dólares mensuales, lo pagaba el Ministerio
del Interior; algunas veces había oído en el Ministerio el comentario
de que no había plata ni para comprar papel, pero se gastaba esa suma
en la casa de xx. Xx nos dijo que deberíamos quedamos para custodiar
a Castagnetto durante la noche, ya que los funcionarios del departamento xx
no llegarían hasta las primeras horas de la mañana siguiente.
Dividimos la noche en tres turnos de guardia y nos quedamos. A mí me
tocó la guardia de la mitad de la noche. No hablé con Castagnetto.
Éste dormitaba a ratos en el sofá. "A primera hora de la
mañana llegaron los dos funcionarios en compañía de xx,
a quien llamaban José y que había sido presentado por xx en el
ministerio como su principal ayudante. Por comentarios en el Ministerio, sé
que José pertenecía a la JUP; al igual que xx, parecía
tener gran confianza con el subsecretario Acosta y Lara, concurriendo asiduamente
al despacho de éste. Al llegar José y los dos funcionarios, xx
y yo nos fuimos, quedando xx en la casa de la calle Araucana. Yo alcancé
a xx (el que falleció hoy) hasta su casa y me fui para el estudio fotográfico
(xx, en tal dirección). Esa misma tarde, alrededor de las 19 horas, xx
(el que falleció hoy) pasó por el estudio, diciéndome que
necesitaba conectarse con alguien de la Marina que pudiera ayudarlos a "sacar
una persona de Montevideo". Agregó que no podía ser el capitán
Motto, pues éste tomaba mucho y era necesaria la máxima discreción
respecto a esto. Recordé el nombre del capitán xx, que me había
sido presentado en el Club Naval por el capitán xx, indicándome
que podía recurrir a él para cualquier tipo de colaboración
(más tarde, el capitán xx, sustituiría al coronel xx como
asesor militar, etc.). Llamé a xx por teléfono y combinamos un
encuentro para dos horas más tarde en la rambla y Comercio. Allí
xx (el que falleció hoy) le pidió su colaboración para
"sacar de Montevideo a un miembro del MLN", a lo que xx accedió,
acordándose un nuevo encuentro para la una de la mañana en Pasaje
Hansen y Propios, donde yo también debería concurrir para realizar
el contacto. Alcancé a xx hasta las oficinas del departamento 5, en la
calle Maldonado, comprometiéndome a estar en la casa de la calle Araucana,
10 o 15 minutos antes de la hora convenida al encuentro con xx. "Llegué
a la casa de Araucana muy sobre la hora, viendo que sacaban a Castagnetto con
los ojos vendados, introduciéndolo en el coche de xx, un. . . [aquí
dice la marca y el color] que tenía el parabrisas roto y que pertenecía
al Ministerio del Interior. En él se ubicaron Castagnetto y los dos funcionarios
del departamento 4 en el asiento de atrás, conduciendo xx y yendo a su
lado José. Al parecer, xx no estaba en la casa. Xx subió en mi
coche y fuimos hasta el lugar del encuentro, donde ya estaba xx. Pasaron a su
auto a Castagnetto y los dos funcionarios, siguiendo los tres vehículos
hacia el puerto. En la entrada que queda al lado de la Estación Central
del Ferrocarril, creo que es del Club Rowing, el auto de xx entró al
puerto y nosotros dimos la vuelta. Dejé a xx en el departamento 5 y me
fui a la casa de un matrimonio amigo, en la calle Canelones, donde estaba viviendo.
Una hora más tarde, o sea, pasadas las dos de la mañana, xx me
telefoneó diciéndome que la casa de la calle Araucana debía
ser evacuada pues xx había avisado a xx que la casa iba a ser allanada
por denuncias de un vecino, y que yo debería guardar algunos paquetes,
ya que ellos no tenían dónde hacerlo. Xx pasó a buscarme
en su automóvil y me llevó hasta la rambla y Araucana, donde se
encontraba la camioneta que usan habitualmente los dos funcionarios entrenados
en Brasil [aquí da sus características]. En la camioneta había
dos personas que no conozco y que pertenecían al grupo de José
para los cuales xx me recomendó total compartimentación. Me llevaron
en la camioneta hasta el estudio, donde bajé dos paquetes y una caja
sacados de la casa de Araucana. Ignoro el contenido de los paquetes La caja
que estaba abierta, contenía seis metralletas calibre 45, con la marca
y el número limados, y varios panes de explosivos. Éstos eran
unos cubos de color esponja que en una de las puntas tienen un agujero para
el detonador. Estaban envueltos en hojas de papel cuadriculado, donde había
escrito con birome: " CCT". Destruí estas hojas por temor a
que me comprometieran. Más tarde consulté a xx acerca de si el
manejo de esos explosivos podía significar peligro, diciéndome
él que no, que no había peligro alguno si no se Ies colocaba detonador.
Le dije también que había roto las hojas con la inscripción
CCT, a lo que él me dijo que había hecho bien.
"Hace alrededor de un mes y medio llevé los paquetes y la caja al
ministerio por indicación de xx, quien me dijo que ese material debía
entregarse al SID. Entregué los paquetes al capitán xx. "Entiendo
que Castagnetto fue interrogado y torturado en la casa de la calle Araucana
y luego eliminado, arrojándolo al río. En este caso, quienes realizaron
la operación fueron los dos funcionarios que lo acompañaron en
última instancia. "Por lo que sé, el Comando Caza Tupamaros
está integrado por xx, xx, el oficial inspector xx, como enlace, xx y
los dos funcionarios entrenados en el Brasil. De éstos, cuyo nombre no
recuerdo, sé que pasaron al departamento 5. Xx y José desaparecieron
pocos días después de lo de Castagnetto y tras cobrar una gruesa
suma de dinero en el ministerio, dijeron que viajaban al Brasil, pero a José
lo vi en Montevideo al día siguiente de las elecciones festejando el
triunfo.
"Declaro que todo lo antedicho es un fiel recuento de los hechos y admito
mi participación en los mismos y la responsabilidad consiguiente. Para
constancia de lo cual firmo. Nelson Bardesio. Marzo de 1972."
TERRA:
( Senador del PARTIDO DEMOCRATA CRISTIANO -P.D.C- )
"...es vital para nosotros poder distinguir si enfrentamos como oposición
política a un gobierno legítimo o si como pudo pensarse a cierta
altura del periodo anterior chocábamos con una banda de gángsters"•
-
13 junio 1972
Asamblea General Legislativa
Me quiero referir muy brevemente a otro aspecto, que me parece uno de los grandes lemas nacionales en este momento y que ya hemos planteado en otros ámbitos, en el Senado. Se trata del problema de la organización para-policial o del llamado, en el lenguaje callejero, problema del Escuadrón. Para lograr una cierta pacificación, aquí hay que aclarar, primero, contra quienes se lucha y, después, con qué armas. Es absolutamente fundamental —y sobre esto pediría que quienes están en el gobierno hicieran un esfuerzo de imaginación—, es vital para nosotros poder distinguir si enfrentamos como oposición política a un gobierno legítimo o si ,como pudo pensarse a cierta altura del periodo anterior, chocábamos con una banda de gángsters. Es demasiado grave la diferencia. Comporta y arrastra demasiadas consecuencias esa distinción, Para poder enfrentar como oposición política a un gobierno legítimo, tenemos que exigir la limpieza de esta corrupción, de esta gangrena que se desarrolló en forma alarmante, nunca vista en el anterior período de gobierno, a la sombra de lo que algunos creen que es la solución para los problemas nacionales: el poder, el poder y el poder. El poder no controlado; el poder desbordado de sus carriles. Aquella eficacia a que aspiraron por el poder incontrolado, sirvió para que el Gobierno, en grandes áreas se corrompiera por dentro. Lo hemos denunciado en el ámbito económico, en algunos casos y gravemente, hemos denunciado en otros, la ineficacia de la propia administración, como cuando se fugaron los tupamaros de las cárceles, una vez tras otra. Pero lo denunciamos también en aquellos casos en que la deformación no es de importancia, sino de agresividad, generación cancerosa de grupos malignos dentro de los organismos policiales de organizaciones que eran formas del delito, más que instituciones al servicio del bien común.
"EXIGIMOS QUE ESTA LIMPIEZA SE LLEVE ADELANTE Y EXIGIMOS NUESTRO LUGAR EN ESA TAREA"
Señor presidente, nosotros exigimos que esta limpieza se lleve adelante
y exigimos además, nuestro lugar en esa tarea.
Que no se nos diga que hay un secreto militar absoluto en la limpieza de esa
enfermedad. No se nos diga que la cosa es tan delicada que no puede manejarse
en ningún ámbito, en que la oposición actúe y participe.
El Señor Ministro aludió hace algunas horas a que después
de la última Asamblea General fui a poner en sus manos ciertos datos,
ciertos testimonios que ya tenía, relativos al Escuadrón, para
que él tuviera los elementos de juicio con que yo contaba para poder
apreciar los hechos. Lo hice así confiando en una honradez que no fue
de ningún modo desmentida por la reacción que el Sr. Ministro
manifestó ante los datos que le proporcioné. Reitero ahora que
nosotros reclamamos una participación de la oposición política,
con todas las garantías, en esa tarea de limpieza. No para hacer el escandalete,
no para basurear nombres, no para arriesgar inútilmente en momentos peligrosos
de la vida nacional. Pedimos, primero en la Asamblea Nacional y después
en el Senado, una Comisión Investigadora que trabaje con las limitaciones
de número que se entienda conveniente para que sea efectiva, de reserva
y bajo el régimen de secreta. Que lo haga con todas las garantías
y con toda seriedad, pero que quede claro que menos de eso no aceptamos. No
se piense que, porque tenga implicaciones políticas que puedan resultar
molestas en algún momento para alguien en el pasado, podemos como parlamentarios
y como fuerza política renunciar a tener una participación efectiva
en la tarea de investigación y de limpieza. Digo esto, no por los Señores
Ministros. Lo digo por la bancada oficialista, porque me resultó muy
alarmante que la última sesión del Senado quedara sin número
cuando parecía que podía salir la moción formulada por
los propios senadores del partido de Gobierno.
"PONDREMOS LA INFORMACION QUE TENEMOS EN MANOS DE LA JUSTICIA Y DE LA OPINION PUBLICA"
No vamos a quedar afuera. Lo digo aquí para que tenga representación pública. Si toda la información que tenemos acumulada no la podemos poner en manos de una comisión investigadora parlamentaria, que después, en la forma más seria que se entienda conveniente, rinda cuenta de esto al país, que también tiene que saber lo que pasa y como termina este problema: si no tenemos posibilidad de hacer esto, la pondremos en manos de la Justicia, pero simultáneamente también en manos de la opinión pública. Se nos puede pedir prudencia y hemos demostrarlo voluntad de ser prudentes pero que no se intente abusar de nuestra prudencia. Lo digo con toda franqueza y con toda energía, porque el tiempo corre. Según mis informes, —con esto tal vez salgo al paso de una objeción que hizo el Senador Vasconcellos relativa a la mención de nombres, que no sé si me alcanza a mi de algún modo, porque en un momento dado, cuando se señaló la Participación de un subcomisario en el procedimiento de la sede central del Partido Comunista, pregunté si su nombre era el mismo de una persona que integraba el escuadrón de Bardesio y lo mencioné siendo el primero de esos nombres que daba y ahora voy a decir porqué: esos 4 integrantes del Escuadrón de Bardesio se refugiaron en una embajada después de la sesión de la Asamblea General y están ya fuera del país ¡pero que no vayan a desaparecer todos los hilos que nos quedan para aclarar las cosas!. Que transcurra el tiempo indispensable sí, pero no siga transcurriendo hasta el punto de que se nos borren la huellas de los que tenemos que encontrar y de las situaciones que queremos clarificar. Según los datos que poseo Alberto Idalbar Sosa Gonzalez, Hernán Silvera Techera y Estanislao Lamensa Castro, están ya fuera del país. Digo sus nombres porque ya pusieron tierra de por medio y supongo que eso es ya bastante garantía para ellos, por lo menos es la que buscaron tener.
ENRIQUE ERRO
Senador del Frente Amplio, sub-lema - "PATRIA GRANDE" -
" Además, está probado que actuaron asesinando a la juventud
de este país. Primero fue RAMOS FILIPPINI, luego a CASTAGNETO, como se
probó con el testimonio , y con respecto a AYALA nada se ha podido saber
hasta la fecha. También asesinaron a IBERO GUTIERREZ ".-
Cámara de Senadores 8 de junio de 1972
Señor ERRO. - Cuando se tomó por parte de los tupamaros al fotógrafo
Nelson Bardesio, varias personas trataron de huir del país o buscar refugio
en alguna Embajada extranjera porque sus nombres aparecían vinculados
después al escuadrón de la muerte: Estanislao Lamenza Castro,
Rodao, Techera y Alberto Sosa .
De acuerdo a testimonios que nosotros creemos correctos, dos de ellos, o sea
Rodao y Silvera Techera, habrían obtenido anuencia del Embajador del
Paraguay para entrar en la sede diplomática y para, desde ahí,
partir con rumbo desconocido. Hay una cosa muy curiosa en todo esto. Siempre
pensamos que aquellas declaraciones de Bardesio tenían autenticidad y
ahora demuestran que la tienen. Si eran inciertas, si eran falsas, si habían
sido arrancadas por coacción, ¿por qué muchos de los que
habían sido mencionados en aquel documento que nosotros leímos
el 15 de abril sin dar los nombres, ahora salen a luz, a la opinión pública,
y empiezan a irse? ¿Por qué a un marino se le embarca en el "Presidente
Oribe"? ¿Por qué a otro marino inculpado de pertenecer al
escuadrón, se le alista en un barreminas, creo que el "Huracán"?
¿Por qué se van del país? ¿Por qué alguna
persona de la policía marchó hacia Australia hasta con su familia?
Esto hay que decírselo al país esta noche. Esto tiene que decirse
y debemos escuchar a los Ministros sobre que piensan respecto de esto, sobre
cuáles van a ser sus actitudes. El Ministro de Relaciones Exteriores
o el de Interior pueden informarnos respecto si ha habido alguna gestión
realizada. para obtener algún pasaporte o salvoconducto y saber donde
están estas personas. ¿Realmente se refugiaron en una Embajada
del Paraguay? ¿No lo hicieron? ¿Están en Asunción?
¿Están en algún lado?
Todo eso debe ser contestado esta noche.
Como aquí se exigen pruebas y como tengo la sospecha fundada de que el
Embajador ya debe estar muy cerca de llegar a Montevideo, (pienso que va a tratar
de decir que no tiene nada que ver, negarlo todo ante la opinión pública,
que no se reunían en las oficinas de la Embajada en Colonia 1007 y en
el 8 piso del edificio Panamericano, en la Rambla y Larrañaga, que no
es verdad que hubiera otro tipo de reuniones en otro lado y que Pedro Angel
Cuevas no tenía nada que ver y que él no usaba como choferes a
las personas que acabamos de mencionar y que no las tenía como adscriptas
a la Embajada) , nosotros preferimos esperar que diga todo eso para mostrar
luego el testimonio definitivo al país, el que no podrá ser borrado,
porque está grabado de tal manera que ni la dialéctica más
sutil podría hacer desaparecer.
Esto es muy claro. No entro en otras consideraciones, sino que me circunscribo
a lo que he expresado. No podrá negar su vinculación con el escuadrón
porque esta gente actúa empujada por él, porque el caso de Castro
no es ahora que se denuncia. El año pasado hubo alguna denuncia sobre
este personaje paraguayo, que es un aventurero y que tiene toda una biografía.
No voy a extenderme porque algunos pincelazos ha dado el señor senador
Terra. Pienso que el Ministro de Relaciones Exteriores tendrá que decir
muchas expresiones fundamentales al Senado y también creemos que el Ministro
del Interior y el de Defensa Nacional podrán decirnos qué ha pasado
con estas personas y donde están. Hago concretamente la denuncia. ¿Están
Estanislao Lamenza, Oscar Rodao, Techera, Alberto Sosa, Nader y Rossi en el
país? Lo pueden contestar en este mismo momento. Lo saben. No precisan
dilatorias y, si no, que digan, no que se van a informar, sino que precisan
una hora o dos horas para contestar al Senado de la República estos hechos
que son muy graves e importantes.
Además, el escuadrón de la muerte sigue actuando en el país
y continúa amenazando a los abogados de los presos políticos y
haciendo sus operaciones con adolescentes de Preparatorios y Liceos. Lo han
hecho con los del Liceo de Colón. Han tomado siete u ocho adolescentes
y los han paseado varias horas por Montevideo, por el Camino Maldonado, por
la barra de Santa Lucía. Les han dicho que los iban a matar. Manifestaron
en todos los liceos que muchos alumnos iban a ser las próximas "Víctimas
del Escuadrón de la Muerte ". Este no es un rumor de la calle, me
lo contaron los propios protagonistas, sus padres, inquietos por esta situación.
¿Qué vamos a esperar en el país, que este Escuadrón
de la Muerte siga actuando? Por eso es que lo dije hoy y lo reitero ahora, que
a mí no me sirve lo que se acaba de expresar respecto a las declaraciones
de Nelson Bardesio, a quien en forma dramática, algunos señores
senadores del Partido Nacional escucharon pidiendo por favor, que no "Lo
entregaran a la Policía. Por mas que sea el propio Jefe de Policía
el que lo interrogue, no seamos ingenuos. Todos saben que algunos de estos jerarcas
del Departamento de Inteligencia y Enlace de la Jetatura de Policía han
sido mencionados, generalmente, como integrantes del "Escuadrón
de la Muerte". Además, el señor Comisario Campos Hermida
, asesinó, con las Fuerzas Conjuntas, a jóvenes de nuestro país.
¿Acaso no sabe todo el país que en los procedimientos realizados
en las calles Amazonas y Pérez Gomar se asesinó? ¿Es que
acaso sabían de quienes se trataba? Cuando el señor Martirena
sale a la puerta, las Fuerzas Conjuntas lo acribillan - en ese momento estaban
comiendo - junto con su mujer que aparece con las manos en alto, pero igualmente
la matan. Y matan también a Candán Grajales y Schroeder. Entonces,
no nos vayamos a engañar con respecto a estos asesinatos. También
mataron a Batalla en el Departamento de Treinta y Tres, en el cuartel. Algunos
de estos episodios fueron denunciados ayer por el señor senador Michelini
en un pedido de informes.
De modo que, señor Presidente, vamos a estudiar estas cosas. Además,
el Comisario que aparece en este documento, denunciado por el propio Bardesio
es, precisamente, uno de los que tiene a su cargo las operaciones. ¿Y
no es Castiglioni el Jefe de Inteligencia y Enlace? Sigue estando en su cargo,
por más que el señor Ministro nos haya dicho - y no tengo por
qué dudar de esas afirmaciones- cuando aquel sábado 15 leímos
el documento, denunciando Bardesio al "Escuadrón de la Muerte"
y a sus integrantes, que iba a revisar esos documentos. El señor Ministro
dijo - y considero de interés que lo vuelva a reiterar- que el día
domingo entregó aquel documento que tenía la firma de Bardesio,
su impresión digital, su fotografía, el cassette con su voz, y
que de inmediato iba a proceder a realizar las investigaciones.
Fue el 16 de abril cuando el señor Ministro cursó todo ese material.
¿Es que se necesitan casi dos meses para obtener alguna información?
"
"... Por eso debemos actuar rápidamente para desmantelar este "Escuadrón
de la Muerte" y procesar a todos sus integrantes. Además, está
probado que actuaron asesinando a la juventud de este país. Primero fue
Ramos Filippini, luego Castagneto, como se probó con el testimonio, y
con respecto a Ayala nada se ha podido saber hasta la fecha. También
asesinaron a Ibero Gutiérrez".-
ARISMENDI
Senador del FRENTE AMPLIO por el Partido Comunista
Creemos en la unidad profunda del pueblo, también de la militares ,
para acabar con el privilegio, con la corrupción, para construir un Uruguay
nuevo, fácil por la fertilidad privilegiada de este pueblo, de esta tierra...
"
ASAMBLEA GENERAL LEGISLATIVA
13 de junio de 1972
"Por otro lado, en otros sectores generó la violencia, el nacimiento
de grupos que pensaban que el único camino era ese, más allá
de sus concepciones, de especulaciones estratégicas sobre el foquismo
y otras; más allá de los que pensaron esto o aquello en la vida
de América Latina. Yo fui entrañable amigo personal de Guevara,
aunque no compartiéramos, como es notorio y tantas veces lo discutiéramos
con él - y se sabe, porque está escrito- algunas de sus concepciones
y encaramientos del proceso latinoamericano. No me arrepiento en nada de todo
lo que, en cuanto a solidaridad personal, tuve con sus luchas, más allá
de las diferencias de concepción y métodos. Si vamos a discutir
en el campo de América los caminos de su revolución, sin duda
aparecerán vías, métodos, formas de discusión, encaramientos
que la realidad demuestra, por otra parte, son siempre más estrechos,
más pequeños, más encasillados que la riqueza que ofrece
la vida. Me gusta repetir esa frase de Goethe: "El árbol verde de
la vida vale más que toda gris teoría". Y eso, América,
como todas las revoluciones de este tiempo, lo está de mostrando. Hemos
debatido sobre foquismos, movimientos de masas, revolución, etc. Y en
América, Cuba avanzó con guerrilla; Chile con elecciones; el vacío
del movimiento popular en Perú lo cubre el ejército, tomando el
movimiento nacionalista, que sigue en Ecuador y Panamá con otras características.
No creemos que el Uruguay tenga que seguir ni la teoría de un patriarcalismo
militar, ni este u otro cuadro. Creemos que en la unidad profunda del pueblo,
también de los militares, para acabar con el privilegio, con la corrupción,
para construir un Uruguay nuevo, fácil por la fertilidad privilegiada
de este pueblo, de esta tierra; difícil porque el poder económico
está en las manos de unos pocos y porque toda esta situación se
ha agravado. Pero no considerar estas cosas en forma seria, no ver las causas
profundas y creer que todo esto se puede resolver como lo haría un curandero
de la política o de la sociología, dándole vuelta a la
pisada de la represión o con la vencedura del garrote y de la sangre,
es realmente de un primitivismo inconscientemente criminal.
Creo en ese sentido que es profundamente negativo el encaramiento del tema que
hace un editorial de "EL PAIS" de hoy - que estoy seguro no corresponde
al pensamiento de alguno de sus directores-, donde, comentando todas estas cosas,
se llama "grito del tero " al hecho de que busquemos en la realidad
social profunda del país, las raíces de ellas y se pretende que,
cuando hablamos de esta manera, somos algo así como cómplices
o tácticos de un encubrimiento para desviar la represión contra
los sediciosos y entretener al país. Dice " El País"
de hoy:
"De este modo se desvía la atención de la ciudadanía
y se inicia un intento de justificación táctica de la violencia
recurriendo al argumento de que es la consecuencia natural de un estado social
y económico del que son responsables los gobiernos habidos en las últimas
décadas".
Decir que lo que estamos diciendo es el grito del tero es afiliarse a una solución de inmovilismo social y político, regresiva, y de convalidación de la guerra civil. Es precisamente este editorial el que sostiene la tesis del ensangrentamiento del país al apoyar la del exterminio previo del MOVIMIENTO DE LIBERACION NACIONAL y la justificación - esa sí explícita- del "Escuadrón de la Muerte ". Primero condena al Escuadrón de la Muerte y dice:
"El Estado debe defenderse de ambos extremismos tal como si su supervivencia
estuviera afectada en igual medida, por los dos tipos de terrorismo. Aquí
es donde se impone guardar las distancias y poner las cosas en su lugar. No
se puede perder la noción de la medida y equiparar aI Escuadrón
de la Muerte con el ejército de la muerte organizado por los sediciosos".
Y agrega luego:
"¿Es que acaso se puede comparar las acciones - ambas repudiables,
no lo olvidemos- de fanáticos que se proponen destruir el Estado y tomar
el Poder en sus manos, con la de reducidos grupos aislados que no pretenden
más que terminar con los anteriores y que sólo actúan esporádicamente
es decir, cuando los crímenes de los tupamaros son tan sublevantes que
despiertan en ellos insanos propósitos de venganzas?".
Dice después que hay que reprimir ambos extremismos, agregando:
" Pero no hay que engañarse sobre la entidad del peligro que significan para nuestra democracia porque se impone otorgar las correspondientes prioridades: el primero somete a riesgo la existencia del Estado y de la modalidad nacional de vida y plantea su lucha en un terreno militar especifico, el segundo, en cambio, constituye un equivocadísimo e ilegítimo mecanismo de defensa que es superable en 24 horas a nivel policial y que desaparecerá fuera de toda duda, en cuanto los tupamaros dejen de significar una amenaza".-
Un relato estremecedor
"Volvió a colocar el caño a medio metro de mi cara, se puso en cuclillas- Pero no tenía ganas de matarme. Yo se lo veía en los ojos. Me miraba, las manos le temblaban y no apretaba el gatillo. Uno de ellos, cuando vio un fotógrafo que se acercaba, dijo: "Déjalo, que ahora está la prensa". El otro cerró por un instante los ojos y bajó el arma. Los dos tuvimos suerte, la llegada del fotógrafo me salvó la vida y a él lo libró de cometer un asesinato. Yo empecé a reirme y así salí en Ia carátula del diario, levantado por dos policías de las axilas y riéndome. Acababa do nacer de nuevo. Me llevaron a un terraplén, me dieron golpes y golpes hasta que se cansaron. Un oficial me dijo: "AndÁte, estás libre". Me quedé quieto. Si querían matarme, tenía que ser allí, sin motivo. Me hicieron acostar en el camino y trataron de que un hombre que estaba con un camión diera marcha atrás y me pisara la cabeza pero el hombre se asustó y salió corriendo. Si lo agarraron le dieron la tal biaba ahí no se distinguía quien era de los nuestros y quien no. Volvieron a golpearme. En ese momento se acercó un ómnibus de COPSA y la gente que viajaba con él empezó a gritarle a la policía: "Asesinos , asesinos", me metieron en una camioneta policial y mientras me llevaban, un tira que tenía sentado al lado empezó a revisarme la cabeza. "Mira, mira, dijo de golpe tocándome el oído, aquí hay un lugarcito sin sangre". Y ahí mismo me dio como para dejarme sordo el resto de mis días. En Jefatura al llegar, cuando se dieron cuenta que tenía un balazo en la rodilla, me hicieron hincar. Me daban la cabeza contra la pared mientras me decían: "Tenés que ser buenito y hacer lo que te mandamos". Me agarraron de diversión. Se llamaban unos a otros y me mostraban, matándose de risa. "Te vas a morir como un piojo", decían, "cada vez te queda menos sangre". En ese momento aparecieron doce o catorce tiras femeninas. Increíbles, atractivas, vestidas de manera llamativa. Eran las que más se divertían. Allí perdieron toda prestancia. Se llamaban y aplaudían. "Vengan —chillaban— vengan a verlo. Ya no le queda sangre". En ese momento no se de dónde apareció un médico y dijo que había que llevarme al Hospital Militar. Me mandaron acompañado de dos tiras jovencitos que quisieron aleccionarme hablándome del orden y todas esas cosas. Yo apenas podía abrir la boca. Los dejé hablar. Sentía lástima por ellos: eran tan jóvenes. Me llevaron a una sala para hacerme las primeras curas. La nurse empezó a lavarme cuidadosamente las heridas de la cabeza, mientras me preguntaba por qué tenía junto tanto barro, sangre y pasto. Estábamos en eso, cuando llegó el médico. Secamente le dijo a la nurse que saliera. Después llamó a los tiras para que se acercaran, que les iba a enseñar como se hacía una sutura . Ellos se acercaron a mirar. El empezó a clavarme la aguja como para coserme. Pero la aguja no tenía hilo. Los dos aprendices de tira se mataban de la risa. Yo, callado, sentía la aguja que pasaba y pasaba. Parecerá raro, pero en ese momento, mientras la sangre me bajaba por la frente, yo pensaba en todas las cosas que llevan a un hombre a hacerse revolucionarlo ".
UN HOMBRE DEL ESCUADRON
Esta cara hay que mirarla detenidamente: es el rostro de un cipayo, pero no
el de un simple amanuense del imperialismo. Enrique "Quico" Fernández
Albano se ocupa de tareas sucias, como las que suelen adornar la carrera de
un agente de la CIA. Sumergido en el sub-mundo de los espías, de las
drogas y las buenas copas, también ameniza sus andanzas con algunas acciones
espectaculares.
El rapto del abogado de Hytessa pudo haber sido una de esas, si no se hubiera
frustrado por la impericia o la ambición, quién sabe. Si no la
salvan sus buenos amigos de la Embajada norteamericana, el "Quico"
tiene como para seis años para repasar sus andanzas de filibustero internacional
al servicio del imperialismo. Su pasado inmediato en el "Comando Caza Tupamaros"
lo vinculó al Escuadrón de la Muerte criollo. Andanzas que comenzaron
desde la época estudiantil, cuando su notoria filiación nazi en
el medio de Ciencias Económicas lo destacó como para ubicarlo
en 1964 en una empresa maderera de Puerto Cabellos. Allí partió
el " Quico " y, pronto, en Venezuela, los buenos oficios de la "Embassy"
de Caracas lo contactaron con el cuerpo de agentes de la CIA. Vuelto a Montevideo,
entró aquí en relaciones con una secretaria de la Embajada, Maureen
Roldan, cuyo Mustang Verde se mostrara repetidamente por Montevideo. Haciendo
galas de estimables recursos, fue propietario de dos boites, "Bongo"
y "Barracuda", junto a Pompeyo Ragni , antes de asociarse a José
Berruti para establecerse en Pocitos con la boite "Pussycat", que
fue volada en un atentado atribuido al Movimiento de Liberación Nacional,
y que se constituyera en centro habitual de reunión de la colonia de
agentes de la Embajada yanqui, una de cuyos frecuentes "animadores"
fuera el agente Dan A. Mitrione.
En 1966 viaja a Paraguay por asuntos, según "Quico", particulares,
vinculados al tabacalero Senín, junto con el contador González
Casal, con quien se frecuentaban por asuntos comerciales, y poco después
viaja, a Córdoba por un "seminario de relaciones públicas".
En el mismo año mantiene contactos con el argentino Jorge Guerra, un
agente de la CIA miembro de "Tacuara" que viene regularmente a Montevideo
y habita en un apartamento de la calle Francisco Vidal a pocos metros de la
Plaza Gomensoro.
A partir de 1967, al "Quico" se le ve frecuentar la sede del USIS
de la calle Paraguay, mantiene relación con Juan Carcabellos, vinculado
al IÜES y hoy viviendo en Nicaragua, y a Ricardo Fernández, un agente
de la CIA que militó en el MRO y que dice ser ingeniero de profesión.
Poco después, "Quico" comienza a circular abiertamente con
un coche de la Embajada de los EE.UU., un Impala blanco con chapa diplomática,
que decía haberlo comprado a un funcionario yanqui que se marchó.
En 1970, vuelve a viajar a Venezuela hospedándose en el Hotel Tamanaco,
y deja como dirección a sus íntimos la Casilla de Correo 46. Antes
de ser procesado, había admitido a sus relaciones más próximas
que "después de un trabajito aquí" iba para Roma y Tel
Aviv: advirtió que en Roma pararía en el Hotel Imperiale en plena
Vía Véneto 24, donde podían escribirle aunque él
no estuviera.
Desde 1969 tuvo una oficina en el Victoria Plaza que cubría sus nada
claras "operaciones comerciales" bajo las que pretendía justificar
su rumboso tren de vida. Entre sus amistades particulares, además, pueden
citarse a personajes como Fernando Estrada, amante de otra secretaria de la
Embajada norteamericana, Victoria "Vicky'" Blaw, a Jorge Luccisano,
hoy propietario de la boite "Zabriskie Point" donde estaba emplazada
"Pussycat"; el socio de éste, Spano dueño de la boite
céntrica "Blow Up" cerrada por tráfico de drogas y el
músico Charles Henry Saint Hubert, dueño del dudoso apodo "Charlotte".
ASESINARON A UN MILITANTE
ESTUDIANTIL
El siguiente es el texto de la información oficial acerca del asesinato
del joven Ibero Gutiérrez:
"Oficina de Prensa de las Fuerzas Conjuntas. Comunicado Nº 43. Hora:
22. Comprendido en el Decreto No 189|71. - Montevideo, 28 de febrero de 1972.
- En el día de la fecha, siendo aproximadamente las 12.00 horas, como
consecuencia de un aviso anónimo, integrantes de las Fuerzas Conjuntas
hallaron debajo de un árbol ubicado a unos quince metros de la intersección
de Camino de las Tropas y Camino Melilla, el cuerpo sin vida de una persona
del sexo masculino presentando varias heridas de bala. La víctima se
hallaba en posición de cubito ventral y vestía camisa beige, pantalón
tipo vaquero azul y zapatos mocasines marrones. Sobre el cuerpo se halló
un papel con una repudiable anotación que pretende justificar la violencia
en un estado de derecho, como respuesta a las actividades de la delincuencia
organizada. Efectuadas las pericias técnicas correspondientes se identificó
al occiso como IBERO GUTIERREZ GONZALEZ, oriental, de 21 años de edad,
estudiante de Derecho y de la Facultad de Humanidades y Ciencias, siendo su
último domicilio conocido en la calle Hernani No 1541 de la Capital.
El muerto era integrante de la "Agrupación de Avanzada Universitaria"
(ADAU) y de un grupo organizado para delinquir, habiendo estado vinculado a
los delincuentes que intentaron colocar un artefacto explosivo en la residencia
presidencial el día 21 de Junio de 1969. Habiendo sido detenido, fue
procesado el día 3 de enero de 1970 por el delito de "Asociación
para delinquir" y posteriormente internado por Medidas Prontas de Seguridad,
desde el 13 de agosto al 13 de setiembre del mismo año, y del 13 al 27
de marzo de 1971."
Ibero Gutiérrez González apareció acribillado en Camino
de las Tropas, tirado en un monte al costado del camino. Sobre su cuerpo, un
papel "repudiable" hablaba de venganza, de asesinato premeditado.
¿Quiénes fueron los sicarios que lo asesinaron? ¿Son los
mismos que noche a noche pintan la ciudad con amenazas a los tupas y elogios
a la policía y el ejército? ¿Son los mismos que ponen bombas
en casas de familiares de presos políticos y militantes frentistas, y
nunca son descubiertos in fraganti por los cientos de vehículos de la
represión que circulan por la ciudad?
Quienes emplean a estos mercenarios, tarde o temprano los liquidan, o más
sencillamente, no pueden asegurarles la impunidad más allá de
ciertos límites cada día más estrechos.
Fleury, organizador del "Escuadrón de la Muerte" en Brasil,
vino contratado dos meses a nuestro país. Aquí estuvo en octubre
y noviembre de 1971. ¿Quién lo contrató?
Y mientras no descubran a los autores de este crimen, su peso va a resultar
seguramente muy incómodo a los integrantes del gobierno, a los jerarcas
policiales y militares, obligados a soportar el dudoso privilegio de ser "apoyados"
por una organización que tortura, secuestra y mata, según todas
las recetas de la "guerra sucia".
Ibero Gutiérrez, estudiante de 21 años, querido militante estudiantil
de la FEUU, militante de base del Frente Amplio, había sido procesado
hace varios años por un supuesto intento de volar la casa presidencial
con una garrafa de supergás.
El domingo 27 a las 19.30 horas se dirigió a su casa, tras haber estado
estudiando con unos compañeros de clase —era estudiante de Humanidades—.
A las 23.30 había quedado en pasar a buscar a su compañera por
otra casa donde también ella estaba estudiando. El muchacho no apareció
ni esa noche ni nunca más vivo.
Sus familiares manifestaron que al creerlo detenido, concurrieron a reclamar
su libertad en Jefatura. Incluso en la mañana del lunes 28 interpusieron
ante las autoridades judiciales un pedido de habeas corpus. Fue entonces que
el Inspector Víctor Castiglioni les comunicó la aparición
de un cuerpo acribillado en Camino de las Tropas.
INFORME ESPECIAL SOBRE
OPERACIONES PARA-POLICIALES Y
PARA-MILITARES
ESCUADRON DE LA MUERTE:
de Guatemala al Uruguay
por Eduardo Galeano
CADA vez con mayor frecuencia, la policía y el ejército de los
países latinoamericanos usan guantes para matar. El terror emerge de
las sombras, actúa y vuelve a la oscuridad. El crimen es una obra anónima.
El hombre desaparece, se lo traga la tierra; el cadáver se localiza al
tiempo, con las señales de la tortura en el cuerpo, o no se localiza
jamás. O el hombre reaparece vivo —y entonces la excepción
cobra fuerza de prueba— oficialmente detenido por las fuerzas de represión.
Esta es una técnica para interrogar o ejecutar, que integra los métodos
de la "guerra sucia" previamente ensayados, por las tropas norteamericanas
de ocupación en Vietnam. Hay otros. Por ejemplo, la "contra-propaganda".
Policías o soldados se disfrazan de guerrilleros y como tales cometen
actos repugnantes, para que las radios, los televisores y los diarios armen
un buen escándalo y se deteriore la imagen de los revolucionarios a los
ojos de la opinión pública.
UN LABORATORIO GIGANTE EN GUATEMALA
En los años 1966 y 1967, Guatemala sirvió de campo de experimentación
para la puesta en práctica de la guerra sucia contra la revolución
en ascenso. El proceso no terminó por entonces, y continúa todavía
el sistemático baño de sangre. Actualmente, los grupos para-policíales
y para-militares integran el gobierno de manera directa, y por lo tanto han
perdido algunas de sus características más "exóticas".
En 1967, operaban varios. El ejército quería a toda costa establecer
la paz de los cementerios, la Paz Americana y para ello dispuso de la caudalosa
ayuda de los Estados Unidos, en armas y en asesores especializados. Mientras
tenía lugar la campaña militar de "cerco y aniquilamiento"
contra las guerrillas, un nuevo código exoneraba de responsabilidad penal
por homicidio a los miembros de los cuerpos de seguridad; los partes policiales
pasaron a ser considerados plena prueba en los juicios y se otorgó el
derecho a portar armas (y a usarlas) a los dueños de las fincas.- En
la zona de Gualán, los pescadores dejaron de pescar, porque en las redes
atrapaban los cadáveres que bajaban por el río.- Por toda Guatemala
operaban, con impunidad y eficacia, las bandas armadas de la derecha. Eran hijas
del ejército y la policía y actuaban bajo su sombra protectora.
La NOA (Nueva Organización Anticomunista) escribió en un comunicado
a la prensa, a principios de 1967, que operaba "junto al glorioso ejército
de Guatemala". Había prometido arrancar la lengua y cortar la mano
izquierda a todos los revolucionarios. La MANO (Movimiento Anticomunista Nacionalista
Organizado), funcionaba, en cambio, en la órbita de la policía.
Tanto la NOA como la MANO difundían con frecuencia datos confidenciales
que sólo estaban en poder del ejército o de la policía
política.
En las pequeñas aldeas, los grupos terroristas eran comandados por los
comisionados militares, autoridades que mandaban mucho más que los alcaldes
y que eran directamente designadas por el ejército. Hubo aldeas que quedaron
sin hombres, como Cajón del Río. Los campesinos de Piedra Parada
fueron desollados vivos. Los de Agua Blanca de Ipala fueron baleados en las
piernas y luego quemados. En el centro de la plaza de San Jorge, clavaron en
una pica la cabeza de un campesino rebelde.
Todo un piso del edificio Cruz Azul, en la capital, estaba ocupado por los asesores
norteamericanos de la policía guatemalteca. Ellos participaban directamente
en los interrogatorios de los presos. Operaban, y continúan operando,
tras la mampara de la AID (Agencia para el Desarrollo Internacional) y con fondos
de la Alianza para el Progreso. Por otra parte, el entrenamiento que los "boinas
verdes" impartían para la lucha anti-guerrillera a los miembros
del ejército, incluía no sólo la enseñanza de técnicas
de tortura, sino también la creación de "assassination teams"
(equipos de asesinato) para intimidar y matar. Esos equipos —la NOA, la
MANO y otros— realizan también tareas de "contra-propaganda".
Incendiaban, por ejemplo, ranchos de campesinos y asesinaban niños, regando
su paso con volantes de las Fuerzas Armadas Rebeldes, o del Movimiento "13
de Noviembre", que eran, hacia 1967, las dos guerrillas organizadas.
En la ciudad, marcaban con cruces negras las puertas de los condenados o les
enviaban amenazas por escrito. A los que no se iban, los mataban. O a veces
la muerte acometía, sin aviso, por la nuca. Alguna ocasión hubo
en la que el propio gobierno derramaba lágrimas.
Los soldados se quitaban el uniforme y otro tanto hacían los policías.
Cumplían con su trabajo en "horas extras". Las pruebas sobraban.
Tres días después de haber sido detenido por la policía,
a fines de junio de 1967, Luis del Valle apareció torturado y muerto.
La MANO se atribuyó la ejecución. Gracias a la influencia de unos
amigos, los familiares de Rodolfo Gutiérrez consiguieron que el Ministro
de Defensa les diera una carta para el coronel Carlos Arana, que por entonces
era comandante en la zona de Zapaca y hoy es presidente de Guatemala. Rodolfo
Gutiérrez, secretario del partido de gobierno en el Jícaro, había
desaparecido. El comandante Arana, conocido como "el chacal de Zapaca",
hizo conducir a los familiares de Gutiérrez hasta la aldea La Palma,
en Río Hondo. Al cabo de una hora, Gutiérrez fue recuperado de
un campo de concentración donde los prisioneros, antes de ser asesinados,
eran sometidos a interrogatorios y torturas. Gutiérrez contó su
pesadilla. El campo estaba a cargo de un centenar de civiles muy bien armados,
entre los que había cubanos, portorriqueños y hondureños.
Algo parecido ocurrió con un amigo del ingeniero Montano Novella. Su
amigo pudo arrancarlo del campamento donde estaba detenido, en otro lugar de
Zapaca, gracias a que se presentó con un salvoconducto militar. Montano
regresó así del infierno y contó cómo había
visto castrar a dos hombres y decapitar a una mujer. Un periodista, Julio Edgar
García, fue amenazado de muerte porque había publicado, con nombres,
una información prohibida: en el diario "El Gráfico"
había proporcionado los datos sobre una manifestación que el ejército
había organizado en Gualán junto a los miembros de las organizaciones
terroristas. Podrían mencionarse centenares de casos. El hermano del
jefe guerrillero César Montes, fue destrozado por las torturas de la
NOA y apareció muerto tres días después de haber sido detenido
por el ejército.
LAS HUELLAS DIGITALES DEL TERROR
Los gobiernos se lavan las manos. Los ojos enrojecidos por el llanto en la
cara de una mujer, una silla vacía, una puerta hecha astillas, alguien
que no regresará: ¿en cuántos países de América
Latina se repite el espectáculo? El sistema, acosado por sus propias
contradicciones, recurre a la guerra sucia. Tortura, secuestra, mata. De prisión
en prisión, de cuartel en cuartel, deambulan en vano los familiares y
los amigos de las víctimas: "¿De que me estÁ hablando?
¿Quién? Nunca oí. No hay noticias".
En la República Dominicana hubo, durante 1970, 186 crímenes políticos
y treinta desapariciones. El profesor norteamericano Jerome Slater escribió
en un libro, ese año: "No pasa día en que no haya un asesinato
político, un "suicidio" de un prisionero político, la
desaparición de un militante, o, por lo menos, un caso de brutalidad
policial hacia la oposición". Según Slater y según
todo el mundo, "los principales criminales parecen ser miembros de la policía
y, en menor grado, de las fuerzas armadas". La policía organizó,
en la Dominicana, un grupo terrorista llamado "La Banda". Seis de
los miembros de "La Banda" buscaron asilo, en abril del 71, en la
embajada mexicana en Santo Domingo. Antes de refugiarse en la embajada, entregaron
a la prensa una declaración muy clara: hemos sido reclutados por la policía.
El líder de las bandas terroristas era el jefe de la guardia personal
del número uno de la policía dominicana, el general Pérez
y Pérez. Dos meses después, otro miembro de "La Banda"
siguió el mismo camino y habló de cadáveres arrojados,
por la policía, a las profundidades del Caribe.
En la Dominicana, es el pan de cada día. Pero hay historias calcadas
en países que disfrutan de un prestigio internacional distinto.
Es el caso, por ejemplo, de México, cuyo partido de gobierno ha cultivado
con éxito una imagen de estabilidad y progreso para consumo externo.
La matanza del 10 de junio de 1971, jueves de Corpus Christi, fue ofrecida al
mundo como el resultado de una batalla entre grupos de estudiantes rivales.
El escándalo adquirió proporciones tales que la coartada tuvo
vida breve. Se denunció que el grupo de choque "Los Halcones"
había sido organizado bajo el gobierno anterior de Díaz Ordaz
y que sus miembros eran matones a sueldo del estado. Ni uno solo de los "halcones"
era estudiante; los "halcones" ametrallaron a sus propios heridos
en los hospitales para que no hablaran. Varias decenas de muertos, no se sabe
cuántos, fueron el saldo del 10 de junio. Los estudiantes, que venían
en una manifestación pacífica, se defendieron con piedras; los
"halcones" atacaban con cachiporras y armas de fuego. El presidente
Echeverría dispuso un par de cambios en la administración y los
"halcones" pasaron a gozar de un merecido descanso. Pero poco tiempo
después, las agencias noticiosas comunicaron al mundo que había
desaparecido la nuera del Premio Nobel Miguel Angel Asturias. El mundo no se
entera de las otras desapariciones, que también ocurren. A Rosario Sotomayor
de Asturias la salvó su parentesco con un hombre famoso. La policía
había negado oficialmente que ella hubiera sido detenida, y el gobierno
había asegurado que no estaba en ningún servicio ni cuerpo de
seguridad dependiente de la Secretaría de Gobernación.
La desaparición de la nuera de Asturias armó tal estrépito
en el mundo, que por fin se produjo el milagro: la Secretaría de Gobernación
anunció que estaba allí. Luego Rosario contó que había
estado encapuchada durante tres días, en una casa desconocida, sufriendo
interrogatorios de quince horas diarias sobre las actividades de ella y de su
esposo, Rodrigo Asturias, en apoyo de la revolución guatemalteca. "La
soltamos a usted" le dijeron al final, "porque si no se nos va a convertir
en una figura internacional". La Secretaría de Gobernación
no explicó los motivos de su negativa inicial.
Pero los "halcones" no eran una excepción. Uno de sus miembros,
Eduardo Guzmán Maldonado, jefe de los grupos terroristas de derecha que
operan en la Universidad, hizo sensacionales revelaciones a la prensa a fines
de 1971. Guzmán declaró que los "halcones" son reclutados
por el Departamento del Distrito Federal, y dijo que este organismo de gobierno
pagaba su sueldo, y el sueldo de los miembros de su grupo, "para destruir
a los izquierdistas y a los comunistas".
LA CALAVERA Y LAS TIBIAS CRUZADAS
En el Brasil, la policía había organizado equipos de asesinos
a sueldo, reclutados en sus propias filas, para limpiar el país de delincuentes.
A fines de 1968, se decidió utilizar también al "Escuadrón
de la Muerte" con fines políticos. El jefe del "Escuadrón",
Sergio Fleury, que es también uno de los principales jefes de policía
de San Pablo, disparó uno de los cuatro tiros que mataron al jefe revolucionario
Marighella. Numerosos torturados relataron, en sus testimonios, que habían
recibido la picana eléctrica y la cachiporra en sótanos policiales
que tenían las paredes decoradas por los símbolos del "Escuadrón":
la calavera y las tibias cruzadas. A mediados de 1970. el principal juez de
crimen de San Pablo, Nelson Fonseca, declaró a los periodistas: "Los
miembros del Escuadrón de la Muerte son policías, y todo el mundo
lo sabe".
Por fin, el senador norteamericano William Proxmire denunció que se estaba
utilizando la ayuda de los Estados Unidos para financiar las operaciones del
"Escuadrón de la Muerte" y el régimen decidió
lavarse las manos. Empezaron las operaciones destinadas a "borrar las huellas".
Hubo policías que no quisieron creer cuando sus propios compañeros
los metieron presos como miembros del "Escuadrón". Algunos
se "fugaron" misteriosamente y nunca más se supo. El jefe,
Sergio Fleury, se curó en salud. Cuando lo amenazaron con ciento cincuenta
años de cárcel o pena de muerte, se limitó a decir: "Todo
lo que yo hice, fue por orden del general Airosa, ¿jefe de estado mayor
del Segundo Ejército". No se animaron a meterlo preso.
TODO EMPEZO CON VALLESE
En agosto de 1962, desapareció en Buenos Aires un dirigente sindical
peronista, el obrero del metal Felipe Vallese. Esa misma noche, fueron arrancados
de sus casas varios familiares, compañeros y amigos de Vallese. Ellos
circularon por diversas comisarías y finalmente reaparecieron, con huellas
de torturas. Pero Vallese no. La policía no sabía nada, el ejército
no sabía nada, el gobierno no sabía nada. Casi nueve años
después, en mayo de este año, cuarenta policías fueron
condenados por la justicia, se había probado, por fin, su culpabilidad
en el secuestro y desaparición de Vallese.
En estos últimos tiempos, la Argentina ha sufrido una nueva oleada de
secuestros y desapariciones. En marzo del año pasado, tres personas intentaron
llevarse al diplomático soviético Youri Pivovarov. El diplomático
se arrojó desde el auto en marcha, luego de despojar de una metralleta
a uno de los secuestradores. El arma tenía el sello de la policía.
Uno de los secuestradores había sido el oficial sub-inspector Carlos
Benigno Balbuena, de la policía federal. Operaba para una organización
también llamada, como la de Guatemala, MANO (Movimiento Argentino Nacionalista
Organizado). Los organismos para-policiales continuaron actuando. Nueve meses
después, fueron secuestrados el abogado Néstor Martins y su cliente
Néstor Centeno. No se hizo ninguna investigación. El doctor Martins
defendía a los guerrilleros peronistas presos y había denunciado
varios casos de torturas. Desde el 16 de diciembre de 1970, se ignora su paradero.
Tampoco se sabe donde está el militante obrero Néstor Centeno.
se supone que están muertos. A principios de junio de 1971, llegó
el turno a Marcelo Verd y su esposa en la provincia de San Juan. Casi enseguida,
desaparecieron en Buenos Aires Juan Pablo Maestre y su mujer, Mirta Misetich.
Ambos eran militantes de organizaciones peronistas revolucionarias y de grupos
universitarios de la misma ideología. Un día después, apareció
el cadáver de Maestre, con dos agujeros de bala, en un paraje llamado
Las Palmeras. El cadáver tenía la frente hundida y rastros de
quemaduras en los pies. En la mañana del día en que el secuestro
se había producido, una comisión policial se había presentado
a buscar a Maestre en la empresa donde trabajaba y allí los policías
recogieron sus datos personales. Hay testimonios de radio aficionados que captaron
en la frecuencia de la radio policial, informes sobre un procedimiento realizado
en la calle Amenábar, donde Maestre fue raptado. En la comisaría
del barrio se habían recibido, días antes, instrucciones de la
Súperintendencia de Seguridad para que informara si el matrimonio Maestre
frecuentaba la casa de la calle Amenábar, donde vivían los padres
de Mirta Misetich y a cuyas puertas fue secuestrada la pareja.
En setiembre, desapareció el estudiante de derecho Enrique Pújala.
Sus abogados responsabilizaron de inmediato al Poder Ejecutivo. También
desapareció, por unos días, el profesor universitario, Antonio
Caparroz, en manos de unos civiles que lo atraparon a la entrada de su casa
y lo obligaron a subir a un automóvil. Pasaron dos días antes
de que la policía declarara que Caparroz estaba detenido en una de sus
dependencias. Previamente, el domicilio de Caparroz había sido allanado
por la Dirección de Investigaciones Policiales Antidemocráticas.
Los grupos para-policiales argentinos actúan centralizados en el Servicio
Unificado de seguridad ( SUS), nacido a fines de 1969 bajo la inspiración
de altos funcionarios del gobierno del general Onganía.
A LA HORA DE LA HISTERIA
¿Y nuestro país? Aquí, el capitalismo vive la hora de
la impotencia y la histeria. Brotan grupos fascistas en la enseñanza
media, armados y protegidos por la policía, y el Ministro del Interior
y el Presidente electo los elogian por la televisión. Las fuerzas para-policiales
ametrallan locales del Frente Amplio y también las casas de varios militantes
de la izquierda; deslizan amenazas, ponen bombas, queman librerías, secuestran
y ejecutan. El 12 de febrero, "El Día" publicó una crónica
sobre el atentado contra "Discoplan", con este párrafo que
no tiene desperdicio: "Según testigos presenciales, un patrullero
que se hallaba en las inmediaciones en momentos de registrarse el repudiable
atentado, se alejó del lugar, probablemente en persecución de
los delincuentes".
No en vano la policía del Uruguay lució, en 1971, el primer lugar
en la lista de la ayuda norteamericana a las policías de toda América
Latina. Los grupos tienen diversos nombres: hay uno que se llama DAM en homenaje
a Dan Anthony Mitrione, el finado asesor norteamericano que había enseñado
técnicas de tortura y represión a la policía uruguaya,
después de actuar al servicio de la CIA en Santo Doming