EI <Escuadrón>

según MARIO BENITEZ

Esta declaración del ex-agente policial, - con funciones en el Ministerio del Interior señor Nelson Mario BENITEZ SALDIVIA, fue leída por el Senador del P.D.C.(Partido Demócrata Cristiano) Juan Pablo TERRA, durante la sesión de la Cámara de Senadores el 7 y 8 de junio de 1972.-
La versión que publicamos fue extraída del Diario Oficial Nro. 18.837, de junio de 1972 .-
"Acta de verificación de hechos. En la ciudad de Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay, a los dos días del mes de mayo de mil novecientos setenta y dos, ante mí ..." - y está el nombre del escribano- "...comparece el señor Mario Benítez Saldivia, uruguayo , mayor de edad, casado en únicas nupcias con NiIda Texeira Gómez, domiciliado en esta ciudad, cédula de identidad número : 1.174.319 de Montevideo, cuya identidad me la aseguran por conocimiento propio, los testigos hábiles de esta vecindad y de mi conocímiento, señores Juan Pablo Térra y Juan José Sotuyo, que suscriben la presente. Lo hacen en presencia de los testigos hábiles señores Juan Pablo Térra (ya mencionado), Daniel Sosa Díaz, Hugo Batalla, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz , Guillermo García Costa y Juan José Sotuyo, (también mencionado) y del suscrito Escribano, todos los cuales y el compareciente estuvieron simultáneamente presentes durante toda la declaración que subsigue; y para que lo consigne en esta acta dice que: procederá a efectuar declaraciones, que se consignan a continuación, y que son, a su decir, la veraz expresión de hechos y conocimientos allí expuestos, admitiendo desde ya que los testigos presentes le efectúen interrupciones y preguntas aclaratorias o ampliatorias de sus dichos; que estas declaraciones se relacionan con los documentos cuya protocolización ha solicitado del suscrito Escribano con esta misma fecha; que tales declaraciones tienden a autenticar la manifestación de sus conocimientos y/o dichos sobre los
temas que en ellos se refieren; y que pasa a emitirlas a continuación.
"Señor BENITEZ.- Yo fui reclutado de la Escuela de Policía mediante un examen previo; nos hicieron tests-preguntas. De esa Escuela salimos dos. Pasamos a Jefatura y fue ahí donde hicimos por primera vez contacto con Bardesio. Por problemas surgidos con el otro muchacho quedé solamente yo. Bardesio, por consiguiente, empezó a darme las noticias de vigilancia y seguimiento; y según él, a lo que nosotros íbamos a hacer aquí en Montevideo, iba a seguir un curso de perfeccionamiento que realizaríamos en Buenos Aires, en el que íbamos a tomar conocimiento de muchas otras cosas; pero que en definitiva, para nosotros, no había riesgo de vida, ni siquiera nos iban a dar armas ni documentación, a pesar de que ya gente del grupo lo tenía. No sé si cuento yo los hechos o empiezo a hacer las aclaraciones de lo que recién se leyó".
"Señor BATALLA.- Creo que es mejor que haga un relato global".
"Señor BENÍTEZ . - Aquí hay mucho que no concuerda con lo que voy a decir.
Fui entrenado por Bardes 10 durante vanos días, y él me leía manuales mexicanos de vigilancia y seguimientos. Después que yo aprendí eso, él me dijo que esperara en casa, que yo allí iba a recibir órdenes. Un día me llamó Sosa, el otro integrante del grupo, el único que quedaba. Cabe aclarar que anteriormente a nosotros había habido un grupo que había sido completamente desintegrado. Ese grupo no le convenía a Bardesio por motivos de índole económica, ya que ese grupo estaba en conocimiento de muchas cosas que a Bardesio no le convenían y lo desintegró quedando un solo hombre: Alberto Sosa. Un día me citó Sosa para que me encontrara con él en Soca y Rivera. Hicimos la vigilancia al domicilio del doctor Ramón Queiruga; la hicimos conjuntamente dos noches. A la tercera noche él recibe la orden que me tenía que trasmitir a mí, que tenía que hacerla solo. Por consiguiente tenía que esperar que llegara el doctor Ramón Queiruga, y que él se retirara. Noté una contravigilancia, o sea, vigilancia de parte mía custodiando a éste y, a su vez, que se me estaba vigilando. Hice el informe y pasé nuevamente a mi casa, siempre en mi domicilio. Teníamos prácticamente prohibido entrar a Jefatura. Además no podíamos tener ninguna relación con policías ni nadie, porque, en definitíva, nuestro grupo iba a ser de Inteligencia. Un buen día fui citado y llegué a conocer a dos integrantes mas del grupo: Estanislao Lamensa y Hermann Silvera. Después el mismo Bardesio me dijo que tenía que seleccionar otro hombre de la Escuela. Dicha selección recayó en Oscar Rodao. A toda esta gente se le enseñó nuevamente el Manual de Vigilancia y Seguimiento. Por consiguiente, lo volví a aprender yo. Después de ahí pasamos a trabajar. Realizamos la vigilancia del doctor Ramón Queiruga nuevamente, de la doctora Dell'Acqua y del doctor Artucio. Aquí aclaro que en el documento recién leído hay una equivocación en cuanto a que se dice allí que no recibíamos sueldo. Recibíamos sueldo como cualquier funcionario de segundo grado. Bardesio nos daba los lunes quinientos pesos para medios de locomoción, para trasladarnos, después de esos trabajos de vigilancia y seguimiento. Bardesio nos citó un día en el Club Naval y ahí nos puso en conocimiento de que estaba próxima nuestra partida a Buenos Aires. Nos leyó en partes algunas de las clases que íbamos a tener allí, no todas, nos dio una noción. Y a su vez nos citó para un día determinado en que debíamos presentarnos a Jefatura para hablar con una persona determinada - no recuerdo el nombre- para sacar los documentos falsos con los cuales íbamos a viajar a Buenos Aires. En el grupo ya se estaba comentando, incluso por palabras dichas por los anteriores integrantes del grupo, que se había votado en su momento, a fines de 1970, tres millones de pesos. Eso fue para pagar todos nuestros gastos en Buenos Aires, a pesar de que esos gastos corrieron por cuenta del Gobierno argentino, gastos de traslados de aquí para allá, y además para comprarnos trajes, ropa, camisas, en fin, vestirnos. Lo que quedaba era para una cobertura para nosotros. Creo que no hay problema con respecto al significado de la palabra "cobertura".
"-Apoyado."
"Esa cobertura nunca se completó. Recuerdo ahora otra cosa que omití decir anteriormente a que yo fuera reclutado para el grupo , - cosa que se produjo el 11 de diciembre de 1970- Bardes 10 pudo arreglar el estudio fotográfico "Fotosichen", en Bulevar España no recuerdo el numero. Fuimos a Jefatura. A cada uno nos dieron un nombre falso. A mí, como lo dijera antes, el nombre de Nelson Marcos Bareño Salazar, es decir, con las mismas iniciales de mi nombre. (Muestra el documento). Nosotros, después de ahí, tuvimos que ir a realizar otros trámites al estudio fotográfico de él. Nos sacó fotos para mandar a Buenos Aires. No se si me queda algo por aclarar sobre los hechos de ese momento".
"Señor Terra.- Usted me advirtió que había una fecha equivocada; la fecha de la partida. En mis apuntes yo había anotado 1970 usted me hizo notar que era 1971. Yo no quise corregirla después de escrita."
"Señor Benítez.- Después que fuimos a Jefatura nuevamente fuimos citados -porque prácticamente nuestras reuniones eran en el Club Naval- y nos puso en conocimiento del día de la partida. La partida era para el 8 de marzo de 1971. El grupo se iba a dividir en tres: Alberto Sosa y yo viajamos por Pluna, y los otros tres compañeros por Austral. Todos, por supuesto, con documentación falsa. Aquí ya en parte, había desinteligencias de parte del grupo hacia Bardesio en el sentido de que cuando me tocó ser Jefe del grupo esa plata que él me daba, que no era nada, quinientos pesos, pero que para los traslados nuestros alcanzaba, él empezó - cuándo a mí me tocó ser jefe del grupo- a controlar los gastos del grupo. Además, a no darnos esa plata. Como yo era responsable del grupo, teníamos que justificar los ómnibus que tomábamos, los gastos extras que teníamos. Había ya desde el principio una tirantez entre él y yo, en el sentido de que ya se empezaba a hablar en el grupo de hacer operativos para acabar con el Movimiento de Liberación Nacional, con los cabecillas del mismo * Yo me mostré opuesto a eso, en cuanto él me había asegurado que yo no corría riesgo de vida al ingresar a este grupo. Antes de la partida para Buenos Aires, se realizó un operativo: tiraron una bomba que no sé exactamente si fue a la casa del doctor Artucio -el primer atentado que sufrió- o a la de la doctora Dell' Acqua. Yo me vine a enterar en Buenos Aires de esto, porque los dos integrantes que habían realizado ese operativo, Sosa y Rodao, lo comentaban; hablaban de ello, del éxito que habían tenido, de cómo lo habían hecho."
"Previo a la partida se nos dió instrucciones sobre cómo hacer contacto en Buenos Aires. Teníamos que ir al Hotel Astor o Astoria – no recuerdo el nombre -, en la Avenida de Mayo, próximo al centro de la Side, Secretaría de Información del Estado. Ahí hicimos contacto con un señor que dijo llamarse Mauri, un señor canoso, de unos sesenta anos de edad, bajo, tiene defectos al hablar. Y nos citó al otro día para empezar las clases, en el mismo local de la SIDE. Nos presentamos allí todo el grupo. El hizo contacto con el grupo por separado, ya que estábamos en distintos hoteles. La primera clase que tuvimos fue sobre Información e Inteligencia, etc.. neumotecnia, maquillaje, mimetización. Aquí tengo un detalle de las clases que hicimos".
"Antes de la partida para allá, Bardesio se puso en contacto con nosotros y nos dijo que teníamos que dejar en alto los prestigios nacionales, que nuestra conducta tenía que ser buena, ya que dicho curso se realizaba a pedido expreso de Pacheco, que se lo solicitara a Levingston. Allá fue confirmado por Mauri y el Director del curso, un señor que no conocí su nombre porque no lo daba. Después de a]gunas clases, ese señor Mauri nos puso en conocimiento de que faltaban profesores y de que se había recibido una comunicación directa del doctor Pirán suspendiendo las clases de Sabotaje y explosivos. Eso no lo íbamos a realizar nosotros; se nos iba a dar nociones muy limitadas; en su lugar nos dieron clases sobre problemas políticos de la Argentina que prácticamente insumían el tiempo y que no nos interesaban; era para llenar esos vacíos. Después de terminado el curso vinimos nuevamente a Montevideo y estuvimos una semana prácticamente parados, sin hacer nada. Ya el grupo se empezó a inquietar un poco y un integrante, Alberto Sosa, y yo, hicimos una especie de comunicado dirigido a los superiores de Bardesio, ante quien corresponda. Para nosotros Bardesio en ese momento no era el jefe del grupo; él era un enlace entre nosotros y el Ministerio. En el formulario pusimos que queríamos las mejoras económicas, ya que no teníamos horario para trabajar y que si teníamos que trabajar 24 horas así lo teníamos que hacer: que no teníamos ni armas, ni medios de locomoción. Todo eso lo pusimos en una hoja. Después se hizo firmar a los otros integrantes y se entregó la hoja personalmente a Bardesio.
Bardesio me citó en primer término y me dijo que eso no podía ser, que las cosas tenían que seguir iguales, que no estaban en condiciones de aumentar ni tampoco de dar medios, vehículos, armas, etcétera. Antes de que saliéramos de Buenos Aires el Director del curso nos había insinuado que nos quedáramos a trabajar como grupo de vigilancia y seguimiento; nosotros ya íbamos sabiendo al detalle vigilancia y seguimiento; los mejicanos son muy eficientes en eso. Y aún más ampliamos nuestros conocimientos en Buenos Aires. Nos dijo que perdía gente, que se le iba, y que necesitaba gente. Nos dijo el Director que estaba necesitando de nuestros servicios allí. Nos negamos, porque primero estaba nuestra patria antes que servir a otros países. Bardesio habló conmigo por separado y dijo: "Ahora, como tenés la sartén por el mango creés que vas a salir ganando". Yo le dije: "Esos medios yo los voy a necesitar para trabajar; sin locomoción no podemos hacer ninguna vigilancia ni seguimiento". Entonces me dijo que no nos lo podía mandar. Entonces dije: "Si eso no se concreta te pido la baja". Y él me dijo: "Las puertas están abiertas para cuando te quieras ir". Bardesio, que es un hombre muy inteligente y sagaz, habló con los otros tres integrantes del grupo por separado. Los convenció; y después hablé con Sosa, que ya estaba convencido, y yo tuve que aceptar las condiciones, o sea, seguir como se estaba. Durante ese lapso pasamos un tiempo parados, principalmente yo, sin hacer nada. En un mes a veces trabajaba 2 ó 3 días; eran contados los días que trabajaba. Después pasamos a hacer la vigilancia de la Dra. Dell' Acqua y del Dr.Artucio, del Dr.Manuel Liberoff, de una chica del Ministerio del Interior, y algo más que no me viene a la mente. Yo estaba enterado - porque el grupo lo comentaba después conmigo; además para ellos era un honor lo que hacían- que habían realizado el atentado a la casa del Dr. Artucio. Incluso, uno de los integrantes del grupo, como la casa del Dr. Artucio era de dos plantas , pensaba disparar con un arma larga a las habitaciones superiores para que cuando la gente bajara la explosión los matara. Bardesio no aceptó porque, incluso, dentro de ese operativo estaba Campos también, un Subcomisario. No aceptó que hubiera gente que saliera herida. Se hizo ese operativo - y tengo conciencia de ello porque además me lo contaron palabra por palabra -; se hizo un atentado a Manuel Liberoff, en Camino Carrasco, y después se hizo un atentado al Dr.Dubra. Con referencia al atentado al Dr.Dubra digo que la casa queda a los fondos o frente a una Embajada. A ese atentado fueron Motto, Bardesio y un integrante del grupo que no puedo precisar quien era. Cuando las cosas las hacía Bardesio solo o con otra gente no trascendía al grupo. Bardesio mantenía una total compartimentación; pero cuando lo hacía alguien del grupo llegaba a oídos de todos nosotros. Por eso estoy enterado del atentado al Dr.Dubra. Con el atentado al Dr. Dubra pasó un caso particular. No sé si fue con gelinita que lo hicieron. Según un arquitecto que pasó por ahí,
dijo que los cimientos de la casa del Dr. Dubra eran muy fuertes y que no iban a alcanzar dos barras solamente de gelinita; por lo menos era necesario emplear cinco. No se autorizó nada más que dos, y el operativo se hizo con dos. Aquí me viene algo a la mente que es anterior a nuestra ida a Buenos Aires. Cuando nos dieron la plata a mí y a Sosa - que fuimos los dos que recibimos la plata- eran dos cheques para comprar la ropa en Mickey. Con los otros tres integrantes se demoraron más de quince días; hasta que al final nos reunimos todos y exigimos que se dieran los cheques antes de la partida. Entonces Bardesio dijo: "Bueno, mirá; los superiores dijeron que fueran 2 cheques para tres". Entonces no aceptamos de ninguna manera eso. Lo que sé es que Bardesio no sé de donde consiguió plata, porque a un integrante del grupo, Estanislao Lamensa, le dio la plata en efectivo y no en cheque. Después de Buenos Aires en los trabajos tuvimos que parar varias veces. Incluso no hacíamos trabajos porque Bardesio ya no nos daba la misma cantidad de plata. A veces, no nos daba nada y teníamos que poner de nuestro bolsillo. Un día se dijo no va más eso y reclamamos lo que nos debían y lo que nos tenían que dar. Bardesio se puso al día en cuanto a nosotros con la plata. El siempre mostró mucho amor a la plata. Voy a aclarar algo más en lo referente a cuando estábamos en Buenos Aires. Cayó Levingston, y empezamos a comentar qué sería de nosotros y del curso, sobre si se iba a terminar o no. No nos contestaron ese día, pero horas después -al día siguiente- nos dijeron: "No se preocupen que hoy Lanusse confirmó el curso con el Presidente Pacheco en comunicación directa".
" Señor Gutiérrez Ruíz Usted no presenció ningún atentado?".
"Señor Benítez No; yo siempre fui de la línea de oposición de Bardesio. El decidía cuando había que hacer operativos y él nombraba la gente. Antes de ir a Buenos Aires cuando hicieron un operativo - que no me acuerdo exactamente cual fue- yo me opuse a eso primero porque cuando ingresamos se nos había dicho que iba a haber absoluta seguridad física, que no había manejo de revólveres. Me opuse a eso y después de sucesivas discusiones que tuve con él, me dejó definitivamente de lado".
Al Comisario Benitez lo conoce?"
"Señor Benítez.- No. No tengo ningún pariente funcionario en la Policía. Nosotros hicimos los trabajos sobre vigilancia y algunos fueron seguidos después por operativos: la casa del Dr.Artucio, la del Dr. Manuel Liberoff. Con Bardesio yo siempre tuve problemas en el sentido de que cuando alguien del grupo tenía que hablar, ese era siempre yo. Fui citado por Bardesio y me dijo que tenía que prestar custodia al Embajador paraguayo. Hacía pocos días que éste había llegado al país. Un diplomático extranjero puede tener fácilmente custodia por gente uniformada, e incluso hasta del ejército, pero gente de particular no se le da de un día para otro.
El Embajador tiene que haber movido cabos muy altos porque nos presentamos prácticamente a trabajar al día siguiente, o a los dos días de estar él aquí en Montevideo.
"Señor Sosa Días. - En qué dirección?" .
"Señor Benítez. - El vive en el 8º Piso del Edificio Panamericano. Yo tengo una sensación, quizás, de porqué se le dio custodia tan ligero. Durante la custodia me gané un poco su confianza en el sentido de que él creía que yo era un funcionario eficiente,al punto que cuando tuvo que elegir se quedó conmigo y con otro integrante más. Cuando salió publicado en un diario - que no me acuerdo cual fue- lo de Alejandro Crossa Cuevas - creo que era Alejandro- él se mostró muy asustado, aumentó mucho más su seguridad y vino otro grupo a trabajar con nosotros.
A Crossa Cuevas yo lo vi dos veces, una en la casa del Embajador, en el Edificio Panamericano - estuvieron en una reunión; se cerró la puerta, y después en el nuevo local de la Embajada, en Colonia casi Julio Herrera y Obes. Estaba ahí, y después llegaron otras personas. Me vine a enterar más tarde de quienes eran. Yo establezco una relación de porqué la custodia se le dio tan ligero . El Embajador paraguayo Fernández es, prácticamente, allá en el Paraguay, el brazo derecho de Stroessner.
Así se le considera. Crossa Cuevas salIó del país en dos horas directamente al Paraguay y es el hombre actualmente más protegido allí. Y hay una gran amistad entre Crossa Cuevas y el Embajador. Yo establezco esto: que debido a la relación de Crossa Cuevas con el Escuadrón de la Muerte que vino a trabajar aquí, fue que al Embajador se le hizo la excepción y se le entregó la custodia enseguida . En la Embajada llegué a conocer a Carlos - no tengo mas datos de él-, que era uno de los tres dirigentes del Escuadrón de la Muerte que había aquí en Montevideo. Llegué a conocer a un arquitecto, Luis Glani. arquitecto paraguayo que se recibió en Montevideo, que también tiene relación con ellos.-Crossa Cuevas tenía montado aquí en Montevideo ..."
"Señor Batalla.- Es ese que está citado como viviendo en Plaza de los Olímpicos?"
"Señor Benítez - Exacto. Es un hombre de unos 34 anos, fornido. La relación que había entre ese arquitecto y Crossa es ésta - yo me enteré después-: ese arquitecto pasa por las casas antes de realizarse los operatívos y dice el material que se debe utilizar, la cantidad y dónde se debe poner. Pero ésta era la relación del arquitecto. Crossa tenia montado un equipo en cuanto a gente infiltrada dentro del M.L.N. El era muy capaz. Y tenía como se dijo incluso por el mismo Embajador- anotados en un libro todos aquellos que son integrantes tupamaros, simpatizantes tupamaros o que tienen alguna relación con ellos. Los dos lugartenientes de él eran, Carlos, que ya nombré, y otro hombre que no conozco, que sé que tenía un Fíat 600 y que se entrevistaba vanas veces con Bardesio en la Fotografía de él, porque el auto se lo vi parado..."
"Señor Gutiérrez Ruiz.- Era joven Carlos? Qué edad tendría?"
"Señor BenÍtez.- 26 ó 27 años; alto, 1,75, delgado, morocho".
"Señor Gutiérrez Ruiz.- Uruguayo?".
"Señor Benítez.- No podría decirlo. -Cuando se publicó lo de Crossa, en dos horas salió del país. Del otro no se supo más, es decir, del que manejaba el Fíat 600. Referente a Carlos, se que quedó como asesor de la calle Maldonado".
"Señor Sosa Díaz. - Donde está el Departamento de Inteligencia?".
"Señor BenÍtez.~ SÍ".'
"Señor Gutierrez Ruíz. - 4 o 52" .
"Señor BenÍtez. - No sé, en definitiva, la función que ejerce allí. Es el local que está frente a L'Avenir".
"Señor Térra.- Y sobre la parte final, su retiro de la Policía y las amenazas posteriores?" .
"Señor Benítez.- Estando trabajando para el Embajador paraguayo, un día llegó Bardesio, habló con el Embajador y después conmigo y me dijo que me citaba para el día siguiente para el Departamento Idatic, y que me iba a trasladar para otro lado. Al día siguiente me presenté allí. Me tenía que presentar en una seccional policial del Camino Maldonado, creo que es la 27; donde hubo un atentado y murió un policía. Yo no acepté eso. Primero, porque por el trabajo que yo había hecho era quemarme inútilmente. Y solicité la baja. Ahí mismo en la Comisaría llené la baja y me fui para mi casa. Un sábado, como a las 11 de la mañana, me llamaron por teléfono preguntándome si era un señor Nelson Benítez. Y dijeron: "No vas a llegar ni a fin de año. Sabés?". Y cortaron. Tomé en cuenta esa amenaza porque me supuse de quienes eran, no con seguridad, pero sí lo suponía. Hablé con Bardesio y le dije : "Bardesio, me amenazaron de muerte. Necesito un revólver; yo te lo devolveré en cuanto pase esto". Me dijo:"Actualmente no tengo ninguno". Entonces dije: "Bueno, o vos tenés algo que ver, o mandaste a alguno de tus empleados a amenazarme por teléfono" El dijo: "No tengo nada que ver". Yo le dije: "Pero si no me prestás el revólver es porque tenés que ver". Entonces sacó del cajón un 38 Smith/Wetson y me lo prestó, con la condición de que se lo devolviera en los primeros días de enero. El 5 o el 7 de enero se lo devolví. No hubo tal atentado contra mí. Después del secuestro de Bardesio, mi vida fue tranquila; no me vi mezclado en nada. Mantenía si relación con esta gente en el sentido de que Sosa hablaba con ellos, me visitó Sosa en mi casa y me dice que ellos tuvieron una reunión con Fleitas, con uno que llaman comandante, dentro del Ministerio - no se el nombre; ellos tampoco lo saben- y que se habló esencialmente de mi diciendo que yo había mandado secuestrar a Bardesio o que yo lo había entregado y que conmigo había que tomar dos medidas: una, matarme; la otra, la que pensaron llevar a cabo ellos, secuestrarme de la misma manera que secuestraron a Bardesio, o sea, entrar a la casa, golpear a la madre y la empleada que tenían en fin... Si alguien me tiene que matar tiene que ser alguien del grupo. Por eso creo que no había valor dentro del grupo para hacer tal cosa. Lo que pasó fue que en un domingo de madrugada, en seguida del secuestro de Bardesio - fue secuestrado el 24 de febrero; yo, como estaba en contacto con Sosa le había dado una dirección en la que no estaba, en Domingo Ordañana 3710- a las dos de la mañana, va gente, golpea, al principio amistosamente diciendo "Mario Benítez, salí que queremos hablar contigo".Entonces, la gente que estaba durmiendo a esa hora no contestó nada. Dijeron algunas palabras sin concretar. Entonces tocaron el timbre más fuerte y golpean la puerta, y dijeron: "Salí por las buenas que si no entramos y te sacamos". La casa tiene un pasillo. La gente salió del pasillo y se quedó afuera. Esa gente que vive ahí son tíos míos. Salió el hombre al pasillo y dijo: "Aquí no vive más Mario BenÍtez; aquí no está él". Entonces la gente dijo: "Vamos, que te queremos ver la cara". Entonces mi tío, ya asustado , se metió para adentro enseguida. Detrás de él vino esa gente, cobardes, por supuesto - asustar a unos viejos-, apagaron la bombita con la culata del revólver y pasaron. Después quisieron tirar la puerta abajo varías veces. Un vecino de al lado prendió la luz, empezó a dar gritos y la gente se fue. Eso llegó a conocimiento de mis padres. Como en la casa de mis padres hay mayor seguridad en el sentido de que como se está haciendo la casa, hay construcción, yo me coloqué esa noche siguiente para ver si alguien llegaba o hacía algo, para reconocerlo y verle la cara. Estaba armado. Mi padre había hecho la denuncia en la 25, pero no porque hubiera pasado lo mismo ahí, sino para un poco poner en conocimiento de esa seccional lo que había pasado en la seccional 12. Quedé esa noche esperando que vinieran. No pasó nada. Y a raíz de eso fui, hablé con Sotuyo, días después porque vino Sosa a mi casa diciendo que quienes me habían querido llevar eran hombres de Campos Hermida. Fui, hablé con Sotuyo y le dije: "Voy a ir al Departamento 5, a la calle Maldonado, a hablar con este hombre; si no salgo a las dos de la tarde, quiere decir que quedé adentro" . Fui allí; estuve esperando y me atendió muy amigable el hombre; me dijo que el no tenía nada que ver; que eran todas mentiras de Sosa, que él no había ido, que incluso él no había tenido nada que ver con el atentado en lo de Artucio, que fue uno de los integrantes quien lo realizo, que él estaba independiente, ajeno a esto; además, que no tenía ninguna relación con Bardesio y que lo conocía muy poco. Salí lo mas bien de ahí; no tuve inconveniente. Me dejaron salir. Días después volví a tener llamadas telefónicas de que iban a amenazar . También voy a contar de cuando fui llevado preso. Días después de esto, se presentó Sosa en mi casa y me dijo: "Mirá, hay un hombre ahí, un hombre del Capitán Motto, que quiere hablar contigo." No me explico bien si era el Capitán Motto o un hombre de él. Así que yo, al recibirlo, lo traté como si fuera el Capitán Motto. Me dijo que él estaba encaminado a buscar la liberación de Bardes 10, a ver si sabía algún nombre que lo llevara a localizar donde se encontraba. Me hizo cantidad de preguntas; si yo necesitaba algo; porqué hice la denuncia en la 25, esas cosas... Se fue el hombre. Días después se presentó a la casa de mi suegra, donde estaba en ese momento, a buscarme ese mismo muchacho, un oficial de policía de unos 24 años. Salió mi suegra y le dijo que no estaba. Fue a la casa de mis padres con el Capitán Motto y los convencieron de que lo único que querían hacer conmigo era hablar, aclarar esa situación, que no me iba a pasar nada en la Jefatura, que yo fuera voluntariamente. Fueron a la casa de mi suegro con mis padres, y ahí hablaron y me aseguraron que no iba a pasar nada. Incluso a mi suegra le dijeron lo mismo. Llegué a Jefatura. Dentro del auto en que me fueron a buscar estaba el verdadero Capitán Motto".
" Señor Gutierrez Ruíz. - Lo conocía usted?
"Señor Benítez. - Yo lo había conocido en una clase de inteligencia que nos había dado él mismo en el Club Naval. Pero se me había pasado de la mente. En el auto me puso en conocimiento de esto: que había un integrante del grupo que estaba diciendo que la casa que estoy haciendo - la estoy haciendo con mucho sacrificio- era con plata de los tupas, que la financiaban, que yo había mandado secuestrar a Bardes 10, que yo había entregado a Bardes 10; que entonces había que ir a la Jefatura para un chequeo. Como no tenía ningún inconveniente ante eso fui. Fui allí y estuve un momento parado en el primer piso. Nos hicieron sentar. Y después este oficial, el Capitán Motto, me llevaron al 4to.Piso, y de ahí salí preso en calidad de detenido. Me revisaron, me sacaron fotos y después fui interrogado como de las dos a las cuatro y media de la mañana".
"Señor Michelini,. – Interrogado, por quien?" "Por ellos mismos?".
"Señor Benítez.- No, por gente que no conocía".
"Señor Batalla. - En que fecha fue, mas o menos?" .
"Señor Térra. - Fue anterior a la conversación con nosotros?".
"Señor Benítez. - Mucho después".
"Señor Sotuyo. - Debe haber sido a principios de abril."
"Señor Batalla.- Por Turismo?".
"Señor Benítez.- No puedo asegurarlo.-Me hicieron un interrogatorio; después un chequeo con Sosa. Como yo no tenía ningún inconveniente, y como todo lo que dije lo podía probar, estaba probado, cuando ellos me decían que yo había recibido $ 200.000 de parte de los tupas, les probé que no, que eran $ 117.000 que había obtenido porque en la Caja Nacional me dieron un préstamo, y que por eso tenía plata para continuar la obra. Creo que la Caja Nacional no tiene nada que ver con el M .L.N. Fui detenido a las 9 de la noche y a las 6 de la tarde del otro día me soltaron. Después yo me sentí vigilado. Incluso en estos últimos tiempos vigilado en casa de mis padres y de mis suegros/ hasta que apareció este comunicado de los tupas. Después que apareció el comunicado noté más la vigilancia. Eso es, en parte, todo".
( muestra un informe que hicieran de una vigilancia, de una práctica de seguimiento que hiciera con Bardesio). "Es más alto; yo puse que medía 1,60 y dice que mide 1,68; quedó muy ofendido. Esto es venta de moneda argentina". (Muestra recibo). "Aquí es cuando regresamos de Buenos Aires. El que está conmigo es Alberto Sosa". (Muestra fotografía). (Muestra certificado de vacuna internacional). "Todo con nombre falso. Aquí, en el pasaje de Pluna,se ve mi cara. El viajó con el nombre de Alberto Sasías". (Muestra fotocopia de pasaje). "Estas eran todas las clases que tuvimos en Buenos Aires". (Muestra programa de clases.)
" Señor Sosa Diaz.- En qué forma le fue expedida la cédula de identidad? Se la entregaron ya hecha o tuvo que hacer algún trámite?".
"Señor Benítez.- Todos los trámites comunes, pero en otro local de la Jefatura. En el mismo piso, pero en otro local".
"Señor Sosa Díaz.- La firma que luce en la misma es la suya?".
"Señor Benitez.- Es la mía. Es falsa, pero con mi mano".
"Señor Sosa Diaz.- Los cheques de pago eran de algún Banco u órdenes de alguna cooperativa? " .
"Señor Benitez.- Eran de Mickey mismo . Entregaban la plata en Mickey y ellos daban un cheque por ese importe. Sobre esto mismo digamos que a Bardesio se le vio... Eran cinco cheques para cada uno de los integrantes. Faltó uno. Pero a Bardesio se le vio salir con un paquete de Mickey. Suponemos nosotros y toda la gente del grupo en este momento que estaba relacionado con el cheque que faltaba. Porque Bardesio tuvo que darle en efectivo a Lamensa esos $15.000. Además, tuvo problemas para conseguirlo porque demoró. Lo prometió para un día y no cumplía."
"Señor Sosa Diaz- Había cinco cheques para los cinco?".
"Señor Benítez.- SÍ.
"Señor Sosa Díaz.- Qué nombre tenía el compañero que custodiaba la Embajada paraguaya?".
.
"Señor Benítez - Actualmente sigue Oscar Rodao

"Señor Sosa Díaz.- Quienes eran las otras personas que llegaron a la Embajada paraguaya en la calle Colonia cuando usted estaba?".
"Señor Benítez.- Aparte de los dos que mencioné, fue uno el doctor Ugarte Centurión, que es delegado de Paraguay ante la Alalc.; otro integrante de la delegación de Paraguay, el doctor Martínez, y después una persona que conozco con el nombre de Segundo, de la que no sé el apellido. Sé donde vive. Llegaba un Capitán a hablar con él, uruguayo".
"Señor Sotuyo.- Del Ejército o de la Marina?".
"Señor Benítez. - No puedo decirlo. Sé que era Capitán. Lo anunciaban, esperaba un poco y pasaba".
"Señor Sosa Díaz.- En qué lugar y en qué fecha fue eso?".
"Señor Beni tez.- Fue entre setiembre y octubre de 1971".
"Señor Sosa Díaz. Y el lugar?" .
"Señor Benítez. - En la Embajada. Colonia y Julio Herrera y Obes".
"Señor Sosa Díaz. - Usted dijo que le devolvió el revólver a Bardesio el 7 de enero.
" Señor Benitez. - Aproximadamente; en los primeros días de enero. No personalmente a él. Como no quería tener ninguna relación con Bardesio, lo llevé a la Embajada, a un custodio que había quedado en lugar mío. Lamensa. El lo entregó a Bardesio después".
"Señor Sosa Diaz.- Después de esa fecha estuvo armado?".
"Señor Benítez - Estuve armado cuando intentaron secuestrarme, cuando unos vecinos me prestaron una escopeta y una pistola 22".-
"Señor Sotuyo.- Tengo preguntas complementarias que hacer. Tengo entendido que ustedes llevaron dinero uruguayo a Buenos Aires, pero que después se les entregó dinero argentino" .
"Señor Benítez. - Ellos nos pagaban $ 3.000 argentinos diarios, aparte del hotel que también corría por cuenta de ellos. Con esos $ 3.000 argentinos comíamos, en fin...".
"Señor Sotuyo. - Además, tengo entendido que ustedes tuvieron vehículos al final. 0 sea...
Señor Benítez - El Ministerio había comprado - no se si los habría comprado-, pero poseía dos vehículos taxímetros. No puedo asegurarlo, pero en principio se dijo que eran Chevy. A consecuencia de eso, Bardesio recibió plata y la orden de inscribirnos a nosotros, en un curso para choferes, para aprender a manejar, porque esos taxímetros iban a ser la cobertura nuestra en cualquier vigilancia o seguimiento. La plata la recibió Bardesio, no se concretó nada, ni tampoco aprendimos".
"Señor Sotuyo. - Usted dijo, en una parte, que lo habían reclutado en la Escuela de Policía. Cuando entró?".-
"Señor Benítez. - El 1º de octubre de 1970
"Señor Sotuyo. - En otra parte, usted hizo una afirmación: "Yo entregué a Bardesio". Supongo que sería una afirmación que habría hecho Motto en el auto. Pero como quedo así quiero recalcarlo para la versión taquigráfica" .
"Señor Benítez.- Parece ser que el Capitán Motto creía lo que yo decía. Por otro lado, la policía creía lo que Sosa decía. Sería un teatro o no, no lo puedo asegurar. Motto me preguntó que pensaba yo de Bardesio. Yo dije: "De Bardesio pienso todo lo malo que puedo pensar de un hombre". Motto dijo entonces: "así que entonces no está tan ajeno; puede ser realidad aquello que Sosa dijo de que usted lo entregó". Le respondí: " Yo no estoy de acuerdo con el secuestro ni con matar a un hombre ni nada de eso. Yo odio a Bardesio porque siempre hubo problemas entre los dos, y mi traslado se debe a él. No tengo porque ocultar eso porque es lo que siento y lo que digo. Las relaciones entre Bardesio y las nuestras no eran todo lo sanas que se pudiera desear".
"Señor Sotuyo. - Cuando fue detenido tuvo un careo con Sosa. Sosa también estaba detenido? ".
"Señor Benítez.- Sí.
-"Señor Sotuyo.- Sabe por qué?".
"Señor Benítez. - Sosa estaba detenido, creo que para mi chequeo conmigo. Porque uno de los dos estaba mintiendo. Lo que pasa es que todo lo que digo es realidad. Todo lo que él había dicho de la plata y de la casa y de que yo había entregado a Bardesio, lo desvirtué; aquello de que la plata no había llegado por un medio, que la plata que llevé a Buenos Aires no era tal".
"Señor Sotuyo. - Cuánta gente estaba contigo cuando te interrogaban?".
"Señor Benítez. - Cuatro personas.
-"Señor Sotuyo.- Reconoces a alguno?".
"Señor Benítez - Ninguno"
" Señor Batalla - Es o fue en el cuarto piso de la Jefatura?".
" Señor BenÍtez.. - Sí; ahí donde están las cárceles individuales, al fondo, al costado de los baños".
"Señor Térra.- El nombre Alejandro Crossa Cuevas no coincide más que parcialmente con otros documentos que mencionan a un médico de origen paraguayo, que hablan de Angel Crossa".
" Señor Benítez - El era Crossa Cuevas. No estoy seguro del nombre".
"Señor Térra.- Podría dar una descripción física de él?".
"Señor Benitez. - Sí, 1,75 de altura ; fornido, morocho, pelo lacio, oscuro, negro. Y las veces que lo vi vestía con championes blancos, pullovers y pantalón".
"Señor Térra. - En ningún momento se mencionó que había venido del Paraguay. Sin embargo, tengo referencias de un señor Angel Pedro Crossa, paraguayo, viviendo en Dolores, como médico pedíatra antes de 1966. Estaba en mala situación económica e integraba la Asociación de Profesores. Tuvo problemas en la Asociación de Profesores. Era compañero de un comisario llamado Hugo González, que se dice que era de la JUP. Desapareció de Dolores y se comentaba que ganaba un sueldo muy alto".
"Señor Benítez.- Tengo la certeza. Este hombre llamado Segundo es de influencia dentro de la colectividad paraguaya. Se donde vive" .
"Señor Batalla. - Es el nombre o un apodo?
"Señor Benítez.- Es el nombre. Tengo la certeza de que Crossa Cuevas el trabajo que hacía en el "Escuadrón de la Muerte" ya lo había realizado en otros países de América".
"Señor Gutiérrez Ruíz - .Estuvo alguna vez en el estudio fotográfico de Bardesio?".
"Señor Benitez. - Muchas veces.-
"Señor Batalla. - A Sichel lo conoció?" .
"Señor Benítez. - Lo he visto. Es un señor de edad, canoso."
"Señor Gutiérrez Ruíz. - Al señor Alfredo Vogel?".
"Señor Benítez.- No " .
"Señor Gutiérrez Ruíz . - Tengo la impresión de que Sichel sabía lo que estaba haciendo Bardesio".
"Señor Benítez. - Cuando fue secuestrado Bardesio hubo una tirantez muy grande de parte de Sichel. Quedó muy enojado. Esto llega a mí por un comentario de Estanislao Lamensa, que lo fui a ver. Tengo el don de la curiosidad y me meto en problemas que no son míos. Me dijo que parece que él había sido amenazado de muerte, que él tenía una custodia, a Estanislao Lamensa. Y le había dicho que a las 4 se fuera. Y eso que él tenía que quedarse todo el día. A las 6 se produjo el rapto de él. Pasado eso, otro integrante del grupo fue ahí. Sichel hacía poco tiempo que había llegado de Alemania. Los tupas se llevaron unos documentos de Sichel. No sé con certeza si son pasaportes. Y Sichel enojado había manifestado porque Bardesio no le había dicho nada de esto, que era agente de la CIA".
" Señor Gutiérrez Ruíz.- Usted no vio en lo de Sichel armas o cajones conteniendo gelinita o cosas por el estilo?".
"Señor Benítez.- Vi un 38, pero era propiedad de Bardesio".
"Señor Gutiérrez Ruíz.- Porque Bardesio afirma que había cajones que tuvieron que ser depositados en lo de Sichel en oportunidad que tuvo que desalojar una casa en la calle Araucana. Usted cree que Sichel no conocía?".
"Señor Benítez.- Sichel estuvo mucho tiempo en Alemania• El local de arriba es muy alto. A veces se iba a la parte superior a charlar, y no se tenía acceso ni al dormitorio ni al baño. En esos lugares no sé..."
"Señor Gutiérrez Ruz.- Al Brigadier Sena lo conoce?".
"Señor Benítez.- De vista, porque él vive en el mismo edificio Panamericano, donde esta el Embajador paraguayo".
"Señor Gutiérrez Ruíz.- Nunca lo vio en la casa del Embajador paraguayo?".-
"Señor Benítez.- No. Vive en el segundo piso." .
"Señor Gutiérrez Ruíz.- A Sofía lo conoce?" .
"Señor Benítez.- No.
"' Señor Gutiérrez Ruíz.- Un señor de lentes, de bigotes, pelado o semi pelado, alrededor de 60 anos, muy dicharachero, nunca lo vió?".
"Señor Benítez. - No. Cuando Bardesio iba a tener alguna reunión o esperaba a alguien decía a todos que se fueran".
"Señor Gutiérrez Ruíz. - En la Embajada paraguaya a esta persona tampoco la vio? A una de lentes, conversador, simpático, morocho, con una vista un poco desviada quizás..
"Señor Benítez. - No recuerdo.
"Señor Térra.- Usted me dijo en algún momento que el General Forteza había elevado un documento contra Bardesio por manejo de dinero y que había sido descartado lo que había (ilegible) Bardesio? Cómo es el asunto?"
"Señor Benítez.- El General Forteza es hermano de un tío mío; es primo del Ministro Forteza, el de ahora. Como yo tenía una relación con él, mis padres lo conocen, en fin, fui un día a plantearle que teníamos» problemas en el grupo. Él me dijo: "No tenés problemas, vení cuando quieras". Fui a hablar con Sosa a plantearle muchas cosas. Primero, los vehículos..."
"Señor Térra.- A quién le planteó?".
"Señor Benítez- " Al General Forteza. Lo hicimos por un motivo que pensaba que era éste. El tenia una relación casi más directa con Pacheco. Porque el grado de General se lo dio directamente Pacheco Areco. Pero a su vez el tenía una amistad no sé si grande, con Danilo Sena. Y le planteamos que Bardesio a mí me tenía separado, que no me dejaba trabajar, que no nos daba medios tampoco, que él conseguía todo lo que se proponía. Claro... todo lo que necesitaba. Y le explicamos lo de los vehículos, lo de los taxímetros. Se ve que Forteza habló con Sena porque a Bardesio se le llamó a una reunión en la que estuvo presente el Ministro Sena y el Secretario de él, Machado."
"Señor Gutiérrez Ruíz. - El Coronel Machado?"
"Señor Gutiérrez Ruiz.- Y a Manini?"
.-"Señor Benítez . - Tampoco. La única duda es esa: que el nombre de Carlos puede ser de cualquiera".
"Señor Benítez.- Estuvo a punto de verse involucrado en un grave problema en cuanto al manejo de dinero".
"Señor Batalla. - El planteo que le hicieron usted y Sosa al General Forteza se refería un poco a lo que el cuerpo implicaba? Es decir, si usted le dijo a él que ustedes integraban un cuerpo que tenía determinadas funciones dentro del Departamento de Información. . .
"Señor Benítez.- Incluso él ya tenía idea del grupo nuestro.
"Señor Batalla. - Mas cercano de lo que Bardesio esperaba o de lo que usted deseaba que fuera el grupo?".
"Señor Benítez. - El tenia una idea muy vaga, el General Forteza. Se le llamó a esa reunión y Bardesio se vio muy comprometido, a tal punto - está Sosa de testigo- que supe más adelante que al General Forteza se le pidió discreción con lo que se hacía; y el mencionó mi nombre. Llegó a oídos de Machado. Entre Machado y Bardesio hay parentesco. Son cuñados o concuñados. A Bardesio en seguida llegó que el nombre era mío. No el de Sosa, porque él me puso a mi solamente. A los dos nos manifestó en esos días: "Me vi involucrado en un grave problema referente a que yo me quedé con plata; pero te puedo asegurar que quien haya sido lo mato". Después de eso fue cuando estuve más tiempo parado. Casi dos meses y medio sin hacer nada".
"Señor Sosa Díaz. - Cobrando el sueldo?
"Señor Benítez.- Sí, de policía. Eso siempre."
"Señor Sosa Díaz. - Donde cobraba el sueldo?"
"Señor Benitez.- Uno del grupo iba a Jefatura y cobraba y lo repartía a nosotros".
Señor Sosa Díaz. - Tenía poder?".
"' Señor Benítez. - Hablaba con la contadora de la Jefatura que estaba al tanto por que dependíamos del Ministerio. Entonces, llegaba la orden de pago del Ministerio."
"Señor Sosa Díaz. Quién era?" .
"Señor Benítez . - Oscar Rodao , el que cobraba por todos; incluso al de Bardesio".
"Señor BataIla. Rodao y Sosa pertenecen a la policía?".
No sé los cuatro integrantes restantes en qué condiciones están. Sé que, con excepción de Sosa, Rodao, Lamensa, y Silveira, a los pocos días pidieron la baja y no se las aceptaron".
"Señor Gutiérrez Ruíz.- A Pirán lo conocía?".
"Señor Benítez.- No " .
"Señor Sosa Díaz. - Fue alguna vez al Ministerio del Interior?".
"Señor Benítez. - No, adentro no. Vigilamos a una chica del Ministerio del Interior.
"Señor Sosa Díaz. - No recuerda el nombre?".
"Señor Benítez.- No .
"Señor Terra,- Conoce a Grignoli?"
"Señor Benítez. - No .
"Señor Térra. - A Quinteros?"
"Señor Benítez.- No. Tampoco. Conmigo había una total compartimentación. Lo que yo tenía lo tenía por información del grupo , que nos reuníamos y empezábamos a comentar los atentados y las cosas como iban".
"Señor Sosa Díaz. - Al Capitán Nader lo conoce?".
"Señor Benitez.- No.-

La transcripción precedente me fue leída por el suscrito escribano y así lo ratifica y firma por ser fiel expresión de sus declaraciones que accedió a ser interrumpido y a contestar preguntas formuladas por los testigos, siendo las palabras de cada uno las que están precedidas por cada apellido a principio de línea. Que todo lo expuesto es expresión veraz de sus conocimientos sobre los temas a que se refiere y así lo manifiesta con plena lucidez y libertad. Lo que precede es leído por mí y el compareciente señor Benítez así lo otorga y lo firma con los testigos hábiles, Juan Pablo TERRA, Hugo BATALLA, Zelmar MICHELINI, Daniel SOSA DIAZ, Héctor GUTIERREZ RUIZ, Guillermo GARCIA COSTA, Juan José SOTUYO...".-


documentos falsos, fotos, informes, vigilancias

Acta de protocolización ante escribano público, leída por el Senador Juan Pablo TERRA, en su denuncia de las actividades del Escuadrón de la Muerte, en la sesión del 7 y 8 de junio de 1972 de la CAMARA DE SENADORES.- Diario Oficial Nº 18.837

"En la ciudad de Montevideo, hoy, a 2 de mayo de 1972, cumpliendo con lo solicitado por el señor Nelson Mario Benítez en el acta que precede se incorpora a mi registro de protocolización de fojas 1 a 70 los siguientes documentos: una cédula de identidad expedida por la Jefatura de Policía de Montevideo bajo el número 1:174.319 a nombre de nelson Marcos Bareño Salazar; tres hojas de papel simple conteniendo el programa, manuscrito, de un cursillo realizado por el exponente en la ciudad de Buenos Aires; un plano de la ciudad de Buenos Aires conteniendo determinadas marcas manuscritas; una fotografía tomada en el Aeropuerto de Carrasco de regreso del mismo cursillo donde figura el exponente con quien dice ser su compañero Alberto Sosa; una fotografía de documentos pertenecientes o en posesión de ambos; un informe que hiciera de una práctica de vigilancia dentro de su especialidad, todos ellos relacionados con la declaración siguiente: una declaración del referido señor ante testigos y el suscrito en esa misma fecha contenida en un acta de verificación expedida a máquina en 35 hojas de papel simple y firmadas por el señor Benítez y los siete testigos".

El escuadrón

según NELSON BARDESIO,

Yo, Nelson Bardesio, oriental, casado, de 31 años, funcionario del Ministerio del Interior, declaro ante el Tribunal del Pueblo mi participación y los hechos que conozco en relación con el secuestro y posterior asesinato de Héctor Castagnetto da Rosa:
"Encontrándome en la oficina de Estadística, Contralor y Difusión del Ministerio del Interior, el oficial inspector xx requirió mi participación para un operativo. La oficina de Estadística, Contralor y Difusión, cuyo director honorario era el inspector (R) xx, servía de cubierta a la planificación y ejecución de atentados sobre los cuales he prestado ya declaración ante el Tribunal del Pueblo. El oficial inspector xx era secretario del coronel xx (encargado del Registro de Vecindad) y oficiaba como enlace entre el Ministerio del Interior y el denominado Comando Caza Tupamaros (CCT). Según me dijo el subcomisario xx, del departamento 5 de la Dirección de Información e Inteligencia, le había solicitado su colaboración para dicho operativo, manifestándole que también me necesitaba a mí y a mi automóvil (y dice las características del vehículo, matrícula ficticia xx), que pertenecía a la Jefatura de Policía de Montevideo y que había quedado en mi poder después de haber sido utilizado en uno de los atentados referidos.
"En horas próximas al mediodía me dirigí con el inspector xx hacia el hotel Carrasco, frente al cual debía aperamos el subcomisario xx. AI llegar allí encontramos a xx, a los funcionarios del departamento 4 (que habían sido enviados a Brasil para recibir entrenamiento estilo Escuadrón de la Muerte.) y a un joven que luego me enteré era Héctor Castagnetto. Esas cuatro personas estaban en un automóvil marca xx. que pertenecía al comisario xx del departamento 4.
"Pude saber que Castagnetto había sido detenido esa mañana en Avenida Italia y Propios, por los dos funcionarios del departamento 4 aludidos. Yo no poseía antecedente alguno sobre la persona del detenido. El subcomisario xx nos dijo que había que "pasear" a éste durante toda la tarde, para lo cual había requerido la utilización de mi automóvil.
"Castagnetto fue trasladado al automóvil sentado junto con xx; xx se ubicó adelante. El detenido vestía pantalón y saco y llevaba una bolsa que contenía discos de música popular. Se le notaba algo nervioso, pero no parecía asustado.
"Informé al subcomisario xx que el auto no estaba en condiciones mecánicas como para andar toda la tarde, contestándome él que me dirigiera hacia afuera, que ya se le ocurriría algo. Un rato después me indicó que iríamos hasta El Pinar y pasaríamos la tarde en un rancho abandonado que él conocía. Explicó que en ese rancho habían vivido algunos militantes del MLN, contra los cuales se realizó un procedimiento en que él había participado, y que ahora la construcción estaba abandonada.
."Fuimos hasta la construcción señalada por xx. El ranchito de construcción algo vetusta, está ubicado en la calle que va del Autódromo a Avenida Italia. Una vez instalados en él, yo fui con el coche hasta un almacén que queda en Avenida Italia, a más o menos dos kilómetros de distancia, y compré algún fiambre y dos o tres botellas de agua mineral.
"Pasamos toda la tarde en El Pinar. La mayor parte del tiempo Castagnetto estuvo sentado en el suelo, en un rincón, esposado. Prácticamente no se habló con él. Sólo xx le hizo algunas preguntas: si aún pertenecía al MLN, a lo que Castagnetto respondió que no; si sabía dónde estaba la Cárcel del Pueblo, a lo que también respondió negativamente; y qué hacía con la bolsa de discos, a lo que dijo que estaba trabajando como corredor independiente de discos.
"Nos fuimos turnando y mientras uno vigilaba a Castagnetto, los otros dábamos algún paseo por los alrededores. Le pregunté a xx qué pasaría con el detenido y él me dijo que no tenía idea, que ése era asunto de xx. Le hice la misma pregunta a éste, quien me dijo que sólo estábamos haciendo tiempo, mientras los dos funcionarios del departamento 4, que habían identificado y detenido a Castagnetto reunían sus antecedentes y preparaban el interrogatorio. Me indicó que no debíamos hacerle ninguna pregunta a Castagnetto y dijo que los referidos funcionarios 'estaban formando un equipo nuevo'.
"Casi al oscurecer partimos hacia Montevideo, indicándome xx que tomara por la rambla. Llegamos hasta una casa que queda en la calle Araucana. Allí nos recibió xx, diciéndonos que en la casa se encontraban personas compartimentadas y que deberíamos dar algunas vueltas con el auto, durante el tiempo en que dichas personas salían.
"Xx me había sido presentado anteriormente por el coronel xx. asesor militar del . . .", etc. "Es de nacionalidad paraguaya y le dicen "doctor". Había trabajado con Acosta y Lara en la intervención de Secundaria y tenido participación en la organización de la JUP. Al ser nombrado subsecretario del Interior, Acosta y Lara lo había traído al ministerio. Al presentarlo, el coronel xx había dicho que por orden del subsecretario, xx iba a realizar algunos operativos 'especiales' y había que prestarle la colaboración que él solicitara. En una reunión realizada en la oficina de Estadística, Contralor y Difusión, en la que participamos xx, xx, el inspector xx, xx y yo, xx planteó que había que llevar adelante una 'acción psicológica violenta' para hacer frente al MLN. Yo manifesté que estaba en desacuerdo con ese planteo y que lo que debía hacerse era organizar un grupo eficiente de información, a lo que xx respondió que ésos eran sueños irrealizables.
"Cuando regresamos a la casa de la calle Araucana, después de dar algunas vueltas, entramos a Castagnetto, ubicándolo en un sofá del corredor central. La casa era amplia y estaba amueblada con elegancia.
El alquiler, que era de trescientos dólares mensuales, lo pagaba el Ministerio del Interior; algunas veces había oído en el Ministerio el comentario de que no había plata ni para comprar papel, pero se gastaba esa suma en la casa de xx. Xx nos dijo que deberíamos quedamos para custodiar a Castagnetto durante la noche, ya que los funcionarios del departamento xx no llegarían hasta las primeras horas de la mañana siguiente. Dividimos la noche en tres turnos de guardia y nos quedamos. A mí me tocó la guardia de la mitad de la noche. No hablé con Castagnetto. Éste dormitaba a ratos en el sofá. "A primera hora de la mañana llegaron los dos funcionarios en compañía de xx, a quien llamaban José y que había sido presentado por xx en el ministerio como su principal ayudante. Por comentarios en el Ministerio, sé que José pertenecía a la JUP; al igual que xx, parecía tener gran confianza con el subsecretario Acosta y Lara, concurriendo asiduamente al despacho de éste. Al llegar José y los dos funcionarios, xx y yo nos fuimos, quedando xx en la casa de la calle Araucana. Yo alcancé a xx (el que falleció hoy) hasta su casa y me fui para el estudio fotográfico (xx, en tal dirección). Esa misma tarde, alrededor de las 19 horas, xx (el que falleció hoy) pasó por el estudio, diciéndome que necesitaba conectarse con alguien de la Marina que pudiera ayudarlos a "sacar una persona de Montevideo". Agregó que no podía ser el capitán Motto, pues éste tomaba mucho y era necesaria la máxima discreción respecto a esto. Recordé el nombre del capitán xx, que me había sido presentado en el Club Naval por el capitán xx, indicándome que podía recurrir a él para cualquier tipo de colaboración (más tarde, el capitán xx, sustituiría al coronel xx como asesor militar, etc.). Llamé a xx por teléfono y combinamos un encuentro para dos horas más tarde en la rambla y Comercio. Allí xx (el que falleció hoy) le pidió su colaboración para "sacar de Montevideo a un miembro del MLN", a lo que xx accedió, acordándose un nuevo encuentro para la una de la mañana en Pasaje Hansen y Propios, donde yo también debería concurrir para realizar el contacto. Alcancé a xx hasta las oficinas del departamento 5, en la calle Maldonado, comprometiéndome a estar en la casa de la calle Araucana, 10 o 15 minutos antes de la hora convenida al encuentro con xx. "Llegué a la casa de Araucana muy sobre la hora, viendo que sacaban a Castagnetto con los ojos vendados, introduciéndolo en el coche de xx, un. . . [aquí dice la marca y el color] que tenía el parabrisas roto y que pertenecía al Ministerio del Interior. En él se ubicaron Castagnetto y los dos funcionarios del departamento 4 en el asiento de atrás, conduciendo xx y yendo a su lado José. Al parecer, xx no estaba en la casa. Xx subió en mi coche y fuimos hasta el lugar del encuentro, donde ya estaba xx. Pasaron a su auto a Castagnetto y los dos funcionarios, siguiendo los tres vehículos hacia el puerto. En la entrada que queda al lado de la Estación Central del Ferrocarril, creo que es del Club Rowing, el auto de xx entró al puerto y nosotros dimos la vuelta. Dejé a xx en el departamento 5 y me fui a la casa de un matrimonio amigo, en la calle Canelones, donde estaba viviendo. Una hora más tarde, o sea, pasadas las dos de la mañana, xx me telefoneó diciéndome que la casa de la calle Araucana debía ser evacuada pues xx había avisado a xx que la casa iba a ser allanada por denuncias de un vecino, y que yo debería guardar algunos paquetes, ya que ellos no tenían dónde hacerlo. Xx pasó a buscarme en su automóvil y me llevó hasta la rambla y Araucana, donde se encontraba la camioneta que usan habitualmente los dos funcionarios entrenados en Brasil [aquí da sus características]. En la camioneta había dos personas que no conozco y que pertenecían al grupo de José para los cuales xx me recomendó total compartimentación. Me llevaron en la camioneta hasta el estudio, donde bajé dos paquetes y una caja sacados de la casa de Araucana. Ignoro el contenido de los paquetes La caja que estaba abierta, contenía seis metralletas calibre 45, con la marca y el número limados, y varios panes de explosivos. Éstos eran unos cubos de color esponja que en una de las puntas tienen un agujero para el detonador. Estaban envueltos en hojas de papel cuadriculado, donde había escrito con birome: " CCT". Destruí estas hojas por temor a que me comprometieran. Más tarde consulté a xx acerca de si el manejo de esos explosivos podía significar peligro, diciéndome él que no, que no había peligro alguno si no se Ies colocaba detonador. Le dije también que había roto las hojas con la inscripción CCT, a lo que él me dijo que había hecho bien.
"Hace alrededor de un mes y medio llevé los paquetes y la caja al ministerio por indicación de xx, quien me dijo que ese material debía entregarse al SID. Entregué los paquetes al capitán xx. "Entiendo que Castagnetto fue interrogado y torturado en la casa de la calle Araucana y luego eliminado, arrojándolo al río. En este caso, quienes realizaron la operación fueron los dos funcionarios que lo acompañaron en última instancia. "Por lo que sé, el Comando Caza Tupamaros está integrado por xx, xx, el oficial inspector xx, como enlace, xx y los dos funcionarios entrenados en el Brasil. De éstos, cuyo nombre no recuerdo, sé que pasaron al departamento 5. Xx y José desaparecieron pocos días después de lo de Castagnetto y tras cobrar una gruesa suma de dinero en el ministerio, dijeron que viajaban al Brasil, pero a José lo vi en Montevideo al día siguiente de las elecciones festejando el triunfo.
"Declaro que todo lo antedicho es un fiel recuento de los hechos y admito mi participación en los mismos y la responsabilidad consiguiente. Para constancia de lo cual firmo. Nelson Bardesio. Marzo de 1972."

TERRA:

( Senador del PARTIDO DEMOCRATA CRISTIANO -P.D.C- )

"...es vital para nosotros poder distinguir si enfrentamos como oposición política a un gobierno legítimo o si como pudo pensarse a cierta altura del periodo anterior chocábamos con una banda de gángsters"• -
13 junio 1972
Asamblea General Legislativa

Me quiero referir muy brevemente a otro aspecto, que me parece uno de los grandes lemas nacionales en este momento y que ya hemos planteado en otros ámbitos, en el Senado. Se trata del problema de la organización para-policial o del llamado, en el lenguaje callejero, problema del Escuadrón. Para lograr una cierta pacificación, aquí hay que aclarar, primero, contra quienes se lucha y, después, con qué armas. Es absolutamente fundamental —y sobre esto pediría que quienes están en el gobierno hicieran un esfuerzo de imaginación—, es vital para nosotros poder distinguir si enfrentamos como oposición política a un gobierno legítimo o si ,como pudo pensarse a cierta altura del periodo anterior, chocábamos con una banda de gángsters. Es demasiado grave la diferencia. Comporta y arrastra demasiadas consecuencias esa distinción, Para poder enfrentar como oposición política a un gobierno legítimo, tenemos que exigir la limpieza de esta corrupción, de esta gangrena que se desarrolló en forma alarmante, nunca vista en el anterior período de gobierno, a la sombra de lo que algunos creen que es la solución para los problemas nacionales: el poder, el poder y el poder. El poder no controlado; el poder desbordado de sus carriles. Aquella eficacia a que aspiraron por el poder incontrolado, sirvió para que el Gobierno, en grandes áreas se corrompiera por dentro. Lo hemos denunciado en el ámbito económico, en algunos casos y gravemente, hemos denunciado en otros, la ineficacia de la propia administración, como cuando se fugaron los tupamaros de las cárceles, una vez tras otra. Pero lo denunciamos también en aquellos casos en que la deformación no es de importancia, sino de agresividad, generación cancerosa de grupos malignos dentro de los organismos policiales de organizaciones que eran formas del delito, más que instituciones al servicio del bien común.

"EXIGIMOS QUE ESTA LIMPIEZA SE LLEVE ADELANTE Y EXIGIMOS NUESTRO LUGAR EN ESA TAREA"

Señor presidente, nosotros exigimos que esta limpieza se lleve adelante y exigimos además, nuestro lugar en esa tarea.
Que no se nos diga que hay un secreto militar absoluto en la limpieza de esa enfermedad. No se nos diga que la cosa es tan delicada que no puede manejarse en ningún ámbito, en que la oposición actúe y participe.
El Señor Ministro aludió hace algunas horas a que después de la última Asamblea General fui a poner en sus manos ciertos datos, ciertos testimonios que ya tenía, relativos al Escuadrón, para que él tuviera los elementos de juicio con que yo contaba para poder apreciar los hechos. Lo hice así confiando en una honradez que no fue de ningún modo desmentida por la reacción que el Sr. Ministro manifestó ante los datos que le proporcioné. Reitero ahora que nosotros reclamamos una participación de la oposición política, con todas las garantías, en esa tarea de limpieza. No para hacer el escandalete, no para basurear nombres, no para arriesgar inútilmente en momentos peligrosos de la vida nacional. Pedimos, primero en la Asamblea Nacional y después en el Senado, una Comisión Investigadora que trabaje con las limitaciones de número que se entienda conveniente para que sea efectiva, de reserva y bajo el régimen de secreta. Que lo haga con todas las garantías y con toda seriedad, pero que quede claro que menos de eso no aceptamos. No se piense que, porque tenga implicaciones políticas que puedan resultar molestas en algún momento para alguien en el pasado, podemos como parlamentarios y como fuerza política renunciar a tener una participación efectiva en la tarea de investigación y de limpieza. Digo esto, no por los Señores Ministros. Lo digo por la bancada oficialista, porque me resultó muy alarmante que la última sesión del Senado quedara sin número cuando parecía que podía salir la moción formulada por los propios senadores del partido de Gobierno.

"PONDREMOS LA INFORMACION QUE TENEMOS EN MANOS DE LA JUSTICIA Y DE LA OPINION PUBLICA"

No vamos a quedar afuera. Lo digo aquí para que tenga representación pública. Si toda la información que tenemos acumulada no la podemos poner en manos de una comisión investigadora parlamentaria, que después, en la forma más seria que se entienda conveniente, rinda cuenta de esto al país, que también tiene que saber lo que pasa y como termina este problema: si no tenemos posibilidad de hacer esto, la pondremos en manos de la Justicia, pero simultáneamente también en manos de la opinión pública. Se nos puede pedir prudencia y hemos demostrarlo voluntad de ser prudentes pero que no se intente abusar de nuestra prudencia. Lo digo con toda franqueza y con toda energía, porque el tiempo corre. Según mis informes, —con esto tal vez salgo al paso de una objeción que hizo el Senador Vasconcellos relativa a la mención de nombres, que no sé si me alcanza a mi de algún modo, porque en un momento dado, cuando se señaló la Participación de un subcomisario en el procedimiento de la sede central del Partido Comunista, pregunté si su nombre era el mismo de una persona que integraba el escuadrón de Bardesio y lo mencioné siendo el primero de esos nombres que daba y ahora voy a decir porqué: esos 4 integrantes del Escuadrón de Bardesio se refugiaron en una embajada después de la sesión de la Asamblea General y están ya fuera del país ¡pero que no vayan a desaparecer todos los hilos que nos quedan para aclarar las cosas!. Que transcurra el tiempo indispensable sí, pero no siga transcurriendo hasta el punto de que se nos borren la huellas de los que tenemos que encontrar y de las situaciones que queremos clarificar. Según los datos que poseo Alberto Idalbar Sosa Gonzalez, Hernán Silvera Techera y Estanislao Lamensa Castro, están ya fuera del país. Digo sus nombres porque ya pusieron tierra de por medio y supongo que eso es ya bastante garantía para ellos, por lo menos es la que buscaron tener.


ENRIQUE ERRO


Senador del Frente Amplio, sub-lema - "PATRIA GRANDE" -

" Además, está probado que actuaron asesinando a la juventud de este país. Primero fue RAMOS FILIPPINI, luego a CASTAGNETO, como se probó con el testimonio , y con respecto a AYALA nada se ha podido saber hasta la fecha. También asesinaron a IBERO GUTIERREZ ".-
Cámara de Senadores 8 de junio de 1972

Señor ERRO. - Cuando se tomó por parte de los tupamaros al fotógrafo Nelson Bardesio, varias personas trataron de huir del país o buscar refugio en alguna Embajada extranjera porque sus nombres aparecían vinculados después al escuadrón de la muerte: Estanislao Lamenza Castro, Rodao, Techera y Alberto Sosa .
De acuerdo a testimonios que nosotros creemos correctos, dos de ellos, o sea Rodao y Silvera Techera, habrían obtenido anuencia del Embajador del Paraguay para entrar en la sede diplomática y para, desde ahí, partir con rumbo desconocido. Hay una cosa muy curiosa en todo esto. Siempre pensamos que aquellas declaraciones de Bardesio tenían autenticidad y ahora demuestran que la tienen. Si eran inciertas, si eran falsas, si habían sido arrancadas por coacción, ¿por qué muchos de los que habían sido mencionados en aquel documento que nosotros leímos el 15 de abril sin dar los nombres, ahora salen a luz, a la opinión pública, y empiezan a irse? ¿Por qué a un marino se le embarca en el "Presidente Oribe"? ¿Por qué a otro marino inculpado de pertenecer al escuadrón, se le alista en un barreminas, creo que el "Huracán"? ¿Por qué se van del país? ¿Por qué alguna persona de la policía marchó hacia Australia hasta con su familia?
Esto hay que decírselo al país esta noche. Esto tiene que decirse y debemos escuchar a los Ministros sobre que piensan respecto de esto, sobre cuáles van a ser sus actitudes. El Ministro de Relaciones Exteriores o el de Interior pueden informarnos respecto si ha habido alguna gestión realizada. para obtener algún pasaporte o salvoconducto y saber donde están estas personas. ¿Realmente se refugiaron en una Embajada del Paraguay? ¿No lo hicieron? ¿Están en Asunción? ¿Están en algún lado?
Todo eso debe ser contestado esta noche.
Como aquí se exigen pruebas y como tengo la sospecha fundada de que el Embajador ya debe estar muy cerca de llegar a Montevideo, (pienso que va a tratar de decir que no tiene nada que ver, negarlo todo ante la opinión pública, que no se reunían en las oficinas de la Embajada en Colonia 1007 y en el 8 piso del edificio Panamericano, en la Rambla y Larrañaga, que no es verdad que hubiera otro tipo de reuniones en otro lado y que Pedro Angel Cuevas no tenía nada que ver y que él no usaba como choferes a las personas que acabamos de mencionar y que no las tenía como adscriptas a la Embajada) , nosotros preferimos esperar que diga todo eso para mostrar luego el testimonio definitivo al país, el que no podrá ser borrado, porque está grabado de tal manera que ni la dialéctica más sutil podría hacer desaparecer.
Esto es muy claro. No entro en otras consideraciones, sino que me circunscribo a lo que he expresado. No podrá negar su vinculación con el escuadrón porque esta gente actúa empujada por él, porque el caso de Castro no es ahora que se denuncia. El año pasado hubo alguna denuncia sobre este personaje paraguayo, que es un aventurero y que tiene toda una biografía. No voy a extenderme porque algunos pincelazos ha dado el señor senador Terra. Pienso que el Ministro de Relaciones Exteriores tendrá que decir muchas expresiones fundamentales al Senado y también creemos que el Ministro del Interior y el de Defensa Nacional podrán decirnos qué ha pasado con estas personas y donde están. Hago concretamente la denuncia. ¿Están Estanislao Lamenza, Oscar Rodao, Techera, Alberto Sosa, Nader y Rossi en el país? Lo pueden contestar en este mismo momento. Lo saben. No precisan dilatorias y, si no, que digan, no que se van a informar, sino que precisan una hora o dos horas para contestar al Senado de la República estos hechos que son muy graves e importantes.
Además, el escuadrón de la muerte sigue actuando en el país y continúa amenazando a los abogados de los presos políticos y haciendo sus operaciones con adolescentes de Preparatorios y Liceos. Lo han hecho con los del Liceo de Colón. Han tomado siete u ocho adolescentes y los han paseado varias horas por Montevideo, por el Camino Maldonado, por la barra de Santa Lucía. Les han dicho que los iban a matar. Manifestaron en todos los liceos que muchos alumnos iban a ser las próximas "Víctimas del Escuadrón de la Muerte ". Este no es un rumor de la calle, me lo contaron los propios protagonistas, sus padres, inquietos por esta situación. ¿Qué vamos a esperar en el país, que este Escuadrón de la Muerte siga actuando? Por eso es que lo dije hoy y lo reitero ahora, que a mí no me sirve lo que se acaba de expresar respecto a las declaraciones de Nelson Bardesio, a quien en forma dramática, algunos señores senadores del Partido Nacional escucharon pidiendo por favor, que no "Lo entregaran a la Policía. Por mas que sea el propio Jefe de Policía el que lo interrogue, no seamos ingenuos. Todos saben que algunos de estos jerarcas del Departamento de Inteligencia y Enlace de la Jetatura de Policía han sido mencionados, generalmente, como integrantes del "Escuadrón de la Muerte". Además, el señor Comisario Campos Hermida , asesinó, con las Fuerzas Conjuntas, a jóvenes de nuestro país. ¿Acaso no sabe todo el país que en los procedimientos realizados en las calles Amazonas y Pérez Gomar se asesinó? ¿Es que acaso sabían de quienes se trataba? Cuando el señor Martirena sale a la puerta, las Fuerzas Conjuntas lo acribillan - en ese momento estaban comiendo - junto con su mujer que aparece con las manos en alto, pero igualmente la matan. Y matan también a Candán Grajales y Schroeder. Entonces, no nos vayamos a engañar con respecto a estos asesinatos. También mataron a Batalla en el Departamento de Treinta y Tres, en el cuartel. Algunos de estos episodios fueron denunciados ayer por el señor senador Michelini en un pedido de informes.
De modo que, señor Presidente, vamos a estudiar estas cosas. Además, el Comisario que aparece en este documento, denunciado por el propio Bardesio es, precisamente, uno de los que tiene a su cargo las operaciones. ¿Y no es Castiglioni el Jefe de Inteligencia y Enlace? Sigue estando en su cargo, por más que el señor Ministro nos haya dicho - y no tengo por qué dudar de esas afirmaciones- cuando aquel sábado 15 leímos el documento, denunciando Bardesio al "Escuadrón de la Muerte" y a sus integrantes, que iba a revisar esos documentos. El señor Ministro dijo - y considero de interés que lo vuelva a reiterar- que el día domingo entregó aquel documento que tenía la firma de Bardesio, su impresión digital, su fotografía, el cassette con su voz, y que de inmediato iba a proceder a realizar las investigaciones.
Fue el 16 de abril cuando el señor Ministro cursó todo ese material. ¿Es que se necesitan casi dos meses para obtener alguna información? "
"... Por eso debemos actuar rápidamente para desmantelar este "Escuadrón de la Muerte" y procesar a todos sus integrantes. Además, está probado que actuaron asesinando a la juventud de este país. Primero fue Ramos Filippini, luego Castagneto, como se probó con el testimonio, y con respecto a Ayala nada se ha podido saber hasta la fecha. También asesinaron a Ibero Gutiérrez".-

ARISMENDI

Senador del FRENTE AMPLIO por el Partido Comunista

Creemos en la unidad profunda del pueblo, también de la militares , para acabar con el privilegio, con la corrupción, para construir un Uruguay nuevo, fácil por la fertilidad privilegiada de este pueblo, de esta tierra... "
ASAMBLEA GENERAL LEGISLATIVA
13 de junio de 1972

"Por otro lado, en otros sectores generó la violencia, el nacimiento de grupos que pensaban que el único camino era ese, más allá de sus concepciones, de especulaciones estratégicas sobre el foquismo y otras; más allá de los que pensaron esto o aquello en la vida de América Latina. Yo fui entrañable amigo personal de Guevara, aunque no compartiéramos, como es notorio y tantas veces lo discutiéramos con él - y se sabe, porque está escrito- algunas de sus concepciones y encaramientos del proceso latinoamericano. No me arrepiento en nada de todo lo que, en cuanto a solidaridad personal, tuve con sus luchas, más allá de las diferencias de concepción y métodos. Si vamos a discutir en el campo de América los caminos de su revolución, sin duda aparecerán vías, métodos, formas de discusión, encaramientos que la realidad demuestra, por otra parte, son siempre más estrechos, más pequeños, más encasillados que la riqueza que ofrece la vida. Me gusta repetir esa frase de Goethe: "El árbol verde de la vida vale más que toda gris teoría". Y eso, América, como todas las revoluciones de este tiempo, lo está de mostrando. Hemos debatido sobre foquismos, movimientos de masas, revolución, etc. Y en América, Cuba avanzó con guerrilla; Chile con elecciones; el vacío del movimiento popular en Perú lo cubre el ejército, tomando el movimiento nacionalista, que sigue en Ecuador y Panamá con otras características.
No creemos que el Uruguay tenga que seguir ni la teoría de un patriarcalismo militar, ni este u otro cuadro. Creemos que en la unidad profunda del pueblo, también de los militares, para acabar con el privilegio, con la corrupción, para construir un Uruguay nuevo, fácil por la fertilidad privilegiada de este pueblo, de esta tierra; difícil porque el poder económico está en las manos de unos pocos y porque toda esta situación se ha agravado. Pero no considerar estas cosas en forma seria, no ver las causas profundas y creer que todo esto se puede resolver como lo haría un curandero de la política o de la sociología, dándole vuelta a la pisada de la represión o con la vencedura del garrote y de la sangre, es realmente de un primitivismo inconscientemente criminal.
Creo en ese sentido que es profundamente negativo el encaramiento del tema que hace un editorial de "EL PAIS" de hoy - que estoy seguro no corresponde al pensamiento de alguno de sus directores-, donde, comentando todas estas cosas, se llama "grito del tero " al hecho de que busquemos en la realidad social profunda del país, las raíces de ellas y se pretende que, cuando hablamos de esta manera, somos algo así como cómplices o tácticos de un encubrimiento para desviar la represión contra los sediciosos y entretener al país. Dice " El País" de hoy:
"De este modo se desvía la atención de la ciudadanía y se inicia un intento de justificación táctica de la violencia recurriendo al argumento de que es la consecuencia natural de un estado social y económico del que son responsables los gobiernos habidos en las últimas décadas".

Decir que lo que estamos diciendo es el grito del tero es afiliarse a una solución de inmovilismo social y político, regresiva, y de convalidación de la guerra civil. Es precisamente este editorial el que sostiene la tesis del ensangrentamiento del país al apoyar la del exterminio previo del MOVIMIENTO DE LIBERACION NACIONAL y la justificación - esa sí explícita- del "Escuadrón de la Muerte ". Primero condena al Escuadrón de la Muerte y dice:

"El Estado debe defenderse de ambos extremismos tal como si su supervivencia estuviera afectada en igual medida, por los dos tipos de terrorismo. Aquí es donde se impone guardar las distancias y poner las cosas en su lugar. No se puede perder la noción de la medida y equiparar aI Escuadrón de la Muerte con el ejército de la muerte organizado por los sediciosos".
Y agrega luego:

"¿Es que acaso se puede comparar las acciones - ambas repudiables, no lo olvidemos- de fanáticos que se proponen destruir el Estado y tomar el Poder en sus manos, con la de reducidos grupos aislados que no pretenden más que terminar con los anteriores y que sólo actúan esporádicamente es decir, cuando los crímenes de los tupamaros son tan sublevantes que despiertan en ellos insanos propósitos de venganzas?".
Dice después que hay que reprimir ambos extremismos, agregando:

" Pero no hay que engañarse sobre la entidad del peligro que significan para nuestra democracia porque se impone otorgar las correspondientes prioridades: el primero somete a riesgo la existencia del Estado y de la modalidad nacional de vida y plantea su lucha en un terreno militar especifico, el segundo, en cambio, constituye un equivocadísimo e ilegítimo mecanismo de defensa que es superable en 24 horas a nivel policial y que desaparecerá fuera de toda duda, en cuanto los tupamaros dejen de significar una amenaza".-


Un relato estremecedor

"Volvió a colocar el caño a medio metro de mi cara, se puso en cuclillas- Pero no tenía ganas de matarme. Yo se lo veía en los ojos. Me miraba, las manos le temblaban y no apretaba el gatillo. Uno de ellos, cuando vio un fotógrafo que se acercaba, dijo: "Déjalo, que ahora está la prensa". El otro cerró por un instante los ojos y bajó el arma. Los dos tuvimos suerte, la llegada del fotógrafo me salvó la vida y a él lo libró de cometer un asesinato. Yo empecé a reirme y así salí en Ia carátula del diario, levantado por dos policías de las axilas y riéndome. Acababa do nacer de nuevo. Me llevaron a un terraplén, me dieron golpes y golpes hasta que se cansaron. Un oficial me dijo: "AndÁte, estás libre". Me quedé quieto. Si querían matarme, tenía que ser allí, sin motivo. Me hicieron acostar en el camino y trataron de que un hombre que estaba con un camión diera marcha atrás y me pisara la cabeza pero el hombre se asustó y salió corriendo. Si lo agarraron le dieron la tal biaba ahí no se distinguía quien era de los nuestros y quien no. Volvieron a golpearme. En ese momento se acercó un ómnibus de COPSA y la gente que viajaba con él empezó a gritarle a la policía: "Asesinos , asesinos", me metieron en una camioneta policial y mientras me llevaban, un tira que tenía sentado al lado empezó a revisarme la cabeza. "Mira, mira, dijo de golpe tocándome el oído, aquí hay un lugarcito sin sangre". Y ahí mismo me dio como para dejarme sordo el resto de mis días. En Jefatura al llegar, cuando se dieron cuenta que tenía un balazo en la rodilla, me hicieron hincar. Me daban la cabeza contra la pared mientras me decían: "Tenés que ser buenito y hacer lo que te mandamos". Me agarraron de diversión. Se llamaban unos a otros y me mostraban, matándose de risa. "Te vas a morir como un piojo", decían, "cada vez te queda menos sangre". En ese momento aparecieron doce o catorce tiras femeninas. Increíbles, atractivas, vestidas de manera llamativa. Eran las que más se divertían. Allí perdieron toda prestancia. Se llamaban y aplaudían. "Vengan —chillaban— vengan a verlo. Ya no le queda sangre". En ese momento no se de dónde apareció un médico y dijo que había que llevarme al Hospital Militar. Me mandaron acompañado de dos tiras jovencitos que quisieron aleccionarme hablándome del orden y todas esas cosas. Yo apenas podía abrir la boca. Los dejé hablar. Sentía lástima por ellos: eran tan jóvenes. Me llevaron a una sala para hacerme las primeras curas. La nurse empezó a lavarme cuidadosamente las heridas de la cabeza, mientras me preguntaba por qué tenía junto tanto barro, sangre y pasto. Estábamos en eso, cuando llegó el médico. Secamente le dijo a la nurse que saliera. Después llamó a los tiras para que se acercaran, que les iba a enseñar como se hacía una sutura . Ellos se acercaron a mirar. El empezó a clavarme la aguja como para coserme. Pero la aguja no tenía hilo. Los dos aprendices de tira se mataban de la risa. Yo, callado, sentía la aguja que pasaba y pasaba. Parecerá raro, pero en ese momento, mientras la sangre me bajaba por la frente, yo pensaba en todas las cosas que llevan a un hombre a hacerse revolucionarlo ".


UN HOMBRE DEL ESCUADRON

Esta cara hay que mirarla detenidamente: es el rostro de un cipayo, pero no el de un simple amanuense del imperialismo. Enrique "Quico" Fernández Albano se ocupa de tareas sucias, como las que suelen adornar la carrera de un agente de la CIA. Sumergido en el sub-mundo de los espías, de las drogas y las buenas copas, también ameniza sus andanzas con algunas acciones espectaculares.
El rapto del abogado de Hytessa pudo haber sido una de esas, si no se hubiera frustrado por la impericia o la ambición, quién sabe. Si no la salvan sus buenos amigos de la Embajada norteamericana, el "Quico" tiene como para seis años para repasar sus andanzas de filibustero internacional al servicio del imperialismo. Su pasado inmediato en el "Comando Caza Tupamaros" lo vinculó al Escuadrón de la Muerte criollo. Andanzas que comenzaron desde la época estudiantil, cuando su notoria filiación nazi en el medio de Ciencias Económicas lo destacó como para ubicarlo en 1964 en una empresa maderera de Puerto Cabellos. Allí partió el " Quico " y, pronto, en Venezuela, los buenos oficios de la "Embassy" de Caracas lo contactaron con el cuerpo de agentes de la CIA. Vuelto a Montevideo, entró aquí en relaciones con una secretaria de la Embajada, Maureen Roldan, cuyo Mustang Verde se mostrara repetidamente por Montevideo. Haciendo galas de estimables recursos, fue propietario de dos boites, "Bongo" y "Barracuda", junto a Pompeyo Ragni , antes de asociarse a José Berruti para establecerse en Pocitos con la boite "Pussycat", que fue volada en un atentado atribuido al Movimiento de Liberación Nacional, y que se constituyera en centro habitual de reunión de la colonia de agentes de la Embajada yanqui, una de cuyos frecuentes "animadores" fuera el agente Dan A. Mitrione.
En 1966 viaja a Paraguay por asuntos, según "Quico", particulares, vinculados al tabacalero Senín, junto con el contador González Casal, con quien se frecuentaban por asuntos comerciales, y poco después viaja, a Córdoba por un "seminario de relaciones públicas". En el mismo año mantiene contactos con el argentino Jorge Guerra, un agente de la CIA miembro de "Tacuara" que viene regularmente a Montevideo y habita en un apartamento de la calle Francisco Vidal a pocos metros de la Plaza Gomensoro.
A partir de 1967, al "Quico" se le ve frecuentar la sede del USIS de la calle Paraguay, mantiene relación con Juan Carcabellos, vinculado al IÜES y hoy viviendo en Nicaragua, y a Ricardo Fernández, un agente de la CIA que militó en el MRO y que dice ser ingeniero de profesión. Poco después, "Quico" comienza a circular abiertamente con un coche de la Embajada de los EE.UU., un Impala blanco con chapa diplomática, que decía haberlo comprado a un funcionario yanqui que se marchó. En 1970, vuelve a viajar a Venezuela hospedándose en el Hotel Tamanaco, y deja como dirección a sus íntimos la Casilla de Correo 46. Antes de ser procesado, había admitido a sus relaciones más próximas que "después de un trabajito aquí" iba para Roma y Tel Aviv: advirtió que en Roma pararía en el Hotel Imperiale en plena Vía Véneto 24, donde podían escribirle aunque él no estuviera.
Desde 1969 tuvo una oficina en el Victoria Plaza que cubría sus nada claras "operaciones comerciales" bajo las que pretendía justificar su rumboso tren de vida. Entre sus amistades particulares, además, pueden citarse a personajes como Fernando Estrada, amante de otra secretaria de la Embajada norteamericana, Victoria "Vicky'" Blaw, a Jorge Luccisano, hoy propietario de la boite "Zabriskie Point" donde estaba emplazada "Pussycat"; el socio de éste, Spano dueño de la boite céntrica "Blow Up" cerrada por tráfico de drogas y el músico Charles Henry Saint Hubert, dueño del dudoso apodo "Charlotte".


ASESINARON A UN MILITANTE
ESTUDIANTIL

El siguiente es el texto de la información oficial acerca del asesinato del joven Ibero Gutiérrez:
"Oficina de Prensa de las Fuerzas Conjuntas. Comunicado Nº 43. Hora: 22. Comprendido en el Decreto No 189|71. - Montevideo, 28 de febrero de 1972. - En el día de la fecha, siendo aproximadamente las 12.00 horas, como consecuencia de un aviso anónimo, integrantes de las Fuerzas Conjuntas hallaron debajo de un árbol ubicado a unos quince metros de la intersección de Camino de las Tropas y Camino Melilla, el cuerpo sin vida de una persona del sexo masculino presentando varias heridas de bala. La víctima se hallaba en posición de cubito ventral y vestía camisa beige, pantalón tipo vaquero azul y zapatos mocasines marrones. Sobre el cuerpo se halló un papel con una repudiable anotación que pretende justificar la violencia en un estado de derecho, como respuesta a las actividades de la delincuencia organizada. Efectuadas las pericias técnicas correspondientes se identificó al occiso como IBERO GUTIERREZ GONZALEZ, oriental, de 21 años de edad, estudiante de Derecho y de la Facultad de Humanidades y Ciencias, siendo su último domicilio conocido en la calle Hernani No 1541 de la Capital. El muerto era integrante de la "Agrupación de Avanzada Universitaria" (ADAU) y de un grupo organizado para delinquir, habiendo estado vinculado a los delincuentes que intentaron colocar un artefacto explosivo en la residencia presidencial el día 21 de Junio de 1969. Habiendo sido detenido, fue procesado el día 3 de enero de 1970 por el delito de "Asociación para delinquir" y posteriormente internado por Medidas Prontas de Seguridad, desde el 13 de agosto al 13 de setiembre del mismo año, y del 13 al 27 de marzo de 1971."
Ibero Gutiérrez González apareció acribillado en Camino de las Tropas, tirado en un monte al costado del camino. Sobre su cuerpo, un papel "repudiable" hablaba de venganza, de asesinato premeditado.
¿Quiénes fueron los sicarios que lo asesinaron? ¿Son los mismos que noche a noche pintan la ciudad con amenazas a los tupas y elogios a la policía y el ejército? ¿Son los mismos que ponen bombas en casas de familiares de presos políticos y militantes frentistas, y nunca son descubiertos in fraganti por los cientos de vehículos de la represión que circulan por la ciudad?
Quienes emplean a estos mercenarios, tarde o temprano los liquidan, o más sencillamente, no pueden asegurarles la impunidad más allá de ciertos límites cada día más estrechos.
Fleury, organizador del "Escuadrón de la Muerte" en Brasil, vino contratado dos meses a nuestro país. Aquí estuvo en octubre y noviembre de 1971. ¿Quién lo contrató?
Y mientras no descubran a los autores de este crimen, su peso va a resultar seguramente muy incómodo a los integrantes del gobierno, a los jerarcas policiales y militares, obligados a soportar el dudoso privilegio de ser "apoyados" por una organización que tortura, secuestra y mata, según todas las recetas de la "guerra sucia".
Ibero Gutiérrez, estudiante de 21 años, querido militante estudiantil de la FEUU, militante de base del Frente Amplio, había sido procesado hace varios años por un supuesto intento de volar la casa presidencial con una garrafa de supergás.
El domingo 27 a las 19.30 horas se dirigió a su casa, tras haber estado estudiando con unos compañeros de clase —era estudiante de Humanidades—. A las 23.30 había quedado en pasar a buscar a su compañera por otra casa donde también ella estaba estudiando. El muchacho no apareció ni esa noche ni nunca más vivo.
Sus familiares manifestaron que al creerlo detenido, concurrieron a reclamar su libertad en Jefatura. Incluso en la mañana del lunes 28 interpusieron ante las autoridades judiciales un pedido de habeas corpus. Fue entonces que el Inspector Víctor Castiglioni les comunicó la aparición de un cuerpo acribillado en Camino de las Tropas.


INFORME ESPECIAL SOBRE
OPERACIONES PARA-POLICIALES Y
PARA-MILITARES


ESCUADRON DE LA MUERTE:
de Guatemala al Uruguay
por Eduardo Galeano


CADA vez con mayor frecuencia, la policía y el ejército de los países latinoamericanos usan guantes para matar. El terror emerge de las sombras, actúa y vuelve a la oscuridad. El crimen es una obra anónima. El hombre desaparece, se lo traga la tierra; el cadáver se localiza al tiempo, con las señales de la tortura en el cuerpo, o no se localiza jamás. O el hombre reaparece vivo —y entonces la excepción cobra fuerza de prueba— oficialmente detenido por las fuerzas de represión. Esta es una técnica para interrogar o ejecutar, que integra los métodos de la "guerra sucia" previamente ensayados, por las tropas norteamericanas de ocupación en Vietnam. Hay otros. Por ejemplo, la "contra-propaganda". Policías o soldados se disfrazan de guerrilleros y como tales cometen actos repugnantes, para que las radios, los televisores y los diarios armen un buen escándalo y se deteriore la imagen de los revolucionarios a los ojos de la opinión pública.

UN LABORATORIO GIGANTE EN GUATEMALA

En los años 1966 y 1967, Guatemala sirvió de campo de experimentación para la puesta en práctica de la guerra sucia contra la revolución en ascenso. El proceso no terminó por entonces, y continúa todavía el sistemático baño de sangre. Actualmente, los grupos para-policíales y para-militares integran el gobierno de manera directa, y por lo tanto han perdido algunas de sus características más "exóticas".
En 1967, operaban varios. El ejército quería a toda costa establecer la paz de los cementerios, la Paz Americana y para ello dispuso de la caudalosa ayuda de los Estados Unidos, en armas y en asesores especializados. Mientras tenía lugar la campaña militar de "cerco y aniquilamiento" contra las guerrillas, un nuevo código exoneraba de responsabilidad penal por homicidio a los miembros de los cuerpos de seguridad; los partes policiales pasaron a ser considerados plena prueba en los juicios y se otorgó el derecho a portar armas (y a usarlas) a los dueños de las fincas.- En la zona de Gualán, los pescadores dejaron de pescar, porque en las redes atrapaban los cadáveres que bajaban por el río.- Por toda Guatemala operaban, con impunidad y eficacia, las bandas armadas de la derecha. Eran hijas del ejército y la policía y actuaban bajo su sombra protectora.
La NOA (Nueva Organización Anticomunista) escribió en un comunicado a la prensa, a principios de 1967, que operaba "junto al glorioso ejército de Guatemala". Había prometido arrancar la lengua y cortar la mano izquierda a todos los revolucionarios. La MANO (Movimiento Anticomunista Nacionalista Organizado), funcionaba, en cambio, en la órbita de la policía. Tanto la NOA como la MANO difundían con frecuencia datos confidenciales que sólo estaban en poder del ejército o de la policía política.
En las pequeñas aldeas, los grupos terroristas eran comandados por los comisionados militares, autoridades que mandaban mucho más que los alcaldes y que eran directamente designadas por el ejército. Hubo aldeas que quedaron sin hombres, como Cajón del Río. Los campesinos de Piedra Parada fueron desollados vivos. Los de Agua Blanca de Ipala fueron baleados en las piernas y luego quemados. En el centro de la plaza de San Jorge, clavaron en una pica la cabeza de un campesino rebelde.
Todo un piso del edificio Cruz Azul, en la capital, estaba ocupado por los asesores norteamericanos de la policía guatemalteca. Ellos participaban directamente en los interrogatorios de los presos. Operaban, y continúan operando, tras la mampara de la AID (Agencia para el Desarrollo Internacional) y con fondos de la Alianza para el Progreso. Por otra parte, el entrenamiento que los "boinas verdes" impartían para la lucha anti-guerrillera a los miembros del ejército, incluía no sólo la enseñanza de técnicas de tortura, sino también la creación de "assassination teams" (equipos de asesinato) para intimidar y matar. Esos equipos —la NOA, la MANO y otros— realizan también tareas de "contra-propaganda". Incendiaban, por ejemplo, ranchos de campesinos y asesinaban niños, regando su paso con volantes de las Fuerzas Armadas Rebeldes, o del Movimiento "13 de Noviembre", que eran, hacia 1967, las dos guerrillas organizadas.
En la ciudad, marcaban con cruces negras las puertas de los condenados o les enviaban amenazas por escrito. A los que no se iban, los mataban. O a veces la muerte acometía, sin aviso, por la nuca. Alguna ocasión hubo en la que el propio gobierno derramaba lágrimas.
Los soldados se quitaban el uniforme y otro tanto hacían los policías. Cumplían con su trabajo en "horas extras". Las pruebas sobraban. Tres días después de haber sido detenido por la policía, a fines de junio de 1967, Luis del Valle apareció torturado y muerto. La MANO se atribuyó la ejecución. Gracias a la influencia de unos amigos, los familiares de Rodolfo Gutiérrez consiguieron que el Ministro de Defensa les diera una carta para el coronel Carlos Arana, que por entonces era comandante en la zona de Zapaca y hoy es presidente de Guatemala. Rodolfo Gutiérrez, secretario del partido de gobierno en el Jícaro, había desaparecido. El comandante Arana, conocido como "el chacal de Zapaca", hizo conducir a los familiares de Gutiérrez hasta la aldea La Palma, en Río Hondo. Al cabo de una hora, Gutiérrez fue recuperado de un campo de concentración donde los prisioneros, antes de ser asesinados, eran sometidos a interrogatorios y torturas. Gutiérrez contó su pesadilla. El campo estaba a cargo de un centenar de civiles muy bien armados, entre los que había cubanos, portorriqueños y hondureños. Algo parecido ocurrió con un amigo del ingeniero Montano Novella. Su amigo pudo arrancarlo del campamento donde estaba detenido, en otro lugar de Zapaca, gracias a que se presentó con un salvoconducto militar. Montano regresó así del infierno y contó cómo había visto castrar a dos hombres y decapitar a una mujer. Un periodista, Julio Edgar García, fue amenazado de muerte porque había publicado, con nombres, una información prohibida: en el diario "El Gráfico" había proporcionado los datos sobre una manifestación que el ejército había organizado en Gualán junto a los miembros de las organizaciones terroristas. Podrían mencionarse centenares de casos. El hermano del jefe guerrillero César Montes, fue destrozado por las torturas de la NOA y apareció muerto tres días después de haber sido detenido por el ejército.

LAS HUELLAS DIGITALES DEL TERROR

Los gobiernos se lavan las manos. Los ojos enrojecidos por el llanto en la cara de una mujer, una silla vacía, una puerta hecha astillas, alguien que no regresará: ¿en cuántos países de América Latina se repite el espectáculo? El sistema, acosado por sus propias contradicciones, recurre a la guerra sucia. Tortura, secuestra, mata. De prisión en prisión, de cuartel en cuartel, deambulan en vano los familiares y los amigos de las víctimas: "¿De que me estÁ hablando? ¿Quién? Nunca oí. No hay noticias".
En la República Dominicana hubo, durante 1970, 186 crímenes políticos y treinta desapariciones. El profesor norteamericano Jerome Slater escribió en un libro, ese año: "No pasa día en que no haya un asesinato político, un "suicidio" de un prisionero político, la desaparición de un militante, o, por lo menos, un caso de brutalidad policial hacia la oposición". Según Slater y según todo el mundo, "los principales criminales parecen ser miembros de la policía y, en menor grado, de las fuerzas armadas". La policía organizó, en la Dominicana, un grupo terrorista llamado "La Banda". Seis de los miembros de "La Banda" buscaron asilo, en abril del 71, en la embajada mexicana en Santo Domingo. Antes de refugiarse en la embajada, entregaron a la prensa una declaración muy clara: hemos sido reclutados por la policía. El líder de las bandas terroristas era el jefe de la guardia personal del número uno de la policía dominicana, el general Pérez y Pérez. Dos meses después, otro miembro de "La Banda" siguió el mismo camino y habló de cadáveres arrojados, por la policía, a las profundidades del Caribe.
En la Dominicana, es el pan de cada día. Pero hay historias calcadas en países que disfrutan de un prestigio internacional distinto.
Es el caso, por ejemplo, de México, cuyo partido de gobierno ha cultivado con éxito una imagen de estabilidad y progreso para consumo externo. La matanza del 10 de junio de 1971, jueves de Corpus Christi, fue ofrecida al mundo como el resultado de una batalla entre grupos de estudiantes rivales. El escándalo adquirió proporciones tales que la coartada tuvo vida breve. Se denunció que el grupo de choque "Los Halcones" había sido organizado bajo el gobierno anterior de Díaz Ordaz y que sus miembros eran matones a sueldo del estado. Ni uno solo de los "halcones" era estudiante; los "halcones" ametrallaron a sus propios heridos en los hospitales para que no hablaran. Varias decenas de muertos, no se sabe cuántos, fueron el saldo del 10 de junio. Los estudiantes, que venían en una manifestación pacífica, se defendieron con piedras; los "halcones" atacaban con cachiporras y armas de fuego. El presidente Echeverría dispuso un par de cambios en la administración y los "halcones" pasaron a gozar de un merecido descanso. Pero poco tiempo después, las agencias noticiosas comunicaron al mundo que había desaparecido la nuera del Premio Nobel Miguel Angel Asturias. El mundo no se entera de las otras desapariciones, que también ocurren. A Rosario Sotomayor de Asturias la salvó su parentesco con un hombre famoso. La policía había negado oficialmente que ella hubiera sido detenida, y el gobierno había asegurado que no estaba en ningún servicio ni cuerpo de seguridad dependiente de la Secretaría de Gobernación.
La desaparición de la nuera de Asturias armó tal estrépito en el mundo, que por fin se produjo el milagro: la Secretaría de Gobernación anunció que estaba allí. Luego Rosario contó que había estado encapuchada durante tres días, en una casa desconocida, sufriendo interrogatorios de quince horas diarias sobre las actividades de ella y de su esposo, Rodrigo Asturias, en apoyo de la revolución guatemalteca. "La soltamos a usted" le dijeron al final, "porque si no se nos va a convertir en una figura internacional". La Secretaría de Gobernación no explicó los motivos de su negativa inicial.
Pero los "halcones" no eran una excepción. Uno de sus miembros, Eduardo Guzmán Maldonado, jefe de los grupos terroristas de derecha que operan en la Universidad, hizo sensacionales revelaciones a la prensa a fines de 1971. Guzmán declaró que los "halcones" son reclutados por el Departamento del Distrito Federal, y dijo que este organismo de gobierno pagaba su sueldo, y el sueldo de los miembros de su grupo, "para destruir a los izquierdistas y a los comunistas".

LA CALAVERA Y LAS TIBIAS CRUZADAS

En el Brasil, la policía había organizado equipos de asesinos a sueldo, reclutados en sus propias filas, para limpiar el país de delincuentes. A fines de 1968, se decidió utilizar también al "Escuadrón de la Muerte" con fines políticos. El jefe del "Escuadrón", Sergio Fleury, que es también uno de los principales jefes de policía de San Pablo, disparó uno de los cuatro tiros que mataron al jefe revolucionario Marighella. Numerosos torturados relataron, en sus testimonios, que habían recibido la picana eléctrica y la cachiporra en sótanos policiales que tenían las paredes decoradas por los símbolos del "Escuadrón": la calavera y las tibias cruzadas. A mediados de 1970. el principal juez de crimen de San Pablo, Nelson Fonseca, declaró a los periodistas: "Los miembros del Escuadrón de la Muerte son policías, y todo el mundo lo sabe".
Por fin, el senador norteamericano William Proxmire denunció que se estaba utilizando la ayuda de los Estados Unidos para financiar las operaciones del "Escuadrón de la Muerte" y el régimen decidió lavarse las manos. Empezaron las operaciones destinadas a "borrar las huellas". Hubo policías que no quisieron creer cuando sus propios compañeros los metieron presos como miembros del "Escuadrón". Algunos se "fugaron" misteriosamente y nunca más se supo. El jefe, Sergio Fleury, se curó en salud. Cuando lo amenazaron con ciento cincuenta años de cárcel o pena de muerte, se limitó a decir: "Todo lo que yo hice, fue por orden del general Airosa, ¿jefe de estado mayor del Segundo Ejército". No se animaron a meterlo preso.

TODO EMPEZO CON VALLESE

En agosto de 1962, desapareció en Buenos Aires un dirigente sindical peronista, el obrero del metal Felipe Vallese. Esa misma noche, fueron arrancados de sus casas varios familiares, compañeros y amigos de Vallese. Ellos circularon por diversas comisarías y finalmente reaparecieron, con huellas de torturas. Pero Vallese no. La policía no sabía nada, el ejército no sabía nada, el gobierno no sabía nada. Casi nueve años después, en mayo de este año, cuarenta policías fueron condenados por la justicia, se había probado, por fin, su culpabilidad en el secuestro y desaparición de Vallese.
En estos últimos tiempos, la Argentina ha sufrido una nueva oleada de secuestros y desapariciones. En marzo del año pasado, tres personas intentaron llevarse al diplomático soviético Youri Pivovarov. El diplomático se arrojó desde el auto en marcha, luego de despojar de una metralleta a uno de los secuestradores. El arma tenía el sello de la policía. Uno de los secuestradores había sido el oficial sub-inspector Carlos Benigno Balbuena, de la policía federal. Operaba para una organización también llamada, como la de Guatemala, MANO (Movimiento Argentino Nacionalista Organizado). Los organismos para-policiales continuaron actuando. Nueve meses después, fueron secuestrados el abogado Néstor Martins y su cliente Néstor Centeno. No se hizo ninguna investigación. El doctor Martins defendía a los guerrilleros peronistas presos y había denunciado varios casos de torturas. Desde el 16 de diciembre de 1970, se ignora su paradero. Tampoco se sabe donde está el militante obrero Néstor Centeno. se supone que están muertos. A principios de junio de 1971, llegó el turno a Marcelo Verd y su esposa en la provincia de San Juan. Casi enseguida, desaparecieron en Buenos Aires Juan Pablo Maestre y su mujer, Mirta Misetich. Ambos eran militantes de organizaciones peronistas revolucionarias y de grupos universitarios de la misma ideología. Un día después, apareció el cadáver de Maestre, con dos agujeros de bala, en un paraje llamado Las Palmeras. El cadáver tenía la frente hundida y rastros de quemaduras en los pies. En la mañana del día en que el secuestro se había producido, una comisión policial se había presentado a buscar a Maestre en la empresa donde trabajaba y allí los policías recogieron sus datos personales. Hay testimonios de radio aficionados que captaron en la frecuencia de la radio policial, informes sobre un procedimiento realizado en la calle Amenábar, donde Maestre fue raptado. En la comisaría del barrio se habían recibido, días antes, instrucciones de la Súperintendencia de Seguridad para que informara si el matrimonio Maestre frecuentaba la casa de la calle Amenábar, donde vivían los padres de Mirta Misetich y a cuyas puertas fue secuestrada la pareja.
En setiembre, desapareció el estudiante de derecho Enrique Pújala. Sus abogados responsabilizaron de inmediato al Poder Ejecutivo. También desapareció, por unos días, el profesor universitario, Antonio Caparroz, en manos de unos civiles que lo atraparon a la entrada de su casa y lo obligaron a subir a un automóvil. Pasaron dos días antes de que la policía declarara que Caparroz estaba detenido en una de sus dependencias. Previamente, el domicilio de Caparroz había sido allanado por la Dirección de Investigaciones Policiales Antidemocráticas. Los grupos para-policiales argentinos actúan centralizados en el Servicio Unificado de seguridad ( SUS), nacido a fines de 1969 bajo la inspiración de altos funcionarios del gobierno del general Onganía.

A LA HORA DE LA HISTERIA

¿Y nuestro país? Aquí, el capitalismo vive la hora de la impotencia y la histeria. Brotan grupos fascistas en la enseñanza media, armados y protegidos por la policía, y el Ministro del Interior y el Presidente electo los elogian por la televisión. Las fuerzas para-policiales ametrallan locales del Frente Amplio y también las casas de varios militantes de la izquierda; deslizan amenazas, ponen bombas, queman librerías, secuestran y ejecutan. El 12 de febrero, "El Día" publicó una crónica sobre el atentado contra "Discoplan", con este párrafo que no tiene desperdicio: "Según testigos presenciales, un patrullero que se hallaba en las inmediaciones en momentos de registrarse el repudiable atentado, se alejó del lugar, probablemente en persecución de los delincuentes".
No en vano la policía del Uruguay lució, en 1971, el primer lugar en la lista de la ayuda norteamericana a las policías de toda América Latina. Los grupos tienen diversos nombres: hay uno que se llama DAM en homenaje a Dan Anthony Mitrione, el finado asesor norteamericano que había enseñado técnicas de tortura y represión a la policía uruguaya, después de actuar al servicio de la CIA en Santo Domingo y Brasil. A fines de julio del año pasado, Manuel Ramos Filipini apareció muerto entre las rocas de la costa. Este joven había sido procesado tiempo atrás por vinculaciones con los Tupamaros, pero estaba en libertad y hacía vida normal. Su cuerpo tenía doce impactos de bala y los brazos rotos. Cuatro individuos que dijeron ser policías lo habían arrancado de su casa a la madrugada. Quienes lo conocían, aseguran que Ramos Filipini no hubiera salido a esa hora si no se le hubiera mostrado una tarjeta de identidad policial convincente.
Dos semanas antes, había desaparecido Abel Ayala. La noche en que se esfumó, tres hombres llegaron a la casa de una compañera de estudios, a la que él debía entregar un libro; preguntaron por Ayala y se fueron. Un mes después, desapareció otro joven, Héctor Castagneto. ¿Delito? Dos hermanos mayores vinculados con los Tupamaros. La policía le contestó a la madre lo mismo que a los familiares de Ayala: "Se ha de haber pasado a la clandestinidad". Cada visita a la policía daba ocasión a una nueva humillación: burlas, risas, esperas infinitas, "el inspector no los puede recibir".
Simultáneamente, se produjo el secuestro del abogado de una empresa textil, Carlos Maeso, víctima de una tentativa de extorsión. Fue liberado y por fin tres miembros de la policía política confesaron haber sido autores del secuestro, junto con dos civiles. Uno de los civiles, Enrique Fernández Albano, era amigo personal de Dan Mitrione y dueño de una boite que pudo traer su equipo estereofónico directamente de los Estados Unidos por medio de la valija diplomática de la embajada. La policía no distribuyó, contra la costumbre, fotografías de sus funcionarios procesados. En la operación se utilizó un Maverick, el automóvil característico de nuestra policía política. La compañera de estudios del desaparecido Abel Ayala dijo que podría reconocer, en un careo, a los tres hombres que preguntaron por él en su casa, pero la policía no le permitió ver a los culpables del secuestro de Carlos Maeso.

MICHELINI

Senador del Frente Amplio, por la Lista 99-88, sub-lema:
"POR EL GOBIERNO DEL PUEBLO".-

Asesinado en Buenos Aires, por un "Escuadrón de la Muerte", el 21 de mayo de 1976.-
" Pero el tema es éste siempre. Es el tema de la libertad y de los derechos humanos. La defensa de la sociedad no puede suponer el descaecimiento de los derechos humanos" -
Cámara de Senadores 8 junio 1972

Señor MICHELINI.- "No pretendo desviar el debate del tema central para que fue citado el Cuerpo. Pero bueno es que alguna referencia haga a los hechos que nos han preocupado y angustiado permanentemente y sobre los cuales hemos hecho denuncias hasta el cansancio sin haber obtenido respuesta del Poder Ejecutivo. Hemos denunciado en forma reiterada la existencia de malos tratos, apremios físicos, espirituales, morales y psicológicos, depredación de bienes y robo y no hemos tenido absolutamente, en ningún momento, respuesta a ninguna de esas denuncias. Esto revela o complicidad o insensibilidad. Aquí no hay, de ninguna manera, una tercera alternativa. Desde el Presidente de la República hacia abajo, quienes son responsables en el Poder Ejecutivo de la conducción política de esos problemas, son insensibles o cómplices. No cabe otra alternativa. Cada cual elegirá la que le parece y después el pueblo formará su opinión. Pero esa es la verdad. Todos esos delitos se siguen cometiendo por integrantes de las Fuerzas Conjuntas y no han sido rectificados en lo más mínimo."
"Pero desde el punto de vista del gobierno, el señor Ministro, desde el momento que no investiga ni rectifica, tiene que elegir algún camino. Yo no he advertido en el Poder Ejecutivo, sacando aquella referencia lamentable, descorazonadora, triste, del Presidente Bordaberry a algunos excesos pequeños cometidos por las Fuerzas Conjuntas, cuando se trataba de apremios físicos, morales, espirituales y psicológicos, absolutamente nada, ni respecto a los robos, ni a las torturas, ni a las capuchas que se siguen usando, señor Ministro de Defensa Nacional, a la vista y paciencia de todo el pueblo, contrariando su opinión y sus ordenes, respecto a meter a los individuos en una tina de agua y sacarlos hasta casi asfixiarlos, a la picana eléctrica, etc., etc. Todo eso sigue. Entonces, ¿qué quiere señor Ministro Rovira, que piense de la actuación que le cabe dentro del gobierno ? No tengo otro camino. Hora es ya de que vayamos definiendo campos, porque hace dos meses que estamos en esta situación. Se siguen cometiendo robos. Ayer hicimos una denuncia aquí en Sala y más tarde al señor Subsecretario; denunciamos que de una casa de la calle Rivera se habían llevado absolutamente todo, desde un tocadiscos hasta un televisor, pasando por sacos, trajes, comida, etc.,etc. Esto viene sucediendo desde hace muchísimos días, más de un mes y pico y ¿qué me puede contestar el señor Ministro y el señor Presidente de la República? ¿Algún funcionario sancionado? .¿Algún comandante investigado?.¿ Algún mayor o algún oficial, como nosotros hemos dicho, ha sido interrogado o investigado?.¿A algunos de los torturados que han sido detenidos se les ha llamado para saber cuál es su opinión?.¿O es que todo el mundo está mintiendo aquí? Son 400, 500 o 600 personas que en el país están mintiendo respecto a las torturas y a los apremios físicos y morales. Nada más fácil que demostrar es cuando un senador miente. Han tenido mil oportunidades para demostrar que yo miento. Bastaría con haber investigado si era cierto lo que yo decía o no. Pero no han hecho absolutamente nada. Y en la noche de hoy tampoco estamos dispuestos a que se nos venga a decir que se va a seguir investigando. No es el tema. Pero el tema es éste siempre. Es el tema de la libertad y de los derechos humanos. La defensa de la sociedad no puede suponer el decaimiento de los derechos humanos. Ayer dije aquí una frase que se la repito a los señores Ministros para que se la transmitan al presidente de la República. Cuando en Estados Unidos se investigaba hace algunos años, el tráfico de drogas y la trata de blancas, que era un cáncer permanente para la ciudad, la policía recurrió a determinados procedimientos totalmente prohibidos por la ley, contrarios a los derechos humanos, para arrancar determinadas confesiones y un Juez de la Suprema Corte, de nombre Adams, creo, se preguntó, cuando trató de hacer las investigaciones correspondientes, y sancionar a quienes estaban realizando esos procedimientos, si para combatir a la delincuencia, era necesario hacerse delincuente. Yo digo que quienes torturan son delincuentes. Y nadie podrá negarlo, y lo que me duele, es que a través de toda esta situación, es que las Fuerzas Armadas de mi país, por la inconducta, seguramente de unos pocos, pero con la omisión, la negligencia o la complicidad de muchos que ocupan cargos políticos, se están desprestigiando, más allá de los logros en el terreno de la táctica militar, de los presos que puedan tener y de los berretines que encuentren; más allá de las detenciones que puedan hacer, no tiene hoy el mismo prestigio que antes. Se está acercando, lamentablemente, a pasos agigantados, a los ejércitos latinoamericanos".-


PRONTUARIO

José Pedro PÚRPURA

El 21 de enero de 1970, los periodistas que cubrían el "escándalo Púrpura" lograron detectar varias pistas importantes. La más significativa condujo hacia un moderno edificio de la calle Paraguay, donde había tenido su sede el United Stastes Information Service (USIS). Allí —pudo comprobarse en aquella oportunidad— funcionaba el cuartel general de la organización montada por el juez José Pedro Púrpura, quien mantenía también en funcionamiento una lujosa filial en el Victoria Plaza Hotel. En el edificio de la calle Paraguay funcionaba una misteriosa oficina donde además de Púrpura operaban Washington Cataldi, por entonces sub secretario en el gabinete de Pacheco, Fernández Caiazzo —director de OSE— y Abril Pérez San Martín, un ex magistrado expulsado del Foro por aceptar sobornos.
Según los testimonios recogidos en aquel momento, era desde aquella oficina, situada a escasas cuatro cuadras de la Jefatura de Policía, que Púrpura cumplía sus funciones para la CIA. Esas funciones incluían —según se supo por denuncias elevadas a la Suprema Corte de Justicia— el reclutamiento de agentes, la formación de un grupo de choque "anti-comunista" y el relevamiento de datos e informaciones sobre los movimientos populares". En cumplimiento de esas tareas el propio Púrpura había organizado la entrada al país de 300 ametralladoras procedentes de Paraguay y había montado un programa de "cursos especiales" para los integrantes del grupo de choque que estaba formando. Supervisaba esos cursos un norteamericano no identificado quien había participado activamente en el complot que culminó con el derrocamiento del presidente guatemalteco Jacobo Arbenz.
Fue nada menos que un socio del propio Púrpura —el doctor Del Cueto Narbondo, ex Fiscal de Rivera— quien agregó a esos extremos un testimonio definitivo. En declaraciones formuladas a la prensa el 13 de marzo de 1970, dijo Del Cueto- "Yo conocí todo, lo del juez Púrpura y la CIA. Un día Púrpura me presentó a un señor explicándome que era jefe de la CIA. Posteriormente me enteré que había actuado en Guatemala cuando la caída de Arbenz". Se supo, además, que Púrpura había planteado concretamente a ciertos altos funcionarios judiciales e incluso a varios jueces y abogados la posibilidad de que colaborasen con la CIA. Testimonios de tales propuestas fueron conocidos en el curso de las investigaciones practicadas por la propia Suprema Corte en torno de las actividades de Púrpura. Mientras tanto, se logró mantener en tinieblas el tipo de conexiones que vinculaban a Púrpura con Cataldi y Fernández Caiazzo. Solo se pudo establecer que el restante propietario de la oficina de la calle Paraguay —Abril Perez San Martín— operaba con Púrpura en distintas "actividades comerciales" (contrabando, venta de moneda en el mercado negro, especulación con productos textiles) pero nada se filtró con respecto a Cataldi y Fernández Caiazzo. Por supuesto, el hecho de que ambos compartiesen con Púrpura y San Martín la misma "oficina", indicaba que en alguna medida los dos políticos participaban de los mismos negocios que aquéllos. De todos modos muchos son los que hasta hoy tienen la convicción de que Cataldi y Fernández Caiazzo estaban, junto a Púrpura, implicados en otro tipo de cosas,más importantes.

• La mano de la CIA

Quizá el indicio más atendible que existía para abonar esa certidumbre era en aquel momento —y lo sigue siendo aún hoy— el hecho de que Francisco Forteza —el quincista que ocupa hoy el Ministerio de Economía— era el más asiduo visitante de la calle Paraguay. Las implicancias de Púrpura con la C.I.A, se denunciaron incluso en el exterior. Ya a principios de 1970 el diario brasileño, Jornal do Brasil consideró el hecho, al tiempo que hacían otro tanto, diversas publicaciones de Argentina y de Chile. Aquí en Montevideo, por otra parte, fue la propia esposa de Púrpura quien añadió nuevos elementos al prontuario del ex juez, entregando a la Comisión Investigadora designada por la Suprema Corte, un documento – que el propio Púrpura reconoció haber escrito – en el cual constaban datos sobre la actividad de espionaje que cumplía para la C.I.A: indagaciones sobre actividades "subversivas", contactos con informantes policiales, de otros agentes o presuntos agentes. Ese documento nunca fue librado a la opinión pública pero se ha logrado establecer que entre los nombres que en el se consignan, figura el de un coronel del Ejército y los de varios altos jerarcas policiales.
Este último extremo, no hizo más que agregar un nuevo elemento de juicio a otro de los aspectos de la turbia actividad de Púrpura: sus estrechos contactos con los mandos policiales. Sobre este hecho hay evidencias abrumadoras. Púrpura, según ya se ha demostrado reiteradamente, estaba vinculado al sub -inspector Orestes Braida a quien se ha sindicado como organizador del asalto a la Universidad, registrado cuando el general Aguerrondo era Jefe de Policía de Montevideo. Según la propia esposa de Púrpura declaró a la prensa, el ex juez entró en contacto con Braida a instancias de Alberto Heber, cuando éste ocupaba la presidencia del Consejo Nacional de Gobierno. En esa época, Braida cumplía funciones en la secretaría privada de Heber. Por otra parte, el propio Púrpura ha declarado en reiteradas oportunidades que mantenía una estrecha vinculación con el coronel Ballestrino, ex comandante de la Guardia Republicana.

La sombra del Escuadrón

Precisamente fue esa vinculación con Ballestrino la que se ha tenido en cuenta a nivel periodístico para rastrear las conexiones de Púrpura con las organizaciones para-policiales del tipo Escuadrón de la Muerte. Sobre este punto quien aportó mejores elementos fue, curiosamente, el propio Púrpura. En efecto, ha declarado varias veces que trabajó en la organización de un grupo de choque, cuyos integrantes se reclutaron fundamentalmente en el mundo del hampa. Situándose él mismo como declarado precursor del Escuadrón de la Muerte, Púrpura admitió, además, que esa actividad la llevaba a cabo en acuerdo con ciertos jerarcas policiales, señalando a Ballestrino como uno de ellos. Con ese respaldo Púrpura organizó activamente una extendida red de abastecimiento de armas para su grupo de choque, para el que procuró obtener en el exterior ametralladoras Thompson. Por otra parte, se sabe también que había establecido un campo de entrenamiento en algún lugar de las afueras de Florida, donde se realizaban prácticas de tiro y se dictaban cursos de capacitación similares a los que se imparten a la policía en base a manuales norteamericanos. Se recuerda, por otra parte, que en 1970 se supo que Púrpura guardaba en su casa de Pocitos un verdadero arsenal, así como ciertos documentos que le fueron incautados por un comando del MLN. En aquel momento se frenó toda investigación sobre ambos extremos, por orden expresa del Ministerio del Interior.
Incluso se sabe que algunos jerarcas policiales, el propio Púrpura y el famoso agente de la CIA que el ex juez le presentó a su socio Del Cueto Narbondo, se reunían en una finca de la calle Lavalleja. En esas reuniones se deliberaba en torno de la actividad del grupo de choque formado por Púrpura, según se ha revelado recientemente. Mucho después de conocidos algunos de estos hechos se detectaron nuevas pistas en torno del Escuadrón de la Muerte y otros grupos para-policiales. Esas pistas han permitido conocer más a fondo las características de esas organizaciones, responsables ya de por lo menos dos asesinatos. La participación que le cupo a Púrpura en la puesta en marcha de esos grupos es un hecho admitido por él mismo, pero habida cuenta de sus antecedentes es lícito suponer que la actividad que en ese campo llevó a cabo accedan a un nivel mucho más importante que el hasta ahora oficialmente! conocido.

Un vulgar delincuente

Las actividades de José Pedro Púrpura no se detienen en su vinculación con la CIA y el "Escuadrón de la Muerte", llegan a ser las de un vulgar delincuente.
Cuando el Juez Ldo. Departamental de Rivera, Dr. Juan Carlos Larrieux, decretó el pasado martes 21 de marzo la ratificación de su procesamiento (imputado de contrabando, asociación para delinquir, y otros delitos), culminaba intensas actuaciones realizadas a lo largo de los dos años.
Junto a él aparecen otros implicados, como el Cnel. Walter Griecco, Eduardo Valiño Pavón y el prófugo, José del Cueto Narbondo (ex fiscal de Rivera), además de aduaneros de Rivera y Montevideo, caudillitos políticos pachequistas, etc. Todo empezó cuando Púrpura era Juez Ldo. de Intrucción de 2º Turno de Montevideo; sus actuaciones dejaban mucho que desear, pese a lo cual en oportunidad de un movimiento de magistrados -a fines de 1967- fue llevado al Juzgado en lo Penal de 1er. Turno (técnicamente un ascenso). Al año siguiente comenzó a ser ostensible la participación en actividades ajenas a sus funciones: la Asociación de Magistrados Judiciales hizo un planteo ante la Suprema Corte de Justicia en tanto que tomaron estado público las denuncias sobre una extraña oficina que Púrpura tenía en el Victoria Plaza Hotel. En febrero de 1970 la S. C. J. designó una comisión encargada de investigar todos los hechos que se le atribuían; apenas un mes después, actuaciones policiales determinaron la captura de un sujeto que, creyendo haber sido delatado, comenzó a acusar a aduaneros, y señaló al Fiscal de Rivera Dr. del Cueto, como quien se encargaba de agilitar trámites aduaneros y judiciales para la entrega de coches incautados por contrabando dando el nombre del financista de la maniobra. Comenzaron los procesamientos en Rivera, se pidieron capturas y cuando, apenas cinco días después fue detenido Olindo Tito (caudillo pachequista de aquel departamento) a Púrpura y a del Cueto. Este fue citado al día siguiente; negó las acusaciones pero no vaciló en comprometer a Púrpura, mencionando asimismo al propio Jorge Pacheco Areco, ministro Cersósimo, etc.
Recién en julio de 1970 la Suprema Corte se dedicó al estudio del informe producido por el Fiscal de Corte, Dr. Guido Berro Oribe, quien aconsejaba la inmediata destitución de Púrpura o, por lo menos, severas sanciones. Finalmente, el 5 de setiembre la Corte degradó al magistrado designándolo como Juez de Paz pero Púrpura renunció. También el Juez Ldo. de Rivera, que había estado omiso en el comienzo de las maniobras de la banda, Dr. Hugo Castagnet Paiva, fue sancionado al ser nombrado Juez de Paz en Dolores. Pese al tiempo transcurrido continuaba la sustanciación de un voluminoso sumario judicial que, elevado a la vista del Fiscal Letrado Departamental, Dr. Barbagelata, culminó en once nuevos procesamientos entre ellos el de Púrpura.
Hasta ese momento, todas las actuaciones demostraban, sin lugar a dudas, que el ex magistrado (al que la Corte retirara el título de abogado) integraba una organización "para delinquir" cuyos fines era contrabandear autos y luego legalizar su ingreso al país. Para ello se contaba con la complicidad de aduaneros que figuraban como denunciantes de los contrabandos (calificados de "técnicos"), incautaban los autos, y "agilizaban" los trámites (por intermedio de del Cueto y Púrpura) para la entrega de los vehículos a los denunciantes. Apareció otro coche, un Meredes-Benz, que en un principio se creyó de origen brasileño comprobándose que lo había traído – al amparo de una ley especial - el Cnel. Walter Griecco que a su vez vendió al Banco Transatlántico en una operación nada clara. Y por este lado se descubrió la vinculación de Púrpura con toda la " rosca " que operó desde el BTU.


• Otros nombres par el Prontuario.

En el correr de estos años ha ido aclarándose la intrincada madeja; a cada paso surgen nuevos nombres implicados en sucios manejos del ex-magistrado. Algunos tienen una triste historia como el contrabandista Mario Scoccozza, o Edmundo Dupetit (del BTU), Cuomo (uno de los delincuentes responsables de la estafa de CUOPAR), los hermanos Raúl y Millón Fontaina y Jorge Severino (al principio, socios en el "respetable" estudio montado en el Victoria Plaza Hotel), pero todos ellos están vinculados —ineludiblemente —a oscuros intereses que pueden en algunas circunstancias coincidir con los de la "rosca".


MUERTE de Soledad Barret

MARIO BENEDETTI

VIVISTE aquí por meses o por años
trazaste aquí una recta de melancolía
que atravesó las vidas y las calles

hace diez años tu adolescencia fue noticia
te tajearon los muslos porque no quisiste
gritar viva Hitler ni abajo Fidel

eran otros tiempos y otros escuadrones
pero aquellos tatuajes llenaron de asombro
a cierto Uruguay que vivía en la luna

y claro entonces no podíamos saber
que de algún modo eras
la prehistoria de Ibero

ahora acribillaron en Recife
tus veintisiete años
de amor templado y pena clandestina
que nunca se sepa cómo ni por que
los cables dicen que te resististe
y no habrá más remedio que creerlo
porque lo cierto es que te resistías
con sólo colocárteles en frente
sólo mirarlos
sólo sonreír
sólo cantar cielitos cara al cielo
con tu imagen segura
con tu pinta muchacha
pudiste ser modelo
actriz
miss Paraguay
carátula
almanaque
quien sabe cuantas cosas
pero el abuelo Rafael el viejo anarco
te tironeaba fuertemente la sangre
y vos sentías callada esos .tirones
Soledad no viviste en soledad
por eso tu vida no se borra
simplemente se colma de señales
Soledad no moriste en soledad
por eso tu muerte no se llora
simplemente la izamos en el aire

desde ahora la nostalgia será
un viento fiel que hará flamear tu muerte
para que así aparezcan ejemplares y nítidas
las franjas de tu vida
ignoro si estarías
de minifalda o quizá de vaqueros
cuando la ráfaga de Pernambuco
acabó con tus sueños completos

por lo menos no habrá sido fácil
cerrar tus grandes ojos claros
tus ojos donde la mejor violencia
se permitía razonables treguas
para volverse increíble bondad

y aunque por fin los hayan clausurado
es probable que aún sigas mirando
Soledad compatriota de tres o cuatro pueblos
el limpio futuro por el que vivías
y por el que nunca te negaste a morir
Publicado en MARCHA el 19. 1. 1973


IBERO GUTIÉRREZ: INFORME

SOBRE EL ASESINATO

Durante siete días, cronistas de CUESTION interrogaron a familiares de Ibero Gutiérrez González, rastrearon datos e informaciones sobre las actividades del Escuadrón de la Muerte, consultaron a abogados e investigadores policiales. Esa indagación permitió detectar algunos elementos aún no difundidos sobre el asesinato de Ibero y sobre las actividades de ciertos grupos para-policiales. En ese capítulo se incluyen revelaciones claves, algunas de las cuales puede resultar de capital importancia para el total esclarecimiento de los asesinatos cometidos por el Escuadrón. Este es el texto del informe elaborado por los cronistas de CUESTION.

CUANDO Ibero Gutiérrez González regresó de Europa, luego de dos meses de permanencia en Francia y España, envió a un sacerdote amigo de su padre, en cuyo domicilio madrileño se había hospedado, una carta en la cual le solicitaba le enviara unos libros que había dejado allá. La carta llegó abierta a manos del religioso y su domicilio y su parroquia fueron allanados. A duras penas el propio sacerdote evitó una temporada en la cárcel. También en París, la casa amiga donde Ibero permaneció unos días, fue prolijamente allanada por la policía. Eso sucedió en 1968. Ibero tenía entonces 18 años. No había, en aquel momento, justificaciones aparentes para esos episodios. Un premio en el concurso de Radio Habana y una breve estadía en Cuba eran los únicos extremos que podían explicar. Poco tiempo después, un diario norteamericano publica una gran fotografía de Ibero, como ilustración de aquellos hechos, en la que se le sindica como "jefe tupamaro",
¿Quién proporcionó esa fotografía al diario yanqui? ¿De dónde surgieron los datos Personales que se incluyen en la nota? ¿Cómo explicar la absurda acusación que se hace allí contra Ibero, y presentándole, nada menos que como "jefe tupamaro"?
Sus familiares, su compañera, sus amigos se plantean hoy insistentemente esas preguntas. Y muchas otras. Por ejemplo: ¿por qué la insistente persecución desatada contra Ibero durante estos últimos cuatro años? ¿ Por qué las mentiras, las mistificaciones, las ambigüedades tendientes a construirle una imagen de sedicioso, que se complementa a la perfección con la intención que refleja el cartel que apareció sobre su cadáver, el lunes 28: "Vos también pediste perdón. Bala por Bala. Muerte por Muerte. C.C.T". (Comando Caza Tupamaros)?.
Quizá Ibero fue una víctima prefabricada. El 7 de setiembre de 1971 su nombre apareció en una lista publicada por "El País", donde se le sindicó, también, como sedicioso. Pero Ibero sólo había estado 90 días detenido, sin pruebas y había sido excarcelado por la Fiscal del Crimen, doctora Gonella, que no encontró méritos para acusarlo. Y se sabe que ni un sedicioso está solo 90 días en la cárcel si es culpable de "asociación para delinquir" ni la doctora Gonella es una fiscal blanda, despojada de prejuicios políticos e ideológicos. Por supuesto. Ibero y sus abogados probaron fehacientemente que no tenía vinculación alguna con el delito de que se le acusaba (atentado contra la quinta presidencial) y que el día del hecho Ibero estaba en su casa. Tenían testigos calificados para probarlo. Y lo probaron. Y de inmediato Ibero fue excarcelado por la Fiscal, cuyo dictamen refleja en el caso la opinión del propio Poder Ejecutivo. Y en las circunstancias en que se registró la excarcelación correspondió a un sobreseimiento.
Pero hubo más. Mucho más. Cada vez que se produjo un hecho espectacular (asalto al BFI, secuestros) Ibero fue buscado, indagado por la policía. En cada oportunidad Ibero se presentó y probó que nada tenía que ver con esos hechos, con testigos y testimonios calificados. Nunca la policía encontró en esas oportunidades indicios de ninguna clase para que fuera procesado. No obstante, como tantos otros ciudadanos inocentes durmió algunas noches en Jefatura "mientras se averiguaba", fue recluido en un cuartel. "Ibero no consideraba deshonroso ser "tupamaro", recuerdan hoy sus familiares, pero nunca nadie probó que lo fuese". Incluso, cuando fue excarcelado, no fue, como los "sediciosos", enviado a una dependencia militar. Pero Ibero, militante estudiantil y del Frente Amplio, ubicado políticamente en el Movimiento de Independientes 26 de Marzo, era perseguido. ¿Por qué, por quiénes? La casa de sus padres fue allanada, incluso estando la familia en el interior, veraneando: la persecución se extendía a la familia. Y hasta la semana pasada, ese extremo adquirió niveles de ensañamiento. Se dijo que estaba vinculado a grupos sediciosos, y hasta la doctora Gonella ya había dicho que no. Se habló de que su domicilio era "desconocido", y cuando se casó con Olga, Ibero dio, como correspondía, su dirección a las autoridades competentes y allí vivía. Se afirmó que había estado varias veces recluido y ya sabemos cómo es esa historia. No se dijo, por supuesto, que había sido excarcelado por falta de méritos para acusarlo, que no había indicio alguno que lo vinculara a los comandos revolucionarios.
El propio Ibero contó a sus amigos: "Cuando me interrogaba el juez un funcionario entró al despacho y le dijo que alguien quería hablarle. ¿Quién es?, preguntó el juez. "El comisario Otero", respondió el funcionario. Y el juez salió y habló con Otero". Y después volvió y, aún careciendo de pruebas como la propia fiscal luego lo admitió, mandó a Ibero a Punta Carretas. Otra vez, la inquietante pregunta, la pregunta de siempre: ¿Quién, desde dónde, desde cuándo, por qué, dirigía la persecución contra Ibero? ¿Quién tiene el brazo tan largo como para llegar a Madrid, a París, a los Estados Unidos? ¿Qué habló el comisario Otero aquel día con el juez?
El martes 29 los matutinos alcanzaron la primer respuesta: había aparecido el cadáver de Ibero Gutiérrez González, en un lugar apartado, con 13 balazos en el cuerpo, asesinado por el Comando Caza Tupamaros, una de las tantas caras del Escuadrón de la Muerte.

Sus últimos pasos

Cuenta el padre de Ibero: "El domingo 27 almorzó en mi casa, con la familia. Luego Olga, su esposa, fue a casa de una compañera a estudiar, En mi auto yo llevé a Ibero hasta su departamento - Eran las 3 de la tarde, aproximadamente. Lo dejé en la esquina, a poca distancia de su casa, con el brazo levantado, saludándome. Esa es la última imagen que tengo de él".
Dice Olga, su compañera: "Quedamos en encontrarnos a las diez y media u once de la noche. Él iba a pasar a buscarme por la casa de una compañera, donde yo estaba estudiando. No vino y eso nos sorprendió, porque Ibero era puntual. Así que cerca de medianoche estábamos muy nerviosas, porque no aparecía. Con unos familiares fui hasta nuestro apartamento y allí todo estaba en orden. Ibero no estaba. El lunes en la mañana, temprano, fui con el padre de Ibero a la Jefatura. Allí dijeron que no sabían nada de él. Seguimos investigando hasta cerca de las 7 de la tarde, sin resultado. Fue cuando nos informaron que había aparecido su cadáver"
Según el parte policial el cuerpo fue encontrado cerca de las 12 del lunes. De acuerdo al informe forense, Ibero murió entro la medianoche del domingo y las 3 de la madrugada del lunes. Eso es todo, No hay más datos. El Escuadrón de la Muerte sabe cubrir sus pasos.

• El informe del forense

El cadáver de Ibero Gutiérrez presentaba las siguientes heridas:
* esquimosis y hematosis en cara anterior y posterior del tórax. Algunas alargadas, provocadas por objetos contundentes; otras redondeadas, como si hubieran sido provocadas por patadas. Algunos de esos golpes provocaron fracturas de costillas.
* 2 orificios de bala transfixiantes de brazo derecho. Uno de ellos fracturó el húmero.
* 1 herida de bala transfixiante de dedo de mano izquierda, con fractura de falange.
* 1 herida de bala transfixiante de brazo izquierdo.
* 1 herida de bala transfixiante en región occipito-parietal derecha, transfixiante de cerebro. Este proyectil se extrajo debajo de la piel de la región frontal, lado derecho.
* 2 heridas de bala, preauriculares, derechas.
* 1 herida de bala en región carotidea izquierda. El proyectil fracturó el maxilar inferior.
* 1 herida de bala supraclavicular izquierda.
* 2 heridas de bala en la cara posterior del tórax, una derecha y otra izquierda.
* 2 heridas en cara anterior de tórax.
No hay más detalles de heridas en el parte forense. En total 13 balazos, todos de calibre 38, disparados por varios revólveres, según se estableció en los peritajes. Por lo menos tres revólveres.
Además, en el pecho de Ibero Gutiérrez aparecieron dos marcas paralelas, largas, finas, aparentemente provocadas por sogas. ¿Permaneció atado (a una silla, probablemente, por la ausencia de marcas en la espalda) hasta instantes previos a su asesinato y se hizo las marcas al intentar liberarse de las ataduras? ¿Fue acribillado atado y de ahí los balazos en los brazos, que levantó en un gesto instintivo? Como se verá más adelante algunos extremos de esas hipótesis pueden servir para rastrear alguna pista que conduzca a los autores materiales del asesinato.

Las pistas

El Escuadrón de la Muerte (o cualquiera de sus sellos colaterales) no deja pistas, habitualmente. Si las deja, tienen una característica singular: cuando se inicia la indagación policial, se desvanecen, se diluyen, terminan por evaporarse.
No obstante, en este caso hay posibilidades de encontrar alguna, según aseguran veteranos investigadores policiales. Veamos.
I) El cuerpo apareció debajo de un árbol, a unos quince metros de la intersección de Camino de Las Tropas y Camino Melilla. Es una zona relativamente despoblada. El lugar exacto donde apareció el cuerpo está alejado de casas. No hay vecinos en las proximidades. No obstante, los hay en un radio de unos 350 metros y precisamente por tratarse de una zona apartada, cuyos moradores están habituados al silencio nocturno de la zona, cualquier ruido (detonaciones, motores, gritos) es audible a muchos metros de distancia y fácilmente detectable por los moradores más cercanos. Según el parte técnico la muerte de Ibero se produjo entre las 24 y las 3 de la madrugada. Según todos los indicios no fue asesinado en el lugar que apareció el cadáver, sino que fue llevado allí ya muerto. Sea como sea. los asesinos estuvieron en Camino de las Tropas y Camino Melilla entre las 24 del domingo y las 3 de la madrugada del lunes, si mataron allí a Ibero, o entre las 24 del domingo y las 12 del lunes, cuando, según el parte policial, fue descubierto el cadáver gracias a un "aviso anónimo". Esas, por supuesto, son las horas topes y los plazos pueden, aún, ser mayores. De todas formas queda claro que la presencia de extraños, de automóviles y quizá los ruidos de detonaciones muy posiblemente no hayan pasado inadvertidos a los vecinos del lugar, ya que, eventualmente, los asesinos estuvieron en el lugar, recorriendo caminos y carreteras, entre la medianoche del domingo y el mediodía del lunes. Un lapso demasiado extenso como para que hayan pasado inadvertidos por todos, en todo momento. ¿Nadie escuchó voces, nadie vio automóviles, nadie observó—a la luz de la luna o, el sol— el rostro de ningún extraño en las proximidades, nadie oyó gritos o detonaciones? Quizá la policía no pueda contestar esas preguntas: no ha investigado por ese lado.
2) Ciertos detalles de las heridas permiten profundizar algunas pistas. Todas fueron ocasionadas por armas de calibre 38, que utiliza, como se sabe, la policía. Por lo que se sabe, fueron varias (por lo menos tres) las armas que se vaciaron en el cuerpo de Ibero. Un examen balístico realizado en base al hecho de que las estrías dejan marcas diferentes, podría ayudar a limitar el número de posibilidades para conocer más detalles sobre las armas usadas. No hay indicios de que ese examen se haya realizado.
3) El ángulo desde el que fueron disparados los balazos sobre un Ibero aparentemente atado a una silla, puede —otras veces, muchas, ha servido para ello— proporcionar datos sobre la altura y otras características físicas de los o alguno de los asesinos. Del mismo modo, un estudio dactiloscópico a fondo del cartel que colgaba del cuello de Ibero, podría ayudar también en la investigación, como siempre ha ayudado en casos similares. Pero ninguno de los dos extremos han sido tenidos en cuenta por la policía.
4) Huellas digitales, altura aproximada de los asesinos, descripción de algunos o alguno de ellos proporcionadas por vecinos del lugar donde apareció el cadáver, datos sobre automóviles y presencia de extraños en el lugar, detalle sobre frases intercambiadas entre los asesinos cuando mataron o dejaron a Ibero en Camino de las Tropas y Camino Melilla, son posibilidades de pistas, que para concretarse o no dependen de la diligencia con que a ese nivel se investigue. Otros hechos policiales (cientos, miles de ellos según opinan los expertos encuestados por CUESTION) se han aclarado en base a posibilidades de pistas exactamente iguales a las de este caso, indagadas a fondo. Pero en el caso de Ibero nada se investiga a fondo.

• Los testimonios

Antes que nada, Ibero era un militante. Un hombre comprometido con su tiempo y con su padre. También, un artista. Un creador. Un creador cuyo talento se reflejaba en sus pinturas (consideradas excelentes por los expertos), en sus poemas, en sus fotografías. Además, un compañero, un amigo entrañable de su padre, su madre, su hermana, su compañera, y de los jóvenes y adultos cercanos a su militancia política y estudiantil. A ese nivel CUESTION auscultó opiniones. Las respuestas trazan una semblanza objetiva de Ibero.
—De su padre: "Ibero y yo dialogábamos mucho. De nuestras afinidades, de nuestras discrepancias. El era un hombre inteligente, un creador, sobre todo un creador. Quizá en algunos aspectos pensaba que yo conservaba aún las limitaciones propias de mi generación, que vivió ciega a muchas cosas. Y probablemente tenía razón, pienso ahora. De todos modos nuestras charlas, en las que afloraban nuestras coincidencias y nuestras diferencias, nos sirvió de mucho a los dos. Sí. A ambos, estoy seguro de ello. Hay una fotografía (señala una ampliación de la publicada en los diarios) que define a Ibero tal cual era. Maduro, tremendamente maduro, siendo un niño. Vea su mirada, fíjese en la seriedad y la pureza infantil que refleja su mirada. Sí. Así era Ibero. Así hasta el último día. Hasta el mismo domingo, cuando me dejó su última imagen; su brazo en alto, saludándome".
—De su compañera: "Nos queríamos, sabíamos que nuestra pareja era importante, pero que no tenía sentido, que perdía todo sentido si no se extendía a los demás, si no existía en relación a la causa de liberación de nuestro pueblo. Así vivíamos queriéndonos, entre la militancia y las luchas estudiantiles y las tareas políticas. Ibero era un hombre, un militante, un luchador. No quería aislarse, meterse solo dentro de sus cosas, separarse de los demás, lo que comprendía que era bueno para los otros. Y esa fue, siempre, su lucha".
—De sus compañeros de facultad y de militancia: "Ibero era inteligente, prudente, sensible a toda injusticia, fuera ejercida contra quien fuera" (Alvaro).
"Yo lo conocí mucho. Un día me dijo: "Tenemos poco tiempo. Hay que vivir de apuro. Hay tareas que no pueden esperar". Y esas tareas eran, para él y para todos nosotros, las de la militancia por la causa de la liberación". (Jorge).
"Sí. yo fui compañero de facultad de Ibero y le puedo asegurar que a muchos de nosotros nos anima un estímulo: el de ayudar a encontrar a los responsables, a los asesinos". (Miguel).

La investigación

Cuarenta y ocho horas después del asesinato de Ibero, el Frente Amplio solicitó en el parlamento una investigación sobre el Escuadrón de la Muerte. Existen ya, particularmente a nivel judicial, elementos de sobra para encauzar esa indagación, además de los datos que reúna por sí el parlamento, si prospera el planteo del Frente Amplio. Aunque quizá ese no sea el único camino existente para desbaratar a las bandas para-policiales, la intervención parlamentaria puede contribuir decisivamente con ese propósito. Ya hay demasiados muertos como para seguir esperando.


LOS OTROS CRÍMENES
DEL ESCUADRÓN

Con el brutal asesinato de Ibero Gutiérrez González son ya cuatro las víctimas del siniestro y tenebroso "escuadrón de la muerte". Pero su mano está también tras los cientos y cientos de atentados que, noche a noche, son perpetrados con total impunidad contra los hogares, locales políticos, comercios de personas frentistas o vinculadas, familiarmente, con integrantes del MLN. Para estas acciones —según sea su naturaleza— ha adoptado distintos nombres: Defensa armada nacionalista (DAN), Comando Armando Leses, Brigadas Nacionales, JUP, LYS (debe recordarse un pasquín hecho llegar a mediados del año pasado hasta la casa de determinadas personas, que decía: . . ."Estamos alertas, preparados y vigilantes. Si estas amenazas se materializan en algunos de esos integrantes o en cualquier ciudadano uruguayo que no sea antipatriota y traidor como Ud., actuaremos en consecuencia. Los responsables pagarán con su vida. Ud. puede estar entre ellos"), o el Comando Caza Tupamaros, responsable de la última muerte.

No creo en brujas pero...

Una noche de 1962, el entonces jefe de policía de Montevideo, Cnel. Mario O. Aguerrondo, entró en el diario "El País". Era el momento en que a Soledad Barret y, después, a otras personas se las sometió a distintos castigos tras lo cual se les tatuaba una cruz svástica con hojas de afeitar o cualquier otro objeto cortante. El jerarca se reunió con el cronista policial y responsables del diario, al día siguiente "El País" mostraba una fotografía obtenida en una manifestación meses atrás y en la que se había identificado —entre otras personas a la joven militante. De esa manera la policía —en aquel momento muy activa en la organización de golpes como el asalto a la Universidad que durante años tuvo separado de su cargo al comisario Orestes Braida Arbulo— trataba de desviar la atención sobre las bandas fascistas que ella misma armaba.
Fue, asimismo, por esa fecha, que un asesino protegido por la oscuridad de la noche arrojó una bomba incendiaria contra un club comunista. El fuego causó la muerte de una criatura de meses, hija de los cuidadores del local. Esta vez el escándalo había sido muy grande y la policía no tuvo más remedio que "aclarar" el caso y detener al homicida que, casualmente, resultó ser un habitual informante y delator ubicado en el medio estudiantil.
En materia de bandas fascistas hay, como se ve, una larga y, muchas veces, dolorosa experiencia. En la medida que el liberalismo no les molestaba se mantenían en forma larvaria hasta que un acontecimiento como la Revolución Cubana las llevó a la acción en "defensa de la democracia" y del "mundo occidental y cristiano". Desde la embajada norteamericana, a través de sus agentes se financió a grupos como la Confederación Sindical del Uruguay (intentando quebrar al movimiento obrero) o el Movimiento Estudiantil de Defensa de la Libertad (MEDL) que ya en 1962 y, por medio de una conferencia de prensa, trataba de desvincularse de otros grupos igualmente totalitarios (como el FEDAN, MOENSU, Alerta, Gallo, etc.), acusando a la Lista 15 de ser "tontos útiles" (sic) y publicitando la expulsión de un tal Eduardo Fernández que en una reunión gritó entusiastamente "¡Heil Hitler!".
No es por cierto exagerado encontrar en todos estos elementos los antecedentes de la propia JUP.
Pero esta vez la oligarquía ha ido mucho más lejos: prohijó la creación del "escuadrón" nutriéndolo de policías e integrantes de grupos "demócratas", como quedó bien claro con el procesamiento de los secuestradores del Dr. Carlos Maeso (abogado de HYTESA por el que se pidió un rescate de 25 millones de pesos).
La identificación de Eduardo Denis Falcon Filgueiras, Washington Angel Grignoli, Llamil (o Yamil) Wallace Pereuchena (los tres del D-6 de la Dirección de Información e Inteligencia, que comandaba el comisario Macchi), Enrique "Quico" Fernández Albano, y Héctor Blas Quinteiro fue un rudo golpe que la Justicia asestó al "escuadrón". Y sirvió, para mostrar los elementos humanos que lo integran: por un lado, policías —y no agentes cualesquiera, sino integrantes de una repartición que tiene como misión específica la represión de la guerrilla—, por otro, civiles como el tal Fernández Albano, vinculado a grupos estudiantiles de derecha, servil instrumento de la embajada yanki de la que era agente informante. También el año pasado, en setiembre, se denunció al médico paraguayo Angel Pedro Crosa Cuevas —de siniestros antecedentes— como un integrante del "escuadrón" sin que ello fuera jamás desmentido.
Finalmente, y aún cuando parezca reiterativo del Informe Especial hecho por Eduardo Galeano (en el número anterior de CUESTION) debe recordarse que a Antonio Manuel Ramos Filippini lo fueron a buscar cuatro sujetos que mostraron —no sólo a su madre, también a él mismo— documentos que los identificaban como policías. Que en esta u otra hazaña se han visto coches de los habitualmente usados por la policía.
Los eufemismos, las fórmulas vagas usadas por los redactores de los comunicados policiales, incluso las frases como "respuesta a las actividades de la delincuencia organizada" demuestra —en forma elocuente y frente a cualquier habitante del país— complacencia por la acción del "escuadrón". Ello sería suficientemente grave y condenable, pero si ese mismo uruguayo capaz de advertir la simpatía de la policía por el "escuadrón" busca la información correcta, entonces podrá advertir —asombrado horror— que más que simpatía hay un verdadero encubrimiento. Más que ello, aún, una participación directa.


Publicado en la Revista Cuestión, Año 1, Nº 8 del 28 de agosto de 1971

"El trasfondo político"


LA VIOLENCIA DE LOS "DE ARRIBA"

La violencia de los "de arriba" siguió acentuándose durante los cincuenta y dos días de forzosa y arbitraria ausencia de CUESTION en la calle. Pero la respuesta popular es cada vez más contundente para la oligarquía gobernante que percibe día a día la pérdida definitiva de sus tradicionales y sumisos "rebaños" de engañados o estafados. Muchos resonantes sucesos de innegables derivaciones políticas se desencadenaron durante el período pasado desde el 7 de julio hasta la fecha y su sola enunciación resulta suficiente para advertir por un lado la sucesión de "golpes" encuadrados en la "línea dura" gubernamental que apuntan sólo al pueblo y por otra parte los violentos cimbronazos que sacuden al regimen del señor Pacheco Areco.

Violencia Fascista

En tanto las estadísticas de la Jefatura de Policía de Montevideo se preocupan de ennumerar minuciosamente los daños sufridos por "clubes" políticos del oficialismo y contabilizan sólo un par de locales del Frente Amplio afectados por atentados, grupos fascistas amparados por la policía en su accionar acosaron decenas de domicilios de militantes sindicales y políticos y ametrallaron o arrojaron bombas a no menos de medio centenar de sedes de los Comités frentistas.
El 21 de julio Montevideo fue sacudida por más de 14 atentados y en varios de los lugares elegidos aparecieron por segunda vez panfletos mimeografiados que identificaban a sus autores como integrantes de los comandos DAN (en homenaje al espía yanqui Mitrione).
* El 23 de julio se producen otros siete atentados en distintos puntos de la ciudad, en tanto que desde el interior llegaban día a día informaciones de numerosos baleamientos a locales partidarios del Frente Amplio y domicilios de militantes.
* La madrugada del 31 de julio pasó a ser la del bautizo de sangre de las bandas fascistas organizadas que culminaron su escalada con el cobarde asesinato de Manuel Antonio Ramos Filippini, luchador social que algunos meses atrás estuvo recluído en Punta Carretas. Los autores del fusilamiento se autoidentificaron como integrantes del Comando Caza Tupamaros "Oscar Burgueño".
* Quizá por simple azar, el día anterior fue ultimado el agente policial Ildefonso Kazlauskas, hecho que la gran prensa y la policía explotó políticamente hasta que días después se determinó que sus motivaciones estarían encuadradas en la crónica roja cotidiana.
* El 6 de agosto se anunció la desaparición del estudiante de Medicina y agente policial de 2ª de Sanidad Policial, Abel Ayala Alvez (27) quien desde hacía 20 días faltaba de su domicilio. Hasta los diarios más conservadores especularon con la posibilidad de que fuera otra víctima del Comando Caza Tupamaros.
* En la madrugada del 6 de agosto un atentado, llevado a cabo por dos jóvenes de notoria vinculación a la JUP, contra un local del Frente Amplio del Prado, tiene una trágica derivación accidental. Después de lanzar bombas incendiarias los autores de la agresión son perseguidos y detenidos por militantes del propio Comité afectado. Despojados de sus armas, una de éstas se dispara accidentalmente cuando estaba en manos de uno de los captores y el joven Alfonso Zapicán Arhancet (16) cae herido de muerte. El episodio fue explotado desvergonzadamente por los diarios de la reacción pero la Justicia de Instrucción probó categóricamente (con el testimonio del propio compañero de la víctima) que se estaba ante un homicidio ultraintencional.

La Represión al Firme

No menos activas que las hordas fascistas estuvieron las fuerzas de la represión en el mismo período de 48 días. Las internaciones de militantes políticos y sindicales, de excarcelados y estudiantes, se siguieron sucediendo hasta culminar con el indignante episodio del estudiante de UTU Heber Nieto (17), el 24 de julio. Pese a todos los intentos de "sacarse el sayo", los policías de la Dirección de Información e Inteligencia que actuaron en la represión de los estudiantes de la Escuela de la Construcción, quedaron señalados como los autores del disparo calibre 22 que tronchó la joven vida de Nieto. Los peritajes y testimonios obtenidos por el Médico Forense Dr. Carlos Arzuaga y por la propia sala de abogados de la UTU fueron concluyentes.
La derivación casi inmediata resultó ser la consumación de un atentado dinamitero contra el domicilio de Arzuaga y la prohibición expresa por parte del Consejo Interino de la UTU de difundir el informe letrado aunque igualmente pudo ser conocido por la opinión pública, a través de publicaciones independientes.
La demostración popular multitudinaria que acompañó los restos del joven estudiante caído, se originó en el pesar colectivo, pero tuvo auténtico y espontáneo sentido militante. Fue otra batalla perdida por el régimen.
* Otra arista de la represión indiscriminada la constituyó sin duda la detención masiva de manifestantes. El 23 de agosto fueron arrestados 94 integrantes de la marcha del silencio organizada por los familiares de presos políticos y en protesta por arbitrarias internaciones en los cuarteles. Cinco días después 42 estudiantes que participaban en manifestaciones de repudio por la muerte de Heber Nieto, también fueron conducidos a la Jefatura de Policía, tras una de las clásicas "gaseadas" y embestidas de la caballería de la Republicana.

Gobernar a los "Piñazos"

* Con el levantamiento de las Medidas de Seguridad, por parte de la Asamblea General, el 14 de julio pasado, se originó un enfrentamiento de poderes que actualmente se ha diluído con la dilatación del juicio político al presidente Pacheco Areco, a consideración del Senado. El proceso cronológico fue el que sigue:
14/VII - La Asamblea levanta todas las Medidas de Seguridad.
15/VII - El Consejo de Ministros firma el decreto de reimplantación del virtual estado de sitio e invoca nuevos elementos que justifican la medida so pretexto de la defensa de la seguridad del Estado.
16/VII - Se difunde por la policía el Documento 5 de los Tupamaros y otros planes incautados en distintos procedimientos (algunos realizados meses atrás), así como también se exhibe el moderno y avanzado armamento incautado a las fuerzas guerrilleras.
22/VII - La Cámara de Diputados decide el juicio político al Presidente Pacheco Areco, el cual deberá ser llevado a cabo por la Cámara Alta.
26/VII - Violando claros preceptos constitucionales, Pacheco Areco es proclamado por núcleos reeleccionistas de 14 departamentos del interior y la capital.
28/VII - Un decreto presidencial impide la concesión de asilo a los ciudadanos excarcelados que han cumplido condenas por delitos políticos. Se agudiza el enfrentamiento de los Poderes Ejecutivo y Judicial, que a esta altura han chocado ya frontalmente a raíz del desconocimiento por Pacheco y Sena del recurso de habeas corpus dictado por la justicia a favor de los ciudadanos Ary y Sonia Quiroga. Paralelamente el Juez de Instrucción de 1er. Turno Dr. Amilivia emplaza por desacato al Presidente y Ministro del Interior.
2/VIII - La policía irrumpe violentamente en el Juzgado de 1er. Turno, donde se procesan las actuaciones por desacato e invoca argumentos no muy convincentes, sobre un presunto copamiento del local judicial.
6/VIII - Envalentonado y haciendo gala de invulnerabilidad Pacheco Areco acepta públicamente su postulación presidencial auspiciada por los núcleos reeleccionistas.
10/VIII - Desenmascaramiento total: en la Jefatura de Policía el jefe, Cnel. Legnani y el Embajador Charles Adlair presiden el homenaje recordatorio del espía yanqui Dan A. Mitrione.
18/VIII - Otro decretazo gubernamental impide el ingreso de lo que pasa a denominarse "oficialmente" propaganda impresa subversiva.

La Corrupción del Régimen

Dos sucesos ocurridos en las últimas semanas indican a las claras el proceso de deterioro de la dictadura legal pachequista.

* El 13 de agosto se descubre un voluminoso contrabando de mercaderías (radios, pantalones, etc.), a bordo del carguero "Carmen", cuyo monto asciende a unos 300 millones de pesos. Inmediatamente se identifican a algunos de los destinatarios del "matute", pero también se sabe y trasciende que hay "peces gordos" involucrados en el "affaire". Versiones que circularon con mucha insistencia daban por hecho que un diputado oficialista que fue visto el día del descubrimiento del "matute" por la zona portuaria, sería el capitalista del contrabando multimillonario.
Sin embargo, con el procesamiento de algunos involucrados de importancia secundaria, el asunto se diluye y la investigación cesa.

* El 17 de agosto el vespertino La Idea inicia una campaña pública de denuncias de las maniobras cometidas por el Subsecretario de Salud Pública Angel César Ronco que comprenden desde beneficios personales (arreglos de su casa y auto, etc.) hasta componendas colectivas para la negociación de vales de nafta y "encubrimiento" de robos cometidos en dependencias del Ministerio. Ronco elevó su renuncia al Ministro Ravenna pero éste resolvió rechazarla y otorgar en cambio una licencia que parece ser definitiva. En tanto se dispuso una multiplicidad de investigaciones de las maniobras denunciadas que fueron avaladas por los dirigentes sindicales de FUS.

Los Desvelos de Sena

El gobierno recibió en este período numerosos golpes a manos de las organizaciones armadas.

* 12/VII - El Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) detiene al industrial Jorge Berenbau, uno de los principales del complejo textil que integran, entre otras, las fábricas Hytesa, Sadil y Realtex, y lo confinan en la llamada "Cárcel del Pueblo". Un militante del M.L.N. es detenido en la acción.

* 12/VII - 17 personas, acusadas por los tribunales del régimen, de militar en las filas del M.L.N. son procesadas y confinadas en las cárceles de Punta Carretas y Cabildo. El "golpe" no tuvo la resonancia prevista por el Ministerio del Interior y los diarios de la oligarquía, empañado por la perfección del secuestro de Berenbau.

* 15/VII - La agencia Tacuarembó del Banco de la República es desvalijada por un comando tupamaro: 85 millones de pesos pasan de las arcas del aparato económico del régimen, a otras manos.

* 17/VII - La "inexpugnable" cárcel de Punta Carretas, dolor de cabeza constante del inefable De Brum Carbajal, abre sus puertas para Raúl Bidegain, ante la sorpresa del gobierno, Ministerios, carceleros, etc.
El "sosías" que le suplantó, su hermano Gabriel, es procesado.

* 30/VII - Las teletipos del mundo entero vibran ante la increíble noticia: 38 mujeres militantes de organizaciones de lucha armada recluídas en la Cárcel de la calle Cabildo fugan por la noche en lo que la prensa capitalina define como la más espectacular evasión de la historia del país. A estar por la versión difundida por el semanario "Al Rojo Vivo", las mujeres se reintegraron masivamente a la militancia activa de sus organizaciones.

* 18/VIII - Luis Fernández Lladó, industrial vinculado estrechamente a los directorios de las empresas Frigorífico Modelo S.A. y FUNSA es secuestrado por la "OPR 33".

* En estos días los órganos de difusión capitalinos dan cuenta de la existencia de negociaciones entre las empresas del complejo Berenbau y el M.L.N. para liberar al conocido industrial. El Dr. Maeso, asesor y abogado de Berenbau es secuestrado por un comando del "Escuadrón de la Muerte" y retenido durante 43 horas. Los secuestradores son detenidos y procesados: tres funcionarios policiales del D. 6 de la Dirección de Información e Inteligencia y dos "amigos" de Maeso.

* El lunes 23, "El Popular" y "La Idea" denunciaron un sórdido episodio que repite el caso de Abel Ayala. Se trata ahora de la desaparición del joven Castagneto, hermano de dos procesadas. La sombra siniestra del Escuadrón de la Muerte (DAN o CCT) sigue planeando sobre los que luchan y sus familiares.

Publicado en Revista Cuestión, Año 1, Nº 8 del 28 de agosto de 1971


«CIA, Escuadrón and Company »


Detrás del Escuadrón...

El último día del pasado mes de julio, una pareja vio el cuerpo de un hombre que yacía entre las rocas cercanas al parador Kibón en Pocitos. El hombre muerto se llamaba Manuel Ramos Filippini; tenía los brazos quebrados y más de una docena de balazos en el cuerpo y la cabeza. Llevados y traídos por el viento, unos volantes dejados allí por los asesinos proclamaban la autoría de la "hazaña". Decían, simplemente: "Comando Caza- Tupamaros Oscar Burgueño".
La madrugada anterior cuatro personas habían ido a buscar a la víctima en su domicilio; dijeron que eran policías y se lo llevaron. Ramos Filippini, procesado un año atrás por "asistencia a la asociación para delinquir", no olvidó quizás que las garantías constitucionales proclaman que el hogar es un sagrado inviolable, que no puede ser allanado de noche, ni siquiera con orden judicial. Debe de haber pensado, lo mismo que la mayoría de los uruguayos, que hace buen rato que en este país las páginas de la Constitución son poco más que papeles olvidados.

Un descubrimiento: Uruguay está en América Latina

Hasta no hace mucho tiempo las noticias sobre la MANO de Guatemala, el Escuadrón de la Muerte de Brasil, los secuestros de militantes en Argentina o los abiertos malones policiales en otros países de América, eran para nosotros solamente lejanas noticias de un continente oscuro, ensangrentado por dictaduras feroces.
No porque aquí la vida fuera idílica. Ya había comenzado la lucha radical contra la oligarquía y sus raíces de injusticia, y la represión desatada contra todos los sectores populares no se manejaba con guante blanco. El pueblo ya tenía sus perseguidos, sus torturados y sus muertos. Pero en ese enfrentamiento subyacían ciertas normas implícitas: todavía las caras de cada quien eran visibles.
La contienda se desarrollaba en más de un plano. Había en primer lugar un enfrentamiento entre los trabajadores a quienes se les había congelado sus ingresos y patrones satisfechos porque, en cambio, lo que se les había congelado eran sus egresos.
Esta oligarquía mandaba reprimir todo reclamo desde sus sillones en los directorios o desde sus butacas en los ministerios. Trabajadores estatales en conflicto (bancarios, de Ancap, de UTE) fueron militarizados, ultrajados, suspendidos o destituídos. Había también una movilización estudiantil, en combate tanto contra una Interventora que para ordenar instaló el caos, como en acciones solidarias con gremios en huelga. A su frente estaban las brigadas de choque y las chanchitas, las balas y los gases. La muerte de cuatro estudiantes son jalones luctuosos de esas batallas, a las que últimamente se han incorporado los asociados lícitos para delinquir: los miembros de la JUP, que atropellan a mano armada a jóvenes liceales, su retaguardia cubierta por distraídos patrulleros y verosimilmente instruídos e impulsados por los centros del poder. Un inventario de sus desmanes ocuparía demasiado espacio y seguramente sería incompleto.
En este año de elecciones el enfrentamiento se procesa asimismo en el plano político –partidario. Los locales del Frente Amplio y de los partidos que lo integran son baleados e incendiados, los pegatineros son detenidos, los brigadistas son severamente interrogados; algunos de ellos han sido confinados en cuarteles. En este campo también se siente la amenaza de un pueblo que se organiza para competir en el campo y con las reglas de juego del propio sistema.
Por último, se desarrolla una lucha de características distintas de las anteriores: la oposición entre la insurgencia armada y el régimen en su conjunto. Aquí la contienda llega a su clímax de violencia, porque en ella el sistema ve comprometida su existencia misma y lanza sus guardianes a defenderlo con severas consignas de represión. Policías y tupamaros han caído para siempre en el campo asfaltado de batalla. La defensa del sistema ha pretextado la implantación de rigurosas medidas de seguridad e incluso ha derivado, indirectamente, en un conflicto de poderes, al punto de que en estos momentos el Parlamento lleva adelante un juicio político al presidente de la República por haber desconocido el levantamiento de las medidas que decretó la Asamblea General. "Enfrentamos a un poderoso ejército clandestino", adujo como explicación el ministro del Interior brigadier Sena, un hombre duro, fanático de la autoridad, convencido de que su rígida concepción del orden es la mejor manera de encauzar las relaciones sociales.
Con todos los excesos que el desarrollo de todas esas contiendas trajo consigo, había en ellas sin embargo una cuota de claridad en su planteo: los enemigos se conocían por su nombre. Ahora la tortura y la muerte alevosa de Ramos Filippini nos ha instalado de golpe en aquel continente bárbaro a cuyas espaldas crecimos: el Escuadrón de la Muerte ha adoptado la ciudadanía uruguaya. Pero esta vez el fascismo ha llegado demasiado tarde.

Las marionetas y sus hilos

Salvo espaciados períodos en que los intereses populares estuvieron sino representados, por lo menos contemplados por los gobernantes, el Uruguay vivió siempre institucional y políticamente enajenado. Los hombres de gobierno fueron, alternativamente, capitanes de industria, terratenientes y banqueros, o fieles representantes de la clase dirigente. Los políticos ejercieron con eficacia su papel de delegados del poder económico y sus servicios fueron largamente recompensados. En los últimos años, coincidiendo con un período en que a la desaparición de caudillos populares sucedió la emergencia de una promoción de oscuros oficiantes, la oligarquía desplazó a sus mandatarios y se sentó en los puestos de comando.
Con una crisis estructural que hace crujir su andamiaje, con una dependencia externa que deja márgenes de maniobra cada vez más reducidos, el Uruguay no puede ya ser más lo que era. Mientras el deterioro económico se agudiza, irrumpe un hecho nuevo: los sectores populares, los más castigados por la crisis, adquieren una conciencia política firme y comprometida. A la oligarquía gobernante se le plantea un dramático problema: ¿cómo subsistir, cómo sobrevivir en la misma condición de siempre? La respuesta es fría y objetiva; la misma que se dieron a sí mismos los capitalistas arruinados de la Alemania de los años treinta. El equipo que ejerce el dominio económico y político debe nazificar el país para que la rosca pueda seguir exprimiendo. La furiosa arremetida contra los movimientos populares no refleja sólo el odio visceral del opresor hacia el oprimido ni la mera concupiscencia del poder; representa la elección del único medio posible para que la clase dominante continúe instalada en las claves del mando.
No a otra cosa responde la "violencia de arriba". Las élites comerciales e industriales, los grandes banqueros como Peirano o Ferrés, los latifundistas como Martinicorena, Gallinal o Touron, no pueden tolerar siquiera un horizonte cargado de amenazas. Mucho menos un contorno presente de seguras agresiones a su predominio hasta ahora incuestionable e incuestionado. La consigna, sostienen, es "mantener el orden".
En realidad no existe un orden a mantener; existe un "Nuevo Orden" a instaurar. A su establecimiento concurren la convulsión permanente en las calles y en los centros de enseñanza, los allanamientos indiscriminados, los atentados a clubes políticos, la censura de prensa, la represión sindical y, ahora, los escuadrones de la muerte.
Pero el proceso de los mecanismos de la reacción fue más lento que el despertar de los desposeídos. Ya es tarde para ellos y los caminos históricos que transitamos son irreversibles. No obstante, sus instrumentos siguen actuando.

Los instrumentos del poder

Las fuerzas policiales –nos referimos, claro está, a los cuadros menores de ese cuerpo- aún no han tomado clara conciencia de su carácter de instrumento del nuevo orden. Actúan con cierta impunidad, por lo menos en el plano de las responsabilidades penales. La prensa ha destacado, sin embargo, algunos hechos significativos. En ciertos procedimientos exitosos de la policía contra la organización armada, se ha descubierto que ésta posee un registro minucioso de los efectivos de aquélla. Todo hace suponer –y cruentas acciones de represalia lo confirman- que, a través de su fichaje, la impunidad a que hacíamos referencia, válida en el orden judicial, no opera con igual eficacia en el terreno de los hechos.
Esa relativa invulnerabilidad se asienta además en otro poderoso instrumento del sistema, tan dependiente de los grupos de poder como el jerárquicamente subordinado que es el instituto policial. Los medios de difusión masiva económicamente poderosos –voceros de hombres con pocos votos y muchos millones- aceptan gustosamente la censura y las limitaciones impuestas por el gobierno a su deber de informar, pero sobre todo acuden a la mentira desembozada, ocultando o deformando los hechos al gusto de sus mandantes. Los casos más clamorosos de esa retorcida manera de encarar la información son bastante recientes. Elegimos dos, elocuentes por su particular dramatismo.
Cuando el militante anarquista Héber Nieto cayó abatido por la bala de un francotirador apostado en la terraza de la Caja de Jubilaciones, la prensa "seria" divulgó con especial destaque el informe que de inmediato elaboró la D.I.I., que atribuía claramente la autoría del crimen a los propios compañeros del pequeño obrero-estudiante. El informe del médico forense, que demostró lo absurdo de aquella presunción, no mereció ciertamente ni los titulares ni los análisis que el documento merecía. El caso del agente Kazlauskas, aparentemente asesinado en medio de un turbio episodio que no hay por qué seguir divulgando, fue presentado de inmediato como una venganza de los "tupamaros"; la misma policía, que ha inaugurado un sistema de información subjetiva y comentada, echó a rodar la bola de nieve con el impulso solidario de periodistas complacientes.
Los ejemplos podrían ser más numerosos, pero ya la desinformación grosera es pan de cada día para el lector. Lo malo estriba en que lo es tanto para el prevenido como para el dsprevenido. La prensa grande, como la televisión enajenada y enajenante, como muchas radiodifusoras, son también engranajes del régimen, y al régimen apuntalan pues sólo con él pueden sobrevivir como empresas del engaño cotidiano. Más sutil que la represión en sus procedimientos, los medios de difusión masiva constituyen otro instrumento –insidioso, penetrante, persuasivo- de perpetuación de las estructuras de un sistema corroído y condenado.

Una función a dignificar

Por su parte, la imagen de la policía uruguaya se ha deteriorado vertiginosamente. El pueblo no la siente como su aliada o su defensora, porque -con excepciones que sería injusto ignorar- la policía ha perdido la confianza de ese pueblo cuya seguridad le compete custodiar. El más inocente de los ciudadanos siente aprensión ante las chanchitas erizadas de fusiles. La gente ya no habla en voz alta; se teme al vecino del ómnibus, que tras su ingenua apariencia de lector de un diario puede ocultar a un "tira"; en el estadio no conviene criticar al gobierno porque cualquier "hincha" puede ser un agente de investigaciones; los pasillos de la Jefatura hierven de funcionarios vestidos de civil, y allí tropiezan como hormigas la "estudiante" de minifalda con el "vecino" que habitualmente va a tomar un copetín al café del barrio. La oligarquía, asustada, fomenta la delación y se rodea de guardias pretorianas. Pero esos guardias, a su vez, también se asustan. El miedo que provocan es la proyección de su propio miedo.
Son gentes de carne y hueso, como usted y como yo. Sufren nuestras mismas o peores carencias. Por un sueldo de hambre deben acatar las órdenes de alguien a quien no conocen y cuyos intereses ignoran. Si protestan por el atraso en el pago de sus asignaciones, se acude a su "espíritu patriótico". Han elegido un trabajo sin prestigio, impulsados por la desocupación y la miseria. Sólo cuando uno de ellos cae en esa guerra implacable la prensa recuerda su pobreza y el desamparo de sus hijos, el señor presidente concurre a su velorio y ante su cuerpo sin vida se dicen discursos compungidos.
La institución policial debe recuperar su prestigio. No es actuando contra los humildes, no es protegiendo a la JUP como habrá de recuperar el cuerpo la dignidad y el respeto que deben serles implícitos. No es llevando presos a pegatineros del Frente Amplio, que son sus iguales en la pobreza y que luchan por un mundo mejor también para los agentes policiales, como servirán la causa del pueblo de donde provienen y ante el cual, tarde o temprano, todos deberemos rendir cuenta de nuestros actos o de nuestras omisiones. Y si no bastaran esas razones, debieran bastar las de un instinto de conservación naturalmente orientado para modificar radicalmente la forma y el sentido de sus procedimientos.
En Brasil y en Guatemala son policías los integrantes de los feroces escuadrones clandestinos. Pronto se sabrá –en este país, en este Montevideo, hay secretos que no duran más que un lirio- si aquí se repite el mismo fenómeno. Ojalá que no sea así, porque de lo contrario será de otro signo el impulso pacificador de un pueblo decidido a cambiar.
Un pueblo que ha elegido un instrumento político –el Frente Amplio- adecuado a sus legítimas ambiciones y que defenderá, como sostuvo el general Seregni, el derecho a votar en noviembre bajo el recuerdo de quienes lo obtuvieron lanza en mano en las cuchillas de la patria.

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Publicado en revista Cuestión
AÑO I, Nº 5, 10 de junio de 1971

Cuando el avance de las masas hacia mejores destinos se torna imparable, la concientización logra rescatar de prolongado letargo a sectores populares mayoritarios, y surgen opciones en el campo político que permiten augurar el comienzo de un proceso de cambios estructurales, brota entonces la epidemia del fascismo. Tan traicionera como consciente de que puede "prender" en organismos indefensos o arrastrar a su paso, con un hálito infeccioso, a cualquier desprevenido. Pero a la vez inofensiva, porque conoce que ya está inventada la vacuna que la erradicará implacablemente, transformándola en un simple punto de referencia histórica. En el Uruguay de hoy, los microbios fascistas han comenzado a incursionar en la vida nacional bajo algunas formas organizativas que subsisten aún a costa del alto precio que paga la oligarquía criolla desesperada y sus amos imperialistas del norte.


JUP: LOS PITUCOS EN ACCION

Por E. L. Mokossian


Bajo una total y comprobada impunidad, indicadora a las claras del patrocinio gubernamental y policial, jóvenes (o viejos) fascistas uruguayos se han agrupado en torno a la sugestiva Juventud Uruguaya de Pie (JUP) y, bajo su forma legal o colaterales clandestinas, comenzaron a incursionar en los últimos meses, en el campo de la enseñanza media, o bien lisa y llanamente en el terreno estrictamente político. Promocionados y amparados directamente por la prensa "seria", como el suplemento verde de "La Mañana" o el propio diario El País" y su costoso semanario "Tiempo", los incansables "peatones" con colachata y pintita "bian", han protagonizado últimamente vandálicas incursiones en liceos de Montevideo y del interior, así como también vienen perpetrando diversos atentados contra locales políticos y domicilios particulares.

LOS "NENES" SE DIVIERTEN

Aunque casi extinguido definitivamente, el foco nazi-fascista uruguayo, que sufrió fracaso tras fracaso a través de sus distintas formas y frentes de lucha (léase: MEDL, IUES, CSU; ORPADE; Tradición, Familia y Propiedad; Adelante Uruguay; Legión Artiguista, etc.) vio una nueva posibilidad de reagruparse, en los últimos meses, en torno a la bandera común de la JUP.
De inmediato se echaron las bases de la empresa: el dinero no faltaba y el amparo de gobernantes y policías se ofrecía a gritos.
Entonces comenzaron las primeras diversiones con manifiestos y periodicuchos intimidatorios, amenazas telefónicas y escritas a familiares de presos políticos, e incluso, algún que otro atentado en los domicilios de éstos o de sus abogados defensores. Por entonces mantenían sus caras ocultas pero comenzaban a tomar desdibujada forma en algunos puntos del interior del país. Allí comenzaron a llegar con la ayuda del costoso aparato publicitario, al que contribuía gran parte de la prensa "grande" (la otra parte no quería quemarse); pero la campañita resultó un fiasco.

DE BRUM Y LA J.U.P.

La JUP comenzó a cobrar vuelo y sentirse materialmente apoyada en fecha que coincide, muy sintomáticamente, con la asunción al Ministerio del Interior, del Dr. De Brum Carbajal. Suspicaces observadores políticos coincidieron en señalar por entonces (enero/71) que desde la propia Secretaría de Estado se alentaba la creación de una fuerza parapolicial, financiada, armada y entrenada por la propia policía. No pasó más que de versión oficiosa pero parecía tener algunos fundamentos. En efecto, las relaciones JUP-De Brum debieron ser sumamente estrechas cuando el Ministro, durante uno de sus múltiples anuncios del finalmente implantado Registro de Vecindad, indicó que serían los jóvenes de pie, junto a la policía, los encargados de llevar a la práctica el censo que (vaya coincidencia) tiene como patrón el implantado por las huestes del nazismo en la Alemania de Hitler.
Y recientemente, en su discurso del 4 de mayo por cadena de radio y televisión fue el propio Ministro del pachequismo quien se encargó de dar aliento a los grupos fascistas de la JUP que pocos días antes, habían sido responsables de balear estudiantes del Liceo Bauzá, ocupar ese y otros centros de estudios y promover la situación caótica que da pie a la Interventora de Secundaria para clausurar más de una decena de liceos, suspender alumnos y profesores y promover la detención de varios centenares de éstos.


EL FOCO DEL BAUZA

El 27 de abril los estudiantes del Liceo Nº 6, Francisco Bauzá, tratando de poner fin a una tensa situación que venía precipitándose desde principios de mes, originada por un reducido núcleo de alumnos y elementos foráneos calificados como fascistas, resolvió reunirse en asambleas autorizadas en el interior de ese local.
La provocación no tardó en producirse, por parte de un minúsculo grupo de jóvenes, perfectamente individualizados como integrantes de la JUP. Estos sacaron a relucir cachiporras, cuchillos y armas de fuego y tras disparar varios balazos en el interior del local, salieron a la calle y balearon desde allí el edificio que albergaba a centenares de sus compañeros. Por casualidad no hubo heridos y tampoco apareció la policía por el lugar, aunque algunos testigos afirman haber visto una "chanchita" en las inmediaciones.
Al día siguiente, mientras una concentración de alumnos se realizaba en las afueras del liceo y se procedía al cambio de turno, el mismo grupo que actuó en la víspera ocupó el edificio. Apoyado desde afuera por ocupantes del VW matrícula K-60-298, dispararon decenas de balazos contra estudiantes, profesores y padres que debieron correr despavoridos y guarecerse en las inmediaciones. Aquí tomó intervención la policía pero para detener a cuatro estudiantes que procuraban eludir los balazos.
La ocupación se mantuvo por escasos dos días, pero en el interín los fascistas armados y ya individualizados, llamaron a una conferencia de prensa en la cual manifestaron su incondicional apoyo a la Interventora de Enseñanza Secundaria y se proclamaron "protectores del Instituto". Y hasta acusaron al resto del alumnado de ser responsable de los destrozos ocasionados por su propia ocupación del local.


EL CAOS SE EXTIENDE

* El mes de mayo comenzó con un negro panorama en casi todos los centros de la enseñanza media. A las provocaciones iniciales en el Bauzá se sucedieron las de la misma banda fascista en el Liceo 18 de Millán y Larrañaga y las de otros grupúsculos de igual orientación vinculados con la JUP, en otros liceos capitalinos y del interior. Así la Interventora de Secundaria fue clausurando los liceos Nº 2 Rodó; Nº 4 Zorrilla; Nº 7 Suárez; Nº 12; Nº 15 de Carrasco; Nº 16; 17; 18 y 20, en tanto que en el resto de las casas de estudios, e incluso en liceos habilitados se vive un panorama de incertidumbre total que hace suponer una derivación similar a la del pasado año lectivo, en el cual fueron suspendidos los cursos.

* El 8 de mayo el Bauzá fue nuevamente escenario de la violencia fascista, cuando alumnos de varios liceos intentaron llevar a cabo un homenaje al estudiante Leonardo Beledo, a un año de su muerte alevosa por parte de un funcionario policial. Ciento sesenta estudiantes fueron detenidos en la oportunidad y manoseados en la Comisaría 18ª y la Jefatura de Policía, pese a su minoría de edad.

* Paralelamente, en el interior se vivieron situaciones semejantes, especialmente en el Liceo de Las Piedras, donde se practicaron decenas de detenciones de alumnos y tres de ellos fueron procesados, en tanto el local fue clausurado.

* Cabe consignar que en los centros de estudios donde la situación era totalmente normal, se inventaron excusas como bombas colocadas en el edificio a fin de proceder a su desocupación. Tal lo ocurrido en el Liceo Rodó para obstaculizar una asamblea autorizada del alumnado.

* Por su parte el Instituto Eduardo Acevedo, tras dos días de provocaciones de los mismos grupos fascistas que actuaron en el Bauzá y Liceo Nº 18, se anotó la presencia del Comisario Juan María Lucas, Jefe del Departamento Nº 6 de Información e Inteligencia, quien apoyado por varios funcionarios policiales uniformados incursionó en el recinto liceal y profirió insultos y amenazas a profesores y alumnos.

QUIENES Y CUANTOS SON

Los jóvenes de pie apenas son un puñado en los distintos centros de estudios secundarios y por lo tanto fácilmente identificables. Los hilos de las marionetas, a nivel de JUP, son manejados por Gabriel Melogno, que es presidente del grupo fascista capitalino, pero a la vez secretario del Director Interino de Enseñanza Secundaria Antonio Escanellas. También dirigente capitalino es Hugo Manini Ríos, hermano de Carlitos Manini Ríos e hijo del director del diario "La Mañana", donde se publicitan todas las hazañas de los jupianos, especialmente en su suplemento verde para el interior.
Conspicuos dirigentes del interior, son Amorim, Gagliardi, en Salto; Ricagni (50 años pero igual joven) que es también Presidente de ORPADE, en Lavalleja; Jorge Mancuello y Pereira, en Rocha; Rolando Méndez, en Treinta y Tres.
Pero, si bien estos dirigentes mantienen su fachada legal, vayamos a la nómina de los jóvenes de pie, participantes en los distintos incidentes en centros liceales, y que aún mantienen su impunidad:

Los agresores en el Liceo Nº 6 Fco. Bauzá fueron:

Marcelo Carballo: estudiante de la Facultad de Veterinaria y uno
de los jefes.
Ulises Fernández: (a) "El Manco Ulises", funcionario policial de
reconocida trayectoria nazifascista en varios grupos extinguidos.
Nelson Di Candia: Estudiante de Preparatorio de Ciencias
Económicas, expulsado el mes pasado del Liceo 18
Mario Papazian: activo recolector de firmas reeleccionistas en el
Bauzá.

A éstos se agregan Ricardo Abeledo; Luis Sica; Valdenama; Gualberto Cuenca (funcionario de la OEA) y Guidebono (funcionario policial).
En el Liceo 18 de Millán y Larrañaga, el grupo anterior actuó apoyado por los alumnos Andrés Galland, Homero Corbo, Miller, Liliana Reyes, Soca y por la profesora Cily Steigman, también activa integrante de la JUP.
En el Liceo Nº 15, el grupo fascista lo integran Berriolo, Dragonetti, Sghirla, Lemes, Goldenberg, Motú, Pedrozza y
Debernardis, que es adscripta del propio Instituto.
En el Liceo Eduardo Acevedo de Colón, el mismo grupo del Bauzá incursionó apoyado por Reske, Otte y Merovich y finalmente en el Liceo Varela fue individualizado y expulsado por actitudes antigremiales Miguel Sifía.
En el IAVA 2, Enrique Etchevers, Silvia Echandi de Batlle y Ordóñez, Ricardo Trindade y Hugo Ferrari.
Una concreta denuncia sobre el auspicio estatal a las hordas de la JUP fue realizada en los últimos días, en el transcurso de un acto de la UJC, por parte del diputado Rodney Arismendi.
Según el referido legislador, obraba en su poder un documento por el cual el Ministerio de Defensa Nacional da órdenes de transportar en aparatos de la Fuerza Aérea Uruguaya a varias delegaciones "estudiantiles". Una de ellas es para Hugo Manini Ríos y 22 personas, otra para el citado y una delegación estudiantil desde Treinta y Tres a Salto, una tercera orden para transportar a Ricardo Trindade y otros, de Salto a Treinta y Tres y viceversa y finalmente un vuelo que tuvo como pasajeros a Hugo Ferrari, Mario Sica, Gabriel Francisco Melogno y otros.

Publicado en el Nº 1590 de MARCHA, AÑO XXXIII/ ABRIL 28 DE 1972.

LLAMAMIENTO, PLATAFORMA Y MOVILIZACION DE LA CNT PARA EL 1º DE MAYO

LLAMAMIENTO

Las organizaciones que suscriben, en plena movilización y combate por las libertades sindicales y democráticas, unidas a las reivindicaciones económicas y sociales, dispuestas a terminar con la política de fascistización del país, se dirigen al conjunto de los trabajadores y al pueblo, llamándoles a estrechar filas en la lucha común contra la oligarquía y el imperialismo.
Marchamos con todas las fuerzas desplegadas a la conmemoración de un nuevo 1º de Mayo, día internacional de los trabajadores, cuyas experiencias de combate resonaran a lo largo de todo el país, en momentos difíciles para nuestro pueblo.
Lo hacemos cuando la crisis económica golpea duramente los rubros de producción agropecuaria e industrial, se procede a la desnacionalización de las empresas del Estado, cuando la deuda externa ha llegado a más de 850 millones de dólares y el presupuesto nacional se encuentra desfinanciado en cerca de 43 mil millones de pesos.
Esta situación de catástrofe se agrava porque los grandes banqueros, latifundistas y empresarios, importadores y exportadores, actúan desde el gobierno en función de sus ganancias y privilegios, así como las de los monopolios y banqueros extranjeros, aumentando las penurias y miserias de las grandes masas.
Esta fue la política del gobierno anterior y es la del actual cuando concreta nueva carta de intención con el Fondo Monetario Internacional y procede a devaluar la moneda en un 105 %, aumenta las tarifas y los precios de todos los artículos de primera necesidad y congela los salarios de los trabajadores de la actividad privada y asalariados rurales, estableciendo un mísero 20 %, lo que servirá de medida para los trabajadores del estado, mientras no paga los atrasos a los jubilados y pensionistas y se prepara a estafarles las nuevas revaluaciones.
Todo ello se agrava cuando vemos que el actual gobierno, en la línea represiva del anterior, se niega a levantar definitivamente las medidas de seguridad, manteniendo detenidos por tal motivo, sigue protegiendo las bandas fascistas como la JUP y organismos parapoliciales como el "Escuadrón de la Muerte", facilitando atentados y crímenes contra los trabajadores y el pueblo.
El aumento de esta política represiva, al haberse suspendido las garantías individuales y declarado el estado de guerra, ha determinado que, a la ya larga lista de mártires de la clase obrera y el pueblo, caídos en el proceso histórico de luchas sociales, tengamos este 1º de Mayo que agregar con profunda indignación y dolor, la de los siete obreros comunistas caídos el lunes 17 en el Paso del Molino, cuyos nombres perdurarán para siempre en el recuerdo y los corazones del proletariado uruguayo, como quedó demostrado en la inmensa muchedumbre que les acompañó el día del sepelio.
Contra esta política represiva, antinacional, apátrida, inaugurada el 13 de junio de 1968, las organizaciones sindicales hemos venido combatiendo de manera sostenida y consecuente, en defensa de los intereses y derechos de la clase obrera y el pueblo.
En tal combate hemos avanzado en nuestra unidad, organización y nivel de conciencia, mientras las fuerzas del enemigo, aún conservando el aparato del estado en sus manos, muestran cada día mayores contradicciones y debilitadas, en relación con las grandes masas de nuestro pueblo, aún aquellas que los votaron.
Es por ello que nos encontramos al frente de grandes movilizaciones como el histórico paro general del 13 de abril del corriente, como el paro de 48 horas los días 18 y 19, y los paros parciales del martes 25, cuyos objetivos están expuestos en la plataforma de este 1º de Mayo.
Desplegamos una gran ofensiva, por la libertad y la democracia, por el levantamiento del estado de guerra y la suspensión de las garantías individuales, por el levantamiento total de las medidas de seguridad y la libertad de los detenidos por este concepto.
En lucha radical a los intentos fascistas, así como a la sanción de ese monstruoso proyecto de ley llamado de "Seguridad del estado".
Todo ello unido al reclamo de salarios y sueldos y jubilaciones decorosas, en lucha contra la brutal carestía de la vida desencadenada por el gobierno y las clases dominantes.
Unido a la lucha por la seguridad social, por fuentes de trabajo, por la educación y la protección de la salud del pueblo.
Unido al reclamo del pequeño y mediano productor del campo, del industrial, el comerciante, que ven perjudicada y en vías de liquidación su actividad.
Es imprescindible un cambio en las estructuras caducas, liberarnos de la dependencia extranjera y terminar con el monopolio en lo interno de los grandes banqueros y el latifundio.
Atento a ello es que nuestras banderas de lucha se confunden con la de nuestros hermanos de clase a escala internacional; somos conscientes que formamos parte de la lucha que en el plano internacional produce profundas transformaciones revolucionarias.
Juntos integramos el gran frente antiimperialista, que está haciendo tambalear definitivamente las bases del sistema capitalista mundial.
Por eso más altas que nunca, las banderas de solidaridad con Vietnam, con Chile, con Cuba, con todos los trabajadores y los pueblos que luchan por la liberación nacional, por la soberanía y la autodeterminación, por disponer definitivamente de sus riquezas y su destino, para construir una sociedad sin explotados ni explotadores.
Por lo expuesto, a toda la clase obrera, a los trabajadores de la ciudad y el campo, manuales e intelectuales, a los pequeños y medianos productores industriales y comerciantes, a las mujeres y los jóvenes, para empuñar en sus manos la palanca de la organización, la movilización de todo nuestro pueblo en este 1º de Mayo, que nos acercará a etapas definitivas de nuestra liberación.
¡En memoria eterna de nuestros mártires!
¡Viva el 1º de Mayo!
¡Viva la unidad, solidaridad y lucha de la clase trabajadora y el pueblo!
¡Viva la solidaridad internacional de los trabajadores y los pueblos!


PLATAFORMA

1) Vigencia plena de los derechos y libertades sindicales y democráticas; levantamiento total de las medidas policiales de seguridad y libertad de los detenidos en función de las mismas; levantamiento del estado de guerra y de la suspensión de las garantías individuales; lucha contra el fascismo y contra el proyecto de ley llamado de "Seguridad del estado"; apoyo y solidaridad a todos los gremios en lucha y restitución de los destituídos; contra las sanciones económicas y las multas por motivos gremiales.
2) Aumentos de sueldos y salarios en la actividad privada y del estado, de acuerdo con el costo de vida; contra la política de congelación, reiterada por el Poder Ejecutivo; por la ley salarial y derogación de Coprin; contra la carestía y especulación.
3) Conservación y ampliación de las fuentes de trabajo: medidas efectivas y planificadas para incrementar la actividad industrial, agropecuaria y de transporte.
4) Defensa e incremento de la enseñanza, la educación y la cultura en todos sus niveles.
5) Defensa de la seguridad social; pago inmediato de lo atrasado a los jubilados y pensionistas; aumento de las pasividades de acuerdo con el costo de vida; representación de los trabajadores y los jubilados en el Banco de Previsión Social; seguro de enfermedad para gremios que aún no lo tienen y seguro nacional de salud.
6) Vivienda para todos los sectores modestos; congelación de alquileres e impedimento de desalojos; apoyo a las cooperativas de ayuda mutua para la construcción de viviendas; defensa de los fondos especiales por convenio que varios gremios tienen para vivienda; coordinación de las líneas de transporte para una correcta atención a la población de las villas.
7) Protección a los pequeños y medianos productores; pago de las cosechas en tiempo y forma y fijación de precios remunerativos; política crediticia a bajo interés para pequeños y medianos productores agropecuarios, así como industriales y comerciantes.
8) Por soluciones efectivas a la crisis; ruptura con el F.M.I. y moratoria de la deuda externa; nacionalización de la banca, del comercio exterior y de la industria frigorífica; defensa de los organismos nacionalizados, y reactivación de la industria nacional; coordinación de todos los medios de transporte; reforma agraria.
9) Solidaridad y lucha internacional; pleno apoyo a los trabajadores y los pueblos que luchan contra la intromisión y agresión del imperialismo; solidaridad con Vietnam, Chile, Cuba y demás pueblos en combate; en defensa del principio de autodeterminación, la soberanía y la independencia nacional; por la consolidación de la paz mundial.

MOVILIZACION

Concentración: Palacio Legislativo, hora 15 y 30. Mitin final: Agraciada y Colonia.
Concentraciones previas:
Agraciada y Zufriategui, hora 14. Convergen columnas a pie o en camiones de: Cerro, La Teja, Pantanoso, La Barra, Paso de la Arena, Nuevo París, Belvedere, Prado, Capurro. Marcha hacia el palacio por Agraciada, Rondeau y Colombia.
Millán y Raffo, hora 14. Confluyen camiones: Colón, Peñarol, Sayago. Marcha hacia el Palacio por Millán, San Martín y Agraciada.
8 de Octubre y Garibaldi, hora 14: Confluyen camiones de: Camino Maldonado, Jardines del Hipódromo, Curva de Maroñas, La Unión, Camino Carrasco. Marcha hacia el Palacio por Garibaldi y General Flores.
General Flores y Garibaldi, hora 14. Confluyen camiones de: Cerrito, Marconi, Guardia Oriental, Reducto, Jacinto Vera, etc. Marcha por General Flores.
Rivera y Soca, hora 14. Confluyen camiones de: Carrasco, Malvín, Buceo, Pocitos, etc. Marcha por Rivera y Sierra.
Canelones y Ejido, hora 14. Confluyen de: Palermo, Barrio Sur, Ciudad Vieja, Centro, Cordón. Marcha por Ejido, La Paz, Barrios Amorín y Yaguarón.
Explanada de la Universidad, hora 14. Se concentran la juventud estudiantil y obrera. Marchan por 18 de Julio y Sierra.

Publicado en el Nº 1590 de MARCHA- Año XXXIII/ Abril 28 de 1972

SABADO 15, EN LA ASAMBLEA GENERAL

DEL DISCURSO DEL SENADOR ENRIQUE ERRO


Señor Erro: (...) Tengo un deber moral con mi país y con esta Asamblea. Dije al principio de la misma, cuando el compañero señor legislador Terra manifestó que había recibido un determinado material -se nos envió a muchos legisladores, incluso pude ver a algunos de ellos con cassettes en sus bolsillos, no son pocos, pero no tengo por qué dar sus nombres-, que lo iba a leer.
El señor legislador Terra hizo un último intento frente a la Asamblea General -y lo hizo como es él, con total sinceridad-, sin querer con ello impedir su pronunciamiento, porque aunque estuviéramos 15 días aquí, somos hombres políticos y sabemos que hay una mayoría de los partidos Colorado y Nacional para votar esto que, realmente, creo que puede ser muy desgraciado para el futuro del país.
El señor legislador Terra insistió en su planteamiento, y no lo entendieron. Todavía tuvo que soportar las expresiones infelices de algunos señores legisladores que le imputaban actitudes que él no tuvo. Quiso hacerle un bien al país a través de su moción, y no se le entendió. Es decir, que siempre está presente esa política de no dialogar, de no comprender, de rechazar, de aprovecharse de la mayoría para dar un mazazo a las buenas intenciones del compañero del Frente amplio.
Entonces, no podemos terminar nuestra exposición sin que nosotros, que al igual que tantos compañeros, recibimos el mismo material, le demos lectura.
(...) Señor presidente, nosotros vamos a dar lectura a este documento que llegó al parlamento. El parlamento escuchará la lectura del documento que muchos han recibido, al cual algunos le niegan autenticidad -esto habrá que investigarlo-, pero pienso que está la cassette, que la voz sea de la misma persona, que además hace las denuncias graves, porque este hecho debe inscribirse en esto que estamos viviendo hoy.
Este "Escuadrón de la Muerte" y estos hombres con cargos importantes en determinados sectores del orden de la sociedad, o que tendrían que cumplir el orden de la sociedad, dan razón a cuando tantas veces levantamos la voz, y muchos habrán pensado que nosotros lo hacíamos quién sabe con qué intención.
No, señor presidente: lo hacíamos con el único propósito de contribuir, al final de la jornada, a la gran paz en el país, porque sin ella no habrá progreso ni habrá cambios ni absolutamente nada.
Esa ha sido la intención, y no otra. Nadie podrá adjudicarnos otras que las que emanan de nuestras palabras y de nuestra actitud.
El documento dice así: "Yo (y aquí tengo que dar un nombre porque públicamente se ha dado, como el de una persona detenida), Nelson Bardesio, oriental, casado, de 31 años, funcionario del Ministerio del Interior, declaro ante el Tribunal del Pueblo mi participación en los hechos que conozco en relación con atentados terroristas. Desde diciembre de 1970, cumpliendo órdenes de mis superiores en el Ministerio del Interior, participé en los atentados que detallo a continuación:
1) Contra el domicilio del doctor Arturo Dubra. Lo ejecuté conjuntamente (quiero hacer una salvedad: yo no voy a leer los nombres y solamente lo voy a hacer en el caso de que el nombre pertenezca al de una persona que cayó en esta lucha; voy a evitar todos los demás porque entiendo que el lugar donde daremos los nombres será, entonces sí, en el Senado de la República, cuando el próximo martes, en un debate importante, desde luego, seguramente se vote por unanimidad para que esto se esclarezca hasta el fin -y estoy seguro que hasta tranquilizará al Ministro del Interior una investigación de este tipo-, la designación de una comisión investigadora donde, repito, daré todos los nombres para que se tomen las declaraciones debidas) con el capitán de marina Ernesto Motto Benvenuto, que trabaja para el M-2, Inteligencia de la Marina, y es enlace oficial entre el Estado Mayor Naval y la Jefatura de Policía. Fuimos en un automóvil de Jefatura que condujo. Entramos por la rambla, y estacionamos el coche por Iturriaga, a unos 40 ó 50 metros de la casa de Dubra. Nos bajamos y yo fui hasta la casa, colocando la bomba en una jardinera y disponiendo una mecha larga que nos diera tiempo a salir del área, ya que hay guardia armada en una embajada que está situada en frente de la casa. Una vez encendida la mecha, lo que hice rápidamente, caminé hasta estar fuera de la vista de la guardia de la embajada, y luego corrí hasta el auto, saliendo de la zona inmediatamente.
2) Contra el domicilio de la doctora María Ester Gilio. Utilizamos dos coches, proporcionados por la Jefatura. En uno iba yo con (...) y en el otro, de custodia, viajaban tal, tal y tal. Entramos por Alpes, y estacionamos a la altura de Golfarini y Basáñez. Me bajé, llegué hasta la casa y arrojé la bomba hacia el jardín, regresando rápidamente y saliendo ambos vehículos de la zona.
3) Contra el domicilio del doctor Artucio. Utilizamos un coche proporcionado por la Jefatura. Con él levanté a (...) en 8 de Octubre y Comercio, desde donde llegamos hasta la zona, dando un par de vueltas. Pasamos con el auto a unos 20 metros de la casa. Me bajé y arrojé la bomba hacia el jardín, saliendo inmediatamente de la zona. Dejé a (...) en 8 de Octubre y llevé a (...) hasta su casa. Posteriormente dejé el automóvil en Canelones esquina Ibicuy y me retiré, avisando a Mesa de Radio de Jefatura el lugar donde quedaba el coche.
4) Nuevamente contra el domicilio del doctor Artucio. Utilizamos un coche de Jefatura que recogí en la calle Canelones conjuntamente con (no doy los nombres). Luego aguardamos en la Plaza del Viejo Pancho (Avenida Brasil y Boulevard Artigas) la llegada del comisario (...), jefe de (...). Llegó algo retrasado en un automóvil conducido por el inspector (...). En el coche de Jefatura conducido ahora por (...) nos dirigimos hacia la zona, donde dimos varias vueltas hasta estar seguros de que no había vigilancia ni patrullaje".
Quiero hacer un pequeño paréntesis. Solicito que los taquígrafos tomen totalmente la versión, porque a veces piden el documento y entiendo que no puedo entregar este documento a los taquígrafos, pues a pesar de su inmensa honradez creo que esto no puede salir de mis manos, a pesar de saber que hay otros compañeros que lo tienen, aunque sé que lo van a manejar con la misma discreción que yo. Hecha esta constancia, continúo.
"Estacionamos el coche en la esquina de la casa, bajando yo con (...) de custodia. Colocamos un pan de gelinita en la puerta del garaje y regresamos al auto, saliendo de la zona.
5) Contra el domicilio del doctor Liberoff. Teníamos información de que la casa estaba vigilada, por lo que un par de días antes mandé realizar una observación, no advirtiendo nada fuera de lo normal. Realicé el operativo con (...) en un automóvil de la Jefatura que luego conservé en mi poder (no digo el auto porque está la matrícula, aunque se dice que es ficticia).
Pasamos un par de veces por el lugar sin registrar nada anormal. No obstante le indiqué a (...) que apenas entreparara el automóvil arrojara el artefacto (medio pan de gelinita) hacia el jardín, cerca de la puerta del garaje. Salimos de la zona sin inconvenientes.
6) Contra el domicilio de la doctora Alba Dell´Acqua. Este atentado fue ordenado y calificado, pero no llegó a realizarse, debido a que consideré que el automóvil proporcionado por Jefatura (al que me referí antes) no estaba en condiciones mecánicas adecuadas. Al ser informado de esto, el ministro del Interior ordenó al jefe de policía que resolviera tal dificultad, pero por razones que desconozco, la orden no fue oportunamente cumplida. Estos atentados me fueron ordenados por el coronel ... (no digo lo demás) en forma directa o a través del oficial inspector (...). La orden provenía del (...), luego, reemplazado por (acá puedo decirlo, porque es uno de los fallecidos) Armando Acosta y Lara, estaba en conocimiento del inspector (retirado) (...), director (...), donde yo trabajaba. Fulano, fulano y fulano formaban parte de un grupo de vigilancia inicialmente entrenado por mí en el período que Fulano ocupó tal cargo. Este grupo recibió un curso complementario de entrenamiento en Buenos Aires, dictado en el Servicio de Informaciones del Estado (SIDE). La gelinita utilizada en los atentados me fue entregada personalmente en Buenos Aires por el capitán (es un capitán argentino, pero no voy a dar tampoco el nombre), jerarca del SIDE, con quien tomé contacto por indicación del subsecretario (...) El día y la hora en que se realizaban estos atentados quedaban bajo mi decisión, debiendo ser previamente comunicados al (...), para que éste dispusiera la suspensión del patrullaje policial en la zona correspondiente, a efectos de evitar un encuentro entre nosotros mismos. Por conversaciones mantenidas en el Club Naval, me consta también que grupos integrados por elementos militares han realizado atentados de esta índole. El capitán (...) comandaba uno de estos grupos, integrados por gente del Servicio de Información de Defensa (SID). Sus «operativos de mucho ruido» eran diariamente comentados en los almuerzos del Club Naval. El capitán (...) había organizado a su vez un grupo terrorista integrado por subalternos suyos. El mismo contaba que su grupo había realizado varios operativos sin tropezar con dificultades, como por ejemplo la balacera contra el domicilio de la doctora Gilio. El capitán (no puedo agregar otra cosa), por lo que su grupo terrorista debe haber sido heredado por (...) quien lo sustituyó en ese puesto. Por indicación de (...) la Jefatura de Policía dispuso que grupos de la Guardia Republicana pintaran leyendas en los domicilios de militantes tupamaros presos y de otras personas. Declaro que todo lo antedicho es un fiel recuento de los hechos, y admito mi participación en los mismos y la responsabilidad consiguiente, para constancia de lo cual firmo. Nelson Bardesio"
El segundo documento dice:
"Yo, Nelson Bardesio, oriental, casado, de 31 años, funcionario del Ministerio del Interior, declaro ante el Tribunal del Pueblo mi participación y todo lo que conozco acerca de la penetración de agentes y organismos extranjeros en las fuerzas represivas uruguayas: Ingresé a la policía de Montevideo el 15 de agosto de 1963, después del curso de preparación funcional. Pasé al Departamento de Vigilancia de Investigaciones, Sección Homicidios. En los últimos meses del año 64 pasé a desempeñar funciones en la Ayudantía de Investigaciones. En 1966, después de las elecciones en las que resultó electo presidente el general Oscar Gestido, un amigo de Jefatura (elimino su nombre), me propuso preparar en común un proyecto para crear una dirección de inteligencia policial, que tendría nivel nacional. (...) era muy amigo de la esposa de Gestido, y debido a esa vinculación, él había podido enterarse del propósito del nuevo gobierno de crear dicha dirección. Preparamos el proyecto, (...) tuvo nuevas conversaciones con (...) y con (...), y tras algunos trámites se nos puso en contacto con el coronel (..., jefe de tal cosa). En marzo o abril del 67, el coronel tal nos puso en comunicación con William Cantrell, asesor norteamericano de la Oficina de Asistencia Técnica que dependía de la Agencia para el Desarrollo Internacional, AID, de Estados Unidos. Aunque nuestro proyecto no tuvo andamiento, ya que los asesores norteamericanos habían establecido sus propios lineamientos para la creación de la nueva dirección. Fulano y yo fuimos incorporados al núcleo original de funcionarios que formarían parte de la Dirección de Inteligencia. Fulano fue encargado de las actividades estudiantiles, y yo pasé a ocuparme de la responsabilidad administrativa, de lo que es el local de Inteligencia de 18 y Paullier, trabajando junto con Cantrell, pues por su intermedio se obtenía el material necesario para las instalaciones de las oficinas, radio y laboratorios fotrográficos, al que una vez terminado me integré. Supongo que Cantrell era funcionario de la CIA. Se movía con una gran independencia, incluso en la oficina técnica de AID, cuyo jefe de entonces era un hombre muy entrometido que, sin embargo, no se inmiscuía para nada en lo que hacía Cantrell ni en la Dirección de Inteligencia. Cantrell, además, trabajaba con fondos propios. La Dirección de Información e Inteligencia se organizó con fondos de la jefatura y de la embajada norteamericana. Si se trataba de refaccionar el edificio, en materia de albañilería, pintura o alguna cosa de ésas, los fondos los proporcionaba la Jefatura. Si era para material técnico, máquinas de escribir o cualquier otra cosa, los proporcionaba Cantrell. Estos fondos no provenían de la AID sino directamente de la embajada, y que la AID no proporciona fondos, sino que financia adquisiciones y luego hay que pagarle esas adquisiciones. Además de mi trabajo en el laboratorio fotográfico, yo le servía de chofer a Cantrell en un yip de la embajada que era utilizado por la Dirección de Inteligencia. Lo iba a buscar a su casa por la mañana y lo llevaba a la Dirección de Inteligencia, o a la Jefatura, o a la embajada. Si lo llevaba a la Dirección de Inteligencia, cerca del mediodía debía trasladarlo a la embajada. En cualquier caso a las 5 y media ó 6 de la tarde, lo recogía en la embajada y lo llevaba a su casa, quedándome con el automóvil por la noche. Una vez por semana lo llevaba a (...), dejándolo allí, pues él se iba más tarde en el automóvil de su esposa. La Dirección de Información e Inteligencia comenzó a organizarse entre noviembre y diciembre de 1966. Por mi trabajo en el laboratorio fotográfico yo dependía del subcomisario (...), quien era, a la vez, el encargado de procesar todo el material que se recogía y simultáneamente el responsable del reclutamiento y entrenamiento. De todo ese trabajo se entregaba copia, diariamente, a la embajada norteamericana, siendo Fulano el contacto con ella. No sé exactamente cuándo comenzó a pasarse copia de la información a la embajada, pero tal cosa ya estaba establecida antes de mi ingreso a la policía, y se realizaba con pleno conocimiento del jefe de policía y del Ministro del Interior. A nivel de los jerarcas Cantrell realizaba los contactos abiertamente, visitando en su despacho a fulano y fulano. Después que se fue Cantrell, Fulano y Fulano hacían los contactos con la embajada en el Victoria Plaza, donde almorzaban periódicamente con un funcionario norteamericano a quien llamaban simplemente Roberto. Estos contactos los debe realizar actualmente el inspector tal, quien probablemente sea el único que conozca oficialmente el contacto de Inteligencia y la embajada norteamericana. Como ya dije, cuando yo trabajaba en DII el contacto orgánico con la embajada lo mantenía Fulano. En caso de licencia o enfermedad de éste, quien lo sustituía era el subcomisario tal, que debe estar, actualmente, a cargo del fichero de Inteligencia y del contacto con la embajada desde que fulano se fue a vivir con su familia a (...) a fines de 1971, tras el segundo atentado de que fue objeto su casa. Fulano recibía dinero de Cantrell por algún trabajo especial. Esto explica que haya abandonado, a los pocos meses de estar en la División de Inteligencia, un trabajo particular que tenía en una oficina de informes comerciales. Yo no recibía pago extra de Cantrell, pero en más de una oportunidad él me ofreció dinero en préstamo, lo que acepté cuando se me presentó un problema en la caja chica que yo manejaba en (...). En esa oportunidad Cantrell me prestó once mil pesos. El correo con la embajada estaba y está a cargo del sargento tal, quien utiliza para esa tarea un yip negro en el que viaja diariamente entre la DII y la embajada norteamericana, de tal hora a tal hora aproximadamente, acompañado de un chofer y un custodio. Se envía a la embajada copia de todos los partes y de las informaciones procesadas en Jefatura. Por su parte la embajada solicita periódicamente copia de determinadas informaciones que utiliza, especialmente grabaciones de los teléfonos intervenidos. Además de Cantrell y (...) conocí a otros funcionarios asesores norteamericanos. Fulano, funcionario de la embajada y amigo de Cantrell, desapareció inmediatamente después que se descubrió la centralita telefónica de Pocitos, desde donde se interceptaban los teléfonos de la embajada soviética. El descubrimiento de la centralita puso muy nerviosos a los norteamericanos; el mismo Cantrell intercedió para que se dejase en libertad al matrimonio español que figuraba como ocupante de la casa de la calle Ellauri donde estaba instalado el equipo de intercepción. Fulano era asesor de la oficina de asistencia técnica de AID. Aunque eso no entraba en sus funciones, sé que fulano, a instancia del capitán tal, jefe de tal, dictó un curso de instrucción de tiro a varios integrantes de (...). Como ya declaré ante el Tribunal del Pueblo, fulano había formado un grupo con subalternos de confianza para realizar atentados. Fulano fue el sustituto de fulano. Se encargaba del trabajo administrativo de la Oficina de Asistencia Técnica y de organizar los cursos regionales para las policías del interior. Era norteamericano, de ascendencia mexicana. Usaba un Maverick de Jefatura, y lo vi a menudo conversando con el coronel tal que era tal y después fue nombrado tal. Dan Anthony Mitrione me fue presentado como sucesor de tal. Lo vi muy pocas veces, pues no concurría tan asiduamente como tal a Jefatura; en esas ocasiones sólo cambiamos saludos o algunos comentarios sin trascendencia. Sobre los actuales asesores norteamericanos, sólo conozco el nombre de un tal, que según tengo entendido sustituyó a fulano. Conocí también a un técnico norteamericano en fotografía, cuyo nombre no recuerdo, que me enseñó a cargar y descargar una cámara traída por la embajada e instalada en el Aeropuerto de Carrasco, para fotografiar los pasaportes de los pasajeros que ingresan al país. Tengo entendido que el mecanismo de esta máquina es considerado en Estados Unidos secreto militar. Aún después de dejar el laboratorio fotográfico de la DII y pasar a la secretaría de fulano, yo continué concurriendo a Carrasco semanalmente para retirar el filme y recargar la cámara, pues no había otro que supiera hacerlo. A mediados de 1970, pasé al Ministerio del Interior para participar en la organización de un grupo de información que dependiera directamente del ministerio. Me fue asignado un grupo de 5 hombres para que les diera entrenamiento como equipo de vigilancia. Esos 5 funcionarios eran tres provenientes de la policía de tal, y los otros, fulano y fulano, seleccionados de tal. Luego de que yo les proporcionara la instrucción básica, se decidió enviarlos a Buenos Aires para que recibieran un curso complementario de perfeccionamiento. A principios de 1971, cumpliendo instrucciones expresas de fulano, viajé a Buenos Aires llevando los formularios personales de los 5 funcionarios para ajustar los detalles del curso. Me entrevisté con el capitán tal del Servicio de Informaciones del Estado (SIDE) de Argentina. Este recibió los formularios y me entregó un paquete conteniendo tres panes de gelinita, para que los entregara en el Ministerio del Interior. El subsecretario tal me había dicho que en SIDE me sería entregado un paquete, que no me había indicado de qué se trataba, lo que me fue explicado por tal. Según supe posteriormente, la gelinita debía ser usada en un atentado contra el mayor Pablo Vicente, argentino radicado desde hace varios años en Montevideo, a cambio de lo cual el SIDE dictaría el curso a los 5 funcionarios uruguayos. El atentado contra el mayor Vicente no se realizó supongo que por indecisión de tal, pero la gelinita fue luego utilizada en atentados contra el doctor Artucio y el doctor Liberoff, sobre los cuales ya he testimoniado ante el Tribunal del Pueblo. Los 5 funcionarios recibieron su cargo en el SIDE, que incluía: fotografía, vigilancia, escuchas telefónicas, cerrajería y actividades antiterroristas. Al cambiar tal, entrando el coronel tal, y lugar de tal, se desestimó la idea de crear un servicio de información, y los funcionarios del equipo a mi cargo, salvo fulano que solicitó su baja, fueron enviados a sus domicilios quedando a la orden; más tarde participaron en los atentados ya referidos al tribunal. Tengo conocimiento de que una misión brasileña de alto nivel visitó Montevideo, entrevistándose con el jefe de policía, coronel tal y con el director tal, con el objetivo de estrechar relaciones entre la policía brasileña y la uruguaya. La misión brasileña ofreció incluso la instalación de un equipo de radiocomunicaciones directas entre Brasil y Montevideo. Ignoro si este proyecto se concretó. Siendo subsecretario del Ministerio del Interior Armando Acosta y Lara, el comisario tal fue llamado al despacho de éste y allí recibió instrucciones de tomar contacto con la Embajada de Brasil en Montevideo. Este hecho fue comentado por el propio tal. Como resultado de sus contactos, por lo menos dos funcionarios de tal viajaron a Brasil, para recibir entrenamiento estilo "escuadrón". A su regreso esos funcionarios trajeron 10 revólveres calibre 38, que fueron entregados a la JUP a través del Ministerio del Interior. Los dos funcionarios aludidos, cuyos nombres no recuerdo, pasaron a órdenes del paraguayo tal, asesor y hombre de confianza del secretario Acosta y Lara. A las órdenes de fulano, conjuntamente con el subcomisario tal (que es uno de los fallecidos) el oficial tal y el inspector tal, el capitán tal, el integrante de la JUP tal, y yo, esos funcionarios participaron en el secuestro y posterior asesinato de Héctor Castagnetto da Rosa. Declaro que todo lo antedicho es un fiel recuento de los hechos y admito mi participación en los mismos, y la responsabilidad consiguiente, para constancia de lo cual firmo".
"Yo, Nelson Bardesio, oriental, casado, de 31 años, funcionario del Ministerio del Interior, declaro ante el Tribunal del Pueblo mi participación y los hechos que conozco en relación con la creación y funcionamiento de grupos parapoliciales:
a) A mediados de 1971, se me apersonó el ayudante militar del ministerio, coronel (PAM) XX, perteneciente a las F.A.U., acompañado de dos personas a las cuales me presentó. Una de ellas era XX, de nacionalidad paraguaya y a quien llamaban «Doctor». XX me manifestó que, por orden de Acosta y Lara, XX iba a realizar algunos «operativos especiales» y que por lo tanto debía prestarle toda la colaboración que solicitara. La otra persona era un joven de barba a quien llamaban «José» al que posteriormente reconocí como XX, el cual según un comentario suscitado en el ministerio integra la JUP. XX lo nombró varias veces como su principal colaborador."
b) Algunos días después se realizó una reunión en la Oficina de Estadística, Contralor y Difusión (que servía como fachada a la planificación de atentados sobre los cuales ya declaré ante el Tribunal del Pueblo) que funciona bajo la dirección del inspector (retirado) XX, en la que participaron, además de éste, el oficial inspector XX (quien trabaja en esa oficina), XX y yo. Se planteó la necesidad de enfrentar al MLN. XX se mostró partidario de llevar adelante lo que llamó «acción sicológica violenta». Yo discrepé con él pues pensaba que nos sería más beneficioso desarrollar un servicio de información, a lo que aquél contestó que ésos eran «sueños irrealizables»."
c) En otra oportunidad XX me pidió la llave del estudio fotográfico XX (que yo arrendaba) para realizar allí una reunión compartimentada. Concurrieron además de XX, el jefe del D. 5 comisario XX, el jefe del D. 6, comisario XX, un funcionario de la confianza de éste llamado XX (actualmente procesado por el caso del doctor XX) y XX. A mí no se me permitió asistir a esa reunión, yéndome luego de la llegada de los nombrados, por lo que desconozco si concurrió alguna otra persona. Allí se concretó la formación del Escuadrón de la Muerte."
d) Tengo conocimiento que como resultado de los contactos que el comisario XX hizo con la embajada brasileña por orden del subsecretario Acosta y Lara, por lo menos dos funcionarios del D-4 fueron enviados al Brasil, para recibir entrenamiento al estilo escuadrón de la muerte, de donde trajeron 10 revólveres marca XX, caño corto, que fueron proporcionados a XX, a través del Ministerio del Interior para uso de la JUP. Al regreso de Brasil, dichos funcionarios quedaron a las órdenes de XX, pasando, luego del repentino viaje de éste al Brasil, al D-1. La mayor parte de los funcionarios de dichos departamentos están vinculados a las actividades de los comandos parapoliciales."
e) Estos mismos funcionarios participaron junto al subcomisario (segundo jefe del D-5), XX, XX, el oficial inspector XX, el capitán XX y yo en el secuestro y asesinato de Héctor Castagnetto, cuyo relato se detalla en otra acta. Luego de este operativo, la casa de la calle Araucana, donde retuvieron a Castagnetto, fue evacuada y yo me llevé seis metralletas calibre 45, con la marca y el número limados, varios panes de explosivos envueltos en papel cuadriculado con la sigla CCT y dos paquetes cuyo contenido desconozco, quedando depositados en el estudio XX. Dicho material lo entregué en el Ministerio del Interior al capitán XX, para ser pasado al SID, a principios de febrero de 1972."
f) Al aparecer en la prensa la noticia del asesinato de Ramos Filippini, el oficial inspector XX me comentó que eso era obra de XX y su gente."
g) El secuestro del doctor XX fue obra del comisario XX y participaron los funcionarios de su departamento XX, XX y XX y los civiles XX y XX. Este operativo fue ideado por XX con la finalidad de quedarse con el dinero del rescate."
h) El inspector XX, director de la DII, tenía conocimiento de las actividades de estos grupos."
i) El DAM fue creado por el general XX, siendo sus volantes impresos en la Oficina de Defensa Civil. Luego, el nombre de DAM fue tomado por grupos operativos de la marina."
"Declaro que todo lo antedicho es un fiel recuento de los hechos y admito mi participación en los mismos y la responsabilidad consiguiente, para constancia de lo cual firmo. Nelson Bardesio. Marzo de 1972."
Y el último documento, dice:
"Yo, Nelson Bardesio, oriental, casado, de 31 años, funcionario del Ministerio del Interior, declaro ante el Tribunal del Pueblo mi participación y los hechos que conozco en relación con el secuestro y posterior asesinato de Héctor Castagnetto da Rosa:
Encontrándome en la oficina de Estadística, Contralor y Difusión del Ministerio del Interior, el oficial inspector XX requirió mi participación para un operativo. La Oficina de Estadística, Contralor y Difusión, cuyo director honorario era el inspector (R) XX, servía de cubierta a la planificación y ejecución de atentados sobre los cuales he prestado ya declaración ante el Tribunal del Pueblo. El oficial inspector XX era secretario del coronel XX (encargado del Registro de Vecindad) y oficiaba como enlace entre el Ministerio del Interior y el denominado Comando Caza Tupamaros (CCT). Según me dijo el subcomisario XX, del departamento 5 de la Dirección de Información e Inteligencia, le había solicitado su colaboración para dicho operativo, manifestándole que también me necesitaba a mí y a mi automóvil
(y dice las características del vehículo, matrícula ficticia XX1) que pertenecía a la Jefatura de Policía de Montevideo y que había quedado en mi poder después de haber sido utilizado en uno de los atentados referidos. En horas próximas al mediodía, me dirigí con el inspector XX hacia el Hotel Carrasco, frente al cual debía esperarnos el subcomisario XX. Al llegar allí, encontramos a XX, a dos funcionarios del departamento 4 (que habían sido enviados al Brasil para recibir entrenamiento estilo «escuadrón de la muerte» y a un joven que luego me enteré era Héctor Castagnetto. Esas cuatro personas estaban en un automóvil marca XX, que pertenecía al comisario XX, del departamento 4. Pude saber que Castagnetto había sido detenido esa mañana, en Avenida Italia y Propios, por los dos funcionarios del Departamento 4 aludidos. Yo no poseía antecedente alguno sobre la persona del detenido. El subcomisario XX nos dijo que había que «pasear» a éste durante toda la tarde, para lo cual había requerido la utilización de mi automóvil. Castagnetto fue trasladado al automóvil, sentado junto con XX; XX se ubicó adelante. El detenido vestía pantalón y saco y llevaba una bolsa que contenía discos de música popular. Se le notaba algo nervioso, pero no parecía asustado. Informé al subcomisario XX que el auto no estaba en condiciones mecánicas como para andar toda la tarde, contestándome él que me dirigiera hacia afuera, que ya se le ocurriría algo. Un rato después me indicó
que iríamos hasta El Pinar y pasaríamos la tarde en un rancho abandonado que él conocía. Explicó que en ese rancho habían vivido algunos militantes del MLN, contra los cuales se realizó un procedimiento en que él había participado, y que ahora la construcción estaba abandonada. Fuimos hasta la construcción señalada por XX. El ranchito, de construcción algo vetusta, está ubicado en la calle que va del Autódromo a Avenida Italia. Una vez instalados en él yo fui con el coche hasta un almacén que queda en Avenida Italia, a más o menos dos quilómetros de distancia, y compré algún fiambre y dos o tres botellas de agua mineral. Pasamos toda la tarde en El Pinar. La mayor parte del tiempo Castagnetto estuvo sentado en el suelo, en un rincón, esposado. Prácticamente no se habló con él. Sólo XX le hizo algunas preguntas: si aún pertenecía al MLN, a lo que Castagnetto respondió que no; si sabía dónde estaba la Cárcel del Pueblo, a lo que también respondió negativamente; y qué hacía con la bolsa de discos, a lo que dijo que estaba trabajando como corredor independiente de discos. Nos fuimos turnando y mientras uno vigilaba a Castagnetto, los otros dábamos algún paseo por los alrededores. Le pregunté a XX qué pasaría con el detenido y él me dijo que no tenía idea, que ése era asunto de XX. Le hice la misma pregunta a éste, quien me dijo que sólo estábamos haciendo tiempo, mientras los dos funcionarios del departamento 4 que habían identificado y detenido a Castagnetto reunían sus antecedentes y preparaban el interrogatorio. Me indicó que no debíamos hacerle ninguna pregunta a Castagnetto y dijo que los referidos funcionarios «estaban formando un equipo nuevo». Casi al oscurecer partimos hacia Montevideo, indicándome XX que tomara por la rambla. Llegamos hasta una casa que queda en la calle Araucana. Allí nos recibió XX, diciéndonos que en la casa se encontraban personas compartimentadas y que deberíamos dar algunas vueltas con el auto, durante diez minutos, mientras dichas personas salían. XX me había sido presentado anteriormente por el coronel XX, asesor militar del ... etcétera. Es de nacionalidad paraguaya y le dicen «doctor».

* Punto final, 1972, parte de la intervención del senador Enrique Erro, que incluye la declaración textual de Nelson Bardesio. En este documento los nombres propios de los integrantes de] Escuadrón de la Muerte han sido sustituidos por xx Dichos nombres figuran en ''Aviso a la población''.


Publicado en el Nº 1596 de MARCHA del 9 de junio de 1972


LA MUERTE DE DOS DETENIDOS

• El martes 5, Zelmar Michelini solicitó informes sobre el fallecimiento de dos detenidos por las Fuerzas Conjuntas.
• En cada caso, el senador reclama respuesta acerca del día, lugar y circunstancias en que murieron los detenidos. En la sesión del mismo día amplió el pedido de informes con la siguiente exposición:

Señor Michelini. Señor presidente, me voy a referir a los pedidos de informes que presenté porque es necesario aclarar el sentido de los mismos.
Me interesa aclarar esto, porque el país debe conocer que, efectivamente, esas personas fallecieron y estaban, ambas, detenidas. Pero este recurso de que un senador tenga que plantear el tema en el cuerpo, a efectos de poder dar difusión a la noticia, seguramente no tiene precedentes en la historia del país.
Las Fuerzas Conjuntas, y el Poder Ejecutivo, tan solícitos siempre para informar absolutamente de cualquier asunto que les parece de importancia, han ocultado, sistemáticamente, la muerte de detenidos cuando sucede en los cuarteles donde se hallan alojados. Así pasó, señor presidente, con relación al obrero Batalla, sobre lo que no se dio ninguna información en Treinta y Tres y así ha sucedido en el caso de estos dos fallecimientos. El viernes, efectivamente, falleció en el Hospital Militar un detenido, Walter Sanzó, y nosotros queremos conocer todo el proceso, porque si bien parece no haber sido objeto de torturas, fue herido en circunstancia de un procedimiento policial, en un enfrentamiento con las Fuerzas Conjuntas, operado en la ciudad de Maldonado. Nos interesa mucho saber cómo llegó al Hospital de Maldonado, porque los datos que obran en nuestro poder establecen que estuvo desangrándose durante horas, y que esto es imputable exclusivamente, a las fuerzas que operaban en ese entonces, que lo quisieron dejar morir, precisamente, en esas condiciones. Sobre el otro caso, nosotros tenemos información de que esta persona falleció, también, por torturas. Se trata de Edison Marín, delincuente común, sobre el que pesaba una condena por delitos comunes, uno de ellos creo que era homicidio.
SEÑOR TERRA- ¿Me permite una interrupción, señor senador?
SEÑOR MICHELINI. Con mucho gusto.
SEÑOR TERRA: Con relación al caso anterior planteado por el señor senador Michelini, digo que conozco el relato minucioso de los hechos ocurridos en el Hospital de Maldonado y puedo relatarlos a título de ilustración. Según el comunicado que informó sobre el procedimiento llevado a cabo por las Fuerzas Conjuntas en la estancia situada entre Pan de Azúcar y San Carlos, se dice que el mismo se realizó a las 7 de la mañana. El herido fue llevado al Hospital Marítimo de Maldonado el lunes 22 a la hora 12, lo que significa que habían transcurrido muchas horas. Lo bajaron con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda; lo llevaban desnudo y envuelto en una frazada usada como parihuela. Al llegar, lo arrojaron sobre una cama volcando la frazada y agregando uno de los custodias que lo trasladaban: "Ahí va un tupamaro como ejemplo para la comunidad".
Como digo, dejaron transcurrir, más o menos, unas 3 ó 4 horas entre el procedimiento y el traslado, a estimar por las horas. El detenido presentaba una herida con orificio de entrada en la región glútea y orificio de salida por el abdomen. Era una herida de consideración, a pesar de que el comunicado decía que la misma carecía de entidad. El oficial a cargo del procedimiento pretendía llevarse al detenido sin permitir que fuera operado. Hubo que administrarle 3 litros de suero y un volumen de sangre. Cuando se procedió a la intervención quirúrgica se encontró que, además de las múltiples perforaciones intestinales, el herido tenía cortada la vena hipogástrica y había perdido más de 2 litros de sangre a raíz de una hemorragia interna. La dificultad que había para proceder a operar a esta persona, presentada por las propias fuerzas armadas, fue solucionada por los médicos ofreciendo al oficial a cargo del procedimiento la posibilidad de que pusieran guardias por todos lados e incluso, a éste mismo oficial se le puso un guardapolvo blanco y le permitieron que se instalara con su metralleta en el bloque quirúrgico, a fin de presenciar la operación, cosa que hizo.
Estuvo presenciando la operación, a fin de dar alguna garantía (ante un hombre que estaba en un estado que no podía representar riesgo alguno ni resistencia), con la metralleta en la mano.
La operación duró 5 horas. En la parte de los intestinos el tiempo insumido fue breve; pero el pinzado de la vena fue extremadamente difícil, a tal punto de que muchas veces estuvieron en tren de desistir de la posibilidad de salvarlo. Sólo después de 5 horas, el detenido fue salvado. Me comentaban los testigos presenciales de la operación, que los coágulos de sangre del cuerpo de esta persona eran sacados a puñados y a dos manos del vientre, todo lo que se hacía en presencia de ese oficial que menciono. La vida del herido fue salvada en ese momento, pero en condiciones extremadamente difíciles, porque ya era muy tarde. Hay que reconocer que después de esas 5 horas que duró la intervención -y que, supongo, este oficial no olvidará, y que lo habrán hecho meditar sobre sus actuaciones anteriores- el oficial quedó sentado a la cabecera de la cama en que reposaba el herido, y le suministraba agua con cucharitas, lo que demuestra que los integrantes de las Fuerzas Conjuntas no carecen de sensibilidad, pero las condiciones en que están actuando y las instrucciones que ellos reciben, hacen que se comporten en condiciones que obligan a liberar de su ser lo pero que en él tienen. Pero enfrentados a situaciones graves y convencidos de eso, tienen capacidad de reaccionar de otro modo y lo hacen. Esto es lo que yo conozco de este episodio. No sé qué tratamiento tuvo el detenido una vez que fue retirado del Hospital de Maldonado y trasladado a Montevideo. Pero entiendo que las condiciones en que transcurrieron esas primeras horas hasta la realización de la intervención, constituyen suficiente factor agravante como para preguntarse si el desenlace hubiera sido el mismo si la atención al herido se hubiera prestado inmediatamente.

SEÑOR MICHELINI: El otro pedido de informes tiene que ver con el fallecimiento de otro detenido: Edison Marín, del que tampoco se ha dado noticia por parte de las Fuerzas Conjuntas. No entendemos este procedimiento, o incluso pensamos que puede suceder muy bien que el resto de los señores ministros no estén enterados de los hechos, que el propio presidente de la República pueda ignorarlo, porque alguna razón debe haber para que las Fuerzas Conjuntas lo oculten a todo el país.
Edison Marín era un delincuente común, que había sido procesado y condenado en virtud de pesar sobre él un fallo de la justicia que tenía relación con un homicidio. Se fugó en abril de este año junto con un grupo de tupamaros y fue detenido después por las Fuerzas Conjuntas, no se sabe en qué fecha. Falleció en una unidad del ejército el sábado de tarde o en horas del mediodía, y se nos dice que en virtud de un síncope cardíaco. No hemos tenido absolutamente ninguna posibilidad de acceso a documentos fehacientes. Ha trascendido, en cambio, que este detenido estuvo sometido a un plantón muy largo, que se desmayó y que cayó, y que quienes estaban allí presentes pensaron que se trataba de un simple caso de fatiga o de falta de resistencia, por lo cual le tiraron un poco de agua para reanimarlo. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que la situación era mucho más comprometida de lo que se pensaba, y el detenido falleció en el Hospital Militar.
Perseguimos, señor presidente, dos motivos bien claros con estos pedidos de informes. El primero, que la opinión pública se entere de estos hechos y de que no se les oculte, que haya una opinión pública bien informada. El segundo, tratamos de conseguir los datos necesarios para realizar las averiguaciones correspondientes. Junto con los demás senadores del Frente Amplio, hemos presentado una moción para que se nombre una comisión investigadora de las torturas y creemos que este caso de Marín encuadra perfectamente en esa situación. Además del caso del obrero Batalla en Treinta y Tres, se suma ahora el de un detenido en una unidad del ejército.
Se ha dicho por algunos, que se trata de un delincuente común, que se trata de un individuo de mal vivir. Recuerdo que hace muchos años, en oportunidad de que un delincuente fue torturado en la jefatura de policía, se promovió a nivel parlamentario, una investigación y todo el país se conmovió. Ahora, en las unidades del ejército, nosotros hemos sostenido que en algunas de ellas se procede a someter a apremios físicos o morales a los detenidos, y nadie se conmueve, no hay investigaciones de ninguna clase, tampoco hay declaraciones por parte del Ministerio de Defensa Nacional, y ha transcurrido ya un mes largo de la puesta en vigencia del estado de guerra y de la suspensión de las garantías individuales, hemos hecho reiteradas denuncias aquí, en la Asamblea General y en la comisión respectiva, y no hemos encontrado absolutamente ninguna respuesta por parte del Poder Ejecutivo ni tampoco por parte del Ministerio de Defensa Nacional.
Quiero además, ratificar las torturas que se vienen realizando en el Batallón Florida. Cuando se trate el tema de nombrar una comisión investigadora, nosotros vamos a ampliar todos estos detalles. Digo que en ese batallón hay 3 detenidos, entre muchos otros, que son Arturo Dubra hijo, Washington de Vargas y Susana Alberti, que han sido sometidos a torturas verdaderamente infamantes y que, por respeto a la ciudadanía y las tradiciones del ejército, el señor presidente de la República debería salir en persona a contestar, a informarse e investigar. El ejército tendría que hacer declaraciones, porque esto es muy común en el Batallón Florida y nosotros lo hemos denunciado reiteradamente.