Hugo Castillos entrevista al Dr. Alvaro Díaz Berenguer, Autor del libro “La Medicina desalmada” “...tenemos que recobrar al médico de familia, el médico de familia ha sido abandonado, ha sido dejado de lado por la super especialización y la fragmentación, uno el ojo, el otro la boca, otro el intestino y todo se pierde y se pierde el todo familiar que es casi tan importante como el todo de la misma persona, esa visión familiar de la medicina y social de la medicina requiere de un cambio del sistema asistencial muy profundo”

Castillo: Estamos recibiendo con mucho gusto en nuestra Utopía de hoy al doctor Alvaro Díaz Berenguer, autor de un libro que acaba de publicar Crilse que se llama “La Medicina Desalmada. Aportes a una polémica actual”, gracias Alvaro por venir a Utopía...


Díaz: Por favor el gusto es mío.


Castillo: La medicina hoy día, ¿también es una Utopía?...


Díaz: Le está sacando las palabras de la boca a un médico uruguayo que se llama José Portillo que escribió un libro que se llama “Ciencia y Utopía”, el arte en general es una utopía y yo creo que la medicina sigue siendo un arte y como tanto sigue siendo una utopía. Nosotros pretendemos ser muy exactos, muy precisos, muy científicos pero en realidad no lo somos ni tan científicos ni tan precisos y hay muchísimo que va en lo que un ser humano puede dar a otro por el simple hecho de ser un ser humano y nada mas.


Castillo: Estaba recordando, tu escribiste un libro junto a tu padre José Pedro Díaz, Medicina y Literatura y después de leer este libro “La Medicina Desalmada” donde se plantea el panorama de cómo está la medicina hoy por lo menos en este país y en muchos otros pero fundamentalmente centrado en éste que nos interesa y a propósito de literatura, de tu libro anterior y este libro que importante es para el médico la palabra, que herramienta importantísima me refiero a la relación paciente médico...


Díaz: Yo te diría no solamente la palabra sino la palabra incluso el silencio hay quien analiza ese fenómeno y el silencio y dar oportunidad a que el otro hable y el silencio que de otra manera lo que significa es escuchar o estar dispuesto a escuchar las palabras del otro incluso antes que se pronuncien, es la base de esa relación necesariamente humana, cuando no hay algo, cuando todo se establece sobre la base de signos, de síntomas fríos y distantes o de exámenes clínicos y otro es estrictamente un robot, eso es lo que llamamos la medicina cibernética, la medicina hecha sobre la base de la robotización que de alguna manera es ineludible que nosotros hoy en día no estemos utilizando válvulas mecánicas y estemos reemplazando válvulas orgánicas porque es el avance tecnológico ha hecho maravillas, el problema es cuando lo único que hacemos es entender al otro exclusivamente como una máquina, ahí es donde cometemos errores.


Castillo: Y el libro, en el recorrido del libro me he encontrado con alguna palabra que se repite y que tiene mucho que ver con la situación en el Uruguay, la situación en general que vive nuestra sociedad y otras sociedades y es la palabra postmoderna, esa palabra está presente, muy presente en este libro y uno tiende lógicamente a asociar, es decir, esto es consecuencia un poco de lo que está pasando con el llamado postmodernismo o globalización o la importancia del mercado sobre todas las cosas, etcétera...


Díaz: Es cierto, creo que hay influencia de Lipovesky, creo que Lipovesky recoge también es un analítico mas del mundo postmoderno ya si queremos y el libro de él “La Era del Vacío”, creo que de alguna manera cuando uno lo proyecta sobre la medicina lo podemos aplicar paso a paso, yo creo que el fenómeno pérdida de la consideración del alma en medicina es en realidad el reflejo de la pérdida de consideración del alma de la sociedad en su conjunto y esto no es un fenómeno exclusivamente uruguayo, es un fenómeno internacional y es un fenómeno de la influencia brutal que han tenido las nuevas fórmulas de interrelacionamiento humano sin tiempo, sin silencios, sin espacios para que el otro hable y se comunique sin posibilidades de interactuar como en los viejos tiempos y de hecho yo creo que eso también se compone de esta serie de cosas que no sabemos explicar que es el auge de las medicinas no tradicionales, las tribus suburbanas, los muchachos que toman los tatuajes como forma de identificación de las mas antiguas y primitivas que eran las que se utilizaban como nexo de las antiguas tribus, porque lo que estamos perdiendo es los nexos normales de la sociedad.


Castillo: Quien no ha vivido en este país sea en la Salud Pública dependiente del Ministerio de Salud Pública o en la Salud Privada problemas que aquí se plantean y que son comunes y compartidos por la mayoría de los oyentes estoy seguro, el tema de las colas, del poco tiempo que le dedica el médico al paciente, la necesidad de hablar, del diálogo y del silencio también como decía Alvaro, ya desde las colas que hay que hacer para sacar el tickets donde se mezclan sanos y enfermos....


Díaz: Si, lo que sucede es que estamos inmersos en un sistema existencial de alguna manera empresarial en gran parte regido por las leyes de la oferta y la demanda y eso obliga a que la salud sea un producto y cuanto mas rápido se saque el producto mejor se trabaja. Si uno está mucho tiempo con un paciente en un consultorio la luz sale cara, el tiempo de enfermería sale mas caro, todo sale mas caro y la salud supuestamente se encarece porque lo que se trata es de un producto barato entonces cortemos todo aquello que no sea inmediatista, nos transformamos en mediatistas buscando una solución que sea mecanicista y menos humana y yo creo que este sistema va haber que cambiarlo, el problema es que es muy difícil, no es fácil pero creo que como todo cambio importante en la sociedad pasa por cambios culturales y como todo cambio cultural son muchos años los que se necesitan para generar estos cambios. Yo creo que gran parte de estos cambios pasan o básicamente se centran en la educación, si nosotros lográramos que tanto pacientes y médicos tuviéramos una educación distinta en el interrelacionamiento humano tal vez las cosas serían un poco distinta


Castillo: El problema de la ética y la moral que tan poco se plantea por ejemplo en la Facultad de Medicina o no todo lo importante que tendría que plantearse...


Díaz: Todos nosotros hemos aprendido ética sobre la base de la enseñanza del maestro, del ejemplo que nos ha dado el maestro, yo recuerdo no voy a nombrar profesores para no olvidarme de otros, pero casi todos ellos nos han dado lecciones éticas sobre la base de la acción y creo que hasta eso se está perdiendo, porque se está perdiendo la clase magistral, se está perdiendo y dice no, lo que hay que hacer es talleres, simposios, son formas y aquello de la vivencia de un enfermo y la reacción del profesor con aquel enfermo, las clases clínicas magistrales se han perdido, se siguen haciendo, todo esto es tendencia no son cambios tan bruscos y especificamente el tema de la ética no se aborda como tal, no se aborda tampoco por ejemplo la antropología médica ni la filosofía aplicada a la medicina, no seaborda la literatura necesaria para poder ponerse en el pellejo del otro, se enseña sí sicología que es muy bueno que se enseñe. Hay un departamento de historia de medicina que lamentablemente no se le ha dado todavía la jerarquía que debemos darle y yo creo que la historia de la medicina debería estar mucho mas metida en casi todo lo que nosotros hacemos, porque desde la historia de la penicilina hasta la historia del estafilococo son fundamentales para entender el presente y poder trabajar adecuadamente, hay mucho fenómeno de historia cultural en la medicina, nosotros trabajamos mucho con los fenómenos culturales a pesar de que no esté sobre la mesa, somos hacedores inconscientes en ese tema.


Castillo: Cuando una persona cualquiera solicita la presencia de un médico o va a una mutualista a un médico y tiene allí la entrevista con el médico una o deos veces, en la mayor parte de los casos el médico conoce poco por no decir nada del paciente, cual es su entorno familiar, cuales son los problemas fuera de la enfermedad que lo afecta que también son importantes y que pueden tener relación con la enfermedad, esa relación, ese conocimiento estrecho entre el médico y el paciente, en esta sociedad no se da...


Díaz: No se da tampoco porque no le hemos dado pie al médico de familia, tenemos que recobrar al médico de familia, el médico de familia ha sido abandonado, ha sido dejado de lado por la super especialización y la fragmentación, uno el ojo, el otro la boca, otro el intestino y todo se pierde y se pierde el todo familiar que es casi tan importante como el todo de la misma persona, esa visión familiar de la medicina y social de la medicina requiere de un cambio del sistema asitencial muy profundo también hay. Fíjate tu que como son las cosas, te voy a decir algunas cosas que capaz que aalgunos compañeros se sientan molestos pero no se sientan molestos porque lo voy a decir en un tono de total cordialidad, sobretodo buscando solución, en determinado momento una determinada mutualista se dio la oportunidad de generar médico de familia y que pasó, inmediatamente algunas sociedades entendieron ¿cómo, van a ir a ver a todos, van a ir a ver a los niños, va a ir a ver a las personas del punto de vista ginecológico?, entonces la especialización se siente tocada primero por tradición, porque tenemos que romper ciertas tradiciones que son muy dificiles. En segundo lugar porque sienten que se les usurpa un sector que es de alguna manera de ellos y algo de eso es verdad pero cuando un médico de familia se prepara realmente en serio en esas materias, nadie mejor que ese médico de familia va a manejar esos temas.


Castillo: Hay una experiencia que no se si la conoces, una experiencia sobre médicos en Cuba, médicos de familia, médicos barriales, zonales...


Díaz: Si, pero no estoy muy al tanto como para poderte hablar con precisión de eso, se que existe, se que tal vez es lo que haga mejor y tal vez una de las cosas que mejor pase en Cuba porque el tratamiento es médico paciente, esta forma de sistema asistencial.


Castillo: Hay una frase cuando estabas hablando antes de los maestros, de la importancia, de la importancia de la clase magistral, tu aquí apelas a una reflexión que hizo en su momento José Bergamín. José Bergamín fue un intelectual español que vino exiliado, cayó aquí al Uruguay estuvo muchos años y se sintió muy uruguayo a pesar de los seis o siete años que estuvo aquí en nuestro país y el decía una frase que nos quedó muy marcado a muchos, y que tu también la pones ahí en el libro y es “los maestros no enseñan, contagian”...


Díaz: Si y sabe quien me lo recordó eso, que no se si eso está puesto en el libro, me lo recordó Carlos Maggi porque yo mamé muchas cosas de distintos integrantes de la generación del ’45


Castillo: Y claro en tu casa estaban José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, poetas, Angel Rama y muchos otros...


Díaz: Y muchas de estas cosas en realidad fueron vivencias intermediadas, yo no conocí a José Bergamín directamente a pesar de que estuvo en casa, pero yo no existía en aquel entonces, es decir que la presencia de José Bergamín está intermediada a través de mis padres y Maggi..


Castillo: Juan Ramón Jiménez estuvo en casa de tus padres por ejemplo y fueron a dar un paseo en bote cerca del lugar donde estaban viviendo, ahí en Punta Gorda en una calle que tu padre siempre rechaza porque se llama hoy día María Espínola, pero antes se llamaba Mangaripey y dice no tenían derecho haber cambiado, eso se lo oí decir varias veces a José Pedro...


Díaz: Eso es otra cosa que pasa con la ciudad, yo no se porque nos damos el lujo de perder los rastros históricos de las cosas cambiando los nombres, los nombres son símbolos, pertenecen a las cosas, se arraigan a las cosas y nosotros al cambiar los nombres estamos perdiendo la capacidad de simbolizar conocimientos es una lástima.


Castillo: Compadres tan imbricados en el arte, en la literatura, en la escritura, en la poesía como es el caso de José Pedro Díaz y Amanda Berenguer, los padres de Alvaro, han dejado una influencia muy grande en ti y una preocupación que está presente por las artes en general, por la escritura, por la literatura en particular...


Díaz: Te voy a contar una historia que yo te dije por teléfono además que tela iba a contar que no se si la conoces, creo que la conoces, hace dos o tres años en Chile se generó un encuentro llamado “Chile Poesía”, yo acompañé a mis padres a ese encuentro y en ese momento mamá leyó un poema en la Plaza de la Moneda, mientras helicópteros militares tiraban desde el cielo papeles con poemas de jóvenes poetas, alumbrados por faros antiaéreos y esos papeles como caían girando parecían palomas volando. Mi mamá leyó el poema desde el mismo balcón donde salía Allende y lo dedicó a Ruben Castillo tu hermano.


Castillo: Yo conocía esta anécdota pero la oigo ahora y me emociono, había una estrecha relación de tus padres con Ruben durante muchos años, el Club del Libro, etcétera que muchos oyentes lo recordarán y es realmente emocionante, el lugar, la cena, la historia de ese sitio además y esos papeles que caen del cielo como si fueran palomas...


Díaz: Estaba el gobierno socialista ya obviamente tratando de reconciliar partes quebradas de un pueblo.


Castillo: Hay un tema que también tratasen este libro “La Medicina Desalmada”, hablas además haces una definición del alma, el espíritu que tanto puede ser tanto una cosa como otra...


Díaz: Viste que raro que suena hoy en día hablar del alma o de espíritu...


Castillo: Casi nadie habla de eso, muy pocos...


Díaz: Es terrible, está totalmente demodée...


Castillo: Dices tú, entre los sitios de Internet destinados a alma y espíritu encontré un título que me pareció que sintetizaba en pocas palabras la realidad de nuestra sociedad moderna comida rápida para el espíritu, tremendo, es muy fuerte esta frase...


Díaz: Es como la comida chatarra de paso...


Castillo: Y se aplica también al espíritu al que no se le nombra, o al alma cada vez menos...


Díaz: Y asi como se desespiritualiza también se le quita a la muerte, a pesar de que estamos invadidos de muerte, porque por todos los canales de televisión aparece una enorme cantidad de muerte por segundo, nadie la vive como tal, no se vive la muerte se le escapa, es lógico


Castillo: Pero no se vive nada ni en el plano familiar, es decir la persona que muere en la clínica, en el sanatorio, luego se encarga una empresa ni siquiera de llevarla a la casa, hay empresas que se dedican a estar allí de depósito del cadáver...


Díaz: Pero ni siquiera se muere en la casa...


Castillo: Se muere en el sanatorio...


Díaz: En un lugar extraño...


Castillo: En un lugar fuera de la casa y se le acompaña fuera de la casa también y se empieza a enterrar fuera también de las cercanías y fuera de los cementerios, en otros lugares mas abiertos y también regidos por las leyes de la oferta y la demanda, un pedazo de tierra para este cadáver cuesta tanto, unos mas baratos, otros mas caros, según la distancia, según el nombre, según “el prestigio” que tenga la empresa...


Díaz: Y según el valor de la sala...


Castillo: Exactamente. Todos estos temas que interesantes son porque nosotros los hemos padecido de una forma u otra, con nosotros mismos, con familiares próximos, con amigos, esto también lo plantea Alvaro Díaz Berenguer en esta “Medicina Desalmada” que está realmente, ustedes estoy seguro que la sienten desalmada. En ese sentido el médico clínico tiene una diferencia enorme con un especialista, tiene la necesidad de conocer mas al paciente...


Díaz: Si, yo creo que la base de la verdadera medicina es la visión integral del individuo, el especialista lo que hace es ayudar al que tiene la visión integral, pero no debe sustituirlo y cuando de alguna manera lo sustituye lo que no debe perder es la visión integral.


Castillo: Tu planteas muchas dudas y muchas preguntas en el libro, está establecida una polémica actual sobre ese tema...


Díaz: Yo creo que la polémica está establecida sssobretodo al ver la enorme cantidad de demandas que hay y de gente que se siente que ha sido desantendida, hay muchísimas mas demandas de las que realmente fallan a favor o en contra de los médicos, sucede que hay desconformismo, la gente no está conforme, siente que no se le ha solucionado su problema y hay por tanto una polémica por tanto a si eso está bien o si esto mal, incluso leyes en el senado haber cuantos años se pueden reclamar en fin, todos los médicos tenemos grandes temores a propósito de las reclamaciones de los pacientes, los pacientes cuando van a un médico le dicen si usted no me atiende yo hago el reclamo, es increible esto, esto es de hace muy poco tiempo, ahora esto es un fenómeno también mundial. Nosotros no dejamos de seguir la misma línea que sigue todo el mundo occidental, en los demás países el temor a la demanda hace que los médicos dejen de atender determinadas especialidades o determinados sectores donde se sienten menos desvalidos con poco soporte. En nuestro país en las condiciones en las que brindamos asistencia, tendríamos que renunciar muchos de muchos lugares porque realmente no tenemos respaldo suficiente para hacer una medicina de alta calidad como la que se debería prestar pero sin embargo si uno hace eso los pacientes dejan de ser atendidos, es decir que yo creo que nuestro nivel asistencial es bueno pero no tan bueno como debiera de serlo y siempre tenemos posibilidades de exigir mas, entonces hay una necesaria polémica en torno a cual es lo que nosotros podemos dar y hasta se puede exigir y hasta donde un médico puede errar, como médico es humano y la posibilidad de equivocarse está y hasta donde


Castillo: Uno tiene derecho a equivocarse dices tu en el libro...


Díaz: Es que nos exige, es lógico, un error nuestro es muchísimo el daño que hacemos, es como el daño cuando uno va en un auto y comete un error manejando es similar. Sin embargo no se exige la misma responsabilidad cuando uno va a un curandero, a nadie se le ocurre demandar a un curandero porque fue con la fe por delante, cuando uno va al médico hoy va con la fe por detrás


Castillo: Y esto cada vez se está dando mas, se tomó el concepto de hace 50, 60 o 80 años atrás, era el médico, era todo un personaje, llegaba el senador...


Díaz: Exactamente. La gran mayoría de las enfermedades además no se curan o si se curan se curan solas, nosotros incluso lo que hacemos son pequeñas intervenciones donde conducimos mas o menos la cosa, pero no son enfermedades, la intervención dramática del médico se da sin duda y prolongamos la vida y hacemos maravillas pero la gran mayoría de las cosas que hacemos es dar esperanza, es curiosísimo pero no se lo vive como tal en el análisis el problema y creo que es muy importante que tanto los médicos como los pacientes sepamos en conjunto que necesitamos de la interrelación humana esperanzadora como base tanto para que el paciente pueda ser bien atendido como para que el médico pueda atender bien, no hay cosa peor que cuando llega a ver a un paciente el paciente esté desconfiado, esté desconfiando de lo que uno va hacer, no ayuda eso.


Castillo: No se ha exacerbado Alvaro el vedettismo de los especialistas...


Díaz: Se produjo un fenómeno, por ahí alguien habla de barbarie de la especialización y yo creo que tenemos hoy en día en la alta tecnología una herramienta brutal y tenemos allí concentrado una enorme cantidad de sabiduría y una enorme especialidad de curación, realmente lo que cura la alta especialización es menos del 1% de las enfermedades de la sociedad, es decir que la alta especialización es enormemente costosa, lleva una enorme cantidad de recursos de esa sociedad, no soluciona, de repente el 30% de la sociedad que está vinculado a diarrea aguda infantil, es decir cosas elementales nociones básicas de policultura que la gente no tiene, esa alta especialización que es formidable por lo que deslumbra realmente en los hechos, en el impacto sanitario en una sociedad no es tan importante en números, porque claro se trata de esa persona y es la única y como la vía en esa persona lo es todo, claro..


Castillo: Como viene de afuera, sobretodo por la televisión, como se ha exagerado el directismo de todo...


Díaz: Y esto apareja todo lo otro, “yo se mucho de esto pagame por lo que yo se” y esto requiere que estas técnicas sumamente costosas sean bancadas por una sociedad pobre y es muy difícil. Hoy en día el FNR (Fondo Nacional de Recursos) tuvo una pelea formidable para poder reflotarlo, el FNR fue una institución que se creó fundamentalmente para poder pagar la alta tecnología que el sistema asistencial no lo podía pagar, pero los grupos médicos y entre los cuales me incluyo, no me estoy excluyendo ni sacando de acá las castañas del fuego, hemos aprovechado el FNR, lo que de alguna manera permitía pagar y hemos hecho yo te diría un exagerado de la alta tecnología. Hoy en día queda en evidencia a través de auditorías médicas que puso el Fondo que no eran necesarios tantos actos para mantener el mismo nivel sanitario, es decir, cuando uno cae en las leyes de la oferta y del mercado y una salida al libre albedrío corre estos riesgos que la alta tecnología, porque detrás de todo esto hay empresas muy importantes que venden tecnología a precios muy altos, todo esto está influenciado por intereses económicos muy fuertes


Castillo: Y los grandes medios de comunicación que tienen interés en promocionar determinada...


Díaz: Exactamente, entran también en la misma rueda, entonces claro que se transforma en una vedette porque se vende


Castillo: Y como se cambia esto Alvaro y esta es la pregunta del millón claro, como se cambia, como se empieza a cambiar esto, este libro es un aporte a la polémica que tu bien dices y a la discusión...


Díaz: Ahora se entiende porqué la polémica, es aporte en el sentido que son pequeños esbozos de análisis para una problemática que es sumamente compleja y que yo te diría que no tengo ni idea como se soluciona, porque requiere del cambio de todo el sistema, es el sistema en su conjunto el que falla y es el sistema en su conjunto el que hay que cambiar. Yo creo que hay del punto de vista político ciertas visiones mas o menos similares entre los distintos partidos políticos, sobretodo unificado a traves de las grandes agrupaciones como para dar a esto un sentido único, ojalá que podamos porque realmente lo necesitamos.


Castillo: Hay que empezar por algo y la gente cada día está sufriendo mas penurias y mayores problemas y dice como se va a solucionar el problema, fundamentalmente de la salud pública y de las mutualistas, es decir de la salud dependiente del Ministerio y de las mutualistas, hay como un pescado que se está mordiendo la cola permanentemente, es decir las mutualistas no funcionan porque hay pocos afiliados o hay pocos afiliados porque las mutualistas no funcionan...


Díaz: Está pasando cosas de asimetría entre la oferta de distintas soluciones en distintos sectores, es decir, la posibilidades que brinda el Ministerio, las posibilidades que brindan las mutualistas, las posibilidades que brinda la salud privada son distintas, son salud distinta, esto es si nosotros pensamos que es un derecho humano y que debe ser por igual para todos, no parece lógico que existan estos sistemas superpuestos con distintos niveles de salud, yo creo que una visión humana y solidaria debe hacer pensar en un sistema único y que sea para todos por igual, es muy difícil unificarlo en el momento actual porque está muy disperso, cada uno con distintas formas de supervivencia, es discutible si debe o no haber lucro por detrás, yo creo que no necesariamente debe ser invitado porque de alguna manera tanto el sistema, las empresas, las inversiones, los médicos necesitan que se mueva dinero porque necesitan que se mueva dinero porque es muy difícil sino actuar y se cae bastante a pedazos sino es así. El tema está en como hacerlo justo porque es un problema de justicia también, es un problema social.


Castillo: Está bien. Tuviste comentarios de colegas sobre este libro si bien lleva poco tiempo en la calle...


Díaz: Tuve algunos comentarios entre ellos el de José Portillo que me gustó muchísimo y el de un administrador del Sindicato Médico y sobretodo de amigos, en realidad me han hablado muy bien mis amigos otros no me han comentado cosas


Castillo: Pero los amigos, aparte de ser amigos, se entiende que tienen lucidez suficiente como para poder....


Díaz: Vos viste como son los amigos con la verdad o sin ella


Castillo: No ya se, pero yo he leído este libro y me ha interesado y mucho esto y estoy seguro que a la mayoría de los oyentes de Utopía si leen este libro les va a interesar y muchísimo y van aprender mucho además, van a confirmar además situaciones, hechos que posiblemente hayan vivido amigos o familiares o ellos mismos y se van a preguntar con planteos, interrogantes que tu te las formulas y mucho y dudas además que es muy importante también eso de la duda, porque no tenemos la verdad absoluta, pero yo creo que este es un aporte y un aporte bien interesante para intentar resolver el tema de la salud en nuestro país, así como se avecinan cambios en otros órdenes, esperemos también que esos otros cambios acompañen también a esos cambios que son tan o mas fundamentales que esos.


Díaz: Yo creo que dentro de los cambios la enseñanza a nivel de primaria, secundaria, universidad de temas vinculados con la salud tienen que estar desde el principio, tienen que estar en la base misma del desarrollo de la enseñanza. Cuando José Pedro Varela proponía la enseñanza como una forma de verdadera democracia, yo creo que cuando estamos hablando de una verdadera salud se impone exactamente lo mismo, si no hay cambios culturales que abarquen además en el espectro a médicos y pacientes a la vez, se crean diferencias y distancias innecesarias que entorpecen brutalmente los procesos de los alumnos.


Castillo: Para mi ha sido un gusto enorme tener hoy al doctor Alvaro Díaz Berenguer, autor del libro “La Medicina Desalmada”, este libro editado por Crilse que ya está en todas las librerías y que reitero significa un aporte importante para intentar el cambio del sistema. El libro está dedicado a su padre, a José Pedro Díaz a quien nos sumamos desde aquí y le enviamos a él y a Amanda un muy fuerte abrazo, personas que las llevamos incorporadas en nuestro corazón, así que Alvaro muchas gracias por estar aquí.


Díaz: Castillo, muchísimas gracias por esta invitación, realmente te agradezco muichísimo las palabras.