La presentación del libro estuvo a cargo del periodista Hugo Castillos. “En esa dura infancia Raúl y Ramiro forjaron su relación paterna con amargas privaciones visitando a Raúl padre, preso en infiernos carcelarios, uno cada domingo porque la economía no permitía que fueran juntos”


Hugo Castillo: Buenas noches a todos, agradezco la oportunidad de permitirme presentar este libro “Raúl Sendic Rodríguez, reportajes y entrevistas”.
Raúl nació en Paysandú, en lo personal me toca hondo ya que mi abuelo paterno supo trabajar también como el suyo en los campos del Queway.
Paysandú, cuna de personalidades inolvidables, quiero nombrar algunas pocas como Luisa Luisi, como Humberto Meguet, como el escritor Iret Conteris, como el entrañable y admirado profesor Daniel Vidart y tantos otros que han enriquecido la historia y la cultura de este país.
Soy un lector compulsivo, ansioso, sanguíneo y en este caso nada inocente, en realidad, no hay lectores inocentes, y a la hora de analizar el mejor comentario sobre un libro es leerlo.
Debo decir que este libro me ha resultado atípico ya que no es una biografía, no es tampoco un ensayo, no son solo entrevistas, es todo eso más el ingrediente central de un protagonista con rasgos absolutamente definidos de coherencia e independencia, siempre constantes para alcanzar dos grandes objetivos: justicia y solidaridad.
Esa coherencia ha estado marcada por una infancia difícil, con penurias económicas, con discriminaciones, con miedos y angustias, pero por sobre todas estas contrariedades con dignidad, compartiéndo la escuela junto a Ramiro su hermano y ayudando a Nilda, esa madre con coraje y valentía, trabajando los tres, haciendo cinchas para caballos, ya a esa altura a Nilda la habían echado de primaria por ser mujer de Sendic.
Hay un episodio que recoge el libro y que quiero destacar que marca la personalidad de Raúl niño – adolescente, cuando un profesor le estimula para participar en un torneo deportivo, pero para ello debía utilizar solo el apellido de la madre.
Raúl prefiere no participar si no lleva el apellido del padre, este sencillo episodio no solo está marcando un fuerte carácter sino un acto de legítima valentía.
En esa dura infancia Raúl y Ramiro forjaron su relación paterna con amargas privaciones visitando a Raúl padre, preso en infiernos carcelarios, uno cada domingo porque la economía no permitía que fueran juntos.
Esas visitas casquianas a donde iban, a esa cárcel, donde ni siquiera se les permitía a esos niños apoyar las manos sobre las rejas.
El libro señala momentos decisivos para el futuro de la familia a instancias de Raúl padre, como la necesidad de viajar a Cuba para continuar los estudios de Raúl y de Ramiro.
Esta etapa cubana en donde Raúl no se mostraba demasiado entusiasmado al principio y que poco a poco lo fue ganando hasta ingresar a la Facultad de Medicina en Cuba en donde obtuvo medalla de oro pero siempre con el pensamiento en nuestro país, en el 26 de Marzo como necesaria organización política, en organizar la Juventud del 26, en trabajar incansablemente por la liberación de su padre y de todos los presos políticos, lo que lo llevó a viajar a varios países dando a conocer la situación del Uruguay.
Viajó a Suecia, a Francia, a Brasil, en este país, concretamente en Río lo distinguieron como ciudadano ilustre, estoy dando grandes pantallazos porque el libro -repito- hay que leerlo.
De regreso a Uruguay la consolidación del 26 de Marzo, su accionar al frente de la Juventud, del Semanario, luego el Diario, etc., este libro desarrolla el trabajo parlamentario del joven electo Diputado Raúl Sendic y señala detalladamente propuestas, interpelaciones, gestiones, viajes al interior para conocer de cerca la realidad, lo que decía Mirta, 10.000 km. mensuales, o sea 500.000 km. en el período en que le ha tocado ser parlamentario y que lo lleva a figurar en primer lugar cuando se encuesta la imagen de un Diputado.
Quiero destacar también, en el libro hay tantas cosas importantes que sobrepasan el límite de esta presentación, un detallado informe de lo que se conoció como la infidencia y por la cual unos pocos por no decir uno, se beneficiaron escandalosamente de una próxima devaluación, estamos en 1968.
La historia nos juega a veces la mala costumbre de reincidir hechos similares 40 años después.
Pongo énfasis en este triste episodio que está en este libro claramente explicitado y que es aconsejable mantenerlo presente en la memoria.
Las 300 páginas aproximadas del libro, están muy presentes la vida familiar, la infancia, la adolescencia, el comienzo de una militancia política permanente de un hombre joven que no se sirvió de su apellido y con absoluta independencia se plantó para enfrentar una lucha sin renuncias por un Uruguay donde los pobres, los niños, los ancianos, los desplazados, los perversamente postergados sean los más beneficiados.
Yo quiero despedirme brevemente con un pasaje de este libro, casi al final del mismo cuando en una entrevista le preguntan a Raúl: Vos recorriste gran parte del mundo en una lucha por la libertad de los presos como tu padre, el General Seregni y otros presos, pese a tu juventud tenés mucha experiencia acumulada ya, como último mensaje ¿cuál es tu visión de futuro?, ¿es posible arreglar la situación de este país?, y Raúl contesta: –no leo toda la respuesta sino la parte final de la misma- Tenemos un compromiso con nuestra historia, con quienes hicieron posible que llegáramos a poder asumir esta responsabilidad, pero también tenemos un compromiso con los que vienen detrás de nosotros, con nuestros hijos y con las nuevas generaciones de uruguayos, y yo le pido a cada uno de nuestros compatriotas que asuma esa responsabilidad.
Ninguno de nosotros puede darse el lujo de ser espectador de esta historia, cada uno es protagonista porque esta no es una telenovela como en la televisión donde podemos prender y apagar, esta es una historia que se va a seguir desarrollando y que requiere del protagonismo nuestro para que vaya en el sentido que todos queremos.
Le pido a nuestros compatriotas que asuman esa responsabilidad, ese compromiso, ese protagonismo, que no dejen depositada solamente en los dirigentes la facultad de decidir sino que cada uno exija por su propio derecho, que cada uno busque la manera de hacerse oír, de hacer sentir su fuerza, su militancia, su trabajo.
Tengo mucha confianza de que eso va a ser posible, de que vamos a poder desarrollar un Uruguay de justicia social, de dignidad, de libertad, de producción, de progreso, de trabajo, para que las generaciones que vienen atrás de nosotros puedan construir a partir de esa base que le demos una sociedad con un futuro que yo veo con gran esperanza.
Así asumo mi compromiso, mi responsabilidad y así también le exijo y se la pido a los demás porque nos parece que tiene que haber un compromiso de cada uno de nosotros con la historia y con el futuro para que el Uruguay se encamine hacia la esperanza que precisamos.

Raúl Sendic Rodríguez, un libro en el que ha participado un colectivo entusiasta e informado, y que no solo en lo político, nos ha mostrado al hombre sencillo, familiar y siempre solidario.
Finalmente quiero decirles que yo no sé si vamos a ver temblar las raíces más profundas de los árboles, pero sí, de lo que estoy seguro es que desde el 26 de Marzo y junto a Raúl trabajaremos para agitarlos”.