Delegación francesa denunció la corrupción
desatada por las trasnacionales del agua
Entrevista a Jean Luc Touly presidente de la Asociación para un Contrato Mundial del Agua en Francia y Catherine Legna Directora de Proyectos de France-Libertés, de la Fundación Danielle Mitterand.

Como parte de su respaldo a la lucha desarrollada en nuestro país en defensa del control estatal del agua, la delegación francesa encabezada por Danielle Miterrand que estuvo esta semana solicitó en su visita a Maldonado una copia del contrato firmado por el estado uruguayo con Aguas de la Costa, la empresa que por decisión del gobierno de Tabaré Vázquez seguirá actuando pese al reforma constitucional aprobada por la ciudadanía. Ese contrato será revisado por un equipo de abogados de la Fundación para investigar si existen incumplimientos o irregularidades, como denuncian los promotores del plebiscito que se votara el 31 de octubre.

Así lo informaron dos integrantes de la delegación durante el diálogo que mantuvieron con Centenario, resumiendo además la experiencia sobre este tema en Francia, la acción internacional de denuncia y lucha que se está desplegando y las características de las trasnacionales que operan en la región.

Jean Luc Touly es presidente de la Asociación para un Contrato Mundial del Agua en Francia. Fue trabajador y dirigente sindical de la empresa trasnacional Veolia (Vivendi), a la que denunció por un fraude millonario. Es representante del Partido Verde Francés en la Comisión Parlamentaria del Proyecto de Ley de Agua, y es Director Administrativo y Financiero de Frances-Libertés.

Catherine Legna es Directora de Proyectos de France-Libertés, de la Fundación Danielle Mitterand.

- ¿Qué actividad desarrolla la Fundación France-Libertés que encabeza la Sra. Mitterand?

Catherine- La Fundación France-Libertés tiene más o menos 20 años. Desde el principio se consideró como una fundación hecha para defender los derechos humanos en todo el mundo, en Francia también, en cuatro temas principales: derecho a los recursos naturales, a la vida, a la educación, derecho a la democracia verdadera, la democracia participativa y derechos sociales y económicos a través de una economía equitativa, justa, sustentable y solidaria.

Naturalmente tenemos luchas políticas normales, ayudamos a presos políticos, luchamos por la democracia, contra la violencia de las dictaduras, pero con el pasar de los años nos dimos cuenta de que algunos derechos llegaban a ser prioritarios porque había una emergencia y la Sra. Mitterand se dio cuenta hace unos años que la lucha por el agua iba a provocar una nueva guerra como fue la guerra del petróleo. Por eso comenzó esta lucha por el agua.

-Jean Luc, ¿qué es lo que hace la Asociación para un Contrato Mundial del Agua?

Jean Luc- Se creó la Asociación en 1990 con un economista italiano, Ricardo Petrella, y también por Mario Soares, ex Presidente de Portugal y Danielle Mitterand, sobre la base de que el agua no es una mercancía, sino un bien común de la humanidad. Hay más o menos 20 Asociaciones Para un Contrato Mundial del Agua a nivel internacional, que se juntaron con otras 50 asociaciones del mundo en Porto Alegre en el 2002 en una coalición en contra de la privatización y de la mercantilización del agua.

- ¿Cuál ha sido la experiencia en particular del tema del agua en Francia? Veo que hay distintas realidades, locales y nacionales...

JL- Ese tema llegó a ser notorio solo en los años 90, debido a los vínculos que había entre estas multinacionales y los responsables políticos y algunas autoridades electas. El hecho del juicio al Intendente de Grenoble con pruebas de corrupción ligadas a esta multinacional (la Suez) llevó a esta consciencia en Francia.

El Intendente entonces fue condenado por haber ganado y aceptado de la empresa privada cuatro millones de dólares, una corrupción activa porque aceptó personalmente ese dinero a cambio de una concesión de 30 años a la Suez Lyonnaise des Eaux.

Hoy en Francia se están movilizando sobre todo en cuestiones que tienen que ver con la calidad del agua y tarifa del agua. Nuestra asociación junto con la fundación y con otras asociaciones está peleando para luchar para las tarifas y por la calidad, también para que tenga agua toda la gente en el mundo que no la tiene.

Luchamos por el conjunto de los hombres, las mujeres, los niños del planeta. Hay tres grandes símbolos en la lucha del agua para todos: en Francia Grenoble, en el mundo tenemos Cochabamba, Buenos Aires y Uruguay en su conjunto. Uruguay con su referéndum donde 65% de la población quiso volver al servicio público del agua, que es único en el mundo.

- ¿Qué conocen de las empresas españolas que están haciendo negocios con el agua sobre todo en esta región?, ¿Son similares en sus prácticas a la Suez?

JL- Las conozco bien. Fui trabajador de Vivendi, que es otra multinacional del agua. Vivendi y Suez están en el mundo en más de 5.000 empresas con nombres diferentes.

Llevan nombres, por ejemplo Aguas del Illimani en La Paz, Bolivia, que se parecen a una empresa pública local, pero atrás son capitales que pertenecen a estas multinacionales.

En Buenos Aires, Aguas Argentinas en su capital tenía 90% de accionistas de Suez y Vivendi y Aguas de la Costa de Aguas de Barcelona, que son Suez también. La mayor parte de los usuarios del agua en todas las partes del mundo no saben quienes están detrás de las empresas.

- Precisamente eso les íbamos a preguntar: ¿quiénes son los dueños?,¿qué datos se conocen de los responsables de esas empresas?

JL- Los accionistas principales de esas multinacionales son bancos, seguros y fondos de pensión norteamericanos. En el Consejo Directivo de Suez, el Presidente y Director General que se llama Gerard Mestrallet en el 2004, fuera de las acciones ganó más de cuatro millones de dólares de salario. Pero las tres principales personalidades de este Directorio de la Suez son dos ex comisarios de la Comisión Europea, un francés, Yves – Thibault de Silguy, y un holandés -que a fines de los años 90 delegaban y daban concesiones a empresas privadas-, y también tiene el ex nº 1 del gremio patronal francés, Jean Gandois. Representantes de partidos políticos de derecha como Ive De Gaulle, nieto del famoso general De Gaulle, también jueces, abogados, que trabajan en esta empresa, que tienen salarios absolutamente extraordinarios y lo que se ve, tienen relaciones entre los partidos políticos franceses y europeos, ingleses, holandeses, de Australia, de América Latina.Estos dirigentes políticos después trabajan como dirigentes económicos de estas empresas y en Suez, sobre todo son españoles que en América Latina manejan a través de Aguas de Barcelona y en Vivendi, la empresa pro activa que está en el agua, saneamiento, la basura, los transportes, etc. Todo lo que es ambiental está concentrado en estas multinacionales.

Nosotros como organizaciones francesas, como movimiento social sentimos una gran responsabilidad de denunciar, de explicitar más bien, describir todos los fallos, las estafas de estas empresas privadas que son tan poderosas como Microsoft o Coca Cola.

Lazos con los partidos

-¿Cuáles han sido las actitudes de los partidos políticos, se definan de derecha, izquierda o centro, en Francia sobre estos temas?

JL- Los partidos políticos fueron financiados, hasta 1993 principalmente, por Suez y Vivendi.

- ¿Todo el espectro político?

JL- Desde el Partido Comunista, el Partido Socialista a la derecha. No todos los electos, pero una gran parte de las autoridades electas, sobre todo los electos de las grandes colectividades municipales, entre 1990 y 1995 han delegado sus servicios públicos locales, agua, saneamiento y basura a estas dos sociedades, que en contraparte hoy las financian por intermedio de dos vías: los equipos de fútbol de los municipios por medio de la publicidad y también publicidad en los medios de comunicación municipales. Así estos gobernantes se pueden comunicar con los vecinos a través de recursos de estas empresas privadas.

Es un sistema de control de los gobernantes para que estos renueven siempre estos convenios, estas concesiones. Las más grandes ciudades de Francia, como París, Lyon, Rennes, por ejemplo, hace 150 años renuevan cada plazo las concesiones a estas sociedades sin que llamen a otras sociedades para competir.

- ¿Qué avance ha permitido esta lucha en Francia en concreto?,¿Se lograron reestatizar servicios?

JL- Desde hace cuatro, cinco años hay un cambio, se puede notar un cambio. Primero porque hubieron muchos juicios y tuvieron luego condenas estos jerarcas, también condenas legales que les impidieron ser elegidos de nuevo.

Tuvimos dos ex primeros ministros franceses que están en estos casos. Alan Juppé, el último caso más conocido, era el encargado de la concesión de París pero también con la concesión de la ciudad de donde era Intendente, Bordeaux, y muchos otros ministros van a ser juzgados en los meses que vienen. Entonces algunos jerarcas, lo que se corrompieron tienen un poco de miedo, como ahora hay una ley contra la corrupción de 1993 hay una nueva orientación del regreso, de la vuelta al servicio público que se está delineando.Demasiado lentamente, desde nuestro punto de vista, pero hay que saber que los dos tercios de los contratos, de los convenios de concesión vienen a renovarse en el 2006 y 2009, las elecciones municipales son en el 2008.

- ¿Esas luchas fueron impulsadas por organizaciones civiles o fueron protagonistas también el movimiento sindical y la izquierda?

JL- Los sindicalistas para nada, y yo lo siento mucho porque yo soy sindicalista. Los sindicalistas de estas dos empresas privadas fueron recompensados por su silencio, pero hay una tendencia que se está delineando a través de una asociación de usuarios y consumidores de agua, y a nivel internacional más bien son dos tipos de organizaciones de ONG y ambientalistas.

En América Latina, en países más pobres son movimientos sociales populares de gente que hoy tienen un agua de pésima calidad o desgraciadamente no tienen ni siquiera acceso al agua. Es verdad que en América Latina es el continente más movilizado en la lucha contra la privatización del agua.

-¿Cómo fue el hecho de tu denuncia contra Vivendi por el fraude millonario?

JL- Hace 25 años que soy parte de este sindicato "revolucionario" que es la CGT, Confederación General del Trabajo. Este gremio pedía por la estatización de Vivendi, pero hoy dejaron de hablar de eso. Para denunciar estos comportamientos de la empresa tuve que escribir un libro bajo otro apellido, ayudado por la Asociación Attac. En el 2001 encontré a Danielle Mitterand, nos entendimos enseguida y creamos juntos una asociación, hermana de una asociación que existía en Italia fundada por Ricardo Petrella. Enseguida operamos en Francia para coordinar asociaciones de varios tipos. Hasta ahora, hasta el día de hoy ningún sindicato francés del agua y a nivel federal hace algo para este tema, pero sí hicieron una cosa: cuando escribí mi segundo libro con un periodista para denunciar públicamente estas corrupciones, no fue mi empresa privada Vivendi, que me hizo juicio sino mi propio sindicato, la CGT, para que usted vea un poco las relaciones que existen del sindicato, no de los asalariados ni los obreros sino los dirigentes del sindicato me hicieron un juicio y yo fui el nº 2 en mi sindicato, era tesorero. Un sindicato que tuvo el 40% de los votos para las elecciones sindicales.

Durante el juicio yo hablé de todas las pruebas que tenía, el juez me dio la razón, no aceptó que la CGT me atacara porque ellos me pedían 100.000 dólares porque yo -según ellos- los había difamado. Creo que tuve éxito porque Danielle Mitterand y otras personalidades con coraje vinieron a testimoniar durante el juicio también denunciando estos fallos, estas estafas. Todos estos juicios son públicos en Francia, aunque no lo bastante, pero más o menos está empezando. Se sabe que los principales canales de televisión en Francia son controlados también por estas empresas.

La táctica del miedo

-Un argumento que se maneja por los gobiernos de nuestras regiones como un temor para terminar con las privatizaciones, son los juicios que puedan hacer las multinacionales por la ruptura de los contratos, más allá de que por ejemplo en el caso de Uruguay haya una resolución constitucional...

- Los últimos artículos de prensa están diciendo que el estado argentino debería reembolsar al BID por la empresa Aguas Argentinas 76 millones de dólares. Eso demuestra los lazos tan fuertes que existen entre Suez y las grandes instituciones financieras internacionales.

En Francia, cuando una colectividad municipal vuelve al servicio público directo sistemáticamente tiene un juicio, pero es una táctica de la empresa para desmotivar a la gente, hacerle tener miedo. Como parte de nuestra misión de la delegación en esta asociación pública, para apoyar mutuamente e intercambiar experiencias hay también un conjunto de abogados internacionales del cual el principal es parte del Consejo Directivo de nuestra Fundación.

Estos abogados están analizando muy de cerca el contrato de Buenos Aires, el de La Paz y El Alto (Bolivia) para que el tribunal mundial que está "preso" del Banco Mundial no pueda imponer estas penalizaciones vergonzosas, cuando se sabe que tendría que ser lo contrario, estas empresas tendrían que ser condenadas por fallos en los compromisos contractuales.

Por eso la venida de Danielle Mitterand es un apoyo para que los medios de comunicación y los movimientos sociales puedan empujar a los gobiernos a resistir a estas presiones, a este nuevo orden internacional, la Organización Munidal del Comercio, el ALCA, el Banco Mundial.

- ¿Ustedes podrían estudiar también el caso en Uruguay de Aguas de la Costa, la empresa que sigue pese al resultado del plebiscito?

JL- Justamente, una de las primeras cosas que pedimos en Maldonado es tener una copia del contrato, de los eventuales "cánones" anuales, para poder hacer un análisis jurídico dentro del país y también a nivel internacional, para ver si hay clausulas abusivas que fueron firmadas por quienes lo hicieron en la época. En el contrato de Aguas Argentinas ya tuvimos cosas de esta naturaleza, donde el expresidente Menem, por ejemplo, firmó cosas que no podrían ser firmadas en otro país. Pensamos que junto con ustedes, con los movimientos sociales, las experiencias francesas de modelos de gestión del agua, podemos parar estos procesos de privatización. El gran desafío que se nos ha impuesto hoy para realmente hacer retroceder este modelo de privatización es encontrar soluciones alternativas adaptadas a la situación económica de pobreza de América Latina, Africa y Asia, porque el agua es un bien común que nadie se lo tiene que apropiar.

Transcripción: Natalia Vega