
Hombres y mujeres de este pueblo hemos ganado la calle para llegar hasta aquí, para decirle a este gobierno "Basta, ganamos la calle y echamos a andar" Llegamos a esta casa convertida por el Fondo en agente imperial, en embajada del Fondo Monetario y esta casa que recibe al pueblo con vallas y botones y a los gringos con alfombra roja; esta casa de paredes sólidas e impermeables para los reclamos populares y abierta para los reclamos de las multinacionales y los burgueses criollos y los explotadores de siempre.
Estamos seguros que la llave la deben tener los mismos.
Compañeros: el diagnóstico está claro, ya no hay lugar para especulación; la realidad se muestra con claridad meridiana, éste es el gobierno del capital y al gobierno del capital hay que enfrentarlo con la movilización popular. Ese es el desafío que tenemos por delante.
La historia le reserva la dignidad a nuestra clase. La historia de la clase obrera de este país no nos permite la pasividad ni el desencanto. No podemos admitir más que en nombre del cambio se promueva el peor de los continuismos. No vamos a admitir más; no podemos, no debemos admitir, que en este país se mueran niños de hambre y viejos de frío.
No podemos admitir que miles de jóvenes de nuestro Uruguay encuentren como única salida el aeropuerto de Carrasco y muchos miles de jóvenes se suiciden en cuotas con la mierda de la pasta base.
No podemos admitir, no vamos a admitir, que el salario de un obrero se lo coma la inflación y que hasta el puchero esté prohibido en la familia de los trabajadores.
No se puede admitir más compañeros, que la salud siga siendo mercancía, que la vivienda o el alquiler inalcanzable; que la educación idiotice jóvenes al servicio del mercado; que sobre las ruinas de la enseñanza pública se construyan liceos, lujosos centros de estudio privados donde los hijos de los trabajadores no pueden ir.
A eso vinimos acá; a decirle a Astori, a sus secuaces y a todo su gobierno porque con la anuencia de todo el gobierno, salen de ahí el conjunto de medidas que hacen que la vida del trabajador se convierta en una tragedia, en una odisea cotidiana por sobrevivir, por parar la olla.
Hemos venido también compañeros a levantar nuestra voz contra los vacilantes, contra los legitimadores sociales del gobierno, contra los que desde el movimiento obrero se abrazan con Astori en los propios sindicatos.
Contra aquellos que cambian la lucha de clases para convertirse en inspectores de góndolas haciendo el mandado al gobierno y mintiendo por la televisión; mintiendo impunemente diciendo que acá han bajado los precios. Digamos, tiene razón Richard Reed y Castillo: hay algunas cosas que están bajando. Los que estás bajando son ellos, sus principios, su dignidad.
Compañeros, esta Asamblea, esta movilización de dignidad y del pueblo organizado, no es apenas el ejercicio y el legítimo derecho a la protesta; no es apenas un grito de bronca. Es también la reivindicación de la alegría del que lucha; es también un abrazo de los de abajo contra la soberbia de los de arriba. Esta movilización transfigura lo que vamos a construir: un éxodo de pueblo, un paso decisivo en la construcción de la necesaria alternativa; urgente alternativa que este pueblo precisa. Alternativa que va a construir, que va a convocar nuevamente en el orden del día la construcción de una vida digna, llena de sentido, superadora del capital. Y ese camino que hoy comenzamos, ese proceso de construcción de un genuino gobierno obrero, nosotros le seguimos llamando revolución socialista.
Compañeros, nos hemos comprometido a hacer intervenciones breves porque felizmente hay muchos compañeros que van a hacer uso de la palabra.
Permítanme terminar diciendo que el que grita está en la lucha y sólo la lucha cambia la vida. En esta movilización nos reunió el optimismo y nos acerca cada vez más a ese día, a ese amanecer que tan bien definiera aquel obrero norteamericano condenado a muerte de nombre Bartolomeo Vanzetti: No está lejos el día en que habrá pan para todas las bocas, techo para todas las cabezas, alegría para todos los corazones.
Salud compañeros, arriba los que luchan.