La columna de San José
FRIGORÍFICO MARAGATO MANDA A SUS
TRABAJADORES A SEGURO DE DESEMPLEO

Escribe: Darío Camilo Perdomo

FRIGORIFICO inaler.jpgFinalmente en la mañana del viernes se conoció la noticia de que más de 300 trabajadores del frigorífico San José, conocido como Inaler S.A., irán a seguro de paro, en principio por el mes de abril. Esta posibilidad ya se les había informado a los representantes de Sofrim (Sindicato de Obreros del Frigorífico Maragato). Actualmente la mayor parte de la plantilla se encontraba de licencia desde el 2 de marzo. Desde la empresa se informó que no se reiniciará la producción hasta que se retome la producción del corte Kosher, con destino a Israel.
El frigorífico Inaler pertenece al grupo Marfrig (capitales brasileños) que tiene varias plantas en nuestro país y muchas otras en Brasil, en donde actualmente por razones de público conocimiento existen más de 20 plantas suspendidas.
Esta medida que se tomó, si bien era probable de concretarse, termina generando siempre un manto de incertidumbre entre los trabajadores. El personal que ahora irá a seguro de paro está concentrado en el área de producción, faena, cuarteo, carga y limpieza.
A nivel local este cierre parcial se suma a otros como por ejemplo el de frigorífico Carrasco. Se dice que además, en este último tiempo los niveles de faena han caído en forma importante, como también han caído los precios que oferta la industria al productor. Las entradas a planta de faena se alargaron a 10 y 12 días para los novillos y algo más para las vacas. El precio promedio para el novillo hoy se ubica en U$S 2,75 por kilo carcasa, con un máximo de U$S 2,80. 
Acá queda nítidamente de manifiesto la importancia y la necesidad de implementar un Frigorífico Nacional., un ente testigo regulador en una industria madre de nuestro país, para salvaguardar la soberanía nacional y alimentaria. Paulatinamente la industria cárnica nacional ha sido comprada mayoritariamente por capitales brasileños, a quienes no les cuesta demasiado cerrar por 2 o 3 meses una planta aquí o allá, para forzar una baja de precio a los productores, para incidir en un menor aumento de salario, o para mantener un alto precio de la carne que finalmente termina perjudicando al consumidor final, es decir al pueblo uruguayo.