GRECIA: BELOGIANNIS VIVE PORQUE SE MANTIENE VIVO Y SE DESARROLLA EL MOVIMIENTO QUE LO FORJÓ
A 65 años de su ejecución se inauguró un museo en su ciudad natal

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El 30 de marzo se cumplen 65 años de la ejecución de Nikos Belogiannis, cuadro heroico del Partido Comunista de Grecia (KKE) y de sus camaradas. El 27 de marzo se inauguró en su ciudad natal, Amaliada, el museo “Nikos Belogiannis” con el objetivo de convertirse en “un lugar de memoria viva y creativa”, como destacó el Secretario General del Comité Central del KKE, Dimitris Koutsoumpas, en su discurso en el acto de inauguración. En el evento además pronunciaron un saludo el alcalde de Ílida, Chr.Christodoulopoulos, el Presidente del Parlamento, N. Voutsis, y el Primer Ministro, Al. Tsipras.

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En su saludo en el evento, el Secretario General del CC del KKE, Dimitris Koutsoumpas, destacó entre otras cosas que “Belogiannis vive, porque se mantiene vivo y se desarrolla el movimiento que lo forjó y lo educó. (…) Belogiannis cumplió con su deber. Rindió honor a los muertos de las luchas obreras del período de entreguerras, de EAM-ELAS, de DSE, de las luchas por los derechos sociales, era un digno sucesor y sirvió al progreso social para el pueblo en general. Por eso no le consideramos un héroe sólo para el KKE. Su heroísmo, su ejemplo, en un período de derrota del movimiento obrero y popular, muestra cómo se abre el camino, cómo se mantiene viva la llama incluso en los períodos más oscuros (…) El KKE aprende de la historia de N. Belogiannis y de los miles de héroes. Considera con mayor exigencia sus responsabilidades en las condiciones actuales de retirada del movimiento obrero y popular a nivel mundial, en cuanto a la tarea del despertar político de clase de las fuerzas obreras y populares, para que tomen las cosas en sus manos.
“En lugar de optar por una vida de carrera –y habría podido hacerlo fácilmente-, opté por una vida llena de persecuciones, de privaciones, de dolor y lágrimas”, escribió a su última carta el dirigente comunista.
En períodos de derrotas, de dificultades, los desertores del movimiento comunista y obrero prestaron y siguen prestando servicios valiosos al enemigo. Los que maldijeron la construcción socialista en el siglo 20, los que negaron la perspectiva socialista, se rindieron al capitalismo y siembran el derrotismo y el fatalismo entre el pueblo, en el nombre del realismo, de la sumisión y de la correlación de fuerzas negativa, justificando de este modo el no cumplimiento de las promesas, la frustración de las expectativas. Incluso llegan al punto de presentar su compromiso, hablando de “revoluciones” y “derrotas”, presentándose como la continuación de la tradición del EAM, de las tradiciones revolucionarias, de las grandes luchas clasistas y de liberación. Están haciendo esfuerzos desesperados para presentarse como seguidores de las luchas del heroico EAM, ELAS, EPON, DSE, EDA de las décadas de ´50 y ´60, tratando de apropiarse de las luchas de nuestro pueblo y siempre privando estas luchas de su contenido real y radical.
Sin embargo, lo que nos enseñan la Resistencia Nacional del EAM, los militantes como Belogiannis, es la lucha intransigente e inquebrantable. Nos enseñan que no debemos someternos a una correlación de fuerzas negativa, a un enemigo que puede parecer invencible. Confiamos profundamente en la fuerza de la causa justa de la clase obrera, de nuestro pueblo.(…) Tal como escribió Belogiannis: “Sacamos una fuerza enorme e inagotable de la confianza al Partido y a la victoria”.
Que este museo, esta exposición sobre la vida y la trayectoria de Nikos Belogiannis, aquí en Amaliada, sea un lugar para honrar, para la memoria viva y creativa, para nuestros hijos y nietos, para las generaciones futuras que recogerán la batuta. Porque el conocimiento histórico y la memoria nos prestan fuerzas”.

Nikos Belogiannis, héroe popular

nikos belogiannis.jpgNikos Belogiannis nació en 1915 en el pueblo de Amalia (región de Peloponeso) y fue el hijo de un artesano pobre. Como estudiante de la escuela secundaria y más tarde, como estudiante de la Universidad de Atenas, se involucró en el movimiento progresista de los jóvenes. Belogiannis se afilió a la Organización de la Juventud Comunista de Grecia (OKNE) y en 1934 al Partido Comunista de Grecia (KKE). Fue expulsado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Atenas por sus actividades revolucionarias. En 1934-36 fue el organizador y líder de una serie de organizaciones del partido en el Peloponeso. En marzo y agosto de 1936, fue detenido por su actividad revolucionaria. En julio de 1937 se escapó de la prisión. En mayo de 1938 fue nuevamente detenido y condenado a cinco años de prisión y dos años de exilio.
Durante la ocupación nazi, la autoridad griega en favor de los fascistas entregó Nikos Belogiannis y otros presos comunistas a los fascistas alemanes e italianos. Cabe señalar que de los 17.000 comunistas no más de cuatro mil habían sobrevivido hasta el comienzo de la ocupación alemana y 2.000 de ellos estaban en las cárceles y campos de concentración en las islas del mar Egeo. Sin embargo, unos pocos cientos de comunistas, aprovechándose de la confusión de las autoridades fueron capaces de escapar de la cárcel en 1941. Entre ellos se encontraban algunos miembros del Comité Central del Partido, pero N. Belogiannis fue incapaz de escapar a la libertad.
Cabe señalar que antes de la ocupación el rey y de los líderes de los partidos burgueses se habían ido de Grecia. A pesar de que sólo había unos pocos miles de personas en las filas del KKE y la mayoría de ellos estaban en las prisiones y en los campos de concentración el partido tomó la iniciativa y creó la primera organización de liberación nacional “Solidaridad Nacional”, cuyo objetivo fue ayudar a las víctimas de la guerra y de la ocupación nazi. Incluyó la organización griega de la Cruz Roja, intelectuales progresistas, parte del clero y un gran número de mujeres. Haciendo caso omiso de las órdenes estrictas de las autoridades de ocupación y el gobierno títere, miembros de la organización ayudaron a los soldados heridos e hicieron un esfuerzo especial para salvar al pueblo y especialmente los niños del hambre. Antes del final de la guerra a través de donaciones había creado cientos de centros de salud, más de 1.200 farmacias populares, 90 centros de convalecencia, 73 hospitales para el pueblo, un gran número de jardines de infancia, guarderías y hogares infantiles. Más de un millón de personas recibieron asistencia de la organización "Solidaridad Nacional".
El 31 de mayo de 1941, el Comité Central del KKE hizo un llamamiento para la formación de un frente popular contra los invasores. Los grandes partidos burgueses griegos rechazaron inmediatamente el llamamiento del KKE y declararon que la mejor manera de salvar al pueblo era la de “esperar a ver qué pasa”. Los primeros que respondieron al llamamiento del Partido Comunista fueron las organizaciones masivas de la clase obrera, los sindicatos. El 16 de julio de 1941, fue fundado el Frente de Liberación Nacional de los Trabajadores (EEAM), y el 28 de septiembre de 1941, con la participación del KKE y de varios pequeños partidos se formó el Frente de Liberación Nacional (EAM). Durante muchos años, EAM se transformó en la mayor organización de masas que ha existido jamás en Grecia. A pesar de la prohibición y cientos de víctimas, EAM organizó durante la ocupación nazi una serie de huelgas muy grandes y manifestaciones de masas, que eran las más grandes en escala que en cualquier otro país bajo la ocupación alemana-nazi.
En enero de 1942 el Comité Central del KKE y el Comité Central del EAM emitieron una resolución para establecer un ejército guerrillero regular, el Ejército Popular Griego de Liberación (ELAS).
EAM y ELAS lucharon contra los fascistas alemanes, italianos y búlgaros. Estos últimos operaron en el norte de Grecia y amenazaron su integridad territorial.
En septiembre de 1943 Nikos Belogiannis se escapó de la cárcel. En 1943-44 estuvo involucrado en el partido y el trabajo partidista en la zona de Patras como el comisario político de la 3ª División del Ejército Popular Griego de Liberación (ELAS). En el mismo período (antes de 1944) ELAS liberó muchas zonas montañosas del país, donde el Gobierno Popular (PEEA) se estableció, así como los órganos de poder popular, los comités y los tribunales. En agosto y a principios de septiembre de 1944, cuando el victorioso Ejército Rojo entró en los Balcanes, ELAS había pasado a una ofensiva general contra las fuerzas fascistas. El ejército regular de ELAS tenía en sus filas a 78.000 oficiales y soldados, que eran aguerridos. Además de estas fuerzas había una organización de los reservistas, alrededor de 50 mil personas y la milicia nacional de seis mil personas. Había más de 1,5 millones de miembros organizados en EAM, de los cuales 400.000 eran miembros del KKE y unos 400 mil miembros de la juventud antifascista de la organización EPON.
ELAS liberó Grecia completamente. Después de la liberación de Grecia, Nikos Belogiannis se puso jefe del departamento del trabajo ideológico de la organización del KKE en la región del Peloponeso. Dirigía la revista “Morias libre” y al mismo tiempo trabajaba en dos libros “El capital extranjero en Grecia” (publicado en 1998 por la editorial “Synchroni Epochi”) e “Historia de la literatura griega moderna”.
En Grecia empezaron a llegar las tropas extranjeras, principalmente británicos.
La guerra civil se impuso sobre el pueblo griego por los círculos imperialistas de Gran Bretaña y los EE.UU., así como por las fuerzas reaccionarias de Grecia con el fin de mantener el orden político y socioeconómico que existía en Grecia antes de la Segunda Guerra Mundial. Esto tuvo consecuencias nefastas para el país.
En esta lucha desigual, las fuerzas populares estuvieron representados por el Ejército Democrático de Grecia (DSE). El Ejército Democrático de Grecia (DSE) fue creado en octubre de 1946 en respuesta a un terror sangriento, que inició en Grecia en diciembre de 1944 por las fuerzas reaccionarias burguesas y las tropas extranjeras contra los combatientes del movimiento antifascista nacional.
Hasta los finales de 1947, el DSE mantuvo la iniciativa en la lucha. En el verano de 1947 la operación del ejército “nacional” no consiguió destruir el DSE. Las fuerzas del DSE repelieron al enemigo y le infligieron una serie de graves derrotas militares. En general, el “ejército nacional” se vio forzado a pasar a la defensiva. La clase dominante estaba preocupada de que sus planes pudieran fallar, porque Gran Bretaña no estaba preparada a continuar su intervención en Grecia. Los EE.UU. acudieron de ayuda.
El 20 de junio 1947 se firmó un acuerdo entre Grecia y EE.UU., según el cual el poder supremo en Grecia fue transferido al Presidente de los EE.UU. Afirmaron que el gobierno griego llevaría a cabo cualquier petición del Presidente de EE.UU., por supuesto, en el nombre de la “seguridad” del país.
En Grecia, cientos de barcos con equipo militar moderno llegaron para modernizar el “ejército nacional”. El 24 de febrero de 1948 el general estadounidense Van Fleet llegó a Atenas. Se puso jefe del “ejército nacional”. Cinco mil oficiales militares estadounidenses y asesores comenzaron a supervisar el “ejército nacional” y purgaron a funcionarios y soldados en sus filas.
Crearon una “zona muerta” en las regiones donde operó el DSE, ya que un millón de campesinos fueron expulsados de sus hogares para que los partidarios del DSE no pudieran utilizar su ayuda. El “ejército nacional” había sido entrenado y preparado para “la guerra de montaña”. Por otro lado, los esfuerzos del DSE y su adaptación a la nueva situación no podían cambiar la situación: Hasta el verano de 1948, cuando la batalla principal se llevó a cabo, la correlación de fuerzas entre el DSE y el “ejército nacional” era de 1 a 10, con respecto a la mano de obra, y de 1 a 50 con respecto al equipo militar; una ventaja abrumadora a favor del enemigo. El DSE no tenía aviones o tanques. Además, los estadounidenses primero usaron bombas de napalm allí, que fueron ampliamente utilizadas durante la guerra de Vietnam. Sólo en una batalla en Grammos, lanzaron 338 bombas de napalm en las posiciones del DSE.
A pesar de la correlación de fuerzas desigual, la batalla final (en Grammos y Vitsi) fue feroz, y no es casualidad que todavía se enseña hoy en las academias militares en Grecia y en los EE.UU.
Cuando la batalla estaba todavía en curso Nikos Belogiannis escribió: “Una característica básica de la batalla en Grammos fue la gran diferencia en recursos humanos y materiales entre los dos oponentes. Los imperialistas extranjeros les proporcionaron abundantes cañones y aviones a los monarco-fascistas... La diferencia fue eliminada por la superioridad política y moral de los luchadores y cuadros del DSE que hoy están escribiendo las páginas más gloriosas de nuestra historia luchando por una nueva Grecia de la democracia popular”.
Durante la Guerra Civil (1946-1949) Nikos Belogiannis estaba llevando a cabo el trabajo político en el Ejército Democrático de Grecia. En 1947 fue nombrado jefe del Departamento de Propaganda del DSE. En 1948-49, comisario político de la 10ª División del DSE. Fue herido en una batalla en 1948.
La guerra civil se prolongó hasta el agosto de 1949. La lucha del DSE fue heroica y la primera lucha antiimperialista en el mundo después de la II Guerra Mundial. A pesar del heroísmo de los soldados del DSE, debido a la desigualdad de las fuerzas en combate, la guerra terminó con la derrota del ejército popular.
Durante las batallas de la guerra civil, hubo 50 mil personas muertas. 6.500 comunistas y demócratas fueron fusilados después de ser condenado por los tribunales militares. 50 mil antifascistas fueron encarcelados y exiliados, muchos fueron sometidos a torturas atroces. 100 mil griegos, combatientes del DSE y sus familias, se vieron obligados a abandonar el país después de la derrota del DSE. La mayor parte de ellos recibieron asilo político en la Unión Soviética y otros países europeos socialistas.
Después de la derrota del DSE, en septiembre de 1949, N. Belogiannis y miles de hombres armados se marcharon a los países socialistas de Europa central y oriental. En Grecia, se estableció un violento régimen antidemocrático, que era totalmente dependiente política, económica y militarmente de imperialismo británico-estadounidense.
En 1950, N. Belogiannis fue elegido como miembro del Comité Central del Partido Comunista de Grecia (KKE). En junio de 1950, Nikos Belogiannis después de la decisión del Comité Central del Partido Comunista de Grecia, llegó a Grecia de manera ilegal, utilizando documentos y pasaporte falsos. Tenía que informar a las fuerzas del partido en Grecia acerca de la nueva línea del partido y reorganizar la red de organizaciones clandestinas del partido en el país. Cabe señalar que N. Belogiannis no era el único cuadro del partido que entró ilegalmente en Grecia, cientos de comunistas entraron, con diferentes objetivos, en Grecia, en aquel período. Muchas personas, después de llevar a cabo sus tareas, una vez más se fueron del país, pero hubo también muchas personas detenidas por las autoridades. Estas misiones se consideraban un honor en el partido y hubo muchas cartas al Comité Central del Partido para dirigirlos sobre el trabajo clandestino en Grecia.
En uno de los primeros mensajes que Nikos Belogiannis envió al extranjero a la dirección del partido, escribió: “Estoy aclarando y reorganizando lo que ya existe, y al mismo tiempo, estoy creando una nueva organización. Muchas posibilidades, perspectivas optimistas.”
Nikos Belogiannis fue detenido en diciembre de 1950 y en ello jugó un papel especial la organización recién fundada de América - la CIA. La policía anunció la detención el 5 de enero de 1951. El 19 de octubre de 1951 en un tribunal extraordinario, comenzó el primer juicio contra Belogiannis. En el banquillo de los acusados había junto a él otros 92 miembros del Partido Comunista de Grecia. Ellos fueron acusados de que habían violado la ley número 509, aprobada en diciembre de 1947, que prohibió el KKE y la “propaganda comunista”. Cabe señalar que en este momento en el gobierno de Grecia no estaban las fuerzas de la derecha sino “centristas”. El 16 de noviembre un tribunal extraordinario (en el que participaron G. Papadopoulos -la futura cabeza de la Junta de los Coroneles 1967-1974) condenó a Belogiannis y a 11 comunistas a la muerte. Sin embargo, la sentencia no se ejecutó porque era claro que el proceso y el veredicto eran netamente políticos.
Las autoridades tuvieron que realizar un nuevo juicio-farsa, con nuevos cargos, “para demostrar el sabotaje” de los comunistas, que supuestamente trabajaban en contra de los intereses de Grecia y traicionaron sus intereses, sirviendo a una “tercera” potencia.
El 1 de marzo de 1952, el veredicto de ese segundo juicio farsa condenó a Nikos Belogiannis y a otros 7 comunistas a muerte.
Inmediatamente en Grecia y en todo el mundo surgió un movimiento en contra de las nuevas condenas a muerte. Los abogados pidieron al rey que perdonase a sus clientes. Al mismo tiempo, los EE.UU. exigieron que el gobierno y el rey llevasen a cabo la ejecución de la sentencia. El sábado, 29 de marzo de 1952 por la tarde, el rey Pavlos rechazó la petición de clemencia para N. Belogiannis y sus camaradas. Después de la medianoche del domingo 30 de marzo, decenas de personas que estaban en la entrada de la prisión para detener la transferencia de personas condenadas a muerte en el lugar de la ejecución se marcharon, ya que no estaban al tanto de la decisión del rey y del gobierno. Se fueron porque incluso los nazis alemanes no llevaban a cabo ejecuciones programadas los domingos. Los verdugos llegaron a la cárcel y tomaron a cuatro personas para fusilarles. Estos fueron: Nikos Belogiannis, Dimitris Batsis, Nikos Kaloumenos, Ilias Argiriadis. Les llevaron al lugar de la ejecución y les dispararon bajo las luces de los camiones militares y los jeeps, ya que todavía estaba oscuro y todo lo tenían que llevar a cabo rápidamente, antes de que se difundieran las noticias en Atenas.