“LOS TRABAJADORES PODEMOS HACER ALIANZAS PERO NO ENTREGARNOS, COMO HAN HECHO DE CACAREAR POR AQUÍ Y TRAICIONAR POR ALLÁ”
Entrevista a Julián Suárez (COJUPE), 22 de abril de 2017.

“El trabajador como tal tiene que vivir como trabajador, luchando, en la pelea, reclamando lo suyo, reclamando su lugar, el lugar para sus hijos, el lugar para su familia, el lugar para el desocupado. Porque nosotros somos los que hacemos la riqueza y por lo tanto somos los que debemos repartirla y no que un montón de burócratas se hagan de títulos o se catapulten como políticos y nos hambreen” y “cuando hablamos de que se catapultaron como políticos, lo hicieron en la entrega. En el desconocimiento de todas sus promesas. Y bueno, eso duele y duele mucho. Pero aquí estoy, sigo en la mía. Hoy como obrero jubilado, pero defendiendo también, digamos, tengo nietos, tengo bisnietos, tratando de defender y darles una perspectiva a ellos”, dijo Julián Suárez, integrante de la Coordinadora de Jubilados y Pensionistas, organización que también se suma a la convocatoria al acto del Primero de Mayo en 18deJulio y Ejido. Transcribimos la entrevista realizada en ‘Mañanas de Radio’ POR Hernán Salina a Julián Suárez y que puede volver a escuchar en este enlace:
https://www.ivoox.com/entrevista-a-julian-suarez-22-abril-audios-mp3_rf_18281697_1.html

 

Hernán Salina: Le damos la bienvenida, los muy buenos días agradeciéndole que esté con nosotros esta mañana a Julián Suárez que es integrante de la Coordinadora de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (COJUPE). El pretexto un poco para charlar con Julián es la convocatoria hacia el acto del 1º de Mayo del otro lunes aquí frente a los estudios de la 36 aquí en 18 y Ejido.
Buen día Julián, muchas gracias por venir esta mañana

Julián Suárez: Buen día, el agradecimiento a ustedes por darme esta posibilidad de explayarme y en definitiva de decir algo de lo que ha sido mi historia, cómo llegué a lo que estoy en este momento, cómo llegué a lo que es el movimiento de jubilados.

 

HS: Exactamente, en la COJUPE rumbo al acto del 1º de Mayo.
En tu caso me decías que sos jubilado de la construcción.

JS: Jubilado de la construcción, con una característica muy particular, que me desempeñé más de 22 años en una misma empresa, y eso no es usual. Lo que pasa que tenía un conocimiento bastante grande en lo que se refería a la manualidad que me posibilitó de que en obra tanto que fritara una camisa como que planchara un huevo.

 

HS: ¿En qué época estamos hablando? ¿También militabas a nivel sindical?

JS: Estamos hablando del año 75 ingreso como trabajador oficial, un 1º de agosto me parece del 75 y me desempeñé hasta el 93.

 

HS: Te tocó en medio de la dictadura, en el 75...

JS: Y mirá, me tocó de todo. Me tocó la dictadura, me tocó vivir precisamente las épocas de gran pelea por la posesión del movimiento sindical y todas esas cuestiones

 

HS: Pero vos empezaste a nivel de militancia, no sé si primero fue social, sindical o política desde muy joven. ¿Sos de acá de Montevideo?

JS: Soy de acá de Montevideo, nacido acá, hijo de Dora Barbosa y Eugenio Suárez, lo que dio como resultado, digamos que nos presentamos como sociedad porque ahí fue donde pudimos completar nuestros apellidos. Porque tanto mi padre como mi madre eran hijos de madres solteras, venían de descendencia, una de ellas esclava, la madre de mi padre. Y bueno, por parte de mi madre también una cuestión más o menos parecida.

 

HS: Claro, una realidad que a veces se olvida en este país en ese sentido.
Pero empezaste de joven en el compromiso a nivel social o político

JS: Sí, creo que de bastante joven, ya tenía muchas inquietudes, estamos hablando precisamente de que siendo un adolescente ya coqueteaba con la Revolución Cubana en los comités de la Revolución

 

HS: ¿Te acercaste a eso?

JS: Me acerqué, estuve en eso de cerca.
Por aquellos días estudiaba, iba a la Universidad del Trabajo, y bueno, todo ese tipo de movimientos me llamaba la atención como también precisamente el movimiento juvenil

 

HS: ¿Ahí estamos hablando de principios de los 60 más o menos?

JS: Sí, algo así.

 

HS: ¿Y también un acercamiento a la actividad social comprometida desde el cristianismo, se puede decir?

JS: Sí, porque tuve una muy buena relación precisamente con la gente de mi época, muchos amigos, compañeros, unos ya comprometidos, otros que ingresaban a la vida social a través de sus conocimientos. Es decir, por su instrucción, por su capacidad, por su inserción social.
Y tuve la suerte de poder participar de todo eso que me ayudó a asentarme un poco. Yo tuve muchas etapas, en una época era un loco de la bolsa...

 

HS: Es normal pasar por esa etapa.

JS: Sí, pasaba jugando al fútbol, para encontrarme en el barrio tenían que hacer un curso porque de repente me encontraba en el barrio como en Puntas de Manga, una vida bastante apresurada vivía pero feliz. Linda dentro de los cánones normales, tuve oportunidad de hacer muchas cosas, trabajé en boites, estudiaba y trabajaba y eso me dio la posibilidad de conocer muchísima gente, y tenía inquietudes. Inquietudes que rayaban justamente lo social.
Y donde fue que comprendí más el compromiso fue precisamente la época cristiana, en la época en que me enlacé a través de un programa "Operación Amor" se llamaba dirigido por el Padre Juan Carlos Pérez, el Cura Gaucho de Treinta y Tres en el cual precisamente se decían ponencias de un hogar estudiantil donde estaban representadas todas las razas, todos los credos, todos los colores y donde se daban situaciones muy particulares de discusión, de racismo, de esto y de lo otro.
Y nosotros nos reuníamos y discutíamos en torno a todo eso.
También por aquellas épocas era uno de los genios de la música el turco Charles Aznavour, tomábamos personajes y así nos fuimos engrampando. Hasta que un día se presentó la oportunidad de hacer algo diferente, comprometernos, y bueno, se dio la circunstancia en la cual precisamente se conformó un grupo misionero que estaba representando a la parroquia donde nosotros militábamos. Dos escuelas de monjas y un tercer grupo representado por el Padre Juan Carlos Pérez que era miembro de la diócesis de Melo. Hicimos esa misión y ahí me marcó

 

HS: ¿Qué hacían?

JS: Era una misión socio-cultural pedagógica, en la cual precisamente nosotros íbamos a aportar y a aprender el vínculo con la gente, digamos, en una aventura.

 

HS: ¿A dónde fueron, Julián?

JS: Charqueada que es en Treinta y Tres, a orillas del río Cebollatí.
Para mí particularmente fue una experiencia maravillosa porque ahí aprendí el compromiso.
Te cuento cómo llegamos el primer día de misión, por enero del 60 y pico, el año no te lo puedo precisar porque no lo recuerdo. Llegamos y nos encontramos con una realidad completamente diferente de lo que era la ciudad. Llegamos de noche, había un comité de recepción que era precisamente la gente como maestros, estudiantes, gente caracterizada se decía, de la zona, que fueron nuestro séquito a la entrada de los pueblos, porque entramos caminando.
Pero hete aquí que transitábamos por la calle principal de Charqueada y escuchábamos constantemente "clac, clac". ¿Qué era lo que sucedía? La gente de Charqueada nos miraba como bichos raros, nos estaban observando por las ventanas, claro, recelosos, claro veníamos de la ciudad.

 

HS: Como se ve en las películas del oeste, de los cowboys.

JS: Ahí está, más o menos parecido.
Y vos sabés que nos extrañó muchísimo, pero bueno. Íbamos con propuestas, ya habíamos estudiado a lo que íbamos, llegamos un 4 de enero y preparamos la gran aparición (...)
Eso consistió en hacer fogones, caravana de Reyes, reparto de juguetes, música, en la calle principal, enfrente a donde estaba el expendio de Ramos Generales y todas esas cuestiones, actos, conversaciones, y después nos dedicamos a armar el esquema de lo que íbamos a hacer.
Era cooperativa de semillas, instrucción para los viejos que era enseñarles a leer y escribir, inserción social, ver cómo era el pueblo, qué necesidades tenía, un censo, fue bastante completa. No solamente nos limitamos a eso sino que precisamente después fuimos a la campaña, conocimos directamente lo que es la explotación en esos lugares.

 

HS: Zona de arroceras, todo eso

JS: Exactamente.
Fue una misión muy importante porque estuvimos 2 meses

 

HS: ¿Viviendo ahí?

JS: Sí, nosotros, por ejemplo, los varones estábamos en el chalet de un político Lucas Brum, y las mujeres estaban en lo que era el parador de Charqueada, porque era mixto, un lugar muy bien.

 

HS: ¿La mayoría eran estudiantes?

JS: Sí, sí. Yo había cursado la Universidad de Trabajo y los otros eran maestros, abogados, todos tenían una cuestión de preparación universitaria

 

HS: ¿Y esa experiencia, Julián, se puede decir que te marcó de alguna manera de ahí para adelante?

JS: Sí, me marcó, me marcó muchísimo porque cuando me dijeron nos vamos, tenemos que irnos, a mí se me caían las lágrimas, cada lágrima como moneda de a peso porque me había enamorado de lo que estaba haciendo, me costó muchísimo.

 

HS: La gente fue cambiando esa actitud de pasarle tranca a la puerta...

JS: ¡Ah no, escuchame! Resulta que después, la otra jornada que teníamos, tenía una plaza enorme como de 2 manzanas, pero aquello no era una plaza, era un monte, con chircas altas, de todo. Y bueno, la propuesta era hacer algo práctico para que la gente nos vea que vamos a ayudar, que no vamos a...

 

HS: Claro, a esas cosas hay que ir con mucha humildad y respeto hacia la gente

JS: Exacto, con respeto.
Y bueno, planteamos, empezamos la campaña de limpiar la plaza. Vos sabés que la aceptación fue tan brutal, porque la viejita más viejita que tenía más de 70 años, con su silla plegable, con un escardillo, junto con los muchachos, con los misioneros. Fue una experiencia notable.
Hicimos un censo, no recuerdo si vivían 10.000 u 11.000 personas, y eso nos posibilitó ver la realidad de cada uno, cómo vivían.
Y ya te digo, vimos la pobreza más esmirriada, como también los más encumbrados de los lujos. Porque, por ejemplo, estaban los dueños de los almacenes que era gente de mucha guita. Estaban los personajes caracterizados que te digo yo, el dueño del ómnibus que iba a Treinta y Tres y todas esas cosas, los maestros, los funcionarios públicos.
El gran déficit siempre fue ahí, precisamente es el déficit que tenemos ahora, que faltaban médicos, allá en Charqueada había un enfermero que era un criminal, te daba una inyección con una jeringa de esas de caballos igual.

 

HS: Era lo que había

JS: Era lo que había, era con lo que teníamos que manejarnos.
Dicho sea de paso, había unos ventanales de esos de hierro pesado de carpintería metálica y tuvo un accidente una de las empleadas del parador que le cayó en la mano. Y bueno, este loco la coció con una de esas agujas de coser.
Y bueno, todas cosas así. Y me marcó porque se encuadraba en mí, me marcó porque me elevó a querer ser un poco más de lo que era, me motivó precisamente para seguir algo diferente a lo que había hecho. Yo hasta aquel momento había hecho hasta 5º año de la Universidad del Trabajo, mecánico tornero...

 

HS: Ah, habías hecho otra cosa, habías agarrado para otro lado

JS: Claro, lo único que conocía de humanismo era historia de la ciencia, nada más.
Pero después, otras cosas las conocía precisamente por interés propio, no precisamente por una cuestión escolarizada, me gustaba mucho leer a mí.
Y bueno, se dieron dos circunstancias, otros años hicimos misión, cuando sume el poder de la iglesia esta nueva congregación, nos corren a todos al carajo, porque ya venía el cambio, que eso de los curas hebreos no podía ser, el compromiso de la iglesia era otro, comer santos y cagar diablo

 

HS: Claro, fueron años de grandes debates en la iglesia como parte de lo que pasaba en el mundo.
La teología de la liberación.

JS: Exactamente, eso vino un poquito después, pero el punta pie inicial lo dio este hombre Roncalli, el cura bueno Juan XXIII.
Y bueno, después, en torno a todo eso precisamente la iglesia edificó, llegó esta gente y nos patearon.
La iglesia de la que proveníamos era una iglesia de confesión, capuccino más o menos, una cosa así, y nos quisieron pasar para el otro lado.
Ahora, la experiencia había sido interesante, ellos aprendieron.
Pero también aprendieron que precisamente eso para la iglesia era peligroso, entonces nos entraron a bombear. Ya cuando quisimos hacer la tercera misión nos pusieron a cortar pizza, nos dijeron que no, que no era posible, todas las cosas para entorpecer, para desalentarnos en ese camino.

 

HS: Julián, esos valores que te tocaron, esas cosas que te marcaron, esas experiencias, vienen bien para formarse, para hacer la columna vertebral que hay que armarse con los valores de un trabajador que sirven para toda la vida me imagino

JS: Es un motivo a seguir perseverando.
Yo estaba con un núcleo de gente que me excedía en cultura. Más allá de lo individual, ellos tenían una preparación que yo no tenía, y decidí precisamente engrosar mis conocimientos. Y dentro de mis sueños estaba la posibilidad de tener la fuerza para hacer una carrera profesional, me gustaba la ingeniería, una cosa o la otra, pero en aquel momento para acceder a lo que podía ser la enseñanza superior uno tenía que tener pase de Secundaria directamente, de la Universidad del Trabajo tú no podías pasar más allá de que fueras un adelantado en matemática, en algunas tecnologías particulares, no pudieras acceder precisamente de la diferencia del basamento cultural, por ejemplo, filosofía; y bueno, decidí hacer el liceo y ahí se me quemó la vida. Me decidí a hacer el liceo, en el interín abandonamos la iglesia, nos constituimos en pequeños grupos de espiritualidad cristiana y cada quien buscó su camino pero seguíamos reunidos, seguíamos proyectándonos. Eso fue hasta que duró, después unos se casaron, de ahí salieron parejas, una cosa, la otra y los tiempos ya eran más cortos, no daban. Y bueno, peleé en Primaria para que me dieran un pase, no salía pero consigo en determinado momento anotarme en un liceo.
¿Pero qué pasó? Me anoté en el liceo y tuve que empezar desde 1º, eso fue en el 63. Y bueno, llego al 65 y ahí se despatarró todo. El compromiso social, la gran puja que teníamos en el movimiento obrero, la gran pelea por la crisis que estaba asentada, época de colegiado. Cuando se fundió el banco Transatlántico
No recuerdo si estaban los Peirano pero había gente que había metido la mano en la lata y eso había sido un descalabro.
Porque justamente, al movimiento obrero le da la posibilidad de meter la uña para precisamente aprovechar todo ese tipo de corrupción, para hacer ver a la gente, a los trabajadores qué era lo que estaba sucediendo.
En aquel momento había 3 centrales de trabajadores, estaba precisamente la central comunista, la anarquista y en el medio había una central amarilla que era donde estaban los tabacaleros, la carne y todas esas cuestiones.
Y bueno, nosotros estábamos peleando precisamente por la unidad de la clase obrera. Hete aquí que justamente, 65, ruidos de sable, medidas prontas de seguridad y yo estaba participando en el liceo junto con un círculo de la Juventud Comunista. No era afiliado, éramos aliados.
Y bueno, un 19 de junio de 1965 los compañeros en los días anteriores me dijeron: mirá Julián, tenemos tal cosa. Digamos, la Juventud Comunista ha decidido que como hay ruido a sable -para esos días se esperaba el golpe de Estado- nos vamos a reunir para salir a responder, si se da.
Y bueno, fue en ese lindo día que yo me afilié a la Juventud Comunista, un 19 de junio, el día del natalicio de Artigas.

 

HS: Bueno, ahí todavía eras estudiante.

JS: Sí, después seguí, hice nocturno, pero ya después fueron otras las cosas que me requirieron, otras responsabilidades, yo estaba enamorado también de la Juventud porque estaba en mi salsa. Y bueno, yo qué sé, renuncié a los hábitos, el estudio quedó colgado y me plegué a eso. Trabajé muchos años con las películas, 11 años trabajé repartiendo películas para los sellos que estaban establecidos en el país como Artistas Unidos, Columbia, Saudé...

 

HS: ¿Las latas aquellas pesadas donde venían las películas?

JS: Sí, exacto.
Hacíamos distribución a cines, no a todos, pero esta persona para la que yo trabajaba tenía una especie de monopolio que mandaba todas las películas para el interior.

 

HS: En un tiempo como hoy, con un gobierno del que se podía tener una expectativa de izquierda, ¿cómo sentís que te han servido esos valores? ¿Cómo se puede usar esa historia de vida de herramienta para definir dónde pararse hoy?

JS: Ah, yo qué sé, ya te digo, por ejemplo, cuando ingreso en el 75 a la construcción, ingreso con los conocimientos de un tipo que estaba fuera de todo, ingreso a trabajar en un taller de herrería, esto, lo otro. Incluso más, eso me promueve, y en esos días, por esos años, 75 fue un año duro también, quizás un poco bastante antes, 71 vamos a decir, ya tenía claro un conjunto de cosas y sabía dónde estaba parado.
Y ya por aquellos años, después del 75, no sé si fue una virtud o fue una casualidad, pero yo trabajaba en esa empresa que te digo que trabajé 22 años, yo tenía a todo el gremio, teníamos 5 horas simultaneas más el personal calificado de la empresa aportando al SUNCA. Todos afiliados al SUNCA.
Bueno, fue hasta que nos cooptaron, porque fue una experiencia demasiado grotesca pedir que un arquitecto, un ingeniero, un propietario, un patrón, un administrativo hiciera carne de lo que era precisamente el trabajador, el que produce la riqueza.

 

HS: ¿Eso fue durante la dictadura?

JS: Sí, bueno, y eso marcó mi vida, y aquí estoy. Hoy como jubilado estoy convencido de que la única manera de que todo esto se revierta, es el cambio.
Yo les contaba que estuve afiliado a la Juventud Comunista, a los pocos años, antes del 20º Congreso me promueven al Partido, y bueno, a partir de ahí caminé de un lado al otro haciendo vida de Partido Comunista hasta que me aburrieron y me fui.

 

HS: ¿Qué te aburrió Julián?

JS: La deshonestidad, después de que salimos de la dictadura sucedió cualquier cosa. El arribismo, la poca comprensión de lo que es la ideología. Comenzaron los tirones, los empujones, los codazos y comenzó a desdibujarse lo que es precisamente la ciencia del marxismo-leninismo y comenzó a desdibujarse lo que es el Partido Comunista.
Lo digo con mucho dolor, con mucho dolor porque siempre disfruté lo que hice y siempre lo defendí. Hubo un momento en que tuve que decir, pará, no va más.
Un congreso de ruptura por medio y todas esas cuestiones, un montón de compañeros comunes a los cuales quise mucho pero que hoy ya no tengo el derecho ni el deber de respetarlos.
No voy a dar nombres porque en la cabeza de ustedes están todos esos nombres.

 

HS: Julián, porque el trabajador tiene que aprender también a mirar un poquito más allá, la historia lo ha demostrado, del dirigente que se sube a un estrado y hace un discurso que puede sonar combativo o cantar la Internacional con el puño en alto, el trabajador tiene que raspar un poquito más allá de eso ¿no?

JS: Ah, pienso que sí. Pienso que el trabajador como tal tiene que vivir, como trabajador, luchando, en la pelea, reclamando lo suyo, reclamando su lugar, el lugar para sus hijos, el lugar para su familia, el lugar para el desocupado. Porque escuchame, nosotros no somos, sí somos los que hacemos la riqueza y por lo tanto somos los que debemos repartirla y no que un montón de burócratas se hagan de títulos o se catapulten como políticos y nos hambreen.
No quiero ser muy duro pero lo voy a hacer, cuando hablamos de que se catapultaron como políticos, lo hicieron en la entrega. En el desconocimiento de todas sus promesas. Y bueno, eso duele y duele mucho.
Pero aquí estoy yo, sigo en la mía. Hoy como obrero jubilado, pero defendiendo también, digamos, tengo nietos, tengo bisnietos, tratando de defender y dar una perspectiva a ellos que son los que nos preceden, a nuestra juventud que ojalá la tuviéramos de nuestro lado y que lamentablemente la están destruyendo en función del consumismo, en función de la droga, sin darle oportunidad en el trabajo. Pidiéndonos los gobernantes que nos jubilemos a los 65 años quitándole la posibilidad a un joven que va a comenzar la vida.
Te piden de trabajo útil 45 años, ese joven va a tener que esperar hasta los 30 para enrolarse en un trabajo.

 

HS: Julián, con toda esa acumulación de cosas que has vivido, qué le decís vos en una charla mano a mano a algún trabajador que diga, bueno, ustedes critican pero, de los que no entienden por qué se hace un acto aparte como va a haber el 1º de Mayo acá en 18 y Ejido. Dicen, tenemos que estar todos juntos, a vos te tocó vivir la unidad cuando el nacimiento de la entonces CNT. Dicen, ustedes critican pero por qué no estamos todos juntos allá en el acto que hace el PIT-CNT.
¿Hasta dónde es el límite de la unidad?

JS: Vamos a ser claritos, nosotros los trabajadores podemos hacer alianzas, pero no entregarnos. Cuando digo esto estoy diciendo que precisamente podemos hacer una alianza como se hizo allá en el 65 por ejemplo, que se conformaron diferentes estamentos y se coartó, y justamente por eso surgió la CNT, eso es lícito.
Pero lo que es ilícito es precisamente cacarear por aquí y traicionar por allá. No ser consecuentes con el compromiso, y eso lo estamos viendo hoy, todos los días, cuando tenemos un compromiso internacional con los trabajadores del mundo, un compromiso moral con los países que se quieren liberar. Vamos a decir una cosita más, estamos al borde de la catástrofe de lo que puede ser el mundo, en la vida nos encontramos todavía gente que se entiende comprometida. En vez de tener el compromiso con nosotros, lo tienen precisamente con los que nos explotan y los dueños esos que quieren tirar el mundo patas para arriba sin saber siquiera en qué va a parar y en dónde ellos mismos van a terminar. Y todo por el afán del lucro, la riqueza, el robo.
Hay que hablar muy clarito hoy, hay que hablar muy clarito, entonces yo eso no lo quiero ni para mí ni para nadie, inclusive ni para ellos. Vamos a suponer que a un loco de estos le dé por apretar un botón y es el desastre total, porque ellos no van a ir a vivir a la luna, con qué infraestructura, si siempre vivieron del trabajo de la gente.
Y cuando tú me preguntabas cuál es mi actitud, y bueno, mirá hermano, acá el tema es comprometerse. Nosotros somos algo así como 600.000 jubilados, todos los días recibimos quejas de esto, de lo otro pero lo que pasa es que tenemos que dejar de ser cómodos, tenemos que comprometernos nosotros también.
El compromiso no implica ir a un comité, el compromiso implica llevar un volante, el compromiso implica conversar con el de al lado, entenderse con el de al lado. Vamos a hablar sin ideologías políticas, es una cuestión muy trillada, a campo y a cara descubierta, porque a mí no me interesa que sea blanco, colorado, anarquista, socialista. A mí me interesa que precisamente el común vivamos de una manera digna.

 

HS: Vos dijiste ahí al pasar, que los que construyen la riqueza que sean los que la distribuyen.

JS: Exacto, sí, hay formas de distribuirla. Una de ellas es precisamente una aproximación al socialismo. Y ojo al gol que esto cuesta.
Mi padre me contaba, era muy lúcido en esos aspectos, él participó de lo que puede ser todo un fárrago, lo que puede ser la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea, la Revolución Cubana.
Les cuento una cosa cortita, mi padre escuchaba de la Sierra Maestra con una radio, un aparato fabricado por él, con dial...

 

HS: ¿Lograba agarrar las radios del ejército rebelde?

JS: Sí, del ejército rebelde.
Se establecía una diferencia, no tenía la interferencia solar. Él armaba sus aparatos en una latita de aceite con parafina, alambres, papel prespan aislador y todas esas cosas

 

HS: Y lograba escuchar. Muy lejos de internet y todo esto

JS: Claro, tenía otras cosas también que nos contaba. Le andaban atrás ingenieros y eso para saber cómo lo había logrado.

 

HS: ¿A qué se dedicaba tu papá?

JS: Mi padre era pintor de autos.

 

HS: Julián, te voy a leer algunos mensajes que nos han ido llegando.
Héctor Morales dice: "Un fuerte abrazo al querido compañero Julián".
"Saludo muy especialmente afectuoso para nuestro compañero Julián" -dice Lidia Salomón.
Julián, te queremos agradecer especialmente que te hayas largado la mañana de este sábado a venir por acá por la Radio. Nos quedamos con ganas de conversar muchas cosas que las vamos a seguir conversando. Y lo que queda decir en el cierre es de convocatoria al acto del 1º de Mayo.

JS: Sí, lo que falta decir es que el día 1º de Mayo es el día señalado, no solamente para los trabajadores sino para todos los que en su vida han hecho algo positivo por este país, y que hoy lamentablemente se encuentran en la desesperanza, se encuentran en la inopia y se encuentran con un montón de necesidades sin satisfacer.
Hoy, ese 1º de Mayo, vamos a pelear por todo eso, salimos a la calle.
Nosotros particularmente los jubilados tenemos un cronograma de unos cuantos días, porque en esta oportunidad, después del 1º vamos a ir al Parlamento a reclamar por el tema de los Cincuentones, tenemos una situación económica complicada, vamos a hacer peñas, vamos a tratar de insertarnos cada vez más en lo que puede ser precisamente el movimiento.
Y bueno, en el 1º de Mayo vamos a participar con nuestro stand, con nuestra propuesta, con nuestra palabra, con nuestra voz invitando al pueblo y a todo aquel que se digne a formar parte de esta medida de lucha del 1º de Mayo.

 

HS: Con esa fuerza y ese ejemplo que nos han dado todos estos años, lo tengo presente, en las movilizaciones aún en pleno invierno con el crudo frío de noche en primera fila ustedes siguen enseñando.
Julián, gracias por este rato

JS: Gracias a ustedes por el espacio que me han dado y saludos a la audiencia.