"LA RENEGOCIACIÓN DEL TRATADO DE LIBRE COMERCIO"
Contacto con Eduardo Victoria Baeza, 30 de agosto de 2017.

Eduardo V. Baeza.jpgDesde México, el organizador sindical y columnista de Cx36, Eduardo Victoria Baeza se refirió a la renegociación del Tratado del Libre Comercio de América del Norte.
En ese sentido afirmó que es un fuego de artificio que solo beneficia a la clase pudiente y quien se atreva a poner un mínimo obstáculo tendrá graves consecuencias.
Recordó que la entrada en vigencia del tratado en México significó una masacre para obreros y campesinos, los precios para los pequeños y medianos productores bajaron un 80%, la contrarreforma agraria le otorgó el 80% de los principales productos a los monopolios internacionales, y “podemos afirmar que terminó con los medianos productores como indocumentados en EEUU”. 
Esto también significa más sometiendo de México a EEUU y será apocalíptico para el país.
¿Por qué se vuelve a renegociar el tratado?

Transcribimos la nota que usted podrá volver a escuchar aquí:
http://www.ivoox.com/eduardo-victoria-baeza-3078-2017-audios-mp3_rf_20604741_1.html

 

 

Diego Martínez: Bueno, tenemos un audio que nos envió Eduardo Victoria Baeza en este espacio que él tiene los miércoles. Recibimos entonces con gusto a Eduardo Victoria Baeza desde México...

Eduardo Victoria Baeza: Saludos a toda la audiencia, saludos a Ángeles, a Diego, a todos los que estén en la cabina.
"La renegociación del Tratado de Libre Comercio" (TLC) es el tema del día de hoy.
La renegociación del TLC de América del Norte es en gran medida un fuego de artificio políticamente muy conveniente para la clase dirigente mexicana, canadiense y estadounidense. El comercio entre los tres países tiene raíces tan profundas, prendidas a intereses económicos tan poderosos que quien se atreva a poner un mínimo obstáculo real enfrentaría consecuencias muy serias, pues las corporaciones más ricas del planeta son las principales beneficiadas de este acuerdo.
Para México la entrada en vigor del tratado en 1994 fue tan solo una consecuencia política de una realidad económica que se venía imponiendo desde finales de los años 70. Todos los indicadores nos muestran que la economía mexicana a mediados de la década de los 80 ya dependía completamente pero no estratégicamente de la estadounidense. Con el gobierno de Carlos Salinas del 88 al 94 comienza una serie de privatizaciones.
Un buen número de empresas gubernamentales rentables son rematadas a la oligarquía mexicana y por ende a sus socios extranjeros, quienes durante el salinismo son los verdaderos y únicos responsables en la redacción de las cláusulas del tratado.
Y más aun, son quienes sobornaron a diputados y senadores para obtener las reformas constitucionales necesarias que le dieran legalidad al TLC de América del Norte.
Para los obreros y campesinos mexicanos el tratado fue una masacre, entre el 94 y el 2013, es esta una de las cifras que son medibles, se perdieron 2 millones de empleos en el sector agropecuario. Probablemente buena parte de esos 2 millones de campesinos terminaron como inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos y Canadá.
Los precios para los pequeños productores rurales que se vieron privados de apoyos y subsidios, cayeron hasta un 70% en el mismo período (94 - 2013) desestimulándose la producción de insumos básicos como el maíz, el trigo, el azúcar que hoy resultan mucho más barato importarlos.
La contrarreforma agraria le otorgó 80% de los principales productos del campo mexicano como el jitomate, el aguacate, la fresa, la frambuesa, el melón, el mango, el limón, la naranja, etc., etc., a monopolios internacionales.
Por lo que podemos afirmar categóricamente que los pequeños y medianos productores rurales terminaron también de indocumentados en los Estados Unidos o montando, con su poco capital, algún modesto puesto de comidas o de ropa en las calles de las ciudades, de pronto se llenó de puestitos por todas las calles de las ciudades.
Las industrias como la plástica, la textil, la del calzado, la dulcera, la juguetera fueron avasalladas, avasalladas de verdad. Y las cadenas productivas que sostenían a la industria pesada, bueno, esas también fueron desarticuladas.
El impulso al sector exportador como la maquila y la industria automotriz, no arrojaron ningún beneficio real, las corporaciones exigen fuertes subsidios, no pagan impuestos y dan sueldos miserables. El papel de las fábricas en México solo es el de ensamblar tecnología y coser ropa al costo más bajo.
¿Cuántos empleos destruyó y dejó de crear la implementación del TLC del 94 a la fecha? Probablemente millones, basta tan solo recordar a la audiencia que el 60% de los trabajadores mexicanos en la actualidad se ganan la vida en el sector informal, en el rebusque, en la calle. Ese es el tamaño de la tragedia.
La Cámara de Comercio estadounidense calcula que el valor total de los productos que se intercambian entre México, Canadá y Estados Unidos por día, equivale a 108 millones de dólares por hora. Y de acuerdo con esta Cámara de Comercio estadounidense, Estados Unidos absorbió de México 495.697,7 millones de dólares. Esa es la estratosférica cantidad de riqueza que la aspiradora del tratado roba año por año al proletariado mexicano.
Recapitulemos, el TLC fue una consecuencia política de la realidad económica que se impuso a finales de los 70's. Y había alcanzado cierta plenitud a mediados de los 80's. Y aquí es importante recalcar que si bien antes del tratado había ya una profunda dependencia económica hacia los Estados Unidos, también es cierto que sectores estratégicos de la economía mexicana permanecían por diversas razones protegidos por el gobierno.
Con el tratado y las reformas neoliberales a la Constitución a principios del salinato, México se ponía a tono con el contexto mundial de la época de principio de los 90's.
El tratado permitió a la burguesía mexicana, canadiense y estadounidense asociadas apoderarse de una cantidad inmensa de riqueza que se encontraba repartida entre pequeños y medianos productores, entre pequeños y medianos empresarios y cooperativistas. Permitió también con la contrarreforma agraria, el despojo de millones de hectáreas de la mejor tierra de los indígenas y de los campesinos.
De facto, al caer los aranceles aduaneros, las corporaciones se apoderaron de la riqueza que generaba un mercado exclusivo para la industria nacional. Y con la flexibilización laboral obtuvieron de la híper, híper, híper explotación tasas de ganancia sin precedentes.
¿Cuál es el sentido de renegociar el tratado para la burguesía estadounidense si tantos beneficios se han obtenido de él? ¿Cuál sería el sentido?
Bueno, yo creo que la respuesta es la misma que mencioné hace un momento, la renegociación del TLC es una consecuencia política de una realidad económica que se ha venido imponiendo a partir del año 2000 hasta la fecha, pues las diferentes reformas neoliberales impulsadas por Fox, Calderón y Peña le abren la posibilidad a la burguesía de los 3 países de extraer riqueza directamente de sectores que como el petrolero, el educativo, el energético se encontraban parcialmente excluidos por razones políticas.
Hay también industrias nuevas como la de la tecnología donde el lenguaje del tratado se queda muy corto, de acuerdo claro a la burguesía estadounidense y canadiense. Y le ha otorgado francas ventajas a la oligarquía mexicana y algunos otros sectores como el aeronáutico o el turístico que se encuentran en partes cerrados donde los extranjeros por fuerza deben tener un socio mexicano.
La negociación del TLC en los 90´s y la renegociación del TLC actualmente es un tema que decidieron antes y decidirán hoy las máximas élites de la burguesía de los tres países. De hecho, en México el gobierno ha decidido por razones de seguridad nacional, háganme ustedes el favor, mantener en secreto lo que se está negociando y los nombre de los negociadores. Pero no se necesita ser brujo para saber que los responsables de la negociación conocen a los burócratas incompetentes al servicio de ese hombre soez e ignorante que es Peña Nieto, sino los verdaderos dueños de México como la familia Slim, como los Larrea Mota Velasco, como los Bailleres González, como los Salinas Pliego. Y ustedes díganme cuáles, los que aparezcan en la lista de Forbes. Esos, por parte de México, van a ser los que van a negociar, sus representantes, sus personeros, sus abogados van a ser los negociadores.
Probablemente van a aceptar todas las condiciones que los Trump, los Waltons, los Kochs, los Pritzker y algunos otros les impongan, porque francamente el papel de la oligarquía mexicana frente al imperio estadounidense siempre ha sido de sumisión y de obediencia.
La burguesía canadiense está representada ni más ni menos que por la Corona británica, que exigirá una parte jugosa del botín como ha sido tradición de piratas y filibusteros ingleses. Que en este caso dan con la bandera de Canadá, pero vamos a ser sinceros, son lo mismo, entendámoslo, son lo mismo.
Recapitulemos entonces para concluir, el TLC se va a renegociar porque Estados Unidos lo quiere renegociar, porque puede, porque hay una realidad económica de facto que tiene que adaptarse políticamente para brindar nueva certidumbre jurídica a los poderosos de América del Norte que ven, fruto de las profundas reformas neoliberales de los últimos 3 gobiernos de México, la posibilidad de extraer más riqueza a sectores que antes del 2000 se encontraban cerrados o parcialmente cerrados.
La renegociación del tratado es una posibilidad política magnífica para la retórica racista del cavernícola de Trump. Para la retórica patriotera del asno este de Peña Nieto y para la retórica pseudoprogresista del farsante execrable de Trudeau.
Para el proletariado de los 3 países, la renegociación del TLC significa la profundización del neoliberalismo, la precarización total de las condiciones de trabajo, la desaparición del campesino. En definitiva, la pauperización de millones y millones de trabajadores en los 3 países.
Es muy probable para México que después de ese saqueo al que nos vamos a ver sometidos en los próximos 20 años, nos va a llevar a condiciones similares a las que se encuentran países como Somalia o Etiopía. Y lo digo con mucha tristeza, con mucho dolor pero con mucha responsabilidad. El saqueo al que nos vamos a ver sometidos en los próximos 20 años nos va a llevar a condiciones similares a las de Somalia o a las de Etiopía.
Es muy probable que en esta renegociación existan cláusulas que permitan el ingreso libre de tropas estadounidenses en territorio nacional y obliguen a futuros gobiernos de México al sometimiento total como ya ha venido sucediendo, por ejemplo, con la política exterior mexicana que actualmente se encuentra sometida por completo a la política exterior estadounidense.
El panorama es apocalíptico créanmelo, el panorama es apocalíptico. Y lamentablemente, los despojos de la izquierda mexicana y la derrota del sindicalismo independiente hacen imposible un mínimo contrapeso en este momento. No tenemos la capacidad organizativa, no tenemos la capacidad para hacer un mínimo contrapeso.
Tocará empezar, si es que aun podemos hacerlo, si es que aún queda país para empezar a hacerlo, tocará empezar la resistencia popular pero la vamos a empezar desde muy atrás.
Lamentablemente esta es mi visión, quisiera que fuera más halagadora pero no lo es, esta es mi visión sobre lo que viene para el proletariado en la renegociación del TLC. Si se salen con la suya, como parece que lo van a hacer, durante los próximos 20 años probablemente las condiciones del país van a ser similares a las condiciones de Somalia y de Etiopía.
Vamos a ver más sometimiento aún por parte de México a la política exterior estadounidense y canadiense.
Así que el panorama es apocalíptico.
Y les repito, los despojos de la izquierda mexicana y la derrota del sindicalismo independiente, hacen imposible un mínimo contrapeso.
Les envío un saludo y les deseo lo mejor para ustedes el resto del día. Gracias.

Hernán Salina: Allí estaba el corresponsal de lujo que tiene la 36 en México, Eduardo Victoria Baeza.