LEY DEL GOBIERNO ATENTA CONTRA EL MEDIO AMBIENTE Y LA SOBERANÍA ALIMENTARIA
Intervención del diputado suplente de Unidad Popular Carlos Pérez, en la sesión de la Cámara de Representantes, martes 10 de octubre de 2017.

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En la tarde de este miércoles 11 de octubre en sesión de la Cámara de Diputados se consideró el proyecto de Ley de Riego.
El diputado suplente Carlos Pérez (26M – UP) expuso la posición de la Unidad Popular sobre el tema y anunció que votará en contra.
A continuación transcribimos la intervención que usted podrá escuchar aquí: http://www.ivoox.com/carlos-perez-ley-riego-audios-mp3_rf_21423642_1.html

 

 

Diputado Carlos Pérez: Gracias presidente. Una curiosa casualidad, el mismo día en que en este Cuerpo se realiza una sesión por el Día Mundial de la Alimentación, también discutimos esta ley de riego.
Intentando rastrear los argumentos del gobierno para llevar adelante estas modificaciones a la ley vigente, nos encontramos con algunos documentos. El origen de esto es un trabajo conjunto entre el Banco Mundial ‑repito: el Banco Mundial‑ y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
En un documento fechado en 2014, escrito por la ingeniera agrónoma Mariana Gil, se nos dice que hay una oportunidad de consolidar la rentabilidad de la agricultura. Repito: la rentabilidad de la agricultura. Siempre que se buscan ejemplos se remiten a la soja transgénica y al maíz transgénico. Nos informan que con riego podemos obtener mil quinientos kilos más por hectárea de soja transgénica; y entre seis mil y seis mil cien kilos más de maíz transgénico por hectárea.
Buscando argumentos del Poder Ejecutivo, nos encontramos con que el incremento del precio de la tierra, que se multiplicó por cinco, seis o siete, nos genera la necesidad de la intensificación de este modelo; intensificación del modelo de la soja transgénica y del maíz transgénico.
Escrito en negro sobre blanco, el Banco Mundial y el Poder Ejecutivo nos dicen que el desarrollo del riego es para consolidar la rentabilidad del agronegocio. Nos dicen que el desarrollo del riego es para estabilizar la producción de soja y maíz transgénicos.
Si bien en estos tiempos nos cuentan que no hay izquierda ni derecha, que finalizaron las ideologías, queremos aprovechar que el próximo lunes 16 se celebra el Día Mundial de la Alimentación, para intentar, humildemente, explicar cómo discutiríamos esto en la izquierda y cómo en la derecha.
Una persona de izquierda, cuando habla de la alimentación, piensa en la soberanía alimentaria, en cómo lograr alimentos accesibles en cantidad y calidad para nuestro pueblo. Pensaría en cómo se puede hacer para que ningún día en nuestro país, pero también con visión latinoamericanista y, por qué no, mundial, ni un solo niño, ni un solo viejo, ni una sola persona se vaya a dormir con hambre. Nos parece que por esta línea se ubicaría una discusión por izquierda sobre el tema de la alimentación.
Si la discusión se diera en la derecha, tendríamos que hablar de la rentabilidad del agronegocio; la mercantilización de los alimentos, los commodities. ¿Por qué el Banco Mundial inicia esto? El Banco Mundial, el sistema financiero mundial, los amos del mundo, con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, están muy interesados en la especulación financiera de este tipo de producción en las Bolsas del mundo ‑como la de Nueva York‑ donde realizan ventas a futuro. Se debe estabilizar la producción porque ya está vendida, para no generar bonos tóxicos que después causan problemas en los bancos.
En la derecha se habla del aumento del precio de la tierra, de un mercado libre de tierras, de la mercantilización de la tierra, del uso de la tierra para la soja transgénica y para el maíz transgénico.
Como hoy se realizó una sesión extraordinaria por el Día Mundial de la Alimentación que se celebrará el próximo lunes 16, nos pareció oportuno hacer una evaluación del modelo, no diría juicio político, porque es medio pomposo. Cuando se buscan comparaciones y una afirmación de parte del gobierno, lo comparan con la ley forestal, con los parques eólicos. ¿Qué son los parques eólicos? Es la privatización de las empresas públicas; es la privatización de la generación de energía; es la obligación por parte del Estado de comprar toda la energía que producen los privados en los parques eólicos, aun dejando correr agua de las represas, cuando el costo de generación de las represas es de US$ 7 u US$ 8 y a los privados se les compra a unos US$ 80. Para resolver esos problemas se está pensando ‑o ya se pensó y ya se habilitó‑ en la exportación de esos excedentes de generación de energía eléctrica, por parte de los privados.
Curiosamente, los parques eólicos han tenido una consecuencia, por ejemplo, el cierre de Fripur; hago esta mención porque estamos hablando de la alimentación. No se pensó en estatizar Fripur, en una marina mercante nacional, en tratar de hacer llegar un alimento de calidad como el pescado a los niños de nuestro país.
Nos hablan de la ley forestal. Más adelante vamos a hablar de la extranjerización de la tierra a partir del modelo sojero.
¿Qué repercusión ha tenido el modelo forestal en el consumo de agua? Había un debate y cuando éramos del Frente, en los comités de base había peleas en relación a cuánta agua tomaba un eucalipto por día, si eran 10, 20, 30, 50 u 80 litros. Supongamos que son 10 litros por día por eucalipto, a 1.000 eucaliptos por hectárea, a 1.300.000 hectáreas, nos da que el modelo forestal está consumiendo 13.000.000.000 de litros de agua por día. ¿Qué impacto tiene esto en el agua, en el agua subterránea, en el suelo y en la humedad del suelo? ¿Qué impactos sociales tiene en nuestros productores? En ese sentido, ningún dato ha sido expuesto en este debate.
Al evaluar el modelo celulósico forestal y el sojero, me pregunto ¿qué sabemos del modelo sojero? La concentración en nuestro país está llegando al 50% de nuestra tierra productiva. Sabemos que el modelo sojero es responsable de la contaminación de nuestras aguas.
El lunes pasado participamos de una charla a la que fuimos invitados en el Ateneo de Montevideo, con dos profesionales excelentes ‑una de ellas está en la barra‑ y nos dijeron que desde el punto de vista de la ciencia y de la academia claramente está identificado que el modelo sojero y el aumento explosivo de la importación de agrotóxicos en miles de toneladas, es el responsable de la contaminación difusa y del estado actual de la eutrofización de todos los cursos de agua de nuestro país. Sin embargo, tenemos que soportar que la ministra de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente nos diga que en el río Negro la concentración de fósforo está llegando a 90, a pesar de que en la reglamentación dice que el máximo es 25 partes por millón, y que la tercer planta de celulosa ‑la segunda de UPM‑ va a mejorar el río. Además, se habla de que tienen que embalsar agua porque el caudal del río Negro no es suficiente.
Asimismo, conocemos la socialización de la contaminación del agua. Soy de Maldonado y allí sabemos bien que cada vez es más caro potabilizar el agua.
Además, por el último censo agropecuario que abarca desde 2001 a 2011, sabemos que el modelo sojero y celulósico forestal ha expulsado a mucha gente del campo. Tenemos conocimiento de que más de 12.000 unidades productivas, de las cuales más del 80% son productores de alimentos de menos de 200 hectáreas, han tenido que abandonar el campo, y que si se mantuviera esa tendencia, hoy serían 17.000 los productores que el modelo celulósico forestal, y principalmente el sojero, ha expulsado del campo. También sabemos que el subsidio a la producción en realidad implica estímulos fiscales para el agro negocio, pero tenemos a la lechería en crisis con el cierre de fronteras en Brasil, la granja en crisis y la apicultura en crisis.
Ni hablar de la soberanía nacional porque se han comprado semillas, año a año, y hemos ido perdiendo semillas criollas; hay un gran esfuerzo de los productores que se dedican a la agroecología que luchan por conservar las semillas.
También sabemos que los cultivos están contaminados, lo que está demostrado por la academia, principalmente en el caso del maíz. Además, sabemos que se hacen fumigaciones en las escuelas y sobre los centros poblados. Asimismo, aunque no se publica, también se sabe del aumento del cáncer en nuestro país.
Este modelo antinacional, antipopular, extranjerizador y privatizador se presenta como impulsor del desarrollo nacional, porque nos dicen que el desarrollo del agronegocio es igual a desarrollo nacional, a pesar de que un puñadito de empresas, principalmente extranjeras, controla la porción más grande. Por supuesto que es probable que se anoten y hagan cola un montón de posibilistas que nos digan que este es el modelo que hay, porque vivimos en el capitalismo y no lo podemos cambiar. En ese caso yo me iría y no haría más política; si esto no se pudiese cambiar, me iría para mi casa.
Para consolidar la rentabilidad del modelo del agronegocio, estabilizar su producción y consolidar la rentabilidad del puñadito de empresas extranjeras que lo controlan, que nos extranjerizaron el 50% de la tierra y la usan para lo que la usan ‑hablamos del Día Mundial de la Alimentación y tendríamos que agregar que es la alimentación humana, porque la soja va a parar a los chanchos chinos y del Primer Mundo o a alguna res por ahí en los feedlots‑, nos dicen que se trata de desarrollo nacional, pero en realidad son poquitas y extranjeras a las que se va a exonerar de impuestos y se van a poder acoger a ley de inversiones y a la de PPP. No obstante, esto no es suficiente y se va a privatizar, porque es lisa y llanamente la privatización del agua para riego. Me refiero a la privatización y a la extranjerización, porque se trata de la expropiación privada extranjera del agua para riego. Cabe destacar que hablamos del agua, un recurso esencial para la vida y estratégico para un proyecto popular, nacional y con soberanía nacional.
Por otra parte, nos dicen que la estrategia para desarrollar el riego es embalsar agua, que es el llamado tipo IV, que hasta el Banco Mundial dice que va a tener graves efectos medioambientales. Hace unos instantes mencioné el estado de las aguas y en el taller del lunes, la bióloga Piccini, nos explicó que todos los embalses en el Uruguay están altamente contaminados y eutrofizados. Todos tienen generación de cianobacterias, inclusive el más grande de todos que es el de Salto Grande, con las Leyes N° 16.466 y N° 18.610 vigentes.
Entonces, nos dicen que están preocupados por el medio ambiente, pero se va a embalsar agua. No obstante, la única agua que se podría privatizar, según el ar­tículo 47 de la Constitución, es la de escurrimiento. Cuando se embalsa un curso de agua superficial, significa embalsar agua de escurrimiento. Embalsamos aguas, inundamos tierras y el monte ribereño, que es la barrera natural; queda debajo de las aguas la materia orgánica, se acumulan sedimentos, aumenta la temperatura del agua y cambia la flora, y parece que esto va a poder tener una habilitación ambiental previa y que el inversor no debe preocuparse del agua cursos arriba, sino solo de aguas cursos abajo. Por supuesto, que acá tampoco hay bebés de pecho y no se ha dicho que van a intentar embalsar aguas arriba, porque necesitan agua de cierta calidad, y no van a plantar soja en todos lados y que escurra todo el agrotóxico al embalse. Van a producir aguas abajo y el de abajo que se joda. El de abajo, que se joda. El agua del embalse se va a contaminar, pero se va a embalsar arriba y la producción sojera, transgénica y con agrotóxicos, va a estar abajo. En nuestro país se tomó como ejemplo el modelo chileno, que hace que si cruza un arroyo o un río por enfrente, no se puede acceder al agua si no se compra.
Además, el Banco Mundial dice que ya tiene calculado el precio al que se va a poder vender el agua, pero no indica a cuánto. Nosotros pensábamos que íbamos a obtener esa información aquí. ¿A cuánto se va a poder vender el agua?
Nos dicen que se necesita inversión extranjera y privada porque se requiere una gran inversión y el ministro Aguerre dijo en la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca del Senado, que el Estado no tiene para invertir. ¿Cuánto es una gran inversión?
En la tapa del documento del Banco Mundial ‑lo muestro para que recurran a él‑ dice "Grupo Banco Mundial.- Resumen Ejecutivo"‑ se establece que la gran inversión que parece que no tenemos en Uruguay, en un escenario medio, es de US$ 18.000.000 por año y, en un escenario de crecimiento fuerte del riego, es de US$ 27.000.000. No los tenemos en Uruguay, no los tiene el Estado y por eso hay que violar la Constitución y privatizar el agua. Entonces, para consolidar la renta del agronegocio, para estabilizar la producción del agronegocio, hay que abrir las puertas a la inversión privada extranjera. Eso porque no tenemos US$ 27.000.000 por año.
Hay que violar la Constitución, hay que violar la lucha de un pueblo, que laudó con más del 60% de los votos y dijo que el agua tiene que estar en manos del Estado, cuya producción debe ser planificada, gestionada y controlada por la asociación civil y en las comisiones de cuenca. Hay que desconocer la voluntad de nuestro pueblo, hay que privatizar el agua, porque parece que el Estado no tiene US$ 30.000.000 por año. Entonces, requerimos un operador privado y abrir las asociaciones agrarias, porque el privado debe tener la posibilidad de entrar y salir.
El señor senador Álvaro Delgado mejoró esto. El espíritu del Banco Mundial y del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca era que todos aquellos que estuvieran en el área de influencia de la represa estuvieran obligados a pagar un gravamen. O sea que aparte de privatizar el agua, íbamos a hipotecar la tierra, sin definir el área de influencia, qué criterios ni quién la definían. Vendría un inversor privado extranjero a represar en una cuenca y todos los padrones de esa cuenca tendrían que garantizar el retorno de la inversión, el costo de inversión de la obra. Es decir, riesgo cero para el inversor privado, el Banco Mundial, hipotecando la tierra de nuestros productores.
El señor senador Álvaro Delgado incorporó ‑es verdad‑ que fuera con consentimiento expreso del propietario. Claro, pero estas grandes empresas manejan el negocio arrendando. Y bueno, el que esté hasta el cuello, arriende la tierra y sobreviva un poquito con la soja, firma el consentimiento. Después que el inversor hace pelota la tierra, se va, y el propietario, riegue o no riegue, seguirá pagando; y si vende, seguirá pagando.
Con la lechería en crisis, la apicultura en crisis y la granja en crisis, acá hay otro gran problema: no solo se privatiza el agua, sino que será un factor para que aumente el acaparamiento de tierras en manos de los mismos que manejan este negocio. Décadas atrás se presentaba a la revolución verde y a los organismos genéticamente modificados como la solución a los problemas de hambre del mundo. Más de mil millones de personas en el mundo se van a acostar todos los días con hambre.
Acá se habló del canon. Es necesario reflexionar por qué ahora se va a cobrar el canon, si viene del Código de Aguas. Esto viene precedido de un gran estudio. No podemos decir que no se estudió. Hace tres años que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca obliga a todos los productores a hacer una declaración jurada de su fuente de agua, cualquiera sea ella. Hay un gran estudio. Se trianguló información de satélites de la NASA y de Europa para saber cuántos pívots había y cuánto se estaba regando. O sea que hay estudio.
Es necesario preguntarse por qué cobrar el canon, por qué ahora, por qué a los productores rurales que están con el agua al cuello. En la página 18 de este resumen del documento del Banco Mundial y del Gobierno se establece algo que nos preocupa, porque estas modificaciones son uno de los elementos de la estrategia para el fomento del riego, que es la modificación de la normativa. En el punto 3. "Un cuadro de intervención pública y privada ordenado y con sostenibilidad ambiental" ‑disculpen que me ría, pero esto es un mal chiste, es irónico‑, dice así: "Acción 3.3: Revisión de criterios para otorgamiento de derechos de toma directa y autorización de construcción de obras de almacenamiento". Es decir que se van a revisar los criterios por los cuales hoy, a los pequeños y medianos productores, se les otorga la posibilidad de extraer agua de un curso de agua o de un pozo.
¿Qué quiere decir esto? Que se van a exigir cosas, que se va a cobrar un canon. Capaz que en vez de pagar un canon por un pozo de agua que ya no me da agua porque el modelo forestal lo está secando, me meto en la sociedad y empiezo a comprar el agua. Acá se pretende estimular un mercado de agua; de lo contrario, nadie invierte. Si no hay un mercado de agua y si no hay quien la compre, nadie invierte.
Aquí se incorpora un elemento importante que nadie mencionó: se podrá cortar el suministro de agua a quien no cumpla. Por supuesto, se mejoró y se dispuso que se corte el agua no en la cosecha en la que se está incumpliendo, sino en la próxima, para que no pierda esa cosecha. Ahora, si salvaste esa cosecha pero estás endeudado, estás en crisis y no podrás empezar a producir nuevamente porque te cortaron el agua ¿cómo vas a pagar la deuda? Te van a cobrar el canon, tenés deuda, te cortaron el agua y no podés cumplir. ¿Cómo vas a pagar? Por eso decimos que acá hay riesgo de acaparamiento de tierra.
Antes de terminar, vamos al concepto de caudal ecológico. Recién tomamos contacto con esto, pero intentamos saber qué es. Nos dicen que es el mínimo caudal de un curso de agua que permite sostener la vida. Pensamos que no debería ser fácil, porque hay que conocer toda la vida de ese curso, flora y fauna. Nos dicen que no solamente hay que conocer el agua que se puede extraer, sino la posibilidad de que ese curso asimile los efluentes que recibe. En términos difíciles dicen que hay que conocer la dinámica antrópica, o sea, la dinámica de las poblaciones humanas que vuelcan sus efluentes a esos cursos de agua.
¿Qué estudios hay de eso? Se estudió mucho y hay un título que establece "Estudios de Impacto". Resulta que los estudios de impacto son cuánto va a aumentar el PBI, cuánto esto y cuánto lo otro. Ahora ¿cuánto presupuesto se le va a asignar a la Sección Limnología de la Facultad de Ciencias, cuya área es el estudio de los cursos de agua dulce, para que tenga recursos humanos y materiales para incidir en cada curso de agua? Cada uno de ellos es distinto. Los agrónomos, en la Comisión del Senado, establecieron que se maneja un solo valor de caudal ambiental para todos los cursos de agua del país. ¡Es un disparate, más allá de que el concepto de caudal ambiental hoy sea discutido!
Creemos, con humildad, que este es un día tristemente histórico. Sabemos que lo que acá podamos decir es apenas un granito de arena en una lucha que se tendrá que dar fuera de este recinto. Entendemos esto como parte de una lucha por la soberanía nacional, por la defensa de los recursos naturales, en contra de las privatizaciones, nada más y nada menos que del agua, en defensa de lo que laudó nuestro pueblo en 2004, que después fue burlado con el decreto que permitió que, aún hoy, en Maldonado haya empresas privadas. También lo entendemos como parte de la lucha por la integración latinoamericana, porque muchos pueblos de nuestra Latinoamérica dependen del agua de los deshielos. Sabemos que el cambio climático está haciendo retroceder esas fuentes de agua, y cada vez va a ser más necesario que nos responsabilicemos por conservar la calidad de nuestras aguas, inclusive, para colaborar con los pueblos hermanos.
Entonces, si queremos revertir los procesos de contaminación del agua, si queremos luchar contra estos procesos privatizadores, por una reforma agraria y para que no se siga extranjerizando la tierra, es necesario cambiar de modelo productivo y luchar contra el agronegocio; es necesario fomentar y apoyar otro tipo de producción, como la familiar, o la producción pequeña y mediana de alimentos. En realidad, es necesario fomentar la agroecología y repartir tierras, es necesario que haya la soberanía alimentaria, eliminar los transgénicos y la compra de semillas, como así también pelear contra Monsanto y contra todas las empresas que nos imponen ese tipo de producción. Antes que nada, desde el punto de vista de la izquierda, es necesario ubicar esta discusión pensando en cómo lograr que haya alimentos ‑como dije al principio‑, en cantidad y de calidad, para nuestro pueblo.
Por todo esto vamos a votar en contra. ¿No sé si quedó suficientemente claro, señor presidente?

Carlos Mahía: Yo creo que sí.