ACTO INTERNACIONALISTA DEL COMITÉ CENTRAL DEL KKE PARA EL CENTENARIO DE LA GRAN REVOLUCIÓN SOCIALISTA DE OCTUBRE, ORGANIZADO POR EL KKE

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El 15 de octubre de 2017 en la sala de congresos en la sede del KKE tuvo lugar un acto internacionalista del Comité Central del KKE para el centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre.
El acto comenzó con un video de un discurso grabado de V. I. Lenin sobre la fundación de la Internacional Comunista. En el acto, el camarada Dimitris Koutsoumpas, Secretario General del CC del KKE, fue el orador principal mientras que se pronunciaron saludos por los representantes de los partidos que participan a la preparación del 8o número de la "Revista Comunista Internacional. Espacio de diálogo".
En concreto, saludaron los camaradas:

  • Ilya Ferberov, miembro del Consejo Político y de la Secretaría del Comité Central del Partido Comunista Obrero Ruso
  • Inna Belokurova, miembro de la Dirigencia del Partido Socialista de Letonia
  • Ainur Curmanov, miembro de la Dirigencia del Partido del Movimiento Socialista de Kazajistán
  • Astor García, Secretario General del CC del PCPE
  • Marina Pilajeva, miembro del CC y Responsable de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de Hungría
  • Laura Bergamini, miembro del CC del Partido Comunista, Italia
  • Kemal Okuyan, Secretario General del Partido Comunista de Turquía
  • Anna Rucnov, miembro del Secretariado del CC del Nuevo Partido Comunista de Yugoslavia
  • Bulelwa Tunysiwa, miembro del CC del Partido Comunista de Sudáfrica
  • Pável Cabrera, Primer Secretario del CC del Partido Comunista de México.

El camarada Ultan Gillén, miembro del Comité Central Ejecutivo del Partido de Obreros de Irlanda, dejó un mensaje de saludo escrito porque tuvo que partir y no pudo asistir al acto.
En el acto se interpretaron canciones para la lucha de los pueblos en ruso, francés, español, alemán, italiano, turco y griego.

A continuación, el discurso del Secretario General del CC del KKE, camarada Dimitris Koutsoumpas

Estimados camaradas:
Hoy, en la sede del Comité Central del KKE rendimos honor al centenario de la Revolución de Octubre, una gran epopeya de luchas y sacrificios por la construcción de la nueva sociedad, sin explotación del hombre por el hombre que experimentaron y siguen experimentando los pueblos en el capitalismo y en los sistemas sociales de explotación anteriores.
Esta epopeya que comenzó con el triunfo en el país de los Soviets ha inspirado a la clase obrero y los pueblos en todo el mundo.
“Nació” en la sangre de la Primera Guerra Mundial Imperialista.
Surgieron sus propias figuras heroicas:
- Los héroes de la Guardia Roja que protegieron el Poder Soviético en la Rusia revolucionaria, durante la intervención imperialista de 14 Estados capitalistas.
- Millones de comunistas y obreros con actividad destacada que desafiaron las resoluciones judiciales, o incluso las armas de los ejércitos burgueses y libraron duras batallas.
- Millones de gente que aplastaron el fascismo, que nació en el seno del capitalismo y es “carne de su carne”.
Extendemos un saludo a los Partidos Comunistas y Obreros presentes en la sede del Comité Central del KKE que participan en los esfuerzos de la “Revista Comunista Internacional” (RCI).
Nuestro partido aprecia particularmente el esfuerzo de la RCI, el esfuerzo conjunto de varios partidos que se basan en el marxismo-leninismo, defienden los principios revolucionarios y al mismo tiempo estudian y desarrollan una estrategia revolucionaria contemporánea a nivel nacional e internacional.
Después de la restauración del capitalismo en la URSS y en otros países socialistas, es muy difícil, incluso imposible, inspirar, desempeñar un papel de liderazgo en el movimiento obrero y popular, que está en alza, que tiene algunos resultados contra la ofensiva más reaccionaria del capital después de la Segunda Guerra Mundial, contra el nuevo ciclo de intervenciones y guerras imperialistas, si no incorporamos y utilizamos en nuestra estrategia la evaluación, la experiencia y las enseñanzas que surgen de la construcción socialista.
Han surgido nuevos elementos en el desarrollo general de los acontecimientos que deben elevar el nivel de demandas en el Movimiento Comunista Internacional, en el movimiento obrero internacional.
Vivimos en un período en que el viejo mundo se está muriendo y el nuevo mundo lucha por nacer.
A pesar del predominio mundial del capitalismo y su victoria aparentemente innegable en los últimos 30 años después de la contrarrevolución, el capitalismo está impregnado de intensas contradicciones y antagonismos agudos entre los diferentes estados capitalistas, las alianzas militares-políticas y económicas-políticas, antagonismos que han llevado a guerras y reordenamientos.
Estas contradicciones son inherentes en el capitalismo, especialmente en su fase monopolista, es decir, el imperialismo.
Los fenómenos de descomposición, de parasitismo, de destrucción multiforme de las fuerzas productivas se están agudizando en este período.
Son consecuencias relacionadas principalmente con la expansión de la brecha entre el potencial productivo de nuestra época y el nivel de satisfacción de las necesidades sociales contemporáneas.
Se está gestando una nueva crisis económica más sincronizada, se está agudizando el conflicto por el control de los mercados, los recursos energéticos y las rutas de transporte de petróleo y de gas natural.
Se está intensificando la contradicción básica entre capital y trabajo.
Se está fortaleciendo la tendencia de empobrecimiento absoluto y relativo de la clase obrera.
Se está aumentando la tasa de desempleo permanente a largo plazo.
Se está aumentando la tasa de explotación de la clase obrera incluso en las economías capitalistas más desarrolladas.
Se están intensificando todas las contradicciones sociales.
Los partidos comunistas y obreras que se basan en el socialismo científico deben tomar iniciativas no sólo para coordinar la lucha, promocionar algunas demandas obreras justas en todo el mundo capitalista, lo cual es necesario, sino también para desarrollar una estrategia revolucionaria unificada contra la estrategia del capital.
Este esfuerzo no se puede realizar por partidos que han renunciado al objetivo de la Revolución Socialista y del poder obrero y han elegido el camino de la gestión del capitalismo.
Se puede hacer sólo por partidos comunistas que creen en el derrocamiento del bárbaro sistema capitalista y la construcción de la nueva sociedad socialista-comunista.
Estimados camaradas:
El internacionalismo proletario ha sido siempre un arma fuerte en manos de los comunistas y de la clase obrera contra los intentos de los burgueses y los oportunistas de promover la división entre los trabajadores.
Ninguna particularidad específica aislada, ninguna contradicción secundaria existente o fabricada como “Norte-Sur”, “Centro-Periferia”, “países desarrollados- subdesarrollados”, “mil millones dorados-el resto del mundo” y otras, no pueden eliminar la contradicción básica entre capital y trabajo o la necesidad de la emancipación de la clase obrera, la conquista del poder obrero.
Por supuesto los comunistas, al elaborar nuestra táctica, toman en cuenta la situación en cada país, el curso de la lucha de clases, varias contradicciones, pero esto no se puede hacer a expensas de nuestra estrategia y de las leyes generales respecto al derrocamiento del capitalismo y la construcción de la sociedad socialista-comunista.
En cualquier caso, la táctica es parte integral de la estrategia, es la parte flexible de la estrategia.
Una cuestión que fue confirmada por la Revolución de Octubre es que hace 100 años en un país relativamente atrasado en relación con otros países desarrollados del occidente, con muchos vestigios de sistemas sociales anteriores, el capitalismo había creado las condiciones materiales previas para la construcción de la nueva sociedad socialista.
Esta sociedad socialista dio un gran impulso al desarrollo de las fuerzas productivas, superando el retraso y prejuicios centenarios.
Dado que hoy la necesidad y la vigencia del socialismo son aun más intensas, no podemos hablar de una manera general y abstracta sobre alguna visión del socialismo sin responder objetivamente a preguntas razonables:
¿Por qué se interrumpió la construcción socialista?
¿Este desarrollo fue inevitable o se debió a ciertos factores y cuáles fueron?
Es necesario evaluar al mismo tiempo la estrategia del Movimiento Comunista Internacional en el conflicto internacional implacable entre el sistema socialista y el sistema capitalista.
La contrarrevolución y la actual correlación de fuerzas negativa no cambian este hecho, es decir que se llevó a cabo una revolución socialista y que se construyó el socialismo.
No cambian el carácter de nuestra época como época de transición del capitalismo al socialismo, ya que esto surge de los propios impasses del modo de producción capitalista, como son las crisis, las guerras, el desempleo, la pobreza y otros tormentos para los pueblos.
La Revolución de Octubre confirmó que para que la clase obrera pueda reivindicar el poder, hay que formar su propia alianza social con los campesinos pobres, las capas urbanas oprimidas.
Hay que conquistar el poder político, crear sus propias instituciones del poder obrero, que basadas en la superioridad de la planificación científica central, en la base sólida que se asegura por la propiedad social en los medios de producción, en las fábricas, los recursos energéticos nacionales, los recursos minerales, la tierra, la infraestructura, desarrollará las fuerzas productivas, para la satisfacción de las necesidades populares contemporáneas, rechazando una vez por todas las categorías económicas como es la ganancia capitalista.
Además, el Octubre destacó el papel insustituible de la vanguardia política revolucionaria, el Partido Comunista, que debe mostrar persistencia, firmeza en la línea y el objetivo revolucionario y al mismo tiempo, debe adaptarse a los altibajos de la lucha de clases, para tomar las medidas necesarias para un conflicto más decisivo y efectivo contra las fuerzas del capital.
Fue evidente la necesidad de la preparación adecuada para que la clase obrera y su partido, la vanguardia, luchen en todas las condiciones con todas las formas de lucha, con resistencia y abnegación y para adquirir un alto nivel de habilidad para poder marcar los acontecimientos en la situación revolucionaria.
Sin embargo, el papel del Partido Comunista se destaca no sólo como fuerza principal de la revolución socialista, sino además durante todo el curso de la lucha de clases que continúa con nuevas formas, para la formación, el fortalecimiento y la victoria final de la nueva sociedad comunista.
En todas las fases históricas, tanto en el período de preparación, como durante la revolución, y aún más durante la revolución socialista, fue evidente la necesidad del partido comunista de tener un frente fuerte contra el oportunismo.
El oportunismo es un vehículo de la ideología y la política burguesas en el movimiento obrero, y como hemos visto de la experiencia de la URSS después del XX Congreso del PCUS y más abiertamente en el período de perestroika, se convierte en una fuerza política contrarrevolucionaria.
Estimados camaradas:
Los casi 70 años de existencia de la URSS demostraron que, a pesar de las debilidades y las observaciones críticas, el socialismo-comunismo es un sistema social-económico superior.
Un sistema que puede garantizar el derecho al trabajo para todos y resolver grandes problemas, como la atención de salud, la educación, la vivienda, el transporte gratuito, el ocio, que el capitalismo no sólo no puede, sino que además no quiere resolver ya que son esferas de rentabilidad y especulación para el capital.
La contribución histórica de la URSS a la humanidad fue enorme.
No sólo ha sido una inspiración para el  movimiento obrero, popular, revolucionario, sino su aporte en cada sector de la vida cotidiana, las ciencias, la cultura, los deportes, creó un gran legado.
Demostrando que es posible construir una nueva sociedad.
Que el fin de la Historia no es la barbaridad del capitalismo.
Conocemos bien que ningún sistema socio-económico anterior, ni siquiera el capitalismo, no se estableció de una vez.
Que la sociedad socialista es la fase más baja del comunismo y no una etapa independiente.
No significa que porque actuamos en la época de transición del capitalismo al socialismo no es posible, en ningún caso, la restauración del capitalismo en un país o más, como consecuencia por ejemplo de la correlación de fuerzas negativa.
Sin embargo, las evaluaciones anteriores generales y correctas no pueden llevarnos a ocultar o justificar errores específicos, desaciertos y debilidades graves que tenían que ver con el factor subjetivo, en primer lugar el partido, en el curso de la construcción socialista, así como en el movimiento comunista internacional en la lucha contra el imperialismo.
Nos referimos a opciones políticas concretas que, en primer lugar, alteraron gradualmente y a continuación rápidamente el carácter de clase y la base científica de la línea política del partido comunista, y acabaron como una desviación oportunista.
Lamentablemente, no había un frente de resistencia efectivo, aunque había fuerzas dispuestas a hacerlo, pero al final, el curso hacia la restauración capitalista y la corrosión oportunista del movimiento comunista internacional en aquel período concreto fueron irreversibles.
Reconocemos que surgieron, especialmente después de la II Guerra Mundial y sobre todo en la URSS, nuevas necesidades y problemas sin precedentes en el curso de la construcción socialista, ya que no existía ni experiencia previa, ni un plan de construcción detallado y elaborado.
Sin embargo, esto no justifica la responsabilidad del factor subjetivo, del partido comunista, cuyo papel principal está dialécticamente relacionado con la orientación del poder obrero y la movilización activa de las masas.
Tanto en las condiciones de capitalismo como en las condiciones de socialismo, el Partido deben estar más avanzado que la conciencia de las masas.
Pero en el socialismo existe el potencial y, por lo tanto, la obligación de fortalecer la conciencia socialista reforzando prácticamente el valor de las relaciones de producción comunistas, con una construcción socialista que apunte al comunismo, en el sentido de superar conscientemente las elementos de inmadurez del socialismo como fase superior incompleto del comunismo.
El seno donde nacieron puntos de vista y opciones erróneos que se transformaron en fuerza sociopolítica e ideológica de la contrarrevolución se encuentra en el hecho de que después de la II Guerra Mundial y la reconstrucción impresionante de la economía soviética de la destrucción militar, mientras que el desarrollo de las fuerzas productivas tuvo un nuevo ímpetu, no se tomaron decisiones políticas para la ampliación de las relaciones comunistas en la producción agrícola, decisiones que llevarían a medidas para el desarrollo y la orientación de la industria para la solución de problemas de mecanización e infraestructura, para la formación de la planificación central adecuada.
Durante el período de preparación y celebración del XIX Congreso hubo un debate importante y positivo entre las opiniones que por una parte apoyaban el papel de las relaciones mercancía-dinero y del mercado en el socialismo, y por otra parte las opiniones generalmente correctas de que la ley del valor y las relaciones mercancía-dinero no deben regular la producción socialista y su distribución, lo cual condujo a la constatación de que los koljoses y la circulación de productos de consumo privado en forma de mercancías, habían empezado a convertirse en un obstáculo en el desarrollo de las relaciones productivas.
Lamentablemente, las posiciones que inicialmente tuvieron un punto de partida correcto no se convirtieron en objeto de trabajo teórico científico completo, consiguientemente, no lograron oponerse efectivamente a los puntos de vista orientados al mercado que se fortalecieron en el sector ideológico y además se reflejaron en la base social en los koljoses, entre los cuadros administrativos en la producción agrícola y en la industria.
A pesar de todo ello, los desarrollos no se habían determinado de una vez por todas. El punto de viraje y de prevalencia de la desviación oportunista en la construcción socialista, fue el XX Congreso de 1956, cuando en el nombre de la confrontación de problemas existentes se fortalecieron las posiciones respecto las relaciones mercancía-dinero, acerca del “socialismo de mercado”, que a su vez llevaron al debilitamiento de la planificación central, a la política de autogestión de las empresas, a la formación horizontal de relaciones mercancía-dinero entre las empresas, lo cual significaba la disolución de la planificación central.
Además surgieron problemas en la estrategia del movimiento comunista internacional arraigados no sólo en los partidos comunistas que lideraban el poder obrero en los países socialistas, sino además en los partidos comunistas de los países capitalistas, sobre todo en Europa occidental, que ejercían de su parte una presión más general en las filas del movimiento comunista internacional.
La subestimación de la reconstrucción capitalista después de la II Guerra Mundial en combinación con la evaluación errónea de que a causa del establecimiento del sistema socialista posguerra existía la posibilidad de una coexistencia pacífica de los dos sistema, jugaron un papel importante como terreno fértil para las desviaciones.
En la evaluación respecto un cambio favorable de la correlación de fuerzas a expensas del imperialismo se tomaba en consideración además el papel de los llamados países no alineados, es decir de los Estados burgueses que no se habían ingresado en alianzas y uniones imperialistas, mientras que en varios casos, los movimientos de clases burguesas que pretendían mejorar su papel en el mercado capitalista mundial o abolir los vestigios del sistema colonialista a favor de la burguesía local fueron considerados antimonopolistas-antiimperialistas.
La línea oportunista de coexistencia pacífica, que existía con una variedad de formas de transición al socialismo, prevaleció en el XX Congreso y fue vinculada a supuestas posibilidades de un camino parlamentario de transición al socialismo bajo precondiciones, utilizando por ello como vehículo la ampliación de las libertades democráticas burguesas.
Se fortalecieron posiciones preexistentes respecto a la participación o apoyo de los partidos comunistas a los gobiernos en el terreno del capitalismo, teniendo como criterio la utilización de las contradicciones con EE.UU., con fuerzas burguesas divididas en “nacionales patrióticas” y “antipatrióticas subordinadas”, un asunto que demostró que las relaciones de dependencia y de desigualdad no se habían considerado como un elemento inherente del sistema capitalista, sino que se identificaron con políticas de subordinación. Un factor grave que llevó al fortalecimiento de desviaciones en oposición a la necesidad de una estrategia revolucionaria fue el temor de las consecuencias de una guerra nuclear.
Algunas de estas opiniones y opciones ideológicas y políticas no surgieron exclusivamente en el período posguerra; en esencia habían surgido en el período de entreguerras en las resoluciones y los congresos incluso de la Internacional Comunista.
Después de la guerra, se subestimó el carácter de la estrategia imperialista “flexible” elaborada del capitalismo frente al socialismo, que se basó a partir de algún momento en el conocimiento de que no fue realista la intervención militar extranjera, sino el cerco de otras maneras, como la  utilización de dificultades en la construcción socialista y las desviaciones en las filas de los partidos comunistas y en el movimiento comunista internacional.
No se subestimaron solamente las señales sino además las advertencias graves sobre la relación entre las desviaciones internas y la táctica del cerco imperialista, que incluía la guerra psicológica sistemática hasta incluso redes destinadas a socavar el socialismo, de desencadenar desarrollos contrarrevolucionarios, e incluso el papel del FMI, las relaciones económicas y comerciales de varios Estados socialistas que rodeaban la URSS.
Fenómenos de incitación y de apoyo de actividades contrarrevolucionarias existieron en los años ´50. Particularmente en los años ´70 y ´80, mientras que la victoria y el derrocamiento de la Unidad Popular de Allende en Chile, la Revolución de los Claveles en Portugal, así como la crisis económica capitalista de 1973 etc. no fueron estudiados a fondo ni se tomaron en cuenta.
La política de intervenciones imperialistas y las desviaciones oportunistas se podían confrontar solamente mediante la restauración de la estrategia revolucionaria del el Movimiento Comunista Internacional.
Mediante la lucha decisiva contra el oportunismo y el reformismo.
Mediante la restauración de las leyes científicas de la construcción socialista y la abolición de la estrategia de etapas y de formas de poder político intermedio.
El KKE tiene plena conciencia de que tenemos un largo camino por delante para profundizar aún más nuestro análisis de los factores que llevaron a la contrarrevolución.
Al mismo tiempo, hay que estudiar constantemente los desarrollos en el mundo capitalista, sin renunciar a los sacrificios en la lucha cotidiana para la mejora de la vida de los trabajadores, y confrontar nuevos ataques.
Pero en esta lucha hay que adquirir la madurez y la disposición para responder en condiciones de situación revolucionaria que no se puede predecir cuándo se desarrollará, qué forma tendrá, si tendrá lugar en uno o más países.
Debemos ayudar la preparación de los pueblos para que no se pongan bajo la bandera de sus clases burguesas en condiciones de guerra imperialista, independientemente de si uno u otro estado fue el primero en atacar o si está a la defensiva.
Deben luchar por la salida de la guerra, si no se logra impedirla, luchando no sólo contra la burguesía que lidera la guerra sino además contra la burguesía de su propio país porque esta tampoco quiere o puede garantizar la paz y la protección de la patria del obrero, del empleado, de las capas populares pobres.
Para nosotros, el entusiasmo revolucionario, la voluntad de hacer sacrificios, el desinterés comunista y la solidaridad internacionalista, no son sólo grandes palabras y lemas.
Se basan en la unidad indivisible entre la teoría y la práctica.
En la experiencia histórica del Movimiento Comunista Internacional y de nuestro partido.
En la contribución de la construcción socialista.
En la posición con la que termina nuestro Programa:
El KKE viene de muy lejos y llegará más lejos aún, porque “la causa del proletariado, el comunismo, es la más profunda, amplia, universalmente humana”.

¡VIVA EL CENTENARIO DE LA REVOLUCION SOCIALISTA DE OCTUBRE!
¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO Y EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

17.10.2017 
*Información de la Sección de RRII del CC del KKE