“EN BRASIL HAY UNA CRISIS DE ESTADO: LOS DE ARRIBA NO TIENEN COMANDO Y LOS DE ABAJO NO OBEDECEN”
Contacto con Plinio de Arruda Sampaio Junior, 31 de mayo de 2018.

Desde San Pablo, en su contacto semanal con CX36, el Economista, Docente Universitario y Analista Político brasileño, profesor Plinio de Arruda Sampaio Junior, se refirió a la huelga que atraviesa el país y afirmó que esto dejó en evidencia la crisis de Estado. “Los de arriba no mandan y los de abajo no obedecen, y la izquierda no tiene una alternativa para Brasil”, dijo. También habló de los 16 aumentos de Petrobras en un mes, “la político económica del país es antinacional y anti social, y esto fue lo que polarizó la situación. El 87% de la población aprobó la manifestación de los camiones y el 56% está favor que las protestas continúen”. Consultado acerca de los cambios aplicados por Temer, explicó que el gobierno tomó medidas paliativas, y respondió con una disminución de 46 centavos en los precios del diesel por 60 días y les dieron otras compensaciones. También se refirió a la restitución de seis servidores públicos que reclama Lula desde la prisión como “derecho” por ser ex presidente y que según Plinio es una forma de mostrar a la opinión pública que es un perseguido. Transcribimos la nota que puede volver a escuchar aquí:
https://www.ivoox.com/contacto-plinio-arruda-sampaio-jr-audios-mp3_rf_26287537_1.html

 

Hernán Salina: Estamos recibiendo desde San Pablo, Brasil, a Plinio de Arruda Sampaio Junior.
Buen día.

Plinio de Arruda Sampaio Junior: Buen día Hernán, gran gusto de hablar con Radio Centenario.

 

HS: Para nosotros un gusto recibirte.
Nos parece que hay mucho por pasar en limpio y analizar políticamente lo que ha dejado esta situación de la protesta de transportistas y ahora la petrolera y sus derivaciones políticas.

PASJ: Estos últimos 10 días aquí en Brasil fueron días muy dramáticos, muy fuertes porque la huelga de los camioneros fue gigantesca y fue una huelga espontánea. En realidad un movimiento que combinaba de un lado un knock-out de las empresas, pero también un movimiento espontáneo de unos camioneros autónomos que son en realidad trabajadores de un tipo muy especial, esto paralizó al país.
Nosotros estamos más o menos a 10 días que Brasil funciona digamos al 30, 40%, las oficinas aquí en San Pablo fue a cero, los supermercados tuvieron un desabastecimiento no dramático, visible y significativo. Esto demostró la fuerza de los trabajadores cuando paralizan la circulación y la producción de mercancía, porque las fábricas -por falta de insumos- quedaron varias paralizadas  trabajando, digamos, a velocidad muy  reducida. Entonces esto fue un golpe muy fuerte en la sociedad brasileña, de un lado mostró la fuerza del trabajo, de otro lado mostró la debilidad fuerte del Estado para resolver esta situación, lo que en realidad explicita que vivimos una crisis de Estado muy fuerte. Y que es una cosa que ya estamos planteando hace un tiempo aquí en Radio Centenario, pero la cosa es cuando los intelectuales deciden las cosas como las hojas del árbol que se mueven con los vientos y otra cosa es cuando el árbol se mueve con el viento. O sea, ahora va quedando claro para el conjunto de la sociedad, para la burguesía y para los trabajadores que hay una crisis de Estado: los de arriba no tienen comando y los de abajo no obedecen.
Al mismo tiempo Hernán -para finalizar el comentario-  primero no hay programa para resolver esto porque la izquierda no tiene una alternativa para Brasil. Entonces esto que ocurre, es fuertísimo y en cierto sentido hay analogías muy fuertes como junio de 2013 con grandes manifestaciones en el sentido de ser una protesta muy profunda, pero no hay consecuencia, entonces caminamos para el empantanamiento total.

 

Diego Martínez: Plinio, uno tiene la sensación a la distancia de que a pesar de ser año electoral hoy no es el eje de los debates, los problemas más importantes no pasan por las propuestas electorales, hay otros temas que parecen estar anticipándose a esa situación.

PASJ: Muy bien observado Diego, estamos a meses de la elección y el debate electoral no es el asunto principal.
¿Cuál es el asunto principal que quedó bien pautado en esta manifestación?
El antagonismo entre la dirección de la política económica -que es totalmente volcada para alimentar los núcleos del gran capital y sobre todo del gran capital internacional- y los intereses básicos de la población.
Esto es lo que quedó clarísimo.
Los camioneros reclaman contra una política de reajuste de precios de la Petrobras que varía en precio según las variaciones del precio internacional y de la tasa de cambio del dólar. Para que tengan una idea la Petrobras llegó a reajustar 16 veces el precio en 30 días, o sea son 20 días útiles prácticamente todos los días reajustó el precio, esto ya le torna imposible al camionero trabajar. Esto quedó claro, es la punta del iceberg de una contradicción que está clarísima, la política económica es anti nacional, anti social y esta es en realidad la conversación que le interesa a la gente aquí en Brasil. Esto es lo que realmente polarizó.
Salió una encuesta que dice que el 87% de la población aprueba las manifestaciones de los camioneros y el 56% está a favor de que las protestas continúen. Eso demuestra que es lo que interesa de hecho a la población.

 

HS: ¿Plinio y en que quedó esto? Porque se hablaba de que un sector de las gremiales transportistas por lo menos, habían acordado con el gobierno y otro sector seguía las medidas.

PASJ: Mira este movimiento es un movimiento muy complejo que combinó un knock-out de las empresas -porque hay grandes transportadores que controlan más o menos el 55% del transporte de carga en Brasil- con protestas de camioneros autónomos que representan más o menos un millón y medio de trabajadores y controlan el 40% del transporte de carga que sale en Brasil.
El gobierno hizo rápidamente un acuerdo con las empresas pero eso no paró el movimiento, al contrario, el movimiento aumentó porque los trabajadores autónomos no fueron contemplados por las medidas que había negociado Temer. Estos trabajadores no tienen un sindicato centralizado, son en realidad montones de pequeños sindicatos y de relaciones a veces hasta espontáneas entre los trabajadores  y este se hace mucho acá por Internet. Y estos trabajadores permanecieron en huelga, lo que pasa que todo el apoyo político que tenían, tenían el apoyo de (Jair) Bolsonaro -que fue el que más capitalizó de esta crisis porque fue el único que se puso de hecho a apoyar los trabajadores-, pero todo este apoyo a unos dos días acabó. El propio Bolsonaro tuvo que retroceder porque el establishment más o menos unificó a toda la política brasilera.
Ahora hay que meterle un punto final que esto se está totalmente trasbordando, entonces a partir de este punto el movimiento empezó a disminuir. La represión fue fuerte -Temer metió el ejército para deshacer los bloqueos de carreteras- entonces el movimiento ahora está en reflujo.
Pero aún así, hoy día tienen casi 200 días de bloqueo las carreteras brasileras, el punto máximo fueron 600 puntos, pero de cualquier manera si está refluyendo entonces ahora estamos en esto. El proceso es un poquito lento, digamos de lenta normalización de la huelga de los camioneros.

 

HS: ¿Y qué es lo que se ha logrado, qué cambió Temer en medio de este conflicto respecto a las medidas que lo originaron?

PASJ: Mira, lo que el gobierno hizo es un paliativo. El gobierno respondió a esto con una disminución de 46 centavos en el precio del diesel –el gasoil en español- de 46 centavos por 60 días y le dieron algunas otras compensaciones, sobre todo a las compensaciones de cargos sociales a las grandes empresas transportadoras. O sea, ellos tuvieron una victoria parcial, pero el núcleo del problema que es cambiar la política de Petrobras no fue formalizada, aunque dudo mucho que el gobierno en dos meses tenga el coraje de aumentar el precio del diesel, yo creo que la política de precio del diesel fue cambiada de hecho por el movimiento de la calle.
Entonces Hernán, en concreto, en el momento la victoria fue muy tópica, muy parcial para el porte del movimiento, pero del punto de vista más profundo yo creo que la política económica empieza a ser cuestionada de manera muy estructural y profunda, no solo por el camionero sino por el conjunto de la población.

 

HS: ¿La huelga de Petrobras que se habla de tres días en qué medida puede incidir en este panorama?

PASJ: Si la izquierda tuviera un programa claro en relación a qué hacer con Temer, eso sería muy fuerte, porque sería una unificación y un crecimiento de la protesta contra la política económica, pero tal como está hecho esta huelga hay que ver lo que pasa, porque si viene de la base muy fuerte, va a tener una incidencia grande, pero si es sola una huelga de súper estructura para presionar el gobierno, para negociar la situación de Lula, esto no va a tener gran repercusión.
La impresión que yo tengo, pero esto todavía no está claro, es que los petroleros llaman a huelga en el momento de auge de los camioneros, pero después es como que parece que se arrepienten porque hay una incitación, entonces el PT no quiere tirar mucho la cuerda para no derrumbar a Temer. Entonces hay que ver. En realidad Hernán hay que observar, yo no tengo una idea clara exactamente de la profundidad de la huelga de los petroleros. 

 

DM: Bien, se anunció en la jornada de ayer la restitución de algunos derechos adquiridos por Lula como ex presidente, ¿qué importancia tiene esto y simplemente para ratificar Lula sigue preso?

PASJ: Sí Lula sigue preso, sus abogados hacen una especie de una guerrilla jurídica donde se le cuestiona todo lo que se le puede cuestionar y un poco para dar la impresión de que Lula es una víctima, que es un perseguido de la Justicia, entonces hace parte de esto por ejemplo reivindicar que a Lula no le sea sacado su derecho de tener seis servidores públicos -que son los derechos de los ex presidentes- a servirlo, lo que es un poco absurdo porque él está preso.

 

DM: ¿Cómo seis servidores públicos? ¿Tiene seis personas alrededor asistiéndolo?

PASJ: Sí, todos los ex presidentes tienen derecho a seis servidores públicos para servirlo, como en la función de seguridad, de guardaespaldas y funciones de política.

 

DM: ¿Pero él estando preso goza de ese derecho?

PASJ: Reivindica este derecho que le fue quitado por la Justicia, porque si está en custodia del Estado, el Estado cuida de todo. Pero los abogados reivindican que no, que es un derecho de todos los ex presidentes que aunque preso continúa ex presidente y que entonces él quiere a esos seis servidores para las cosas que tiene que hacer fuera de la casa, pagar cuentas, en fin. Por ahí vean el nivel en que está la pelea. ¿Pero cuál es el punto, el objetivo de esto? Es para mostrar que la Justicia lo persigue, que le sacan derechos que son legítimos y ciertos, yo creo que es parte de una guerrilla muy mezquina para tratar de mostrar a la opinión pública que Lula es un perseguido.

 

María de los Ángeles Balparda: Una pregunta que me parece que nos puede servir para profundizar en toda la región hay una insistencia -uno lo ve en Argentina, en Uruguay y también en Brasil- que hablan del peligro de que vuelvan las Fuerzas Armadas, o que el sistema político le pida a las fuerzas armadas que intervengan y cosas por el estilo. Incluso hoy estaba mirando una foto que publica en New York Times de Estados Unidos, de una ruta, una autopista de las principales dicen que es de Brasil en el fin de semana, se ven colas de camiones de los que están haciendo huelga y con unas letras grandes como si fueran pintadas en la calle, en la autopista dice “Fuerzas Armadas ayuden a la nación”. ¿Cuál es ese papel que están jugando las fuerzas armadas si es que juegan alguno, en qué situación, está el sistema político como para llamar a las Fuerzas Armadas?

PASJ: Mira Ángeles, el sistema político brasileño se está hundiendo, en esto hay un sector de la derecha y de la extrema derecha que pide como solución la intervención militar. Entre los camioneros son una categoría bastante conservadora porque mismos los autónomos trabajan muchos de ellos con su camión propio, que cuesta caro y aunque trabajen 14 horas por día, trabajan hecho unas mulas, el hecho  es que tienen una mentalidad conservadora pequeña burguesa. Escuchan la radio el día entero, escuchan las radios evangélicas, muy conservadoras, y las grandes radio que también es conservadora, entonces lo que ellos tienen en la cabeza es conservadora. Una parte  de ellos -desde mi punto de vista minoritaria- pide abiertamente la intervención militar. La gran línea de Temer un poco para asustar la gente le puso un foco, una atención, muy grande a esto, exactamente para ver si atemoriza y dicen: lo mejor es retroceder porque esto va mal. Pero independientemente de esto el hecho es que el movimiento para allá de lo que los camioneros tienen en la cabeza,  es un movimiento de contenido popular y nacionalista y para allá de los que piden o no la intervención, el hecho es que el orden se hunde, entra en la discusión política un programa que es por la intervención militar. Entonces en el impasse y en la falta de alternativa no para allá, no para ahora, pero si en perspectiva es bien posible que esta cosa gane fuerza. Porque la otra alternativa que sería por la intervención popular no está organizada políticamente, porque no hay voz política para poner esta alternativa que sería la única capaz de dar una solución  democrática a este impase histórico fuertísimo que vivimos en Brasil.

 

MAB: Se entiende clarísimo, creo que nos sirve a todos en la región este análisis.
Como siempre un gusto hablar contigo, tener tu análisis, tener tu información, la interpretación que realizas de la realidad de Brasil. Te mandamos un fuerte abrazo desde aquí.

PASJ: Muchas gracias, yo les agradezco la oportunidad de tener una conversación tan seria como hacemos con la gente de Radio Centenario, con ustedes. Un abrazo.