“LA TEJA TIENE UNA HISTORIA DE LUCHA, DE COMBATE, EN UNA CANTIDAD INFINITA DE FÁBRICAS”
Nota a Carlos Pilo, 29 de julio de 2018.

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Nota realizada en el programa “La 36 por los Barrios”, en esta oportunidad fuimos al barrio La Teja, desde el Centro Comunitario Mercado Victoria en Carlos María Ramírez esquina Rivera Indarte.

 

 

María de los Ángeles Balparda: Bueno, Carlos Pilo, bienvenido, buen día

Carlos Pilo: Buen día, gracias, es un gusto...

 

MAB: Un hombre de La Teja de toda la vida ¿no?

CP: Sí, llevo 75 años, 1 mes y 20 días acá en La Teja. Nací en la casa en que vivo, al igual que mi madre que haría 100 años que nació ahí. Y mi padre que tendría 107 años de tejano

 

MAB: ¡Qué impresionante! La historia de La Teja, está la historia de La Teja en esto

CP: Es una parte importante porque La Teja tiene un registro histórico que empieza por allá por 1751 cuando el Rey de España nombró al rincón de La Teja como puerto de esclavos, vaya cosas jodidas si las hay.
Y bueno, junto con el Cerro, también al Cerro lo nombró puerto de venta de esclavos y el otro puerto era el de Colonia del Sacramento.
Y bueno, tenemos una historia negra en cuanto al color, en cuanto al sufrimiento de nuestros hermanos de clase y de ahí arrancan nuestras rebeldías.
Incluso hoy, en lo que es Alcoholes de La Teja está La Casa de los Esclavos que era un lugar donde se hacía pasar la cuarentena. Y allí mismo se los hacía trabajar, hacer sobre sus rodillas tejas, y fue lo que le dio nombre al barrio, hacían la teja sobre las piernas

 

MAB: Esto sí que es historia ¿no?
Y desde el primer momento, nosotros recién tuvimos a un trabajador de lo que era la BAO, que hoy siguen peleándola desde una cooperativa, tiene 53 años, nos decía toda la vida acá también. Le decíamos nosotros, las imágenes que tendrás del barrio...
¿Si vos tuvieras que elegir momentos así de La Teja qué eligirías, de tanto que habrás visto y vivido?

CP: Desde que nací hasta ahora, nadie quiere a La Teja como la quiero yo. Yo siempre digo que la podrán querer igual pero más que yo no. Y los momentos que he vivido, era una zona tremendamente industrial junto con el Cerro, somos hermanos, nos parecemos en todo, nos divide el puente Eugenio Garzón y los clubes de fútbol.
Pero en el caso de BAO, ellos están trabajando al lado de mi casa, lo que es el sindicato de BAO, la cooperativa "La Minga", ellos habían contratado la planta de jabones ahí en La Teja pero no pudieron sostenerla porque acá traen las cosas de otro lado, priorizan la importación ante la mano de obra nacional. Por lo tanto, los compañeros tuvieron que abandonar y ahora están trabajando en eso.
Y La Teja tiene una historia de lucha, de combate, en una cantidad infinita de fábricas. La BAO tenía 1.200 personas, la panadería que estaba frente por frente donde nosotros tenemos un terrenito ahí en la calle Laureles, hacía 500 refuerzos de mortadela para cuando estaba el paro de la media hora de los trabajadores, se hacía cola para comprar el pan en esa panadería.
Y bueno, era una industria que estaba cotizada, los trabajadores ahí tenían buenos sueldos y que tenían un sindicato que era autónomo, no pertenecía al conjunto de la clase trabajadora, recién en el Congreso del pueblo entraron a participar. Y bueno, fue uno de los bastiones en la ocupación de la dictadura porque allí se nuclearon los obreros del barrio

 

MAB: Y había otras fábricas, ¿de qué otras te acordás vos?

CP: Ferrosmalt, aceitera Victoria, aceitera Montevideo, frigorífico Castro, fundiciones de todo tipo que fue lo que nos dejó el legado de la contaminación, industrias y después todo el entorno. Había desde gente que hacía canastos, tornería, talleres mecánicos, lavaderos, curtiembres, todo lo vinculado

 

MAB: ¿Los que vivían en La Teja o en el Cerro todos tenían trabajo?

CP: Un recuerdo de un vecino, Don José Rovas, un gallego que decía que no te podías parar en la puerta de una fábrica porque te daban trabajo. Eran otros tiempos...
¡Me olvidé de Ancap!

 

MAB: O sea que ahí todo esto del 8%, del 8.3% de desocupación que subió, que bajó, en esa época no se hablaba de esas cosas

CP: No, no se hablaba de esas cosas, se hablaba de la pelea y de reclamar por el derecho de los trabajadores. Estaba instalada la solidaridad en la clase trabajadora que hacía que cada conflicto que había participaba el conjunto de la clase trabajadora.
En donde también en ese tiempo había represión, vaya si la había, comisarios verdugos que tenían instalado donde vivían los dirigentes sindicales y cuando había problemas los iban a buscar. Tremendos verdugos como el comisario Regueiro que lo terminó matando la hija, un violador reconocido, Regueiro, Braida, Cari, una cantidad de mugre humana, porque no eran seres humanos, que estaban instalados en la comisaría y que se dedicaban a reprimir a los trabajadores.
Porque en ese tiempo no se robaba, los que robaban eran los burgueses

 

MAB: Bueno, ahora también, antes, ahora y siempre

CP: Ahora también.
Reprimían, éramos campeones del mundo y nos reprimían en la calle porque jugábamos a la pelota. Si venía un milíco en bicicleta había que parar, y si no parabas te sacaban la pelota, que a veces, para conseguir una pelota de goma era toda una lucha de la familia

 

MAB: La solidaridad estaba metida en todos los vecinos que eran los trabajadores

CP: La solidaridad era fermental. Yo, de niño me paraba en Carlos María Ramírez porque la Federación de la carne, entre otros sindicatos, llamaba a manifestar por el derecho de los trabajadores, en la marcha y se juntaban hasta 100 mil obreros en Carlos María Ramírez. Troperos, carros, caballos que venían de los frigoríficos. En aquel tiempo trabajaban 33 mil obreros pero el entorno vivía de las fábricas y de los frigoríficos. Porque los frigoríficos aportaban a cada obrero, como parte de su salario, 2 kg. de carne.
Y como había mucha gente que excedía la capacidad, hacía solidaridad con los vecinos que precisaban, entre ellos nosotros, éramos 10 hermanos

 

MAB: Exactamente.
Claro, vos conociste al barrio entero, a toda la gente, pero si vos tenés que nombrar a alguno, destacar alguno, recordar en este momento a alguno o alguna de esa gente, a veces muy conocida y otras veces no, que son anónimos de esos que hay siempre en estas luchas, ¿a quiénes querés nombrar?

CP: Y yo destacaría al negro Muñoz que fue un dirigente del BAO que hizo cambiar la característica del sindicato, pasar de autónomo a integrar el conjunto de la clase trabajadora.
A Ruben Sassano que era primo de mi padre, en realidad la que era prima de mi padre era la madre, Joaquina del Río. Ellos no eran de acá de La Teja, eran del Cerro, después se instalaron acá. Bueno, y Ruben era una persona reconocida, militante social y sindical.
Y bueno, (...) los dirigentes de la Federación de la Carne que ya en mi tiempo, yo era muy niño, ya no los recuerdo.
Pero el conflicto de Ferrosmalt, por ejemplo, que mataron a María del Carmen Hernández en Bauzá y Molina que fue un conflicto sangriento porque sacaban a los carneros en camiones y tiraban. Nos llegaron a tirar tiros a nosotros que éramos niños.
Y bueno, y toda una ola de conflictos que fueron poco a poco incrementando la represión y cerrando industrias que dejaban de trabajar acá porque las importaciones que traían de otro lado eran más baratas. Es lo mismo que ahora, pero ahora está multiplicado.
En ese momento nosotros pedíamos por la apertura de fábricas, ahora piden por la apertura de más cuarteles, más milicos y nos vanagloriamos cuando escuchamos en la televisión que van a haber 200 milícos más para el PADO. Que cuando salió el PADO andaban las camionetas que se chocaban acá, pero a los milícos no les gusta andar en la vuelta, les gusta tomar mate en la comisaría, andar mirando muchachitas, ese tipo de cosas.
Y a mí me extraña que Bonomi, y esto lo digo como cuestión personal, los cambios profundos que han tenido que ahora andan de beso y abrazo con los milícos, que fueron los que nos torturaron, nos metieron en la cárcel, en mi caso me echaron del país. Yo no puedo concebir una sociedad donde se plantee que haya más represión y menos industria.
¡No hacemos ni siquiera un par de zapatos! Porque si hiciéramos un par de zapatos para cada uruguayo, se podrían hacer 3 millones y medio de zapatos por año. Si gastáramos un par de zapatos cada 2 años, habría la posibilidad de hacer 1.800.000 zapatos.
Como digo eso digo ropa, todo lo relacionado a lo que gasta el ser humano.
Me olvidé de nombrar algunas industrias que había, Martínez Reina, Campomar, Compañía Industrial de Aceites Comestibles, la fundición Nervión que después pasó a llamarse Inlasa que fue donde tuvimos una de las luchas más grandes ahí.
Y después el cariño y el respeto que teníamos por la maestra que era nuestra segunda madre, cómo queríamos a la escuela. Yo tengo la suerte hoy con 74 años de decir que tengo a mi maestra de jardinera y a mi maestra de sexto vivas. María del Carmen Aguirre me conoce por la voz, como era amiga de mi madre además porque vivían a una cuadra.
Y a Nilda la veo todos los días porque viene al macro caminando y me llama por mi nombre Carlos Lucio. Digo, son cosas, esas cosas lindas de la vida que le dan

Héctor Vicente: Ángeles, quiero saludarlo a Carlos Pilo, vinculado con la lucha, y entre los varios temas en que él ha llevado adelante la lucha allí, lo saludan fraternalmente y con mucho agradecimiento las doctoras Pereira y Queirolo y Gerardo Bordano en la cruzada contra la plombemia que Tabaré Vázquez cuando asumió en 2005 por decreto desconoció el problema y cerro la policlínica en el Hospital Pereira Rossell

CP: Siento un gran cariño por la Dra. Elena Queirolo que era la directora de la policlínica de contaminantes ambientales del Pereira Rossell, que le dio una gran mano a la salud de los niños.
Y la Dra. Pereira que estaba desde el comienzo con ella también, una gran tipa, son de las personas que uno lleva en el corazón, que jamás me voy a olvidar de ellas.

 

MAB: Bueno, queríamos hacer un cierre con Pilo que todo lo que está planteando merece una entrevista por supuesto mucho más larga, que la vamos a hacer, que tiene que ver con él pero tiene que ver con la historia de un barrio pero es el sentido que él le da a todo lo que está diciendo.
Pero creo que el tema de la lucha que dieron por el plomo en La Teja, también convendría que dijeras en qué quedó todo eso, qué pasó. Cuántos años hace de esto ya...

CP: Yo primero, si me permitís, quería decir una cuestión que tenía que ver con la inmigración, la mayoría de la inmigración que vino a este barrio, vino de Santa María, de la Línea de la Concepción en Cadiz, España, la ciudad más vieja de Occidente, más de 2.800 años. Se instalaron acá en La Teja, trabajaban la piedra porque aprendieron con los ingleses en el peñón de Gibraltar, no sólo a trabajar la piedra, jugaban al fútbol. Y allí en las canteras de este querido barrio que llegaron a trabajar 6.500 obreros, se fundó el Club Progreso, entre otros, que fueron los anarcos los que lo fundaron. Adalí, Abraham Paladino que iba a la cantera a buscar a mi viejo, le iba a pedir permiso a Pedro para que lo dejara jugar 90 minutos que después lo devolvía.
Pero no sólo se fundó el Club Progreso, se fundó todo un entramado social acá en el barrio que siempre nació de los trabajadores, nunca nació del Estado. Clubes de fútbol, clubes artísticos, el cine Miramar "Don Ángel Curotto" donde cantaron Charlo, Rosita Quiroga, Agustín Magaldi. Después cancha de bochas, clubes de pesca, clubes donde se instalaban las distintas costumbres de los países del este de Europa.
Bueno, toda esa estructura fue creada en función de lo que traían los trabajadores que no sólo traían miseria, porque a veces disparaban de la miseria pero muchas veces también disparaban de la represión que estaba instalada en los distintos países de Europa.
Así que para nosotros es un orgullo todo este tipo de cosas, pero no sólo fundaron Progreso, Liverpool de la Cuchilla le dicen los negros de la cuchilla porque fue fundado por los anarcos que se llamaba el club Defensa anteriormente. River fue fundado por los anarcos y fue la primera camiseta celeste. La camiseta celeste es de origen anárquico porque River tenía la camiseta celeste y se la prestó a la selección, se jugó el primer partido acá arriba en la cancha que es de Liverpool que antes era la cancha de Wanderers.
Y les voy a decir una cosa, Pedrín Graffigna me decía que les dijera a los dirigentes, yo fui entre otras cosas camionero porque ser anarquista tiene eso, uno a veces tiene que hacer el trabajo que uno puede, les decía que les dijera cómo era la historia de Defensor.
Defensor se llamaba Defensor desde la huelga. Nació en una huelga de tranvía en el año 1913 y los anarcos, los trabajadores del tranvía se juntaban en los arenales que había en la playa Ramírez, hacían pic nic y allí decidieron fundar un cuadro de fútbol. Que después le cambiaron, y que estoy seguro que ellos no están orgullosos de su origen.
Pero bueno, quería decir eso con respecto a las cuestiones sociales.
Con respecto al plomo, ha sido una larga lucha, dolorosa, con muchas angustias, con padres pasando por absoluta desesperanza por la falta de respuestas del Estado que no hizo una ley que había planteado Don Ramón Legnani. Un tipo extraordinario Don Ramón, no sé si vive, pero si vive, uno de los saludos más grandes, es uno de los tipos más queribles que hay. Había planteado sacarle sangre del cordón umbilical a los niños para determinar la cantidad de plomo que tenía en la sangre, para poder controlarlo porque es reversible hasta los 3 años y medio, después ya no.
Hoy ya sufrimos las consecuencias de aquellas inequidades, hay niños que no tienen solución a su estado de contaminación.
Y bueno, que la lucha fue muy larga, que participamos muchos, que pasamos por muchas cosas muy difíciles, que se lograron realojar 750 familias, que se hizo remediación de suelo, y que yo, en lo que es personal estuve 13 años trabajando con la comisión Vivir sin Plomo, me quedé solo al final porque la gente se cansa.
Hubieron mujerazas que trabajaron en el tema del plomo, pero mujerazas de verdad, que defendían como fieras el derecho de los niños a vivir en un aire no contaminado, con salud a todos los niveles, por cultura, se hizo absolutamente todo. Hubo huelgas de hambre, ocupaciones de las calles, infinidad de cosas.
Hoy en día siguen apareciendo niños contaminados porque el tema no está solucionado, porque el plomo está en todos lados, el daño es irremediable. Y bueno, podríamos hablar infinitamente de esto, tenemos documentación de todo tipo que nos permite decir las cosas con certeza, no payamos, no decimos las cosas por ser de izquierda, decimos las cosas por tener razón.
Y a todos los que nos ayudaron desde la ciencia, les agradecemos. A los que quedaron amigos, los seguimos queriendo, y no nos preocupa los que siguen siendo enemigos nuestros

 

MAB: Carlos Pilo, muchas gracias por haber estado acá esta mañana, vamos a conversar en otro momento sobre toda esta historia que queda sin terminar

CP: Muchas gracias porque hay gente esperando y yo medio que me agarré la palabra para mí. Un saludo a todos los compañeros de la Radio, saludo a la gente que escucha, y bueno, hay seguir peleando, hay que abrir fábricas y no cuarteles, no hay que darle poder a los milícos porque la prueba la tenemos.
Del único conflicto que faltó que me echaran fue del enfrentarme con los milícos. Me echaron del país, viví un exilio muy difícil con mis hijas de 4 años y la otra de 2 meses. Estuvimos en Bolivia, los tapábamos con papel de diario. Así que la rebeldía está instalada porque tenemos derecho a ser rebeldes

 

MAB: Gracias.