“SI NO ABORDAMOS LA REALIDAD CARCELARIA ESTAMOS  REPRODUCIENDO LA MISERIA Y LA VIOLENCIA”
Contacto con Denisse Legrand, 23 de octubre de 2018.

 

Denisse Legrand, integrante del colectivo ‘Nada Crece a la Sombra’, denunció en Twitter una situación que se vivió en el Inisa, en el Hogar Sarandí de la Colonia Berro, con ratas comiendo de la comida de los jóvenes. En la imagen se ve una bandeja con salpicón de ave y varias ratas  comiendo de la misma. Radio Centenario la contactó y ella habló de este tema puntual y de toda la situación que se da en la privación de libertad de los menores. Transcribimos esta nota que Usted puede volver a escuchar aquí:
https://www.ivoox.com/denisse-legrand-23-10-audios-mp3_rf_29552317_1.html

 

Diego Martínez: Estamos en contacto con Denisse Legrand que es una de las integrantes del colectivo ‘Nada Crece a la Sombra’ que fue una de las denunciantes, una de las que publicó las fotos estas que recién hacíamos mención.
Buen día.

Denisse Legrand: ¿Qué tal? Buen día.
Bueno, la superpoblación de roedores en las cárceles es una realidad cotidiana y no es un hecho aislado. Llama un poco la atención que como primera respuesta haya sorpresas de parte de la institución, bueno, eso es una realidad que altera la situaciones de la privación de libertad todos los días.

 

DM: Esta situación en el Inisa es una situación que los trabajadores han vivido continuamente y afecta varias cuestiones, además de la salubridad del lugar está hasta la seguridad de los propios menores que están allí.

DL: Sí, de nuevo, las ratas forman parte de las cárceles todos los días. Eso altera, por supuesto y pone en jaque la salud de las personas que están privadas de libertad pero también la salud de quienes trabajan ahí, son muchas personas las que rodean el sistema carcelario, no solamente los trabajadores que están ahí todos los días sino también, por ejemplo, maestras que van a dar clases, personal de salud, organizaciones sociales, las iglesias. O sea, que existan roedores no solamente expone a las personas que están presas sino que expone a toda la gente que está alrededor.

 

DM: ¿Y desde las autoridades lo que se dice qué es, que hay que convivir con ello? ¿O sea, como que el estar en una cárcel hace que tenga que haber ratas?

DL: La cuestión es que es un tema que está tan poco en debate porque los que trabajamos en cárceles estamos tan acostumbrados a estar rodeados de ratas, que hay veces que hasta uno quizás ni hace llegar las denuncias y demás. Pero sí tengo entendido que los trabajadores del Inisa se han quejado varias veces sobre el tema y que incluso han manejado, por ejemplo, la posibilidad de llevar un gato al espacio de salud o demás. O sea, es una cuestión que se ha pensado cómo sobrevivir a ellos y que no ha habido respuestas.

 

DM: Por último, Denisse, aprovechando este contacto y ustedes como son un colectivo que trabaja en esos lugares, ¿hay algún otro tema que les parezca importante denunciar para que se conozca por parte de la población la situación que se vive en cárceles?

DL: Sí, creo que hay que pensar, es bueno que haya salido este tema y que haya surgido la indignación porque esto nos obliga a repensar una realidad que está enterrada que es la realidad de los centros de privación de libertad. Esto de los roedores se suma a un montón de cosas, a malas condiciones para trabajar sin ningún tipo de responsabilidad sobre el delito, a la no coincidencia de programas socioeducativos que puedan trabajar sobre la trayectoria de vida, y ni hablar a cuestiones de alimentación básica, de salud básica, de seguridad, de personas privadas de libertad y trabajadores.
Hay como muchas cuestiones que hay que revisar, y también deberíamos ver cuáles son los objetivos para esta gestión, porque por ahora lo único que vemos para el afuera es la construcción de un complejo carcelario de grandes dimensiones que se va a instalar ahora en la Colonia Berro y que nosotros y otras organizaciones, incluso organismos internacionales creen que los centros de privación de libertad no deben ser de dimensiones grandes.
Entonces, bueno, ¿por qué estamos tan obstinados en Uruguay con construir megacárceles? ¿Es ese el modelo que queremos, es ese el modelo que queremos para los próximos 200 años cuando por ejemplo ya cerramos Miguelete que era un centro de privación de libertad y vamos a construir un modelo que tiene exactamente la misma estructura?
Son varias las cosas que tenemos que repensar. Y en realidad lo que tenemos que ver acá es que lo que está en juego es la seguridad, porque si no abordamos la realidad carcelaria lo que estamos haciendo es reproduciendo la miseria y la violencia y no cambiando la seguridad del país que es lo que más nos preocupa a uruguayas y uruguayos.