“LA GENTE QUE ESTÁ PRIVADA DE LIBERTAD ESTÁ BASTANTE EMBROMADA, ES UN DEBE A NIVEL SOCIEDAD”
Mauricio Pereira y Cecilia Sánchez del Colectivo Nada Crece a la Sombra en CX36, 30 de octubre de 2018.

“Nos parece que la cuestión de seguridad por ejemplo que es lo que hoy está sobre el tapete todo el tiempo, se tiene que empezar a trabajar desde ahí. Si nosotros no hacemos algo para que la persona que está ahí tenga más oportunidades cuando sale, no tiene chance de cambiar. Y el tema es que la mayoría de las personas con las que nosotros trabajamos, la mayoría jóvenes de entre 18 y 30 -ya los más viejos, a los que les dicen tíos-. Ellos, la mayoría no quieren volver a esto, el tema es que cuando salen no tienen herramientas, muchos inclusive son analfabetos o tienen estudios básicos y ahí adentro el tiempo de estar encerrado y sin una lectura o algo para hacer, termina como que cada vez lees menos, pensás menos y esto es lo que buscan hacer los talleres, ser un espacio de desarrollo”, explicaron Cecilia Sánchez y Mauricio Pereira integrantes del colectivo “Nada crece a la sombra”, que compartieron la mañana de la 36 con Diego Martínez y María de los Ángeles Balparda para hablar de su trabajo con las personas privadas de libertad. “Los talleres apuntan a ser un espacio de desarrollo”, precisaron. Transcribimos la entrevista que puede volver a escuchar aquí:
https://www.ivoox.com/cecilia-mauricio-nada-crece-a-la-audios-mp3_rf_29701761_1.html

 

Diego Martínez: Estamos recibiendo con muchísimo gusto a Mauricio Pereira y Cecilia Sánchez del Colectivo ‘Nada Crece a la Sombra’. La invitación surge un poco a raíz de una fotografía que publicó una integrante de este colectivo, Denisse Legrand, de una situación que se vivió en un Hogar de la Colonia Berro con las ratas caminando arriba de las mesas y en la comida. A partir de ahí, establecimos contacto para poder conversar con integrantes del colectivo aquí en la Radio y conocer un poco la realidad de las cárceles y de los centros donde están recluidos algunos menores.
Bienvenidos ambos.

Mauricio Pereira: Muchas gracias.

Cecilia Sánchez: Buenos días, gracias.

 

DM: Bueno, cuéntenos un poco dónde trabaja el colectivo, de qué manera, con quiénes están relacionados para entender un poco el marco de trabajo de ustedes

MP: Al día de hoy estamos trabajando en Comcar en la Unidad Nº 4, estamos yendo 3 veces por semana, el formato del colectivo tiene como desembarco en territorio 3 talleres de rap, de radio y de fútbol, lunes, miércoles y viernes pasamos prácticamente toda la jornada allí adentro.
En cada uno de los días hay uno de los talleres que se desempeña en 3 Módulos diferentes, estamos yendo al Módulo 8, al Módulo 10 y al Módulo 4 actualmente.
Se desembarca todas las semanas con un taller de los mencionados, la intención es tratar de generar una cuestión educativa a largo plazo, o por lo menos con el plazo de este año que teníamos desde marzo a diciembre, con las particularidades que tiene trabajar en Comcar, en el encierro, que no es fácil básicamente por una cuestión muchas veces vinculada a la logística, ni siquiera por parte del colectivo en este caso o de los PPL (Personas Privadas de Libertad). Sino que muchas veces hay cuestiones que exceden a ambas partes y tienen que ver con poder, una cosa bien práctica, poder bajar a los internos por ejemplo.
Nosotros llegamos a la puerta del Módulo y hay que ir a buscar celda por celda a los reclusos. Entonces, seguro, muchas veces hay escasez de personal, muchas veces eso o se dilata mucho en el tiempo, se hace lento o eventualmente se hace pero también es muy fluctuante, las personas que participan van cambiando, hay bajas constantes pero que no necesariamente tienen que ver con la voluntad de la persona de querer participar de los talleres ni nada por el estilo, sino con cosas que exceden.
Pero también, de vuelta, lejos de ser una queja, es una cuestión de particularidad también, así como trabajar en un liceo...

 

DM: De la manera que se vive allí

MP: Exactamente, son parte de la cosa

 

MAB: ¿Por qué decidieron hacer este trabajo, por qué ir a trabajar a la cárcel?

CS: Y bueno, nos parece que la cuestión de seguridad por ejemplo que es lo que hoy está sobre el tapete todo el tiempo, se tiene que empezar a trabajar desde ahí. Si nosotros no hacemos algo para que la persona que está ahí tenga más oportunidades cuando sale, no tiene chance de cambiar.
Y el tema es que la mayoría de las personas con las que nosotros trabajamos, la mayoría jóvenes...

 

MAB: ¿La mayoría jóvenes?

CS: Sí, entre 18 y 30 ya los más viejos, a los que les dicen tíos

 

MAB: A los de 30 les dicen tíos...

CS: Y los de 40 ya son los abuelos más o menos

 

MAB: Claro, claro

CS: Bueno, ellos, la mayoría no quieren volver a esto, el tema es que cuando salen no tienen herramientas, muchos inclusive son analfabetos o tienen estudios básicos y ahí adentro el tiempo de estar encerrado y sin una lectura o algo para hacer, termina como que cada vez lees menos, pensás menos y esto es lo que buscan hacer los talleres, ser un espacio de desarrollo

 

DM: ¿Esto surge por iniciativa de ustedes que presentan un programa a alguna institución, no sé si al Ministerio del Interior, o surge de la necesidad o un llamado a programas? ¿Desde dónde parte este trabajo?

MP: El proyecto surge a partir de 2014. Yo estoy desde el 2016, o sea, desde la mitad de la historia del proyecto, es la continuación del "No a la baja". Concretamente mucha gente que estuvo vinculada al "No a la baja", una vez conseguido el objetivo se tiró sobre la mesa cómo se podía continuar de algún modo y dentro de las opciones era empezar a trabajar...

 

DM: Hacer talleres en las cárceles

MP: Exacto, con adolescentes en aquel momento. Se arrancó en Comcar, luego pasó a adolescentes, ahora volvimos al sistema adulto, pero de alguna manera se encontró que allí había mucha cosa para hacer.
Tengamos en cuenta que nosotros cuando hablamos de que trabajamos en Comcar, y en estos 3 Módulos que mencionaba al comienzo, hablemos para quien está escuchando que tenga una idea más o menos gruesa, de 3.500 personas privadas de libertad en Comcar más o menos. Es muchísima gente, es mucho más grande que muchos pueblos del interior del país, por ejemplo.
Nosotros trabajamos con 3 Módulos pero hay otros tantos Módulos que tienen características todas diferentes, tienen diversidad en cuanto al acceso a actividades...

 

DM: ¿Y eso quién lo determina, el Ministerio?

MP: Sí, o muchas veces también cada Módulo tiene cierta autonomía porque también depende de las características de las personas que están en cada Módulo, o sea que hay múltiples variables. Pero de todas maneras, al día de hoy, trabajando en el sistema adulto como estamos, fundamentalmente las principales variables a tener en cuenta son algunas como las que mencionaba Ceci recién, que efectivamente hay mucho encierro, son personas que están verdaderamente muchísimas horas del día encerradas en una celda con otras personas. Muy ociosas, a tal punto que muchas veces, nosotros siempre tratamos de incidir sobre la idea de que ellos no son presos sino que están presos, es una circunstancia el estar presos y no son eso.
En un momento de alguna manera como que los fagocita la idea del encierro. Que tiene sentido obviamente, uno se pone en esa situación y verdaderamente tiene lógica, pero bueno, esa es la lucha cotidiana nuestra también, el entender que sobre todo por la herramienta educativa que no deja de ser una excusa simplemente, sobre todo por el lado de la creatividad y del arte, el poder, por lo menos en un rato, zafar de todo eso y estar pensando en otras cosas

 

DM: Muchas veces hablamos de la escuela como un lugar donde los maestros reciben un montón de cargas de las casas con cada escenario de casas y lo difícil que es para un maestro poder trabajar en algunas circunstancias con algunas realidades y con realidades tan diversas.
En el caso de ustedes está potenciado con que a la realidad de cada individuo además se le suma el encierro que es una situación que debe potenciar mucho las necesidades humanas.
¿Cómo se hace para encontrar desde ustedes también decodificar lo que precisa el otro? No siempre pueden ayudar supongo, capaz que hay veces que no pueden ayudar con algunas necesidades que tiene el otro. ¿Cómo se hace para el trabajo?

CS: Bueno, nosotros, a parte de los talleres tenemos un equipo de coordinación y otro de evaluación, y particularmente el de coordinación es como que atiende un poco la cuestión periférica, lo que va pasando aparte del taller.
Muchas veces, estábamos discutiendo ahora un poco fuera del aire el tema ese de que muchas veces hay chiquilines que no quieren participar del taller de fútbol, por ejemplo, y nos acercamos, vemos en qué andan, qué les está pasando. A veces hay cuestiones de salud y tratamos de acercarlos a la policlínica. A veces hay cuestiones familiares, y bueno, el hecho de escucharlos nomás hace la diferencia.

MP: Sí, tal cual, no sólo con un caso en particular o que esté sucediendo algo, sino que creo que, puede sonar cursi pero lo creo verdaderamente, tiene que ver con el trato humano, la institucionalidad tiene una cosa que es muy dura, muy rígida, y la cosa del afecto, no necesariamente entendido quizás físicamente, pero por lo menos el que se sienten contigo a conversar y que te miren a los ojos y te digan buen día. O por ejemplo, capaz que tiene que ver con los mismos talleres peo el hacer algo en el taller de mañana y que a la semana siguiente eso se retome o que nosotros nos acordemos de algo que surgió de un interés particular, eso no sucede en la institución. ¿Se entiende? Nadie te da pelota, hablando mal y pronto.
Y la cosa como de retomar intereses individuales y pequeños detalles creo que es como una de las grandes claves del generar empatía y confianza con ellos que es sin duda la base de nuestro trabajo. Si nosotros no tuviésemos eso, difícilmente podemos lograr las cosas que hemos logrado y el avance de los talleres y de las propuestas tienen que ver con eso

 

DM: ¿Y con qué realidades se enfrentan? Porque todo surgió a partir de una foto, decía Denisse Legrand que es algo que se vive permanentemente, eso de las condiciones. ¿Cuáles son las condiciones que hay hoy en el Comcar, que es donde están ustedes, para pensar también desde ese escenario donde vive esa gente que después la sociedad les reclama que se "recuperen"?

MP: Condiciones embromadas. El suceso que vos citás de Inisa con el tema de la ratas y la comida, es como la cosa simbólica si se quiere, pero efectivamente, quienes estamos trabajando en cárceles sabemos perfectamente que hay roedores, que hay olores muchas veces cerca de determinados lugares que capaz que no necesariamente está bueno que estén.
Nosotros, por ejemplo, trabajamos de los 3 talleres 2 en un Módulo concreto, en el Módulo 8 que es el más embromado, de más castigo y demás, en la sala de la visita. Es básicamente donde aquellos presos que tienen la posibilidad de que su familia, amigos o lo que sea los visiten, es ahí, ese recinto donde se da ese encuentro.
Y bueno, no es una cosa que no puedas hacerlo pero es un lugar bastante fulero para recibir gurises, para recibir a tu madre, a tu pareja, a tus amigos, a quien sea. Es un lugar bastante fulero, eso como un ejemplo.
Pero verdaderamente creo que más allá del episodio en sí mismo, eso no deja de ser como una evidencia nada más de una cosa que es como mucho más extendida. Esto que comentábamos hoy, aparte de los lugares, de los roedores, pero también de la cuestión del acceso de esas personas a diferentes tipos de servicios o derechos básicos vinculados, por ejemplo, a la salud, a saber de su situación personal. Muchas veces están ahí y no tienen idea qué va a pasar con ellos, qué es de ellos.
Como que más allá de lo...

 

DM: Están depositados ahí

MP: Sí, sí, muchas veces

CS: Es una cuestión deshumanizadora totalmente. Sí, el encierro, la salud, lo que decía Mauri, es violento en su conjunto, y lo que genera es eso. ¿O sea, qué resultado podés esperar cuando vos le estás dando eso a la persona? El trato de los funcionarios.
Los funcionarios del INR han sido como un gran aporte, pero son muy poquitos en comparación y no dan abasto. Entonces, tenés más de 3 mil personas ahí que no tienen cosas básicas.
Y eso mismo de no saber su situación personal, el proceso, no saben la condena, no saben quién es el juez, quién es el defensor de la causa, y son derechos fundamentales todos esos y están totalmente violentados

 

DM: Sobre todo porque quieren salir, y que la forma de salir es que alguien le diga que pueden hacerlo y ellos no saben ni quién es...

CS: No saben ni qué derechos tienen

 

MAB: Lo que pasa que hay una hipocresía, además, tan grande, que después vos decías lo del lugar de la visita, para ellos es muy importante proteger a su visita también. Estábamos leyendo un relato de un preso y el momento en que él recibe a su familia en la cárcel por la visita, es un desastre todo lo que ocurre en esa visita, y él dice, a mí háganme lo que quieran, pero a mi hermanita no. Que no tenga que ver tal cosa, que no tenga que sufrir tal otra.
Pero a la vez se le reclama, la sociedad, que eso también, no se ustedes cómo lo perciben, pero la cárcel como castigo o la cárcel como oportunidad para volver al carril; que habría que ver cuál es el carril que tiene esa persona. Es muy duro, te exige que seas, no sé, un príncipe, pero te llevan a vivir a un caño

CS: Es que eso mismo, las personas que están ahí, en su mayoría ya están vulneradas desde hace mucho tiempo, institucionalizadas muchas desde la niñez

 

MAB: ¿Institucionalizadas que quiere decir qué?

CS: Que han pasado, por ejemplo, por el INAU, después al INISA y ahora están acá

 

MAB: Ahí está, una carrera

CS: Claro, son personas que se visibilizan cuando caen en la institucionalidad de esta manera, de la peor manera y para volver a invisibilizarlos. Porque ahí adentro son un número y la cuestión es que no sé qué tanto importa en el afuera si andan ratas o no en el Comcar

 

MAB: No, incluso ha habido todo un trabajo con la cabeza de la gente de que se embromen, hay que matarlos a todos, cuanto peor mejor, y que la paguen, cómo vas a decir pobrecitos...

MP: Sí, esa es una cosa bastante recurrente, el castigo sobre el castigo, eso suele suceder, cada tanto pasa, es cíclico ya a esta altura y tenemos que estar acostumbrados a eso.
Igual yo quería hacer un pequeño aporte en relación a esto que venimos hablando de que sí efectivamente las condiciones son embromadas, la gente que está privada de libertad en su mayoría está bastante embromada porque es algo que claramente es un debe a nivel sociedad, lo tenemos como un debe a nivel sociedad. No lo percibimos porque, bueno, no circulamos todos juntos y es como si fuera Marte pero no, no es Marte, es ahí, agarrás la Ruta y estás ahí.
Pero nuestra experiencia, aparte de esto, de que sí efectivamente hay muchas cosas que son negativas y que la institución a veces no ayuda pero otras veces sí, nosotros hemos ido encontrando, con la herramienta de los talleres que es lo que sabemos hacer, cosas muy valiosas y verdaderamente mágicas muchas veces.
Gente que, como decíamos, al no tener acceso a cosas básicas, hacía muchísimo tiempo que capaz que no tenía oportunidad de leer un libro o de escribir, o ni siquiera saber que le gustaba la escritura, por ejemplo. Hay un caso de una de las chicas trans con las cuales estamos trabajando que es de los casos que nos tiene más contentos, de Viqui, ella arrancó con uno de los talleres, el de radio, a escribir algunos guiones y alguna cosa como muy tímidamente digamos, y la empezamos como a embalar, dale que está buenísimo y ahora, semana tras semana que vamos tiene un cuento nuevo escrito. Ya escribió un cuento para niños, ahora está escribiendo una suerte de distopía con un futuro medio alternativo que no se sabe qué pasó. La semana pasada me mostró uno que era una historia de amor, que es real además, de un compañero de celda suyo y demás. Los compañeros de rap escriben canciones, gente que ni siquiera sabía lo que era el rap capaz, se empiezan a vincular con la escritura de la mano de la música, terminan no sólo escribiendo canciones sino cantándolas. Entonces, es como muy dual nuestro trabajo en ese sentido, que por un lado si te ponés a ver tenés como 25 millones de malas, pero hay muchas otras que generalmente surgen de nuestro encuentro con ellos y con ellas que dicen exactamente lo contrario.
El Módulo 8, por ejemplo, para nosotros, que es de los más complicados, como decíamos, que desde el afuera se menciona como el que no se puede hacer nada, el que está todo mal y es como el depósito en donde tenemos que ir a llevar a toda esa gente y en ese discurso, para nosotros es exactamente opuesto. Nuestra experiencia ahí mismo, nosotros damos talleres adentro del Módulo, en el lugar en donde teóricamente puede pasar cualquier cosa, a nosotros nunca nos pasó nada y vamos todas las semanas desde marzo, tenemos un espacio socio-educativo y un vínculo súper fuerte generado con estas personas.
Entonces, eso también hay que decirlo, porque más allá de la institucionalidad, más allá de los discursos y de los picos de redes sociales, etc., nosotros en el cotidiano, en territorio, tenemos una experiencia de trabajo con ellos y con ellas que es súper rica. Y que no es que nosotros vayamos a hacer magia con ellos, es simplemente acercarle un algo de algo y eso sucede instantáneamente. Probablemente porque existen todas las otras carencias.

 

MAB: Nos llega un mensaje del contador Luis Freda que dice, "Buenos días, les enviamos un saludo a los entrevistados. En Punta de Rieles, Unidad 6 tenemos un programa de radio que se llama ‘Colectivo entre rejas’, llevamos 2 años de trabajo en programas semanales. Este jueves emitimos el 92, todas personas privadas de libertad y uno, en mi caso, que no lo es. Un gran saludo a todos por allí".
Néstor dice: “Le pregunto a los jóvenes su opinión respecto a si hay culpables institucionales de los diez mil y pico de presos que hay”.

CS: Bueno, yo creo que hay una responsabilidad compartida, si alguien quiere decir que no es responsable está tirando la piedra y escondiendo la mano. Tanto a nivel institucional como a nivel social, si nos queremos tapar los ojos y ver como que no pasa nada, pero después proponemos la pena de muerte o la cadena perpetua, ahí estamos siendo un poco necios y tapándonos los ojos, los oídos. Porque las cosas están. Esto no pasa porque sí.

 

MAB: Otro mensaje, este es de Hugo: “El Suntma –los trabajadores del mar- había instrumentado en conjunto con el INAU para sacar en pesqueros a los gurises infractores. Les cambiaba la cabeza, se sentían útiles y productivos. No sé en que quedó eso”.

MP: No estoy al tanto de eso.

CS: No, yo no conozco tampoco.

 

DM: ¿Esa realidad que describen del Comcar es similar en el Inisa?

MP: Es diferente. Cuantitativamente es incomparable, no sé cuántos gurises habrá en Berro hoy pero la población total de los menores privados de libertad ronda los trescientos. Y sólo en Comcar tenemos tres mil quinientos, así que ya hay una cuestión de gente ahí metida que varía muchísimo.
Nosotros –hablo a título personal- en 2016 estuvimos trabajando en Berro, en el Hogar ‘Cerrito’ y no tiene nada que ver, si bien es privación de libertad, son cosas muy diferentes porque son chiquilines que tienen15, 16 o 17 años. Esto que hablaba Ceci al principio de la ‘carrera’-digamos- de la institucionalización de estas personas, en esos casos están como en la etapa inicial, como el primer capítulo y después eso muchas veces, lamentablemente, se continua en el tiempo. Entonces, creo que también hay una cuestión así como de esperanza de ambas partes.
Macanearla todos nos podemos equivocar  y todos los días lo hacemos, y un gurí más todavía.

 

MAB: Es el derecho a equivocarse.

MP: Es inevitable en un gurí de 15 años, cuando estás adelante uno dice ¿qué hacía yo a esa edad? Y con las posibilidades que tuve que ese gurí ni cerca de tenerlas.
Entonces, hay diferencias por una cuestión mismo de la edad en la que están transitando y los procesos son bien distintos, hay penas mucho más cortas.

 

DM: Se hablaba del factor encierro, sin ventanas, pensando en esa carrera que mencionan ¿dónde aparecen las oportunidades para salir de eso?

MP: Claro, yo mencionaba al Hogar ‘Cerrito’.
Pero hay Hogares en la Berro que son un encierro muy complicado, sobre todo pensando en trayectorias de gurises que tienen 16, 17 años o incluso que  cumplen los 18 ahí; son terribles.

 

MAB: Y muchos con familiares, el padre, la madre o el hermano mayor en la cárcel.

MP: Si, eso se repite.

CS: SI, el centro que se cerró era el Centro de Ingresos hasta hace poquito, ahora se había cambiado y estaban yendo chiquilines que ya tenían pena, pero hasta hace poquito eran los que habían cometido un delito, se estaba investigando, no eran culpables todavía así que eran inocentes, y había que tratarlos como tal –el tema de la responsabilidad y eso no se podía trabajar- y el Centro era prácticamente 24 horas de encierro. Tenían un poco de patio, algunos accedían  a educación, dependiendo de la conducta.
Con el Código nuevo estamos en una baja histórica que vamos a ver cuánto dura, en la cantidad de jóvenes privados de libertada, pero el año pasado había muchos.

 
MAB: Adrián de la Curva dice: “La violación a nivel institucional no se da sólo al preso,  sino al no asegurarle un trabajo que le permita una vida digna y no tratar de recuperar a esa persona. Saludo a los entrevistados, no debe ser fácil estar en ese infierno”.

MP: Yo tiendo personalmente a relativizarlo un poco porque en el caso nuestro las compañeras que son las que van más veces, van tres días por semana, que es muchísimo porque estamos hablando de 6 o 7 horas  cada jornada en la que vamos y es intenso.
Ahora, hay gente que labura todos los días ahí y es complicado en esos casos.
Nosotros, particularmente, los equipos que vamos cada uno por día, lo notas en el cuerpo, es real, hay una tensión.
La cosa del infierno también es real, por todo esto que estamos hablando desde que comenzamos, nosotros vemos puntas de icebergs. Nosotros a las celdas no entramos por ejemplo; o no vamos de noche. Una cárcel de noche no es changa.
O, los martes, jueves y sábados que son días de visita. Desde  las 6 de la mañana colas de gente, familias, esperando para entrar, en pleno invierno a la intemperie. Eso no es changa tampoco.

 

MAB: Ustedes están claros que los gurises no vuelven a una situación digna, respecto a trabajo, familia, etc. Conscientes de eso el trabajo de ustedes apunta a fortalecerlos ¿para qué? ¿En qué esperan que redunde el trabajo que hacen?

MP: LA idea principal del proyecto es tratar de impactar en esto de las trayectorias y de alguna manera desestimular o tratar de hacer una suerte de cambio en esa trayectoria, vinculada al delito. Que el impacto socio educativo muestre algunas herramientas variadas, seguramente que en la mayoría de los casos está por fuera del espectro conocido de posibilidades por estas personas, y que trate de impactar positivamente. Mostrar otro tipo de posibilidades.
Esto se basa mucho en la carencia absoluta de montones de cosas, sistematizado de generaciones para atrás. Estas personas que nosotros hoy tratamos hay una historia personal y familiar y de entorno que viene de muchísimo para atrás y lamentablemente, seguramente para adelante. Entonces lo que se intenta es tratar de desestimular y de impactar  directamente en la trayectoria vinculada al delito de estas personas, y poder demostrar al afuera pero fundamentalmente a ellos mismos, que son capaces de hacer otras cosas.

 

DM: ¿Creen que hay cosas para hacer a nivel institucional en este sentido?

CS: Si, creo que sí. Habría que hacer lo que hacemos nosotros maximizado. Está Dinali (Dirección Nacional de Apoyo al Liberado) funcionando ahora que acompaña el egreso un tiempo antes de que estén por salir. Están haciendo un acompañamiento previo y a la salida siguen acompañándolos, inclusive hay una posada para los que no tienen donde residir estén un tiempo; tiene acompañamiento sicosocial, se los pone en una bolsa de trabajo. Se está pensando en eso.

MP: Incluso en el adentro -soy muy defensor de la creatividad, del ser creativo, que muchas veces esa cosa titánica de la burocracia deja por fuera-; pero por ejemplo hoy en día estamos tratando en el Módulo 10 y en el Módulo 4 de poner una biblioteca.
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