4 de febrero del 2006.

MENSAJE DE LA 36


35 Aniversario del Frente Amplio
“Fuerza compañeros”

El domingo 5 de febrero el Frente Amplio estará cumpliendo 35 años de vida.

Muchos de aquellos primeros hombres y mujeres han fallecido, y la mayoría de quienes contribuyeron al triunfo electoral de los actuales dirigentes progresistas no conocieron al Frente.

La corta vida de esta fuerza política fue interrumpida a los pocos meses por la dictadura cívico militar.

El corte abrupto del proceso uruguayo impidió que el Frente Amplio continuara su desarrollo histórico, y tuviera que diluirse en otros frentes diferentes y distantes unos de otro.

Cárcel, clandestinidad, exilio y una presencia silenciosa, durante un profundo letargo, más de una, década devolvieron con el tiempo un Frente distinto víctima de su propio desarraigo y sus nostalgias.

Un hombre de cincuenta años apenas tenía quince cuando se creaba el Frente Amplio y no llegó a votarlo la primera vez. Debemos decirles que el movimiento uruguayo que transcurre entre el 5 de febrero de 1971 y el golpe de estado del 27 de junio de 1973 fue muy vertiginoso. Es el que puede catalogarse como testimonio auténtico de práctica política e ideológica, con su objetivo liberador y hacia el socialismo, del proyecto llamado Frente Amplio.

La derrota electoral del Frente Amplio en las elecciones de noviembre de 1971, trasladaron el eje de la lucha popular a la defensa de las libertades, por la democracia y la defensa salarial.

Todo un periodo bajo Medidas Prontas de seguridad, de libertades y derechos ciudadanos limitados, la congelación salarial, de censura de prensa, y enorme represión.

El 27 de julio de 1973 los militares y sectores principales de la oligarquía nacional dan el golpe de Estado bajo protesta de los parlamentarios pero sin ofrecer mayor resistencia.

Solo los trabajadores organizados en la CNT se enfrentan a los golpistas con la huelga general que con sus altibajos se extiende durante quince días.

Prohibidos los partidos políticos y los sindicatos, cerrado el Parlamento nacional, impuesta la censura de prensa, intervenida la enseñanza, sustituida la justicia por los jueces militares, y el gobierno electo, por un Consejo de Gobierno.

Se desvanecían las ilusiones de algunas fuerzas de izquierda que en febrero a través de los Comunicados 4 y 7, pretendieron ver un cierto “nacionalismo populista” en un grupo de uniformados críticos de la realidad social del país.

La diáspora de la izquierda uruguaya tuvo distintos intentos de recomposición de sus fuerzas.

Desde aquellos grupos políticos que carecían de “partidos hermanos” y buscaron recomponer sus fuerzas en el exterior desde las cercanas fronteras hasta la lejana Europa. Hasta los partidos de izquierda miembros de las diferentes internacionales comunistas, socialistas, o democristianas.

Al tiempo que se sucedía una etapa inicial de mayor preocupación por la reconstrucción de las fuerzas propias de cada cual, era débil en el exterior el interés por la fuerza política colectiva.

Los primeros intentos de unidad tuvieron expresión en la ciudad de México y no fue precisamente la reconstrucción del Frente Amplio. Sin renegar del Frente el planteo apuntó a la construcción de un nuevo Frente Antidictatorial “plural y más amplio”.

El intento fracasaría al poco tiempo con el adelanto de un primer llamado a la reconstrucción del Frente Amplio en el exterior, hecho desde Alemania Oriental por varias fuerzas políticas uruguayas.

Sin embargo igualmente se concretaría otra organización política totalmente orientada a las relaciones pública internacionales y a la denuncia de la dictadura uruguaya que se llamó la “Convergencia Democrática”. En ella participaban dirigentes políticos del Frente Amplio, Juan Raúl Ferreira, militares demócratas, independientes e intelectuales.

Nuevamente se pondría a prueba la unidad interna del Frente Amplio y su existencia futura en oportunidad del primer plebiscito de la dictadura cuando el voto por el SÍ o el NO del año 1980.

Luego vinieron las internas de los partidos políticos. En esa oportunidad el General Líber Seregni preso en la Jefatura de Policía, convocó a través de una carta a “votar en blanco” a todos los frenteamplistas. Los partidos mayoritarios en cambio impulsaron el voto ACF que identificaba a Wilson Ferreira Aldunate.

A pesar de ello 135 mil votos en blanco fueron suficientes para demostrar que el Frente Amplio seguía vigente dentro del país y no solamente era una dirección en el exterior.

La primer elección democrática de 1984 después de los acuerdos del Club Naval, se realizaron con candidatos proscritos del Frente Amplio y del Partido Nacional.

Los acuerdos del Club Naval y de otras reuniones que hubieron no fueron tampoco de complacencia de todos los dirigentes frenteamplistas. Hasta hoy se considera por parte de algunos dirigentes políticos que en aquel momento existían condiciones favorables, para haber exigido a los militares mayores concesiones f a los intereses del pueblo.

También ese proceso de negociación fue motivo de discrepancias y profundización de las visiones del proceso futuro.

Durante las elecciones de 1989 se sucederían dos cataclismos enormes para el Frente Amplio uno interno y otro proveniente del exterior.

Por una parte, la caída de la Unión Soviética y la desaparición del Sistema Socialista Mundial provocaría una situación de crisis inmediata en el Partido Comunista uruguayo y por extensión al movimiento sindical y a la interna del Frente Amplio.

Un golpe que se reflejaría en la radicalización de las posiciones más reformistas de centro impulsadas por el partido de Batalla el PGP y el Partido Demócrata Cristiano, ambos constituían la coalición Frente del Pueblo. Y que terminaría con el abandono del Frente Amplio de ambas fuerzas pocos meses antes de las elecciones.

A pesar de ello el Frente Amplio obtuvo la Intendencia de Montevideo, por lo cual el Doctor Tabaré Vázquez se constituiría en el primer Intendente de izquierda de la historia del país.

Aparecía durante ese periodo en el diario La República el “Documento de los 24” la base filosófica natural del progresismo actual, que además de hacer un corte vertical a la interna de los partidos del Frente Amplio, constituyó los cimientos de las posiciones a la larga triunfadoras.

Otro cinco de febrero de 1996 durante un Acto Aniversario celebrado en las cercanías de la Estación Central el general Líber Seregni anunciaba públicamente en medio de su discurso la decisión de renuncia a la Presidencia del Frente.

En el primer acto transmitido por el Canal 10 los frenteamplistas quedaban congelados aquella noche.

Su planteo sorprendía a la inmensa mayoría de los dirigentes de la fuerza política que desconocían su determinación y golpeaba duramente a la militancia que había concurrido a festejar el 25 Aniversario y sorprendida terminaba en un mar de lágrimas.

El General Seregni se había comprometido con los partidos de la derecha a aprobar la Reforma constitucional que habilitaba entre otras cosas ,el sistema de balotage y la negativa de la Mesa Política con la única excepción de Astori desencadenó la crisis.

Sucesivos avances en la acumulación de fuerza, aumentaron el caudal electoral del Frente Amplio a la vez que alivianaban la mochila del proyecto político inicial. Los cambios tuvieron su expresión en el terreno organizativo, limitando a un sector cada vez más reducido las instancias de decisión real y fomentando los grandes círculos de las macro alianzas políticas.

Nuevamente se procesa una infamia que conspira contra el primer triunfo electoral a nivel nacional del Frente Amplio.

El voto de Astori es decisivo para la aprobación de la Reforma Electoral que instala el balotage de la segunda vuelta y de esta forma se le estafa el triunfo al Frente Amplio en las elecciones de 1999.

Durante un largo periodo existieron relaciones muchas veces tensas de este sector de Asamblea Uruguay con otros dirigentes frenteamplista, profundizadas en ocasión de los sucesivos plebiscitos y la interpretación de la política económica del gobierno de Batlle.

Pero a pesar de ello Astori se mantuvo siempre coherente con su nueva filosofía y su pragmatismo político y adelantó en cierta oportunidad, lo que más tarde ha venido sucediendo.

Nos referimos a sus declaraciones de que “no le importaba que la mayoría de los dirigentes frenteamplistas discreparan con él, por que estaba seguro que cuando estuvieran en el gobierno esos mismos dirigentes coincidirían con él”.

Desde la renuncia del General Líber Seregni, hasta el triunfo electoral del Encuentro Progresista en el 2005 la responsabilidad de dirección del Frente Amplio correspondió al Doctor Tabaré Vázquez.

Vázquez debió poner a prueba también su principio de autoridad en ciertas crisis relacionadas con las privatizaciones en los Hoteles Municipales (MPP) cuando renunció a la presidencia de la Mesa Política. Y en otras oportunidades de fuertes tensiones con las conductas disímiles de Danilo Astori.

El Frente Amplio conmemorará hoy su Aniversario con una feria en el Parque Rodó.

Julio Castro decía en 1971 que “El Frente Amplio se nutría de dos grandes corrientes de opinión. Una que confluye siguiendo el cauce de los partidos organizados; otra no dirigida ni definida por afiliaciones políticas que moviliza a una considerable masa de opinión independiente”.

“La primera logra su concreción el 5 de febrero cuando un grupo, predominantemente de partidos resuelve construir un frente político unitario Frente Amplio mediante la conjunción de las fuerzas políticas y la ciudadanía independiente que firman estos documentos, para plantear la lucha de inmediato, en todos los campos, tanto en la oposición a la actual tiranía o a quienes pretendan continuarla, como en el gobierno”.

Pero, como lo expresa el texto, los pactantes en el momento de suscribir su acuerdo reconocen la existencia de la otra corriente y la incorporan con representación a todos los niveles, a la organización común”.

“Como consecuencia, el Frente Amplio se integra, por partidos diversos donde cada uno de sus participantes mantiene su identidad, por movimientos no partidistas, organizados y a nivel de militancia de bases especialmente, por núcleos de opinión inorgánicos que acatan la estrategia y disciplina comunes, pero que se mantienen al margen de toda afiliación sectorial”.

“No obstante la confluencia desde fuentes tan diversas el Frente ha logrado un alto nivel de coherencia ideológica y de militancia unitaria. Ello ha sido posible por la reacción y mantenimiento de algunos instrumentos que afirman la unidad, las candidaturas únicas a presidente y vice y a intendente, la definición de un programa común, la determinación de una estrategia y de directivas tácticas que todos acatan”.

“Para construir un nuevo Uruguay hay que conquistar el poder. La lucha electoral es una instancia fundamental para esa conquista. Por eso el Frente la encara como su más importante empresa nacional en esta primera etapa de su participación política.

“Unidad en el diagnóstico y en la proposición de las soluciones y militancia común para lograrla. La unidad del Frente Amplio es esencialmente diferente de la que exhiben los partidos tradicionales, armada al reparo de las tramposas disposiciones de la ley de lemas”.

“Sobre la agónica sobrevivencia de los partidos tradicionales el Frente Amplio abre un horizonte de esperanza”.

Decía Julio Castro en setiembre 1971.

Oscar Bruschera decía en ese mismo año de 1971 en relación al Frente.

“Todo programa de un movimiento político de masas que no se agote en una pura disquisición teórica y se proponga realizar cambios profundos debe partir de la realidad que se da en un país determinado, en un momento también determinado de su historia, y fijarse los objetivos que procura alcanzar en términos que excluyan la fácil demagogia desorientadora y falaz pero que ataquen decididamente los puntos estratégicos del sistema económico sin cuya recomposición aquella voluntad de cambio está destinada a frustrase”.

“La realidad la definió Seregni en su discurso del 26 de Marzo: El obstáculo decisivo para el desarrollo nacional es la oligarquía, es decir, la trenza bancaria, terrateniente y la intermediación exportadora, el grupo social que domina y acapara el crédito y los canales de comercialización de nuestros productos”.

“La oligarquía dominante está ligada a poderosos intereses extranjeros, es la expresión interna de nuestra dependencia de las grandes potencias capitalistas que nos fijan precios, que nos imponen términos de intercambio adversos”.

“La construcción de una sociedad justa, con sentido nacional y progresista es imposible en los esquemas de un régimen dominado por el gran capital. La ruptura con este sistema es una condición ineludible de un proceso de cambio de sus caducas estructuras y de conquistas de la efectiva independencia de la nación”.

“La independencia económica que habrá de completar el ciclo comenzando gloriosamente por la gesta artiguista”.

Esto decía Oscar Bruschera en marzo de 1971.

Por su parte en un Artículo llamado “El PDC y las raíces del Frente” el líder de la Democracia Cristiana el Arquitecto Juan Pablo Terra escribía.

“Los precedentes, condiciones y reflexiones que han conducido a la formación del Frente, forman una larga y ramificada hilación, como raíces en el pasado. Es un tema de estudio que no se presta a simplificaciones. Pero la proposición y estructuración del Frente Amplio, es un proceso mucho más definido y preciso, sobre el cual se puede escribir de un modo cierto y conciso, que evita todo el enojoso problema de modestias y sobrevaloraciones”.

“La proposición de formar el Frente fue formulada por la Democracia Cristiana el 23 de junio de 1968, exactamente a los 10 días de instauradas las Medidas Prontas de seguridad que se convirtieron luego en régimen permanente. Las medidas se habían adoptado en medio de una inflación enloquecida a raíz del clima de desastre creado en las semanas inmediatamente anteriores por el escándalo de Acosta y Lara, la devaluación y la infidencia, acumulado todo ello a la frustración del año de Gestido”.

“Algunos pensaron, en ese momento, que las medidas de Seguridad eran un fenómeno transitorio. Para los demócratas cristianos significaban la confesión definitiva de impotencia de los viejos esquemas políticos. Nos tocó en ese momento, en nombre del partido, plantearlo públicamente en un mensaje de televisión en que está lo esencial del diagnóstico”.

“El hecho de que se mantenga esta política económica y el modo y las condiciones en que se mantiene, nos obligan a reconocer que detrás de la crisis económica hay una crisis política. Y que no superaremos esta crisis económica si no superamos la crisis política. Crisis de la democracia uruguaya, crisis del Parlamento, crisis del sistema electoral. Pero sustancialmente crisis de los partidos políticos”.

Así describía el jefe del PDC Juan Pablo Terra en el año 1971 el surgimiento del Frente Amplio.

Rodney Arismendi Secretario del Partido Comunista del Uruguay escribió un artículo en 1971 bajo el título de “Avanzada hacia las grandes tareas”.

En él expresaba lo siguiente.

“Muchas veces hemos dicho según una concepción íntegra y coherente de la revolución uruguaya que la tarea central en el proceso de liberar nuestra patria del dominio de la oligarquía y el imperialismo, era y es la unidad del pueblo. Que esa unidad adquiere en cada país sus formas singulares y características, según sus tradiciones políticas y sociales y según el cuadro concreto de enfrentamiento y acciones que la clase obrera y el pueblo todo deberán librar. Y también hemos repetido que era menester descubrir y andar los más amplios caminos que nos conduzcan a una aproximación de esa revolución liberadora; que no somos fuerza exclusiva de la revolución uruguaya, y que para llegar a ésta debemos caminar juntos las fuerzas sociales y políticas que sean capaces de cumplir esa ineludible tarea histórica de nuestro pueblo”.

“Nuestro Partido -dice Arismendi- al que en 1955 cuando sus propias transfromaciones le permitieron superar su crisis interna y comenzar a convertirse en un verdadero partido de masas orientado por los principios marxistas leninistas, se ha guiado desde entonces por una concepción teórica acerca de cual sería el proceso general de la revolución en América Latina y en el Uruguay. La base material de la revolución en América Latina es la explotación por el imperialismo y la oligarquía banquera y latifundista aliada a aquel, al imperialismo yanqui en particular, unida a los combates y luchas populares que conducirán a nuestros pueblos, por vías peculiares en cada lugar y momento histórico, a recorrer los caminos de la revolución”.

“Desde 1955, teniendo en cuenta las características de la sociedad uruguaya, trabajamos fundamentalmente en tres direcciones entrelazadas desde nuestro punto de vista. La unificación política de las fuerzas antiimperialistas, democráticas, avanzadas en particular de la denominada izquierda y porque somos marxistas leninistas, por el desenvolvimiento de un gran Partido Comunista y de una gran Juventud Comunista”.

Así explicaba Rodney Arismendi en 1971 la formación del Frente Amplio.

El escritor uruguayo Mario Benedetti el mismo año de 1971 insistía que “La transformación empieza en las bases”.

“No cabe duda de que el Frente Amplio es una buena noticia para el destino del país. Sin ser aún la radical transformación que nuestra sociedad necesita para realizarse como tal, para reestructurarse en la justicia, significa de todos modos una aproximación verosímil y realista. Es además una ocasión inmejorable para que las masas adquieran una conciencia solidaria y dinámica con respecto a su papel rector y a su responsabilidad histórica en la eventual asunción y el consecuente ejercicio del poder político y asimismo para que todos nos vayamos fogueando en el cotidiano y duro enfrentamiento con una oligarquía que como rea previsible, ha de utilizar todos sus recursos y todas las armas, desde la represión sádica y ciega hasta la calumnia más abyecta y desleal. Desde la hipocresía tecnocrática hasta la estafa lisa y llana para no perder sus privilegios y sobre todo para no defraudar al Imperio, lujosa garantía de su inamovilidad y en particular de su caja de caudales”.

“Que el Frente Amplio es buena noticia, es algo que a diario puede comprobarse con la simple lectura de la “gran prensa” y sus reiterados agravios a las distintas organizaciones políticas que integran el Frente y a las personas que han ido adhiriendo al mismo. Si el Frente Amplio tuviera carácter de las tradicionales y no muy eficaces formaciones de izquierda de épocas anteriores, es obvio que no despertaría esta histérica reacción”.

“Hay un aspecto que me parece importante señalar, no sólo como sostén incuestionable del Frente mismo sino también como factor de pánico para la clase dominante, la noción de que el Frente Amplio es un formidable instrumento de movilización popular, no es exclusiva de sus dirigentes sino que se ha convertido en entrañable convicción del pueblo”.

Así veía y hablaba Mario Benedetti sobre las particularidades nuevas del Frente.


El 5 de febrero de 1971 varios dirigentes políticos se reunieron en un Salón del Palacio legislativo y allí se comprometieron a la construcción de un Frente político a la que definieron a través de la siguiente

Declaración Constitutiva

El Movimiento por el Gobierno del Pueblo, lista 99; el Partido Demócrata Cristiano; el Movimiento Blanco Popular y Progresista; el Frente Izquierda de Liberación; el Partido Comunista; el Partido Socialista; el Partido Socialista (Movimiento Socialista); el Movimiento Herrerista, lista 58; los Grupos de Acción Unificadora; el Partido Obrero Revolucionario; el Movimiento Revolucionario Oriental y el Comité Ejecutivo Provisorio de los ciudadanos que formularon el llamamiento del 7 de octubre próximo pasado reunidos a invitación del Frente del Pueblo, hemos convenido en formular la siguiente declaración política que constituye el primer documento del Frente Amplio.

El gobierno de la oligarquía

La profunda crisis estructural que el país padece desde hace décadas, su dependencia del extranjero y el predominio de una oligarquía en directa connivencia con el imperialismo, han ido creando, por un lado, hondas tensiones sociales y por otro, un clima de preocupación colectiva sobre el destino mismo de la nacionalidad oriental. Cuando el deterioro económico desembocó en un proceso inflacionario paralizante de toda posibilidad de desarrollo, la oligarquía encontró en el gobierno actual, un coherente intérprete político de su propia respuesta ante la crisis. Ambos pretendieron establecer un orden basado en el despotismo; atropellaron las libertades públicas y sindicales; agredieron física y materialmente a la Universidad y a la enseñanza media; empobrecieron a los trabajadores al congelar realmente los salarios y nominalmente los precios; redujeron la capacidad adquisitiva de los ingresos de funcionarios y empleados, jubilados y pensionistas y vastos sectores de capas medias; asfixiaron a modestos y medianos industriales, comerciantes y productores rurales; paralizaron las fuerzas productivas y desalentaron el trabajo; desmantelaron resortes vitales de la economía nacional como los bancos oficiales, el Frigorífico Nacional, los entes energéticos y los servicios de transporte. Enajenaron progresivamente - por la sumisión a las recetas del Fondo Monetario por el endeudamiento externo, por la contratación de empréstitos lesivos, por la complicidad en la evasión criminal de divisas- la soberanía del país.

Todo ello para mantener intactos los privilegios de una minoría apátrida y parasitaria en alianza con las fuerzas regresivas del poder imperial. La República camina hacia la ignominiosa condición de una colonia de los Estados Unidos.

La resistencia popular

El pueblo lúcido, su clase trabajadora y su juventud estudiantil, los creadores y difusores de la cultura, los partidos políticos progresistas, enfrentaron esa conducta antinacional y antipopular defendiendo la existencia de la nación; por hacerlo, sufrieron vejaciones, privaciones de libertad, destituciones, confiscaciones, proscripciones, torturas y crímenes, cercenamiento de derechos y clausura de órganos de expresión, toda una gama de atropellos que parecían relegados a la oscura peripecia de pasados tiempos. Sangre juvenil y obrera regó las calles, porque la voluntad libertaria del pueblo uruguayo, su dignidad y decoro y la creciente comprensión de las causas profundas de este desorbitado ejercicio del poder, exigía una respuesta que no se amilanó ante la saña represiva y fue forjando, en la dura experiencia de la lucha, las bases de la unidad popular.

Una polarización inevitable

La coyuntura histórica conducía a una polarización entre el pueblo y la oligarquía que se hubiera cumplido de cualquier modo, ya que los trabajadores, los estudiantes y todos los sectores progresistas resistieron las imposiciones antinacionales. Pero la regresividad y violencia de la política gubernamental, sin precedentes, en el correr del siglo, ofició como un acelerador en el proceso de enfrentamiento, en la conciencia colectiva de cambios urgentes y profundos, en la necesidad de instrumentar un aparato político capaz de aglutinar las fuerzas populares auténticamente nacionales para agotar las vías democráticas a fin de que el pueblo, mediante su lucha y su movilización, realizara las grandes transformaciones por las que el país entero clama.

La unidad política de las corrientes progresistas que culmina con la formación del Frente Amplio -cerrando un ciclo en la historia del país y abriendo, simultáneamente, otro de esperanza y fe en el futuro-, se gestó en la lucha del pueblo contra la filosofía fascistizante de la fuerza. Y esa Unión, por su esencia y por su origen, por tener al pueblo como protagonista, ha permitido agrupar fraternalmente a colorados y blancos, a demócratas cristianos y marxistas, a hombres y mujeres de ideologías, concepciones religiosas y filosofías diferentes, a trabajadores, estudiantes, docentes, sacerdotes y pastores, pequeños y medianos productores, industriales y comerciantes, civiles y militares, intelectuales y artistas, en una palabra, a todos los representantes del trabajo y de la cultura, a los legítimos voceros de la entraña misma de la nacionalidad. Porque es un movimiento profundo que enraiza con las puras tradiciones del país, que recoge y venera las construcciones que vienen del fondo de la historia, y tiene, simultáneamente claros objetivos para alcanzar un porvenir venturoso, siente que su vertiente más honda lo enlaza con la esclarecida, insobornable y combatiente gesta del artiguismo.

Las bases programáticas de la unidad

En esta dramática circunstancia, concientes de nuestra responsabilidad y convencidos de que ninguna fuerza política aislada sería capaz de abrir una alternativa cierta de poder al pueblo organizado, hemos entendido que constituye un imperativo de la hora, concertar nuestros esfuerzos, mediante un acuerdo político, para establecer un programa destinado a superar la crisis estructural, a restituir al país su destino de nación independiente y a reintegrar al pueblo el pleno ejercicio de sus libertades y de sus derechos individuales, políticos y sindicales. Un programa de contenido democrático y antiimperialista que establezca el control y la dirección planificada y nacionalizada de los puntos claves del sistema económico para sacar al país de su estancamiento, redistribuir de modo equitativo el ingreso, aniquilar el predominio de la oligarquía de intermediarios, banqueros y latifundistas y realizar una política de efectiva libertad y bienestar, basada en el esfuerzo productivo de todos los habitantes de la República.

Expresamos nuestro hondo convencimiento de que la construcción de una sociedad justa, con sentido nacional y progresista, liberada de la tutela imperial es imposible en los esquemas de un régimen dominado por el gran capital. La ruptura con este sistema es una condición ineludible de un proceso de cambio de sus caducas estructuras y de conquista de la efectiva independencia de la nación. Ello, exigirá , a su tiempo, la modificación del ordenamiento jurídico-institucional, a efectos de facilitar las imprescindibles transformaciones que procura.

Concebimos este esfuerzo nacional como parte de la lucha por la liberación y desarrollo de los pueblos del Tercer Mundo en general, de la cual somos solidarios, y en particular, de la que tiene por escenario a nuestra América Latina, en donde, como hace más de un siglo y medio, la insurgencia de sus pueblos, habrá de desembocar en la conquista de la segunda y definitiva emancipación.

Declaración y llamamiento

Por los fundamentos expuestos, hemos resuelto:

1º) Constituir un frente político unitario Frente Amplio, mediante la conjunción de las fuerzas política y de la ciudadanía independiente que firman este documento, para plantear la lucha de inmediato, en todos los campos, tanto en la oposición a la actual tiranía o a quienes pretendan continuarla, como en el gobierno. Este Frente Amplio está abierto a la incorporación de otras fuerzas políticas que alientan su misma concepción nacional progresista y democrática avanzada.

2º) Contraer en este mismo acto, el formal compromiso de establecer un programa común, ceñirnos a él en la lucha fraternal y solidaria colaboración, así como actuar coordinadamente en todos los campos de la acción política, sobre la base de que atribuimos al pueblo, organizado democráticamente, el papel protagónico en el proceso histórico.

3º) Establecer que esta coalición de fuerzas que no es una fusión y donde cada uno de sus partícipes mantiene su identidad, ha de estar dotada de una organización con núcleos de base y autoridades comunes, mandato imperativo y demás mecanismos de disciplina que aseguren el cumplimiento efectivo de los compromisos postulados convenidos.

4º) Declarar que el objetivo fundamental del Frente Amplio es la acción política permanente y no la contienda electoral; al mismo tiempo afrontar unidos las instancias comiciales, con soluciones honestas y claras que restituyan a la ciudadanía la disposición de su destino, evitando la actual falsificación de su voluntad.

En función de estos principios y objetivos convocamos al pueblo a incorporarse al Frente Amplio y a participar activamente en la lucha y en los trabajos que emprendemos.

Montevideo, febrero 5 de 1971.

Compañeros frenteamplistas mucha agua ha corrido por debajo de los puentes.

Hubo durante este largo periodo que hoy recordamos un gran empuje renovador dentro de la izquierda uruguaya.

Los socialistas debatieron largamente sobre la validez o no del leninismo hasta que los renovadores terminaron imponiéndose.

Los comunistas escribieron el Popular aquel artículo “El ocaso y la esperanza”, se declararon contrarios a la “dictadura del proletariado”.

El MLN se diluía dentro del MPP, Raúl Sendic se dedicaba a la construcción del Movimiento por la Tierra.

Después se apartaría del MPP, Carlos María Gutiérrez, después Hugo Cores, le seguirían, el PCR, Tony Rossi, Helios Sarthou y Zabalza.

El Frente Amplio fue perdiendo contenido y forma.

Organización, símbolos, tradiciones, espíritu todo se fue abandonando rápidamente.

Se abandonó la costumbre de realizar actos en todas las fechas patrias.

Artigas se fue desplazando de los discursos, el recuerdo y su ideología.

Las banderas artiguistas fueron suplantadas por otras más coloridas.

Se cerraron los Comités de Base.

Y se perdió la importante prensa partidaria, imprentas, la radio Nacional, la 44, el Popular, Mate Amargo, todo terminó en manos pluralistas.

Este 5 de febrero el Frente Amplio festejará el triunfo popular ese que debíamos “observar al despuntar el alba desde una cuchilla, mientras nos disponíamos a ver “temblar hasta las raíces de los árboles”.

Pero no pasa de llegar hasta la Feria del Parque Rodó.

Sin discursos, sin banderas. Sin consignas.

Nadie da la cara este 5 de febrero.

Cierran un banco cooperativo.

Mandan tropas a Haití.

Instalan las plantas de celulosa.

Firman un Tratado de Inversión con los Estados Unidos.

Ahora amenazan con otro de Libre Comercio.

Ya anuncian otro nuevo aumento de las naftas.

Le niegan la tierra a los peludos de Bella Unión.

Y EN ESTE 5 DE FEBRERO DE AQUEL FRENTE AMPLIO DEL 71 YA NO QUEDA NADA.

FUERON TRESCIENTOS SESENTA Y CINCO MIL FRENTEAMPLISTAS.

¡CUANTOS HAN MUERTO!

¡CUANTOS HAY EN EL EXTERIOR!

¡CUANTOS VIVIERON AQUELLOS ESCASOS NUEVE MESES DE EXISTENCIA DEL FRENTE!

¡NO IMPORTA COMPAÑEROS FRENTEAMPLISTAS!

POR LOS MUERTOS Y POR LOS VIVOS...

¡VIVA EL FRENTE AMPLIO! Y SUS 35 AÑOS DE EXISTENCIA.