
17 de marzo de 2007
MENSAJE DE LA 36
Cuando en el 71 el Frente Amplio puso más de cien personas en la Avenida Agraciada la derecha cavernícola puso el grito en el cielo. En aquellos años irrumpía el Frente, los Tupamaros estaban en su punto más alto del accionar, la cárcel del Pueblo albergaba a un embajador inglés, un agente de la CIA norteamericano, un cónsul brasileño y un Director de UTE. La CNT llevaba más de dos mil paros realizados en la industria privada y las empresas del Estado. Las fuerzas policiales bajo el gobierno de Pacheco Areco, habían violado la autonomía Universitaria, la represión se había cobrado varios estudiantes muertos, había cientos de presos políticos en las cárceles, los trabajadores públicos y bancarios habían sido militarizados y eran llevados a trabajar a prepo desde el Cilindro Municipal y algunos cuarteles donde estaban alojados.
Las murgas compañeras, los cantores populares, los principales intelectuales, los artistas de teatro, los plásticos todos contribuían con su participación a radicalizar la lucha de clases.
Buena parte de la Iglesia uruguaya se sumaba a la lucha social bajo la influencia de Puebla y teología de la liberación.
El “escuadrón de la muerte”, las bandas de la Juventud Uruguaya de Pie (JUP), las publicaciones “Azul y Blanco”, y la incorporación de nueva tecnología, aparecieron las escopetas de perdigones, los escudos y cascos para los cuerpos represivos especiales, los gases lacrimógenos, los “guanacos”, y las “chanchitas”.
Y el Parlamento bajo “Medidas Prontas de Seguridad”, se convertía en un ente testimonial simplemente.
Todo un periodo fascista forjado desde la ultraderecha política, los círculos militares, la rancia oligarquía de la Asociación Rural, y las familias dueñas de los grandes medios de prensa.
Estos grupos de poder no escatimaron esfuerzos económicos para estimular la represión, la tortura, el encarcelamiento, la censura y clausura de los medios de izquierda.
Cuando el pueblo en la calle comenzó a enterar a sus muertos los oligarcas y fascistas vieron como en lugar de generar con estas muertes injustas miedo y escarmiento el pueblo crecía en su protesta y decisión de pelea.
Los medios de la derecha tuvieron mucha responsabilidad ideológica y político alentando y reclamando siempre mayor represión, “mano dura”, y más cárceles.
Desde las páginas y los editoriales de El País, La Mañana, El Diario, El Día, se apuntalaba a los luchadores sociales, se “escrachaba” a los guerrilleros, se denunciaba a los dirigentes sindicales, se denunciaba permanentemente del peligro del comunismo, de las ideologías foráneas, del castrocomunismo, del gerrillerismo guevarista, etc.
Otro tanto hacían las principales radios y los canales de televisión que a su vez radios, diarios y canales de televisión pertenecían por igual a unas pocas familias de abolengo.
Muchos de los periodistas y fotógrafos a sueldo, no todos por supuesto se prestaban con celo profesional a combatir a los militantes de izquierda y en gran medida toda esa información pública terminaba siendo utilizada por los servicios.
Eran tiempos donde la familia Peirano eran semidioses. Don Peirano Facio era ministro, funcionaba a la vez como si fuera un canciller uruguayo.
Los Peirano dominaban las finanzas, la banca, los principales rubros exportadores como la carne, eran omnipotentes, intocables, y amasaron fortunas a expensas del pueblo uruguayo.
Por eso cuando hoy vemos que otro Peirano, desde un periódico dedica las cuatro páginas principales al tema de la violencia no nos trae más que malos recuerdos de esta táctica de “los servicios” de utilizar amistades, el reaccionarismo del Opus Dei, y aprovechar algunos favores que contribuyan a sacar a los hermanos del cadalso.
Los Peirano vuelven a “pedir palo”, el Opus Dei apuntala a los nuevos sediciosos, al peligro terrorista uruguayo, “son los jóvenes”.
Un solo cristal dos o tres jóvenes y un mar de fotógrafos que desde temprano estaban allí con sus cámaras digitales, filmadoras y equipos de televisión.
Dos semanas antes habían comenzado la labor de incitar y provocar los sucesos.
Pero ni los Peirano, ni los cavernícolas como ellos temen a esos jóvenes, no pocos ministros de hoy ocupaban el lugar de estos mismos jóvenes en el sesenta y principio de los setenta.
Para los politólogos y representantes de la derecha lo que les preocupa es que comience a organizarse el pueblo desde abajo, y los organismos institucionales pierdan el control real del movimiento uruguayo.
Eso es lo que les duele y les preocupa en demasía.
Les molesta por ahora pero abren los ganchos cuando se dan cuenta que la marcha del viernes de los sectores de izquierda no oficialista, no fue acordada como la del PIT-CNT, FUCVAM, FEUU, y Onapju, como se denuncia que también fue arreglada la marcha a Colonia entre el ex Ministro José Díaz y el dirigente de Fucvam, Fígoli.
Lo que atemoriza y agita a la derecha no es el tamaño y la masividad de la protesta, sino y sobre todo la falta de control sobre estos grupos.
Llevar el apellido de los Peirano significa un gran peso, una enorme carga moral que hace necesario pensar un poco para comprender que lo mejor que podría hacer el diario El Observador es callarse la boca. No nos referimos al vaciamiento último de los bancos durante la crisis del 2002. Habría que investigar desde aquella época cuales fueron sus negociados, sus sociedades colaterales, los negocios de conserva de carne con el norteamericano Charles Sayous, su participación en las financieras, etc.
Si los Peirano quieren hablar de violencia estamos dispuestos a hablar de violencia con ellos, pero definiendo la violencia no solo en la acción de romper un cristal, sino en toda la violencia, desde la ilícita, hasta la podredumbre humana de estafar a millones de personas, robarles sus ahorros, incitar a la represión, inducir a los demás a actos inconscientes, despertar sentimientos irracionales, acusar y condenar a personas o grupos, solo por el hecho de contar con un medio de prensa y crear un estado de opinión pública en su contra.
Así lo hacen con un delincuente común al cual le fabrican un prontuario de asesino irrecuperable y después salen a casarlo como un bicho, para que cuando la policía lo capture la ciudadanía se sienta más protegida y pueda dormir tranquila.
Así construyen también a un “ídolo de barro”, que después lo muestran consumiendo o fumando, ¿recuerdan lo que hicieron con Maradona?. Un cantante, un actor y o una murga que cuando pierde una ronda, todo el mundo se siente traicionado por un jurado que no interpreta el sentimiento popular.
Ellos te levantan y ellos te matan cuando quieren, y así sucederá no dentro de mucho tiempo con ciertos líderes políticos del progresismo los cuales le han servido a sus intereses, les han sido funcionales sus intenciones, pero que cuando ya no les interesen más serán también ellos los encargados de demostrar como “de aquel general que ganó tantas batallas, recordaran tan solo que después de las comidas solía tomar unos vasos de vino de más”.
El Diario El Observador del Opus Dei transcribe algunos artículos del Código Penal de Eventuales delitos penales cometidos el viernes 9 por un grupo de jóvenes.
Daño a la propiedad privada.
Artículo 358 del Código Penal: “El que destruyere, deteriorare o de cualquier manera inutilizare en todo en parte alguna cosa mueble o inmueble ajena, será castigado, a denuncia de parte, cuando el hecho no constituya delito más grave, con multa de 20 UR a 900 UR”. Si hay circunstancias agravantes, puede terminar en prisión.
Lesiones personales.
El artículo 316 establece que quien, sin intención de matar, cauce a alguna persona una lesión personal, será castigado con tres a doce meses de prisión. Por lesión personal se entiende cualquier retorno fisiológico del cual se derive una enfermedad del cuerpo de la mente. Si la lesión es grave se aplica pena de 20 meses de prisión a seis años de penitenciaria.
Sedición.
El artículo 143 la define para aquellos que “sin desconocer el gobierno constituido se alzan, publica y tumultuariamente para conseguir por fuerza o violencia ciertos objetivos como ejercer con un objeto político o social, algún acto de odio o de venganza contra los particulares o cualquier clase de Estado o contra sus bienes”. La condena es de dos a seis años de penitenciaría.
Constitución.
Los habitantes de la República tienen derecho a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad. Nadie puede ser privado de estos derechos sino conforme a las leyes que se establecieron por razones de interés general. Artículo 7.
“El que deteriorare, destruyere, inutilizare alguna cosa, muebles o inmuebles”, ¿Quiénes son los Peirano para hablar y opinar sobre quienes destruyen, inutilizan o destruyen cosas, muebles o inmuebles?
¿Cuánta gente perdió su única casa, su coche, su campo, sus animales, su tractor por esta familia de la oligarquía financiera?
¿Cuánto vale un vidrio? ¿Cuánto vale todo lo que se tiene para vivir o para ganarse la vida?
¿Cuántos heridos hubo el viernes 9?
¿Cuántos heridos quedaron de la crisis económica del 2002, cuantos enfermaron de tristeza, cuantos enloquecieron, que dicen las estadísticas de la época sobre los daños psíquicos de los ahorristas o de los deudores?
¿Cómo tiene rostro este diario para ponerse a hablar de la Constitución y la violencia?
Violencia contra particulares o contra el Estado o contra sus vienes.
¿Qué hicieron los señores de esta familia, no fue contra bienes particulares y contra el estado y los bienes del Estado?
¿Cuánto le costó al Estado uruguayo y por tanto a todos los ciudadanos de la nación? Usted que está escuchando en este momento todavía está pagando el afano de los Peirano.
Posiblemente muchos de los jóvenes que hoy se colocan un pañuelo en la cabeza y rompen un cristal, sean parte de los damnificados de los Peirano o tengan algún familiar cercano afectado por la estafa de guantes blancos de esta familia.
Si es cierto que la Constitución dice todo eso acerca de los derechos de todos los ciudadanos, pero por ahora solo están escritos, en cambio que pasó con ustedes cuando la gente fue estafada donde quedaron sus derechos de ser protegidos, sus derechos a tener un trabajo, a la libertad y derecho sobre sus propiedades.
¿Cuáles son las propiedades de los pobres?
¿Dónde se puede ubicar la libertad de los hijos de los trabajadores presos en las peores cárceles habidas en este país?
¿Dónde está el derecho al trabajo? Trabajo que muchos perdieron cuando la crisis económica y financiera, cuando quebraron muchas empresas, cerraron comercios, y fue la gente a la calle.
Más adelante bajo el titular de “Universo Ultra”, El Observador aclara que Los Ultras: “Son jóvenes, en general instruidos, con familias de tradición izquierdista u obrera. Son los revolucionarios del nuevo siglo, los que consideran que el gobierno izquierdista traicionó las mejores tradiciones, los antiimperialistas, los antiglobalización, anticapitalistas. Son Violentos”.
Después de dar toda una nómina de organizaciones políticas y agrupamientos de jóvenes el diario del Opus Dei arremete contra nosotros.
“Pero estos grupúsculos cuentan con la bendición, cuando no con el apoyo explícito de otras organizaciones como el frenteamplista 26 de Marzo, grupo que a través del semanario La Juventud y de CX36 alienta ocupaciones y acciones “filo ilegales”.
Acciones y ocupaciones filo ilegales e ilegales” tuvo hasta hace poco tiempo y durante buena parte de su existencia la familia Peirano, por algo gran parte del clan familiar está preso o requeridos por la justicia internacional.
Búsquense a otros para satanizar, si quieren ortibear trabajen con seriedad y no vuelvan a repetir actitudes del pasado, señalando gente, apuntalando a organizaciones y militantes.
Nuestro pensamiento y acción esta a la vista, nada tenemos para ocultar, pero tampoco nos van a meter miedos o separarnos un milímetro de nuestros objetivos.
Cuando mandaban los Peirano en este país el lunes 20 de Marzo de 1972 sin aviso previo se produjo la ocupación militar del local del 26 de Marzo. El diario El Popular del Partido Comunista de entonces titulaba “Ocupación Militar de Sede del 26 de Marzo”.
A las nueve de la mañana sin aviso previo se produjo la ocupación militar del mismo. Fuerzas militares llegaron hasta el local, penetraron y se instalaron dentro del mismo. Había como queda dicho, integrantes del movimiento que estaban al cuidado del local y otros ocupados en tareas arriba mencionadas. Tres de ellos fueron detenidos. En ningún momento, las fuerzas ocupantes del local exhibieron ninguna orden de allanamiento. Consultas en los juzgados parecen indicar que no fue expedida ninguna orden de allanamiento por parte de los jueces. A lo largo de la jornada, al frente del local permanecieron efectivos militares, vehículos del tipo de los “camellos” y otras variedades, mientras el interior también era ocupado. Se afirma que el local habría sido colocado bajo jurisdicción militar.
Así nacimos y así actuaron desde siempre los Peirano contra las organizaciones revolucionarias, nada es extraño, nada a cambiado, ni nada nos puede sorprender entonces. Cada cual en su lugar, cada uno con sus responsabilidades históricas y actuales.
La marcha también sirvió para que otro representante de las Fuerzas Armadas el Comandante de la Fuerza Aérea Bonelli reclamara una nueva doctrina de defensa y empleo de la fuerza.
Bonelli reclamó un cambio en la concepción de defensa y doctrina del empleo, de modo de preparar y equipar a las Fuerzas Armadas “para ser componente esencial de una respuesta integrada cívico militar para enfrentar desastres naturales, pandemias, accidentes bioquímicos, ataques terroristas, así como otros fenómenos naturales o provocados por el hombre que afecten las comunicaciones, el transporte y la infraestructura crítica del país” Planteó además la preparación política de los militares a través de un “programa educativo militar” que incluya “educación liberal clásica” Y reclamó mayor presupuesto las Fuerzas Armadas porque el gasto en Defensa “no va en detrimento del gasto social”, insistió.
Dijo Bonelli:
“Hace hoy exactamente un año, que, luego de haber dado respuesta con lo mejor de nuestro esfuerzo, al requerimiento del Poder Ejecutivo de conocer lo acontecido y el destino de dos ciudadanos desaparecidos hace tres décadas, reafirmábamos el compromiso institucional de la Fuerza Aérea con la libertad y el estado de derecho, para que hechos tan trágicos, no sucedan “Nunca Más”
Un “Nunca Más” que en honor a la honestidad intelectual y a la verdad histórica, debe necesariamente comprender no sólo esos hechos, sino también aquellos que, cuestionando gobiernos constitucionales y democráticos, iniciaron en la década de los 60’ un penoso proceso de confrontación política y violencia social, que nos condujo a épocas aciagas.
Hace un año, al comprometernos con ese “Nunca Más”, dijimos que volvíamos nuestra mirada hacia el futuro, porque las sociedades y sus instituciones no pueden vivir enquistadas en el pasado, y menos aún forjando peculiares e incompletas interpretaciones de éste.
Hoy, al dirigirme a la Fuerza Aérea en su nuevo aniversario, deseo seguir la senda trazada en aquel discurso, y fijar la mirada en la construcción de ese futuro, en cuanto a los roles y desafíos que el presente le depara a las Fuerzas Armadas, y especialmente a la Fuerza
Aérea.
Las relaciones entre civiles y militares en el Uruguay, se han caracterizado muchas veces, por la mutua ignorancia e incomprensión, cuando no, recelo o desconfianza.
Por nuestra parte, estimo que los militares hemos tenido puntos de vista ingenuos, desinformados y poco prácticos acerca de las relaciones cívico, militares. Muchas veces hemos sentido que las instituciones civiles no nos entienden, y que los ciudadanos electos tienen escaso interés y comprensión de la problemática que nos atañe. Hemos así
desarrollado una visión muy acotada del potencial de la relación cívico militar.
Dicha visión limitada se ha nutrido, entre otros factores, de la falta de cooperación y de la inexistencia de organismos o ámbitos de integración múltiple, imprescindibles para enfrentar adecuadamente los desafíos actuales.
La realidad actual del país y del mundo hace inconcebible una Fuerza Aérea y unas Fuerzas Armadas preparadas sólo para la guerra convencional o no convencional.
Deben ellas, y la Fuerza Aérea en particular, estar preparadas y equipadas para ser componente esencial de una respuesta integrada cívico, militar para enfrentar desastres naturales, pandemias, accidentes bioquímicos, ataques terroristas, así como otros fenómenos naturales o provocados por el hombre que afecten las comunicaciones, el
transporte y la infraestructura crítica del país.
Esta complejidad y versatilidad de funciones debe reflejarse en la concepción de defensa y doctrina de empleo, y en la composición de los organismos de integración múltiple que se formen, a fin de planificar la eventual respuesta a dichos incidentes o amenazas. Y también debe reflejarse en el presupuesto.
Debe dejar de pensarse en el gasto de defensa como un elemento que va en detrimento o absorbe fondos que de otra manera irían a formar parte del denominado gasto social.
La seguridad, constituye un componente esencial del progreso económico y de cualquier proyecto de desarrollo sustentable de país. Y los recursos dedicados a la preparación ante esas potenciales amenazas, son también un gasto social necesario; una inversión indispensable que previene o mitiga males mayores, que terminan castigando a los sectores más necesitados de la sociedad.
En el marco de las amenazas del mundo moderno, el mantenimiento de Fuerzas Armadas en niveles presupuestales inadecuados produce un vacío quizás imperceptible, hasta que una tragedia, una calamidad nacional o cualquiera de los escenarios que vuelven necesario
su empleo a fondo, ponen en evidencia, ya demasiado tarde, el error cometido.
Es necesario por tanto mejorar la coordinación entre las Fuerzas Armadas, pero también entre éstas y otras entidades estatales y no estatales, teniendo una visión y un plan operacional común, para una adecuada gestión y empleo de los recursos económicos y capital humano.
Debemos transformar a las Fuerzas Armadas en el componente militar optimizado de la defensa nacional. Asumir que las operaciones conjuntas y las estructuras de organización y de mando necesarias para ellas, son hoy una necesidad impostergable.
Movernos de enfoques basados en amenazas o hipótesis de conflicto conocidas, hacia un marco más flexible sustentado en el desarrollo de nuestras capacidades para enfrentar conjuntamente amenazas cambiantes e impredecibles.
De una arquitectura de información cerrada y segmentada, a otra abierta y basada en redes de información.
De una cultura de Fuerzas organizadas competitivamente y en compartimientos estancos, a organizaciones militares integradas con objetivos comunes y compartidos.
De planificación deliberativa y autónoma a una planificación conjunta, flexible y con capacidad de adaptarse rápidamente cuando cambian las circunstancias para las cuales el plan fue diseñado.
Crear una red integrada de defensa de aire, mar y tierra. Ello requiere importantes cambios institucionales y legales. Pero fundamentalmente exige que la integración logística, operacional, de comunicaciones y de personal sea estudiada, planeada y puesta en
práctica.
Necesitamos un cambio cultural que permita mejorar la agilidad y capacidad de despliegue rápido de las Fuerzas Armadas, y que por tanto transforme nuestra habilidad para responder a eventuales crisis.
Cambios en infraestructura y localización física para facilitar el agrupamiento y despliegue operacional, la integración de mandos conjuntos y la experiencia de intercambio profesional y adaptación mutua permanente.
El trabajo en operaciones conjuntas es esencial para la posibilidad de éxito en el uso del poder militar, y debe ser la piedra angular de los planes de transformación de la Fuerza Aérea y de sus conceptos de operación.
La Fuerza Aérea propone, focalizar nuestros esfuerzos en este cambio mental y estructural como una de las principales transformaciones a realizar.
Ahora, ¿cómo educar y entrenar los recursos humanos que constituyen la base intelectual y material de las Fuerzas Armadas? ¿Qué clase de educación y entrenamiento precisamos para alcanzar los objetivos antedichos?
Para facilitar la acción integrada de nuestras Fuerzas Armadas se hace necesario un cuerpo común de conocimientos, prácticas y experiencias. En ese sentido deberíamos aumentar la cooperación entre las distintas Fuerzas mediante la creación de un programa de desarrollo
profesional que incluya requisitos y medios de educación, así como destinos militares y tareas conjuntas, lo que incrementará nuestra capacidad y confianza mutua a través de la formación, el entrenamiento y la práctica en el trabajo.
La importancia en este contexto de la educación militar no puede ser minimizada.
Aún ante un presupuesto limitado e ingentes necesidades de renovación tecnológica, de materiales y equipamiento, la inversión en capital humano, y en los mecanismos y medios para mantenerlo, es esencial para sostener la capacidad de adaptación de las Fuerzas Armadas a nuevos y cambiantes desafíos.
El primer objetivo de la educación militar debe ser enseñar a nuestros Oficiales la habilidad y capacidad de desarrollar el pensamiento crítico necesario para analizar y tomar las mejores decisiones en situaciones complejas, dinámicas e impredecibles.
Las cuestiones morales y políticas constituyen también una esfera de conocimiento muy importante, que la formación militar debe profundizar.
Nuestros Oficiales deben entender las ideas e intereses que hay detrás de los conflictos del siglo XXI, la dimensión política y geopolítica de los mismos, así como la complejidad de las relaciones entre civiles y militares anteriormente señaladas.
Por tanto, el programa educativo militar debe incluir educación liberal clásica para preparar a nuestro Cuerpo de Oficiales y Personal no sólo en el arte de la guerra, sino también en los fundamentos de la Libertad, que es en definitiva el valor último y más preciado de toda la Humanidad.”
La venida de Bush al Uruguay activó la adrenalina de los principales representantes de la oligarquía y el fascismo criollo.
El dueño el Jurasik Park despertó el instinto depredador de los dinosaurios que ponen sus ojos sobre la presa.
El Comandante de la Fuerza Aérea con tanto “nunca más” se le olvidó explicarle a la sociedad uruguaya y a la Justicia ¿que hacía él de copiloto en el segundo vuelo de la Argentina, cuando trajeron a varios uruguayos hoy desaparecidos?
En cuanto al presupuesto para la defensa no tenga problema que el único gasto que la burguesía paga sus impuestos con gusto y no escatima esfuerzos materiales es precisamente en la seguridad, la defensa, la custodia de la propiedad privada.
EN LA VIDRIERA.