15 de diciembre de 2007

 

 MENSAJE DE LA 36

 

LA LUCHA POR LA HERENCIA
“Si un Presidente del Frente genera tantas bajas, imagínense lo que será cuando se elija un Presidente de la República”  

 

  Cuando en la noche del jueves, el Ingeniero Químico Jorge Brovetto pronunciara su discurso de apertura del V Congreso “Compañero Liber Seregni”, exaltó de manera notoria la figura de su asesor Fabricio Siniscalchi. Lo que nos llevó a suponer fácilmente que sería uno de los candidatos propuestos por el Presidente Tabaré Vázquez para la conducción del Frente Amplio.

Los sectores políticos con representación en el Senado llevaban varias semanas de reuniones fracasadas intentando lograr el consenso en torno a uno o varios candidatos. Al llegar al Congreso sin que lo hubieran alcanzado, implicó que el problema del futuro Presidente de la coalición se transformaba en el objetivo mayor de la reunión, o más bien el único.

Durante la noche del viernes siguiente apareció la fórmula que los grandes medios de prensa, le atribuyen al acuerdo entre el Doctor Tabaré Vázquez y el Ministro José Mujica, de Alberto Couriel, y Fabricio Siniscalchi como candidato a la vicepresidencia.

Que tampoco fue aceptada por el Plenario.

La fórmula hacía recaer el cargo prácticamente en un solo sector, en dos ex militantes de la Vertiente Artiguista.

Por eso se votó llagada la media noche, un cuarto intermedio.

 

El Plenario acordó formar una comisión integrada por delegados políticos y de las bases, para negociar a partir de este sábado volver a negociar los nombres para ser presentados al Plenario.

Los frenteamplistas consideran en el caso de no llegar a un acuerdo, lo más seguro sería formar un secretariado ejecutivo provisorio, dirigido por los grupos que tienen representación parlamentaria y delegados de base.

 

Fue de locura cuando los sectores de las bases del interior y la capital, criticaron duramente a los grupos políticos, la metodología de las negociaciones por la presidencia. Más tarde el delegado del partido comunista Casartelli, se sumaba a esas críticas recordando que el Frente Amplio es coalición y movimiento, olvidando al parecer que su partido fue uno de los que participó de esas reuniones.

El delegado del 26 de Marzo, propuso sin éxito que se declarara nulo todo el proceso de negociación por considerarlo totalmente irregular.

 

La izquierda progresista sufre en esta etapa una grave crisis organizativa, que también afecta la unidad interna y acelera el proceso de descomposición.

No es muy favorable en este momento en que el Ministro de Ganadería asegura públicamente -respecto al caso Bengoa- que él no le pide favores a nadie, y después aparece queriendo meter a un joven de setenta años como Alberto Couriel.

Que además no iba a merecer la confianza a los dirigentes de la Vertiente Artiguista, por haber pertenecido a ese sector anteriormente.

Además, existe entre los distintos grupos políticos de izquierda un periodo de confrontación y descomposición acelerado por las denuncias de presuntos actos de corrupción.

 

Esta situación de denuncias, careos, declaraciones a la prensa, sospechas de cobros de cuentas y vendettas vuelve la situación interna del gobierno y del Frente Amplio cada día más compleja.

También es cierto que a la hora de elegir un candidato o más, puede estar sobre la mesa, los favores, el silencio, la paz entre los grupos en disputa.

 

Lo lógico es que los próximos días sean de nuevas negociaciones y un nuevo mapa político aparezca en el panorama de la fuerza de izquierda. Más sometida aún a la orientación de Gobierno, menos influyente en las organizaciones de base, y mucho más insignificante en la orientación, organización y conducción del movimiento uruguayo.

Estamos asistiendo a una etapa decrépita y liquidacionista de la fuerza política.

 

Una fuerza política en el gobierno que -se podría considerar en su momento de mayor desarrollo, posibilidades y esplendor-, no encuentra los recambios imprescindibles y se empantana durante meses, mientras aparece una infección cada vez más generalizada y resistente a las drogas tradicionales.

  

La izquierda progresista en el poder entra en grave contradicción, pese a su pasado unitario, que fue ejemplo y admiración de otras fuerzas políticas de la región y el continente.

La diferencia entre aquel Frente Amplio y el de hoy no está sólo en la calidad de sus dirigentes, pesa mucho también el marco histórico y el proceso mundial y local.

Hoy el Frente no está en la oposición, es gobierno.

Tampoco existe el sistema socialista mundial, la Unión Soviética, y el desarrollo de una teoría marxista real, y en cambio florecen por todas partes teorías que niegan el marxismo, el leninismo, y hasta al Che.

 

Por eso triunfa el pragmatismo político y el abandono de la teoría marxista, ligado a los desafíos que origina el poder, hacen sucumbir las escasas defensas existentes para enfrentar las tentaciones y desviaciones intrínsecas al capitalismo.

No se define lo que está ocurriendo hoy en torno a las denuncias de presuntos actos de corrupción con un solo vocablo que encierra un único concepto: traición.

Astori, Lepra, Arana, no están traicionando a nadie, son así. Actúan de esta manera y han sido coherentes con su orientación de los últimos años.

Nosotros no podemos atribuirles a todos los progresistas de izquierda definiciones y concepciones que nunca profesaron ni las cuales se comprometieron a impulsar.

 

La mayoría de estos dirigentes siempre fueron así, salvo que ahora tienen la oportunidad de demostrarlo, de mostrarse tal cual son. Esto solamente se alcanza ver nítidamente cuando el individuo maneja el poder.

Entonces uno aprecia que a ese tipo de dirigente siempre le gustó el dinero, las comodidades, el lujo, la suntuosidad, comer y beber bien, el buen auto, asistir a las recepciones, los agasajos, los favores, las cámaras de televisión, y los alcahuetes.

 

Las contradicciones internas dentro de los progresistas de izquierda cambian de carácter, ya no es la lucha por el lugar que se ocupa en la lista, las lucha de fracciones internas, el cambio de sector por una oferta mejor, o el combate por acceder a lugares destacados de dirección.

Ahora la lucha interna se agudiza porque se lucha por cargos de gobierno no de las internas, y eso tiene una expresión muy fuerte en los ingresos económicos personales y en las oportunidades de participar cercanos a los grandes negocios.

La costumbre de las comisiones que no se mencionan como “coimas”, los “obsequios”, “giras por el exterior”, un horizonte de un buen empleo internacional sea en un organismo o en una gran empresa.

Nada de esto es mal visto en la filosofía del pragmatismo político capitalista, se estimula, se justifica, y se promueve, “debemos ayudarnos entre todos”, “no hay nada malo en una comisión”, “además no se hace más por debajo de la mesa”, “lo hacemos a la vista de todo el mundo” porque no tenemos nada de que ocultarnos.

 

Desde algunos medios de prensa se pretende darle a la confrontación un carácter político entre sectores distintos.

 

La virulencia de estas primeras denuncias irá perdiendo fuerza en la medida que la abundancia de las mismas las popularice, y los comportamientos que se adopten sean como lo demostrado por el Ministro Arana y la Ministra María Julia Muñoz.

Responder de manera “canchera”, calificando las denuncias de disparatadas, sin contestar realmente, sin responder, ni siquiera con evasivas.

Pese a las evasivas -y de que la Justicia sea demasiado benévola con Arana, María Julia, Roselli, Mujica, De los Santos, Astori quien defendió en un comienzo a Bengoa-, igualmente estos señores irán perdiendo y ya están perdiendo piso a nivel de la credibilidad popular, y van dejando tras de si el reguero.

 

Dice Carlos Marx, “El mundo todo está en movimiento...Cambia la vida, crecen las fuerzas productivas, se desmoronan las viejas relaciones sociales...”

El marxismo no es sólo la teoría del socialismo. Es una concepción integral del mundo, un sistema filosófico del cual se desprende lógicamente el socialismo proletario de Marx. Este sistema filosófico se llama materialismo dialéctico.

Se llama sistema materialismo dialéctico porque su método es dialéctico y su teoría materialista.

Se dice que la vida social se encuentra en estado de incesante movimiento y desarrollo. Y esto es cierto; la vida no puede ser considerada como algo estático e inmutable; la vida nunca se detiene a un mismo nivel, se halla en eterno movimiento, en eterno proceso de destrucción y de creación. Por eso, en la vida siempre existe lo nuevo y lo viejo, lo que crece y lo que muere, lo revolucionario y lo contrarrevolucionario.

 

El método dialéctico dice que hay que considerar la vida precisamente tal como es en realidad. Hemos visto que la vida se encuentra en incesante movimiento, por tanto, debemos examinar la vida en movimiento y preguntar: ¿hacia dónde marcha la vida?.

Hemos visto que la vida ofrece un cuadro de constante destrucción y creación; por tanto, es deber nuestro examinar la vida en su destrucción y creación y preguntar: ¿qué es lo que se destruye y qué lo que se crea en la vida?

 

Lo que en la vida nace y día a día crece, es invencible; detener su movimiento hacia delante es imposible. Es decir, si, por ejemplo, en la vida nace el proletariado como clase, crece de día a día, por débil y poco numeroso que sea hoy, al fin y al cabo ha de vencer.

¿Por qué?

Porque crece, cobra vigor y marcha adelante. Por el contrario, lo que en la vida envejece y camina hacia la tumba, ha de ser inevitable derrotado, aunque hoy represente en sí una fuerza poderosa. Es decir, si, por ejemplo, la burguesía pisa un terreno cada vez menos firme y retrocede de día en día, por fuerte y numerosa que sea hoy, ha de ser, al fin y al cabo, derrotada.

¿Por qué?

Porque como clase se descompone, se debilita, envejece y se convierte en una carga superflua en la vida.

 

De aquí surgió el conocido planteamiento dialéctico de que todo lo que realmente existe, es decir, todo lo que crece de día en día es irracional y por lo tanto, no ha de evitar la derrota.

 

Hay ejemplos de casi toda la vida desde la propia revolución Rusa cuando en los años 1880 entre los intelectuales revolucionarios rusos se suscitó una gran polémica. Los populistas sostenían que la fuerza principal capaz de encargarse de la “emancipación de Rusia” era la pequeña burguesía del campo y de la ciudad.

¿Por qué?, le preguntaban los marxistas. Porque -decían los populistas- la pequeña burguesía del campo y de la ciudad constituye ahora la mayoría, y además es pobre y vive en la miseria.

 

Los marxistas replicaban: es cierto que la pequeña burguesía del campo y de la ciudad constituye ahora la mayoría y realmente pobre, ¿pero se trata acaso de esto?.

Hace ya mucho tiempo que la pequeña burguesía constituye la mayoría, pero hasta ahora no ha manifestado sin la ayuda del proletariado, ninguna iniciativa en la lucha por la libertad.

¿Por qué?

Porque la pequeña burguesía, como clase, no crece; al contrario, se descompone día en día y se divide en burgueses y proletarios. Por otra parte, tampoco la pobreza tiene aquí, naturalmente, una importancia decisiva; los “vagabundos” son más pobres que la pequeña burguesía, pero nadie afirmará que pueden encargarse de la “emancipación de Rusia”.

 

Como se puede ver la cuestión no estriba en saber qué clase constituye hoy la mayoría o que clase es más pobre, sino en saber cuál es la clase que cobra vigor y cuál la que se descompone.

Y en razón de que el proletariado, los empleados los trabajadores en general son la única clase que crece y cobra vigor sin cesar, la única que impulsa adelante la vida social y agrupa en torno suyo a todos los elementos revolucionarios; nuestro deber es, por lo tanto, reconocerlo como la fuerza principal, en el movimiento contemporáneo, formar en sus filas y hacer nuestras sus aspiraciones avanzadas.

 

Así respondían los marxistas ya en aquella época.

Evidentemente, los marxistas consideraban la vida de un modo dialéctico, mientras que los populistas razonaban de un modo metafísico, ya que se imaginaban la vida social inmóvil en un punto.

Así considera el método dialéctico el desarrollo de la vida.

 

Así debemos analizar las contradicciones de clase, los intereses de las distintas clases y sectores de clase.

No se debe analizar la situación actual del movimiento uruguayo solamente desde el punto de vista si a la Vertiente le gusta Couriel, o si Constanza Moreira es mujer, joven, inteligente, bonita e independiente.

 

También la dialéctica debe ayudarnos en esta oportunidad en el análisis y en la resolución de las contradicciones.

Hoy lo viejo está comenzando a morir, y lo nuevo avanza de día en día, y se convertirá en invencible.

Hay una fuerza envejecida, sin fuerza ni perspectivas futuras que a pesar de ser mayoría, no cuenta con las condiciones necesarias para reproducirse y crecer sino que se debilita y descompone.

En cambio está naciendo y a crecer de día en día, una fuerza nueva que la irá sustituyendo en todos los planos, con el acierto de los objetivos y las formas organizativas que empiecen a darse entre sí los integrantes. 

 

El progresismo de izquierda ya alcanzó con la llegada al gobierno todo su máximo desarrollo posible. Quiere decir que de aquí en más comienza su descenso vertiginoso de acuerdo a los últimos acontecimientos que denuncian que después de la corrupción ya no hay otras etapas superiores.

Hoy apareció en el diario oficial del Gobierno la noticia de que el Presidente Tabaré Vázquez -según el estudio de Oscar Botinelli, un frenteamplista y ex secretario personal de Seregni-, cuenta con el apoyo de más de la mitad de los uruguayos.

 

La campaña por la reelección de Tabaré Vázquez ya está en pleno desarrollo.

Y era de esperar algo parecido, cuando el progresismo no alcanza el consenso para nombrar al Presidente del FA, habría que imaginarse la guerra para encontrar al delfín de Tabaré Vázquez.

Y una nueva guerra silenciosa y subterránea irá emergiendo de día en día, por que también la dialéctica imperará entre los líderes progresistas, “hay muchos niños para ese trompo”.

 

Y los primeros en decir que no les interesaba la Presidencia de Gobierno en las elecciones próximas fueron precisamente el Presidente Tabaré Vázquez, Danilo Astori, José Mujica, y Rodolfo Nin Novoa.

 

EN CAMPAÑA SIEMPRE SE DIJO QUE:

 

“LA GALLINA QUE CACAREA... ES LA QUE PUSO EL HUEVO”