
10 de mayo de 2008
MENSAJE DE LA 36
La idea de haber llegado al gobierno sirvió para que la mitad de los uruguayos se consideran a sí mismos, partícipes del poder y comprometidos a defender y contribuir con los dirigentes frenteamplistas.
La larga y rica tradición alcanzada desde la oposición pasó a ser parte del recuerdo y fue sustituida por la nueva sensación por primera vez de ser oficialista.
El nuevo estatus de los frenteamplistas en el poder le restó organización en primer lugar y en segundo término objetivos concretos y colectivos.
Los frenteamplistas antes del triunfo electoral, estaban más o menos unidos por una forma de pensar y actuar en común.
El militante frenteamplista se consideraba así mismo un hombre o una mujer de vanguardia, de ideas revolucionarias, de espíritu crítico y juvenil.
La derecha en cambio siempre oficialista, se le observaba como conservadora, rígida, inamovible, acomodaticia y reaccionaria.
Hasta antes del triunfo electoral la izquierda uruguaya contaba con el Frente Amplio, los Comités de Base, las Coordinadoras y una extensa red administrativa y organizativa en todo el país.
Los trabajadores se organizaban en sus sindicatos, los jubilados en sus asociaciones y más allá de las diferencias ideológicas, políticamente existía unidad de criterios y casi siempre de acción.
¿Pero actualmente cual es la situación, de las fuerzas de izquierda y por ende la de los militantes y allegados al pensamiento más avanzado?
El triunfo electoral del Frente Amplio divide a las fuerzas de izquierda entre oficialistas y críticos a la gestión del gobierno de tupamaros, socialistas, comunistas y liberales.
Una tendencia que se acrecienta con el correr del tiempo, y la suma de actitudes y resoluciones de los dirigentes frenteamplistas.
La fuerza política Frente Amplio, intentó resolver previamente en su Comisión de Programa, y a través de una de sus comisiones llamada de “Relacionamiento entre Gobierno y Fuerza Política”, las formas y las características previsibles que podrían preverse ante la evidencia del triunfo de Tabaré Vázquez.
Pese a lo cual resultaría imposible al poco tiempo pretender que la fuerza política ejerciera el mínimo control o participación en la toma de decisiones del Poder Ejecutivo y del parlamento.
De manera que por orden jerárquico, el Presidente con su Consejo de Ministros deciden el 100 por ciento de las políticas económica, social, y política del Gobierno.
En segundo lugar los parlamentarios oficialistas que conforman una mayoría parlamentaria, ejecutan las órdenes y resoluciones del Ejecutivo, pese a algunas tímidas individualidades que han disparado de sala o dejado una flor en ocasiones ante el dilema de tener que levantar la mano en discordancia.
Pero el camino ha sido más o menos ese y el mismo era de esperar.
En ninguna parte se puede separar así como así el partido, del gobierno, del poder económico y la propaganda oficial.
Hay dirigentes que lo admiten y son muy honestos y sinceros, al expresarlo con claridad y hasta en su actitud en todos los aspectos orgánicos.
Hay otros sin embargo que se empeñan en tratar de demostrar que el Frente Amplio tiene una dirección, Mesa Política, ahora Secretaría, Congresos, Plenarios etc, con total independencia de las decisiones del Gobierno o del Parlamento.
La realidad en cambio muestra a las claras, que todo el andamiaje administrativo y partidario desde las direcciones partidarias hasta las organizaciones de base han pasado a ser cascarones vacíos y formales, sin peso ideológico ni control político sobre el Poder Ejecutivo y las decisiones del gobierno.
En cuanto, tal como lo señala Carlos Marx la política no es otra cosa que la concentración de la economía, podemos decir sin temor a equivocarnos que la piedra fundamental a la vez dentro del Ejecutivo no lo conforman todos por igual, sino y principalmente Danilo Astori el hombre del cual dependen todos los demás.
Toda la vieja estructura político social de la izquierda quedó bajo el dominio del Poder Ejecutivo en definitiva de Astori.
Pese a que el ministro de Economía y Finanzas en apariencia nada tendría que ver, por la vía de los hechos la línea política y el plan de acción lo ejerce Astori desde el Ministerio de Economía en estrecha alianza con el FMI, el BID y el Banco Mundial.
Desde Economía se distribuye el Presupuesto, se fijan las políticas económicas y sociales, y por tanto se fija no sólo el precio del valor del dólar, sino del arroz quebrado, el asado del Pepe, el calzado, los libros, y hasta los alquileres.
De ahí en más ¿qué le queda por hacer a un dirigente del Partido Comunista, o socialista o tupamaro?
Solamente justificar, tratar de explicar porque suben los precios de los alimentos, o la inflación.
Ya no ofrecerá resistencia a cada una de las decisiones que se tomen desde el Gobierno y su papel, desde su hogar ante sus hijos, o en el barrio ante los vecinos, o en el trabajo ante sus compañeros ha de ser la de justificar al gobierno.
Sabiendo en base a su larga experiencia de años de militancia de que solamente está justificando las decisiones de Astori, pero que carece de convencimiento y razones, por lo que a la larga también perderá algo muy importante en política “la fuerza moral”.
Quienes justifican en la actualidad la política económica, social y política del Astori, a la larga terminarán sintiéndose a si mismos en falta, y al final y pese a la disciplina actuarán sin convencimiento ni conciencia.
Otro tanto aunque por motivos a esta altura diferentes que tienen mucho más que ver con el interés personal y de grupos de poder que situaciones administrativas y orgánicas sucede con los sindicatos.
En medio de la grave crisis, la inestabilidad, el desempleo y el camino emprendido por los partidos de izquierda, muchos de los actuales dirigentes sindicales, no quiere decir todos por supuesto han transitado idéntico camino de supeditarse a las decisiones de Astori.
Los escasos resultados favorables obtenidos por los dirigentes sindicales a lo largo del gobierno del Frente Amplio, no han sido alcanzados a través de la lucha reivindicativa sino mediante la negociación y el reparto de favores.
Un partido político cuyos dirigentes están al frente de un sindicato importante, podrá negociar cargos de poder y otros beneficios, si como contrapartida asegura en tal o cual gremio un periodo de paz social o un aumento salarial que favorezca al ministerio de Astori en lugar de a la familia de los trabajadores.
Muy peligroso a resultado ser para los trabajadores y empleados del estado el caso de que sus dirigentes sean además los principales referentes y dirigentes de los Partidos progresistas en el poder.
¿Qué pueden esperar los trabajadores pertenecientes a un sindicato, cuyos dirigentes principales son comunistas, socialistas, o tupamaros o liberales de izquierda en el poder?
¿Quién puede pensar medianamente informado o claro que un dirigente sindical puede ir contra los intereses de su partido en el gobierno, sin que eso le signifique tener que alejarse o ser castigado dentro de su propia comunidad política?.
¿Quién no ha observado cual es el papel de antiguos dirigentes sindicales que hoy ocupan cargos en el gobierno, los municipios o los entes del estado?
Piénsese solamente un minuto en la actitud de estos dirigentes de los cuales hay decenas y decenas y de los cuales brindamos muchos nombres hace poco tiempo.
Aquello de que no hay astilla pero que la del propio palo parece ser el fiel reflejo de lo que pasa con estos dirigentes que estuvieron de los dos lados del mostrador y conocen por tanto las debilidades y las carencias de los sindicatos y de aquellos que han pasado a sustituirlos a ellos.
Por eso el drama de hoy día de la militancia, durante las fuerzas del progresismo en el poder.
No hay nada para hacer en los Comités de Base.
No hay nada para hacer dentro de los partidos de izquierda.
Y no hay nada para hacer dentro de los sindicatos.
Es decir no hay nada para hacer dentro de las actuales estructuras de poder social y de masas, porque están controladas en última instancia por donde se les mire por las decisiones de Astori.
Están aquellos a quienes al parecer tienen suficiente confianza en sus propias fuerzas y disponen de tiempo para continuar planteándose con optimismo la posibilidad de dar vuelta esta situación peleando desde adentro.
Estos compañeros bien intencionados están confiados en convencer o cambiar las actuales direcciones partidarias, sindicales, y hacer cumplir el Programa de Gobierno del frente Amplio sintetizado en sus principales consignas de “que pague más el que tiene más”, “el país productivo”, “el buque insignia”, “el cambio”, “la profundización de los cambios”, “el Frente cumple” y “hacer mover hasta las raíces de los árboles”.
Es real que la mayoría de los militantes honestos y confiados del Frente Amplio y de los sindicatos está convencido en este camino de esperanza.
Imposible pensar como entienden este proceso de rectificación los compañeros bien intencionados tanto en el Frente Amplio como en los sindicatos.
A nuestro entender no pasa de una vana ilusión o un escape al entendimiento de que no hay posibilidades reales de cambiar un estilo y un sistema que surge desde la propia izquierda y desde el poder.
Hace poco que se denunció que un sindicato de la salud envió botellas de vino a dirigentes políticos de gobierno y empresarios de la salud.
Hoy decimos que la Federación de Funcionarios de la Salud Pública contrató con fecha 11 de octubre del 2007 el servicio de Catering de la Confitería “La Esmeralda” para una fiesta realizada en el Anexo del Palacio Legislativo.
Sandwiches, canapés, bocados calientes, variedades especiales de fiambres, platos calientes, dulces, 7 mozos y 2 ayudantes todo por 42.400 pesos.
Posiblemente sea este un pobre ejemplo, hasta demasiado tonto para intentar fundamentar lo que consideramos una labor casi imposible de cambiar todo un sistema ya establecido y caminando, sin que se sustituyan las personas, y se revisen las condiciones de trabajo y hasta los códigos internos de la política y los sindicatos.
Pero a esta altura de la vida, con tantos fracasos de los grandes y de los chicos en el cuero, mal haríamos en suponer que las cosas son tan así como las pensamos nosotros.
Sólo es una voz más entre tantos editorialistas que tiene esta radio, porque no pensamos que todos los compañeros que hacen uso de estas ondas son colaboradores, simplemente opinan, o participan con sus ideas.
Sobre todo el número importante de compañeros y compañeras que llaman habitualmente son verdaderos editorialistas que expresan puntos de vista, tienen una visión del mundo y de alguna manera influyen sobre los demás.
Ni más ni menos que lo que intentamos hacer nosotros, no sin antes decirlo y reconocerlo.
Por eso, teniendo en cuenta esta versión nuestra, no nos consideramos con fuerza suficiente como para cambiar una sola cosa de las que ocurre en el Frente Amplio, el gobierno o la dirección del PIT CNT.
Más bien estamos convencidos que cuando alguien sanamente y con la mejor intención ingrese a esos círculos de poder, terminará aunque sin quererlo expulsado o adaptándose a las mayorías cómodas y placenteras que celebran en el Palacio Legislativo, con masas y sandwiches de confitería, sus conquistas sociales.
No vencidos, pero si respetuosos de la fuerza que significa el poder, no es que le temamos, pero cada día reconocemos más la influencia y la capacidad de corromper y destruir hasta la más mínima conciencia solidaria y colectiva del ser humano.
Por eso en esta etapa somos partidarios de comenzar algo nuevo y distinto aunque cueste, lleve tiempo y estemos expuestos a un fracaso mayor que el que supone acomodarse y adaptarse a los tiempos que corren.
A los locos les hablamos.
A los idealistas de todo tipo.
A los que no les importe perder mil veces más.
A los que no tengan aspiraciones de grandes triunfos y victorias.
A quienes no temen hacer el ridículo.
A los que les duela la indiferencia.
A los que la soledad los agreda.
A los que tienen pocos años de vida por delante.
Y a los que les queden muchos años por vivir.
A los que el rechazo, las ofensas y las agresiones los agrande.
A los que ni los números, ni los datos, ni las estadísticas les convenza tanto como ver los niños en la calle y los uruguayos dentro de los contenedores.
A todos aquellos que le hayan perdido la confianza y hasta el respeto a Astori y sus subalternos del gobierno.
Y cada día quieran más a los pobres de este país, a los desamparados, a las víctimas de este país.
A TODOS ELLOS LOS ESPERAMOS ESTE MIÉRCOLES EN LA PLAZA LIBERTAD.
NO POR SER TANTOS Y PARA CAMBIAR TANTO.
SINO PARA EMPEZAR A RECONOCERNOS Y A CONOCERNOS MEJOR.