
Jueves 15 de mayo de 2008
MENSAJE DE LA 36
De las cosas más hermosas de la vida, una es ver al pueblo contento.
Nos sucedió cierta vez que en medio del enorme bullicio de cientos de personas en una calle céntrica de La Habana que hacían colas en los restaurantes, salían de los bares con una pizza en una mano y un helado en la otra, hablaban y reían a voz en cuello. No había letreros luminosos de ninguna clase, tampoco vidrieras que se vinieran abajo con sus ofertas, no existía la propaganda comercial y aquella gente reía, hablaba, y se notaba que era feliz.
Llevaban solo una camisa, o una remera colorida, un pantalón ajustado y zapatos sencillos, toda su indumentaria era poca y modesta, y sin embargo se les veía y trasmitían esa energía de quien exterioriza los sentimientos que pretende compartir y contagiar a los demás.
Ya había visto buena parte de la isla, sus industrias principales con los centrales azucareros, las nuevas autopistas, las obras de ingeniería, el nuevo ramal de agua potable desde la Provincia de Cienfuegos hacia La Habana, la construcción de una Central Nuclear con tecnología soviética, los barrios enteros construidos por las microbrigadas de obreros y obreras, el desfile multitudinario del Primero de Mayo, el Museo de la Revolución y tantas otras cosas.
Pero la Revolución la experimentábamos muy de cerca aquella tarde en medio de un pueblo alegre sin que fuera un día de fiesta, ni siquiera un feriado de fin de semana, sino en un día cualquiera.
Y la noche del miércoles nos hizo recordar en algo todo aquello, apenas una cuadra de gente, pero de gente alegre, de personas contentas, de quienes comprenden que se está ante un cambio real, en medio de una transformación, de la fuerza que da el crecimiento, de que se están sumando personas al proyecto nuevo.
Muchas veces ante convocatorias similares hemos llegado una y otra vez sin desanimarnos nunca, pero a sabiendas que éramos los mismos de siempre.
En cambio el miércoles en la noche la gente fue llegando y sumándose de apoco hasta colmar la Plaza Libertad de un lado, y después la larga marcha estirada por 18 de Julio hasta alcanzar a llenar toda la calle Paraguay desde la Avenida hasta Colonia.
Muchos carteles creados con gusto y mucho ingenio daban una tónica a la manifestación que mostraba la creación popular, esa fuerza de cada uno de los individuos que nada tiene que ver con el individualismo, sino que es parte del momento que se vive donde la historia reciente demuestra la importancia de la suma de propuestas.
Nunca como en estos tiempos hace falta comprender esto que parece sencillo, hay que confiar en los aportes de cada uno, en la necesidad de escucharse, venimos de una triste y dolorosa experiencia donde los primeros en pasarse para el enemigo fueron los jefes.
Cayeron muchas capillas, y sin embargo el pueblo cumplió hasta el final, ni traicionó ni abandonó las ideas de izquierda y con toda su fuerza puso en el gobierno a los hombres y mujeres que le aseguraban el cambio.
Pese a que aún una gran mayoría de uruguayos se resiste a creer una realidad que le rompe los ojos, mantiene viva una esperanza, más como una justificación a la tragedia de reconocer que fue engañado que a otra cosa.
La noche del miércoles vimos a jóvenes y a jubilados golpeando cacerolas y sartenes por igual, y convocando a los presentes a sumarse a la algarabía.
El miércoles hubo un cambio primero en cantidad, y luego, como la cantidad siempre se transforma en calidad. Desde el comienzo con los aspectos que tuvieron que ver con la convocatoria, donde decenas de militantes de la Asamblea Popular, recorrieron hasta 15 ferias de Montevideo repartiendo volantes y pegando fajas en las principales avenidas de la capital.
Hasta llegar el día de la actividad donde la oratoria estuvo a cargo de los orientadores políticos de la Asamblea, Gustavo López, Helios Shartou, Ricardo Cohen, Eduardo Rubio, y el reconocido dirigente comunista y hoy representante de la Coordinadora de Jubilados Héctor Morales.
A la que se sumaron dirigentes sindicales, Sandra una maestra, Leonardo un representante de los trabajadores de la empresa Prosegur, el dirigente sindical del Inau, Jorge Pérez y Carmen Troche representante de las Asambleas Barriales.
Y también hubo un salto en calidad y contenido que se notó en los discursos. No solamente se habló de las denuncias y de las críticas al gobierno, sino que por primera vez quedó establecida la necesidad de definir que, de ahora en adelante, el desafío es que la Asamblea Popular se convierta en una nueva opción electoral.
Comenzando por generar una gran campaña nacional de adhesiones a la Asamblea Popular donde cada militante se transforme en un organizador, un agitador y un propagandista de la nueva fuerza política, pero no para respaldar a un líder o un caudillo. Sino para contribuir a darle organización y estructura administrativa a la cuarta opción electoral que nació en la calle y que seguirá en la calle para siempre.
Al fin de cuentas el pueblo uruguayo tarde o temprano terminará comprendiendo que hay una sola oposición real de izquierda que conforma la Asamblea Popular, que la derecha negocia y transa bajo una aparente crítica al gobierno, pero en realidad no niegan haber sido beneficiados por la política económica de Astori.
Seguro que no basta con la simple oposición, la crítica y hasta las movilizaciones por aquí y por allá; por todo lo que nos parece injusto y negativo.
Las fuerzas que se logren convocar deberán ser evaluadas permanentemente de manera de corregir errores, superar insuficiencias y superar carencias organizativas, teóricas y tácticas.
Este ha sido el camino de la Asamblea Popular, que comenzó reuniéndose hace dos años en el local de la Fonoplatea “Gustavo Nocetti” por primera vez, con un objetivo muy amplio de volver a movilizar a los sectores populares.
Hasta llegar al momento actual, donde ha quedado planteada la opción de transformarse en una fuerza política orgánica con autoridades, y candidatos en vistas a las próximas elecciones.
Un proceso que deberá servir para aumentar los niveles de organización, y recorrer el país acercando a la población el conocimiento de la Asamblea Popular que hasta ahora, solamente es conocida en algo en Montevideo, y todavía menos en los departamentos cercanos de la capital.
La actividad implicará poner en movimiento a cientos de militantes para inscribir adherentes en centros de estudio, fábricas, barrios, sindicatos, pueblos y ciudades de todo el país.
Habrá que imaginarse en este caso, como en todos los demás que deban resolverse en adelante la mejor forma de cumplir la tarea en el menor tiempo y con el menor gasto y esfuerzo.
La Asamblea Popular, se construye sobre la base de la fuerza social, eso es lo importante, el miércoles fuimos fuertes por que estuvimos juntos, conscientes y movilizados, y la construcción política que ante la opción de participar en las próximas elecciones no se detenga en confeccionar una lista y discutir entre tres o cuatro candidatos quién va primero.
Se seguirá creciendo en el futuro, eso es evidente. Nuestra gente se irá sumando en todas partes no bien se entere de las perspectivas que ofrece la Asamblea.
No olviden los compañeros que hasta ahora muchas gentes se dice “nos traicionaron”, “¿pero vamos a darle el voto a los blancos o colorados?”
La opción de la Asamblea Popular cuanto antes se haga conocer, definan sus principios, construya un Programa mínimo, adquieran y adopten formas organizativas claras de funcionamiento, se presenten sus representantes, autoridades, responsables y candidatos. Más pronto entonces ayudará a muchos uruguayos del Frente y de quienes votaron por los cambios encontrar una forma de resolver esa contradicción, de a quien votar sin ser a Astori y a Mujica.
Claro que nosotros debemos reconocer la fuerza que aún tiene el Frente Amplio en el Gobierno, haríamos mal en suponer que el pueblo en general piensa en nuestra misma sintonía.
La fuerza de la costumbre, la fuerza de lo viejo, la fuerza del poder, la fuerza que dan los medios de comunicación en especial la televisión, es mucha y no se puede desestimar y subestimar.
En perspectivas de acuerdo al rumbo seguido durante este último periodo del Frente Amplio las opciones más conservadoras serán las que se quedarán con todo el poder político interno.
La tendencia es clara por el momento, donde crecen en la interna irreversiblemente Astori y Mujica, los ayuda además haber sido conocida tempranamente la posible fórmula electoral.
En el Frente Amplio, primero fue Batalla, después la 1001, más tarde los socialistas, le tocó el turno al MPP y Mujica ¿y ahora se vendrá el “astorazo”.
Todos tuvieron su cuarto de hora, su momento de gloria, un pasaje fugaz como esas estrellas que caen del cielo y brillan en el firmamento un instante y desaparecen para siempre sin saber siquiera donde cayeron.
¿Quién recuerda a Batalla, salvo que terminó en el Partido Colorado?
¿Dónde quedó la famosa “aplanadora” del PCU?
¿Y los socialistas con su bancada parlamentaria? De dónde se marchó un referente histórico como Chiflet.
Hoy mismo ¿en qué va quedando el MPP, sin el PVP, sin Sarthou, sin el PCR, sin Carlos María Gutiérrez y ahora, sin Huidobro?
Ahora convertido en Espacio 609, con Vaillant, con Saravia, con columnas blancas y coloradas.
Los que seguirán tendiendo a desaparecer más allá de la política de alianzas que lleven a cabo, son los grupos minoritarios que integran el Frente Amplio.
Dentro del Frente y su actual política desde el poder no hay espacio para la democracia interna y cada día más, las minorías tendrán menos importancia y el único camino de negociación de los sectores minoritarios será la sumisión a cambio de obtener alguno sitio en las listas de los agrupamientos mayores.
Una política electoral que permite a personas individualmente sin partidos, sin control de nadie, salir electos a través de la ingeniería civil.
Hay muchos de estos casos que de acuerdo a la correntada de votos y haciendo caso de las encuestas se van cambiando de un agrupamiento a otro hasta alcanzar lugares elegibles de la lista.
Piénsese un poco por ejemplo en Couriel, Vaillant, Saravia, Nicolini, Gamou o Semproni
¿A quién representan?
¿Cuál es su partido? ¿un día en Asamblea Uruguay, al otro en el MPP?
Cualquier cosa sirve, siempre y cuando se le garantice un lugar posible de salir legislador, diputado o senador.
¿Dónde están sus votos? ¿con qué se miden? ¿cuál es su respaldo popular?
¿Cómo después entonces el pueblo puede controlarlos, exigirles, solicitarles algo, si ni siquiera se les conoce la voz, jamás se les vio en un Comité de Base, en una manifestación, o en una huelga, salvo en la televisión?.
La única manera de sobrevivir para los grupos pequeños, dentro del Frente Amplio es la supeditación a las grandes transas electorales que se erigen no sobre la base de acuerdos ideológicos y políticos, sino sobre la ingeniería electoral de unos contra otros.
Un Frente Amplio que ya carece de fuerza organizativa, que ha cerrado todos sus Comités de Base, y sus coordinadoras casi no funcionan salvo como engaño para completar a veces el número que necesitan los Plenarios, o los Congresos con militantes de los propios grupos mayoritarios que tienen el poder de los medios que les da el gobierno.
Los voluntarios, militantes, brigadistas, propagandistas o como se les quiera llamar recorriendo barrios, en sus lugares de trabajo o estudio llevaran a cabo una tarea similar a la que hicieron los venezolanos para la construcción de la nueva fuerza política.
UNA BUENA MANERA DE QUE CADA UNO RECLUTE PARA LA ASAMBLEA POPULAR LA MEJOR GENTE Y EVITAR QUE ENTREN LAS CULEBRAS.