14 de marzo de 2009

 

MENSAJE DE LA 36

 

LA ASAMBLEA POPULAR ENTRA EN CAMPAÑA ELECTORAL
“Ahora la unidad entre todos”

Un nuevo e importante paso político dieron los militantes de  izquierda, nucleados en la Asamblea Popular.
Esta vez para aprobar el Programa de gobierno y nominar a los candidatos a la presidencia Raúl Rodríguez, y vicepresidenta Delia Villalba, respectivamente.
Rodríguez es un compañero sanducero proveniente del ámbito teatral, militante Tupamaro, y que asumió labores de dirección en esa organización durante los años de dictadura.
De los pocos, militantes revolucionarios, seguramente contados con los dedos de una mano, que habiendo sido liberado por los militares, regresó clandestino al país continuando la lucha clandestina hasta volver a caer nuevamente.
La compañera Villalba a su vez es una destacada educadora fraybentina, reconocida ampliamente por su defensa del medio ambiente. Al igual que Raúl Rodríguez militante convencida y muy valiente, por que no se detuvo en su lucha cuando debió enfrentar el inmenso poder de las transnacionales como BOTNIA. Cuando desembarcaron las papeleras Delia no se dedicó bucólicamente a contemplar y defender los pajaritos y las florcitas, como si hicieron muchos ecologistas, sino que debió enfrentar el poder del Gobierno, Botnia, y los grandes medios de prensa.

El Programa que impulsará de ahora en adelante la Asamblea Popular, proviene de dos vertientes una nacional y otra internacional. En lo nacional el artiguismo y su concepción liberadora. En lo internacional el socialismo como objetivo final, acompañando el rumbo que ya otros procesos Latinoamericanos han tomado en los últimos tiempos.
Un programa económico, social y político, necesariamente discutido y elaborado por un importante número de compañeros que se han venido reuniendo y debatiendo larga y profundamente. Hasta lograr la síntesis que permita la fácil comprensión de los trabajadores y sectores populares.

Esta pues es la culminación de un proceso común de varias organizaciones políticas y de personas de la izquierda uruguaya que decidieron encontrarse en búsqueda de este objetivo común definido desde un comienzo como unificador.
Unificador de ideas y de acciones, y con ello de organización y desarrollo de una táctica y una estrategia compartida, respetando y reconociendo las características particulares de cada grupo.

Se partía de un sentimiento casi común, el convencimiento de que el camino que había tomado el gobierno del Frente Amplio era suicida y que definitivamente se gobernaba contra los intereses de los trabajadores y sectores populares y a favor de la gran burguesía internacional.

Algunas de estas organizaciones debieron dar un paso previo, que fue el separarse de la estructura orgánica del partido de gobierno. Al concretarlo organizaciones como el 26 de Marzo hicieron entrega públicamente de todos los cargos de ediles departamentales obtenidos con la fuerza de unos 28 mil votos obtenidos en todo el país en las últimas elecciones departamentales.

 Contra la corriente general impulsada por las organizaciones populares de masas, como el PIT CNT, la FEUU y los Comités de Base del Frente Amplio, tendiente a desmovilizar a los trabajadores y sectores militantes de izquierda, la Asamblea Popular en la medida de sus fuerzas propias volvió a poner puntualmente la gente en la calle.
Así lo hizo cuando la invitación del gobierno de Tabaré Vázquez al Presidente Bush de los Estados Unidos. Y en solidaridad con Palestina, el Líbano, Irak, Cuba, Venezuela, en el día de la mujer, o en contra del Gobierno colombiano de Álvaro Uribe, del Gobierno de Israel y contra el imperialismo. También se movilizó la gente convocada por la Asamblea Popular, en contra del Gobierno progresista, ya fuere por el aumento de los precios de la comida, la carestía, la falta de trabajo, las magras jubilaciones, en rechazo a BOTNIA, o contra el envío de tropas uruguayas a Haití y el Congo.

Desde el trabajo intelectual y el esfuerzo en las comisiones de programa, propaganda, relaciones, finanzas, y organización, la Asamlea Popular ha venido conjugando práctica y teoría, definiendo objetivos claros y dando pasos concretos en esa dirección. Hoy se puede decir que existe un cimiento y un andamiaje que permite tener una idea de la obra que se está levantando. La base existe, es firme y segura y su tamaño demostrativo de las aspiraciones y pretensiones de este conjunto de personas. Pero aún están las paredes, y todos los detalles que permitan decir que el edificio común es el trazado previamente en el papel. Tal vez sea este desafío el mayor de todos, y por tanto el que más entusiasma a la militancia actual y la que se integra a diario a la Asamblea Popular.

El carácter inicial de tanta gente decepcionada y afligida por el fracaso de la organización a la cual dieron todo lo que tenían, y el día que se llegó al poder y se estaba en condiciones de poner todo patas arriba, se volvió a repetir el viejo programa de la gran burguesía tradicional uruguaya. Esa misma gente hoy se une, ya no por la disolución y el fracaso, sino por la perspectiva del avance, la reconstrucción de una esperanza, la fuerza propia, y el retomar una vez más la iniciativa y el accionar conjunto.

Tan importante como el programa de gobierno, el accionar político y los niveles de organización necesarios y prácticos de la Asamblea Popular, surgen ahora más recientemente los diversos sectores del trabajo.
Desde los trabajadores en su labor sindical, los intelectuales y las expresiones culturales, los jóvenes y el ámbito estudiantil, los veteranos y su lucha en defensa del salario obtenido a lo largo de años de trabajo, las mujeres y su lucha reivindicativa de igualdad y defensa de sus derechos, todos estos sectores se van componiendo con gran interés y rapidez asombrosa. 

El otro elemento a tener en cuenta y destacar ampliamente sea por su importancia, como por su necesidad histórica es el trabajo de la imprescindible unidad entre los hombres y mujeres de izquierda. Procedentes de diferentes organizaciones y por tanto experiencias en un mundo para nada favorable a aceptar estos procesos y verlos fuera de una realidad que no has sido del todo alentadora, el trabajo de la unidad ni es fácil ni sencillo.
Y para ellos se debe contar con abundante paciencia y férrea voluntad, siempre mayor a las dificultades de afrontar a diario, y de los errores e insuficiencias propias y ajenas, así como de las desviaciones más típicas durante estos procesos de sectarismos y dogmatismos.
Desviaciones que no se las atribuimos a nadie en especial, sino que nos afligen a nosotros mismos por comprobar cada vez que nos miramos honestamente en lo personal que estamos lejos de aventar definitivamente.
Lo que no quiere decir que renunciemos al esfuerzo y el objetivo de combatir estas desviaciones tan nefastas con todas nuestras fuerzas y voluntad consciente.

A veces nos acusa otra de las lacras de la política y otros aspectos de la vida, que tiene que ver con la competencia, con la dureza de tener que aceptar que cuatro ojos ven más que dos, y que siempre va a haber alguien que entienda, comprenda, plantee, conozca, y proponga algo mejor que nosotros. Ceder espacios, compartir, ayudar a los demás, distribuir tareas, no tratar de abarcarlo todo, dejar de andar en todo y al final no tener una responsabilidad concreta, pretender decir siempre, no confiar los suficiente en los compañeros nuevos, estar siempre en actitud alerta, desconfiando y marcando una cierta distancia, son cosas que a veces nos siguen pasando, lo que no quiere decir que nos las veamos y sobre todo que no nos duelan.

Y en la medida que se crece, que se comienzan a ver los resultados positivos de una táctica y una estrategia eficiente y políticamente correcta, estas dificultades aparecen más evidentes y más persistentes que nunca. Nadie disputa sobre el silencio, la pasividad, y la oscuridad. En cambio cuando el panorama comienza aclararse y las obligaciones empujan sin respetar tiempos ni esfuerzos, hay que avanzar siempre, hay que crecer siempre, hay que definir sin  vacilar, hay que tomar partido por cada cosa, y hay que tener confianza en si mismos y en los demás.

La Asamblea Popular el sábado 14 estará festejando además la obtención del Lema y el reconocimiento de La Corte Electoral como partido. Desde un  principio los dirigentes de la Asamblea Popular tuvieron la visión y la honestidad de plantear claramente la definición de ser una fuerza política, social y finalmente su interés de participar en la batalla electoral.
Fue así que comenzaron una serie de trámites en la Corte Electoral, con ese objetivo finalmente cumplido a cabalidad y coronado satisfactoriamente, por lo cual formalmente no existe ningún impedimento para que la Asamblea Popular participe en las elecciones con un lema propio y tenga la oportunidad de dar cumplimiento a otro de sus objetivos planteados, poner a sus representantes en el Parlamento Nacional.              
 
Con igual claridad e idéntica honestidad otros compañeros de la izquierda, orientados y obligados a transcurrir sus propios caminos a diferentes tiempos de su propio proceso, han señalado su interés por alcanzar mayores niveles de unidad en el terreno político e ideológico, pero dejando para el final los aspectos electorales, a los cuales categorizan en último término.
Después de un largo proceso varios sectores de izquierda, muy parecidos en su propuesta y en su política, también han coronado otro proceso de unidad muy similar al de la Asamblea Popular. 

Estamos seguros que ha partir de ahora se han abierto las puertas de una nueva perspectiva de unidad que abarque también además del plano político, social e ideológico, los aspectos electorales.
Cualquiera sea la categorización que en todo su derecho estos sectores de la izquierda consecuente tengan del proceso electoral que ya ha dado comienzo en nuestro país, es casi un hecho que se piense que hay necesidad de realizar todos los esfuerzos posibles para juntar también en ese plano todas las fuerzas de la izquierda auténtica.

Hay razones políticas, ideológicas, sociales y hasta lógicas, para agotar todos los caminos de entendimiento entre todas las fuerzas de tal manera que nadie quede fuera, y a la vez que no se pierda una sola voluntad que intente cambiar la sociedad uruguaya.
Si esto fuera poco hay otras razones de tipo material y práctico que aunque en último termino no dejan de ser también importantes y a tener en cuenta.
En junio se estará procediendo a las elecciones internas de los partidos políticos.
En ellas deberemos participar con todas nuestras fuerzas disponibles. Como partido de izquierda no habrá disputa interna entre dos o más candidatos, lo que no quiere decir que nuestra voluntad sea la de poder marcar el mayor número de sufragios a favor de la Asamblea Popular.
Si en tal instancia la adhesión fuese magra, esta sería indudablemente una pésima señal para las elecciones nacionales. Pues un resultado negativo acarrearía mayores dudas sobre un posible electorado de izquierda, que consideraría indudablemente que votar a la Asamblea Popular, sería poco menos que desperdiciar su opción.

Pues entonces al lunes siguiente de esta sábado 14 de marzo, la actitud militante de todos los compañeros de la Asamblea Popular no debe ser otra que poner todos sus esfuerzos en convencer gente, en distribuir el programa, en volandera, pintar muros y realizar tareas orientadas hacia las elecciones internas.
En la noche del viernes una encuestadora invitada a un programa de la Centenario durante el horario de la noche, le estaba dando a la Asamblea Popular, un tres por ciento en Montevideo y un uno por ciento en el interior. Una cifra a nuestro entender bastante aproximada a la verdad, si se tiene en cuenta nuestra percepción desde los medios de comunicación afines a la Asamblea Popular, los cuales sin exagerar nos permiten también un sondeo muy particular pero al fin es también una medida del poder de convocatoria.

Pero si reconocemos esta pauta como una medida aproximada no exagerada y cierta, nuestra responsabilidad deberá ser mayor. Hay que tener en cuenta que esta realidad es la que se nos presenta aún antes de conocerse los candidatos de la Asamblea Popular, de divulgarse su programa, de comenzar la campaña electoral, y de haber alcanzado la unidad esperada que indudablemente deberá ser mucho mayor.

Así entonces de esta manera la Asamblea Popular presenta sus tropas hasta hoy, alistadas para el combate electoral. En perfecta formación, sus batallones saldrán a la calle a disputar a los trabajadores, sectores populares, intelectuales, mujeres y jóvenes y también a tener presencia en todos los departamentos, ciudades, villas y pueblos para hacer conocer su propuesta y sus objetivos principales.
Asamblea Popular, ya tiene su propio lema, sus candidatos a la presidencia y vicepresidencia, sus autoridades, estatutos y programa de gobierno.
Funcionan con regularidad sus comisiones de organización, programa, propaganda, finanzas, y sus sectores de trabajadores, jóvenes, cultura, y mujeres.

Todos sus integrantes nos consta, esperan con gran expectativa y casi in disimulada ansiedad la posibilidad cierta de nuevas incorporaciones a la fórmula electoral, respetando por cierto la independencia política y principios de cada sector o individuos.
Lo cierto es también que cuanto antes se produzcan estos acercamientos, mucho antes se notaran los avances en el plano de las adhesiones, simpatías y hasta de nuevos militantes que siempre la suma lleva a multiplicar tales efectos.

Unas lecciones internas que debemos recordar exigirá nominar representantes en cada departamento de la República, contar con activistas, agitadores, y propagandistas en cada uno de esos lugares. Disponer de recursos suficientes para lograr que desde los candidatos hasta los dirigentes del Coordinador de la Asamblea se hagan presentes y se den a conocer como fuerza nueva que somos.

Por eso la necesidad también de explicar a veces en términos de la medida de los tiempos que se acortan y hasta se agotan, ya que por mucho que se pula la herramienta, si no se pone a funcionar en el momento preciso corremos el riesgo de perder el tren definitivamente. Esta actitud es la que a veces se le llama “militarista” ya que no se trata de una tendencia al uso de las armas, sino más bien a la actitud de los militares que sin emplearlas se les ve constantemente limpiándolas, pintándolas y desfilando con ellas.

Por eso también la necesidad objetiva de continuar dando pasos en la dirección actual, incorporando nuevas tareas en la medida de los requerimientos de los objetivos trazados.
¿Cuál será la campaña electoral de la asamblea Popular?
Y solo señalaremos algunas de las dificultades para resolver en lo inmediato.
Desde la necesidad de amplios recursos.
De disponibilidad de abundantes oradores y representantes que con capacidad de persuadir y convencer, salgan al encuentro de los medios de prensa que acepten entrevistarlos, y del público en general que tenga la voluntad de escucharnos.
¿De cuantos locales partidarios podrá contar la Asamblea Popular, teniendo en cuenta Montevideo, y también el interior del país?
¿Se precisará indudablemente una buena partida de dinero para imprimir más de un millón de listas, que obligatoriamente deberán permanecer en todos los lugares de votación, de todo el país?
¿Se ha pensado por ejemplo la importancia de tener una expresión en la calle, y de las dificultades de no poder pagar equipos profesionales de pegatineros como hacen los demás partidos políticos?
¿Cuántas horas dura un muro pintado?
¿No existirá otra forma de estar en la calle sin ser esta?
¿Con cuantos autos o camionetas se cuenta, por ejemplo para trasladar a los representantes del Coordinador?
¿Se ha pensado alguna vez en realizar una campaña, y gira política por Buenos Aires y alguna provincia del litoral argentino?

Las fuerzas políticas que definieron en su momento, participar en las elecciones con un partido nuevo, trabajaron en esa dirección ajustando cada paso al logro de sus objetivos. De aquí en adelante también corresponderá que haga lo propio en su estrategia electoral. Sin perdidas de tiempo ni de esfuerzos, toda la organización, agitación y propaganda posible y alcanzable, para obtener la mayor votación en las internas.
Hay que demostrar a los incrédulos y a los pesimistas que existen reservas políticas, ideológicas y morales invencibles en nuestro pueblo.
Por chicos que aún seamos debemos reconocernos que “en nuestra debilidad estará nuestra fuerza”.
Hay que echar para adelante con todas las fuerzas, sin tener vergüenza de llevar a cabo todas las tareas por tediosas y grises que estas sean, que para crecer y luchar hemos llegado abandonando cargos reales de poder y manteniendo intactos principios y objetivos generales.
Tampoco las tareas electorales nos han de desviar un milímetro de nuestro viejo programa y nuestros objetivos mayores la lucha por el poder, la liberación nacional y el socialismo.

Algunas de las fuerzas políticas de la izquierda que estuvimos dentro del Frente Amplio, posiblemente nos cueste más aceptar prácticamente lo que significa ir a unas elecciones “cortados solos”.
Ya no existe más aquel enorme aparato, que nos entregaba los volantes, los afiches, el dinero de los votos, nos distribuía las listas centralmente, y llamaba al comisario si nos llevaban preso un camarada.
Ahora toda esa imponente fuerza que además de estar en el gobierno cuenta con mayorías parlamentarias, y tiene el poder de la sociedad toda, está en contra de nuestros intereses, no obstaculizará en todo lo que pueda y ya se ha convertido en nuestro adversario principal.

No debemos olvidarnos que el Gobierno del Frente Amplio deberá atravesar los próximos meses una de las peores crisis de todos los tiempos. Por más que el Uruguay sea un paraíso fiscal, y tengan más de seis mil millones de dólares depositados en bancos del exterior, no le alcanzaran todos los alcahuetes de la televisión, para engañar por mucho tiempo más el pueblo trabajadores y a los sectores populares.
San José, Colonia, Rocha, por todas partes los blancos que se habían pasado para el Frente Amplio están volviendo a su viejo partido.    
No vayan a pensar que los blancos se van del Frente Amplio, por las mismas razones que nosotros, por que este no cumplió con el programa de gobierno. No se van sin duda alguna por que ya intuyen que el Frente Amplio no gana en la primera vuelta, y saben que en la segunda el Frente estará obligado a hacer muchas concesiones al partido colorado en todos los departamentos para poder disputar con los blancos en el balotage.     

Debemos suponer que para nada es cierto ni correcto presuponer que los votos que logre capitalizar la Asamblea Popular servirán para hacerle perder las elecciones al Frente Amplio. Si esta tesis fuera cierta, seguramente más de una delegación de los partidos de gobierno hubiera tenido el gesto de venir a hablar con los disidentes. Las expectativas del Frente Amplio en materia de alianza electoral, apuntan ya a la derecha y no a los sectores de izquierda.
El Frente Amplio va a perder en la primera vuelta por las razones de su pésimo gobierno, por sus propios errores, por haber decepcionado a los amplios sectores populares.

Los votos de la Asamblea Popular, aunque no definan lo más importante de una elección, serán en cambio suficientes para instalar uno o más representante en el Parlamento, servidor del pueblo y autentico defensor de los intereses populares.
Esos mismos votos seguramente pasaran a valer mucho más en una segunda vuelta, “cuando las papas quemen” y no haya marcha atrás. Por eso hay quienes ya se anticipan como queriéndose convencer ellos mismos y pintan en los muros de Montevideo “El Frente Amplio gana en la primera vuelta”.
Una frase o un pensamiento inconcluso, quien pretendiera decir la verdad debería escribir acertadamente “El Frente Amplio gana en la primera vuelta… o no gana”.                       
Esa es una verdad y la otra verdad aunque anterior y menos importante es que si es cierto que el Frente Amplio, ganó con los votos de los grupos de izquierda que se fueron.

COMPAÑEROS DE LA IZQUIERDA HOY DIMOS OTRO GRAN PASO.
LA NOMINACIÓN DE LOS CANDIDATOS Y LA APROVACIÓN DEL PROGRAMA DE GOBIERNO, CORONAN LA APROBACIÓN POR PARTE DE LA CORTE ELECTORAL DEL LEMA PARTIDARIO.

ES LA HORA DEL REENCUENTRO, DEL ABRAZO Y LA UNIDAD.

SOLO FALTA AHORA QUE NOS JUNTEMOS ENTRE TODOS PARA EMPUJAR DEL MISMO CARRO.
 QUE A UNOS POCOS NOS QUEDA GRANDE, Y QUE ENTRE TODOS PODREMOS IR MÁS LIVIANOS Y LIJERO.