29 de octubre de 2009
MENSAJE DE LA 36
El 22 de diciembre de 2003, día de los mártires del MLN, el Frente Amplio decidió en su IV Congreso, mantener la ley de caducidad por temor a reacciones militares y a la incomprensión de la ciudadanía y la pérdida de apoyo electoral, ambos fundamentos fueron utilizados por el Senador tupamaro y en aquel momento del MPP - Lista 609, Eleuterio Fernández Huidobro.
La fundamentación textual de Fernández Huidobro en aquella tarde lamentable de diciembre fue la que sigue:
Huidobro: “Lo que se estuvo debatiendo en la Comisión de Democratización del Estado, heroicamente en ese horno fue la derogación o anulación de la ley de caducidad o ley de impunidad, finalmente se llego a traer a este plenario este documento que está aquí con esa frase diferencial pero el fondo de la cuestión es esa y nuestras razones, la de los que nos oponemos a colocar este tema en el debate público hoy son las siguientes, cuando se voto esta ley en diciembre de 1986 salimos casi de inmediato a juntar firmas durante lo que quedaba de diciembre, el 87, el 88, ratificamos aquellas firmas eludiendo la última valla tramposa que nos puso aquella Corte Electoral y luego salimos a convocar votos rumbo al 16 de abril.
Recorrimos el país de punta a punta, casa por casa, utilizamos todos los medios de prensa y fuimos muy severamente interpelados por los adversarios en torno a si íbamos a acatar el resultado mientras aquellos sostenían aquella pregunta amenazante del después qué.
Y nosotros dijimos que íbamos a acatar el veredicto popular nos gustara o no nos gustara y que le pedíamos a los adversarios que hiciéramos una declaración parecida.
Perdimos compañeros, y en aquella amarga madrugada de la derrota del 16 de abril declaramos nuevamente ante la prensa que nuestra palabra estaba empeñada en el acatamiento y en el cumplimiento de lo que el pueblo haya decidido y compañeras y compañeros esta fuerza política que hoy levanta su palabra rumbo al 2005, una campaña electoral de un gobierno en estos documentos que estamos aprobando y que prometen a nuestro pueblo realizar o no realizar determinadas cosas este Congreso, el gran patrimonio que tiene es el verbo, es la palabra aquí reunidos como Congreso y mañana en la acción y no le podemos dar al país el mensaje de que nosotros cuando tenemos mayorías parlamentarias circunstanciales dejamos de desempeñar nuestro compromiso, el cumplimiento de nuestra palabra.
Esta es nuestra razón de fondo porque además no podríamos acusar a los adversarios cuando desacataron el veredicto popular contra la privatización de las empresas públicas del año 92, ni tampoco acreditamos confianza cuando dos por tres tenemos que salir a juntar firmas y a convocar votos para elecciones nacionales municipales y también para plebiscitos y para referéndum y quién sabe si en el futuro inmediato no tendremos que enfrentar lo mismo.
Este de fondo, después hay argumentos jurídicos en los que no me voy a meter, bibliotecas en torno a los asideros y a las consecuencias de las derogaciones o de las anulaciones.
Después tenemos argumentos políticos compañeros, le entregaríamos en bandeja y hoy ya lo vimos en los medios de prensa a la derecha, mañana mismo, este argumento para colocarlo como tema central en la campaña electoral, desenfocando la campaña electoral de los problemas de nuestro pueblo y desde allí al día de las elecciones vamos a tener que estar discutiendo todos los días la crisis institucional en la que este partido puede colocar al país aunque no sea verdad y la derogación o no de la ley de impunidad y este es el Congreso de la Victoria compañeros, y a todo se puede renunciar menos a la victoria compañeros y no le haremos ningún favor a este pueblo y a nuestros niños y a los que pasan hambre hoy arriesgando con una torpeza política como la que se propone la victoria".
Esta moción de no impulsar la derogación de la Ley de impunidad resultó triunfadora de forma arrolladora con los votos del MPP lista 609, la Vertiente Artiguista lista 77, Asamblea Uruguay lista 2121, Partido Socialista lista 90, muchas de las agrupaciones del interior y de la Departamental de Montevideo (bases) que pese a venir mandatados por sus bases en contrario, votaron a favor de Huidobro.
Por la posición de anular la ley de caducidad votaron el 26 de Marzo, la Corriente de Izquierda, a cuyo frente estaba Helios Sarthou, el partido Comunista, y algunos pocos votos de las bases del interior y Montevideo.
Nadie que sea honesto puede hacerse trampas en la cuestión de la rosada. El Frente Amplio es el único culpable de que este referéndum no haya sido aprobado.
Cuando abrimos los medios extranjeros de izquierda, de gobiernos socialistas o progresistas se aprecia el engaño a que son inducidos.
En muchas oportunidades los justificamos por no vivir aquí, por no estar lo suficientemente informados, por tratarse de periodistas y medios afines a los partidos de este gobierno, por las razones que sean.
Pero nos cuesta creer que los frenteamplistas traten de justificar esta nueva traición de los dirigentes del Frente Amplio, intentando buscar justificaciones, y no reconocer que ellos utilizaron el voto rosado por el Si, y a los desaparecidos para captar jóvenes y votos por la izquierda. Ya que por el lado de la economía, lo social, las relaciones con los Estados Unidos, el enriquecimiento de sus dirigentes, los actos de corrupción demostrados, la única arma que tenían para atraer votos de izquierda era seguir explotando el tema de los derechos humanos y la lucha contra la dictadura, que ya ni existe, ni jode a nadie.
No puede ser que personas de este pueblo de izquierda y medianamente informadas y con un grado de inteligencia normal, no se den cuenta de esta jugada que decimos. No perciban que el Frente Amplio ya no es más de izquierda y por tanto sustituye la lucha antiimperialista, la lucha contra la explotación y la injusticia social, la lucha de clases, por la lucha antidictaduras que sigue estando en el subconsciente sobre todo de los que no la vivieron, los jóvenes. Utilizan a los jóvenes de las murgas de los conjuntos de Rock, a los de los conjunto0s de cumbia, y les crean un enemigo invisible, que ya carece de poder y de fuerza, por que no la necesita, ahora esta el Frente Amplio, para cumplir esa tarea y lo demostró muy bien a la hora debida cuando tuvo que apalear a jóvenes en la ciudad vieja. Pero esos mismos jóvenes se olvidan y ahora gritan “Pepe, Pepe” y lo ponen junto a la rosada cuando es ese mismo dirigente el que defiende mantener la Ley de caducidad para no perder votos.
El Frente Amplio alcanzó un 48.2 por ciento de los sufragios y el voto por el Sí, un 47.3 es decir un punto menos, que en votos son más de 20 mil sufragios. Si a ellos el agregamos los 15.135 votos solamente en blanco y los 15.166 de la Asamblea Popular, estamos hablando de más de cincuenta mil papeletas rosadas que le faltaron al Frente Amplio.
Por eso preguntamos a los frenteamplistas ¿Quién es peor, Lacalle o Mujica?
Lacalle dijo desde un comienzo y lo sostuvo hasta el final, y viva su cara, que está bien la ley de caducidad, que no quiere que se revise el pasado, que está de acuerdo en darles un beneficio a los “mártires de la sedición” es decir a los policías y militares que perdieron su vida en la guerra.
Lacalle nos dice lo que piensa tiene un rasgo de honestidad burguesa, pero frente al cual nosotros podemos decir, así como piensa este tipo es nuestro contrincante, nuestro adversario, y hasta nuestro enemigo.
pero ¿qué decir frente a -Mujica al que todos ustedes piensan y lo ven como compañero- que “les dice que el plebiscito perdió porque pasó desapercibido en medio de una elección donde se elige un presidente”?
-Cuando al Frente Amplio le faltan más de cincuenta mil votos por el SI.
-Cuando su compañero “de la vida” Fernández Huidobro, es el encargado de fundamentar en contra de la anulación de la Ley de impunidad.
-Cuando el mismo Mujica le dice a los diarios argentinos que “el no quiere ver viejos presos”. Y ojo a aquellos compañeros que no estuvieron presos, porque el lenguaje a veces engaña, tanto para los militares como para los presos cuando se dice “viejos”, no es referente a los años, a la edad sino a los grados militares, en la jerga militar “viejos son los grados más altos”. Por tanto el contenido de la frase de Mujica es muy clara “yo no quiero militares presos”.
¿Por qué los frenteamplistas se ponen esa anteojera en la vista?.
Cualquiera puede encontrar las palabras recientes de Mujica en el diario Argentino “La Razón” durante una entrevista realizada por el periodista Ricardo Carpena.
Mujica es más que claro, es transparente, allí no hace más que defender la Ley de impunidad y a los militares, ¿por qué los frenteamplistas se empeñan en verlo haciendo campaña por el Si y la rosada cuando dice con todos las letras lo contrario?
Pudiera ser que algún frenteamplistas no lo haya leído por esa razón aquí lo volvemos a repetir.
Periodista: He leído algunas declaraciones suyas que me llamaron la atención, como cuando dijo que hay que pelear por los derechos humanos de los que están vivos y de los que están desapareciendo hoy. Por decir algo semejante, en la Argentina lo habrían acusado de haberse vendido a la derecha.
Mujica-Tengo el defecto de decir lo que pienso y a veces me cuesta dolores de cabeza. A los tres o cuatro días de salir de la cárcel, dije un discurso en el que afirmé que no creía en ninguna forma de justicia humana. ¡Pa´ qué! Me dijeron de todo. Hasta hoy lo creo. El ser humano, para poder convivir en sociedad, tuvo que inventar la Justicia porque, si no, sería la ley del Talión. Pero eso de la imagen de la Justicia, una vieja con unos platillos de la balanza... ¡Yo qué sé! Es cierto que necesitamos algo que transe, que nos juzgue.
-Usted también dijo que no cree en los militares viejos presos.
Mujica-Sí, yo no quiero tener viejos presos. Viejos de 75, 80 años... Pero no sólo los militares, ningún preso a esa edad. Hay algunos viejos que están ahí presos, que Dios me libre...
-¿Y cómo se saldan esas cuentas del pasado en materia de derechos humanos?
-No sé. Entiéndame: soy un hombre que estuvo mucho preso. Mi punto de vista puede estar viciado por conocimiento de causa.
-En la Argentina todavía tenemos ese debate entre quienes quieren revisar a fondo todo lo que pasó y quienes dicen hay que hacer un punto final y mirar hacia adelante.
Mujica - Yo quiero saber la verdad, pero en la Justicia no creo un carajo.
-¿Y cómo se llega a esa verdad, entonces, si no es a través de la Justicia?
-En lo personal, he pensado: si me dicen la verdad, te conmuto la pena. Si lo que me interesa es la verdad. Pero, ¿las sociedades se bancan eso? Porque la Justicia tiene un hedor a venganza de la puta madre que lo parió. Y tengo la conciencia de que lo que pasé no me lo va a devolver nadie. Tengo que cargar con eso como una mochila, una cicatriz, como si uno hubiera tenido un accidente, una enfermedad.
-Usted apostó a la lucha armada para llegar al poder y conseguir cierto tipo de sociedad y ahora está a punto de conseguirlo, pero lo podrá hacer por los votos. Lo habrá pensado más de una vez, ¿no?
Mujica-Lo que pasa es que por la vía armada tampoco llegábamos a la tierra prometida. Ahora tampoco. Los dos momentos tienen una cosa en común.
A un mes de las elecciones Mujica dice que “no quiere viejos presos”. Él va a ser el futuro Presidente, pues entonces, no van a haber militares presos: ése es el acuerdo con los militares. Y quien no lo entienda, se tapa los ojos, cierra las orejas, no quiere reconocer la traición.
Esos son los frenteamplistas, que no quieren creer ni lo que ven ni lo que escuchan, y se cierran a la banda.
Hay otros de izquierda, que hace tiempo que la vieron toda, pero les cuesta aceptarlo, y jamás lo van a reconocer, porque sería casi como darle la razón a la Asamblea Popular.
El Frente Amplio desde el poder va comprando conciencias, va dividiendo las fuerzas populares, otorgando favores, garantizando buenos empleos y con ello –lamentablemente- opacando y silenciando a muchas personas que ni por ellos son malas ni están renunciando a algo. Simplemente en su soledad, en medio de las complejidades de la vida, de tratar de ver a los dirigentes mejores que lo que son en realidad, acepta la corriente mayoritaria, aunque no la entienda, y hasta llegue a discrepar con ella.
Por eso ven en un Mujica a un hombre que ya no es.
Se niegan a aceptar a un hombre fracasado, que “ya no está dispuesto a luchar por cambiar el mundo sino apenas a mejorar el barrio”, como lo ha dicho más de una vez.
Cuya lucha es “por mejorarle el guiso a los pobres”.
Que se asombra porque descubrió después de viejo que “el lujo en Punta del Este, puede generar trabajo”.
En fin, un hombre que dice ser anarquista, que fue blanco, y que reconoce que “no pudo llegar a la tierra prometida ni por la lucha armada ni pos las elecciones”.
Hubo un “Pacto del Club Naval”, pero no fue ni el único ni el más importante, hay otro “pacto del silencio”, tan oscuro y trágico como el destino de los desaparecidos.
Peor que el oligarca que defiende la impunidad, es el que dice públicamente estar de acuerdo con anularla, porque eso le trae votos, y en su práctica concreta, hace todo lo posible por mantenerla.
A los compañeros que aún no comprenden porqué perdió el Si.
A los que lloraron este domingo.
A quienes no se resignan a aceptar esta realidad.
A quienes fueron y siguen engañados en su buena fe.
Más allá de los caminos legales y constitucionales que queden por probarse todavía.
Queremos decirles que si gana el Frente Amplio, será la forma más segura de que la Ley de impunidad se sostenga como hasta ahora. Los mejores garantes son los mismos dirigentes que estuvieron hasta ahora, y a esa experiencia nos remitimos.
Cinco años de gobierno de Astori, Vázquez, Gonzalo Fernández, Fernández Huidobro y Mujica así lo comprueban.
No hay nada que pruebe lo contrario, en el día de ayer dimos a conocer la carta del militar detenido, aparecida en Búsqueda, a quien se le ofrecía protección del gobierno del Frente Amplio, para no ser extraditado a la cárcel argentina de Villa Deboto.
Los únicos militares uruguayos presos en una unidad militar, son aquellos a los cuales reclamó la Justicia Argentina.
Solo hay una manera de hacer justicia y es continuar la lucha de nuestros compañeros. Es no venderse al poder de los vencedores, o abandonar la lucha, marcharse para la casa, comenzar a dudar de que no existen formas de llegar al poder y hacer justicia.
Cuando comenzamos a convencernos a nosotros mismos que no vale la pena luchar si no se triunfa, cuando “no seamos capaces de renunciar a la victoria”, si esta afecta nuestros principios y nuestra ética. Cuando pase eso estaremos traicionando a los compañeros caídos y manteniendo la casta de quienes siguen viviendo de la lucha de los caídos.
No estamos de acuerdo con quienes afirman que “el fin justifica los medios”.
NUESTRAS RAZONES PARA NO VOTAR A MUJICA ESTÁN A LA VISTA Y LO EXPRESAMOS CON ESTOS FUNDAMENTOS.
NO DEJEN QUE EL CORAZÓN Y LOS SENTIMIENTOS PIENSEN, RAZONEN POR USTEDES NI SUSTITUYAN A SU CONCIENCIA.
¡PEOR QUE EL PODER, ES EL PODER NUEVO!